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jueves, 17 de diciembre de 2015

Star Wars Episode VII: The force awakens

No quiero ni mirar cuándo fue la última vez que actualicé el blog. Llevo mucho tiempo queriéndolo retomar, sintiendo la necesidad de volcar lo que el cine me da en palabras que no sirven de nada, pero que a la vez sirven de tanto. Pero no quería rescatarlo para volverlo a abandonar. No sé si será mi vuelta definitiva, pero no he podido resistir venir aquí tras ver The force awakens, y ahora que estoy trabajando en un cine en Londres, quizá sea un buen momento para hacerlo. Sea como sea, dejo de hablar de mí, y vamos a lo importante.



Star Wars son palabras mayores. No voy a gastar tiempo en hablar sobre qué es Star Wars, mucho más que unas películas, mucho más que simple cultura pop; más cercana a ser parte de muchas vidas y de quiénes somos y cuáles son nuestros gustos. Habrá infinidad de gente que ya lo haya hecho, y muchísimo mejor de lo que yo podría hacerlo. Solo me permito cierto romanticismo al escribir que Star Wars es parte de mi infancia, de mi adolescencia, de mi vida adulta, de mi pasión por el cine y de mucho más, y que me encanta formar parte de la gente que siente un escalofrío al escuchar esa banda sonora o que se permite soñar con ser un samurai espacial con sable láser. Y escribo con el corazón en la mano, sin pretensiones críticas, con mi camiseta de Darth Vader puesta, con mis flyers de The Force Awakens pegados en mi habitación e infinidad de merchandising que deja claro que para mí esta película era un evento importante.

Cuando se anunció el proyecto, tenía muchas dudas. Es comprensible tras esa ya infame reciente trilogía. Pero, sorpresas que te da la vida, esa trilogía parecía necesaria y ésta no; y si algo me sobra ahora son los episodios I, II y III; y el VII me ha hecho recuperar algo que pensaba perdido ya con Star Wars (a no ser que recurriera a la trilogía original, claro): la ilusión. Porque Star Wars es muchas cosas, y una de ella es ilusión, y otra de ellas, emoción. Emoción como la que sentimos muchas personas al ver aparecer el “Hace mucho en una galaxia muy, muy lejana”, que anoche volví a sentir en una sala que rompió en aplausos en ese momento. Esa emoción es una gran responsabilidad, y fue recompensada con ilusión.

Ilusión por sentir que hemos vuelto a ése universo que nunca hemos podido dejar. Porque, sinceramente, si pienso fríamente ciertos detalles argumentales de The force awakens, puedo encontrar fallos y aspectos mejorables. Pero el cine es ilusión y es magia cuando se hace bien, y puedes sentir esa chispa cuando ves este episodio VII. No pesan, nada pesa, ni siquiera la duración, y la película vuela en un viaje de puro entretenimiento, diversión, aventuras como las de los blockbusters de antes, pero con toques de estilo actual. Al contrario que en la infame trilogía, los personajes ya conocidos, sientes que son ellos y no una mala caricatura; a los nuevos los recibes con los brazos abiertos y, como ya he dicho, sientes que has vuelto a casa, como bien le dice Han Solo a Chewie. Y esto, esa ilusión, ese entretenimiento puro, eso, es cine; aunque el cine sea también otras muchas cosas.



The force awakens le debe casi todo a Una nueva esperanza, en cuanto a personajes e incluso estructura de la película, componiendo una especie de homenaje-película paralela, que funciona como una conexión entre esa trilogía y esta nueva que comienza. Es una introducción, es una presentación, es una invitación a abrazar la nostalgia y recordar que los personajes de antes siempre estarán con nosotros, pero que es hora de que otros empiecen su propia aventura y que nosotros les acompañemos. Pero qué introducción tan divertida. Con buenos combates sable láser, con buenas escenas de acción, con acierto visual (con un equilibrio entre lo digital y lo real que es lo que debieron ser esas peliculillas de la infame trilogía); con el carisma de Han Solo que no desaparece con los años; con un Chewbacca maravilloso; con unos momentos que nos recuerdan que Han Solo y Leia son una de las parejas más guays del cine; con un Kylo Ren del que necesitamos ver más; con unos personajes que se cuestionan de qué lado están; con un BB-8 como la versión adorable y dócil del gruñón, y líder y héroe absoluto, R2-D2; con una demostración de que la mujer en las películas de acción no son solo un adorno del protagonista masculino y de que tienen que tener el mismo tratamiento que los hombres en pantalla; con una Rei que es absolutamente maravillosa; y con un Finn que nos gana desde el minuto uno.

Y, como buena introducción y como buen puente entre antiguas y nuevas, necesita una continuación a la altura, que resuelva dudas, que se ponga seria y que entre en materia nueva. Y si se hace bien, si se hace como se ha hecho ésta, definitivamente, es hora de relajarse, disfrutar y volver a sentir la ilusión y la llamada de la fuerza.

domingo, 6 de abril de 2014

El rincón coreano: Snowpiercer

Como fan de Bong Joon-ho, sí o sí tenía que tener ganas de ver Snowpiercer. Y más sabiendo que es un proyecto tan perseguido por él, que por fin ha podido hacer realidad. Antes de verla, ya empecé a leer opiniones, pero no me suelo fiar mucho de la visión de gente que no es fan del cine coreano sobre películas coreanas. Y sobre Bong Joon-ho, casi que menos, porque la gente se limita a citar Memories of murder y Mother, olvidándose de que ha hecho algo más. Y cuando citan The host, normalmente es para ponerla a parir, lo cual hace que me den ganas de llorar muy fuerte. De Snowpiercer, había leído cosas como que era un topicazo, una americanada y poco más. Me hacía gracia, porque muchos dicen que The host es una mierda, cuando se carga absolutamente todos los tópicos americanos del género, y a ésta la criticaban por ser americana. 

Por supuesto, no hice ni caso, y vi Snowpiercer con muchas ganas. Y no me ha defraudado. Snowpiercer es una historia de ciencia ficción, en un futuro post-apocalíptico... que nos viene perfecta para hablarnos del mundo en el que vivimos hoy. Es una historia de tintes épicos, en la que vemos como la humanidad que ha sobrevivido a la congelación, sobrevive en un tren, divido por clases sociales, y con ellas, divididos los privilegios. Pero los de la clase más baja están cansados de esa situación, y llevan mucho tiempo esperando para hacer la revolución.


"El tren es el mundo, nosotros somos la humanidad". Hay un momento de la película en el que se le dice eso al protagonista, y la verdad es que es bastante obvio que no solo se le dice solo a él. Ese tren es el mundo en el que vivimos, y esa humanidad es la nuestra. La división de clases, de derechos. Como nos estamos pudriendo en la cola del mundo, mientras los de arriba se bañan en oro. Es esa impotencia, porque puede que no estemos en el vagón de un tren comiendo solo asquerosas barras de proteínas, pero estamos siendo pisoteados, asfixiados, a merced de los que se creen que son más que nosotros. En un momento de crisis como el actual, el mensaje duele más que nunca, ese mensaje que se ha repetido a lo largo de la historia de la humanidad, a pesar de que hayamos logrado avances. A pesar de haber ganado privilegios, es solo un engaño: los privilegiados son otros, y si un día les conviene, van a dejarnos morir. Y esa reflexión sobre por qué estamos así, esa teoría que justifica la injusticia, que nos considera animales que necesitamos líderes jugando a ser Dios con las vidas humanas para poder establecer un orden. Y esa terrible sensación de que, aún cuando intentas cambiar las cosas, es todo falso, porque siempre será dentro de unos límites que te harán volver a ese sitio dónde perteneces, para que te conformes con lo que tienes, creyéndote que puedes cambiarlo en cualquier momento, aunque no puedas.


Por eso, tal vez, la revolución y la rabia de ese tren se mezclen con la tuya propia, y te metas dentro de esa revolución, te sientas parte de ella. Pero Snowpiercer no es solo eso. Es pura tensión y adrenalina, es preguntarte qué va a pasar a continuación. Y es esa manera en la que rueda Bong Joon-ho, que no te da un respiro. Y es su brutalidad, también. Esas escenas de lucha, que hacen que me ría cuando recuerdo que alguien dijo que esto era una americanada. Tienen ese estilo duro, seco y bestia de las películas coreanas. Y me encantan. La que está rodada con visión nocturna... no me cansaría de verla. Se permite algún punto de humor negro, como en la escena de la clase con los niños.

Sí, tiene algunos toques occidentales, sobre todo quizá en el tramo final, dónde vemos un monólogo de redención, situación algo típica, o ese enfrentamiento verbal del final de la película entre dos personajes, que es una situación más tópica. Sin embargo, el verdadero final, lo que se reserva para los últimos momentos, se cargan de nuevo lo que hubiera pasado en un blockbuster yanqui. Y eso que dice el protagonista en su monólogo...difícil que lo encontréis allí. Igual que es difícil que encontréis esas escenas de lucha. Y, sin hacer spoilers, la forma en la que están rodadas algunas muertes. Lo siento, pero hubieran sido radicalmente diferentes, y algunas ni hubieran sucedido. No sé si es que se dejan llevar porque hay actores occidentales, o yo qué sé. La prueba está en que en USA quieren censurar 20 minutos, y he leído muchas opiniones de americanos no acostumbrados al cine coreano, que se han sorprendido con la película: por su violencia, por muchas de las cosas que pasan, por cómo pasan y por cuándo pasan. Pero lo peor, es que tengo la sensación de que si un Christopher Nolan o alguien así hubiera sacado esta película, todos estarían encantadísimos, y dirían que es el mejor blockbuster del universo, de gran calidad y tan disfrutable como sufrido, y encima con mensaje profundo y demás polladas que se han dicho sobre sus películas bastante mediocres o simplemente, entretenidas y con muchos peros. 


