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jueves, 17 de marzo de 2011
martes, 8 de febrero de 2011
LAS ENTREVISTAS
-¿Cuál era su anterior ocupación?
-Era escritor. Cuentista.
-¡Siguiente!
-¿Por qué quiere este trabajo?
-Por el dinero.
-¿Sólo por el dinero?
-¿Le parece poco motivo?
-¿No le gusta la idea de vender enciclopedias?
-Me entusiasma.
-Ya... Lo leo en su cara.
-Oiga, me gusta mucho leer.
-Sí, ¿y trabajar?
-¿Qué sabe hacer?
-De todo. Y aprendo rápido.
-Aquí pone que sabe inglés y francés.
-Sí.
-¿Qué tal se le da el francés?
-Eh... ¿es una pregunta con trampa?
-¿Tiene coche?
-No.
-¿Tiene carnet de conducir?
-No.
-¿Por qué?
-Porque no me lo he sacado. Pero si hace falta...
-No, no en principio. ¿Pertenece a algún partido político?
-No.
-¿Simpatiza con alguno?
-No...
-¿De qué equipo de fútbol es?
-Pero..., ¿por qué me pregunta esto?
-Por charlar un poco. Total, si no tiene coche...
-No necesitamos a nadie, lo siento.
-¿Seguro?
-Seguro. El sex-shop lo llevamos entre mi mujer y yo. No necesitamos a nadie más.
-Vaya.... Yo es que siempre he querido trabajar en un sitio así, rodeado de revistas, vídeos, muñecas hinchables...
-Pues no se crea, no es gran cosa. Pero eso sí, aquí el material es de calidad, de primera.
-Claro, claro.
-Oiga, entiendo bastante de cine.
-Eso está muy bien, pero para ser acomodador poco importa, ¿no?
-Me suena su nombre. Mucho.
-¿Sí? Es un nombre muy corriente.
-Ya sé de qué. Usted es escritor. Claro.
-Sí..., bueno, he escrito varios libros de cuentos.
-Muy buenos, por cierto.
-¿Sí?
-Desde luego. Pero..., lamentablemente, este trabajo es serio, requiere concentración, la máxima atención..., en fin, no lo veo en esta empresa, la verdad.
-Entiendo.
-Era escritor. Cuentista.
-¡Siguiente!
-¿Por qué quiere este trabajo?
-Por el dinero.
-¿Sólo por el dinero?
-¿Le parece poco motivo?
-¿No le gusta la idea de vender enciclopedias?
-Me entusiasma.
-Ya... Lo leo en su cara.
-Oiga, me gusta mucho leer.
-Sí, ¿y trabajar?
-¿Qué sabe hacer?
-De todo. Y aprendo rápido.
-Aquí pone que sabe inglés y francés.
-Sí.
-¿Qué tal se le da el francés?
-Eh... ¿es una pregunta con trampa?
-¿Tiene coche?
-No.
-¿Tiene carnet de conducir?
-No.
-¿Por qué?
-Porque no me lo he sacado. Pero si hace falta...
-No, no en principio. ¿Pertenece a algún partido político?
-No.
-¿Simpatiza con alguno?
-No...
-¿De qué equipo de fútbol es?
-Pero..., ¿por qué me pregunta esto?
-Por charlar un poco. Total, si no tiene coche...
-No necesitamos a nadie, lo siento.
-¿Seguro?
-Seguro. El sex-shop lo llevamos entre mi mujer y yo. No necesitamos a nadie más.
-Vaya.... Yo es que siempre he querido trabajar en un sitio así, rodeado de revistas, vídeos, muñecas hinchables...
-Pues no se crea, no es gran cosa. Pero eso sí, aquí el material es de calidad, de primera.
-Claro, claro.
-Oiga, entiendo bastante de cine.
-Eso está muy bien, pero para ser acomodador poco importa, ¿no?
-Me suena su nombre. Mucho.
-¿Sí? Es un nombre muy corriente.
-Ya sé de qué. Usted es escritor. Claro.
-Sí..., bueno, he escrito varios libros de cuentos.
-Muy buenos, por cierto.
-¿Sí?
-Desde luego. Pero..., lamentablemente, este trabajo es serio, requiere concentración, la máxima atención..., en fin, no lo veo en esta empresa, la verdad.
