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domingo, 15 de marzo de 2015

Tallarines de café

Se aceptan todo tipo de críticas por el grosor de mis tallarines, pero no me animé a hacerlos más finos por temor a que se rompiera la masa, pero ya está claro, la audiencia local puso su reclamo, así que los próximos irán más delgaditos, estilo fetucinni. Pero esto no quita que no haya quedado ni un solo tallarín de muestra, la pasta buena, y la salsa también, creo yo.

La primera vez que probé tallarines de café pensé que tendría que hacerme de esta receta lo antes posible. En mi cabeza daban vueltas ideas, como agregar una cucharada de café instantáneo a la harina, un chorrito de café bien cargado a la masa, en fin, que no quería improvisar y preferí esperar hasta dar con la receta de alguien más experimentado. Finalmente cayó en mis manos la receta del increíble chef uruguayo Juan Pablo Capdepon. Pero él nos propone algo demasiado osado para mi humilde gusto casero: panzerotti de café relleno de pescado y bañado en una salsa de maracuyá, miel y vino tinto. Es posible que los haga algún día, pero hoy me quedo con estos tallarines con salsa de mariscos con albahaca y salvia.


La receta es una mezcla, pues la pasta rellena se hace con menos huevos, en cambio la pasta de tallarines lleva una proporción de un huevo por cada cien gramos de harina.

Para cuatro personas hambrientas

300 gramos de harina blanca cernida
3 huevos
50 ml de aceite de oliva
1 cucharadita de sal
100 ml de café de grano

Ponemos nuestra harina sobre la mesa dándole forma de aro y en el medio colocamos el resto de los ingredientes. Amasamos con ganas, empujando con la palma de la mano de modo que entre aire en la masa, cuando la cortamos a la mitad veremos que hay agujeritos en ella, si no es así, continuamos amasando un rato más. Luego estiramos dando forma de cilindro, cortamos en ocho pedazos y a cada uno damos forma de bolita. Las dejaremos descansar tapadas con un paño por media hora para que la masa se afloje y nos sea fácil estirarla. 

Si tenemos una máquina de hacer pasta, sabremos cómo seguir. Si no tenemos máquina estiramos cada bolita lo más fino posible, enrollamos como un pío nono y cortamos con cuchillo del ancho que nos guste. Dejamos nuestros tallarines colgados para que se sequen un rato. 
  

He visto diversos sistemas "artesanales" para colgar los tallarines, yo recurro a unos ganchos de ropa bien lavados. Pero también sirve un palo de escoba o cualquier cosa que se nos ocurra, siempre que esté muy limpia.

Mientras iremos haciendo nuestra salsa favorita, cualquier le vendrá muy bien a estos tallarines de café. Yo me incliné por unos caracoles en lata que tenía dando vueltas en la despensa, salvia y albahaca frescas y un poco que nata.



1 lata de mariscos pequeña (en mi caso, caracoles)
250 ml. de crema / nata
4 cucharadas de albahaca picada
4 cucharadas de salvia picada
1 cucharadita de sal
1/2 cucharadita de pimienta negra

Cortamos los mariscos en pedazos pequeños y doramos junto con las hojas verdes por un minuto, salpimentamos y agregamos la crema sin que llegue a hervir. Servimos enseguida sobre la pasta.

Para cocer la pasta: Hervimos abundante agua en una olla grande, agregamos una cucharada de sal y un chorrito de aceite. Vamos los tallarines de a montones, a medida que salen a flote agregamos más.
Dejamos hervir ocho minutos y sacamos con ayuda de una espumadera. Ponemos en una fuente y agregamos la salsa.