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miércoles, 29 de mayo de 2019

GUILLERMO SAAVEDRA Y de pronto, nos brotan Fernandeces

Imagen: Télam

RADICHAS ENTREGANDO EL CULO AL GATO

Esta tribu gazmoña y en pañales
de ancianidad diarreica y mentecata,
de bolas amansadas en horchata,
falsea un atributo: ¡Radicales!

Resaca muerta de un pasado honroso,
a fuerza de dar vueltas en la Historia,
sirvieron a milicos y a la escoria
de un derechismo turro y ominoso.

Después de haber quedado como flatos
del carnaval oscuro y cambiemita,
se juntan, se apostrofan, regurgitan…
y vuelven a entregarle el culo al Gato.

Brama el Peludo allá en su tumba abierta
y Alfonso les dedica un “¡Pijas muertas!”.


A UN NASOGARCA OLIENDO PERONISMO

Alcanza con calarte esa merluza
que en lugar de la jeta llevás, Gato;
no hay más que verte recular de olfato
con gesto de poronga rantifusa:

eso que estás oliendo es peronismo,
esa verdad porfiada y poderosa
donde brillan la máquina virtuosa
y el chorizo del pueblo. Un abismo

de mierda embalsamada de palomas
te impide comprender la papeleta;
y esa turra emponchando su cajeta
no alcanza a protegerte del aroma.

Logueados en tu culo con parrilla,
tendremos internet y habrá morcillas.


A UN VACIADOR SERIAL ENHARINADO

Fue progre brevemente esta monada,
lo que dura un eructo en un tornado:
una Franja Morada fue morada
transitoria de su orto enharinado.

Enseguida aprendió a juntar billetes
en Alianzas espurias. El turismo
fue su curro inicial. Pero el juanete
se impacienta jalando siempre el mismo

papelito y ahora es consumado
vaciador de organismos oficiales.
En su jeta de jabalí merqueado

se reflejan sus vicios y sus males:
hoy sonríe de haber desempleado
a trescientos y pico de estatales.

 
CELEBRACIÓN TELÚRICA Y FERNÁNDICA

Y de pronto, nos brotan Fernandeces
como una convicción, como unas ganas:
Fernándicas nos brillan las mañanas,
tardes y noches, Fernandosas, crecen.

De golpe hay luz con zeta de Fernández,
el corazón late Fernandizado,
porque descubre al Gato atragantado
al ver que ya se acercan y son grandes

las pijas populistas y Fernandas
a desfondar su culo con levita,
su estolidez de anchoa cambiemita,
su palidez de pija muerta y blanda.

Qué hermoso que es cantarle a este sorete:
“¡Fernández y Fernández te la meten!”.

 
UN PELOTUDO ASIMILANDO UN GOLPE

Un chetiforro soba su neurona
para intentar asimilar el punto:
no entiende qué carajo es este asunto
de la Yegua y su fórmula campeona.

Más boludo, si cabe, que otros días,
como una flema presa de su gola,
empiezan a temblarle mal sus bolas
de nutria con afán de oligarquía.

“¡Nadie me dijo que tenía un hermano!
¿O acaso se presenta desdoblada
en presidenta y vice? ¡Qué cagada!”.
gime el Gato capón entre gusanos.

Su culo de termita ya lo siente:
Cristina se la pone hasta los dientes.

 
UNA YEGUA PASTANDO EN CAMPO AJENO

En el aguantadero de los garcas,
donde el olor a bosta de Anchorena
galguea ruinoso como un alma en pena
y tanto chichi se sintió jerarca,

en medio de la lluvia llegó Ella.
No vino con la espada que esperaban
los chetos y globertos pajas bravas:
habló sin furia y se incendió Pompeya.

Un contrato social pidió, brillante,
se cargó las tormentas y otras mañas.
Hablando de su libro hizo campaña
y afuera el pobreraje hacía el aguante.

En veintidós minutos, sin libreto,
Sinceramente, se garchó a los chetos.


CUESTA ABAJO REVISITADO

(Confesiones de un afásico presidencial.
Se sugiere imaginarlo en la voz incomparable del Mudo)

Si arrastré por este mundo
la vergüenza de ser forro,
despreciado por papá.
En la punta de la lengua
cuántas veces, enroscada,
una palabra taimada
fui incapaz de pronunciar...
Si crucé por los caminos
como un paria que el destino
se empeñó en desprestigiar;
si soy nabo, si soy cheto,
sólo quiero que hoy comprendan
lo difícil que resulta
para mí tratar de hablar.

Era, para mí, una cosa fiera,
cual si la Yegua volviera,
mi discurso de asunción.
Sabía que en mi boca no cabía
todo lo que me escribía
el gordito de Ecuador.
Ahora, cuesta abajo en mi rodada,
con la lengua acalambrada
ya no puedo ni versear.
Sueño con poder quedarme mudo
y haciéndome el pelotudo
veranear en Panamá.

