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VIAJE A LANZAROTE Y AL BANCO DE LA CONCEPCIÓN

11/09/2014.



Paiño pechialbo

Raimundo, Isidro y yo llegamos a las 9 de la noche del jueves aeropuerto de Lanzarote. No nos conocíamos directamente aunque como este mundo de la ornitología no es muy grande habíamos cruzado algún correo, leído noticias en foros o  conocíamos citas destacables que publicaban las páginas y blogs que todos frecuentamos. Unas pocas palabras en la cola antes de embarcar en Madrid fueron suficientes para obtener una síntonia total, como si nos conociéramos de siempre. El viaje empezaba de la mejor manera con nuevos amigos.

 Corredor sahariano

12/09/2014.

Muy temprano acudimos al puerto de Órzola, allí esperamos a los responsables de esta experiencia con las aves marinas atlánticas llamada Lanzarote Pelagics, Juan Sagardía y Marcel Gil que regresaban de la última salida al banco de La Concepción. Ayudados por Javier de Extremadura que comandaba la salida del 10 y 11 nos unimos para descubrir los mejores lugares para observar las especialidades orníticas de Lanzarote de la mano de Juan. 

 Mariposa monarca

BARRANCO DEL CHAFARÍS, TAYABESCO.

 Cernícalo canario

La primera parada la hicimos en el barranco del Chafarís, en Tayabesco. Es uno de los pocos puntos donde gota a gota y gracias a túneles de drenaje se obtiene agua que se almacenaba en una balsa, por tanto al encontrarnos en un entorno casi desértico, el disponer agua implica una mayor variedad de vegetación, más recursos alimenticios y más aves. Aquí intentamos sin suerte observar al escaso herrerillo canario oriental (Cyanistes teneriffae degener). El resto de especies tardaron un poco pero aparecieron todas, empezamos con la curruca tomillera (Sylvia conspicillata orbitalis), un bando de paloma bravía (Columba livia), varios canarios (Serinus canaria) y una preciosa mariposa monarca (Danaus plexippus) fueron nuestras primeras observaciones.

 Halcón tagarote


Cuando volvíamos a los coches empezó el movimiento primero con una pareja de cuervos (Corvus corax canariensis), ¡un sobresalto! y un aguilucho lagunero (Circus aeruginosus) en paso migratorio acosado por una pareja de cernícalo canario (Falco tinnunculus dacotiae). Después apareció una de las estrellas orníticas que sobrevoló  y se posó en lo alto del barranco, era un halcón tagarote (Falco pelegrinoides). El mismo Juan Sagardía publicaba en 2008 en http://halcontagarote.blogspot.com.es/ que la población en Lanzarote era de 26 parejas, en la isla mayor se reproducían 21 parejas que concentraban en el Parque Nacional de Timanfaya con 7-8 parejas y en los riscos de Famara con 8 parejas. En el archipiélago Chinijo se repartían en La Graciosa una 1 pareja, otra en Montaña Clara, dos en Alegranza y una más en el Roque del Este.

 Halcón de Eleonor


Después observamos varios ejemplares de halcón de eleonor (Falco eleonorae) que es habitual en esta zona ya que debe ser uno de los pocos puntos con posibilidades de beber y tiene muy cerca las colonias cría del islote Roque del Este donde se reprodujeron 40 parejas en 2011, y las del archipiélago Chinijo donde se estimaron entre 277 y 287 parejas reproductoras en 2012, Lanzarote y sus islotes son el único lugar en Canarias donde se reproduce esta especie. Para finalizar no olvidar otra subespecie más modesta el pardillo común canario (Carduelis cannabina harterti).

 Terrera marismeña

BARRANCO DE LA ESPOLETA, GUATIZA

 Hubara canaria

Después nos llevaron al barranco de La Espoleta, que es una zona desértica donde un solitario corral de cabras aumenta los recursos y acoge una gran biodiversidad, vimos hubara canaria (Chlamydotis undulata fuertaventurae), un grupo camachuelo trompetero (Bucanetes githagineus amantum), terrera marismeña canaria (Calandrella rufescens polatzeki), bisbita caminero (Anthus berthelotii berthelotii), cernícalo canario (Falco tinnunculus dacotiae) y una esquiva lavandera cetrina (Motacilla citreola) al amparo de una charca mínima.

 Camachuelo trompetero

CAMPO DE GOLF, COSTA TEGUISE

 Terrera marismeña

Sin tiempo para asimilar todo lo visto nos desplazamos al campo de golf, allí al no haber caza y regar las calles es más fácil observar la perdiz moruna (alectoris barbara),  observamos varios ejemplares que se mostraron tímidas, también encontramos un alcaraván canario (Burhinus oedicnemus insularum) muerto.


