Que no se demore ni un día más. Hace más de dos semanas, repasando mi videoteca particular, me volvía topar con una de las mejores películas carcelarias de la historia del cine que no es otra que "La Evasión" del cineasta francés JACQUES BECKER. Creo haber hablado en alguna ocasión de lo que mucho que siempre me ha gustado el cine francés y en particular el de hace unas cuantas décadas.
A muchos de vosotros seguro que se os viene a la mente aquella otra maravilla llamada "La Gran Evasión" de JOHN STURGES del '63 pero no confundamos. "La Evasión" está rodada justo tres años antes y es la obra póstuma de BECKER, quien murió sólo dos semanas de haber terminado la película. De hecho, esta cinta tuvo una influencia tremenda en muchos de los films de cárcel posteriores.
En algo más de hora y media asistimos de golpe y porrazo y sin más rodeos a una pequeña celda en la que habitan cuatro tipos y donde se les une uno más. Una película claustrofóbica durante todo su minutaje en la cual no podemos apartar la vista de estos cinco tipos intentando a toda costa fugarse del lugar y donde nos sentimos tan asfixiados como ellos, pues salvo un instante donde vemos la calle a través de una tapa de alcantarilla y algún otro momento ya dentro del centro penitenciario, la cámara permance en el habitáculo vigilando perennemente a sus protagonistas. Y cómo deseamos que logren escapar. Eso es algo que siempre ocurre en este tipo de films. Da igual lo que hayan hecho los reos, siempre deseamos su huida, sobre todo después del exhaustivo y minucioso trabajo de todo ellos para lograr esa ansiada libertad.
Todo ello y su inesperado final hace de esta obra una de las películas más brillantes que haya visto nunca y que cualquier amante de este género no debería dejar de ver.