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viernes, 22 de noviembre de 2013

Entrevista a Guillermo Cabrera Infante. Programa “A fondo”.8. “Exorcismos de esti(l)o”, guiones de cine (y final).



Y creo que ha llegado el momento en que hablemos de este libro que es un libro ciertamente… bueno, todos los libros de Guillermo son libros originales. Hay una personalidad literaria muy singular y muy profunda en Guillermo. Pero yo creo que este es el más sorprendente de todos los libros…

-Hay que comenzar por explicarle al televidente el título, porque es un doble título. Se puede leer como “Exorcismos de estilo” o “Exorcismo de estío”. Es un libro de fragmentos, de parodias, de pequeños poemas, de palíndromos, de alteraciones del lenguaje, de juegos con el lenguaje, con la literatura, con las formas de la interrogación… en ciertos tratados de preceptiva literaria, hay incluso un página para ser quemada viva. Y el libro está dedicado a una misteriosa Carolita Sesé que es, sin embargo, mi hija menor.

¿Por qué no nos lee algunas de las cosas del libro, Guillermo?

-Bueno, estos son unos poemas, que en realidad, no construí yo sino que son poemas tomados de poemas famosos, incluso de un poema de San Juan de la Cruz, pero… y de otros poemas ingleses… por ejemplo hay un fragmento que se llama una “Phase phamosa” “phrase” y “phamosa” escrita con “ph”. Que dice: “No hay phase phamosa, ni última ni primera, que me levante tanto el ánimo como aquella en que puedo ver una “y” entre dos comas.  Así: pieles y pies, y como era de esperar así, y soy feliz, soy feliz, soy feliz, cuando veo unas comas y una “y””.

Como botón de muestra es suficiente para que ustedes se hagan una idea de que son estos ejercicios, estos experimentos, estos “Exorcismos de estilo” o “Exorcismo de estío”, según se quiera, o acaso…

-… se deba pronunciar…

…o acaso se deba pronunciar…Y ahora estamos en un momento en que Guillermo prepara una novela que, me imagino, piensa que es una novela… con una gran fuerza…

-Bueno, será un libro confesional; es decir, me ha llevado a que sea un libro bastante extenso. Tengo 500 páginas escritas y voy por la mitad del libro, así que pienso que será un libro mucho más voluminoso que mi primera novela. Y he tenido que interrumpirlo… lo interrumpí a fines de diciembre para empezar a escribir otro guion de cine en enero, que ahora recién acabo de terminar de completar en Londres.


¿Cuántos guiones hasta hoy?

-Bueno, he escrito varios guiones. Escribí uno para Joseph Losey basado… sobre la novela Debajo del volcán, que no se ha hecho, y parece que no se irá a hacer porque Losey ha perdido los derechos de la novela original. Hice un guion primero de una película que se llama Wonderwall, o “La pared maravillosa”, que era una especie de parodia de los años del Swinging London, que tiene música de George Harrison, uno de los Beatles, pero que fue un fracaso la película porque fue lo peor que puede hacer una película, una película cómica… que no resultaba cómica, nadie se reía con ella. Y el guion, a mi juicio, fue traicionado por el director, que era un director novel. Luego después escribí una película… un guion llamado “Vanishing point” [1971] en inglés…

Esa película se vio aquí con otro nombre...

-Creo que se llamaba, algo así, como “Punto cero” o “Punto de partida”. En realidad el título que debería tener en español es “Punto de fuga”. Esta película fue filmada en California, es decir, parte ella en California, en los estados de Nevada, de Colorado, de Nuevo Méjico. Y yo fui, por primero vez, y creo que fui el primer escritor latinoamericano que va a Hollywood como escritor, y fue para mí una experiencia fascinante. Es decir…. yo me quedé, desde ese día, encantado con la ciudad de Los Ángeles. A pesar de que es una ciudad tan diferente a Londres. Dónde uno tiene que moverse con automóvil siempre por las grandes distancias. Pero también me encontré con el viejo Hollywood. Y allí tuve un encuentro [en el rodaje de la película "Myra Breckinridge" (1970)] con uno de los grandes mitos de eróticos del siglo: con Mae West. Puede conocerla personalmente. Ella estaba en una especie de caravana dentro del estudio. Y cuando me la presentaron yo le dije galantemente que había venido desde Cuba para conocerla. Y esto le gustó mucho. Ya Mae West tiene ochenta y tantos años. Y ella trataba muy… de una manera muy digna, de protegerse de que no se le viera el vientre, porque estaba sin corsé. Es decir… un corsé que se pone para cuando actúa. Que la obliga a caminar muy despacio. Es decir, le tomaban unos veinte metros que había entre la cámara, donde ella tenía que hacer su número, que era un número de play-back, una canción que ella cantaba, acompañada por un coro de negros… y le tomaba como unos buenos minutos atravesar todo el estudio. Y este fue para mí un gran encuentro porque Mae West es uno de mis mitos, es uno de los mitos en el cual el erotismo se confunde con el humorismo.


¿De alguna manera se siente Guillermo Cabrera Infante inscrito en lo que se ha dado por llamar el “boom latinoamericano”?

-Bueno, esto ha sido una etiqueta que le puso una revista argentina a lo que fue el auge de la novela latinoamericana. Yo nunca me he sentido muy partícipe de ese grupo. Es decir, ha sido más bien un… he estado un poco afuera, un especie de outsider, más bien que alguien dentro de ese grupo.

Usted es más bien, un francotirador, un solitario…

-Un solitario, sí. Y así prefiero verme.

Y para el mañana… se ve mejor usted, ¿dónde? ¿En Londres, en Madrid, en Los Ángeles… o otra vez en La Habana?

