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viernes, 12 de abril de 2019

JULIÁN AXAT Rodolfo Jorge Axat y Ana Inés della Croce, detenidos- desaparecidos el 12 de abril de 1977 en La Plata


RODOLFO JORGE AXAT
ANA INÉS DELLA CROCE
DETENIDOS - DESAPARECIDOS EL 12 DE ABRIL DE 1977 - LA PLATA

42 AÑOS DESPUÉS

Siempre está la foto / En el recuerdo está Ana y está Fel
Detrás / la biblioteca y el fuego / La leña crepita en la chimenea
en la Quinta de Villa Argüello/ Con una mano ella se acaricia la panza
El pelo le llueve lacio por la toca de la mañana
Fel de traje y corbata/ tiene rostro serio/ Ambos miran atribulados
Es un instante de expectación/ Como si percibieran lo que se acerca
El niño en su vientre (o sea / yo) / Los siente/ pero / No sabe / que no los va a conocer
Por el evidente estado del embarazo/ parece correr febrero o marzo de 1976 /
Yo miraré cosas que ustedes no / Aunque digo:
¿Harán el amor estando yo ahí? / ¿Sabrán que los observo detenidamente 42 años después?
¿Qué dirán de la falta del rayo de mi generación?
¿Y si toda la tristeza de esos años se perdiera en nosotros?

Su hijo Julián y sus nietas Juana y Matilda


domingo, 24 de marzo de 2019

GUILLERMO SAAVEDRA Memoria




24 DE MARZO

M ás que nunca, hoy,
E xtender el mantel
M uy ancho y generoso.
O frecer el hilván de la presencia:
R oble añejo y ramilla recién hecha,
I nvocando en nosotros a todos los que faltan.
A usente es solo aquello que se olvida.





Guillermo Saavedra (Buenos Aires, 7 de octubre de 1960). Poeta, escritor…

sábado, 24 de marzo de 2018

Julián Axat, A pesar de todo desde aquella estrella exigen un legado




¿EN QUÉ ESTRELLAS VIVEN MIS ABUELOS, PAPÁ?


a 42 años del golpe


En la larga deriva de los que no están
viajan sus hijos y nietos al encuentro
como osas polares de un firmamento inacabado
mirando el destello de los de abajo
aquí navegantes de un futuro incierto
hacedores de vientos soñados por otros hacedores más antiguos
También se nos suma la descendencia que aprendió del Mal
a no utilizar la misma daga de sus engendradores/ ahora perdidos
en vaya a saber qué agujero negro o silencio apagado
Los de mi época nacieron dudando de su identidad
y aquellos que aún no interrogan a su sangre porque la desconocen
van imantados a los pechos vía láctea de sus abuelas buscadoras
pues en esta economía de los muertos y sus estrellas vivas
se nutre un pueblo castigado como Sísifo a la pesada piedra de la memoria
hacia el encuentro de un volcán resplandor subterráneo
apenas la esperanza de transferir una pequeñísima luz
fragmento de eternidad en los ojos del hambre
y que no se trague todo el sufrimiento de la voz
y que la larga senda de los que siguen no se sientan
los argonautas de una aristocracia del dolor
¿En qué estrellas viven mis abuelos, Papá?
Entonces con el dedo clavado en la noche le indico cierta luz
Algo que se apagó hace tiempo pero sigue encendido
la dínamo espectral del universo mira a los desheredados
y todavía
a pesar de todo
desde aquella estrella
exigen un legado

miércoles, 8 de febrero de 2017

Eduardo Pereyra Rossi, Nuestro país para siempre

Convoco a los que todos los días se levantan
y salen a yugarla por migajas que no alcanzan,
a que se rebelen.

Convoco a los que todos los días vacilan en ir o no ir
al templo que envejece los corazones.

Convoco a los que caminan sin rumbo en una tarde cualquiera,
buscando una razón.

Convoco a los pacíficos que no están cumpliendo con su deber
a pesar de sus buenas intenciones.

