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sábado, 28 de mayo de 2011

Habichuelas mágicas



Hoy hace dos meses que empecé con este blog.

Tengo 175 seguidores y 3.400 visitas. No sé si es mucho o poco, ni me importa, estoy feliz. Agradezco a todos la compañía en este viaje, espero - cuando menos - que la travesía resulte amena.

Me siento como si acabara de plantar habichuelas mágicas.

Y las veo crecer rápidamente, sin saber hasta donde lo harán.

No sé si quiero trepar por ellas o simplemente verlas crecer. Sí se lo que no quiero: no quiero la gallina de los huevos de oro, no la necesito, tengo vida y mucho por vivir. En todo caso, pediría que me lleven a Liliput.
Pero creo que ese es otro cuento. Y por si acaso, por si las habichuelas no me llevaran allí, he empezado a construir mi propio Liliput.

Ya sabeis de lo que hablo, supongo, creo que nadie se dedicará a las miniaturas solo por el placer de lo pequeño, o si?  Quizá sí, es cierto que las pequeñas cosas pueden ser las más grandes, en realidad han de ser las más grandes o así han de verse, una a una, sin relativizarlas. Sí, es la mejor manera de andar el camino...

Estos días están poniendo un spot publicitario sobre el alzheimer, donde aparece una gran bóveda llena de cajones que simulan cada uno un recuerdo de la vida. Me ha gustado e impactado a la vez: siempre imaginé el cerebro como algo parecido a eso que muestran, pequeños compartimentos donde vamos acumulando vivencias y dejándolas a la espera: sería imposible vivir y revivir todas a la vez, no? Y, cuando abrimos el compartimento o el cajoncito, van aflorando...a veces muy poco a poco y a veces a borbotones...pero, no soy capaz de imaginar todos los cajones cerrados...y, me decía, quizá puede utilizarse un blog para hacer cajoncitos para el futuro...hummmm tengo que pensar en ello... y negociar antes con Blogger, claro, no lo manden todo al carajo en cualquier momento...

En Marina, mi Liliput particular, hay una habitación que delata a alguien haciéndose cajoncitos para el futuro, o acumulando pasado? ..no sé, quizá es lo mismo...Fijaos, sólo al abrir la puerta, lo que vemos de frente:



una vieja silla donde está apoyado un extraño sombrero: no es de paseo, es el recuerdo de algo, como el sombrero-tocado que está en el colgador
una madonna enmarcada en paño de oro y una lámpara de cristal emplomado...Murano, quizá...? recuerdo de algún viaje?
una estantería llena de exquisitos y exclusivos frasquitos de perfume ...cada uno tiene su historia, estoy segura..y su olor...sólo hay que cerrar los ojos, aspirar y dejarse transportar...
unos retratos...y una cajita de marquetería? no parece la caja de los secretos ?



ES la caja de los secretos! Y, va a seguir siéndolo, a nuestros ojos sólo son pequeñas cosas:
una diadema-tiara dorada ( no es una joya, si no no estaría aqui), dos flores secas, un paquetito atado de viejas cartas y postales, un pergamino enrrollado y unas tijeras? , un librito - no me he atrevido a abrirlo- y un viejo portarretratos vacio!!

Deben de ser cosas de Margarita, Rosita es demasiado joven para tener caja de secretos...

Prometo investigar y contarlo... y enseñar como crecen las habichuelas...

domingo, 8 de mayo de 2011

Aquí no hay peonías


Casi las había olvidado…

…..Me remontan a los días de luna. Allí, las había en el jardín de Consuelo. O era Piedad? Era la casa al lado de la de Constante. Tenía peonías delante, al lado del poyo de la entrada. Eran gloriosas, inmensas, grandes como platos. O, a mis menos de diez años, a mí me lo parecían.