Por lograr la presidencia,
tuve que fingir que hablaba
quedando como un huevón,
pero yo no comprendía
que, cada vez que fingía,
en cada frase dejaba
una enorme confusión.
Ahora, triste, en la pendiente,
solitario y ya vencido
yo me quiero confesar:
cuando parecía que hablaba
era otro el que parlaba
por el puto teleprompter
que ahora no funciona más.

Era, para mí, una cosa fiera,
cual si la Yegua volviera…
(etc.)

 
EL PEQUEÑO BIZNIKE MANDÓ FRUTA

Entre los pelotudos con diploma,
hay un boludo al cubo con hombreras,
pinta de chancho rengo con paperas,
cara de teta gris, de choto en coma;

fruto de un polvo mustio y con premura
de un chichi de Clarín de bolas frías
que la va de escribir filosofía
pero apenas supura mierda pura.

“El libro de Cristina vende mucho
porque ella les pidió a los intendentes,
esa banda peroncha y delincuente,
que lo compren de a miles”, dijo el trucho.

Trepanarán tu ojete de sofista
garompas de intendentes peronistas.


BUENOS DESEOS PARA BONADÍO

No aplaudimos tu cáncer, Bonadío.
No somos ni seremos el espejo
de esos turros con culo de cangrejo
vivando el cáncer de Eva en el baldío

de sus desarreglados corazones,
en la intemperie gris de sus cabezas.
Que pronto recuperes la entereza,
que la salud te vuelva de a montones,

que estés consciente, lúcido, sin mengua
de tus pocas virtudes de persona,
que tu carne resista la intentona
de la muerte pudriéndote la lengua.

Te queremos bien sano, mosca hervida,
para mandarte en cana de por vida.


Guillermo Saavedra (Buenos Aires, 7 de octubre de 1960). Poeta, escritor…

jueves, 2 de mayo de 2019

CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER Bajo la lluvia pude contarles




     Bajo la lluvia pude contarles también que, cuando venía en el avión de Aerolíneas Argentinas, se había acercado una señora para saludarme y contarme que a su padre en el PAMI no le querían poner una prótesis. Eso era lo que ya estaba pasando en la Argentina: un gobierno que no cuidaba ni se ocupaba de los argentinos ni de las argentinas. También les dije que en esos meses había guardado un responsable y democrático silencio, precisamente por respeto a la voluntad popular, pero que la voluntad popular no la tenía que respetar únicamente la oposición sino también el gobierno que había ganado prometiendo que no iba a devaluar, que no iba a echar a la gente de sus trabajos, que no iba a haber tarifazos y que no iba a haber ajustes.

     Desde esa tribuna improvisada percibí el enojo de muchos compatriotas contra el 51% que votó al gobierno de Macri. Les pedí que no se enojaran ni con su amigo, ni con su vecino, ni con su pariente porque eso nos dividía y no nos servía, que creía que teníamos que trabajar unidos, que entendieran que no todos podían defenderse de los medios hegemónicos de comunicación que les habían picado la cabeza durante años con mentiras, infamias y barbaridades. Que para mirar al futuro había que construir un gran frente ciudadano, donde no se le pregunte a nadie por quién votó, ni en qué sindicato está, ni en qué partido, sino si le está yendo mejor o peor que antes, porque el punto de unidad precisamente era la batalla por los derechos perdidos o por la felicidad perdida y porque nuestro lema “la Patria es el otro” había pasado a ser “la Patria es del otro”.

     Aquella convocatoria amplia a la conformación de un frente ciudadano era tal vez premonitoria de la creación de Unidad Ciudadana como espacio político ese 20 de junio de 2017 en el estadio de Arsenal en Sarandí. A esa altura del discurso había evidencia, y muy sonora, de que gran parte de la multitud no sólo estaba molesta con el 51% que había votado a Macri, sino que estaba muy, pero muy enojada con los legisladores que habían integrado nuestras listas y a los pocos días de asumir como diputados decidieron irse de nuestro bloque. Es que no sólo habían hecho perder al peronismo la mayoría legislativa en la Cámara de Diputados, sino algo que es infinitamente más grave: habían votado leyes propuestas por el gobierno de Cambiemos en contra de los intereses del país y del pueblo. El enojo estaba particularmente dirigido hacia un diputado que desde agosto de 2009 y hasta el 10 de diciembre del 2015 había sido, nada más ni nada menos, que el director general de la ANSES, uno de los cargos más relevantes por presupuesto y competencia de la administración pública nacional. Me gritaban: “¿Y con los traidores qué se hace?”. Y pedían que el legislador devolviera la banca. Mientras tanto, desde el fondo empezó a crecer un cántico con insultos hacia el diputado, que me decidió a intervenir para serenar y distender: “Así no van a convencer a nadie”, les dije. Tenía razón, aunque ellos también. No en los insultos, eso nunca sirve. Sí en estar enojados. El caso de este legislador era muy particular. No era un dirigente como otros, que tuviera historia ni militancia propia en nuestro partido o en las fuerzas aliadas, que hubiera desempeñado una función o cargo electivo con anterioridad por mérito propio. Tampoco era conocido. Su lugar en la política, su notoriedad, el alto cargo que ocupó en nuestro gobierno y su presencia en la lista de diputados nacionales del 2015 se debieron, pura y exclusivamente, a decisiones que yo había tomado. No tengo dudas que esa fue la razón del enojo.