PLAYA BLANCA Y EL GOLFO

Unos kilómetros más y llegamos al otro extremo de la isla, a Playa Blanca, aquí el objetivo era el corredor sahariano (Cursorius cursor) pero se hizo de rogar y no logramos observarlos esa mañana. Eran cerca de las 14h y nos despedimos de los compañeros que habían vuelto del viaje al Banco de La Concepción. Rai, Isidro y yo fuimos a comer un cherne (Polyprion americanus) exquisito a la localidad de El Golfo, a orillas del mar, rodeados de gaviotas patiamarilla (Larus michaellis atlantis) que esperaban con tranquilidad los restos de la limpieza del pescado del restaurante.

Por la tarde volvimos a insistir con los corredores de Playa Blanca y tuvimos más suerte al observar a última hora del atardecer una hubara (Chlamydotis undulata fuertaventurae) y 4 corredor sahariano (Cursorius cursor) además de un alcaudón real canario (Lanius meridionalis koenigi).

 Alcaraván

Ya de noche cerrada volvimos a El Golfo para una experiencia sorprendente, caminamos por abrupto sendero abierto en la lava junto a un mar que golpeaba con fuerza a pocos metros, sentados podíamos adivinar las sombras de las pardelas cenicientas (Calonectris borealis) que venían de alta mar y entraban a cebar sus pollos. Al alejarnos de la orilla ya mitigado el ruido del oleaje se podían oír las cercanas “risas” de los pollos guiando a sus padres en la total oscuridad para que pudieran encontrarlos y poder recibir como premio una ansiada ceba. Aquí cría también alguna pardela chica (Puffinus assimilis) pero no tuvimos la suerte de oírlas. Nuestras mini-linternas de bolsillo no facilitaban el caminar entre la cortante lava petrificada y al día siguiente teníamos que madrugar.


 Hubara canaria

13 y 14/09/2014.

 Localizaciones GPS

BANCO DE LA CONCEPCIÓN

 Delfín mular

A las 8 embarcamos en Órzola, allí nos esperaban Juan y Marcel junto con el resto de afortunados pasajeros que compartirían nuestra aventura, los austriacos Rupert y Michel, así como Claudi Racionero de Barna. Ya en el puerto de Caleta del Sebo, en La Graciosa, nos unimos al capitán Jorge Toledo, entrañable patrón con el que ha sido todo un placer el recibir de su mano un bautizo de mar, un mar verdadero. Os lo aseguro porque no tiene nade que ver el navegar en los grandes ferrys, en barcos pequeños, o en catamarán en mi Mediterráneo natal, ni siquiera el vivir una galerna con olas de 8 metros con el Pride of Bilbao en el Cantabrico, ¡no tiene nada que ver con el navegar en un pequeño velero en la inmensidad del Atlántico!

Petrel de Bulwer

 Delfín moteado

El velero de Jorge Toledo “Vientos del Sur’ nació en los astilleros holandeses Jongert en 1971 y aparentaba ser demasiado pequeño con sus 14 metros de eslora para la inmensidad del mar, pero a una velocidad constante de 5 nudos empezó a cabalgar unas olas “tranquilas” para estas latitudes pero que implicaban un continuo balanceo, a veces extremo, con oscilaciones acusadas de casi 45º. Por suerte no me mareo y no necesité tomar ninguna pastilla, pero no pude evitar estar toda la mañana sentado en un asiento de popa, agarrado fuertemente sin moverme. Cada vez que tenía que desplazarme torpemente dentro del barco era muy importante sujetar la cámara con el 400 mm y con la otra mano agarrarme a cualquier asidero del barco que me impidiera caer al mar.


 Delfín moteado

Petrel de Bulwer

A medio día antes de parar motores para lanzar el primer bloque de chum congelado ya habíamos observado petrel de Bulwer (Bulweria bulwerii) que no se acercaba demasiado a la embarcación ni se mostró nunca interesado con el cebo y un par de grupos familiares de delfín mular (Tursiops truncatus). El primer “aperitivo” de chum no tuvo demasiado éxito pero al final aparecieron tímidamente los primeros paíño de Maderia (Oceanodroma castro), sin embargo el cebo parecía gustar más a un marrajo común (Isurus oxyrinchus).

