"El Sr. Descartes, viendo que la cosa iba muy en serio, cambió de actitud, se levantó de repente, sacó su espada con una fiereza imprevista, les habló en su lengua con un tono que les sobrecogió, amenazándoles con atravesarlos a todos si se atrevían a ultrajarle ... La intrepidez de que dio pruebas en esta ocasión tuvo un efecto maravilloso en el espíritu de aquellos miserables .. “ l.
1 Vie de Monsieur Descartes, por Adrian BAILLET, éd. de la Table Ronde, París, 1946, págs. 47-48.
Casi como un signo del Altísimo, he encontrado -al fin- en esta anécdota cartesiana (tomada del libro de Jacques Maritain, Filosofía Moral), el texto que dé el tono adecuado a las dificultades que -como me comentó el feacio Borja- sufren, en estos momentos, muchos profesores de filosofía de educación secundaria. Esto no es algo que venga de nuevo (ya en la universidad había, de tanto en cuando, manifestaciones de los estudiantes de filosofía a favor de una mejora del papel de su disciplina en los colegios e institutos), pero en los últimos años se ha radicalizado con la ocurrencia de reducir las horas lectivas de filosofía, a favor de Educación para la Ciudadanía; esto es, que estos profesores cedan parte de su tiempo -y den las clases- a la asignatura de "nuevo cuño".
Quienes quieran saber un poco más de este asunto, les aconsejo que entren en estos dos enlaces (aquí y aquí). Quizá después de leerlos, se planteen -como el Sr. Descartes- defenderse, negarse a ser ultrajados por unos miserables...
Quienes quieran saber un poco más de este asunto, les aconsejo que entren en estos dos enlaces (aquí y aquí). Quizá después de leerlos, se planteen -como el Sr. Descartes- defenderse, negarse a ser ultrajados por unos miserables...