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martes, 4 de febrero de 2014

Un personaje: Jesse Pinkman

Supongo que a todos los fans de Breaking Bad les llega ese momento en el que deben responder a la gran pregunta; ¿Walter White o Jesse Pinkman? 

No es que si eliges a uno, rechaces al otro, pero supongo que todos somos más de uno que de otro. La elección es complicada. Walter White es un personaje increíble, por eso lo siento por él: soy de Pinkman. Si no habéis visto Breaking Bad, no tenéis por qué huir de esta entrada. Jesse es una gran razón para ver la serie. Una de tantas.

La verdad es que Jesse me ganó pronto. Con permiso de Saul Goodman, me parece el personaje más divertido de Breaking Bad. Son incontables los momentos en los que Jesse me ha hecho reír, con sus bitches, sus reacciones impulsivas, sus caras, sus piques infinitos con Walter. Pero claro, Jesse es algo más que un chico que suelta un bitch cada dos frases. Creo que Jesse es mi favorito porque fue el que se metió más dentro de mí.

Me explico, y de forma sencilla: Jesse me parte el corazón. Mientras que hay otros personajes por los que puedo sufrir más o menos, es Jesse quién más me hace sufrir con una diferencia enorme. En parte, porque le pasan demasiadas cosas malas; y, por otro lado, porque me parece que es el que menos se merece que le pasen esas cosas. A lo largo de la serie, vemos atravesar a Jesse un camino terrible, duro y lleno de obstáculos, que destrozarían a cualquiera. Y siempre está esa sensación de: por qué él, si no se lo merece. Esa sensación de que Jesse simplemente tuvo mala suerte, que está perdido en algo que le supera, y que no debería estar ahí. Que cometió un error, y ese error lo estropeó todo.

Y ves cómo le arrancan las posibilidades de ser feliz, cuando es solo un chico que necesita apoyo y suerte para aprovechar toda la vida que le queda por delante. Ves a alguien que ha sido rechazado hasta por sus propios padres. Nadie pudo confiar en él, a pesar de demostrar que es la mejor persona de todos los que le rodean, que no soporta las injusticias o que le pasen cosas malas a la gente que quiere y a la gente inocente. A pesar de que es capaz de arriesgar su vida por ello, por esas personas, por lo que cree que está bien, porque es incapaz de vivir con el hecho de hacer daño a otros. Y te dan ganas de sacarle de ahí, de llevarle lejos de ese infierno, de decirle que no está solo, y pegarle cuatro gritos a todos los que le infravaloran y le tratan como si no fuera nadie.

Además, he de decir que es el único personaje con el que me identifico de la serie. Esas cosas siempre te hacen sentir más cercano al personaje. No soy tan valiente como Jesse, no digo bitch, pero puede que a veces sienta las cosas de manera parecida. Y, para más inri, cuando cocina con Walter y discuten, y la lía... no puedo evitar acordarme de mí y cierta persona. Sé que si nos metiéramos en la droga, seríamos como ellos dos: yo no entendería mucho, la liaría parda todo el rato, y él perdería los nervios. No pegándonos y diciéndonos barbaridades, sino en situaciones divertidas como las del 2x09, 4 days out, por ejemplo.


No puedo no tenerle un cariño inmenso a Jesse. ¿Os ha pasado alguna vez que un personaje de ficción se ha ganado un rincón en vosotros muy importante? Que, de vez en cuando, lo recordáis. Pensáis en él de vez en cuando, sintiendo que no podéis olvidarle, como si fuera más un viejo amigo que algo ficticio. Pues eso me sucede con Jesse. No puedo evitar acordarme mucho de él. Y, SPOILER tantas veces, deseo con fuerza que por fin haya tenido suerte, y le vaya bien en la vida. FIN SPOILER

Por supuesto, parte del mérito de lo grande que es Jesse, lo tiene Aaron Paul. Puede que haga otras cosas, y espero sinceramente que le ofrezcan cosas interesantes y siga regalándonos grandes actuaciones, pero siempre será Jesse. Y Jesse siempre será parte de mi vida, a su manera. A veces, la ficción es demasiado poderosa. Al igual que Walter White, de ese enorme Bryan Cranston, Jesse Pinkman es eterno. Por sus bitches, y por mil razones más.

Jesse, I miss you.