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Biodiversidad Ibérica


La Península Ibérica es uno de los lugares con mayor biodiversidad del mundo. La riqueza de especies de animales vertebrados es muy alta y se pueden encontrar en ella todo tipo de formas de vida sorprendentes.
El abejaruco común Merops apiaster, toma rumbo al continente Africano tras haber criado a sus pollos en la Península.

Abejaruco común Merops apiaster

De la misma forma los pollos de la golondrina común  Hirundo rustica, ya revolotean alrededor del nido, listos para el viaje, mientras que les observa la garcilla bueyera Bubulcus ibis.

Pollo volantón de golondrina común  Hirundo rustica 

Garcilla bueyera Bubulcus ibis

Muchas otras aves también preparan su viaje de regreso a África, como es el caso de avión zapador Riparia riparia, y la canastera común Glareola pratincola.

 Avión zapador Riparia riparia

Polluelo de canastera común Glareola pratincola

Otras aves como la cigüeñuela Himantopus himantopus, los flamencos Phoenicopterus ruber y la cigüeña blanca Ciconia ciconia aguardan sus últimos días en el humedal hasta el próximo año.

 Cigüeñuela Himantopus himantopus

  Flamenco común Phoenicopterus ruber

Cigüeña blanca Ciconia ciconia

Muchas aves rapaces también ponen rumbo a África al finalizar el verano, como es el caso del milano negro Milvus migrans y el aguilucho cenizo Circus pygargus.

 Milano negro Milvus migrans

Hembra de aguilucho cenizo Circus pygargus

Desde los altos los buitres leonados Gyps fulvus lo van observando todo, al igual que el águila imperial ibérica Aquila adalberti y el buitre negro Aegypius monachus.

  Buitre leonado Gyps fulvus

 Buitre leonado Gyps fulvus

 Águila imperial ibérica Aquila adalberti

Buitre negro Aegypius monachus

Otras aves como el petirrojo Erithacus rubecula se quedarán a pasar el invierno en la Península soportando las bajas temperaturas.  Sin embargo la abubilla Upupa epops a pesar de estar el invierno en África volverá la próxima primavera y tendrá que  volver a soportar la nevadas tardías.

Petirrojo Erithacus rubecula 

Abubilla Upupa epops

Otros animales al acabar el verano se retirarán a sus refugios donde pasarán el invierno protegidos de las condiciones climáticas adversas. El nóctulo gigante Nyctalus lasiopterus se retirará a su refugio en un antiguo nido de picamaderos. Mientras la salamanquesa común Tarentola mauritanica se esconderá entre las fisuras de las rocas.

 Nóctulo gigante Nyctalus lasiopterus

Salamanquesa común Tarentola mauritanica

La mayoría de las aves migratorias regresarán a sus cuarteles invernales cruzando el Estrecho de Gibraltar en cuyas aguas habitan numerosas especies de cetáceos como es el delfín listado Stenella coeruleoalba.

Delfín listado Stenella coeruleoalba



Ríos y arroyos mediterráneos

En los ríos y arroyos que discurren entre los montes mediterráneos del sur de la Península Ibérica nos podemos encontrar una gran diversidad de especies tanto de fauna como de flora. Es en estos lugares más húmedos donde se refugia una gran variedad de reptiles y anfibios que son presa de otros depredadores típicos del monte mediterráneo.
Uno de estos depredadores es el milano negro Milvus migrans, que sobrevuela los arroyos en busca de alguna presa para llevársela al nido y poder alimentar a sus pollos.

Milano negro Milvus migrans

Una posible presa del milano negro es la culebra viperina Natrix maura, la cual permanece siempre cercana a los cursos de agua, los cuales puede atravesar nadando con gran agilidad para atrapar alguna rana o renacuajo. Se trata de una especie de reptil que imita la forma y el comportamiento de las venenosas víboras para así ahuyentar a sus depredadores, aunque esta especie no es venenosa.

Culebra viperina Natrix maura

En las orillas de los ríos y arroyos se  suelen formar debido a la erosión de estos, taludes de tierra, los cuales son los sitios idóneos para que los abejarucos Merops apiaster construyan sus nidos en forma de galería excavada en la tierra. Estas coloridas aves vuelan sin cesar entre las flores para capturar a sus presas favoritas que son las abejas y abejorrros, los cuales captura al vuelo. Se trata de un ave migradora que viene a la Península en el mes de Abril para nidificar procedente del África tropical.

Abejaruco común Merops apiaster

Otra ave migradora que visita la Península en primavera es el alcaudón común Lanius senator, tras pasar el invierno en el África subtropical. Es un ave depredadora y muy atrevida la cual no duda en atacar a algunas presas tan peligrosas como los alacranes. Tiene el pico en forma de gancho al igual que las aves rapaces y su dieta está formada básicamente por pequeños reptiles como las lagartijas, a las cuales tiene la costumbre de clavarlas en los espinos.

Alcaudón común Lanius senator

Entre los arroyos es frecuente también encontrar a especies como la garcilla bueyera Bubulcus ibis, la cual se suele encontrar cercana al ganado con el que mantiene una relación de simbiosis.

 Garcilla bueyera Bubulcus ibis

Tomando el sol a la orilla de los arroyos se encuentra el galápago leproso Mauremys leprosa, el cual no dudará en tirarse al agua ante cualquier amenaza. Caza pequeños peces e invertebrados gracias a su gran agilidad dentro del agua. Llegada la primavera la hembra construye un nido en el barro en el cual deposita de cinco a doce huevos, los cuales eclosionarán gracias al calor ambiental.

Galápago leproso Mauremys leprosa

Entre los arroyos y el monte crecen numerosas especies de flora las cuales florecen en primavera llenando el campo de bonitos colores.
Una de las especies más bellas es el lirio enano Gynandriris sisyrinchium, que crece en los prados y pastos.

Lirio enano Gynandriris sisyrinchium

Otra especie de gran belleza es el gladiolo silvestre Gladiolus italicus, el cual crece entre el matorral mediterráneo y el monte. Su nombre proviene de la forma de sus hojas, que es parecida a la espada utilizada por los gladiadores romanos llamada “gladius”.

Gladiolo silvestre Gladiolus italicus

Otra especie que crece entre las encinas son los candiles Aristolochia baetica. Esta planta trepadora tiene una peculiar forma de polinización; su polinizadores son unas pequeñas moscas, las cuales se introducen por la corola en forma de un largo tubo hasta llegar a los estambres, una vez allí la mosca no puede retroceder hacia atrás por culpa de los pelos que posee la flor. Las moscas revolotean y se impregnan con el polen de la flor hasta que llega la noche, momento en el que los pelos de la flor pierden su rigidez y liberan a la mosca para que pueda polinizar otras flores.

Candiles Aristolochia baetica