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Gallocanta: grullas y anátidas

 

Un año más he conseguido no faltar a mi cita otoñal con Gallocanta. Este año me alojé dos noches en Calamocha, en el hotel Lázaro. Es una buena opción porque además sirven menús de cena, ofrecen elegir entre 2 o 3 primeros y otros tantos segundos, bebida más café o postre, todo por 11€. Es un menú sencillo per copioso, lo que resulta recomendable para reponerse después de una larga jornada de pajareo con bastante frío.

Las temperaturas oscilaron entre los -3 y los 10 grados centígrados, los cielos estuvieron despejados y solo levantó una ligera brisa, en ciertos momentos. Por la noche había una espectacular luna casi llena, lo que facilitaba la observación de fauna hasta muy tarde. Los caminos estaban secos lo que permita el tránsito de cualquier tipo de vehículo, pero recordar respetar la señalización y solo hacerlo por las  pistas autorizadas. Lo mejor todo es que este ha sido un buen año hidrológico y la laguna de Gallocanta tiene bastante más agua que los ejercicios anteriores, esto favorece la presencia de muchos individuos y variedad de especies.


El Balsón de Fuentes Claras

17 de noviembre

Salí de València a las 9 de la mañana, tras dos cómodas horas viaje por autovía llegué al Ojo de Fuentes Claras, que está situado junto a la carreta que une la localidad con Calamocha. Ambas poblaciones están en la cabecera del valle del Jiloca. En las localidades Monreal del Campo, Caminreal, El Poyo del Cid y Fuentes Claras hay surgencias de aguas subterráneas que mantienen constante una temperatura de entre 15 y 20°. 


Chopo cabecero

Estas aguas se han aprovechado además de para el suministro urbano, para regar fértiles huertos y algunos campos de maíz. Las surgencias están rodeada de espesos carrizales (Phragmites australis), a cierta distancia del agua les sustituyen los juncales (Juncus effusus). En toda la zona crece un interesante bosque de ribera formado por álamos, sauces y chopos negros (Populus nigra). Algunos ejemplares añosos de esta última especie se denominan chopos cabeceros, sus ramas centrales se utilizaban para hacer vigas. Cada 10 o 12 años se desmochaban a la misma altura de tronco, se cortan y las ramas vuelven a crecer rectas. Esta práctica favorece al árbol ya que estos ejemplares viven mucho más que uno sin trabajar. También podemos encontrar sargatillo (Salix sp) o mimbre que se utilizaba para hacer cestos, para poder moldear los tallos había que dejarlos en remojo y para ello se aprovechaban las balsas de las surgencias.

 

Escribano palustre

Toda esta vegetación y los cultivos que la rodean dan refugio y alimento a muchas aves, en los fríos inviernos de Teruel. Observé carbonero común (Parus major), escribano palustre (Emberiza schoeniclus), gorrión molinero (Passer montanus), herrerillo común (Cyanistes caeruleus), pinzón vulgar (Fringilla coelebs) y un zorro (Vulpes vulpes) que regresaba de sus correrías nocturnas para dormir en la espesura.


Milano real

Entre los chopos se levantó un azor común (Accipiter gentilis) y revoloteaban un busardo ratonero (Buteo buteo) y un milano real (Milvus milvus). En los maizales se movían córvidos como la corneja negra (Corvus corone) y la urraca común (Pica pica), que entre carrizos se movía la gallineta común (Gallinula chloropus) y en la orilla esperaba inmóvil una garza real (Ardea cinerea).


Mito común

Mediada la mañana seguí camino dirección Tormos, una breve parada en lo alto del puerto del Carrascal me permitió observar un numeroso grupo de 20 mito común (Aegithalos caudatus) y un grupo de buitre leonado (Gyps fulvus) patrullando los cielos en busca de alguna carroña.


Gangas ortegas en Gallocanta 2016

Ya en Gallocanta me dirigí al observatorio del Cañizar, en Tormos. Poco antes del parking observé una solitaria ganga ortega (Pterocles orientalis) sesteando. Se levantó una molesta brisa que hizo bajar la sensación térmica, pero dentro de la torre se estaba bien y tenía delante de mí un gran espectáculo.


Desde el observatorio del Cañizar, al fondo Bello

Varios miles de grullas (Grus grus) rodeaban una laguna llena de cuchara europeo (Spatula clypeata), ánade azulón (Anas platyrhynchos) y tarro blanco (Tadorna tadorna). Las grullas iban y venían, algunos bandos pasaban muy cerca del observatorio, aunque tenía la caía del sol de cara pero un bosquete a mi espalda se veía mucho movimiento. 



