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jueves, 15 de mayo de 2014
MARC FORD: "HOLY GHOST". Crítica del disco
Segunda novedad del año escuchada y primera crítica. Pudo haber sido cualquier otra pero la inminente gira del ex-Black Crowes hizo que me decantara por este sosegado "Holy Ghost". Y cuando digo sosegado es por eso, por pausado, no por soporífero, que para nada lo es. Pero mejor empezar por el principio.
Nos encontramos ante el quinto trabajo en estudio del artista tras unos sensacionales comienzos y unas cuantas visitas por este país, la última (junto con The Steepwater Band) algo accidentada y con muy mal sabor de boca, a decir de algunos. Yo creo ya haber dicho que no tuve ningún problema con el fino guitarrista, más bien al contrario, pero sus problemas con el alcohol y sus desvaríos escénicos no fueron bien acogidos por parte del público.
Aun así, cuando me enteré de que volvía no lo dudé. Tenía gana de escuchar este nueva entrega y estaba casi segura de que no me defraudaría, como así fue. Pero hubo un problema o quizá gracias a ese problema logré que me acabara gustando cada vez más. Me explico. Es un disco que he tenido que escuchar casi a hurtadillas, escondida en algún rincón lejano y con la misma sensación como si estuviera fumando un cigarrillo en el baño del instituto, casi pidiendo perdón por gustarme. Y es que me preguntaba ¿estaré haciéndome mayor aún o será que en casa no tienen el cuerpo para un álbum así? Hombre, la verdad es que no se trata de un disco muy primaveral que digamos, pero puestos a elegir, casi es mejor ahora que el pleno otoño, cuando ya estamos todos empezando a hundirnos.
Pero como a mí me ha encantado he seguido adelante con ello y dando algo más la brasa si cabe. Como suele ser habitual, es un trabajo que gana a medida que lo vas pinchando y requiere atención. No es el típico disco que puedas poner de fondo mientras hablas y te dedicas a cosas serias porque puedes perder la onda y parecerte todo igual. Si le muestras cariño, es muy agradecido y acabará por seducirte quieras o no. Ford nunca ha sido la alegría de la huerta ni falta que hace pero, sin embargo, siempre hay algún intento por ver esa luz a final del túnel con ejemplos como "Blue Sky", "Dreams", (vaya dos títulos, por cierto), "I'm Free" o "Sometimes". Pero volviendo a la profundidad, que donde creo este hombre se desenvuelve mejor, tenemos joyas como la soberbia "Dancing Shoes", la romántica "In You", "Badge of Descension" o la melancólica "Call Me Faithfull". Tampoco podemos olvidarnos de la spingsteeniana "You Know What a Mean" (que recuerda muy mucho a aquella "Walk like a Man"), "Just a Girl" que bien podría haberla firmado el mismísimo Neil Young o esa otra perfecta melodía que es "Tourquoise Blue".
Creo no haberme dejado ninguna en el tintero, no sería justo. Un delicioso disco, hecho sin prisas, escuchado sin complejos y dispuesto a ser vivido en directo el próximo sábado. A ver qué tal.
domingo, 28 de febrero de 2010
THE STEEPWATER BAND & MARC FORD, Gijón, sala Acapulco, 27 de febrero de 2010
El cartel era de lo más goloso. Desde hace meses teníamos marcada en el calendario esta fecha de THE STEEPWATER BAND & MARC FORD. A los primeros habíamos tenido el gusto de verles hace unos años en una especie de mini-festival en el Poble Espanyol de Barcelona abriendo para GOV’T MULE primero y JOHN MAYALL después, y nos habían dejado un buen sabor de boca. El par de veces que vinieron por esta ciudad no pudimos verles por diversas razones y los comentarios en su última visita fueron de lo mejor, es decir, la expectativa era máxima. A MARC FORD le vimos en un par de ocasiones, una en un festival motero en Sestao del que ya hablaré en otra ocasión y otra en la sala Antzoki de Bilbao. Precisamente fue en este festival donde se encontró por primera vez con THE STEEPWATER BAND y donde surgió esta amistad y colaboraciones posteriores.
Con puntualidad británica arrancaron a las ocho en punto de la noche los de Chicago. Era el preámbulo de lo que creíamos sería una gran noche. Y no digo que no fuera pero faltó algo. Los chicos tocan bien, tienen un buen guitarrista, JEFF MASSEY, un contundente bajista, TOD BOWERS y un batería que cumple a la perfección, JOE WINTERS. Uno de los problemas de la noche fue el sonido, como de costumbre, cosa que puede hacer que te cargues un concierto. No entiendo por qué diantres tiene que estar el bajo por encima de todo y no lo digo sólo yo desde mi sitio, sino desde diferentes ángulos de la sala. Al cantante se le oía a duras penas aunque a momentos la cosa fue mejorando. Otra cosa, la banda, como dije, toca bien pero ellos no tienen mucha alegría que digamos. Les falta capacidad para trasmitir sus emociones desde mi punto de vista. Hay que salir a escena de otra manera no siendo que seas una estrella y te puedas permitir el lujo de salir como te dé la gana. Y encima, a los 45 minutos cuando íbamos entrando en calor, se acabó lo que se daba. Volverían en breve con Mr. MARC FORD.
Antes de las diez y media, el show había terminado y la mayoría de los asistentes nos quedamos con ganas de más. Pudo ser debido a los estrictos horarios de la sala que más tarde se convertiría en otra cosa muy diferente, pero lo cierto es que no duró todo lo que creíamos y creo que MARC FORD y los suyos podían haber dado algo más de sí. Menos mal que al finalizar el bolo se situaron en el puesto de merchandising a firmar todo lo habido y por haber y a hacerse fotos con todo quisqui. MARC, como siempre, muy suave y amable pero algo distante a pesar de esta cautivadora mirada que te puede poner en más de un aprieto. Esperemos poder volver a verlos solos o en compañía de otros y exprimir algo más el jugo para colmar del todo nuestras ansias de rock and roll.
P.D. : los ¡¡¡Modern Talking!!! sonando entre bolo y bolo fue la nota surrealista de la jornada. Viva los 80.
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