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08 julio 2013

Cenar en Punto MX

Un mexicano auténtico. El Kabuki de los Mexicanos, dicen.
Doy fe porque fuí de la mano de mi amiga Pi, y ella ha pasado los últimos meses en México, a sus cosas, pero siempre en sitios del recopetín.

Esta es la carta
De tapita un ceviche bien bueno
Punto MX en Madrid, un lugar al que si quieres ir debes reservar con, al menos 3 meses de antelación. La gente está muy tonta, porque cuanto más difícil, caro, o criticado es el lugar, más ganas entran de ir.

El primer caso es el del restaurante Punto MX. Es muy difícil reservar.
El menú es claro y explican bien todo.

Podría parecer que es uno de esos restaurante donde te explican con detalle qué comes, cómo se come y casi hasta cómo te sabe (como fue el caso de Sudestada). Pero no, te sirven bien, pero sin más.

Pedimos unas margaritas de fresa con jalapeños que se te pira la pinza. Muy buenas.
Margarita se llama mi amor
 Guacamole; te lo fabrican allí mismo, así que puedes elegir el toque. Nosotras evitamos por completo el cilantro. Muy bueno, buenos también los totopos o doritos caseros.
Allí mismo, pim pam, te hacen tu guacamole al gusto.
Quesadillas de huilacoche en epazote con tortilla de maíz morado: requeterico, y la salsa que lo acompañaba tenía tal picante que me hizo estornudar. Muy muy bueno, con su queso fundido.
Color moradico, bien rico.
Tacos de chorizo verde: una delicia, una cosa rica de más. Realmente especial y bueno.
Tacos de chorizo verde buenísimos
Para terminar, un pargo zarandeado a la brasa: un pescadito tipo chicharro, muy limpio, un buen trozaco con una especie de pan rallado exquisito de bueno.
Con puntitas de piña que le dan un toque fresco y rico.
No pedimos postre porque esa ya demasié pal body.
Punto MX un restaurante especial y al que llevaría a alguien para que lo conozca y disfrute.

¿La cuenta? unos 70 € aprox. que no es poco, pero tampoco es mucho. Lo justo. Todo depende de lo que te sobres con las bebidas, porque si los platos no pasan de 20€ por alguno de los cócteles te pueden pinchar más de 15€

Comer es un placer.
Como siempre, para estos casos, de 11870 me fío.

01 abril 2013

Cuando comer es un placer: Sudestada

Es como ir a un espectáculo, a una función.
Lo más importante es disfrutar de una compañía cómoda, de confianza.
Y así fue. Una excelente compañía, preguntona, atrevida y muy poco escrupulosa, como debe de ser siempre, y más en estas ocasiones.
Disfrutamos de una cena en el restaurante Sudestada, conocido como uno de los mejores asiáticos de Madrid. 
Un espacio limpio, sin ninguna extravagancia, lo que le hacía realmente elegante. Manteles y servilletas blancas, bancos y sillas de madera
En lugar de platos, bols blancos, que cambiaban con cada plato. 7 platos. 
Menú siete pasos, pero largo de disfrute. 3 horas comiendo, disfrutando y riendo. Cada plato debidamente explicado, por el contenido y, lo más importante, cómo comerlo.
Mostraré algunos de los platos, con una descripción provinciana.
Como aperitivo, un chupito de sopa de Miso.


  

 
 
De postre, cosas ricas, pero nada del otro jueves, excepto una gelatina de coco riquísima.

Mención especial merece la Sumiller, lituana, rubia, sencilla, coherente, buena consejera. Probamos unos vinos raros, era lo que queríamos. Un blanco color oro de Cuenca, un tinto de Portugal y un Jerez de edición limitada y no se qué en barrica de whisky. Exquisito todo. 
Conviene añadir que no es muy aconsejable ponerte demasiado turcio en este tipo de cenas, porque no distingues, no disfrutas y te atoras.

El público, discreto, pero con un perfil definido: señoras y señores, clásicos sin visón, cultos, finos, de unos 50 años. Con pasta. Que estaban allí porque sabían. Agradable. Los camareros nos hicieron sentir muy cómodos. Volveré, me gustaría volver con mi hermana, le gustará.

Un aplauso muy fuerte para Juan por bruto, a Iria por amorosa, a Primate por divertida y a Javito por dejarse sorprender todo el rato.
Si no es indiscreción, os diré que el menú de 7 pasos son 45 € y el de 9 son 55 €. Vinos a partir de 13 €.
Bueno, y no van y de postre nos ofrecen "chupito de hierbas alemán". Pues nada oye, después de lo sofisticado de la cena nadie dijo que no. Hasta que se acerca el camarero con una verde botella...¡de cervatillo! OMG! ¡Era cervatillo!
Vozka de cerezas fue la elección. Re-cha-za-mos el chupito de hierbas alemán.
Porque un señor que sabe mucho y que se ha ido hace pocas semanas decía: 
no pongáis una guinda de mierda a un rico pastel.