Un aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus) repasaba los juncales en busca de su merienda, un halcón peregrino mediterráneo (Falco peregrinus brookei) realizó un par de intentos de atrapar una paloma bravía (Columba livia livia). Todo esto estaba aderezado con el ronroneo que emiten las grullas y el canto de una perdiz roja (Alectoris rufa) escondida. El sol dio paso a una luna casi llena espectacular, fue cuando me di cuenta que no había parado a comer, tenía frío y hambre, por lo que decidí ir al hotel a cenar.


Grullas

18 de noviembre

Amaneció un cielo raso, el viento en calma y un buen hielo gracias a los -4°c. A las 9 de la mañana ya estaba en la pista de la Cabezada, Tormos. Un aguilucho pálido (Circus cyaneus) me dio la bienvenida, durante toda la jornada observé un mínimo de cinco ejemplares distintos.


Correlimos menudo

Por la orilla este, siguiendo la pista dirección que va paralela a la laguna, llegué a Los Paretazos, es el punto donde se está más cerca de la laguna y en las orillas se alimentaba un grupo de correlimos menudo (Calidris minuta).

En los campos se movían grupos de serín verdecillo (Serinus serinus), jilguero europeo (Carduelis carduelis) y pardillo común (Linaria cannabina mediterranea). Algunos escribanos triguero (Miliaria calandra) cantaban, mientras las inquietas tarabillas europeas (Saxicola rubicola) atrapaban los escasos insectos que habían conseguido activarse con los débiles rayos de sol de la mañana.


Helada matinal en Berrueco

Seguí por la pista que al llegar al término de Berrueco cambia de nombre y se llama camino de la Cantera. En los campos de cereal que en esta época permanecen en reposo, algún enorme tractor removía su tierra rojiza. Por doquier “pastaban” los “rebaños” de grullas.  Revoloteó un inquieto bando de calandria común (Melanocorypha calandra), mientras que un pequeño grupo de paloma torcaz (Columba palumbus) rebuscaba granos olvidados en un baldío.


Bando de silbón europeo

Por las calles de Gallocanta se movían las tórtolas turca (Streptopelia decaocto), nutridos bandos de gorrión común (Passer domesticus balearoibericus) y estornino negro (Sturnus unicolor). 


Avefría europea

En la salida norte de la localidad busqué la pista que sale dirección oeste, hasta el observatorio de los Aguanares. Aunque está muy alejado de la orilla, con el telescopio se podía observar una buena cantidad de cerceta común (Anas crecca), las avefrías europeas (Vanellus vanellus) patrullaban las orillas o descansaban junto a una veintena de correlimos común (Calidris alpina). En alto de los tarajes descansaba un grupo de verderón común (Chloris chloris). Era el medió día y el sol regalaba unos agradables 10 °, un grupo de avoceta común (Recurvirostra avosetta) lo aprovechaba para sestear con la cabeza recostada en su dorso.


Gallocanta al fondo, grullas en la laguna

Han cerrado la pista más próxima a la laguna, porque los riachuelos bajan con bastante agua y a buen seguro que un coche se quedaría atrapado al intentar vadearlos. Llegué hasta el cruce del Alto del Molinillo para coger la comarcal A-2506 y llegar al mirador de la laguna de la Zaida. Estaba seca por lo que seguí por el camino a la Yunta, hasta la localidad de Used


Mosquitero común

Desde allí regresé hasta Gallocanta y subí al Alto de la Virgen, donde está la ermita de Nuestra Señora del Buen Acuerdo. Mientras comía una solitaria mariposa saltacercas (Lasiommata megera) se calentaba sobre una pared pedregosa. Después me dediqué al pajareo y allí mismo añadí a mi cuaderno de campo un cuervo grande (Corvus corax), bisbita pratense (Anthus pratensis), mirlo común (Turdus merula) y mosquitero común (Phylloscopus collybita)


Gorriones morunos en Gallocanta

Empezaba a bajar el sol y me dirigí al observatorio de la Reguera que está en la orilla oeste, en el término de Las Cuerlas. Antes de llegar en un bosquete descubrí un nutrido bando de gorrión moruno (Passer hispaniolensis hispaniolensis). La Reguera es un lugar es mágico y estos días con pandemia hay que llegar pronto para coger sitio. Fui el primero y me gané el derecho de estar a resguardo de la brisa helada de la tarde. El único problema es que no paró de llegar gente que se quedaba en el exterior, allí hablaban como si estuvieran en el bar y eso evitaba que se acerquen las abundantes grullas, según la guardería ese día había 19.132 en Gallocanta.