-Bueno, La Habana, en realidad, es una ciudad que no existe más que en la nostalgia y en los sueños y en la literatura para mí. No creo que haya un futuro regreso a La Habana. Hay, posiblemente… una posibilidad de viajar a Los Ángeles y tal vez me establezca ahí para cambiar un poco el aire de Londres. Ya llevo diez años viviendo en Londres. Y creo que, en realidad, esa etapa de mi vida, aunque Londres es una ciudad que por su libertad… es decir, cada vez que me tropiezo con un policía londinense y veo que no lleva armas me siento muy bien. Y me doy cuenta que es una ciudad donde uno goza de privilegios extraordinarios.

Lo que sí parece que está bien claro es que Guillermo Cabrera Infante es una personalidad literaria distinta, singular, original, llena de atractivo, de fuerza... Que es, por otra parte, como está muy claro, uno de los guionistas predilectos del… del cine de Hollywood y que tenemos que esperar muchísimas cosas de Guillermo, entre las cuales nos gustaría que, de vez en cuando, no se olvide de nosotros, y aparezca por España para que tengamos el placer de seguir arrancándole, un poco dolorosamente, estas confesiones que a él gusta tan poco prodigar, y que sin embargo, tanto sirve para que aprendamos a estimarle y a quererle mejor.

-Muchas gracias. 
Cabrera Infante: el estilo de la nación 2817.  Joel Rendón.
Adenda:

jueves, 21 de noviembre de 2013

Entrevista a Guillermo Cabrera Infante. Programa “A fondo”. 6. “Así en la paz como en la guerra”. Retratos de los “barbudos”.



“Así en la paz como en la guerra” es su libro de relatos publicado en La Habana en 1960, que tiene una segunda edición en España, en el año 71.

-Sí. Este libro fue escrito bajo la dictadura de Batista… y no lo publique hasta el segundo año de la Revolución.

En esos años había una gran curiosidad, no solamente en La Habana, sino en el mundo entero, por los jóvenes revolucionarios, los jóvenes escritores e intelectuales que estaban de cierto modo asociados a la revolución de Castro, que creo que ha sido una revolución vista con general simpatía en todas partes (hablo de los comienzos…
-...sí...
… estamos hablando del momento…
-... por supuesto...
… del momento en que los barbudos teniendo una etapa estelar… y de enorme popularidad). ¿Acaso eso pudo influir en el éxito que tuvo este libro cuando apareció?

-Yo creo que sí. El libro tuvo un gran éxito… porque tuvo tres ediciones sucesivas en tres meses a partir de su aparición. Era un libro que describía, por primera vez, la lucha en la Sierra Maestra, en las ciudades, contra Batista… y mechado entre estas descripciones muy breves, lacónicas, casi viñetas, se podrían llamar, había fragmentos de la vida en Cuba bajo Batista y antes de Batista.

¿Conoció a usted a algunos de los famosos nombres, de los famosos personajes de la revolución?

Castro, Rafael del Pino y Armando Gali Menendez 1947 Gang de la Union Insurreccional Revolucionaria (UIR).
-Sí. Yo conozco a Fidel Castro desde el año 48. Es decir, él solía asistir a una especie de peña literaria que había en una esquina habanera. Él formaba entonces, aunque a él no le gusta que recuerden este pasado, forma entonces parte de uno de los grupos de acción que eran una especie de pandillas que se mataban entre sí, y él formaba parte de una de estas pandillas, y estas pandillas, cosa curiosa, se congregaban alrededor del llamado Paseo del Prado en La Habana, frente a la Peña Literaria, en el Salón Cristal y aunque no se hacían nada en público estos gansters, se miraban siempre con malos ojos, y Fidel castro se aproximaba mucho a la Peña Literaria… entonces, por supuesto, no tenía barba, tenía una barbilla fugitiva, más bien, y siempre “estaba de… traje”… es decir, siempre llevaba un saco bajo el que ocultaba la… una pistola. Y lo volvía a encontrar en el año 59, cuando yo hice, junto con otros periodistas, todo el periplo que lo condujo a Washington, a Nueva York, a Canadá, y después por América del Sur.

¿Conoció usted a Cienfuegos?

-Sí. Era el más simpático de los líderes revolucionarios… el más simpático de los guerrilleros… y fue lamentado por mucha gente en Cuba que muriera en circunstancias… tan extrañas…

¿Qué opinión tiene usted del Ché?

-Era un hombre excesivamente autoritario. Muy argentino… es decir muy… muy poco cubano. Bastante rígido y muy contradictoria figura. En principio él se unió mucho a los comunistas locales y después terminó, más bien, en conflicto con esos comunistas… los comunistas oficiales del entonces llamado Partido Socialista Popular. Y su ida de Cuba fue ida en el cual él no se fue en muy buenas migas con Fidel Castro. Es decir, él decidió emprender esta aventura… guerrillera que le fue fatal en América del Sur, como una salida a sus problemas cubanos. Él decide… él ya no tenía nada más que hacer en Cuba.

¿Raúl?

-Raúl Castro era un hombre con el cual se podía hablar más que con Fidel Castro; es decir, Fidel Castro tenía la tendencia a no oír a nadie, había que oírle a él todo el tiempo, mientras que con Raúl se podía dialogar. Pero en sus últimas fotografías se me parece, cada vez más, a un dictador latinoamericano.

Raúl ha sido un hombre, o por lo menos durante el ejercicio de su… de sus funciones, ha sido un hombre muy atento con los visitantes extranjeros, un hombre, además, de una gran puntualidad…

-Sí.

… de una cortesía quizá exquisita, aunque un poco fría…

-Eso parece, sí.

… ha dado una sensación completamente distinta a la imagen que no tiene nada que ver que con la de Fidel…

-E inclusive no llevaba barba. Ahora lleva un bigote. Muy latinoamericano.

¿Desaparecieron los barbudos ya?

-Sí, en cierta forma ya llegaron a desaparecer… desaparecieron, sobre todo, al principio lo que se llamaban los melenudos que tenían no solamente, como Camilo Cienfuegos, la barba larga, sino el pelo largo… ya desaparecieron desde 1959… y a partir de ese momento no se veía muy bien a la gente que no había participado en la lucha de la Sierra Maestra, que se dejara crecer la barba. Había una contradicción aquí… de la imagen ofrecida por Fidel Castro y los otros barbudos.