     Cuando promediaba el final de mis palabras frente al edificio de Comodoro Py, ya había dejado de llover y, a pesar de la espera, la multitud seguía compacta. Pude percibir claramente una enorme cuota de angustia, de dolor, de incertidumbre. Les prometí que iba a seguir batallando para que la gente volviera a ser feliz, para que vuelva a sentir que la libertad no es un sueño imposible, que no quería ver a una dirigente social como Milagro Sala encarcelada, sin que se supiera a ciencia cierta de qué se la acusaba, por qué se la juzgaba, porque eso atentaba contra los derechos y garantías en una democracia. Les pedí que no se preocuparan por mí, que había renunciado voluntariamente a tener fueros porque no los necesitaba, tenía los del pueblo. Que necesitábamos recuperar la libertad, luchar contra la estigmatización de los opositores, porque teníamos que volver a soñar y a poder realizarnos en libertad. Libertad para volver a crecer y a trabajar, para sentir que el gobierno los cuidaba y no los maltrataba. Porque las argentinas y los argentinos debían ser cuidados, merecían ser cuidados. Les repetí que no se preocuparan por mí, porque yo no les tuve ni les tendría miedo, había sido honrada con el voto popular y como había respetado esa voluntad, también exigía al gobierno electo que respetara y honrara esa voluntad porque a eso se habían obligado, prometiendo que todos los días los argentinos iban a vivir un poco mejor e iban a ser más felices. Se les prometió que nadie iba a perder lo que ya tenía. Sentí que los miles que me acompañaban esa mañana hubieran querido prolongar ese momento de reencuentro, de afecto. Les agradecí y les dije que aun cuando estuviera nublado, el sol siempre saldría otra vez. Y esa mañana en Comodoro Py, cuando terminé de hablar, no sólo la lluvia había cesado sino que, además, un tibio sol asomó entre las nubes e iluminó esa multitud conmovedora. ¿Había sido sólo un discurso o la descripción anticipatoria de lo que ya algunos empezábamos a ver? Siempre sostuve que ser dirigente no es tener o ejercer un cargo, por más alto que este sea, sino la capacidad de poder ver y anticipar lo que vendrá. Aunque debo reconocer que no siempre es posible anticipar la violencia política planificada, como la que me tocaría vivir con mi familia apenas un año después.


Cristina Fernández de Kirchner (Tolosa, partido de La Plata, 19 de febrero de 1953)
En Sinceramente, 2019. Páginas 66 y 67

martes, 30 de abril de 2019

GUILLERMO SAAVEDRA Un culo como una sirena



UN OBSECUENTE HACIÉNDOSE EL DEMÓCRATA

Excedente de guano endurecido
en la cloaca de un tero constipado,
apócope de un hipo rezagado
consciente de no ser, de no haber sido

más que pobre y angosta consecuencia
del polvo de un tanito delincuente,
hoy este estreptococo intrascendente
dio otra muestra a los yanquis de obsecuencia.

Con aires de demócrata rumboso
y prosa de tilingo sin escuela,
salió a alentar el golpe en Venezuela,
so pretexto de libertad y coso.

Vas a morir, calambre sin futuro,
trincado en la poronga de Maduro.


CULO ESTÉRIL CEBÁNDOSE EN EMBARGOS
 
En tu culo vencido, Bonadio,
raja estéril sudando entre dos cachas
inflamadas de grasa, gris covacha
de mil pedos muriéndose de frío,

en tu culo arrugado y mal servido
desde adentro hacia afuera y viceversa,
cueva absorta de cláusulas perversas,
desértico revés de un choto herido,

en tu ojete famélico de embargos,
rabioso por ausencia de alegrías,
clavaremos con saña y con porfía
un salchichón peroncho, grueso y largo.

Las breves alcaparras de tus bolas
quedarán como están: tristes y solas.


COMO DOS EXTRAÑOS REVISITADO

(A propósito del improbable remordimiento del votante de Cambiemos.
Se sugiere imaginarlo en la voz de Luisito Cardei)

Me repudrió… la Yegua mal
y el miedo enorme de los negros junto a mí...
¡Qué ganas tuve de cambiar
sintiendo junto a mí
la burla de tanta igualdad!
Y el corazón me suplicó
votar a Macri y darle todo mi querer...
Me lo pedía el corazón
y entonces lo voté
creyéndolo mi salvación...