También he leído alguna crítica que la acusa de incoherente. Mirad, me da igual que nos os guste la película, pero no me vengáis con cuentos de que no tiene sentido. La película se salta flashbacks y se salta las típicas explicaciones que dejan todo mascadito al espectador, explicando por qué todo es cómo es (como el personaje de Joseph Gordon-Levitt en Origen, que te cuenta a todo momento todo, por si el espectador es idiota y se pierde...pero Nolan lo hace como si todo fuera muy profundo, y aún hay algún gilipollas que se cree inteligente por entenderla). Snowpiercer no explica nada, porque no va sobre eso la película. La película va sobre lo que va, y no se detiene en perder el tiempo en cosas secundarias, lo cual se agradece. Si yo escribo una historia en la que un coche vuela, no me podéis decir que científicamente estoy fallando a la verdad, porque es fantasía. Solo podéis acusarme si digo que el coche vuela porque le hecho gasolina. Y si digo que esa gasolina le da esas propiedades en el mundo ficticio que he creados, os tendríais que callar la boca también.

No se puede hablar de Snowpiercer sin mencionar a los actores (otro hecho gracioso: he visto críticas malas sobre la película, y en actores solo mencionan a los americanos...). Primero, a mi querido Song Kang-ho: aparece en la película, y aparentemente sin hacer nada, se come la pantalla y hace suya la película. Hasta cuando está en segundo plano, roba protagonismo. Ko Ah-Sung ya me gustó mucho en The host, y me encanta volver a verla junto a Song Kang-ho, reunidos casi 10 años después de nuevo como padre e hija. Sigue siendo maravillosa, puede que incluso mejor todavía, y también tiene una presencia que llena la pantalla. Sobre los occidentales, hay algunos muy grandes. Tilda Swinton está fantástica en un personaje tan odioso como genial. Chris Evans se quita la cara de soso imbécil que exhibe como Capitán América, y está más que decente, pero sobre todo, está carismático. Jamie Bell, Ewen Bremmer y Octavia Spencer cumplen de sobra y se ganan rápidamente tu cariño. John Hurt, qué se va a decir sobre él. Y hasta Luke Pasqualino, que yo solo conocía como el Freddie de Skins, que me parecía un soseras aburrido, está mítico en la película. Y sobre Bong Joon-ho...bueno. Aprovecha de forma genial el espacio dentro del tren, y hay escenas que son una verdadera maravilla, y que no me cansaría de ver. 


Ahora, voy a comentar ciertas cosas que son SPOILER: Me toca la moral que venga gente a tacharla de tópica, absurda, americanada y sentimentalista. Bien, solo hay que ver la primera muerte de uno de los protagonistas, la del personaje interpretado por Jamie Bell. Si fuera tan emotiva y tan carne de superproducción yanqui, no habría muerto a la mitad de la película. Hubiera muerto en el final, y eso hubiera supuesto un punto de inflexión en el héroe-protagonista, que consumido por el dolor, hubiera seguido con su revolución con más rabia, porque le han arrebatado la vida de su amigo, que era como un hermano pequeño. No hay nada de eso aquí. Él prosigue con su revolución, que es lo que de verdad importa, por encima de las vidas humanas, y no hay ni un momento para el dramatismo. Es más, él lo deja morir, y continúa hacia adelante. Y no vemos la típica escena de manos a la cabeza, el héroe cayendo de rodillas, un NOOOOO desgarrado, cámara lenta y música dramática. Como no lo vemos en ninguna muerte más (quizá, solo con la de Octavia Spencer, que es algo más emotiva porque habla de su hijo, pero no se recea). Que mueren todos, chavales. Menos Yona, y el niño pequeño. Y mueren gracias a un mensaje que adoro: mejor destruirlo todo a continuar como hasta ese momento. Sí, sobreviven dos...pero ni siquiera hay 100% esperanza de que puedan lograrlo. Final muy típico y hollywoodiense, sí. FIN SPOILER

En definitiva, Snowpiercer es una gran película: te hará pasar dos horas de puro entretenimiento, tensión, emoción y violencia argumental y física. No hagáis caso de las críticas negativas: si luego no os gusta, estupendo, pero dejaos llevar. Manda narices que luego se diga que Los juegos del hambre es muy disfrutable y es un reflejo icónico y revolucionario de nuestros días, y se menosprecie esta película. Grandes momentos, grandes actores, historia interesante, disfrute puro. Al acabar de verla, tenía ganas de volverla a ver otra vez. Una semana después, la sensación no ha desaparecido, y sigo pensando en ella. Cosa, que por ejemplo, por muy buenas que me parezcan Mother o Memories of murder, no me pasa con ellas, necesito un descanso antes de pensar en volver a verlas. Cada una tiene sus virtudes. Puede que Joon-ho no juegue tanto con la moral o con los giros del género como en sus anteriores películas, pero eso no la convierte en una mala película. Al contrario. Montaos en el tren, y disfrutad. 

lunes, 17 de febrero de 2014

La No Recomendación: El remake de Oldboy

Oldboy es mi película favorita. Así que, sí, admito que yo condené el remake desde el primer día y que iba a ser difícil sacar una opinión positiva de mí, fuera como fuera. Es mi película favorita, y me toca la moral que en Hollywood hagan remakes por falta de ideas y para tener su versión yanqui, sin la intención de aportar nada nuevo. Por mucho que al principio dijeran como excusa que ellos se iban a inspirar más en el manga, esto no es más que una copia. Yo dije en su día que era una estúpida patañaa para justificar lo que estaban haciendo, pero que sería mentira. Del manga, efectivamente, ni rastro. En fin, mi religión me obligó a odiarlo desde el primer día. De hecho, cuando salió el tráiler, pillé tal mosqueo que hice un artículo en Tokio Blues dando 10 razones para odiarlo.

Pero os voy a confesar una cosa que jamás dije en mi campaña contra este remake: me esperaba, muy a mi pesar, algo de cierta calidad. Eso no significaba que fuera a gustarme, pero sí esperaba algo más o menos decente (más menos que más, pero bueno). Por la sencilla razón de que parte de una historia interesantísima y genial. Tan retorcida, que es difícil no sacarle partido. Y detrás está Spike Lee. Pero anoche vi el remake. Y señores, ya no lo odio. Ahora, si acaso, siento lástima. Me pareció tan sumamente malísima y ridícula, que no puedo odiarla.

A rasgos generales, la película copia, salvo tres chorraditas, toda la historia de la original. Pero mientras que la original era fascinante, hipnótica, y te atrapaba por completo, aquí se convierte en una historia de segunda, poco interesante y hasta aburrida. Además, si en la original todo estaba bien hilado, aquí no. Aquí muchas cosas pasan porque sí, y las que pasan por algún motivo, son por la razón más estúpida del mundo. Los personajes son, a cada cual más despreciable y/o ridículo, y actúan de forma totalmente incoherente. Y si en la coreana, el clímax final es una maravilla, que no pierde con visionados posteriores, aquí se roza el ridículo y causa cero impacto. Y nombro a la original, pero es que olvidándola, el remake es un desastre absoluto como película. Ahora, voy a detallar todos los puntos absurdos del remake, que son unos cuantos. Los que hayáis visto la original, podéis seguir leyendo, porque la trama es casi igual, solo que en esta ocasión, todo está mal contado. Cuando llegue al final, que es cuando cambian un par de cosas, avisaré de spoilers, por si algunos queréis ver el remake con el factor sorpresa. Si os da igual, pues seguid leyendo.


Bueno, pues la historia empieza con Joe. Joe es un gilipollas. Así, sin rodeos. Es un alcohólico, y un tío insoportable en todos los ámbitos de su existencia y su penosa vida. Te dan ganas de que lo encierren rápido, pero que tiren la llave al mar, y no le den de comer y se acabe la película para no tener que seguir soportándole. Pero bueno, al lío. En su noche de borrachera (en la que, por cierto, acaba paseando por un barrio chino, y le compra un juguete a una china que tiene las mismas alas de ángel que aparecen en la original...estos guiños sí que me tocan las narices, no me preguntéis por qué...me parecen muy de recochineo. Si quieres homenajear, no haces esta mierda, dejas la película tal como está, que así no muestras respeto), una chica asiática se le acerca, y entendemos que se va con ella. Cuando él se despierta, está encerrado ya.

Por cierto, lo de la chica asiática hay que comentarlo. Hay que comentarlo, porque cuando lo sueltan, 20 años después, aparece otra asiática con el mismo paraguas. Suponemos que es la misma, ¿no? O eso da a entender. Cuando conocemos al villano, descubrimos que la chica asiática es su guardaespaldas (Pray For Mr Han...para una cosa que cambia de la historia original, quita a nuestro silencioso Mr Han para meter a una china que está buena para que en una escena de la película enseñe el culo gratuitamente). Os lo comento porque la chica tendrá unos 30 años (la actriz, de hecho, tiene 27), y por esa regla de tres, tenía unos 10 años cuando se produjo el secuestro. Por tanto, primer fallo: no puede ser la misma chica, jamás. Y si son conscientes de ello, ¿por qué dan a entender que es la misma mujer? ¿El villano se compra una asiática nueva cada vez que su guardaespaldas cumple los 30?