Adenda:

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Entrevista a Guillermo Cabrera Infante. Programa “A fondo”. 5. Dos libros "cubanos": “Tres tristes tigres” y “Vista del amanecer en el trópico”.


Muy bien, vamos a hablar de este libro que es el libro que hace que el nombre de Cabrera Infante se catapulte un poco a la gran curiosidad por la literatura en castellano: Tres tristes tigres del cual hemos hablado. Obtiene el premio “Biblioteca breve”. Había tenido otro título con anterioridad…

-Sí. Se llamaba Vista del amanecer en el trópico, y era un libro en el cual confluían La Habana nocturna con unas viñetas de la violencia en la época de Batista, y con aspectos de la lucha en la Sierra Maestra. Cuando yo rehíce el libro, lo rehíce porque yo ya no estaba de acuerdo con esa forma del libro; es decir, el libro aparecía como si acusara a la vida nocturna, a la vida libre, con estas viñetas de la época castrista. Y así el libro surgió… se convirtió en una forma de experimento sobre la forma-novela, en una gran lucha con el lenguaje, en una construcción y destrucción de las palabras, y pasó a ser un libro estrictamente literario. Y el título, Tres tristes tigres, era el título más abstracto que yo podía encontrar. Fue por eso que se lo di al libro.

El libro fue reelaborado varias veces…

-Fue reescrito por mí varias veces. Es decir… yo readopté el formato que tenía el libro cuando comencé a escribirlo en Cuba en 1961. Y tomé la parte de… la biografía de una cantante negra popular que pasa de ser una desconocida a llegar a ser una gran estrella, y se llama, precisamente en el libro “La estrella”… Y una gran labor de reconstrucción de mi parte, que yo completé, aquí en España, en 1965-66. Así el libro me tomó cinco años en hacerlo.

Desde el punto de vista de la técnica literaria ¿qué elementos, visto ahora ya desde lejos, después de los años transcurridos, descubre usted que funcionaron de una manera… más brillante en la… en el juego de los personajes y de la acción de esta novela?

-Bueno hay en el libro, realmente, una galería de voces, había un intento de atrapar la voz cubana…

La voz de la calle, de la radio, de la televisión…

-Sobretodo esa forma de hablar que tienen los habaneros, que es una forma esencialmente cubana, atraparlo por… atrapar esa forma por medios literarios…

Eso se consiguió, a lo que parece…

-Yo creo que si… yo creo que si es una novela que ha elevado un dialecto, el lenguaje cubano, a una forma literaria.

El lenguaje cubano que es un lenguaje lleno de color, por una parte…

-Sí muy… con mucho colorido, con una gran… es decir, yo pretendo conservar esa forma de hablar cubana… comiéndose las eses… hablando muy atropelladamente… con una gran rapidez…

… con una gran alegría casi siempre…

-Exactamente, y eso, creo yo, que está presente en el libro.


Muy bien. Pasemos a otro de los diversos libros de Guillermo que tenemos por aquí… ese título que hemos encontrado antes que debería ser Tres tristes tigres lo encontramos de nuevo, más adelante en un libro nuevo que, en realidad, en un libro de relatos, de relatos con un… con un tema unitario…

-(Asiente) Es en realidad, una forma de ver la historia de Cuba, a través de la violencia en la historia de Cuba… desde antes del desembarco de Colón… es decir… la violencia que tenían los primitivos  indios que habitaban en Cuba, la violencia que les era impuesta a estos indios, que eran de una naturaleza muy mansa, por los indios caribes que eran, inclusive, antropófagos… luego después viene la violencia de la conquista española por Cuba, después del descubrimiento, aparece la violencia bajo la colonia… entonces surge de nuevo la violencia en las luchas por la independencia de Cuba en el siglo pasado… luego sigue la violencia republicana, que era tan violenta como la violencia colonial, y después terminamos con la violencia de Batista, y finalmente la violencia actual, que hace que el libro termine con una serie de testimonios de cómo es la vida hoy en Cuba.

Hay una cosa que llama la atención del lector de Guillermo Cabrera Infante, que es un cierto gusto por la imitación, más bien casi por la parodia, de los grandes escritores cubanos.

-Estas parodias tienen un lugar predominante en Tres tristes tigres, es decir ahí yo parodio a seis escritores cubanos, inclusive a José Martí, a Lezama Lima, que entonces no era un escritor tan conocido como ahora, a otro gran escritor cubano que se llama Virgilio Piñera, a una gran escritora cubana, que se llama Lydia Cabrera, que es posiblemente el mejor escritor cubano, o al menos el autor del que yo considero el mejor libro cubano, a Alejo Carpentier, que es un escritor francés que escribe en español, y a Nicolás Guillen, finalmente.
Fragmento de Tres tristes tigres.
Adenda:

Entrevista a Guillermo Cabrera Infante. Programa “A fondo”. 4. La Revolución.

Guillermo Cabrera Infante en la redacción de Lunes de Revolución, en La Habana.
Hablemos un poco de la Revolución. Se había, realmente, puesto muy mal la situación en el país con los últimos años de la dictadura de Batista. Había germinado la famosa Revolución que empezó en Sierra Maestra y llegó un momento en que Fidel Castro entró triunfalmente en La Habana. ¿Ya entonces Guillermo Cabrera se había situado al lado de las fuerzas revolucionarias?

-Sí.

Ya.

