Te quiero
Te quiero mucho
Te quiero tanto
Te quiero tanto que las hojas no quieren caer en otoño
Tanto que la nieve no llega en invierno ni el sol en agosto
Te amo tanto que las estrellas dudan si han perdido la luz cuando me pongo a su lado
Te amo muchisimo
Te amo de una forma que a veces pienso que me va a doler, pero al final nunca lo hace..
Te amo como si el corazón fuera a romperse
Te amo amormio
Te deseo
Te deseo tanto que no paro de imaginarnos desnudos en la cama
Te deseo por encima de cualquier otra mujer
Te deseo como nunca desee entrar dentro de alguien
Te añoro cuando no estas cerca
Te añoro cuando no estas dentro
Te añoro cuando no te tengo encima
Te añoro siempre
Te anhelo tanto mi amor
Te adoro panterita
Te pretendo morena
Te venero como la diosa que eres
Te amo
Reverencio tus pasos
Adoro tus caderas
Amo tus labios
Beso tus pies
Abrazo tus pechos
Lamo tu sexo
Como tu alma
Me folló tu cuerpo
Propongo el matrimonio
Propongo la vida eterna junto a ti
Propongo el amor unico
Estoy prendado de ti
Estoy prendado de tu corazón
Te deseo lleno de pasion
Aborrezco el sexo femenino
Odio el flirteo
Mi vida ahora solo tiene una misión
Hacerte feliz
Llenarte de placeres, sedas y platas
Avivar el fuego que nos calienta
Ahuyentar el vicio que nos rodea
Animar la vida que vivimos
Construir un puente entre nuestras almas
Construir un hogar para nuestros amores
Levantar una muralla para que nadie entre
Ni nos vea, ni nos huela, ni nos moleste
Acoger la vida a tu lado
Amar tu sonrisa por la mañana
Tu enternecedor carácter por la noche
Ojala nunca nos separen
Ojala nunca te separe
Ojala siempre te enamore
Ojala siempre te guste
Vivamos para siempre una luna de miel
Una eterna historia de amor
te amo mi vida...
Te amo Monica
Barcelona, Julio 2011
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divendres, 22 de juliol del 2011
dimarts, 7 de setembre del 2010
Dos años después
Historia de amor que terminó. Fue LA historia de amor. Bailaban en mi cabeza imágenes de mujeres que no eran ella. Entonces supe que se había terminado. Me dolió, me sentí que no merecía la suerte que tenía... pero no tenía sentido seguir. No hubo una culpable en concreto, más bien fui yo que fui dejando espacio en mi barra del amor y poco a poco se fueron introdujendo en ella otras chicas.
Ahora, que han pasado más de 2 años del fin de la relación, de nuevo me siento preparado para dejar entrar a alguién en mi vida. La coraza que me ha protegido estos tiempos me la he sacado, la he mandado donde la construyeron y ellos se encargaran de destruirla. Con ella desaparecen la promiscuidad, el sexo fácil y las relaciones impersonales. He cumplido 26 años y, aunque no sea una referencia actual, mi viejo se casó con 23 años... Las cosas han cambiado mucho desde los años 70 pero la vida me ha enseñado que ni ellos son tan viejos ni nosotros tan jóvenes. Ahora mismo miro hacia atrás y en ese desierto arrasado en lo que convierto todo aquello por lo que paso hallo el desencanto. No deseo seguir quemando etapas, ni arrasando bosques; deseo girarme y ver un precioso jardín. Un verde y frondoso jardín que haya levantado con mis propias manos.
No se trata de salir de casa con una alianza y pedir en matrimonio a la primera que me pida fuego. Pero sí que enciendo los radares, les saco el polvo, los engraso y los pongo a punto porque AHORA SÍ.
La soledad es muy bonita cuando tienes a alguien a quien contársela. Empiezo a tener ganas de despertarme cada día junto a la misma persona, ganas de planear viajes y hacerlo pensando en dos personas, o cuando llegue mi cumpleaños saber que alguien se está rompiendo la cabeza por regalarme un libro que no haya leído. La vida son las pequeñas cosas de cada día; los detalles, los gestos, las miradas... pequeñas cosas que el amor, con su fuego, las convierte en algo mucho más grande.