-Entiendo.
miércoles, 12 de enero de 2011
IMPROVISACIÓN
Siempre me ha encantado cuando los músicos, a mitad de un concierto, nos deleitan con una improvisación en la que todos tocan lo que el sentimiento y la ocasión les piden. Y eso mismo es exactamente lo que voy a hacer yo ahora: una improvisación. Me voy a sentar ante el papel, sin ninguna idea en la cabeza, a ver qué sale.
Mi mente está en blanco, y tengo ante mí un folio en blanco. Comienzo a escribir en él un cuento, aunque no sé bien qué saldrá, en caso de que salga algo. Mi pequeña habitación no me inspira mucho. Estoy sentado ante mi mesa de trabajo y, como la blancura del folio tampoco me dice nada, miro a mi alrededor. Detrás de mí está mi cama. A mi derecha hay un armario; está cerrado. Más a la derecha está la puerta de la habitación; está cerrada. Al doblar la esquina está el mueble con la televisión; está apagada. Y a mi izquierda está la ventana; está abierta. Sí, abierta; por ella entran los rayos del sol, por lo que estoy escribiendo esto sin necesidad de gastar luz. Pero por una ventana pueden entrar más cosas. Sí, puede entrar todo un mundo de fantasía. Y contemplo la ventana, esperando que aparezca algo que pueda alimentar el hambre de palabras que tiene mi folio. Y, por supuesto, algo entra. Entra planeando, impulsado por el viento, un avioncito de papel. Sobrevuela un metro y medio de habitación y cae al suelo suavemente. Lo observo desde mi silla con atención, y veo que algo se mueve dentro, algo se agita dentro, y sale de él una rubia de ojos azules, metro ochenta de altura y curvas de ensueño. Quizás alguno no se explique cómo puede salir una mujer de metro ochenta de un avioncito de papel, pero en los cuentos pueden suceder estas cosas. La mujer está completamente desnuda, por supuesto. Me sonríe, pero no me dice nada. Yo la miro alucinado, sin saber qué hacer. Entonces ella se tumba en mi cama, me guiña un ojo y me indica con su dedo índice que vaya con ella. Y yo, que no me sé negar a nada, me levanto de la silla y voy con ella, por lo que tengo que dejar de escribir este cuento.
Mi mente está en blanco, y tengo ante mí un folio en blanco. Comienzo a escribir en él un cuento, aunque no sé bien qué saldrá, en caso de que salga algo. Mi pequeña habitación no me inspira mucho. Estoy sentado ante mi mesa de trabajo y, como la blancura del folio tampoco me dice nada, miro a mi alrededor. Detrás de mí está mi cama. A mi derecha hay un armario; está cerrado. Más a la derecha está la puerta de la habitación; está cerrada. Al doblar la esquina está el mueble con la televisión; está apagada. Y a mi izquierda está la ventana; está abierta. Sí, abierta; por ella entran los rayos del sol, por lo que estoy escribiendo esto sin necesidad de gastar luz. Pero por una ventana pueden entrar más cosas. Sí, puede entrar todo un mundo de fantasía. Y contemplo la ventana, esperando que aparezca algo que pueda alimentar el hambre de palabras que tiene mi folio. Y, por supuesto, algo entra. Entra planeando, impulsado por el viento, un avioncito de papel. Sobrevuela un metro y medio de habitación y cae al suelo suavemente. Lo observo desde mi silla con atención, y veo que algo se mueve dentro, algo se agita dentro, y sale de él una rubia de ojos azules, metro ochenta de altura y curvas de ensueño. Quizás alguno no se explique cómo puede salir una mujer de metro ochenta de un avioncito de papel, pero en los cuentos pueden suceder estas cosas. La mujer está completamente desnuda, por supuesto. Me sonríe, pero no me dice nada. Yo la miro alucinado, sin saber qué hacer. Entonces ella se tumba en mi cama, me guiña un ojo y me indica con su dedo índice que vaya con ella. Y yo, que no me sé negar a nada, me levanto de la silla y voy con ella, por lo que tengo que dejar de escribir este cuento.