-Además yo tuve cargos oficiales, casi enseguida. En el mismo enero del año 59 fui miembro del… quiero decir… miembro… presidente efectivo del Consejo Nacional de Cultura. Después pasé a ser uno de los presidentes del Instituto del Cine y, finalmente, edité y fundé el magazine Lunes de Revolución [y 2]. Es decir, la Revolución, en su primer año, fue un año de extraordinaria libertad. Había una especie de embriaguez en Cuba, pero según fueron pasando los años, y acentuándose las dificultades, esa embriaguez dejo de ser tan… expresada abiertamente como en principio y la gente empezó a ser más cauta en lo que decía. Y ocurrió un incidente que es que yo produje, y mi hermano, que se llama Saba Cabrera, dirigió un corto… un documental, de la vida nocturna habanera y este documental fue… cuando ellos fueron a pedir permiso para exhibirlo en los cines… fue primero exhibido en un programa de televisión que yo tenía que se llamaba Lunes de Revolución en televisión, y fue acogido por los televidentes con bastante buen grado.Esta película en vez de darle… de otorgarle permiso de proyección fue secuestrada por el Instituto del Cine, que en esos momentos estaba en una efervescencia estalinista, y así… fue la primera vez en Cuba que se había prohibido una manifestación artística per se, en sí misma; es decir que no había ninguna connotación política.Simplemente se acusaba a la película de mostrar a la gente divirtiéndose,cuando se supone que debían estar con el fusil al hombro y vigilando las costasde Cuba. Esta película se filmó a principios del año 60, y fue recogida en mayo de 1961. Entonces hubo una manifestación intelectual muy grande. Doscientos intelectuales, artistas, escritores, etcétera. publicaron… esto es, no publicaron… redactamos un manifiesto ["Un congreso de escritores y artistas", Lunes de Revolución, numero 109, 11 de junio de 1961] que lo hicimos llegar al presidente entonces, de lo que iba a ser la Unión de Escritores y Artistas, Nicolás Guillén, y este a su vez, lo hizo llegar a otras esferas hasta que, finalmente, fue a parar a manos del presidente de la República, y de Fidel Castro. Y entonces se decidió hacer una serie de reuniones de Fidel Castro con los intelectuales para saber porque había esta agitación con respecto a la película. De ahí vinieron unas conversaciones, que se llamaron las Conversaciones de la Biblioteca Nacional, que ocurrieron tres viernes sucesivos, en los cuales había una gran vigilancia en la entrada (nada más podían entrar escritores y artistas conocidos) y en la tribuna estaba Fidel Castro, estaba el presidente Dorticós, estaba el ministro de educación, estaba la directora del Consejo Nacional de Cultura, estaba –cosa curiosa- yo, como director de Lunes de Revolución y productor de la película. Y estas discusiones terminaron en que la película fue, definitivamente, prohibida y el magazine que yo dirigía, Lunes de Revolución fue… dejó de existir, por pretextos de que no había suficiente papel, tres meses más tarde. Ahí comenzó, verdaderamente, mi gran desilusión con la Revolución.


Estaba Guillermo Cabrera en esa película como productor presentando la alegría habanera en la noche. En la noche, La Habana ha sido siempre una noche muy alegre. Ha sido una noche multicolor. Una noche llena de ritmo. Una noche llena de sones. ¿No es así?

-Exactamente como está descrita en mi libro. Porque, en realidad, Tres Tristes Tigres comenzó como una suerte de escritura de esta película que se llamaba P.M., es decir, “Pasado Meridiano”. Yo trate de hacer… de rehacer, de reconstruir la vida nocturna que se presentaba en P.M. por medio de la literatura. Es así por eso que aparecen los tres músicos que parece tres tigres tristes en la portada de mi libro. Y… después de que dejó de existir Lunes de Revolución yo tuve una serie… un cierto exilio oficial, porque fui nombrado agregado cultural en Bruselas, que era para Cuba, como la otra cara de la luna…

Era una manera amable de alejarle a usted de…

-Sí. Alejarme… comenzaban a agruparse alrededor mío, cuando yo había yo dejado de ser director de Lunes de Revolución, los colaboradores de Lunes de Revolución, los firmantes de este manifiesto en contra de la prohibición de P.M., y allí en Bruselas estuve tres años. Entonces regresé a Cuba por la muerte de mi madre, en 1965, y realmente me asombro el cambio tan grande que había dado La Habana. Es decir era una ciudad… con una cierta tristeza. La gente parecía como una suerte de zombíes. No había un vida exterior plena como la que yo había dejado antes de irme para Bruselas. Y esto me hizo decidirme a que no podía vivir más en Cuba. Y así solicité el permiso y dejé, más o menos… con buen grado oficial, la Cuba de Castro. Y vine a vivir a España durante nueve meses, porque aquí se iba a publicar mi libro Tres Tristes Tigres,que en aquel tiempo estaba prohibido por la censura, y luego que después le hice una serie de alteraciones, fue admitido y se publicó aquí definitivamente por Seix Barral en Barcelona.


¿Esa ruptura suya con la Cuba de Castro fue una ruptura, en cierto modo, pactada, una ruptura abierta aceptada y admitida por ambas partes? Sin mayores violencias, quiero decir…

Sí… inclusive ellos me pagaron los pasajes para mis hijas y para mí de regreso a Europa, y durante algún tiempo hubo una cierta… entente entre el Gobierno y yo; es decir yo me dediqué a escribir en Inglaterra escribiendo guiones de cine, después que dejé España en 1966… pero había una cierta… inquina de ciertos elementos dentro de la Revolución hacia mí, y fue en 1968 cuando la muy importante prevista Primera Plana [en el número 292, de 30 de julio a 15 de agosto], vino a hacer una serie de entrevistas a escritores latinoamericanos que vivíamos en Europa, que yo expresé, por primera vez, mis contradicciones con respecto a la Cuba de Castro… es decir, donde expresé, por primera vez, el encuentro que había tenido con esta Habana triste y desapacible y… fui expulsado, como consecuencia, de la Unión de Escritores y Artistas de la cual yo era, todavía vicepresidente, y declarado “traidor”. Esto me resultó bastante cómico porque, en realidad, yo hacía rato que había decidido abandonar a Cuba porque a mí me interesa, más que nada, la libertad, y eso es lo que he encontrado en Inglaterra. Es decir… Londres es para mí una de las ciudades más libres del mundo.