Convoco a los que no comen lo suficiente
ni se abrigan lo necesario
y tienen sed torrencial.

Convoco a los pequeños de ambiciones que dejan a los demás
ambicionar más de la cuenta.

Los convoco a dar vuelta el pulóver, a pegarle al prepotente
y a escupir en la cara a los que no han sido convocados.

Los convoco a romper lo que no sirve,
a perpetrar los robos necesarios,
y a recuperar lo perdido.

Los convoco a cagarse en el miedo y patear las puertas
donde encerrados están los condenados.
Los convoco a abrir las cárceles, a ventilar las tumbas
y a levantar las calaveras de los hermanos heridos de muerte.

Los convoco a abrazarse en las plazas del país,
a escribir los muros, y a fusilar a los fusiladores.
Los convoco a no atar nada, sino a despedazar las cadenas.

Los convoco a agitar banderas y colores
y correr liberados por las calles
y por los campos húmedos de rocío.

Los convoco a ser sinceros, a putear a los hijos de puta,
a desobedecer al tirano, a amar sin límites y a odiar.
Y si, a esa convocatoria por impolítica no concurre nadie,
¡Mala leche! Quedan entonces convocados
al entierro de la vida del que tuvo ésta pésima idea.

Si a ésta convocatoria vienen algunos,
pero no todos los convocados,
no importa, en la próxima seremos más.
Y si a esta convocatoria, vienen todos los convocados,
la cordura habrá invadido en Revolución
nuestro país para siempre.




Poema "Convocatoria". 
Eduardo Pereyra Rossi, “Carlón”, nació en La Plata el 19 de enero de 1950. Fue secuestrado, junto a Osvaldo Cambiasso, del bar Magnum de la ciudad de Rosario, el 14 de abril de 1983, por una patota parapolicial. Sus cuerpos fueron encontrados tres días después en la localidad de Zárate.  La dictadura cívico-militar “informó” que fueron abatidos en un enfrentamiento con la policía.

viernes, 16 de septiembre de 2016

domingo, 10 de julio de 2016

Julia Magistratti, Infancia en Dictadura

INFANCIA EN DICTADURA

No me gustan las cosas que llegan por la noche.

El circo que ocupaba el descampado
con una sigilosa extravagancia montaba sus destartaladas piezas.
Y a la mañana siguiente, en la panadería,
unos seres animados e irreales,
ocupaban el espacio,
desorientando a los niños, los perros y las viejas
que volvían a sus casas sin el mandado.

No me gustan las cosas que se instalan por la noche
como una amenaza que se dice por lo bajo.

Los soldados que todos los 9 de julio esperaban a los gallos y el desfile,
hacían el chocolate en los tanques despintados,
el frío del amanecer apretaba la entrepierna
de los raídos trajes verdes
y el casco helaba el cuero de la cabeza,
los pibes colimbas meaban la leche recién ordeñada.

Abanderados y escoltas aparecían en el horizonte
como un sol artificial
con maestras que ya murieron de cáncer y desconsuelo.
La noche anterior, las madres almidonaban los uniformes
y delantales apretando la plancha sobre los dobladillos,
descargando la furia sin más de entregar a sus hijos a los ojos
de interventores, generales, jueces, párrocos y altivas
directoras de escuela.

Mi abuela decía “nunca crean en nada que tenga polleras:
ni directoras ni ingleses ni sacerdotes”.

No me gustan las cosas que se instalan por la noche
como una verdad susurrada que se dice una sola vez

o una sirena
que no viene de ningún lado
pero viene hacia nosotros.



De: "Pueblo", Edición La Gran Nilson, 2015.

Julia Magistratti (Azul, Provincia de Buenos Aires, 1976).  

lunes, 14 de marzo de 2016

Silvia Loustau, Carta a los genocidas


CARTA A LOS GENOCIDAS

señores genocidas

a ustedes que impusieron el reinado del miedo
ustedes que danzaban frenéticos
mientras el terror caía como nieve
en verano y en invierno
caían muertos los gorriones
desaparecían los pájaros
morían acuchilladas las palabras.

ustedes señores genocidas
arrancaban las alas de todas las gaviotas
volar era prohibido
arrastrase / cual serpiente / era la moda.

ustedes señores genocidas
jugando a ser herodes
convertían cada día en 28 de diciembre.

ustedes señores genocidas
helaban los lagos y los ríos
y amanecían ciegos los más bellos cisnes negros.

ustedes señores genocidas
violaron cada casa
entraron en los cuerpos
desgarraron vaginas
inventaron el más feroz de los aullidos.

ustedes señores genocidas
calentaban sus garras junto a la hoguera de los libros
e impusieron leyes imperiales
el miedo y el silencio.

pero ustedes señores genocidas
hay algo que no saben
con el cuerpo y la casa violada
los libros quemados
las cicatrices para siempre
hemos aprendido una inolvidable lección
los huecos fueron hechos
para llenarlos con nueva tierra fértil
sembrar semilla virgen
crecer alas para restituir gorriones.

y sepan
ustedes señores genocidas
aunque estén libres
jamás
sabrán volar con libertad .

martes, 29 de septiembre de 2015

José Carlos Coronel, Tres poemas


PRIMER REGRESO

Todas las cuerdas del amor fueron pulsadas
y sólo un extraño silencio cayó a tierra
húmeda de lágrimas

hoy cede el suelo bajo mis pies
buscaré apoyo entonces con las manos en el aire
en una hoja cayendo por los otoños implacables
mas no lloraré

porque en mí se forjarán los alaridos del mundo
yo crearé el odio y los pecados
y volveré a ustedes que me llamarán hermano
eres la otra mitad ¡abrázanos!

nunca nadie después
podrá detener mis carcajadas
que nos lanzarán hacia la primera palabra
para formar el círculo (de perdición)
donde me hallaré conmigo mismo
hasta un tiempo más lejano que el silencio



DE DONDE SON LAS VERDADERAS PROPOSICIONES

Creo que es necesario descender
hasta el silencio
para encontrar las proposiciones

así el silencio sería el primero
de los términos
por ejemplo el silencio terrible
de la sequía

o el silencio de la pasión
y la piedra

entonces podrán oírse las canciones
que cuentan cosas
de hombres y vigilantes y sus sueños
que no se ven pero que uno intuye
en el estremecimiento que perdura
cuando las canciones cesan y otras vez
se hace el silencio que buscamos pero
que es duro y es bueno que así sea puesto
que se trata sólo de la primera batalla
que libramos

más tarde inventaremos las palabra
que no sirvan realmente
y descubran aquello que no existe
todavía



EL QUE ESTÉ SEGURO QUE LEVANTE LA MANO

No estoy seguro de mi nombre
y mis mañanas no son iguales
a las mañanas
claro que no podría afirmar
que sean diferentes
ni tampoco aquello de mi nombre

pero quien en este planeta
puede decir algo cierto de los nombres
o mañanas
de aquello que no ve




José Carlos Coronel nació en Tucumán el 27 de diciembre de 1944. Se casó con Cristina Bustos(detenida desaparecida desde 1977). Tuvieron dos hijas: Lucía y María. Murió combatiendo a la dictadura cívico-militar el 29 de septiembre de 1976

http://librosdelatalitadorada.blogspot.com/2014/03/jose-carlos-coronel-aquello-que-no.html

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Roberto Retamoso, la sangre derramada no será negociada



La sangre.
La sangre de Paco,
todavía brilla
y late
transfundida,
en la sangre nuestra, en la sangre de tantos,
en la sangre de muchos,
que somos legión.
Corre, circula,
a través del tiempo,
a través de los cuerpos,
a través de la muerte.
Los buitres,
los carroñeros,
los mercenarios de siempre,
que de todo buscan ganancia,
quieren mancharla,
apropiándosela, bebiéndosela,
como si pudieran secarla
haciéndola mercancía
y a la vez
olvido.
Pero aunque tengan
el Poder y la Plata
no podrán chuparla
porque la sangre de Paco
es la sangre de todos
y a un pueblo entero,
por más que insistan,
nunca
podrán desangrar.



En Rosario/12. Contratapa. 

Escribe Ángela Urondo (hija del poeta y militante revolucionario) en su muro de FB: “En respuesta al mercenario Luis Majul, que con el aval de las autoridades de la provincia de Santa Fe piensa realizar una muestra titulada: 'De Urondo a Fontanarrosa', Roberto Retamoso publicó esta contratapa en Rosario 12 para compartir con ustedes”.

domingo, 21 de junio de 2015

María Ester Alonso Morales, De qué color eran los ojos de mi padre



SUS OJOS

No sé de qué color
eran los ojos de mi padre.

Como nunca los vi,
me los invento.

Yo creo que tenían
el color del tiempo.

Color miel,
si miraba con ternura.

Verdes grises,
si andaba triste.

Azul encendido,
cuando discutía.

Marrón profundo,
si pensaba el futuro.

Agua marina,
si decía a vencer o morir por la Argentina.


En su final se le oscurecieron,
negros, dos trozos de carbón endurecido. 



.

martes, 26 de mayo de 2015

María Ester Alonso Morales, 3 poemas




EN EL HIJO SE PUEDE VOLVER

A todos los HIJOS frente a la justicia 

Tus padres van a ingresar
con vos a esa sala,
cuando te toque
subir al estrado,
tomar asiento
y declarar.

Vas a tenerlos,
uno a cada lado,
escoltándote,
escuchándote,
sosteniéndote.

IM SOHN KEHREN SIE ZURÜCK

Für alle HIJOS im Angesicht der Justiz

Deine Eltern werden
mit dir in jenen Saal eintreten,
wenn es an dir ist
in den Zeugenstand zu steigen,
Platz zu nehmen
und auszusagen.

Du wirst sie bei dir haben,
einen an jeder Seite,
dich begleitend,
dir zuhörend,
dich stützend.


EL CIELO SOBRE LANÚS

Soñé,
que se me presentaba un hombre,
venido de otra época,
vestido con abrigo negro,
como un ángel descendido.

Este ángel me dijo:
te concedo viajar al pasado,
al año 1974,
al fatídico día,
presentarte a tu padre,
cara a cara
y sin revelarle tu identidad,
advertirle de su peligro.

Me puso una condición:
si lo conseguía,
si lograba que
se salvase,
yo no existiría,
no habría nacido jamás.

Me quedé pensando,
un trato justo,
mi vida por la de mi padre.
No lo dudé y acepté.

Regresé,
mujer adulta,
con gabardina puesta.
Todo sucedía en blanco y negro.

Me daba prisa,
desesperada por las calles de Buenos Aires,
para llegar a tiempo a la casa de Lanús.

Pensaba en convencerle a él
y a sus compañeros
de desistir de la operación,
que se trataba verdaderamente
de un error,
una trampa,
una tragedia.

Desperté exaltada,
sudada,
angustiada.
La Plata,
año 2006…


NEO

A Julián Axat

Yo también soñé,
una y mil veces,
salvar a mi padre
y a sus compañeros.

Tampoco pude convencerles.

NEO

Für Julián Axat

Auch ich träumte,
ein— und tausendmal,
meinen Vater zu retten
und seine Kameraden.

Auch ich konnte sie nicht überzeugen.



MARÍA ESTER ALONSO MORALES nació en 1974 en Bernal, provincia de Buenos Aires, Argentina. Se formó como abogada en La Plata, donde fue miembro de la agrupación HIJOS, participando del movimiento de derechos humanos y colaborando con diferentes organismos. Más tarde sería miembro integrante del Equipo Jurídico de Abuelas de Plaza de Mayo. Desde hace ocho años reside en la ciudad de Hamburgo, lugar desde donde escribe actualmente. Fue galardonada con el primer premio El Butacón del Certamen Literario (Hamburgo, 2013). Participó en la antología La Plata Spoon River (2014). Entre dos orillas es su primer poemario.


En: Entre dos Orillas ORILLA RÍO DE LA PLATA
Zwischen zwei Ufern UFER RÍO DE LA PLATA
Libros de la talita dorada
Colección Los detectives salvajes   /   20
City Bell: De la talita dorada, 2015

ISBN: 978-987-1918-14-0

miércoles, 14 de enero de 2015

Jorge Brega, cuatro poemas de ausencia


FOTO

Un montón de zapatos bajo tanto cielo.
Detrás el alambrado temblando en el aire tenso.
En primer plano unos anteojos quebrados en el barro.
Al dorso una fecha manuscrita:
marzo 24,
el año es ilegible,
el país duele demasiado.


SECUESTRO

Esa niña atónita.
El cristal quebrado en el ventanal enorme.
Cielo, sobre todo.
Y el follaje como un país temible.


ELLA

Podría respirar profundamente,
podría mover con lentitud los dedos de la mano
justo debajo del rayo lunar
(él siempre prometió sellar la gotera por donde ahora penetra esta luz),
podría hamacarse en la silla que ellos perdonaron
haciéndola oscilar sobre las patas traseras,
podría llorar
o tararear la canción de moda,
pero se mantiene en pie,
ha levantado la tela que cuelga a modo de puerta
y dirige su mirada hacia el fin de la noche.


VISIÓN

Se inclina ahora
recoge
del fuentón alguna prenda
la mujer
que
tras los vidrios
me recuerda


lastima esta luz
y ella en
             su giro
parece
que danzara
                  bella
como cuando
gemía (mos)
junto al río

no quiero verla
y
sin embargo
¡su cintura!
sin
embargo su
insolente pecho
su
pollera.



VUELO

El hombre arrojado
del avión
            al mar
piensa
aún en el aire que
no está muerto
quien pelea

pese
a la somnolencia de
la droga
           atina
a mover los
brazos como un pájaro

entonces ve el país
la costa del país
una sombra
                lejos

nada
más bello ahora
nada más
             corazón

hincha el pecho y
tal vez esa
voltereta sea su
                        saludo

ah no poder
                sostenerle
no dar con él
batalla en cielo abierto

alcémonos

que el hombre
dislocado en el impacto
con el agua oiga
nuestro canto
                    antes
de desaparecer.


En: “Poemas de ausencia” (1976-1983), Nudos, 1984.
Jorge Brega (Buenos Aires, 1949). 

lunes, 29 de diciembre de 2014

Julián Axat, Miguel Ángel Bustos fue hallado en una fosa del cementerio de Avellaneda


EL EQUIPO FORENSE DE LA POESÍA

Miguel Ángel Bustos fue hallado en una fosa del cementerio de Avellaneda
A su lado había fragmentos óseos de un inmenso felino / centauros y un dibujo de Blake en forma de mapa que conduce a un antes del Paraíso / Sus restos son la sangre del hijo / la espada y la visión de los hijos del Mal en la piel de los versos que se llevó la patota el 30 de mayo de 1976 / El equipo forense de la poesía no duda que es Miguel Ángel y que fue hallado en una fosa en el medio de la amnesia de los poetas / en el cementerio de los justos / reaparece Bustos con toda el aura de un fémur / de una osamenta / de una cadera / así tenía que a-parecer algún día cuando la tierra no soporte su fuerza y lo expulse / y el pequeño hombre que toca el laúd en una cúspide Himalaya cambie la melodía con la que se sostiene / la infamia en el mundo. 


.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Poema para DIANA ESMERALDA TERUGGI



Por Marco Teruggi

Mañana se cumplen 38 años del ataque a la casa de 30, la de los conejos, la resistencia, donde fueron asesinados cinco compañeros montoneros y secuestrada Clara Anahí. Para Diana, tía, compañera, este poema:


A DIANA ESMERALDA TERUGGI

A cada quien le dejaste una soledad
exhausta mordida sola
nunca a la medida
nunca abrigada
como si cada uno debiera nacer
con un pequeño invierno
en el lado izquierdo
un campo vacío
que recorrer

quién podía entonces explicármelo
decirme que tu nombre
cargaría la misma proporción
de luz que de sombra
y que en esa sombra
encontraría el ruido más claro del agua

yo solo sabía de una piedra
como rota en la mirada de cada día
lo que había quedado
después del fuego
en el centro
del fuego

por eso entré a tu casa
empujando el viento
puse mañana tras mañana sobre la mesa
y a mi lado tu imagen
como una verdad
entera abierta
alejando el gran caballo de la derrota

y ahora lejos
donde la realidad se parece
a los pedazos de sol que le ponías en la mano
a cada compañero
todavía algunas tardes siento ese invierno
en el lado izquierdo
esa soledad
que se acerca descalza


veo ese campo vacío que elegí recorrer
la distancia hasta llegar al ruido del agua
donde tu nombre todavía pregunta
y la noche continúa
clara y sin descanso

lunes, 6 de octubre de 2014

Néstor Tellechea, vuelven a matar a mis hermanos en Malvinas









COMPOSICIÓN DE LUGAR

el pan gira
el cuchillo corta
el planeta da vueltas

el tiempo es insensible

tengo hambre

las manitos
los ojos
la ternura saqueada

yo me escondía
en la sombra de mi abuelo
y el tren venía

el tiempo es insensible

como
pienso

vuelven a matar
a mis hermanos
en Malvinas

tengo hambre

me paso los dedos
por las comisuras

me limpio

quiero saciar
la voz de la memoria
y el pasado está de nuevo

tengo hambre

mastico

me saco las palabras
de los ojos
o algo así

pienso

corto
otro pedazo
de espera



escucho

el silencio siempre estuvo
el lenguaje lo corta

tenía hambre

cierro los ojos
trago

todo esto para qué

no sé

espero

apoyo el codo en la pierna cruzada
la cara en la mano
y trato de mirar
un poco más allá
de lo que sé que estoy haciendo

apretar apenas los dientes
para lo que viene

me callo

tenía hambre

el tiempo es insensible

muerdo

sintetizo

soldado
qué está haciendo
carajo

comí

pienso

toda mi sombra
en la sombra
del abuelo

crece

todo crece
y se reduce

el pan
hace ruido a hueco
y el cuchillo a rabia

miro

la mano que me tenía
era la defensa
contra el vértigo

espero

hola mamá

acá hace frío
pero estoy bien

ya comí

trago

abrí los dedos
y le dejé unas monedas
al paso
en la manito percudida

tenía hambre

el lenguaje lo corta

el tiempo es insensible

acá no se pasa más
las hora
mamá

el tren se vuelve a ir

cierro los ojos

escucho

pero cómo sabés
si vos no estuviste en la guerra

el lenguaje lo sabía

ya está

tenía hambre

corté la espera

pensé

las cosas
solas

los miedos
solos

el tiempo ya estaba

muerdo

trago despacito

junto las migas



Néstor Tellechea (Quilmes, Buenos Aires, 1962) Poeta.