lunes, 4 de octubre de 2010
DIARIO DE SUEÑOS (28)
Era de noche y la luna, cual sonrisa del cielo, se reía de mi borrachera. Sí, estaba borracho y además estaba en celo. De esto último se debió de dar cuenta una prostituta dorada que había en la calle, pues se vino hacia mí y me dijo sensualmente: “Hola, guapo. ¿Me buscabas?”. La miré. Era la puta de oros. Ignorándola, seguí caminando como si nada y entré en un bar que estaba de bote en bote. Llegué dando tumbos a la barra y pedí un whisky doble a dos camareros gemelos que vinieron a atenderme a la vez. Al momento me trajeron el whisky entre los dos. Cuando conseguí cogerlo, al tercer intento, miré a mi alrededor. Y mi vista se aclaró por el brillo de los ojos de una mujer. Estaba al fondo de la barra. Alucinado y turbado, la miré. Era preciosa, maravillosa. Y al verla bien me di cuenta de que era la mujer que había buscado durante toda mi vida: la dama de corazones. Sí, la dama de corazones, la dama que atiende a todos los corazones. Apresurado, caminé hasta llegar a su lado, la tomé del brazo con suavidad y le dije lenta, dulcemente: “Todo hombre busca un agujero donde esconderse. Yo quiero que tú seas el mío. Quiero perderme dentro de ti. Quiero esconder mi rostro entre tus senos...”. Y no pude decir nada más, pues me pegó un puñetazo en un ojo, otro en el estómago y me tiró con violencia al suelo. Me había equivocado de carta, por supuesto. Ella no era la dama de corazones: era la sota de bastos.
martes, 7 de septiembre de 2010
DIARIO DE SUEÑOS (27)
Hay quien, para poder dormirse, cuenta ovejitas. Ovejitas blancas saltando una valla, una tras otra.
Yo, para poder dormirme, cuento mujercitas. Mujercitas desnudas de sugerentes curvas que saltan un potro de gimnasia, una tras otra. Sin embargo, el potro es bastante largo, y ellas no lo pueden saltar de un salto, y en consecuencia acaban todas sentadas sobre él, con las piernas a los lados.
Cuando me despierto, estoy siempre agotado. Eso de soñar que soy un potro...
viernes, 9 de julio de 2010
viernes, 25 de junio de 2010
EL FIN DE UN ESCRITOR
me asaltó un presentimiento...
y me robó todas las ideas de la cabeza
en consecuencia,
ya no tengo nada que escribir
lo único que hago
es perseguir como un loco
al maldito presentimiento
domingo, 13 de junio de 2010
DIARIO DE SUEÑOS (25)
en mi sueño
salgo empapado
de la bañera,
después de darme
una buena ducha,
tomo una toalla
y me empiezo a secar
concienzudamente
pero al pasar la toalla
por la entrepierna,
entre los restregones
algo se suelta
y siento que mis cojones
se estampan contra el suelo
miro al suelo embaldosado,
entre extrañado y divertido,
y veo mi polla y mis huevos
a mis pies
mis partes pudendas
recuerdan a un animalito rosado
que se ha separado
de su madre sin su permiso
las recojo cariñosamente
y las llevo a mi vacía entrepierna
para volverlas a unir
con mi cuerpo desnudo
pero, para mi sorpresa,
no se ajustan,
no se pegan
con el velcro de mi piel
necesito pegamento,
me digo,
y salgo del baño
a buscarlo,
llevando a la polla en mi mano
como un polluelo
que precisa protección
abro el cajón de las cosas importantes
y descubro aterrado
que no hay pegamento,
sólo una nota recordando
que hay que comprarlo
decido vestirme,
y bajar a comprarlo,
qué remedio,
así que voy a mi cuarto,
saco un calzoncillo
de los que se ajustan bien,
me lo subo hasta las rodillas,
pongo mi polla y mis huevos
en la entrepierna,
subo los calzoncillos
y atrapo ahí mis partes
con la presión del eslip
me toco el paquete,
lo centro un poco,
y busco una camisa
y unos pantalones,
pero entonces se abre
la puerta y entra mi mujer,
que viene del trabajo
al verme en calzoncillos,
recién duchado,
vete a saber lo que pasa
por su cabeza,
que estoy medio desnudo
para ella, supongo,
y me sonríe muy sensual,
provocativamente,
y, antes de que pueda
decirle nada,
me abraza y me mete
la lengua hasta la campanilla
mi polla, pese a estar
algo separada de mi cuerpo,
lucha por salir del eslip,
hinchándose y creciendo
con una vigorosa independencia
mi mujer me arrastra
entre besos y caricias
a la cama,
se desnuda de forma atropellada,
las ropas volando
por la habitación,
me baja los calzoncillos y,
rápidamente,
antes de que la gravedad interceda,