¿Piensa usted, señor Cabrera Infante, que usted ha traicionado la Revolución o que la revolución cubana le ha traicionado a usted y a los demás cubanos? ¿Qué piensa usted hoy, en definitiva, hoy que está dónde está?

-Yo pienso que la Revolución se ha traicionado a sí misma. Y que Fidel Castro ha sido el Robespierre y el Napoleón de la Revolución. Que su afán de poder lo ha llevado a adoptar el comunismo cuando, si hubiera surgido como líder… revolucionario en 1939, quizá se habría aliado al fascismo o al nazismo para mantenerse en el poder.

Usted hijo de comunistas, de los fundadores del Partido Comunista de Gibara y, en cierto modo… sino del todo comunista, por lo menos inscrito dentro de la Revolución castrista, hoy se siente alejado de…

-Bueno, en realidad nunca fui comunista. Como yo conocí el Partido por dentro cómo… mis padres me llevaban a reuniones clandestinas cuando yo era niño… a mí nunca me gustó la imagen que proyectaba el Partido Comunista Cubano, que era un partido muy estalinista. Y así nunca fui comunista a pesar de que mi padre trabajaba en el periódico comunista, el periódico Hoy, y mi madre era también comunista. Pero la Revolución, en un principio, a la que di todo mi apoyo no era una revolución comunista, era una revolución que se presentaba, más o menos, liberal, liberalizadora, que iba a poner en práctica la constitución que Batista había abolido. Es decir, toda una serie de medidas que el pueblo cubano estaba en un 90-95% de acuerdo. Lo que ocurrió después fue un trastrueque verdadero de estas ansias del pueblo cubano.

¿Se sitúa usted en una posición abiertamente liberal y democrática?

martes, 19 de noviembre de 2013

Entrevista a Guillermo Cabrera Infante. Programa “A fondo”. 3. Cine y vida.



¿Cómo es Guillermo Cabrera por dentro?… da la sensación de un hombre dramático, de un hombre atormentado.

-Bueno, yo cambiado mucho a partir del año 72, cuando tuve mi nervous break down, mi colapso nervioso, que para terror de mi mujer, Miriam Gómez, un analista describió como una esquizofrenia temprana… entonces acudimos, acudió ella mejor dicho, porque yo estaba en esas condiciones, verdaderamente…que yo no podía reconocer la realidad a un psiquiatra que determinó que lo que yo tenía verdaderamente denominaron un surménage,un exceso de trabajo que me había bloqueado absolutamente la capacidad de raciocinio, y vivía en un delirio constante. A partir de ese momento mi vida ha cambiado, yo creo que se ha hecho más seria. Yo creo que antes yo era más dado a la risa. Más franco. Ahora soy más taciturno. Más introspectivo.

¿Le gusta a usted la gente?

-Me gustaba mucho la gente. Sobre todo me gustaba mucho el pueblo cubano. Es decir… esto está… esto aparece muy claro mi primer libro… en mi primera novela…Tres tristes tigres…me gustaba su manera de hablar, su manera de aproximar a la vida con un cierto desparpajo… eso que se llama en Cuba el choteo. Es decir, burlarse de la realidad en vez de aceptarla dramáticamente. Aceptarla con una risa y a veces una carcajada. Esto me pareció… verdaderamente extraordinario y traté de captarlo en mi libro. También me impresionaba… me impresionó mucho, en el año que viví aquí en Madrid, el pueblo español. Me gustó mucho. Me gustó su franqueza. Cierta rudeza que no se encuentra, por ejemplo, en Inglaterra donde la gente tiende a ser un poco… recogida; es decir, tal vez por el clima porque en Londres ocurre, y hablo de Londres porque yo no vivo en Inglaterra, yo vivo verdaderamente en Londres, hay una gran trasformación entre la vida del invierno y la vida del verano; es decir en invierno los ingleses se ven recogidos, embutidos en sus gabanes… y en verano salen casi desnudos a la calle, se vuelvan sobre los parques, conducen como locos, es decir, se convierten absolutamente en meridionales, tal parecería que fueran mediterráneos.

Para muchos espectadores, el nombre de Guillermo Cabrera Infante es el de un escritor cuya novela más importante, probablemente han leído casi todos, Tres tristes tigres,  por lo menos la novela más conocida… para gentes que han profundizado un poco más en su personalidad Guillermo Cabrera Infante es un hombre que es un gran estudioso del cine y un hombre que entiende el cine, que siente el cine, que se ha dedicado a la creación de guiones cinematográficos. Para otros muchos el nombre de Guillermo Cabrera está unido a la evolución cultural de Cuba, en una serie de años, unido más tarde a la revolución de Fidel Castro, después separado, al parecer, voluntariamente, de ese proceso revolucionario de Fidel, y hoy es un hombre independiente que desde hace una serie de años, vive en Londres dedicado exclusivamente a su obra literaria, a su obra de creación. Vamos a intentar conocer mejor a un hombre tan interesante… Diríamos que lo primero que, desde un punto de vista público, hace Guillermo Cabrera Infante, es inscribirse en la Escuela de Periodismo…