Ni siquiera recuerdo cuando florecían, tenía que ser por esta época, mayo-junio. Y, cuando la afortunada dueña - Consuelo o Piedad, no sé -me regalaba un ramito me iba a casa feliz, poseedora de un grandísimo tesoro. Efímero, eso sí, pero hay algo bello que dure siempre?


Después de más de veinte años, cuando tuve un pedacito de tierra, las intenté aquí, traídas por encargo, sin resultado. Desaparecieron los rizomas, sólo conseguí una pobre flor, perdida: la tierra aquí es ácida y negra, nada de arcilla y las peonías quieren arcilla.

Las recuerdo después en el 99, en el Bierzo, con ocasión del entierro del padre de un amigo. Y algunos años después en Madrid, en un puesto de la calle, pero iba de trabajo y al regreso al hotel ya no estaban…

…..Me remontan a la Peonía de Pearl S. Buck y a todos los libros de ella, la misma época – o próxima – de Cuerpos y Almas, de Cumbres Borrascosas….dios!!!

Maravillosas peonías…!!! Tan preciadas para mí y tan escasas y lejanas en los últimos cuarenta años!!!

Y quien me las ha traído de golpe, con todo su séquito de evocaciones, de recuerdos adormecidos? Susi, desde http://MiniEden.blogspot.com y desde http://www.etsy.com/shop/miniedentienda , mirad que belleza:

 



Dichosa tú Susi, que puedes cultivar peonías sin tierra!!

Gracias por acercármelas, después de tantos años….

Uf....y las peonías me llevan a China y China a los chinos, los de todo a cien, aunque no tengo muy claro si tienen algo que ver, he de pensar en ello. Maravillosos chinos, los unos y los otros. Para las ensoñaciones y para las minis, que son conceptos - se me antoja - muy próximos.

Pondré un ejemplo:
Cajita alargada conteniendo minirecipentes-vela ( o quemadores de esos empalagosos perfumes que parecen papel apretado de colorines).


A nadie se le escapa la utilidad del recipiente, y si tiene una forma imposible como esa especie de corazones, aún puede hacer una maceta.

Y, es muy probable incluso que el embalaje traiga un adornito recogiendo el papel de celofán, a modo de extrañas flores de papel: voilá...tenemos extraño macetón conteniendo extrañas flores....




En mi chino, los cacharritos cuadrados contenían vela de gel, que rellenaron viales de lágrimas artificiales que había por ahí caducados, y ahora son geles, champús y colonias para la cómoda del bebé y para el baño de la buhardilla. ( En la cómoda, además, pequeño quinqué de abalorios y chincheta - por supuesto de los chinos - y culebrilla de fimo sobre base tambien de fimo, que conservaba de cuando mis niñas dedicaron un verano a tales menesteres, o sea a jugar y crear con el fimo.)

Esos recipientes cuadrados traían en medio del gel unas preciosas minicaracolas que forman ahora mi maravillosa colección de caracolas de los mares del sur:


La caja  es tambien de los chinos, ligeramente tuneada y compartimentada, aunque no se venda en los todo a cien, sino por algún suministrador de minis en serie. En este caso era contenedora de dos pistolones de duelo. Estaban en liquidación y compré un par, pienso destinar una de ellas a caja de cubertería.

Y, por fin la cajita:
Se barniza, se busca un rinconcito para colocarla y ahí está: exponiendo los pequeños tesoros de nuestros bichos:

de abajo arriba:  una jarrita de papel-porcelana,

dos supercopas de càpsula de nolotil sobre pié de pendiente y bandejita de estaño,

plato decorado y gitana con bata de cola: colgante sobre cabeza de tuerca a modo de pedestal 

dos vasijas decoradas - abalorios de madera (de los chinos, claro) y papel pegado - 

 y en el estante superior plato decorado y pequeña vasija tribal ( abalorio
perdido por casa de algún adormo)

Esteeee....me lio....lo que quería decir es que aquí no hay peonías, y agradecer a Susi  las suyas. De los chinos ya hablaré en cualquier momento....
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