Porrón moñudo

Para compensar, gracias a tener la luz de la tarda de espaldas y al telescopio, pude disfrutar con grandes números de anátidas: ánade friso (Mareca strepera), ánade rabudo (Anas acuta), porrón europeo (Aythya ferina), porrón moñudo (Aythya fuligula) y silbón europeo (Mareca penelope)


Flamencos y patos cuchara en Gallocanta

Entre el colorido paisaje y el azul del cielo y de la laguna destacaba un buen bando de unos 150 flamenco común (Phoenicopterus roseus), volaban intentando cazar varios aguiluchos y un cernícalo vulgar (Falco tinnunculus). Entre los juncos, muy cerca de un grupo de grullas, pastaban dos corzos (Capreolus capreolus)


Grullas

Al caer la luz se repitió la liturgia que hace vuelva todos los otoños, intentado coincidir con el pico del paso migratorio entrante de las grullas norte-europeas, antes que marchen camino a las dehesas del sur. Cuando se esconde el sol y el cielo se llena de tonos cenicientos y rojizos, miles de grullas entran a dormir a laguna. Todas juntas forman un inmenso coro, que repiten incansables su ronroneo característico, ¡gru-gru! Sin duda es un momento mágico y nunca es igual, pero siempre consigue que te olvides del frío otoñal de Aragón, que unas veces puede ser salvaje y otras, como este año, rejuvenecedor. 


Aguilucho pálido patrullando al atardecer a orilla de la laguna. 

Texto y fotos de Rafa Muñoz.


El mágico anochecer otoñal de Gallocanta


AVES Y PECES EN CABO DE GATA, JULIO 2020

Cabo de Gata



Este atípico año de pandemia solo pude conseguir unos escasos cinco días para escaparme acompañado de mi familia a descubrir el Cabo de Gata a finales del mes julio. Como en todo viaje familiar a la costa hay que compatibilizar playa, gastronomía y visitas culturales por lo que el pajareo quedó relegado a las primeras horas matinales a las que pude sumar alguna hora de buceo en las playas. Está crónica hará un breve resumen de los mejores lugares que visité y de las especies que encontré en esta época que no es buena para disfrutar de la biodiversidad terrestre pero si de la marina.

Alcaraván común (Burhinus oedicnemus)


Cortijo del Fraile, Los Albaricoques, Níjar

Este lugar está alejado de las rutas habituales, aúna la historia con una naturaleza bien conservada en un lugar muy tranquilo. Desde la localidad de Los Albaricoques sale dirección norte una buena pista que atraviesa fincas agrícolas y zonas esteparias hasta llegar a las ruinas de un gran caserío, el Cortijo del Fraile. Fue construido por los dominicos en el siglo XVIII y es famoso porque aquí se produjo el truculento asesinato de Paca la Coja, un suceso negro de la España rural conocido como el Crimen de Níjar. Este drama de celos y sangre inspiró a Federico García Lorca para crear “Bodas de Sangre” en 1931. La belleza de estas tierras resecas salpicadas de minas abandonadas también ayudó a que aquí se rodaran escenas de la mítica película “El Bueno, El Feo y El Malo” del director Sergio Leone.

Cortijo del Fraile


Con estos interesantes antecedentes, una vez descubierta la belleza del lugar dediqué las tres primeras horas de dos mañanas distintas para recorrer estos campos donde pude observar Abubilla (Upupa epops), Alcaraván común (Burhinus oedicnemus), Ánade azulón (Anas platyrhynchos), Alcaudón meridional (Lanius meridionalis meridionalis), Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus), Cistícola buitrón (Cisticola juncidis), Cogujada montesina (Galerida theklae), Collalba rubia (Oenanthe hispanica), Conejo (Oryctolagus cuniculus), Cuervo grande (Corvus corax), Culebrera europea (Circaetus gallicus), Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), Estornino negro (Sturnus unicolor), Ganga ortega (Pterocles orientalis), Golondrina común (Hirundo rustica), Golondrina daúrica  (Cecropis daurica), Lavandera blanca (Motacilla alba), Gorrión común (Passer domesticus balearoibericus), Gorrión moruno (Passer hispaniolensis hispaniolensis), Mochuelo europeo (Athene noctua), Paloma bravía doméstica (Columba livia domestica), Perdiz roja (Alectoris rufa), Tórtola turca (Streptopelia decaocto) y Zorro (Vulpes vulpes).

Montañas de Níjar


Costas de Níjar y Carboneras

Durante los últimos días de julio el viento dominante venía del este y era suave lo que permitía el baño en estas aguas abiertas. Visitamos las limpias y hermosas playas de Los Escullos, las playas de Monsul y los Genoveses al sur de San José, la Playa del Corral en Carboneras así como los acantilados de la Torre de la Vela Blanca, cercanos al faro de Gata.