-Sí. Así fue cuando renuncié definitivamente a la idea de tener una carrera médica. Yo visité un verano, al término de mi bachillerato, la Escuela de Medicina… y entonces, verdaderamente, me aterró contemplar los cadáveres en la sala de disección, esto es, había como seis cadáveres en unas mesas de… metal, y el horror fue tan grande, es decir, recuerdo muy bien el olor de la putrefacción con el formol, que me hizo convencer… me convenció definitivamente que yo no estaba para la carrera médica. Entonces decidí entrar a estudiar periodismo. Yo ya había entrado a escribir. Había publicado unos cuentos. Y aunque no me interesaba el periodismo en sí, era una forma más… directa conmigo mismo, más relacionada con mi literatura, ganarme la vida a través de las letras. Y así empecé a trabajar en periodismo. Primero trabajé como corrector de pruebas, unos cuantos años. Después fui crítico de cine en la revista Carteles. Hay una cosa curiosa, yo tuve que escoger un pseudónimo para escribir las críticas de cine porque en 1952 un cuento mío publicado con malas palabras en inglés [“Balada de plomo y yerro”], fue tomado por la policía, y yo fui llevado preso y finalmente multado por haber publicado ese cuento con esas palabras que eran, verdaderamente, absolutamente incomprensibles para un cubano medio, puesto que eran malas palabras, pero en inglés, y esto condujo a que la revista que publicó el… el cuento…  la revista Bohemia, no quisiera saber nada que apareciera con mi nombre propio, y entonces inventé un pseudónimo basado en la primera sílaba de mi primer apellido y  la primera sílaba de mi segundo apellido, y así fue cómo surgió Caín, con la que escribía mis crónicas cinematográficas. Y aún hoy, cuando escribo guiones de cine, utilizo este pseudónimo.

G. C. I. leyendo a Kerouac en un bar de Santiago de Cuba, en 1959.
Este es el nombre: G. Caín, nombre que fue, en su momento, muy importante –sigue siéndolo puesto que nombre no ha desaparecido ni el hombre tampoco, aunque quizá si el menester y el vehículo de entonces…

-Lo que ahora se tiende a pronunciar “Kein” en Inglaterra, más que Caín, como en español.

Carteles y Bohemia estaban de algún modo… ¿eran de algún modo hermanas o gemelas?

-Bueno, fueron rivales durante mucho tiempo. Sí, se tenían un cordial odio los dos directores de ambas revistas, hasta que el director de Bohemia, Miguel Ángel Quevedo, que después se exiló en Caracas y murió suicidándose, decidió comprar la revista Carteles, es decir comprar la oposición, y así fue como yo empecé a ser un crítico de cine de forma regular porque yo era secretario privado de un refugiado español, Antonio Ortega, que había sido profesor en Gijón de Ciencia Naturales, y al llegar a Cuba se convirtió en periodista y yo en su secretario particular. Yo siempre iba por las noches a organizarle la biblioteca, sus ficheros… y a él le nombraron director de Carteles y el decidió que yo debía ser el crítico de cine de la revista.

Esa etapa de crítica cinematográfica, con ese nombre G. Caín, fue una etapa realmente muy importante.

-Fue una etapa que yo muchas veces sueño con ella, es decir la veo con gran nostalgia. Las primeras películas, las primeras críticas, las primeras veces que me pagaron como crítico, pues antes yo ya había sido crítico amateur, antes de ser un crítico profesional. Y luego después la obligación semanal de hacer comentarios a las películas que se estrenaban eran… era… en realidad, más bien me pagaban a mí por una diversión, puesto que mi gran placer es el cine.

Llego usted a inaugurar y a crear una cinemateca en Cuba.

-Sí. Esto ocurrió en 1950. Se creó la Cinemateca, mucho antes que yo empezara escribir sobre cine, con un grupo de amigos organizamos una cinemateca y algunos de ellos vinieron a Europa y consiguieron que la cinemateca francesa nos prestara películas, clásicos del cine silente sobre todo,  y después, en 1955, yo hice un viaje a Nueva York y conseguí que el Museo de Arte Moderno prestara a Cuba películas para la Cinemateca. Esta cinemateca funciono desde 55 al 56. En el 56 la situación política contra Batista se hacía muy imposible. Decidimos detener la Cinemateca y no exhibir una película más. Y después la Cinemateca ha resurgido en Cuba, dirigida por otras gentes, y negando ese pasado, que tuvo la primitiva Cinemateca de Cuba.

Por esos años había usted también contraído matrimonio por primera vez.

-Sí. Por primera vez me casé. Y tuve una hija en 1954. Y otra hija en 1958. Y me divorcié en 1960-61 y me casé a finales de ese año con la actriz Miriam Gómez, que es todavía mi mujer y espero que lo sea por mucho tiempo, que ella pueda resistirme a mí, con todas mis… manías, mi nerviosismo, mi vida introspectiva.

¿Es tan difícil?

-Yo creo que sí porque, por ejemplo, Miriam Gómez es muy locuaz y sigue siéndolo y yo tiendo cada vez más a la taciturnidad. He pasado de la locuacidad a una especie de… mudez… es decir me paso horas pensando… pensando en mi literatura, pensando en el pasado o en otras cosas… y tiendo en hablar poco.

Probablemente este es un estado… ¿pasajero?...

-Es posible. Pero aún en esta entrevista… me cuesta porque yo soy más un escritor que un orador… me expreso escribiendo, y me siento más libre cuando estoy frente a la máquina de escribir… que cuando hablo.
Sentados, a la izquierda, Ricardo Vigón (1928-1960), junto a Guillermo Cabrera Infante (1929-2005), en el solar habanero donde vivía el escritor con su familia. Circa 1948. ”Todo lo que sé de cine (…) se lo debo a tres personas: Ricardo Vigón, Germán Puig y Néstor Almendros. Pongo a Vigón en primer lugar (…) porque es a él a quien debo más”. Guillermo Cabrera Infante: Un oficio del siglo XX © Fotografía de Germán Puig
Adenda:



  • Entrevista a Guillermo Cabrera Infante en Televisión Española. (Video.)
  • Introducción.
  • Presentación, infancia y juventud.
  • La ciudad, la literatura, el cine, los tebeos...
  • Entrevista a Guillermo Cabrera Infante. Programa “A fondo”. 2. La ciudad, la literatura, el cine, los tebeos...


