Una vez pasado el enfado, me dejo de malos rollos y vuelvo a lo que más me gusta en el mundo.
Lo malo de trabajar en una tienda de patchwork y de ser tan caprichosa con las telas como lo soy yo, es que se te antojan casi todas las telas que llegan. Hace días que no me quito de la cabeza las últimas que Sonia pidió y que tienen que llegar dentro de unas semanas. Pero mientras llegan las próximas, tengo unas monísimas que compré hace algún tiempo y que todavía no os había enseñado.
¿Sabéis?, he descubierto que me encantan las formas simples y los cuadrados y rectángulos me resultan de lo más atractivo y que no hay nada que me relaje más que hacer lo que mejor sé...
Es simplote, pero queda mono ¿verdad?
:-))))))))))))