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Donnerstag, 27. November 2008

Noches blancas

....
No vales para esto y
sin embargo
acudes por
cortesía.
..
Así pues, al final
te decidiste a salir
a vagar
a perderte de una vez
-ya era hora-
por calles oscuras
de sueño.
..
Extranjera
secreta
en la ciudad,
¿y qué fue
lo que encontraste?
..
Ojos solitarios y piernas solitarias
mesas de café bajo luces de neón
parpadeos por todas partes,
oscuridad y viento.
..
Sigues tu paseo
de pasos y bicicletas
acarreando a niños de 2 años
en la cesta del pan,
inconscientes de la vida
del miedo,
del peligro.
..
Tras la curva,
un coche infame
adelanta
al crío
del papá
ciclista.
-No sé quién es peor,
pensaría si pudiera.
..
La noche
y la vida
-entre tanto-
van limando
asperezas
en lo oscuro:
un paso y
otro y
otro más.
..

Samstag, 4. Oktober 2008

Lo que ves

...
El pasado año, poco antes de nuestro regreso a Barcelona, caí en la cuenta de que una grieta había empezado a surcar la casa de enfrente (o eso creyeron mis ojos), justo la que asoma su perfil a mi ventana. Ahora, seis meses más tarde, y tras comprobar de pasada, echándole apenas un vistazo, que la cicatriz sigue ahí, con su belleza sinuosa de trazo rotundo, me ha sorprendido contabilizar, dispersas aquí y allá, cuatro antenas parabólicas en lo alto, emisoras de parábolas en idiomas periféricos.
......
¿Cómo fue posible no verlas -me he dicho- si ahora te parecen más grandes que un plato de pasta, casi con las mismas hechuras de un platillo volante? ¿Por qué, como quien dice, no las viste hasta ayer? (Resultaba tan ridículo). Entonces me acordé: ni siquiera el miserable encuadre de una ventana se halla a salvo del mundo cambiante que conoces, que crees que conoces.
...

Sonntag, 24. Februar 2008

¿Barcelona o Berln?

....
Berlín comparte con Barcelona nada menos que las letras be, e, erre, ele y ene. Dicho de otro modo: todas sus letras, excepto la i. Tras llegar a Barcelona, o acaso a Berln -todavía no estoy muy segura de dónde me hallo-, lo primero que he podido apreciar ha sido esa luz sucia, y cegadora a un tiempo, de mi querida, vieja y destartalada ciudad, de cuyo resplandor vivía, hasta ayer mismo, completamente ausente.

En cualquier caso, me han bastado unos pocos minutos para reconocerla tal como es: un hervidero de gente y de voluntades, y -de nuevo- el caos del tráfico, y el ruido desatado -hablo de los coches y del estruendo de la calle: gente expresándose a gritos incluso, algarabía y movimiento por doquier; una especie de drugstore abierto las veinticuatro horas sin descanso. Y me he sentido en casa, según era previsible que ocurriera.

¿O no?

Al parecer, nos hemos traído el mal tiempo de Berlín.
Ojalá fuera eso cierto y lloviera la semana entera en Berln.

Samstag, 9. Februar 2008

Der Himmel über Berlin

.
La paleta de un pintor haría las delicias de estos cielos berlineses capaces de mostrar los matices más imprevisibles. No sólo seduce esta ciudad por conservar sus calles, tiendas y casas una fisonomía tan al margen de las demás, rasgo éste que a buen seguro terminará por desaparecer con el paso de los años, con la uniformidad implacable que da siempre el dinero, sino sobre todo por esa luz tan extremadamente inconfundible. En Madrid he visto cielos parecidos, de una profundidad semejante. En Buenos Aires lo mismo.
.
Sin embargo, a diferencia de las demás ciudades, Berlín es capaz de ofrecerte en una misma semana una terrible tarde de invierno, sacudida por el viento más infernal y, acto seguido, una estupenda mañana de sol acompañada por el escándalo de un ejército de pájaros, tal es el revuelo que arman. Ciertamente, en Europa existen hoy pocas ciudades tan verdes como ésta.
.
Aquí no hay solución de continuidad. Cada nuevo día es un estreno total. Presumo que de haberme asentado en este país para siempre, habría desarrollado la misma habilidad orgullosa que muestran sus habitantes a la hora de interpretar los idus de este cielo tan romano. Me hubiera encantado observar su inmensidad de un vistazo para terminar diciendo, sin asomo de duda: "mañana nevará". Y, por supuesto, habría nevado; tal como sucedió en la foto.

Freitag, 23. November 2007

Rescatado del olvido

Esta vez, en lugar de resbalar la mirada por el papel repleto de montañas y supuestos lagos diseminados, con la presencia estelar de alguna que otra mancha, he alzado los ojos de la pantalla del ordenador y me he quedado observando el insondable mapamundi de mi cuarto.

Este pequeño espacio que ahora habito, me he dicho, posee un mapa que, acaso dentro de algunos años, alguien decida contemplar de nuevo para perderse en su inmensidad. Hoy, una noche de noviembre del 2007, me encuentro en el diminuto cuarto de una casa bastante grande, que a su vez pertenece a un barrio multicultural (a decir del propietario, el señor N.H.), de una ciudad cosmopolita (si es que todavía tiene validez dicho concepto), bastante caótica por cierto. Me hallo, pues, en mitad de un país verde y lluvioso, viajero y cordial como pocos.

Sin duda, me gustan sus gentes. En ocasiones, hasta cuelgan mapas vetustos en sus paredes con el empeño secreto de que alguien los rescate del olvido.

Mittwoch, 14. November 2007

En casa

Ya sé por qué me gusta tanto vivir aquí. De día, Berlín es más o menos como cualquier otra ciudad: gente yendo y viniendo; ajetreo de luces y coches; un frenesí imparable aunque, también, más diluido.

De noche, en cambio, ya es otra cosa: silencio por todas partes; oscuridad de veras; promesas que cumplir. El encanto mismo de un cuadro de Hopper.

Y, al cabo, esa sensación de irrealidad que sin saber por qué me hace sentir en casa.

Montag, 15. Oktober 2007

Local con encanto

Una mesa larga y tú habías elegido la esquina. Yo apenas miraba. Tú parecías conocer desde antiguo el peso exacto de mi felicidad. A ratos, veías pasar a la gente. La luz de la vela te seducía.

El local tenía un encanto mágico,
sin manteles,
sin cortinas,
puro como tu sonrisa.

Mi primer premio... ¡Qué ilusión!