    Estamos en La Habana, esa ciudad que sorprende al muchacho venido de Gibara. Empieza en seguida, me imagino, las inclinaciones hacia cierto tipo de cosas… ¿hacia las letras ya?, ¿hacia el cine?…

    Bueno, yo había tenido un encuentro con el cine a muy temprana edad. A los 29 días de nacido mi madre me llevó al cine por primera vez a ver la reprise de Los “Tres jinetes del apocalipsis”… “Los cuatro jinetes [del apocalipsis]”, perdón… y yo recuerdo que yo era capaz de leer películas, es decir de verlas y comprenderlas… mucho antes de saber leer. Quiero decir que empecé a leer a los cuatro años… y yo ya era un aficionado al cine cuando tenía dos y tres años y recuerdo películas de esa época, no sólo comedias americanas sino, inclusive, las melodramáticas y las tristes… deprimentes, películas de Carlos Gardel… películas argentinas.

    Toda la obra literaria de Guillermo Cabrera está, en cierto modo, influida por esta pasión cinematográfica…

    Influida por el cine y también muy influida por los, lo que se llama en Cuba, muñequitos, que llaman ustedes aquí tebeos, esa fue también mi primera literatura y precisamente por mi interés en los muñequitos fue que aprendí a leer… porque no me interesaba aprender a leer y sin embargo quería comprender lo que decían los globos de aquellos muñequitos… y aprendí a leer prácticamente yo sólo con auxilio de los muñequitos, y recuerdo perfectamente el día en que esto ocurrió, la primera vez que pude leer una frase, y fue precisamente de unos muñequitos llamados Benitín y Eneas, que me gustaban mucho en esa época… que eran unos muñequitos cómicos…

    …y que todavía se pueden encontrar, por ahí, alguna vez…

    -Yo no sé. Dejaron de aparecer en Cuba desde el año 59, pero no me he vuelto a encontrar con ellos, sin embargo me he encontrado con otros muñequitos de la época como Tarzán, el Príncipe valiente, uno que se llamaba The SpiritDick Tracy… esos los he vuelto a ver en antologías publicadas en Estados Unidos y compradas por mí en Londres.


    ¿Cuándo, entonces, se fue afirmando la vocación literaria?

    -Mucho más tarde. Yo entonces estaba estudiando el bachillerato, y mi padre pensaba primero en destinarme a la carrera naval, cosa que era verdaderamente absurda porque no tengo nada de marinero y además soy muy pobre en matemáticas. Entonces en el instituto yo era un estudiante bastante indiferente. Me interesaba más el deporte, el baseball, que se llama la pelota en Cuba, y un día, un profesor, que, después con los años comprendí lo bueno que era, me empezó a hablar de la Odisea y comenzó a hablar del regreso de Ulises a Ítaca y de su perro Argos que lo recibió, y momentos después de recibirlo murió… y a mí me pareció tan interesante esa historia que comencé  a interesarme por la literatura inmediatamente. Y me convertí en un muy buen alumno de historia literaria, pero no fue hasta… el año 47 en que me encontré un texto de Miguel Ángel Asturias, El señor presidente, y se me ocurrió parodiarlo haciendo un cuento que utilizaba los mismos elementos de repetición y de… utilización de ciertos sonidos y ciertas sílabas y este cuento, para mi sorpresa, fue aceptado por la revista Bohemia que era la revista más popular de Cuba y así comenzó lo que comenzó como una broma, se hizo serio hasta convertirse en una afición, después en una profesión y, finalmente en una obsesión.

    ¿El estado actual es el de obsesión?

    -Sí. Una obsesión con las palabras, una obsesión con el lenguaje. Exactamente.

    Y el estado de mañana es imprevisible…

    -Yo creo que… yo tengo una teoría respecto a la literatura de que cada libro debe que tener su lenguaje y he tratado que mis libros diferentes sean escritos de forma diferente. Yo creo que mañana la literatura mía estará más compuesta de nostalgia, que es a lo que tiende en estos momentos.

    Pero los últimos libros, y de eso ya hablaremos en su momento, de Guillermo Cabrera son unos libros más bien experimentalistas.

    -El último libro, precisamente, es una especie de experimento que se llama “Exorcismo de estilo” o de “estío”. Ya desde el título hay una intención de burlarse de las formas estilísticas. También parodia mucho la retórica. Y hay ciertos elementos experimentales en el libro.


    Adenda:


  • Entrevista a Guillermo Cabrera Infante en Televisión Española. (Video.)
  • Introducción.
  • Presentación, infancia y juventud.
  • Entrevista a Guillermo Cabrera Infante. Programa “A fondo”. 1. Presentación, infancia y juventud.

    Fotografía antigua de Gibara.
    Este es un pueblo... un pueblo con pretensiones de ciudad. Tiene unos quince mil habitantes. Está en la costa oriental de Cuba. Se llama...


    Gibara. El nombre del pueblo ha sido pronunciado por uno de sus hijos más ilustres: el escritor don Guillermo Cabrera Infante. Al que recibimos hoy en el programa.

    Fue aquí donde empezaron a dispararse las primeras ilusiones y los primeros sueños del que había de ser uno de los intelectuales más precozmente… llamados a establecer una polarización en torno a su persona, y una curiosidad que es hoy internacional.

    Guillermo Cabrera Infante ha sido un hombre precoz… ha sido un hombre que escribió… que empezó a escribir muy pronto… teniendo a penas… ¿Cuántos años?

    -Dieciocho años.

    Dieciocho años. Tenemos una serie de fotografías en un álbum que iremos viendo poco a poco en el que en diversas etapas de su vida, de su joven vida, le vemos manejando ya máquinas de escribir. Esa precocidad suya le ha acompañado en muchas otras cosas. Con esa misma precocidad colgó los estudios de medicina… si no estoy equivocado

    -Sí.

    También fue precoz para casarse. Para la literatura y para el amor. Y fue precoz en otras muchas otras cosas de las cuales tendrá noticia el espectador a partir de este momento.

    ¿Cómo era el entorno social en el que nació Guillermo Cabrera Infante?