Y ahora lo leo en Clarín:
vamos todos derecho a los caños...
Lección que no sé si aprendí:
¡nos dejaron en bolas por años!
Angustia de saber muertas ya
la ilusión y la fe...
Perdón, si me ven lagrimear...
¡Este Cambio me hizo muy mal!

Palideció… la luz del sol
al ver el dólar escalando sin parar…
Tantas promesas hizo el PRO
y duele comprobar
que nos recontra mil cagó.
¡Qué gran error… votar al PRO
para quedarme sin un mango en el cajón!
Son mil fantasmas, al volver,
burlándose de mí,
las horas de un default sin fin...


UNA SIRENA ZOMBI Y CONFUNDIDA
Caricatura de Eric Zampieri

Protuberancia extática del Chaco,
extroversión psicótica y oblonga,
esta aprendiz de bruja tan mondonga
lleva aguarrás ardiendo en los sobacos.

Ungida por el síndrome gorila
de una ciudad enferma de sí misma,
esta bondiola gris con aneurisma
es la sirena zombi que hoy vacila

entre aplaudir la muerte de un contrario
y arrogarse la "muerte" de un ministro.
Canario con problemas de registro,
su canto ya no ensarta a un solo otario.

Haremos en tu culo recoleto
cementerios de garcas y conchetos.


UN CAFETERO GARCA SE HACE EL CHICHI
 
Con su cara de teta destemplada,
de “cojo mal y nunca”, de rodilla
parlante, un cafetero con ladillas
vino a enmerdar la cancha ya embarrada.

Pingajo de concheto encocorado
en tiempos de impudicias patronales,
el chichipresidente de Cabrales
salió de hablar con Gato muy paspado:

“Tenemos mucho Estado, mucho impuesto,
y ustedes no se quejen: ¡tienen vino
y asado, peronistas libertinos!”,
graznó el garca entre vómitos de asbesto.

Con tu café de mierda y leche chonga,
te haremos una enema de porongas.


UN BOTÓN MACHIRULO NIEGA EL CULO
¿Te molesta el culito, miserable?
¿Te produce escozores que haya goce
allí donde te han dicho que ni el roce
del calzoncillo Patria es tolerable?

Sorete online, ingrávido Matute,
reprimido botón de cartapesta,
¿te perturba que el culo tenga fiesta,
que convivan en él mierda y disfrute?

¿Te asusta hasta el pavor que el culo cante
su gloria pulsional, su algarabía
de lenguas y de pijas, su alegría,
socavando tu histeria vigilante?

Haremos en tu culo, paja brava,
un festival de chongos y de travas.


Guillermo Saavedra (Buenos Aires, 7 de octubre de 1960). Poeta, escritor…

lunes, 29 de abril de 2019

LEÓN PEREDO Esa victoria es suya


“Vecinos descontentos con las políticas de gobierno se agolparon con carteles y banderas 
quedando inmortalizados en la transmisión oficial de Casa Rosada” 
NAC&POP RRED NACIONAL Y POPULAR DE NOTICIAS
   NO VA A SUCEDER


   No va a suceder,
pero si sucediera que el presidente
y sus gobernadores y sus ministros
y sus intendentes y sus abogados
y sus periodistas y sus socios y sus dioses,
debieran indemnizar
material y espiritualmente
la moral del pueblo trabajador,
si debieran dar todo su dinero
y sus propiedades,
si debieran andar por las calles
con un cartel clavado en el pecho
donde figurase
-en letras pequeñas pero legibles-
el nombre y el apellido de cada argentino
que perdió su empleo
que sufrió insomnio
que pensó en el suicidio como forma de pago
que hizo de sus ojos un pozo de tristeza,
si debieran gritar en medio del obelisco
que no hay delito en el que no han incurrido
si debieran pedir de rodillas perdón
a los comerciantes y empresarios a quienes fundieron,
si debieran levantar un mausoleo
con sus propios huesos
para el cuerpo de Santiago,
si debieran morder un árbol
por cada viejo que hambrearon
por cada mano de niña que hurgó pan
en la basura.
Nada de todo esto alcanzaría
para sanar la mirada de la Historia.
Mis hijas estudiarán en el colegio
los nombres de los presidentes.
Y así sucesivamente.
Nadie recordará el hambre y la tristeza.
Los libros escolares registran las fechas
y las victorias.
Y el señor presidente valdrá un diez en
un examen. Un ocho en un oral.
Nadie recordará en cien años
la tristeza del desocupado.
Debajo de la imagen del presidente
dirá que el pueblo lo eligió
democráticamente.
Aunque pague cada una de sus felonías
nadie le quitará jamás esa victoria.
No fue Dios ni las ninfas del prado.
Fuimos nosotros los que hambreamos
los que despedimos
los que reprimimos.
Fuimos nosotros ese presidente.
Y esa victoria es suya.