tomo la polla con una mano,
manteniéndola pegada
a mi lisa entrepierna,
sin atreverme a decirle
a mi mujer lo que me ha sucedido,
muy avergonzado;
no sé cómo se lo puede tomar,
la verdad
el caso es que ella,
embebida en sus pensamientos,
ajena a mi problema,
empieza a chupar mi problema
yo mantengo la polla
pegada a mi cuerpo,
cogiéndola por los huevos,
pero, sin poder evitarlo,
mi mujer toma mi verga
con fuerza, tirando de ella,
separándola de mí,
y la chupa con lascivia,
los ojos cerrados
de pura concentración
mi cuerpo está a un palmo
de mi rebelde polla,
sin saber qué hacer,
aunque, a la vez,
siento el placer
en mi zona autónoma
cuando me acerco,
para disimular,
ella abre los ojos,
con la boca muy ocupada,
y me ve algo más lejos
de lo que debería estar
asustada,
se saca la polla
de la boca,
la levanta ante sus ojos
y la mira y me mira a mí
como por vez primera,
sin comprender
asqueada, enajenada,
sin pensar en las consecuencias,
tira mi polla por la ventana,
y siento horrorizado
cómo mis huevos
van cayendo hacia la calle
(siento en ellos el frío, el viento),
hasta que dan con el asfalto
con un “ploff” que me estremece
por primera vez,
me siento verdaderamente
separado, y siento
(escucho a través de mi polla)
el motor de un coche
que se le echa encima
sobrecogido,
me lanzo hacia la puerta
para intentar salvarla,
gritando como un loco,
desesperadamente,
y me despierto de golpe,
sudando, en la cama,
con mi mujer al lado,
plácidamente dormida
todavía con miedo,
llevo una mano
a mis partes
y siento aliviado
que están ahí,
esperándome
sábado, 15 de mayo de 2010
DIARIO DE SUEÑOS (24)
en mi sueño
el suelo se abre
bajo mis pies
y caigo por él
a otro mundo
que se abre
y caigo por él
a otro mundo
que se abre
y caigo por él
a otro mundo
que se abre
y caigo por él...
sábado, 17 de abril de 2010
DIARIO DE SUEÑOS (23)
en mi sueño
tengo que entrar
en una casa siniestra,
no sé por qué,
pero tengo que hacerlo
tengo miedo,
mucho miedo,
pero en mi fuero interno
sé que tengo que hacerlo,
que tengo que entrar
subo por un largo tablón de madera,
inclinado contra
la casa de mis horrores:
es una casa deshabitada,
medio derruida;
el extremo del tablón
da a una ventana abierta
de la vieja casa
la ventana se me antoja
como una boca,
una boca negra;
no se ve nada a través de ella,
sólo la más infinita negrura,
y sé que tengo que entrar por ella,
y tengo miedo,
y no sé lo que me puedo encontrar
en el amenazante interior;
nada bueno, me digo
subo despacio, poco a poco,
con sigilo, con miedo,
y la ventana negra
se acerca a mí,
cada vez más,
rodeándome con su misterio
cuando ya estoy
en la ventana,
siento que algo corre detrás de mí,
que algo sube como una bala por el tablón,
y una mano viscosa
me agarra con fuerza
por la espalda
grito aterrado,
una, dos veces,
y mi segundo grito
me lleva al despertar
jueves, 18 de marzo de 2010
DIARIO DE SUEÑOS (22)
en su sueño
el lector
lee un libro
de sueños
cuando despierta,
sale de la cama
y abre el libro
de la realidad
miércoles, 24 de febrero de 2010
LA MAGIA DEL CINE
En el eterno debate entre el cine y la literatura, los libros –es curioso- tienen mejor fama y consideración que las películas. “El libro es mucho mejor”, se suele argumentar pomposamente siempre que hay una adaptación de por medio. Sin embargo, a la hora de la verdad (o sea, sin hipocresías), entre leer un libro y ver una película, no hay ninguna duda: todo el mundo elige ver la película. Pondré un ejemplo gráfico, según mi propia experiencia, para corroborar esta afirmación. Como soy escritor (mal que me pese, que no lo digo por presumir), cada vez que me publican un libro me regalan un montón de ejemplares que reparto entre las amistades. En la mayoría de las ocasiones, mis amigos se quedan mirando el libro algo cohibidos, como pensando: joder, y me lo tendré que leer. Al mismo tiempo, soy actor porno (que la literatura no da para vivir), y al terminar mi trabajo y pagarme (cuantiosamente, por cierto) también me regalan varias copias. En cuanto les paso las películas a mis amigos, éstos corren raudos a verlas, sin los reparos que ponen para leer mis libros. Comprobado entonces: la literatura no puede competir con la magia del cine.