 Charrán común

Continúamos dirección al banco de La Concepción al que no llegaríamos hasta la mañana siguiente. La especie más abundante del viaje fue la pardela pardela cenicienta (Calonectris borealis) ayudó que en el cercano islote de La Alegranza está la segunda mayor colonia reproductora del mundo para esta especie, estimada en 8.000 parejas. En alta mar cuando no vagaban se asociaban a grupos de delfines que perseguían y acorralaban bancos de peces, ellas lo aprovechaban para alimentarse.

 Puesta de sol en el Banco de La Concepción

Durante toda la tarde y noche siguiente estuvimos rodeados de nutridos grupos de delfín moteado (Stenella frontalis) madres y crías nadaban pegadas, frecuentemente muy cerca del casco y por doquier nos sorprendían los saltos acrobáticos de los adultos. También pudimos ver en la distancia los resoplidos de un par de rorcual tropical (Balaenoptera edeni) y hasta un fugaz zifio de cuvier (Ziphius cavirostris). Como broche tuvimos una puesta de sol espectacular, con un mar más tranquilo que dio paso a una navegación pausada a vela, con cielo estrellado sin ninguna luz que lo amortiguara, como broche tuvimos toda la noche el acompañamiento de los resoplidos y chapoteos de los delfines que nos custodiaron pegados al barco, sin duda algo inolvidable.


Paiño de madeira

Paiño de madeira

Paiño de madeira

 Paiño común

Por la mañana amanecimos en el Banco de La Concepción, es una meseta de origen volcánico que se eleva desde los 2.541 m hasta 150-200 m de profundidad. Está a unos 71 km al NE de Lanzarote, en las coordenadas 29º 55’ Latitud N y 12º 45’ Longitud W. Esta montaña provoca el afloramiento de nutrientes abisales y facilita abundantes recursos para peces y aves. Aquí mejoró la efectividad de chum, se concentraban buenos números de los más abundantes Paíño de Maderia (Oceanodroma castro), pero también había paíño común (Hydrobates pelagicus) y paíño de Wilsón (Oceanites oceanicus). Gracias a que teníamos las especies juntas pude aprender a diferenciarlas. El más grande el castroCon patas largas, caminando sobre la superficie, más pequeño y con la zona anal blanca el oceanicus. El más pequeño de todos y con una estrecha franja blanca central en la parte inferior de las alas el pelagicus. No tuve suerte y no vi el único paíño de Leach (Oceanodroma leucoroa) que se observó en esta salida.

Paiño de Wilson

Paiño de Wilson

Pardela cenicienta

 Pardela cenicienta

De entre una abrumadora mayoría de pardela cenicienta, destacaron por menos frecuentes más de 20 pardela pichoneta (Puffinus puffinus) y 4 pardela capirotada (Puffinus gravis). Solo vimos un único y lejano págalo rabero (Stercorarius longicaudus) debido a que todavía no había empezado el paso migratorio de los charranes a los que parasita, solo vimos un charrán común (Sterna Hirundo) y 2 charrán Ártico (Sterna paradisea).

Pardela capirotada

Pardela capirotada

Pardela pichoneta

Pardela pichoneta

 Paiño pechialbo

Capítulo aparte merece el paíño pechialbo (Pelagodroma marina) disfrutamos a lo largo del día con 6 aves. Esta especie a primera vista destaca por la belleza de su plumaje e inmediatamente después sorprende su forma delicada de volar, como una bailarina que se desplaza con gráciles saltos sobre la superficie, sin duda otro de los momentos culmen del viaje.

 Paiño pechialbo

Para finalizar con la salida marítima añadir otras especies de aves observadas; gaviota sombría (Larus fuscus), pardela cenicienta mediterránea (Colonectris diamodea), y un bando de más 100 aguja colipinta (Limosa lapponica). De entre los pescados como les llama Juan Sagardia vimos tiburón martillo (Phyrna mokarran) que degustó un bocado de chum y una tortuga boba (Caretta caretta).


15 y 16/09/2014

 Hubara canaria

Dejamos en La Graciosa a Jorge tras un buen desayuno, de vuelta a Lanzarote Juan nos enseñó el hueco donde se reproduce el rabijunco etéreo (Phaeton aethereus) en Punta Fariones, muy cerca del puerto de Órzola. Allí nos despedimos de Juan, de Marcel y de los austriacos. Nos fuimos a llevar a Raimundo y a Claudi al aeropuerto e Isidro y yo repetimos con el barranco de la Espoleta, obtuvimos buenas fotos de hubara, de camachuelo y de terrera marismeña. Lo volvimos a intentar sin éxito con el corredor en Playa Quemada y en Playa Blanca.