Ya caminé suficiente. Ahora busco un lugar en el camino, una piedra donde sentarme a descansar, quién sabe si por una buena temporada. Ojalá haya alguien cansada de caminar también.
Ahora, que han pasado más de 2 años del fin de la relación, de nuevo me siento preparado para dejar entrar a alguién en mi vida. La coraza que me ha protegido estos tiempos me la he sacado, la he mandado donde la construyeron y ellos se encargaran de destruirla. Con ella desaparecen la promiscuidad, el sexo fácil y las relaciones impersonales. He cumplido 26 años y, aunque no sea una referencia actual, mi viejo se casó con 23 años... Las cosas han cambiado mucho desde los años 70 pero la vida me ha enseñado que ni ellos son tan viejos ni nosotros tan jóvenes. Ahora mismo miro hacia atrás y en ese desierto arrasado en lo que convierto todo aquello por lo que paso hallo el desencanto. No deseo seguir quemando etapas, ni arrasando bosques; deseo girarme y ver un precioso jardín. Un verde y frondoso jardín que haya levantado con mis propias manos.
No se trata de salir de casa con una alianza y pedir en matrimonio a la primera que me pida fuego. Pero sí que enciendo los radares, les saco el polvo, los engraso y los pongo a punto porque AHORA SÍ.
La soledad es muy bonita cuando tienes a alguien a quien contársela. Empiezo a tener ganas de despertarme cada día junto a la misma persona, ganas de planear viajes y hacerlo pensando en dos personas, o cuando llegue mi cumpleaños saber que alguien se está rompiendo la cabeza por regalarme un libro que no haya leído. La vida son las pequeñas cosas de cada día; los detalles, los gestos, las miradas... pequeñas cosas que el amor, con su fuego, las convierte en algo mucho más grande.
Ya caminé suficiente. Ahora busco un lugar en el camino, una piedra donde sentarme a descansar, quién sabe si por una buena temporada. Ojalá haya alguien cansada de caminar también.
dilluns, 17 de maig del 2010
UNA TARDE - Raymond Carver
Mientras escribe, sin mirar al mar,
siente que la punta de la pluma se estremece.
La marea está subiendo hasta el guijarral.
Pero no es eso. No,
se debe a que en ese momento ella ha decidido
entrar en la habitación sin nada de ropa.
Adormecida, sin saber muy bien
dónde está. Se aparta el pelo de la frente.
Se sienta en el tocador con los ojos cerrados,
la cabeza hacia abajo. Repantigada. La ve
a través del vano de la puerta. Puede
que ella esté recordando lo que ocurrió por la mañana.
Después, abre un ojo y le mira.
Y sonríe dulcemente.
Raymond Carver - Todos nosotros
siente que la punta de la pluma se estremece.
La marea está subiendo hasta el guijarral.
Pero no es eso. No,
se debe a que en ese momento ella ha decidido
entrar en la habitación sin nada de ropa.
Adormecida, sin saber muy bien
dónde está. Se aparta el pelo de la frente.
Se sienta en el tocador con los ojos cerrados,
la cabeza hacia abajo. Repantigada. La ve
a través del vano de la puerta. Puede
que ella esté recordando lo que ocurrió por la mañana.
Después, abre un ojo y le mira.
Y sonríe dulcemente.
Raymond Carver - Todos nosotros
dilluns, 11 de maig del 2009
Inauguración
Hay tantos tipos de rincones… los hay dentro de nuestra mente, dentro de nuestro corazón. Hay rincones en todos los lugares a los que vamos, los ay con encanto, los hay peligrosos, los hay desconocidos, los hay conocidos por muy pocos… Los hay visibles, o escondidos, los hay preciosos y también horribles. La cuestión es que por más que sepamos que hay rincones en todas partes, por más que lo intentemos, jamás los descubrirás todos.
Barcelona, como cualquier ciudad grande, guarda sus mejores postales, sus mejores restaurantes, sus mejores personas, en los rincones más inesperados o más escondidos. Cuando viajas al extranjero te das cuenta de ello, pues te sientas en un lugar agradable a mirar el mar y a gozar de esa sensación de felicidad inmensa que sientes al viajar. Recordarás para siempre ese momento, pero no me cabe duda que en algún lugar de ese mismo sitio hay un rincón mejor. En ocasiones quizás dos, como mucho tres en toda la vida, encontraremos alguno.