    -Bueno a mí… me gusta que la pregunta porque me gustan las cronologías. Tengo que comenzar diciendo que nací en 1929. El 22 de abril. Fecha también en la que nacieron Lenin y Shirley Temple. Esto me ha condenado políticamente, y me ha llevado también a tener que ver con el cine. 1929 fue el año del gran crack financiero mundial, y esto me ha convencido de que nunca seré rico.

    No hay razón alguna para sospechar que eso no pueda tener… otra cara… ¿no?

    -Mera superstición de números y fechas.

    Bien. En ese año 1929, que el que nace Guillermo Cabrera… ¿Cómo era la vida en Gibara?

    -Era una vida que comenzaba a cambiar porque el puerto era… había sido muy importante durante la colonia española y los primeros años de la república. Y después cuando construyeron la gran carretera central, el pueblo comenzó a quedar a un lado, y fue convirtiéndose, poco a poco, en un pueblo fantasma. Ya cuando lo abandonamos mi familia y yo, en 1941, había descendido mucho como pueblo, pero en realidad, era un pueblo muy bello, muy amable, como tantos otros pueblos tropicales, que podemos encontrar en Venezuela, en América central. Y yo nací de… padres… mi padre que era tipógrafo, periodista local, y mi madre que tenía inclinaciones políticas, tanto que ellos dos fueron fundadores del Partido Comunista en el pueblo en el año 34… Tengo un recuerdo muy preciso de los avatares a los que condujo esta inclinación política. De haberme despertado un día, cuando yo tenía siete años, en 1936, y ver pasar corriendo a mi madre hacia el fondo de la casa, perseguida detrás por mi hermano, y después de eso, dos guardias rurales que era la policía… rural de Cuba, que entraban con armas en la mano persiguiendo a mi madre hacia dentro de la casa. Resultaba que ellos, es decir mis padres, eran encargados de la propaganda comunista en el pueblo, y estaban vigilados. Entonces esta mañana cogieron presa a mi madre (mi padre no estaba en la casa, se presentó más tarde a las autoridades) y los dos fueron llevados a la capital de la provincia, Santiago de Cuba, que queda como a unos quinientos kilómetros de Gibara… y aquí me tropecé yo con mi primera soledad… es decir que me quedé en manos de mis abuelos, y padecí mis primeros trastornos psíquicos que después, ya mayor, se convirtieron en un nervous break down del que creo que hablaremos en el futuro.

    Quedamos entonces, en que hay, por razones políticas, unas primeras crispaciones, unas primeras vivencias casi traumáticas en el niño Guillermo Cabrera… en ese niño que estaba apenas estaba empezando a enterarse de lo que había al alrededor… supongo que yendo al colegio…

    -Sí.

    … estudiando ya…

    -Cosa curiosa yo estudiaba en un colegio de cuáqueros que se llamaba “Los amigos”, hasta que mis padres fueron presos. Después que ellos regresaron al pueblo mi padre tuvo dificultades económicas. Y tuve que dejar el colegio y asistir a la escuela pública y finalmente él se trasladó a La Habana en el año 1940 y luego nos trasladamos todos en el año 1941. Y ahí terminó mi niñez… que fue pobre… es decir éramos bastante pobres nosotros… pero fue muy feliz… y comenzó una adolescencia pobre también, pero más infeliz que la niñez porque había dejado el pueblo, una casa grande, la familia... Y nos encontrábamos entonces en La Habana viviendo en un cuarto, un falansterio (que se llaman “solares” en Cuba) y ahí la vida era muy reducida y, bastante miserable.
    Fotografía antigua de Gibara.

    Se ha dicho siempre que la edad feliz es la juventud, y sin embargo tantas y tantas veces cuando escuchamos a la gente contar sus vivencias parece que la adolescencia y la juventud han sido las edades de mayores infortunios.

    -Para mí fue… terrible. Es decir, es un proceso que yo quiero volver a pasar… y a veces con mis hijas, que están en la adolescencia las dos, pienso de lo difícil que se hace la vida para un adolescente. Sin embargo es una época en la que uno está tan seguro de tantas cosas. Piensa que tiene la verdad de… la verdad de la vida. Cree que el futuro es tan largo como la eternidad. No piensa en la muerte. Cosas que van apareciendo después con los años maduros.

    ¿Qué impresión le causa al joven Guillermo Cabrera Infante esa irrupción en la vida de la ciudad?


    Nos decía antes Guillermo Cabrera que él nació el mismo año del crack de los Estados Unidos…

    -De Wall Street.

    De Wall Street. El mismo año en que nació Lenin…

    -No, el mismo día.

    … el mismo día en que nació Shirley Temple, pero también habría que añadir, como otro dato importante para la biografía de Guillermo Cabrera, que nació en Oriente, en la provincia que es también la que dio a… a cubanos tan históricamente famosos como Fulgencio Batista, el último dictador, y Fidel Castro, que es el actual líder… de la Cuba de hoy.

    -Cosa curiosa hemos nacido los tres en un radio de cien kilómetros… es decir Gibara, que por mucho tiempo se pensó que era el puerto por el que había desembarcado Cristóbal Colón por primera vez en Cuba, en 1492, y para desengaño de los vecinos del pueblo se descubrió que Colón, efectivamente, había desembarcado unos seis kilómetros en otro puerto aledaño. Y Banes, que está a unos 50 kilómetros de Gibara, fue donde nació Batista y en Birán, más hacia el interior de la provincia, a unos 70 kilómetros de Banes y Gibara, nació Fidel Castro.

    ¿Tiene la provincia de Oriente unas características especiales como para dar una cierta clase de hombres?

    -Era una provincia que era la más grande y la más rica de Cuba. Era también la más independiente. Tanto que en un tiempo se pensó en hacer una provincia federal de la provincia de Oriente. Allí nació uno de los grandes libertadores de la época de la colonia: Antonio Maceo y en ella murió José Martí, el que se ha llamado el apóstol de la libertad de Cuba.

    La Habana. Pre-1958. Neptuno y Amistad, mirando a Roseland. (Ver enlace)
    Adenda: