Camote es lo mismo que boniato o batata. No es un producto de uso muy frecuente en Chile, pero igual se consigue en algunos mercados y ferias. El camote se puede comer en puré, en sopas, frito, en trozos al horno a la mantequilla, con azúcar y canela, en dulce, en almíbar, miles de posibilidades, pero hoy les traigo estos dulces tan típicos, como desaparecidos.
Los camotillos han sido suplantados por dulces más modernos, quizás por el tiempo que toma su fabricación o por que simplemente el gusto de los chilenos ha cambiado con el tiempo. Pero si quieren probar algo realmente tradicional se los recomiendo, normalmente se les da forma con unos moldes apropiados, y cuando son caseros se hacen como quenelles. Yo intenté unos con la manga para obtener algo más presentable y creo que conseguí el objetivo.
Los camotillos han sido suplantados por dulces más modernos, quizás por el tiempo que toma su fabricación o por que simplemente el gusto de los chilenos ha cambiado con el tiempo. Pero si quieren probar algo realmente tradicional se los recomiendo, normalmente se les da forma con unos moldes apropiados, y cuando son caseros se hacen como quenelles. Yo intenté unos con la manga para obtener algo más presentable y creo que conseguí el objetivo.
Para 24 camotillos usé
700 gramos de camote ya cocido y molido
700 gramos de azúcar
1 cucharada de extracto de vainilla
Primero hay que pelar y cocer en agua los trozos de camote media hora o lo que sea necesario para que resulte muy blando. Los vamos a escurrir y secar un minuto en el horno y luego los vamos a pasar por cedazo. Esa cantidad la pesamos y luego pesamos igual cantidad de azúcar. Ponemos ambos ingredientes en una olla de teflón en lo posible, para evitar que se pegue la masa. Revolvemos bien hasta obtener una mezcla bien homogénea y agregamos la vainilla
Cocinamos con el fuego muy bajo y revolviendo cada tanto para que no se pegue, durante 20 minutos,para que la mezcla pierda humedad hasta obtener una masa que podremos moldear:
Forramos una bandeja de horno con papel y enmantequillamos. Con dos cucharas vamos formando las quenelles, pasando de una cuchara a otra y luego poniendo en el papel.
Secamos llevando al horno a 150ºC por diez minutos. Luego dejamos hasta el día siguiente, pasamos a otro papel nuevamente enmantequillado dando vuelta los camotillos para que se sequen por todos lados. Esta operación la haremos por tres o cuatro días hasta que se noten bien secos por fuera, adentro estarán suaves y blandos. Ya están listos para comer.