miércoles, 15 de enero de 2014

Carta abierta a mi nieto o nieta

Carta abierta a mi nieto
Por JUAN GELMAN

Dentro de seis meses cumplirás 19 años. Habrás nacido algún día de octubre de 1976 en un campo de concentración. Poco antes o poco después de tu nacimiento, el mismo mes y año, asesinaron a tu padre de un tiro en la nuca disparado a menos de medio metro de distancia. El estaba inerme y lo asesinó un comando militar, tal vez el mismo que lo secuestró con tu madre el 24 de agosto en Buenos Aires y los llevó al campo de concentración Automotores Orletti que funcionaba en pleno Floresta y los militares habían bautizado “el Jardín”. Tu padre se llamaba Marcelo. Tu madre, Claudia. Los dos tenían 20 años y vos, siete meses en el vientre materno cuando eso ocurrió. A ella la trasladaron -y a vos con ella- cuando estuvo a punto de parir. Debe haber dado a luz solita, bajo la mirada de algún médico cómplice de la dictadura militar. Te sacaron entonces de su lado y fuiste a parar -así era casi siempre- a manos de una pareja estéril de marido militar o policía, o juez, o periodista amigo de policía o militar. Había entonces una lista de espera siniestra para cada campo de concentración: Los anotados esperaban quedarse con el hijo robado a las prisioneras que parían y, con alguna excepción, eran asesinadas inmediatamente después. Han pasado 12 años desde que los militares dejaron el gobierno y nada se sabe de tu madre. En cambio, en un tambor de grasa de 200 litros que los militares rellenaron con cemento y arena y arrojaron al Río San Fernando, se encontraron los restos de tu padre 13 años después. Está enterrado en La Tablada. Al menos hay con él esa certeza.

Me resulta muy extraño hablarte de mis hijos como tus padres que no fueron. No sé si sos varón o mujer. Sé que naciste. Me lo aseguró el padre Fiorello Cavalli, de la Secretaría de Estado del Vaticano, en febrero de 1978. Desde entonces me pregunto cuál ha sido tu destino. Me asaltan ideas contrarias. Por un lado, siempre me repugna la posibilidad de que llamaras “papá” a un militar o policía ladrón de vos, o a un amigo de los asesinos de tus padres. Por otro lado, siempre quise que, cualquiera hubiese sido el hogar al fuiste a parar, te criaran y educaran bien y te quisieran mucho. Sin embargo, nunca dejé de pensar que, aún así, algún agujero o falla tenía que haber en el amor que te tuvieran, no tanto porque tus padres de hoy no son los biológicos -como se dice-, sino por el hecho de que alguna conciencia tendrán ellos de tu historia y de como se apoderaron de tu historia y la falsificaron. Imagino que te han mentido mucho.

También pensé todos estos años en que hacer si te encontraba: si arrancarte del hogar que tenías o hablar con tus padres adoptivos para establecer un acuerdo que me permitiera verte y acompañarte, siempre sobre la base de que supieras vos quién eras y de dónde venías. El dilema se reiteraba cada vez -y fueron varias- que asomaba la posibilidad de que las Abuelas de Plaza de Mayo te hubieran encontrado. Se reiteraba de manera diferente, según tu edad en cada momento. Me preocupaba que fueras demasiado chico o chica -por ser suficientemente chico o chica- para entender lo que había pasado. Para entender lo que había pasado. Para entender por qué no eran tus padres los que creías tus padres y a lo mejor querías como a padres. Me preocupaba que padecieras así una doble herida, una suerte de hachazo en el tejido de tu subjetividad en formación. Pero ahora sos grande. Podés enterarte de quién sos y decidir después qué hacer con lo que fuiste. Ahí están las Abuelas y su banco de datos sanguíneos que permiten determinar con precisión científica el origen de hijos de desaparecidos. Tu origen.

Ahora tenés casi la edad de tus padres cuando los mataron y pronto serás mayor que ellos. Ellos se quedaron en los 20 años para siempre. Soñaban mucho con vos y con un mundo más habitable para vos. Me gustaría hablarte de ellos y que me hables de vos. Para reconocer en vos a mi hijo y para que reconozcas en mí lo que de tu padre tengo: los dos somos huérfanos de él. Para reparar de algún modo ese corte brutal o silencio que en la carne de la familia perpetró la dictadura militar. Para darte tu historia, no para apartarte de lo que no te quieras apartar. Ya sos grande, dije.

Los sueños de Marcelo y Claudia no se han cumplido todavía. Menos vos, que naciste y estás quién sabe dónde ni con quién. Tal vez tengas los ojos verdegrises de mi hijo o los ojos color castaño de su mujer, que poseían un brillo especial y tierno y pícaro. Quién sabe como serás si sos varón. Quién sabe cómo serás si sos mujer. A lo mejor podés salir de ese misterio para entrar en otro: el del encuentro con un abuelo que te espera. 


12 de abril de 1995