León Peredo (San Justo, Argentina, 1978. Reside en La Plata)

jueves, 18 de abril de 2019

GUILLERMO SAAVEDRA El turro con escamas dijo “Alivio”


Coso

UN TURRO CON ESCAMAS DIJO “ALIVIO”

El rey de la jangada de castrados
–bragueta despoblada y mal dormida–
duranbarbeó unos furcios a medida
con pobre escenográfica a su lado:

curitas en heridas de elefante,
albóndigas de piedra para un guiso
urdido por la ristra de chorizos
con un boludo en cuotas al volante.

Regüeldo de lagarto, pedo tibio,
después de hacernos mierda con holgura
negando hasta el derecho a la basura,
el turro con escamas dijo “Alivio”.

Alivio no tendrá tu ojete lacio,
te lo desfondaremos bien despacio.


Caricatura de Serko
ERUCTOS DE UN TILINGO EMBANDERADO

Un turrito contrito y a los gritos,
como un poseso alzado en poco seso,
acaba de eructar en el Congreso
el fétido libreto compadrito:

“Lechuza de querusa la merluza,
pesada herencia kaka, pido gancho,
federalismo chasco, mucho pancho,
los narcos al gratén, la mafia rusa…”.

Así prepeó esta renga marioneta
de un Fondo sin figura, un pedo en coma,
tilingo embanderado en la carcoma,
garompa desinflada, buey corneta.

Guardá esos alaridos, triste aborto,
para cuando te abramos bien el orto. 


MILONGUITA REVISITADA

(A propósito de un fiscal rebelde.
Se sugiere leerlo imaginando la versión de Carlos Dante
con la orquesta de Alfredo De Angelis)

¿Te acordás, Stornelli? Vos eras
el buchón preferido ‘e Cambiemos;
operetas, aprietes y trenzas,
y en las trenzas un mango pa’ vos.
Y en aquellas noches de verano,
¿qué soñabas, Carlitos, decí,
al oír a D’Alessio en tu celu
entregarte a un perejil o dos?

Stornelli,
hoy te llaman Pija Muerta,
flor de turro sin moral,
flor de mierda de fiscal.
Stornelli,
D’Alessio te ha hecho muy mal
y hoy estás hasta las manos
por la foto en Pinamar.

Cuando salís de la fiscalía,
Stornelli, sorete y ladrón,
con el culo flameando de miedo
decís: ¡Ay, si pudiera rajar!...
Las pesquisas de Ramos Padilla
muy prontito te van a empomar...
¡Ay, qué solo, Stornelli, te veo!
Vos llorás... ¡te van a hacer cagar! 


CHETIBANDA CLOACAL EN LUZ VERDOSA

Esta ristra de mierda mal flambeada
en tugurio cloacal de luz verdosa,
recocida en su escuálida y piojosa
mala leche de ratas en manada,

a un país al que viene desangrando
le regala un chotesco fotograma:
primer plano de un forro que se inflama
y detrás, quince chetos carcajeando.

Risa verde y biliar, risa cachuza
de garcas reculando en crocs mojados,
de turros en su salsa empantanados,
jilgueros con sonrisa de merluza.

Verde carne fungosa y abombada
con futuro de bolas extirpadas. 


UN HADA TRUCHA EN PÁLIDO FINAL

En otro circo cutre y terminal,
este sorete en leche de bagual
dice que va a un retiro espiritual
en un cotorro de Chapadmalal.

No se va sola la turra serial:
con ella viaja todo el personal,
esa caterva cheta y criminal
que nos empoma haciendo bien el mal.

Va constipada, la Mariu Vidal,
por la catástrofe presidencial.
Ni esa truchita pseudo angelical
podrá salvarla de un percance anal.

Ya no te gastes, pedo de corral:
te romperemos el ojete igual.


Guillermo Saavedra (Buenos Aires, 7 de octubre de 1960). Poeta, escritor…

martes, 5 de marzo de 2019

GUILLERMO SAAVEDRA Butifarra y Carta de amor




   EL FESTI-CLOACA AN(U)AL DE UN BUTIFARRA

“¿Qué tren, qué pan? ¿Tovén? ¡Pesada herencia!
Aserejé… los garcho… Despacito.
Narco ya fue, te juro por papito:
¿No tené lú? ¡Quejate a la gerencia!

Toy de vacanza y… ¡pum!… ¡puta tormenta!
¡Vamo Boquita, vamo lo cuaderno:
tenemo arrepentido, qué moderno!
¡No griten má, bolú, paguen las cuentas!

Tamo mejor, flybondis con garompa;
pamechu un vogüe, off shore: ¡tutto Caputo!
Todo lo grone grasa stán de luto,
tamo en la festi-cloaca de lo trompa.

¿“Pobreza ce…”? ¡Saraza: mucha yuta!”,
graznó antes de morir este hijo ‘e puta.


   CARTA DE AMOR DE UN DELINCUENTE A OTRO

Quiero mudarme a Comodoro Py
para confiarme enteramente a ti,
para que nadie sepa que mentí,
que extorsioné a lo loco y delinquí

como un pirata inglés o magrebí,
y a cuatro manos guita recibí
de mil otarios. Decime que sí,
chichi Ercolini, por favor, decí.