La estancia durante el secuestro es similar a la de la original. Aunque esta es bastante más larga, lo cual para mí es un error: hasta la media hora de la película, no sale fuera, y en poco más de una hora tiene que contar todo lo demás. Se podrían recortar unos minutos del secuestro sin problema. Y durante el secuestro, otro fallo más. Una de las claves del secuestro es conseguir que se mantenga con vida. Por eso, cuando intenta suicidarse cortándose las venas, le echan el gas con el que le duermen, para poder curarlo. En cambio, dejan que él haga un agujero enorme en la pared del edificio dónde está. Caben por el agujero él, la tele, la almohada, el váter... y se asoma por ese hueco. Vuelve dentro para coger las cosas para pirarse, y entonces, le duermen. No tiene sentido. Nunca deberían haberle dejado hacer un hueco tan grande en la pared. Desconozco si está a la suficiente altura como para matarse si se tira, pero si no lo está, igualmente puede salir corriendo o huyendo de allí. Y podría haberlo hecho al asomarse la primera vez. En la vida debería haber sucedido eso.

Esta era mi cara de WTF mientras veía esta película
Bueno, vamos ya a cuando lo sueltan (en un bául, en un sitio con hierbajos...a Oh Dae-su fue en su maletín, en un césped verde). A ver. Si te pasas encerrado 20 años, cambias. Un poquito, vaya. Primero, físicamente: 20 años no pasan en balde, y más si estás en esas condiciones: envejeces mucho más. Oh dae-su sí parecía más joven antes de ser secuestrado, y al salir sale más demacrado y parece otro: no solo por los años, sino porque Min-sik Choi consigue una expresión diferente, con lo que parece una persona distinta. Josh Brolin sale con su misma cara de palo, y sin haber envejecido absolutamente nada. Solo lleva el pelo más corto. Pues vale.

Y también cambias psicológicamente: te has pasado 20 años encerrado en una habitación, sin saber por qué. Eso trastorna a cualquiera, aunque sea un poquito. Oh dae-su sale con dificultades para relacionarse, sale asombrado por ciertos cambios que aprecia, tiene impulsos más animales... se ha convertido en una bestia. Aquí el amigo Joe no solo sale y se comporta completamente normal: se comporta mejor que antes. Que no me vendan la moto de que en el secuestro se ha redimido y se dio cuenta de que era un gilipollas. Eso vale. Pero no puede salir y comportarse como si nada y relacionarse estupendamente. No. No. Y NO. Por no asombrarse de nada, el tío fue encerrado a principios de los 90, y le sueltan con un smartphone última generación, y no se sorprende y sabe utilizarlo perfectamente. Eso sí, luego preguntará que por qué suena una musiquita cada vez que lo llaman. No sabe qué es un tono de llamada, pero ha nacido con el don del dominio y conocimiento de lo táctil y de las últimas tecnologías.

¿Recordáis que Oh Dae-Su se entrenaba y sale sabiendo pelear? No es un crack, pero sabe pegar buenos puñetazos. Joe también se entrena. Oh Dae-su, al salir, le pega cuatro puñetazos a cinco niñatos pringados. Joe les pega una paliza, cual maquina de matar perfecta, a niñatos...que son deportistas y probablemente estén estrenados, aunque no sea para pegar, y tengan fuerza y tal. Pero eh, da igual. Que así vemos que Joe ahora lo peta y es Terminator.

Siguiendo a la china del paraguas, se encuentra con la chica de la película, Marie, creo que se llamaba. La chica ofrece ayuda y atención médica por caridad a personas con problemas y blablabla. Le da su teléfono, y él se va con un viejo amigo. Un viejo amigo que al verle dice: QUIÉN ERES, LARGO DE AQUÍ. Pero si está igual, querido mío, cómo no lo vas a reconocer. Estando con su amigo se desmaya, y casualmente, tenía la tarjeta de la chica en la mano, y el amigo la llama. Ella lo atiende, y lee sus diarios y cartas que escribió mientras estaba secuestrado, y decide ayudarle a buscar a su hija, que sigue viva, y a encontrar a quién le hizo esto. Por cierto, de su hija pasa como el culo, y no intenta buscarla, aunque se pasara 20 años encerrado pensando en ella. Lo de buscar a su captor...bueno, con calma. No vamos a ver un Oh Dae-su roto por dentro, consumido por el odio y la rabia, que necesita vengarse. Aquí vemos a Joe con cierta curiosidad, pero si avanza en la investigación, es porque las cosas le vienen solas o el villano el pone un límite. No está muy desesperado, la verdad.

Pues Joe y la tal Marie (o cómo se llame) buscan a dos señores que él tiene en la lista de gente que podría estar cabreada con él, y entonces se acuerda de los dumplings que comía estando secuestrado, y que el restaurante se llamaba Dragon algo. Van restaurante por restaurante, lo encuentra, y sigue al primer hombre con un pedido grande que ve. Así llega al edificio dónde estaba secuestrado, martillo en mano, claro. Si me dicen que esta es más violenta porque se ve cómo le da con el martillo a uno en la cabeza... no me hagáis reír. Más de lo que me hace esta película.

Total, llega, y va a torturar al tío que parece que manda ahí, Samuel L Jackson en este caso, para sacarle información. Esto puede ser uno de los únicos momentos buenos de la película, porque la forma de hablar nigga de Samuel L Jackson es amor. Fin. Aquí no hay tortura de muelas, si no que le va cortando cachitos de piel del cuello. Y para que sea más tortura, ¿qué hace? Le echa sal. Esto es tremendamente divertido, porque saca un bote entero de sal. ¿De dónde? Ah. Vete a saber. No salió de casa con él, y no es la típica cosa que un tío que lleva un negocio de secuestros tiene en su oficina. Joe es Terminator, controla la tecnología, y es mago.

Luego viene la copia de la escena de la pelea en el pasillo. Intenta cambiarla un poco, pero hay ciertos elementos que se repiten. Pero la otra es una jodida maravilla, estéticamente alucinante, y una pelea sucia, directa, y que a pesar de ser uno contra mil, consigue hacerla realista. Aquí intenta dar esos toques, pero se queda en copia mala, porque tiene elementos de pelea irreal y coreografiada (para los fans del kpop: parecen los EXO en Wolf o algo).

Sale bastante fastidiadillo de allí, arrastrándose con un cuchillo clavado en la espalda. Es salir del edificio, y un tipo lo recoge, lo mete en su coche y le dice: la diversión acaba de empezar. Y lo suelta en casa de su amigo. A ver, digo yo, que por muy dolorido que estés, ¿no te das cuenta de que ese tío está metido en el ajo? Sí, obviamente es el malo. Y no lo he comentado, el malo ya lo había llamado por teléfono: conoce su voz. Y no es una voz cualquiera. Y esto es quizá el aspecto más ridículo de la película: el malo. A mí me recuerda, desde la primera vez que se escucha su voz, al Jim Moriarty de Andrew Scott para Sherlock de la BBC. Pero mientras que Andrew Scott está carismático, divertido y absolutamente genial (también cuenta con un personaje tremendo, pero él lo eleva), este es una ridiculez. Es un tío medio mariquita, medio drama queen ridícula. Bueno, quitad lo de medio. Es absolutamente de vergüenza ajena su personaje. Y digo que me recuerda a ese Moriarty, porque intenta entonar muy parecido, y parece que le copie en otros aspectos de la actuación. No sé si es casualidad, pero vi la película con otra persona, y pensó exactamente lo mismo sin que yo le dijera nada. Un chiste de personaje, la verdad. Con eso, ya te cargas media película.


Cuando os decía que no persigue mucho la venganza y las cosas le van llegando, no es solo percepción personal. Después de curarse sus heridas por la pelea, se va a tomar algo tan tranquilo. Lo único que ha hecho ha sido encontrar el edificio dónde estuvo, y ya. Es que no se le ve con ganas. Bueno, allí se descubre el malo, y se abalanza sobre él, pero la china le pega una paliza. El malo le dice que le recompensará si averigua quién es él y por qué le secuestró en un límite de tiempo, y le dirá dónde está su hija. Ah sí, de repente se acuerda de que quiere mucho a su hija y que tiene que estar con ella.

Se reúne con la chica de la peli, y le dice lo del politono: jo, es que cada vez que me llama, suena esta musiquita. Y ella, con una aplicación o un programa en su móvil, con escuchar unos segundos, le saca qué canción es: el himno de Evergreen, la escuela dónde iba Joe. Sí, chavales. Hay programitas que te reconocen la canción. Porque esos programitas seguro que tienen todos los himnos de todos los colegios del universo. Lógica aplastante. Para qué inventarse algo más elaborado. Las chorradas molan más. Así que, deducen que eso es una pista, y que el malo es un antiguo alumno como él. Necesitan saber su nombre.

Se acercan al cole, pero piensan que es mala idea, y que es mejor colarse por la noche. ¿Cuál es la mejor idea? Ir a la casa de la directora, y que mientras ella habla con la señora, él se cuele y busque los anuarios para ver la foto del malo y averiguar su nombre. Plan genial. Todos sabemos que todos los directores de centros guardan sí o sí todos sus anuarios en sus casas. Y no solo eso: lo tienen a simple vista y será el primer libro que encuentres, como pasa en la película.

Bueno, descubren su nombre, y acaban acordándose de su hermana. Aquí viene el flashabck (mismo estilazo de rodaje y de escena que en la original, sí). Aquí vienen SPOILERS, porque la trama cambia ligeramente. Resulta que él no se tiraba a su hermana como en la original. La hermana se tiraba a su padre. Pero no solo eso. Al final de la película, veremos el flashback del malo, y nos enteraremos de que su padre también se lo tiraba a él. Eran niños muy obedientes, porque es entrar el padre por la puerta, y ambos: FATHER : D, y se empiezan a desabrochar cosas. Sentí mucha vergüenza ajena en ese momento del joven malo. Todo traspasa el ridículo de manera patética. Hace gracia y todo.

En la original, Oh Dae-su contaba que había visto a la hermana de Lee woo-jin con un tío, crece el rumor de que está embarazada, y ella decide suicidarse. Se ve clara la responsabilidad lógica de Oh Dae-su en esa cadena., hay conexión. Aquí, sí, vemos a Joe mirando, pero en el flashback ni lo vemos contárselo a alguien (aunque según dice él después, se lo contó a medio instituto), y sabemos que la familia se traslada a Luxemburgo, y que un día el padre dice cargarse a toda la familia. No sé, qué queréis que os diga, me parece menos comprensible, más cogido por los pelos todo, y más ridículo. Lee woo-jin era un malo increíble y perfecto, mítico, cabrón...hasta que descubres su historia, y en ese flashback del puente, comprendes el dolor que sintió en ese momento, y el que ha llevado arrastrando tantos años. Estaba enamorado de su hermana. Estaban enamorados. Ella murió por culpa de ese rumor, la razón de su existencia, la persona a la que amaba. Aquí, el malo es solo un excéntrico freak que está mal de la cabeza, porque cree que el padre que abusaba de él y de su hermana era el mejor hombre del planeta. Pues bien. El personaje es patético, y no me va a causar más impacto que un padre abuse de sus dos hijos si está rodado de forma tan irrisoria. En cambio, la historia de Lee woo-jin desgarra.

Y así llegamos al clímax final. Joe se ha ido a contarle lo que ha averiguado al malo, y tal (ah, y en un momento, se carga a la china guardaespaldas, y eso que era una diosa pegando...pero es Joe Terminator) Cuando estaba secuestrado, se enteró de que su hija seguía viva, porque en la tele pusieron programas de Crímenes misteriosos, y trataban en el que su mujer fue asesinada. Y decían que la niña había sobrevivido, y la sacaban con el paso de los años. Cuando lo ves, piensas que ya es raro que en la televisión saquen a la niña que no sabe qué ha pasado, que tantos años después hablen del crimen... te puedes oler que el malo está detrás del montaje, o te puedes creer que es otro fallo de guión, porque como todo es tan porque sí... Bueno, pues el malo le enseña el plató dónde se rodaba el programa, y le dice: no te creas todo lo que sale por la televisión. Y entonces, aparece su supuesta hija, Mia. El avispado de Joe tan contento, pensando que es su hija. No se huele nada raro. No se puede ser tan imbécil. Es que solo pone cara de medio sorprendido cuando ve el plató, pero ya está. Por supuesto, esa no es su hija, y es una actriz. He de decir que esta es la única cosa que me gusta de la película. Cambia con respecto a la original, y no es que me guste más, pero creo que es algo que está bien pensado.

¿Quién es su hija? Por supuesto, la chica de la película. Aquí debería darse el momentazo de la cinta. Pero da pena. Antes de que el malo le enseñe imágenes en una pantalla, él grita que quién es su hija, y le va a pegar un puñetazo. Pero no se lo da. Se queda parado hasta que el malo le da al play. No se queda parado en plan: me tiembla el puño y no sé si pegarte o no. Josh Brolin se queda quieto, porque está esperando a que el otro le de al play. Se pasa así unos cuantos segundos. De hecho, supuestamente el malo da al play, pero él sigue quieto con la misma expresión, hasta que ya Josh Brolin recuerda que tiene que mirar unas imágenes. Es el momento de mayor tensión y el más importante de la película, ¿y no puedes cuidar esos putos detalles?

Mariquita, dale ya al play que me canso de tener el brazo en alto y esta cara de perro

¿Y cuál esperáis que sea la cara y la reacción de un hombre al enterarse de que se ha tirado a su propia hija? Seguro que no esta:

¡Qué cague me da la niña de El exorcista, nena! Aunque mírame, si hasta parezco un idol posando de forma cute
Sí, es como cuando estás viendo una película de terror, y te tapas media cara con las manos. Yo aquí es que me reía, porque es absurdo y parece una broma todo. Después, reacciona diciendo no, no, no y suplicando, intentando imitar la actuación de Min-sik Choi en ese momento, ya que intenta poner un tono parecido. Pero es patético. Dura poco, además. No hay ni un cuarto de la locura, desesperación y desgarro emocional que sufre Oh Dae-su. Sí, grita un poco. Pero ya. No hace falta que se comporte como un perro, ni que se corte la lengua. Pero joder. No puede quedarse así. Demasiado entero. El malo, por cierto, se pega un tiro. Porque sí. Porque era como acababa la otra. En la otra, Lee woo-jin deja claro que su razón para seguir viviendo era Oh Dae-su y su venganza. Como ya ha acabado, no tiene motivos para vivir más. Este hombre, pues entendemos que se mata porque ha cumplido su venganza. Pero vamos, no sabemos mucho de él, podría habérselo no pegado. Incoherencias por todas partes.

Sinceramente, el final me parece pésimo. Por cómo está rodado, las reacciones de los personajes, las actuaciones (espero que se fustiguen al ver las de Yoo Ji-tae y Min-sik Choi después de lo que han hecho), y la poca intensidad del momento. En la coreana es un mazazo terrible. Y no es porque en esta sepas el final: he vuelto a ver muchas veces Oldboy, y el final sigue afectándome, desde el momento en que Oh Dae-su se encuentra con Lee woo-jin en el ascensor para subir al ático. No me vale como excusa la falta de sorpresa.

Bueno, ¿y qué hace nuestro Joe? Le manda una carta a su hija, le dice que ha hecho algo malo, y que viva su vida, y que no le busque. La tía, a pesar de lo implicada que estaba con él, se la ve muy happy. Y Joe le manda el regalo que le compra al principio de la película: una especie de pato de plástico feo de cojones que no vale ni dos duros. La tía lo abre, y se empieza a reír, y le encanta y lo pone en su coche. Y un carajo. Eso te llega, y lo tiras a la basura. ¿Y él? Se autosecuestra. ¿Por qué' ¿Para castigarse y que su hija no le encuentre? Pues supongo. Os digo supongo, porque me cuesta entender que una persona que se ha enterado de algo así, actúe tan fríamente y esa sea su decisión. Y ojo, para mayor sin sentido, la película acaba con él mirando a cámara y sonriendo. Anda y vete a tomar por culo, Spike Lee. Vaya basura has cagado.

Y antes de acabar: debo comentar el que es, para mí, el fallo más gordo de guión de toda la película. La película, en teoría, se basa en la venganza del malo contra Joe. Para poder vengarse, Joe tiene que tirarse a su hija. En la original, Oh Dae-su y Mido eran hipnotizados para conocerse, hablar y sentir atracción. Lee woo-jin se aseguraba de los dos iban a tener algo, ellos eran marionetas. ¿Aquí como se lo asegura el malo? Lo deja al azar. La justificación es que le construyó a la niña una infancia traumática, y por eso desarrolló ganas de ayudar a gente con un pasado turbio, y que seguro que se iba a enamorar de Joe. Pero qué carajo me estás contando. ¿Tu venganza se basa en que la tía seguro que se enamora de él porque ha tenido un pasado turbio? ¿A todo aquel que conoce y asiste, que tiene una vida difícil, se lo tira y se enamora? Es absolutamente incoherente. Es que podrían casi ni haberse conocido. Sí, la china del paraguas lo guía hasta dónde está ella, pero ellos podrían no hablar. O podrían hablar, y no volverse a ver nunca más. De hecho, que se vuelvan a ver, es casualidad, porque a ella le ha dado la gana de darle su tarjeta, y Joe la tiene en la mano cuando sufre la indisposición. Pasa porque sí. Esto no puede pasar porque sí. Esto es la venganza, y no puedes contarme que se venga porque a la tía le atraen los hombres con vida difícil, cuando ni sabes si se van a volver a ver y van a volver a hablar. Tiene que tenerlo controlado. Fallo enorme. No te puedes permitir un fallo así en la trama más importante de la película.

Spike Lee es como el niño que se copia un examen entero de otro niño. El otro niño saca un sobresaliente, y Spike Lee saca un 3. ¿Cómo copiando se puede hacer algo tan desastroso? Preguntadle a Spike Lee.


miércoles, 22 de enero de 2014

Películas: The Wolf of Wall Street

¿Alguna vez te has imaginado cómo sería una fiesta de una rockstar? Sexo, drogas, alcohol, mucho descontrol, locura. Well, welcome to the party. Welcome to The wolf of Wall Street.

The Wolf of Wall Street: una fiesta de tres horas de duración, que casi notas que te ha dejado la resaca cuando ha terminado. Pero qué bien te lo has pasado. Has vivido una locura, con todos los excesos posibles. Y te has divertido como nunca. Gracias a Scorsese, y gracias al rey de la fiesta, DiCaprio. Aunque el resto de sus invitados, no están nada mal, como Jonah Hill, Matthew McConaughey o Margot Robbie.

Pero, el protagonista de The wolf of Wall Street no es una estrella del rock. Es un broker, que ha conseguido levantar una inmensa fortuna para vivir su sueño americano a costa de engañar y pisar a otros. Pero qué sueño americano: qué casa, qué coche, qué yate, qué todo. Para Jordan Belfort no había suficiente. Siempre quería más, y más, y más drogas, y más sexo. Ganar más y más millones para que la fiesta nunca acabara. Porque con el dinero, puedes comprarlo todo. Pero la ambición puede hacer que caigas.

Detrás de las imágenes de fiesta, de sexo, de trabajadores que van drogados a la oficina y se llevan la fiesta allí, hay una historia detrás. Hoy, tal vez más que nunca. Hoy vivimos una crisis mundial, pero, ¿quién controla el mundo?¿Quién se enriquece mientras otros luchan por sobrevivir cada final de mes? Y lo más importante: de qué manera lo hacen.

Es la llegada a la cima, y la consecuente caída del mafioso. ¿He dicho mafioso? Bueno, tampoco hay mucha diferencia. Es una historia parecida a las que ya nos ha contado Scorsese otras veces: cómo puedes llegar a ser el rey del mundo, cómo tu preciosa mujer se acabará cansando de ti, cómo estarán implicados los tuyos (familia, o amigos en este caso), y cómo puede desmoronarse tu imperio. Solo que esta vez, la estancia en lo más alto es más salvaje; y no hay pistolas ni hay sangre. Hay billetes, hay lujo, hay excesos por todos lados. Si entras en el juego, lo dicho: vivirás tres horas de pura fiesta, y sabes que detrás de esa locura de fiesta, no hay vacío. Como tampoco lo había detrás de unas tetas de silicona moviéndose al ritmo de Skrillex en Spring Breakers ni lo había detrás de los músculos de los culturistas de Pain and gain (Dolor y dinero). Y Scorsese es un maestro, y lo hace todavía mejor: pasen, y disfruten.

Son tres horas, pero no hay momento para aburrirse. La película tiene un ritmo brutal, y si no te has enganchado a ella como lo está Jordan  Belfort a casi cualquier sustancia, siento que te pierdas toda la diversión. Pero, igual, puedes intentarlo con el anfitrión. Leonardo DiCaprio lleva tiempo demostrando que se ha convertido en un actorazo de nivel. Aquí está absolutamente inmenso. Qué no hace en esta película. Hasta gatear y rodar por unas escaleras por efecto de unas drogas que no le dejan ni hablar, en una escena divertidísima. Jonah Hill sorprende y cumple de sobra como el compañero de juerga. Un graciosísimo Matthew McConaughey, que es una lástima que aparezca tan poco en la película, pero con un personaje que ocupará unos 10 minutos a lo máximo en pantalla, consigue que no te olvides de él. Y Margot Robbie, como la mujer espectacular que supongo que conseguirá que todo aquel al que le gusten las mujeres, salga enamorado o enamorada de ella. O al menos, envidiando a DiCaprio por poder compartir cama con ella. Actuaciones geniales, personajes memorables, escenas inolvidables (el colocón con los Lemmons, las fiestas en la oficina, los discursos de DiCaprio, sus discusiones con Margot Robbiem ese viaje en avión, la escena del barco con el FBI...). Y ese aire de película mítica, grande, icónica.

Espero que a nadie le tire para atrás cosas como sexo multitudinario en un avión, y todos puedan pasárselo bien con esta película. Tres horas de fiesta, de adrenalina, que volverías a vivir en cualquier momento. Merece la pena, a pesar de la resaca de después, y el pensar en cuántos habrá en el mundo como los de la película, aunque no se monten esas fiestas, mientras nosotros tenemos que conformarnos con verlo en la pantalla  y volver a nuestras modestas vidas.

"Let me tell you something: there is no nobility in poverty. I've been a rich man and I've been a poor man, and I choose rich every fucking time. 'Cause at least, as a rich man, when I have to face my problems, I show up in the back of a limo, wearing a $2.000 suit and a $14.000 gold fucking watch. If anyone here thinks I'm superficial or materialistic, go get a job at fucking McDonalds, 'cos that's where you fucking belong."

domingo, 19 de enero de 2014

Películas: 12 años de esclavitud


¿Qué es lo que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en el periodo de la esclavitud? Personas negras tratadas por blancos como si no fueran personas, latigazos, gritos, blancos en sus enormes casas de campo siendo unos cabrones, mujeres esclavas recibiendo abusos por parte de sus "amos", recogida de algodón, trabajos duros, maltrato... Pues eso, ni más ni menos, es lo que cuenta 12 años de esclavitud.

Y digo ni más ni menos, porque para mí, ha sido eso, y poco más. Una serie de imágenes y hechos que se sucedían, que sabía desde el minuto uno que iba a ver. No me sorprendió en ningún momento. Bueno, es lo que había, ¿no? ¿Cuál es el problema en mostrarlo de forma realista y fiel? Pues en mi caso, el problema ha sido que no he sentido nada. Que veía hechos, pero no sentía implicación. Me da la sensación de que está enseñado todo, sin más. Hechos vacíos. El modo en que está narrada tampoco me ayuda: van pasando las cosas, una detrás de otra, sin mucho orden, sin un hilo claro. Los diálogos son una buena muestra de ello: conversaciones que tampoco tienen una excesiva trascendencia. Escenas que podrían quitarse de la película, y no se echarían de menos. Incluso, podrías desordenarlas. Ni siquiera percibes el paso del tiempo. La esclavitud fue un periodo terrible, y un drama humano para tantísimas personas... Pero aquí no encuentro nada de ese drama humano. Quizá, en parte, porque creo que todos los personajes son planos.

No creo que haya ningún personaje bien desarrollado. Así que, me cuesta trabajo implicarme. Creo que todos los secundarios están muy desaprovechados: el personaje de Benedict Cumberbatch; el de Sarah Paulson, que creo que podría haber sido muy interesante; el de Lupita Nyong'o, salvo en la escena que aparece con muñecas y cuando le hace una petición al protagonista. O El de Michael Fassbender: él está bien, pero el personaje no es gran cosa. Es una caricatura: un cabronazo violento, que abusa de una esclava, que maltrata al resto, borracho y sádico. Sí, no dudo que lo fueran. Pero, ¿que fuera un hijo de puta significa que no pueda tener fondo? Aparece borracho, a pegar cuatro gritos para que lo odies, y poquito más. ¿Y el papel de Brad Pitt, que aparece para dar un discursito sobre lo injusto que es todo, y ya? Y el del propio protagonista: ¿qué le pasa por la cabeza? ¿Qué siente? ¿Cómo es? Sí, sabemos que quiere ser libre y que sufre, pero no necesitamos ver la película para saber eso. Al verla, me di cuenta de algo que mencionó Mara Vega en su crítica de la película en Tokio Blues: podría haber sido soltero, porque no ves por ningún lado el sentimiento de querer reencontrarse con su mujer y sus hijos. Y teniendo en cuenta que al principio de la película aparece su familia, no solo para enseñarte que era un hombre libre y feliz, sino para mostrarte que quería a esa familia... que luego eso no importe, me parece un fallo. 

No es una mala película. No tiene malas actuaciones, no está mal rodada, y tiene alguna buena escena y algún que otro detalle interesante. Pero a mí no me dijo nada más. La sentí vacía, y me dejó completamente fría. No quiero ver lo que ya sé, quiero sentir cosas. Y para hacérmelas sentir, no es necesario que vea como le destrozan la espalda a alguien a latigazos. Porque si no hay una historia humana detrás, no voy a sentir gran cosa, por mucha sangre que haya y por muy fuertes que se escuchen los latigazos. Es más, a pesar de esa carnicería, siento que la película es muy correcta. Perfecta para llevarse todos los premios. La película que puede hacer que sientan su conciencia más tranquila, muy académica. Bastante lejos del estilo de las anteriores películas de Steve McQueen, que aunque no me apasionaron como a otros, sí me parecían interesantes y había una historia dura detrás, no una serie de hechos históricos puestos en una pantalla. Tanto Hunger como Shame me dejaron fría, pero no porque fueran malas: eso que te pasa con algunas películas, que te gusta la historia, y sabes que hay mucho detrás, pero no te emocionas, sin saber por qué. 


Creo que está descuidada hasta el punto en el que ni siquiera sabes si son doce años o son dos meses. En la narración, no hay ninguna pista sobre el paso del tiempo. Y no solo en la narración: en la caracterización del protagonista tampoco. 12 años en la edad adulta, se notan. Y cuando eres esclavo y vives en condiciones pésimas, debes envejecer como el triple. Pero el protagonista tiene el mismo aspecto durante toda la cinta. 

Las comparaciones son odiosas, pero no puedo evitar acordarme de Django Desencadenado. En Django, era escuchar la canción que decía "'I'm looking for freedom...", con la Django y su mujer corriendo, y los pelos se me ponían de punta. Durante toda la película, sentía lo que sentía Django, y lo que sentía Schultz. Y me horrorizaba. Y aunque sabía que fue algo horrible, al ver la película me preguntaba que cómo era posible que eso llegara a suceder. Y sufría. Era incómoda. Todo lo que no me ha hecho sentir 12 años de esclavitud. La verdad, que Django levantara polémica y algunos la consideraran ofensiva y molesta; mientras que esta está encantando, para mi gusto dice mucho de las diferencias que hay entre ambas. También pienso en American Horror Story: Coven, que está tratando el tema de la esclavitud y el racismo en Estados Unidos (a lo largo del tiempo, además). Y también se me ponen los pelos de punta con ese niño negro asesinado, con la canción que suena al final del episodio 9 (uno de los grandes momentazos de la temporada); y recuerdo a los personajes de Laveau, LaLaurie y Queenie, y la relación que tienen estas dos últimas. Hay dónde rascar. 

