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sábado, 24 de marzo de 2018

Julián Axat, A pesar de todo desde aquella estrella exigen un legado




¿EN QUÉ ESTRELLAS VIVEN MIS ABUELOS, PAPÁ?


a 42 años del golpe


En la larga deriva de los que no están
viajan sus hijos y nietos al encuentro
como osas polares de un firmamento inacabado
mirando el destello de los de abajo
aquí navegantes de un futuro incierto
hacedores de vientos soñados por otros hacedores más antiguos
También se nos suma la descendencia que aprendió del Mal
a no utilizar la misma daga de sus engendradores/ ahora perdidos
en vaya a saber qué agujero negro o silencio apagado
Los de mi época nacieron dudando de su identidad
y aquellos que aún no interrogan a su sangre porque la desconocen
van imantados a los pechos vía láctea de sus abuelas buscadoras
pues en esta economía de los muertos y sus estrellas vivas
se nutre un pueblo castigado como Sísifo a la pesada piedra de la memoria
hacia el encuentro de un volcán resplandor subterráneo
apenas la esperanza de transferir una pequeñísima luz
fragmento de eternidad en los ojos del hambre
y que no se trague todo el sufrimiento de la voz
y que la larga senda de los que siguen no se sientan
los argonautas de una aristocracia del dolor
¿En qué estrellas viven mis abuelos, Papá?
Entonces con el dedo clavado en la noche le indico cierta luz
Algo que se apagó hace tiempo pero sigue encendido
la dínamo espectral del universo mira a los desheredados
y todavía
a pesar de todo
desde aquella estrella
exigen un legado

lunes, 14 de marzo de 2016

Silvia Loustau, Carta a los genocidas


CARTA A LOS GENOCIDAS

señores genocidas

a ustedes que impusieron el reinado del miedo
ustedes que danzaban frenéticos
mientras el terror caía como nieve
en verano y en invierno
caían muertos los gorriones
desaparecían los pájaros
morían acuchilladas las palabras.

ustedes señores genocidas
arrancaban las alas de todas las gaviotas
volar era prohibido
arrastrase / cual serpiente / era la moda.

ustedes señores genocidas
jugando a ser herodes
convertían cada día en 28 de diciembre.

ustedes señores genocidas
helaban los lagos y los ríos
y amanecían ciegos los más bellos cisnes negros.

ustedes señores genocidas
violaron cada casa
entraron en los cuerpos
desgarraron vaginas
inventaron el más feroz de los aullidos.

ustedes señores genocidas
calentaban sus garras junto a la hoguera de los libros
e impusieron leyes imperiales
el miedo y el silencio.

pero ustedes señores genocidas
hay algo que no saben
con el cuerpo y la casa violada
los libros quemados
las cicatrices para siempre
hemos aprendido una inolvidable lección
los huecos fueron hechos
para llenarlos con nueva tierra fértil
sembrar semilla virgen
crecer alas para restituir gorriones.

y sepan
ustedes señores genocidas
aunque estén libres
jamás
sabrán volar con libertad .