Ya lo tenemos a ese buen gurí,
el fiscal Curi, culo de organdí,
pidiendo a gritos que manden a Py
la causa chota que tienen aquí.

(¡No mandés audios, por favor, tri-trí,
o este Padilla nos pone a parir!)



Guillermo Saavedra (Buenos Aires, 7 de octubre de 1960). Poeta, escritor…

martes, 19 de febrero de 2019

GUILLERMO SAAVEDRA “Estamos más mejor que con Cristina después de haber rifado la Argentina”

La inmundicia no descansa

UN PELOTUDO EN GIRA POR LA INDIA

Un cajetilla al pedo por Oriente
dio en recalar en tierra de brahamanes,
y fiel a su prestigio hizo desmanes
de los que el pelotudo no es consciente.

Hizo chocar un tren con una vaca
–allí, donde las vacas son sagradas–
y en tren de continuar con sus cagadas,
¡Vaca Muerta ofreció el triste maraca!

Allí donde la indómita Cristina
vendió tecnología a cuatro manos,
este infeliz proyecto de gusano
apenas vendió tres kilos de harina.

Los indios le abrirán muy bien el poto;
los indios de estas pampas, con mil chotos.



ES LA MIERDA DE SIEMPRE, MÁS MIERDOSA

Son los canas de siempre, son la yuta:
ese caldo crecido en la pobreza
que jamás se cocina con grandeza
y que ofrece coartada al hijo ‘e puta.

Pero el denso frangollo corrompido
desde siempre en la cloaca del sistema
hoy se ceba en su práctica de enema
con la venia de turros malparidos.

Hoy la cana es más gorra y más taquera
porque un combo de loca marca Pato
y un boludo al que todos llaman Gato
les abrió con vehemencia la tranquera.

Hoy la cana es más mierda y es más dura:
palo y gas… y se afanan la verdura.


FOLÍCULO DE MIERDA MANDÓ FRUTA

Este bolo fecal de la saraza,
este gladiolo emético y guampudo,
este amargo muñón de pelotudo,
errático cual pedo en la terraza,

huevo muerto de liendre analfabeta
empollado en las bolas del imperio
y crecido en el turbio falansterio
de la sórdida runfla reconcheta,

volvió a vender sin fe carne podrida:
“Estamos más mejor que con Cristina
después de haber rifado la Argentina”,
gorjeó con voz de verga desnutrida.

Vas a morir, folículo de mierda,
trincado por derecha y por izquierda.


FALSA CHETA VENCIDA EN LA VITRINA

Esta cholga adherida a las pelotas
de un tilingo y mil fiolos en cadena;
esta momia precámbrica y obscena
con sus gélidas nalgas en compota;

esta absurda melliza de sí misma,
falsa cheta vencida en la vitrina
de una inicua y mefítica Argentina
que se ceba secándonos la crisma;

este arcaico chucrut con botulismo
da su vida, nos dice –por si acaso
le quedara de vida algún retazo–,
si con darla no gana el kirchnerismo.

Ya estás muerta, lampazo de los garcas,
en la triste mesaza de las Parcas.


DOS MAFIAS QUE SUPURAN Y EYACULAN

Crecidas en la noche imperdonable
de Videla, de Agosti y de Massera,
cebadas en la fiesta interminable
de la patria incivil y financiera,

estas dos mafias dizque periodistas
supuran, pedorrean y eyaculan
su speech de rastacueros y rentistas,
militando el ajuste en sendas mulas.

Uno elogia el comer de la basura;
al otro lo emociona que una nena
violada se convierta en madre en pena:
son un regüeldo de la dictadura.

Van a morir, Magnetto y Bartolito,
flambeados por mil chongos en Fiorito.


TRUFA RENGA CURTIENDO A LOS DOCENTES

Tuneada en el estilo macritrucho,
una chuleta aviesa y abombada
vino a seguir cortando en rebanadas
la educación común con un serrucho.

Sorete encorsetado y taciturno,
perpetra una gestión que la deschava:
avanza con el curro de UNICABA
y cierra la inscripción a los nocturnos.

Ahora sale a engrupir a los docentes
mandándoles patéticas esquelas:
“Nosotros no cerramos las escuelas”,
dice esta trufa renga y maloliente.

Hay en su nombre una verdad desnuda:
Acuña Soledad esta conchuda.


UN FLEMÓN QUE VUELVE A VENDER HUMO

El saqueador serial –terca lamprea
adherida en un tic desaforado
a la teta indefensa del Estado–,
con su cara de cuis con menorrea

y un DNU flameando en el ojete,
vuelve a intentar vendernos humo en barra.
Estéril cascarón de butifarra,
graznó sin que le tiemblen los juanetes:

“Si no salió por ley, saldrá con fritas:
a aquel que esté acusado de corrupto,
de narco o kirchnerista, en dos eructos,
le vamos a sacar toda la guita”.