jueves, 18 de febrero de 2010
DIARIO DE SUEÑOS (21)
en mi sueño
me tiro desde la azotea
de un rascacielos
mientras me precipito
a toda velocidad
al vacío,
en busca tal vez del fin,
veo mis sueños,
mis cuentos,
mis mentiras,
mi vida,
mis seres queridos,
y, por último,
aguardándome abajo,
mi cama
caigo sobre ella
levemente,
como una pluma,
me ovillo en ella
poco a poco
y sigo soñando
como si nada
miércoles, 3 de febrero de 2010
EN EL MANICOMIO
un día me sorprendieron
hablando solo por la calle
y me internaron sin más
en el manicomio
y esto me enloqueció
estaba rodeado de locos
el director estaba loco
los médicos estaban locos
los enfermeros estaba locos
hasta los locos estaban locos
siempre he sido muy solidario;
me volví loco
sin embargo,
al cabo de un tiempo
me acostumbré
a mi nueva situación
estaba loco
bueno, no era tan grave:
había cosas peores
me lo tomé con filosofía
y empecé a disfrutar de la vida
solía encontrarme feliz,
con una gran sonrisa estúpida
en la cara
y entonces me echaron de allí
con cajas destempladas,
me dijeron que me riera de mi padre
y me echaron a patadas
que allí no estaban
para aguantar risitas estúpidas
el mundo está loco, ¿no?
sábado, 16 de enero de 2010
DIARIO DE SUEÑOS (20)
hay quien,
para poder dormirse,
cuenta ovejitas
yo,
para poder dormirme,
cuento sueños
jueves, 24 de diciembre de 2009
martes, 22 de diciembre de 2009
DIARIO DE SUEÑOS (19)
en mi sueño
busco trabajo
por toda la ciudad
entro en una tienda
y pido trabajo
entro en un bar
y pido trabajo
entro en un banco
y pido trabajo
nadie me lo da
entro en mi casa
y pido trabajo
mi máquina de escribir
salta sobre mi pecho
“yo te daré trabajo”,
me dice
dudo, me lo pienso,
y finalmente
comprendo:
lo mío es escribir,
aunque lo haga mal,
aunque no me dé dinero,
aunque me vaya la vida en ello...
“vamos a la mesa”,
le digo cariñosamente
a la máquina de escribir
viernes, 6 de noviembre de 2009
DIARIO DE SUEÑOS (18)
en mi sueño
tengo la boca
llena de tierra
asqueado,
me saco la tierra
con la mano,
a puñados,
pero hay mucha
y me cuesta horrores
sacarla al exterior,
expulsar el vómito terroso
que de alguna forma
ha germinado en la maceta
de mi organismo
mientras me ahogo,
voy sacando la tierra,
que, increíblemente,
sigue apareciendo
por mucha que extraiga
me siento tan inútil
como el niño
que quiere atrapar al mar
en un hueco de la orilla,
a base de sacar y sacar
cubos de agua del océano
en mi caso,
el mar y la orilla,
todo junto,
se encuentra en mi boca,
ahogándome,
enterrándome
domingo, 1 de noviembre de 2009
ME DIJERON UNA VEZ
se puede ver mucho con los ojos cerrados
me dijo un ciego
se puede oír mucho con el corazón
me dijo un sordo
nada es imposible
me dijo un mudo
hay veces que es mejor no despertar
me dijo un sueño
miro el pasado y veo el futuro
me dijo la historia
no caigo sobre tu cabeza, caigo sobre tu mente
me dijo la lluvia
cuanto más te miro, más moreno te veo
me dijo el sol
no me culpes de tus locuras
me dijo la luna
cada día estás más viejo
me dijo el espejo
sólo te acuerdas de mí cuando cumples años
me dijo el tiempo
siempre estaré a tu lado
me dijo una botella
perdóname por lo que voy a hacer
me dijo el verdugo
domingo, 18 de octubre de 2009
DIARIO DE SUEÑOS (17)
en mi sueño
asisto a una boda
en una iglesia
en el altar,
en una gran pantalla,
se retransmite
un partido de fútbol;
es difícil desviar
la mirada del balón
y atender a las acciones
y palabras de los novios
de vez en cuando,
hasta el sacerdote
del encuentro nupcial
se vuelve a mirar
el resultado del partido
contra el fútbol
no se puede competir,
desde luego;
¿a quién se le ocurre
casarse al mismo tiempo
que se celebra una gran final?
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