Collalba negra (Oenanthe leucura)


Aquí las aves marinas son las más fáciles de observar, vimos Gaviota de audouin (Ichthyaetus audouinii) y Gaviota patiamarilla (Larus michahellis) pero estos abruptos y resecos peñascos escondían además Cogujada montesina (Galerida theklae), Collalba negra (Oenanthe leucura), Lagartija colirroja (Acanthodactylus erythurus), un Milano real (Milvus milvus) que supongo en paso migratorio, Perdiz roja (Alectoris rufa), Vencejo pálido (Apus pallidus) y Vencejo real (Tachymarptis melba).

Playa de Monsul


Solo unas pocas horas de buceo muy cerca de la costa y a poca profundidad fueron suficientes para observar una buena muestra de la enorme riqueza que esconden estas aguas. Encontré Morena (Mureana helena), Bígaro (Nassarius mutabilis), Cabrilla serrana (Serranus cabrilla), Castañuela (Chromis chromis), Doncella (Coris julis), Erizo de mar (Paracentropus lividus), Erizo regular (Arbacia lixula), Esparrallón (Diplodus annularis), Espetón (Sphyraena sphyraena), Lubina (Dicentrarchus labrax), Mero (Epinephelus guaza), Morraja (Diplodus vulgaris), Mújol (Mugil cephalus), Oblada (Oblada melanura), Sargo (Diplodus sargus), Sargo barreado (Diplodus cervinus), Sarpa (Sarpa salpa) y Serrano (Serranus scriba).

Bígaros (Nassarius mutabilis)


Culebrera europea (Circaetus gallicus)


Las Amoladeras, Almería

Este paraje tiene un centro de interpretación pero a las horas que yo llegué estaba cerrado por lo que opté por recorrer la pista que lleva hasta la baliza del aeropuerto de Almería. Lo primero que llama la atención de este singular paraje son los tonos marrones y rojizos de los espartos que contrastan con el verde de los pies de Agave fourcroydes y Agave sisalana. Estas piteras son originarias de Centroamérica y se plantaron aquí en los años 50 del s. XX para intentar aprovechar industrialmente sus fibras pero su lento crecimiento hizo inviable su explotación económica. Quedaron como un recuerdo del caótico desarrollismo franquista. Estas plantas demostraron su potencial invasor en hábitats semideserticos y medraron en detrimento de otras especies autóctonas. Hoy en día gracias al atractivo paisajístico de sus inflorescencias estas agaves son más valoradas por la población local y por los turistas que la propia vegetación autóctona, el desconocimiento generalizado lleva a la creencia que estos agaves son plantas nativas y típicas de Almería.

Agaves en las Amoladeras


Mientras la población desconoce que las verdaderas joyas vegetales son los artales estos se hacen cada vez más escasos por la proliferación de invernaderos e infraestructuras turísticas que ocupan terrenos y esquilman los acuíferos. La Directiva de la Unión Europea sobre la Conservación de los Hábitats Naturales y de Fauna y Flora Silvestres (92/43/CEE), considera a las artineras como un “ecosistemas de interés comunitario, para cuya conservación es preciso designar zonas especiales de protección”. Los artales dependen del acceso de sus raíces a las aguas subterráneas para su pervivencia, entre sus especies más características aquí encontramos al Azufaifo (Ziziphus lotus). Este arbusto tiene raíces que pueden llegar a los 60 metros de profundidad y que llegan a crecer horizontalmente hasta 15 metros, este vasto sistema de radical les permite aprovechar al máximo la escasa humedad. Las raíces frenan la pérdida de suelo y fijan gran cantidad dióxido de carbono, en su ramaje se refugian y alimentan muchas aves e insectos. En las zonas arenosas este arbusto con sus macollas retiene grandes acúmulos de arena y materia orgánica bajo su dosel que fertilizan el terreno, estos arbustos crecen agrupados en torno a los cauces secos en las ramblas.

Agaves en la Amoladeras


Otro vegetal singular es el Arto (Maytenus senegalensis subsp.europaea), también llamado arto negro o espino cambrón. Es otro arbusto longevo de gran tamaño que pierde las hojas en invierno, su máxima actividad fotosintética y reproductiva coincide con el inicio del verano. Está incluido en el Libro Rojo de la Flora Andaluza considerada como “Vulnerable” por el Decreto 23/2012. También hay cepellones espesos de Cornicabra (Periploca angustifolia) que en Almería se utilizaban como infusión cicatrizante con tallos y hojas que se usaban para lavar heridas. Este arbusto perenne no soporta los 0 grados de temperatura, cuando se alcanzan la planta pierde totalmente sus hojas. Entre otras plantas aquí podemos encontrar palmitos, acebuches, espartos y lentiscos.