Flemón de comadreja desvelada,
vas a morir trincado en La Salada.


UNA MOJARRA OCIOSA SE DEFIENDE

Esta merluza vieja y desconchada,
alfeñique concheto y en capilla,
engendro de un mafioso con ladillas,
ha vuelto a hacer lo que más hace: nada.

Mojarra aluvional, moco adherido
a la ganancia turbia de los garcas,
rascándose sus bolas de monarca
de los boludos pálidos, perdido

en su ambición de grasa analfabeta,
se expidió como siempre, farfullando:
“¡No entienden que yo estoy vacacionando
de un año de hacer fiaca y en chancletas!”

Vas a morir de franco: no de padre,
sino en la concha espesa de tu madre.


UN BOQUERÓN CON PASMO INMOBILIARIO

No hay bozal que sosiegue esa bocota
donde caben diez chotas y una idea:
manducarse al pasar la Gran Aldea
hasta dejarla seca y en pelotas.

No le basta con los profesorados,
ni con cinco hospitales y el zoológico,
este matungo zafio y patológico
en cada espacio verde ve un mercado.

Buzón ciego de pasmo inmobiliario,
acaba de cargarse los nocturnos,
ese costado frágil, taciturno
del lastimado brazo secundario.

Para esta Navidad, harán juguetes
los negros de la calle con tu ojete.


UNA MOLLEJA SECA Y ENTREGUISTA

Tilingo amamantado con la leche
cortada de un murciélago cipayo,
este Ser sale fétido cual rayo
del ojete de un tordo en escabeche.

Sale raudo a entregar soberanía
en cuatro patas, recibiendo mecha
del poder que lo usa y lo desecha,
muñeca inflable de la oligarquía.

Sale pronto y servil, sale con fritas
a regalar con moño las Malvinas
en un tuit que avergüenza y lo incrimina
como otra escolopendra cambiemita.

Molleja entregadora: ex combatientes
te empalarán por turnos, lentamente.


UNA TILINGA MUESTRA SUS SILLITAS

La sacaron por fin de la cajita
donde despunta un sueño de muñeca
–Barbie sudaca, culo de manteca–
para jugar un rato a las visitas.

Disfrazada de fina, la negrera
fue surfeando la Hola con la gracia
de su awada y fingida aristocracia
cual bondiola flameando en la fiambrera.

Consumada la fiesta de la entrega
del país embalado con cariño,
la explotadora en jefe de los niños
peló un proyecto noble de estratega:

ni escuelas ni hospitales, solo sillas,
sillitas decoradas por ladillas.


UN FESTIVAL DE GAGS Y DEPENDENCIA

En la ciudad sitiada por un pato,
tuneada en modo Disney con esmero,
con los rotosos y choriplaneros
gritando desde lejos “¡Macri Gato!”,

se juntaron sin gracia los pesados
a repartirse el mundo a dentelladas.
Fue un festival brutal de astracanadas
con Mauri y la Michetti diplomados

en boludez supina y obsecuencia:
la vice farfullando en frangentino,
y el Gato en claro orsai ante los chinos,
pidiendo a gritos guita y dependencia.

Frutilla para el postre fue su llanto:
no lloró por amor, fue por espanto.


Guillermo Saavedra (Buenos Aires, 7 de octubre de 1960). Poeta, escritor…

jueves, 15 de noviembre de 2018

GUILLERMO SAAVEDRA Está fea la cosa




A UN PEQUEÑO TERESO CON AJUSTE

La breve humanidad de este sorete
devenido Ministro de no Haciendo
otra cosa que continuar cojiéndo-
nos a todos a pulso y con membrete

hoy se acercó otro paso hacia el abismo.
Reunido con un grupo de empresarios,
alzando el garfio zafio de corsario,
su voz de marioneta con bruxismo

graznó como quien caga entre los yuyos:
“¡Nunca se hizo ajuste como este
sin que caiga el gobierno!”. Que te presten
otro culo, Dujovne, porque el tuyo

va a quedar malherido cuando pierdan
y te hagamos tragar tu propia mierda.


A UNA VIEJA SOFÓVICHA PETERA

Después de haber rifado el culo propio
y tras recauchutarlo en santa misa,
un gato arrepentido catequiza
prohibiéndonos el culo y hace acopio

de estrábicas metáforas con vasos
de culo para arriba. Pareciera
que esta otrora sofóvicha petera
ahora mira con pánico el pedazo.
Vidriosa militante antiabortista,
le teme al sexo hablado en las escuelas.
Rabiosa defensora de Videla,
profesa la picana evangelista.

Vas a morir, Barreto, ajusticiada
por el culo con hostias consagradas.


A UN RACIMO DE GORDOS ENTREGUISTAS

Caterva de Garompas Timoratas
plegadas en sus propios culos tuertos,
son virus, ex triunviros, son pejertos
lastrando como tenias saginatas.

