Ayer noche tuvimos ocasión de ver a una de las leyendas del sonido Fender Stratocaster y uno de los pioneros de la música surf y no la desaprovechamos. A decir verdad fueron muchos los que no desaprovecharon la ocasión porque pocas veces he visto así a la sala Acapulco del Casino. Con un lleno casi total y con cuarenta minutos de retraso comenzó el divertido bolo del señor DICK DALE.
Con casi 73 años a sus espaldas poco tiene ya que demostrar este fantástico guitarrista. Todo lo tiene hecho de antemano y a lo que venía por estas tierras era a pasárselo bien. Y doy fe que lo hizo, contagiándonos a todos de ese buen hacer a las seis cuerdas, invertidas en este caso al ser zurdo y tocar con un guitarra de diestro, y repasando tanto su repertorio propio como numerosas versiones que nos mantuvieron de lo más entretenidos.
Salió a escena como un huracán asolando y moviéndose sin parar de un lado para otro, tocando su Fender cómo sólo él sabe hacerlo, bromeando con el personal y degustando numerosos instrumentos como la armónica, la batería, el bajo con unas baquetas y la trompeta con una imitación de la voz de LOUIS ARMSTRONG que ya quisieran muchos. Tenéis buena muestra de ello en las en los vídeos que adjunto.
En cuanto al repertorio, sin ser yo una experta en su obra que digamos y sin set-list que llevarme a la boca intentaré acordarme de las máximas canciones posibles. De su cosecha propia sonaron temas como “Let’s go trippin’”, “Mr. Peppermint”, como no ese “Misirlou” en los bises que estoy segura de que era el único tema que muchos de los que abarrotaban la sala iban a escuchar gracias a la conocidísima banda sonora de la película “Pulp Fiction” y alguna más que se me escapa. Respecto a las numerosas versiones con las que nos obsequió, pudimos escuchar el “Smoke on the water” de DEEP PURPLE en versión surf, “Fever” de ELVIS, “House of a rising sun” de THE ANIMALS, “Ring of fire” de JOHNNY CASH y “Are you experienced?” de JIMI HENDRIX para cerrar la hora y media de concierto.
Como detalle, destacar el altísimo pero buen sonido durante el show y la mala leche con la que salí a pesar de la gran velada por culpa de unos guays que molestaron a más de uno, que no están acostumbrados a ir a conciertos nada más que cuando les dicen que tienen que ir y que se creen con más derecho que nadie a joderte el bolo porque ellos están borrachos y tú sobria. Tiene bemoles la cosa. Menos mal que al terminar el señor DICK DALE se colocó en el puesto de merchandising y se lió a firmar y retratarse con todos los que quisiesen. Un ejemplo a seguir para muchos. Y servidora, como postre y con una exquisita educación, se llevó una mítica púa de otra leyenda viviente que sabe Dios si lo volveremos a ver.