Bisbita caminero

En el área de los camellos en Timanfaya también fallaron los habituales consumidores de excrementos de camello, un grupo de camachuelo trompetero. En Famara observamos corredor lejano y hubara, pero pudimos hacer buenas fotos desde el coche al bisbita caminero y al alcaraván. Comimos una excelente vieja (Sparisoma cretense) en el precioso pueblo de Teguise y después en el alto entre Los Valles y Haria pudimos volver a ver tagarote, eleonor, cuervo y cernícalo. Por la tarde despedí de Isidro en el aeropuerto y me fui a descansar y hacer una buena cena.

Gorrión moruno

A la mañana siguiente conseguí alguna foto decente de corredor en Playa Blanca tras más de dos horas de aproximación bajo un sol de justicia y después alguna de gorrión moruno (Passer hispaniolensis) en el estanque del jardín del cactus en Guatiza.

Sin duda otro viaje inolvidable y muy recomendable, gracias a LANZAROTE PELAGICS y al capitán Jorge Toledo que además tiene otro barco hotel que seguro debe ser una experiencia muy sugerente. Gràcies Claudi.

En especial, gracias Rai e Isidro. 

Raimundo, Michel, Jorge, Marcel, Juan, Isidro, Rupert, Rafa y Claudi.

 Corredor sahariano

Lanzarote Pelagics:

Vientos del Sur:

 Lugares citados en Lanzarote.

Texto y fotos Rafa Muñoz, septiembre de 2014.

















DIARIO ORNITOLÓGICO DE LANZAROTE.


Localizaciones de Lanzarote.


Aterrizamos el día 17 de julio en el aeropuerto del Matorral (1). Lo primero que llamó mi atención fue la presencia de tres vencejos unicolor (Apus unicolor) sobrevolando los alrededores. Después comprobaría que son escasos solo pudiéndolos observar en esta zona.

El día 18, camino a los Jameos de Agua (2), lo primero que observé fue un cernícalo vulgar canario (Falco tinnunculus dacotiae). El resto del viaje los observé muchas veces en cualquier tipo de hábitat. Otra sorpresa fue la fugaz visión de un halcón de Eleonora (Falco eleonorae) de los que crían un mínimo 100 parejas en Lanzarote y en el archipiélago Chinijo y no tuve la suerte de volverlos a ver. Las gaviotas patiamarillas (Larus cachinnans atlantis) están omnipresentes en toda la isla, tanto en costas e islas como en el interior. Otra sorpresa fue el poder disfrutar, en el malpaís del parking de los Jameos del Agua (2), con un grupo de machos del lagarto atlántico o de Haria (Galliota atlantica).


Lagarto de Haria.

Después de los Jameos y de la Cueva de los Verdes (4) pasamos por los altos de los riscos de Famara (5), en concreto al mirador, un sitio muy recomendable para ir con tiempo. Desde allí se observaban los nidos ya abandonados de las gaviotas patiamarillas (Larus cachinnans atlantis) y por las terrazas un grupo familiar de bisbita caminero (Anthus berhelotii). En el camino de regreso dos dos tórtolas comunes (Stretopelia turtur).

En donde nos alojábamos, en el turístico Puerto del Carmen (3), abundan la tórtola rosigrís (Streptopelia roseogrisea) así como en el resto de poblaciones de la isla. Menos abundantes pero muy conspicuos son los grupos familiares de gorrión moruno (Passer hispaniolensis).

El día 19 pude hacer mi primera escapada exclusiva para observar aves, me decidí por los Llanos de Famara y Soó (6). Es un extenso jable arenoso salpicado de ralos matorrales salinos. En la playa descansaban jóvenes de gaviota patiamarilla (Larus cachinnans atlantis). Pequeños grupos familiares de bisbita caminero (Anthus berhelotii) salpicaban toda la zona. También fue espectacular un nutrido bando de terrera marismeña (Calandrella rufescens polatzeki), calculo que no bajarían del centenar. Observé un grupo familiar de tres alcaravánes (Burhinus oedicnemus insularum), una pareja de cernícalo vulgar (Falco tinnunculus dacotiae) y otra de alcaudón meridional canario (Lanius excubitor koenigi).


Alcaudón Meridional Canario.

El resto del día lo dedicamos a recorrer el Parque Nacional de Timanfaya (7), zona volcánica por excelencia desde las erupciones ocurridas entre los años 1730 y 1736, que afectaron a una cuarta parte de la superficie de la Isla y la han marcado significativamente. Aquí predomina el malpaís que son campos de lava seca y retorcida que apenas soportan líquenes y musgos. Sólo en las laderas más umbrosas y con cenizas crecen ralos arbustos que pueden soportar artrópodos y algún lagarto. La belleza es impresionante y su visita imprescindible. Respecto a las aves solo pudimos observar paloma bravía (Columba livia canariensis) y la siempre presente gaviota patiamarilla (Larus cachinnans atlantis).