En fin, sé que 12 años de esclavitud ha tenido muchos entusiastas. Quizá a ellos sí les dolieran los latigazos. Yo siento que he hecho algo como repasar un libro de texto que me cuenta diferentes situaciones que se vivieron entonces. Una pena, porque con los personajes bien desarrollados, y una historia mejor tratada, podría haber sido interesante de verdad.

Nota: 6

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Películas: The world's end (Bienvenidos al fin del mundo)

The world's end es el cierre a la Trilogía Cornetto, dirigidas por Edgar Wright y escritas por él y Simon Pegg. Las dos primeras entregas fueron Shaun of the dead (Zombies party) y Hot Fuzz (Arma fatal). La primera era una comedia con zombies, y la segunda una comedia paródica sobre el cine de acción de investigación policial.

Llevaba meses necesitando ver esta película, y esperaba mucho de ellas. Soy fan declarada de la Trilogía Cornetto, de Edgar Wright y de Simon Pegg (y si trabajan juntos, pues casi que más). Hace poco vi Spaced, la serie con la que iniciaron sus colaboraciones y que después de haber visto The world's end, me parece más que nunca una precuela perfecta y no pretendida de la trilogía. 

The world's end parte con esta idea: cinco amigos intentaron hacer la Milla de Oro cuando eran adolescentes, que consiste en recorrer los 12 pubs de Newton Heaven, y beber una pinta de cerveza en cada uno. Acabarían en el último, The world's end. Pero no lo lograron. 20 años después, digamos que el líder del grupo, Gary King (Simon Pegg), decide reunir al grupo para volver al pueblo de su infancia y lograr lo que no hicieron en su día.

Por supuesto, The world's end es divertida. Divertidísima. Tiene momentos absolutamente geniales, y diálogos y escenas que es difícil que olvide. Hot Fuzz me encanta, pero creo que fallaba en ser mítica, cosa que sí era Shaun of the dead. Y The world's end sí lo es. Hay demasiadas cosas que se van a quedar grabadas. Y seguro que os dan ganas de intentar vuestra propia Milla de Oro, y salir a beber con vuestros amigos. Y si la primera iba sobre zombies, la segunda sobre una investigación policial peculiar, esta no va solo sobre cinco amigos y su reencuentro. Si no habéis leído el argumento ni tampoco habéis visto el trailer, os aconsejo que no lo hagáis. Os llevaréis una sorpresa cuando veáis el giro de argumento y el camino que toma. Pero creo que aunque lo sepáis, puede que os sorprenda igualmente por cómo está llevado y cómo está metido. Yo la verdad es que, de vez en cuando, flipaba con lo que estaba viendo. Y siempre con una sonrisa en la boca. Sin revelar nada más, quizá era cuestión de tiempo que dos geeks amantes de la ciencia ficción como EdgarWright y Simon Pegg tocaran el género (aunque Simon Pegg ya lo hizo junto a Nick Frost en Paul).

Por supuesto, es auto referencial. Hay guiños a toda la trilogía, e incluso a Spaced (¡cameos de los actores que hacían de Marsha y Brian! ¡Qué emoción al verlos!). Hay algunos menos obvios, que quizá sepas capaz de relacionar si recuerdas las otras películas, porque son solo una frase o un plano. Hay otros más obvios, como el uso de un pueblo pequeño con habitantes curiosos (Hot Fuzz) y las peleas en pubs (Shaun of the dead), aunque no sean a ritmo de Queen. Y claro, también hay referencias externas. En las anteriores, recordabas las películas del género; en esta, sucede lo mismo en algunos puntos de la trama.

Las otras dos entregas eran pura diversión, con el toque de Edgar Wrigh en la dirección y el estilo de humor de él y Pegg. Esta tercera entrega no es solo eso: tiene cierto tono más sentimental (como sí tenía Spaced, entre gag y gag). The world's end nos habla de la juventud, de la amistad...y de cómo los años y el paso de la vida puede cambiarlo todo. Como a veces tienes ganas de salir de esa monótona rutina. O cómo puedes desear volver a esos días dónde parecía que nada importaba, los días dónde eras feliz con tus amigos, y creías que te ibas a comer el mundo y que el resto de tu vida iba a seguir siendo maravillosa. Pero a veces, la vida se tuerce, y todo puede ser una mierda. Al final nada sale cómo creías, y te das cuenta de que el mundo no es para ti, como te prometieron. También hay una pequeña crítica a la sociedad, a cómo funciona y cómo podría ser sin que nos diéramos cuenta, a nuestras ganas de luchar y nuestra forma de ser. Aunque, por otro lado, también hay una reivindicación del género humano. No somos perfectos, pero, ¿qué más da? ¿Por qué tenemos que serlo?

Sobre los personajes: pues tenemos a una pandilla de amigos muy amor, con Simon Pegg y Nick Frost al frente. No puedo no destacar a Martin Freeman, me parece que está muy gracioso, adorable y full of rage. Pero sin duda, el rey de la función es Gary King. Simon Pegg ha dicho que es su personaje favorito de todos los que ha tenido que interpretar. Y yo coincido. Amo con devoción todos los de la Trilogía Cornetto + Spaced, y otros de su carrera, pero Gary King es increíble. Se hace con la película desde el minuto uno. No es solo graciosísimo, es absolutamente mítico. Cada cosa que hace y dice no tienen desperdicio alguno. 

Siempre llevaré a Gary King en mi corazón. Y los pubs, Newton Heaven, a los cinco mosqueteros, el Boo Boo, el sandwich de mermelada, la conversación final de Simon Pegg con cierto líder, el significado de WTF, las peleas, King Gay, las caras de Martin Freeman, Nick Frost diciendo que Simon Pegg es su "cock", las cervezas, esa tinta azul, el Nokia de Gary King.... Todo acompañado de una gran banda sonora. La vi junto a cierta persona que escucha dos acordes de una canción y ya sabe cuál es, y a cada tema que sonaba, lo comentaba emocionado. La verdad es que les ha quedado una película mítica, y un cierre perfecto a la Trilogía Cornetto. Tengo la sensación de que me gustará todavía más cuando la vuelva a ver. Ahora soy incapaz de decidir si mi favorita de la trilogía es Shaun of the dead o esta...






miércoles, 18 de septiembre de 2013

Películas: Un chiflado encantador (Geek Charming)

He tenido verdaderos problemas para meter esta película en categoría de Películas (que suelen ser reseñas positivas) o en La no recomendación. ¿Sabéis esa película que tiene cosas ridículas, y sois conscientes de ellas y de que es mala mientras la veis, pero no podéis evitar que os haga cierta gracia? Esto es lo que me pasa con esta película.

Un chiflado encantador (Geek Charming) es una película directamente para televisión de Disney Channel. Esto ya debería advertiros algo. ¿De qué va? Pues esto es una chica muy pija y muy ideal de la muerte. Y esto es un chico, que está en el grupo de los frikis. Pero, ojo, que el grupo de los frikis en esta ocasión es el grupo de cinéfilos, y él es el director del Club de cine. Esto no se aleja mucho de la realidad, porque hoy si has visto películas que la mayoría de la gente no, eres un friki que ve películas raras, en lugar de que otros piensen que tienes más cultura que ellos, y que la cultura es algo positivo. 

El caso es que el chaval y la pija van a tener que lidiar el uno con el otro, porque él decide grabar un documental sobre la popularidad centrado en ella, y ella está encantada con tener fama y ser la estrella de una película. Por supuesto, pasará lo que tiene que pasar: ella que lo desprecia a él por ser de un estrato social inferior, acabará viendo que es una gran persona; y él descubrirá que ella no es tan superficial como aparenta, y que tiene un buen corazón. Y se gustarán, y habrá un motivo dramático por el cual ella se comporta como se comporta; y querrá ser la reina de algún tipo de baile (en ese caso, quiere ser la Reina de las Flores). Todo muy poco previsible y muy poco visto.

Pero, extrañamente, como he dicho, la película tiene cierta gracia. Igual soy yo, que estoy loca y tengo mal gusto (aunque sé de otras dos personas que piensan lo mismo), pero se la veo. La película es entretenida, para qué negarlo; que hay películas del estilo que se convierten en verdaderas torturas. Por otro lado, no pueden dejar de hacerme gracia frases del estilo: "¡Es increíble que las personas populares como yo se vean obligadas a compartir el aire con frikis como tú!" Soy muy fan. No entiendo por qué no la he usado aún con alguien.

Y creo que la película gana muchos puntos por su pareja protagonista. Estoy convencida de que si hubieran sido otros petardos, me parecería bastante horrible. Ella es Sarah Hyland, a la que algunos conoceréis por Modern Family. Y él es Matt Prokop. Who? Pues todo lo que necesitáis saber de este chaval es (*Marujeo is coming*) que es el novio de Sarah Hyland. Si no recuerdo mal (porque me informé sobre ellos cuando vi la película, claro), se conocieron en High School Musical 3; y estaban ya juntos cuando rodaron esta película. Y ahí siguen. Y qué queréis que os diga: que no pueden ser más monos. No entiendo por qué no sé en qué momento de mi vida me he hecho fan de una pareja de dos personas que me son indiferentes y a los que he visto en una película de Disney Channel, pero así es mi vida. Me parecen muy adorables, y en la película se ve que hay algo entre ellos y quedan muy monísimos de la muerte. Que hagan segunda parte o algo, por favor.