Hallaremos EL rincón. Habrá gente que nunca en su vida encontrarán ninguno, ni se acercaran siquiera… pero habrá otros que sí tendrán esa suerte. La fuerza de un rincón único reside en que al principio sientes que has acertado, que esto o aquello es magnífico. Con el paso de los años tu memoria nunca lo borrará, por más cosas que te sucedan, allí seguirá. Con extrañeza te preguntarás ¿Cómo puede ser que haya olvidado el nombre de ese pueblecito italiano que tanto nos gustó? ¿Cómo hemos podido olvidar el nombre de ese restaurante cariño?
En cambio EL rincón es eterno, es genial, es la información más valiosa para nuestro cerebro, aquella que mima con esmero y dedicación y que siempre cuidará la guardia real de las neuronas. Vestidas de riguroso negro, fuertes y musculadas, las mejor entrenadas, resistirán a los últimos envites del ejército alemán comandado por el General Alzheimer, sus batallas en el mar con los ejércitos británicos del Comandante Parkinson. EL rincón es como el último bastión de nuestro cerebro.
Nuestros movimientos, nuestra especie, nuestras acciones buscan esos rincones, buscan culminar un sueño, alcanzar la tranquilidad de haber encontrado el Dorado. Pero se equivoca. Nos equivocamos. La búsqueda del rincón es como la búsqueda de la felicidad, la grandeza y la sensación de al fin encontrar tan buscada felicidad no reside en la felicidad propiamente dicha, sino en el loco, travieso y enigmático camino que recorremos hacia ella.
La brutalidad, el éxtasis total de los rincones, el deseado sueño de encontrarlo reside en el largo camino que recorremos, en el arduo amor que entregamos durante la travesía, en todas y cada una de nuestras decisiones tomadas. Visto así, solo puedo desearte una cosa; ¡Qué tengas un buen camino!
albert
Barcelona, como cualquier ciudad grande, guarda sus mejores postales, sus mejores restaurantes, sus mejores personas, en los rincones más inesperados o más escondidos. Cuando viajas al extranjero te das cuenta de ello, pues te sientas en un lugar agradable a mirar el mar y a gozar de esa sensación de felicidad inmensa que sientes al viajar. Recordarás para siempre ese momento, pero no me cabe duda que en algún lugar de ese mismo sitio hay un rincón mejor. En ocasiones quizás dos, como mucho tres en toda la vida, encontraremos alguno.
Hallaremos EL rincón. Habrá gente que nunca en su vida encontrarán ninguno, ni se acercaran siquiera… pero habrá otros que sí tendrán esa suerte. La fuerza de un rincón único reside en que al principio sientes que has acertado, que esto o aquello es magnífico. Con el paso de los años tu memoria nunca lo borrará, por más cosas que te sucedan, allí seguirá. Con extrañeza te preguntarás ¿Cómo puede ser que haya olvidado el nombre de ese pueblecito italiano que tanto nos gustó? ¿Cómo hemos podido olvidar el nombre de ese restaurante cariño?
En cambio EL rincón es eterno, es genial, es la información más valiosa para nuestro cerebro, aquella que mima con esmero y dedicación y que siempre cuidará la guardia real de las neuronas. Vestidas de riguroso negro, fuertes y musculadas, las mejor entrenadas, resistirán a los últimos envites del ejército alemán comandado por el General Alzheimer, sus batallas en el mar con los ejércitos británicos del Comandante Parkinson. EL rincón es como el último bastión de nuestro cerebro.
Nuestros movimientos, nuestra especie, nuestras acciones buscan esos rincones, buscan culminar un sueño, alcanzar la tranquilidad de haber encontrado el Dorado. Pero se equivoca. Nos equivocamos. La búsqueda del rincón es como la búsqueda de la felicidad, la grandeza y la sensación de al fin encontrar tan buscada felicidad no reside en la felicidad propiamente dicha, sino en el loco, travieso y enigmático camino que recorremos hacia ella.
La brutalidad, el éxtasis total de los rincones, el deseado sueño de encontrarlo reside en el largo camino que recorremos, en el arduo amor que entregamos durante la travesía, en todas y cada una de nuestras decisiones tomadas. Visto así, solo puedo desearte una cosa; ¡Qué tengas un buen camino!
albert
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