Dos años masajeándose las bolas,
dos años y diez meses hasta un paro,
huelguita paseandera y con reparos:
“¡Muchachos, negociemos, no hagan olas!”

Y ahora, reculando y en ojotas,
acaban de entregar alegremente
la lucha y los reclamos de la gente
por un bono pedorro y en dos cuotas.

Enciérrense y no salgan, mierda espesa:
van a quedar sin culo y sin cabeza.


“ESTÁ FEA LA COSA”, MAULLÓ EL COSO

Desde el fondo oxidado de su uretra,
con su voz de puré contaminado
por el jugo rectal de un afiliado
y un aire de ladilla que penetra

cautelosa en el pubis de una monja,
el forúnculo en plan de presidente
se expidió una vez más como un demente
prendido con fervor a una toronja:

“Está fea la cosa”, maulló el coso,
como si comentara una desgracia
lejana en las planicies de Croacia
y no su propio oficio criminoso.

La cosa que le espera sí que es fea:
un choto bien cebado en gonorrea.


A UNA CAMPERA HEDIONDA EN SU DERRUMBE

En el Congreso hiede una campera:
está llena de mierda y graves pedos
que dan forma al obtuso Alfredo Olmedo,
desgracia elemental, lacra sojera.

Gargajo que avergüenza a su saliva,
machista sin orgasmos, resentido
negrero, mataputos, malparido,
xenófobo, milico, grasa ortiba,

ayer nos dio por fin una alegría:
rodeado por la mafia evangelista,
este escroto de huevos de golpistas
se vino abajo en plena santería.

Así vas a morir, triste tereso:
hundiéndote en tu mierda entre dos rezos.


SE SABE: QUIEN MAL ANDA, MAL SE TRAVA

Un émulo de Onán en motoneta,
frotándose en su púlpito decrépito,
acaba de estrolarse con estrépito
por perpetrar un tuit con la bragueta.

Ahíto ya de pijas, abrió el tuiter
queriendo denunciar a Garavano,
y el torpe y catastrófico gusano
posteó a una trava hurgándose el upite.

Coleóptero flambeado en mala leche,
marisco acalambrado en Radio Mitre,
jamón disfuncional y sin pupitre,
las redes hoy gozaron su escabeche.

Así vas a morir, mierda confesa:
clavado al espolón de una traviesa.


A UN TORDO VASCO, TURRO Y GENUFLEXO

Basta verle la cara de pescado,
triste boga frizada en la heladera
dispuesta a abrir sus nalgas a cualquiera
que abastezca su culo membretado,

en el que gira esquiva una veleta
moviéndose al capricho de los ricos:
esta ave negra besa con el pico
las vergas del poder que lo sujeta.

Cansado de mandar en cana gente
sin pruebas y sin fe, por “convicciones”,
ahora esconde tenaz los papelones
de Mariu Vidalita delincuente.

Morirás, Irurzun, vasca morcilla,
de exhorto perforado y de rodillas.


A UN NEGRERO CAPÓN Y MATAPUTOS

Bolso lleno de escrófulas golpistas,
flor milica crecida en la desgracia
de insultar con fervor la democracia,
de mentir patoteando a los petistas;

mataputos, racista y camorrero,
verga renga inflamada por O Globo
azuzando el fascismo de los bobos,
culo en llamas celoso de su aujero;

sarpullido irritado en la tortura,
maldicente cloacal, fruta vendida
en el triste mercado de homicidas
que hoy se crece, que duele y que supura:

morirás reculeado por mil negros,
con tu hijo, tu esposa y tus dos suegros.


A UN MEQUETREFE INFAME E INFATUADO

Con su nombre de pila y depiladas
sus cejas como un chulo de opereta,
esta esquirla mendaz de espiroqueta
con las nalgas al bies y enmantecadas,

esta iguana que trepa y no es cerveza,
este enser proctológico y confeso
con cara de galleta y poco seso
se atreve a convidarnos sus certezas:

“Que paguen los queridos ciudadanos
la falta de ganancias de los dueños
del gas y sus agentes panameños.
¡Igual, pagarán menos en verano!”.

Gaseado morirás, pila de mierda,
colgado por las bolas de una cuerda.


A UN AVECHUCHO CRUEL Y PATITIESO

Si es un Pato es criollo y patotero
esta carne de anchoa alcoholizada:
cada paso que da es una cagada
en la pálida vida del villero.

Chacinada en un bol de estreptococos,
esta fétida y podre butifarra
se atrinchera en la tele y despilfarra
cachiporras y estigmas a lo loco.

Hoy salió a revolear la muletilla
de la droga planeando una matanza:
“Son lo mismo los narcos y los transas
que te venden un faso en una villa”.

Patovica, patita patitiesa,
morirás con el culo en la cabeza.


Guillermo Saavedra (Buenos Aires, 7 de octubre de 1960). Poeta, escritor…