Además, él da para una posible interpretación oculta de la película. No sé si conocéis al grupo Panic! At the disco, pero Matt Prokop es idéntico a Brendon Urie, el cantante. Los documentos audiovisuales no engañan:






 Panic!At the disco antes contaba con cuatro integrantes, pero la banda se separó en dos. El otro integrante guay del grupo era Ryan, que parecía una nena muy mona. Estoy (yo, y mucha gente más) convencida de que Brendon y Ryan estaban juntos, y que el grupo se separó cuando lo dejaron. Volviendo a la película, dado el parecido de Matt Prokop con Brendon, podría ser una biografía no autorizada sobre el cantante de Panic! antes de que conociera a Ryan y formara el grupo. Seguro que en su adolescencia ya era algo rarito. Y conoció a una chica que le hizo darse cuenta de dos cosas:
a) La importancia de la moda y el estilo. En la película, ella le enseña a renovar su vestuario para molar más. Ella es una diva, y le enseña a él cómo ser una (si conocéis a Brendon, sabréis que es una diva, y hasta en una canción dice: "I'm a diva").
b) La primera experiencia con una chica estaba bien cuando iban de compras, comían helado y criticaban a chicos y chicas horteras; pero a él le gustaban más los chicos. Como Ryan.

En fin, no os la voy a recomendar. Es una película muy tonta, pero si soportáis este tipo de películas y la pilláis un día por la televisión y estáis aburridos, igual os salva un rato. A mí ya me ha salvado dos veces (si voy a ser super fan al final...).

Nota: 5 

lunes, 1 de julio de 2013

Películas: Spring Breakers

No ha cambiado mucho la cosa desde Kids. Los adolescentes siguen buscando sexo, alcohol y drogas. Solo que ahora quizá sea más evidente. No se queda en la intimidad del grupo, sino que hasta se graba en cámaras para hacer un reality. Es un tema recurrente: joder con la juventud de hoy en día, pero qué fotos suben a las redes sociales, que si cada día empiezan antes, que si Hombres, mujeres y viceversa y muchos Nosequé Shore. Qué perdidos están.

Las Spring Breakers son de esa generación. Son de la generación en la que Britney Spears, esa chica que empezó prometiendo virginidad en la más tópica fantasía sexual con su traje de colegiala, es un icono. Pronto decidió dejar a un lado la virginidad que nadie se creía, y acabó rapándose la cabeza, totalmente destruida. Pero se crean nuevos iconos para la generación MTV. Disney Channel los sigue fabricando como churros, aunque ahora de manera más fallida por mucho que sexualicen antes a las niñas de sus series vistiéndolas y maquillándolas como si tuvieran diez años más a pesar de tener 13 o 14. Miley Cyrus, ex chica Disney, revolucionó un poquito la red no hace mucho por la salida de su nuevo vídeo bastante subidito de tono, aunque no es el primer escándalo que tiene de este tipo. 


Música, sexo, alcohol, jóvenes, fiesta. Spring Breakers es meterte esta generación MTV en vena, sin censurar pezones. Hasta tenemos al blanco de turno jugando a ser un gangsta nigga, que cree que está viviendo el sueño americano: dinero, armas, chicas, los caprichos horteras que quiere, poder. Parece que no existan más aspiraciones que emborracharse y cogerse la del siglo. Desfasar, igual que hacían en Kids, sin pensar en las consecuencias, sin pensar en un mañana, sin pensar en nada. ¿Qué futuro nos espera si los jóvenes están así? Pues no sé, pero es una pregunta que también te haces cuando ves ciertas cosas en la televisión, en la calle. Spring Breakers no da respuestas, ni esperanza. 
Hazlo como si fuera un videojuego, dice una de las chicas. Y juegan, y se divierten, ¿y qué consiguen? Nada. Que la diversión y las risas se conviertan en lágrimas, y comience a haber peligro. El juego parece que se les va de las manos. Es hora de volver a la realidad, abandonar la partida y ver que eso no lleva a ninguna parte. O seguir jugando, hasta el extremo, hasta la parte más oscura, hasta que tal vez no haya vuelta atrás. Tomar las riendas del juego, aunque parecieras un jugador de apoyo controlado que todavía tiene que aprender a moverse.

Spring Breakers es una locura, dejando a un lado lo que cuenta. Desde las imágenes utilizadas, cómo están usadas, el montaje, las sensaciones que provoca. Te transmite cosas extrañas, te metes en ella y es casi como si estuvieras tú también de borrachera. Es hora y media de un videoclip de la MTV. Es hora y media de locura, es una hora y media de una experiencia difícil de encontrar en otra película. Es hora y media con un reparto muy acertado. Sobre ellas, genial el guiño a la propia película que supone coger a Selena Gomez y Vanessa Hudgens. Pero las cuatro están bien, las cuatro encajan, te las crees, y sus personajes se convierten en iconos de esta generación, aunque algunas ya lo fueran. Y él, James Franco. Fucking James Franco. Está enorme. Tan enorme como su gangsta Alien, que anima la fiesta que es Spring Breakers

Puedes dejarte llevar por el juego de Spring Breakers, o puede repugnarte su juego. Spring break, spring break forever, bitches.

PD: Ni se os ocurra verla doblada. Lo que le han hecho a James Franco, que parece un pseudo Dani Martín macarra cutre, es de cárcel. Y otras cosas como traducir a veces Spring Break como "Semana Santa". Y supongo que más horrores que destrozan la película, con el trailer en castellano ya me han dado ganas de llorar.

miércoles, 26 de junio de 2013

(Mini) Especial: Las ventajas de ser un adolescente. Edición Extra con KIDS

O el arte de ser un adolescente. O una historia casi divertida sobre un adolescente. El cine adolescente a veces puede ser un horror. Es que suena hasta mal: el cine adolescente. Proliferan las películas chorras, estúpidas y que, desde luego, no reflejan lo que es ser un adolescente. Sin embargo, hay películas que sí se los toman en serio, y enseñan lo complicado que puede ser vivir esa época, lo difícil que es entrar en el mundo adulto. Adolescentes más reales, con problemas, que tratan de sobrevivir como pueden. A veces, llegan con la etiqueta de cine indie, que no siempre es una garantía, pero que otras tantas, nos trae muchas sorpresas agradables. Se podrían hablar de muchas más películas, pero recuerdo que vi casi seguidas El arte de pasar de todo y Una historia casi divertida, hará ya un año o quizá casi dos, y pLas ventajas de ser un marginado, y me acordé de esas dos, tienen cierto aire parecido. Me ha parecido buena idea juntarlas, películas recientes con una visión parecida sobre la adolescencia, muy a tener en cuenta. Y de extra, Kids, que a falta de no haber visto aún Spring breakers, también la vi hace poquito, y es un buen contraste. Y me apetecía hablar de ella. Cuatro visiones sobre la adolescencia, diferentes y parecidas.



ensé que tendría que hablar de las dos, comparándolas. No hace mucho vi

Las ventajas de ser un marginado (Stephen Chbosky, 2012)

Un adolescente muy tímido y solitario (por cierto, el actor protagonista, Logan Lerman, me recuerda mucho físicamente al protagonista de Una historia casi divertida), bastante inestable emocionalmente, conoce a un chico y a su hermana, y entrará en su grupo de amigos. La película nos cuenta lo difícil que es encontrar un lugar en el que encajar, y la felicidad que se siente cuando por fin sientes que has encontrado ese lugar. Habla de la amistad, de los primeros amores, de las primeras fiestas, de las primeras experiencias con las drogas y el alcohol, los enfados, los sueños, las largas noches, hacer cosas que jamás habrías imaginado que harías...

Creo que esa es la parte que mejor funciona de la película. A mí me da cierta nostalgia, retrata bien esas primeras veces, y algunos sentimientos de esa época. Y también, la alegría de vivir. La importancia de la amistad, de encontrar esas personas que te apoyan, que te entienden, y con quienes estás a gusto. Poder ponerte de pie en un coche, y escuchar la música a tope de volumen, y sentirte vivo. 

Por otro lado, creo que también tiene sus defectos. Hay partes que me parecen menos interesantes, más centrada en una historia de amor con instantes tópicos; o ese momento en el que se enfadan con el protagonista, que me parece bastante cutre cómo le dan la espalda. En ocasiones, también me parece recargada la idea de: mirad qué alternativos y cultos que son. Centenares de referencias muy indies y cool, demasiadas frases para reafirmar lo distintos que son...y luego no saben ni quién es David Bowie ni conocen la canción Heroes. La trama relacionada con el pasado del protagonista tengo la sensación de que se resuelve de golpe, y no me termina de convencer. Y, el mejor personaje de la película, no es el protagonista. Ni el personaje de Emma Watson. Es el interpretado (de forma genial) por Ezra Miller. Se come absolutamente la pantalla y a sus compañeros cuando aparece. Me hubiera gustado que tuviera más protagonismo. En fin, una película entretenida, agradable, que trae buenos recuerdos de esa época (si ya la has pasado, y si la estás viviendo, supongo que te sentirás identificado), aunque tiene alguna cosa más cargante y que la hace flojear más. 

El arte de pasar de todo (Gavin Wiesen, 2011)


“Desde los inicios de la historia, han nacido unos ciento diez mil millones de personas en el mundo. Ni una sola de ellas ha sobrevivido. Hay seis mil ochocientos millones de habitantes en el planeta. Y cada año mueren unos sesenta millones. ¡Sesenta millones de personas! Alrededor de ciento sesenta mil al día. De niño leí una vez esta frase: Vivimos solos y morimos solos. Lo demás es todo una ilusión. Si morimos solos, ¿por qué tengo que pasarme la vida trabajando, sudando y luchando? ¿Por una ilusión? Porque ni tener amigos, o novia, ni realizar tareas como conjugar el pluscuamperfecto, o calcular la raíz cuadrada de la hipotenusa, me ayudarán a evitar mi destino. TENGO COSAS MEJORES EN LAS QUE EMPLEAR MI TIEMPO.” 