Parque Nacional de Timanfaya.


El día 20 con toda la familia, nos embarcamos en Orzola (8) para visitar la isla de La Graciosa (9), la única poblada del archipiélago Chinijo. En el puerto las omnipresentes gaviotas patiamarillas (Larus cachinnans atlantis). Ya en el interior del jable arenoso observé jóvenes de lagarto de Haria (Galliota atlantica) y más bisbita caminero (Anthus berhelotii). También un grupo de unas 25 terreras marismeñas (Calandrella rufescens polatzeki) y una pareja de cernícalo vulgar (Falco tinnunculus dacotiae). En el pueblo una pareja de alcaudón meridional (Lanius excubitor koenigi). En las escolleras del puerto se soleaban los enormes y coloridos cangrejos moros (Grapsus adscensionis) y se alimentaba un andarríos chico (Actitis hypoleucos) de regreso, en su viaje postnupcial. De vuelta y con el mar un poco más tranquilo pudimos disfrutar de 15 pardelas cenicientas (Calonectris diomedea borealis) que volaban paralelas al ferry.

Isla Graciosa.

El día 21 antes de salir el sol ya estaba otra vez de camino a los llanos de Famara y Soó (6). Esta vez cogí una pista de tierra y los primero con que pude echarme a los prismáticos fue una pareja de cernícalos y otra de alcaudones. Me crucé con un coche con dos colegas ornitólogos de Madrid en pos de las hubaras y de los corredores, todavía sin éxito. Poco después de dejarlos la primera sorpresa un grupo familiar de siete corredores saharianos (Cursorius cursor), el viento y la arena que este arrastraba no permitieron hacerles una foto decente, aquí le llaman a esta lluvia horizontal “picón” por lo molesto de la arena arrastrada por el constante viento sobre la piel y ojos. Continué y en seguida a lo lejos divise a dos inconfundibles hubaras canarias (Chlamydotis undulata fuertaventurae). Caminaban alejándose serpenteando los arbustos para ocultarse.

La Hubara Canaria es una subespecie endémica del Archipiélago Canario que habita en las islas de Fuerteventura, Lanzarote y la Graciosa. La población total según el censo de 2005 dedujo que su población se distribuye con 11 ejemplares en La Graciosa, 352 en Lanzarote y 216 en Fuerteventura. El hábitat de la Hubara en Canarias consiste en llanuras y colinas pedregosas de carácter semi-desértico, llanuras costeras y arenas consolidadas. La cobertura vegetal es de tipo arbustito, con dominio de aulagas (Launaea arborescens), espinos (Lycium intricatum) y salados (Salsola vermiculada). Su alimentación es muy variada incorporando materia animal (escarabajos, saltamontes, hormigas, orugas, caracoles y pequeños lagartos) y vegetal (grano de cereal, garbanzos, lentejas y bayas).

Para intentar continuar observándolas tuve que seguir por la pista. Pendiente de poder relocalizarlas no me di cuenta que la arena de la pista se volvía más espesa y cuando quise reaccionar ya tenía el coche de alquiler atrapado en la arena. Se acabó mi pajareo esa mañana. Gracias a la amabilidad de un agricultor, que llevaba garrafas de agua a su melonar a un kilómetro de distancia y que me acerco al pueblo donde otro vecino con un enorme Toyota me sacó del apuro. El viento hace que el jable cambie constantemente y los mismos agricultores me confirmaban que frecuentemente se quedaban atascados. Si un consejo puedo dar es que por aquellas pistas no circuléis en coche.

Después de descansar del atracón de arena del jable de Soó, ya junto con toda la familia, nos dirigimos del Puerto del Carmen, al Jardín de cactus (10). En el viaje observamos dos garcillas bueyeras (Bubulcus ibis) y varias abubillas (Upupa epops). En el jardín de cactus aprovechando las balsas entraban a beber 3 pardillos (Carduleis cannabina harterti) y un nutrido grupo familiar de gorrión moruno (Passer hispaniolensis). Vigilando desde las aspas de un molino un cernícalo vulgar (Falco tinnunculus dacotiae)

El 22 fue un día de viaje pasamos, en apenas 20 minutos, con el ferry de Playa Blanca (11) en Lanzarote a Corralejo en Fuerteventura. En la travesía marítima observamos seis pardelas cenicientas (Calonectris diomedea borealis).