Así empieza El arte de pasar de todo. Creo que es la mejor manera de definir a su protagonista. Y en esta película, el protagonista es clave: creo que te gustará más la película cuanto más te identifiques con él. George, un nuevo Holden Caulfield, un guardián sin centeno perdido en Nueva York, interpretado por un crecido Freddie Highmore, que estaba más en nuestra memoria por Charlie y la fábrica de chocolate o Descubriendo Nunca Jamás cuando era un niño. El chaval sigue creciendo, y ahora es Norman Bates en la serie Bates Motel. George es solitario, George está deprimido. Un día te levantas y le ves poco sentido a la vida, te asusta, te deprime, no tienes ganas de nada. ¿Y de qué te va a servir perder tu tiempo estudiando en el instituto? ¿Y si sacrificas horas de tu vida en los estudios, en lugar de estar ocupado viviendo, y mueres al día siguiente? ¿Futuro? Y una mierda el futuro. Lo que importa es la vida.

Pero es complicado vivir cuando uno se siente así. Empiezas a dejar todo de lado, no luchas por nada. Ni siquiera por ti mismo, a quién también estás dejando de lado, al igual que tu vida. Quizá llegues a tener suerte, y te cruces con alguien que haga que te despiertes. Que empiece a hacerte sentir bien. En este caso, es Sally (Emma Roberts). Aunque encontrar a una persona, y empezar a sentir cosas por ella, también puede ser otro motivo de dolor de cabeza. Y si todo esto se junta con varios problemas que van haciéndose más gordos, como le sucede a George, la situación es casi insostenible. Y de repente, todo explota. ¿Cómo salir adelante?

Pues encontrando una razón. Hodlen Caulfield encontró la suya, para continuar, para retomar su vida, para tener un futuro a pesar de todo. George también tiene que encontrarla. Algo que le interese, algo por lo que luchar, encontrar el equilibrio en su familia. Puede que el instituto no sea estimulante, pero quizá encuentre otro motivo por el que luchar, y necesite ponerse las pilas. Y eso, no tiene por qué significar dejar de vivir la vida. No tiene por qué significar que te mueras mañana sin haber vivido. Eso solo depende de cada uno, no de unos deberes o de un examen. Darse cuenta de cómo vivir la vida es uno de los procesos que te llevan a convertirte en un adulto.

Comprendo perfectamente cada cosa que siente George, así que para mí esta es una de esas películas especiales, que me hacen sentir bien, que me llegan dentro. Puede no ser perfecta, pero está hecha desde el alma, y para aquel que pueda sentirse así, puede notarlo. Prefiero una película en teoría imperfecta que me haga sentir las cosas de esta. Freddie Highmore me parece que está muy bien en su papel, muy melancólico. Emma Roberts tiene un algo que me gusta mucho, tiene carisma esta chica. Y bueno, sobre el final, voy a comentar algo en SPOILER: *Algunos dicen que es un happy end típico. Yo digo que no. Ella no se va con el otro tío, y vuelve con George, pero porque realmente no le apetecía irse con el otro tío. No sabe muy bien lo que quiere, y se arrepiente. Sí, seguramente se juntará con George. Pero nadie nos promete nada con ese final, es muy abierto. Se gustan, pero en la película nadie nos dice que la cosa vaya a salir bien. Lo intentarán, pero todo se verá. No es un final que nos asegure un amor eterno entre ambos, así que tampoco lo veo tan happy ni tan típico.* FIN SPOILER

Una historia casi divertida (Anna Boden, Ryan Fleck, 2010)


Craig (Keir Gilchrist), un chico de 16 años, acude por su propio pie al hospital tras tener pensamientos suicidas. No es la primera vez que lo tiene, sufre de depresión y ya ha sido tratado antes. Él pretende que le receten pastillas, pero allí deciden que es conveniente y más seguro que se quede allí una semana. La planta psiquiátrica de adolescentes está cerrada, así que todos los pacientes comparten la misma ala del hospital. Allí conocerá a Bobby (Zach Galifianakis) y a una chica de su edad, Noelle (Emma Roberts, otra vez por aquí).

Aunque es distinta de la anterior, tiene sus similitudes. Los dos protagonistas son adolescentes en una situación emocional similar, y ambos no están sabiendo vivir su vida. En ambas, se nos enseñará cómo hay que buscar lo que nos gusta, y nos puede devolver la ilusión. En ambas películas, además, coincide que es una forma de expresión: el dibujo, la pintura. En las dos películas se apuesta por la vida, aunque el recorrido de los personajes sea distinto. Si hasta tenemos a Emma Roberts repitiendo como chica de la película, aunque en papeles muy diferentes. 

A mí esta película me encanta. Me transmite un buen rollo tremendo, me hace acabar con una sonrisa, con ganas de vivir. Me hace sentir bien, ¿qué más le puedo pedir a una película? Me gusta mucho su protagonista, y creo que también puedes sentirte identificado con él. Quizá alguno no haya llegado al punto de querer suicidarse o atravesar una depresión cuando era adolescente, pero seguro que ha sentido el estrés, la presión, la sensación de estar perdido y de sentirse así de mal. Y me encanta como normaliza a la gente con enfermedades de ese tipo, desde una gravedad menor a una mayor. Me tocó tragarme muchas películas sobre hospitales psiquiátricos hace un año para un trabajo de clase, y esta era la que trataba el tema con mayor normalidad. Cualquiera podemos ser Craig, Noelle o Bobby. Podemos acabar ahí, y no es algo de lo que avergonzarse. Hay que encontrar la manera de salir, y encontrar el lado positivo de la vida.

La pareja de Craig-Bobby me gusta mucho. Podemos ver a Craig en Bobby, y a Bobby en Craig. Bobby es una persona interesantísima, divertida (grande Galifianakis, según lo que vi en los extras, él es clave:  hay cosas de su cosecha e improvisa, y parece que acertadamente). Pero tiene que aprender a levantarse y no volver a caerse, porque si no, su vida seguirá destruyéndose. Es como un reflejo de lo que podría llegar a ser Craig si no consiguiera salvarse

Así que, es una película en la que uno tiene que encontrar la manera de salvarse a uno mismo, y de saber buscar y encontrar la ayuda para salir adelante. Encontrar los motivos, la importancia, otra vez, de la amistad. Preocupaciones de un adolescente, y también de no tan adolescentes. Y una película que es un canto optimista, al final. Porque una noche de pizza, o escuchar música, pueden ser momentos que hagan que la vida merezca la pena. Y de eso se trata, de que la vida merezca la pena, de vivirla lo mejor que se pueda.

Kids (Larry Clark, 1995)


La visión más oscura y pesimista de la adolescencia, en comparación a las otras tres. Y sin comparaciones: Kids, con guión de Harmony Korine, es pesimista, es dura, es brutal. Y es tan brutal porque es real. ¿No estáis hasta las narices de que las películas de adolescentes que tratan el sexo lo hagan de forma estúpida? ¿Que ellos sean unos frikis insoportables y desagradables obsesionados con el tema, haciendo chistes de mal gusto? ¿Y ellas? Bueno, ellas no hablan de sexo, parece ser. Y si hablan, es la típica virgen puritana, o la típica tía que siempre es una ligerita de cascos y suele haberse tirado a medio instituto. ¿De verdad alguien se ve reflejado en eso?

Kids empieza con sexo, y hay más sexo. Y muchas conversaciones sobre sexo. Y son conversaciones reales, son conversaciones que podrías haber tenido con tu grupo de amigos. Y tenemos la visión de ellos, y también la de ellas, que disfrutan del sexo tanto como ellos, y no son ningunos zorrones por ello. Maravillosa la parte del principio de la película en la que vemos al grupo de chicos hablando, y al grupo de chicas paralelamente. Es muy natural, y se ven las diferencias entre los dos grupos.

No solo se habla de sexo. También de drogas, de alcohol. De unos chavales que se pasan el día fuera, con unos padres que no piden explicaciones y a los que parece no importarles a la hora que lleguen a casa. Así que, no es de extrañar que ocupen su tiempo como lo ocupan. La fiesta final en la casa me recordó mucho a la maravillosa Skins: Skins ha tenido que beber de esta película sí o sí. El alcohol, las fiestas, el sexo, estar con los amigos... pueden ser cosas divertidas. Pero también pueden ser situaciones tristes y peligrosas, si no se tiene consciencia de lo que se hace, si no se controla.

En medio de todo eso, tenemos un problema. No voy a desvelar qué es o quién lo padece, pero en los 90 todavía no estaba muy normalizado ni bien visto. Una consecuencia de actuar sin ese control, una consecuencia terrible que puede destruir las vidas de unos jóvenes. Y una consecuencia que puede pasar de unos a otros. Absolutamente bestial cómo está tratado esto, sobre todo en el tramo final.

No sabría deciros por qué Kids me parece tan genial. Es una de esas películas que tiene algo. Es real, tiene cosas bien tratadas, un final que te deja roto, sí. Pero Kids es algo más. Es algo muy grande condensado en algo que parece pequeño y sencillo. Es algo real, es algo que molesta, es algo que al mismo tiempo se disfruta. Y es algo que no se puede olvidar.