Mochuelo europeo (Athene noctua)


En pleno estiaje y antes de la llegada de los migrantes o invernantes este es un lugar difícil para las aves por lo que solo pude encontrar Cogujada montesina (Galerida theklae), Conejo (Oryctolagus cuniculus), Culebrera europea (Circaetus gallicus) y Vencejo común (Apus apus).

Rambla Morales


Rambla Morales, Almería

Este barranco es la mayor de todas las ramblas del levante almeriense, recoge la escorrentía de la Sierra Alhamilla y desemboca en al oeste de la pedanía de Almería que es Cabo de Gata donde se forma una pequeña albufera rodeada por un cinturón de tarays. Esta laguna de apenas cuatro hectáreas de extensión tiene agua todo el año gracias a los aportes de las escasas lluvias y a las aguas sobrantes de la única desaladora privada española que está construida en sus orillas, curioso recuerdo del desarrollismo turístico. También se conoce a la rambla como “el Charco” o el "Charco Rambla Morales", pasado el cinturón de cañas y tarajes que rodea la zona encharcada hay una extensa zona dunar que fijan plantas como las salicornias (Salicornia ramosissima) o el Tomillo sapero (Frankenia corymbosa).

Martinete común (Nycticorax nycticorax)


La mañana que recorrí este paraje encontré: Alcaraván común (Burhinus oedicnemus), Ánade azulón (Anas platyrhynchos), Cogujada montesina (Galerida theklae), Conejo (Oryctolagus cuniculus), Focha común (Fulica atra), Gallineta común (Gallinula chloropus), Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus), Golondrina común (Hirundo rustica), Jilguero europeo (Carduelis carduelis), Martinete común (Nycticorax nycticorax) y Vencejo común (Apus apus).

Salinas de Cabo de Gata y flamencos


Salinas y Cabo de Gata

A un valenciano acostumbrado a l’Albufera de València o la Marjal dels Moros no le sorprende la variedad de la biodiversidad que esconden las Salinas del Cabo de Gata, con solo dos breves vistazos desde los tres observatorios al sur de las salinas, situados junto a la comarcal AL-3115 pude observar: Archibebe común (Tringa totanus), Avoceta común (Recurvirostra avosetta), Charrán patinegro (Thalasseus sandvicensis), Charrancito común (Sternula albifrons), Cigüeñuela común (Himantopus himantopus), Flamenco común(Phoenicopterus roseus), Gaviota patiamarilla (Larus michahellis), Zarapito trinador (Numenius phaeopus), Alcaudón meridional (Lanius meridionalis meridionalis), Ánade azulón (Anas platyrhynchos), Archibebe común (Tringa totanus), Cistícola buitrón (Cisticola juncidis), Garceta común (Egretta garzetta) y Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus). Más interesante por menos frecuente a mis ojos resultó descubrir los acantilados, calas y fondos que rodean el Cabo de Gata aunque no tuve tiempo de bucear en ellos por lo que prometo volver.

Zarapito trinador (Numenius phaeopus)


Alcazaba de Almería

La última tarde la dedicamos a visitar la ciudad de Almería y os puedo asegurar que sería imperdonable omitirla de la agenda de cualquier viaje, primero por su gastronomía, segundo por la  belleza de su Alcazaba construida en el siglo X por el califa Abderramán III  que es la segunda fortaleza árabe más extensa de la Península Ibérica. Como muestra de su singularidad señalar que en sus estancias y jardines se han rodado películas como Cleopatra (1963), Patton (19700, Marco Antonio y Cleopatra (1972), El viento y el león (1975), Mega Mindy en het warte kristal (2010), Resucitado (2016), Juego de tronos, sexta temporada (2016), The Bab, documental (2017) y Wonder Woman 1984 (2020).

Finca Experimental «La Hoya»


Pero hay otra razón de peso para un naturalista para visitarla, pero conviene recordar subir los prismáticos a la Alcazaba. La fortaleza está construida sobre un cerro que se prolonga hasta otro situado al norte, en medio queda protegido por las murallas un estrecho vallejo donde se encuentra la Finca Experimental «La Hoya». Fundada en 1971 por Antonio Cano Gea y José Antonio Valverde Gómez. Se creó para proteger la fauna africana y allí se llevaron las gacelas que se mantenían en cautividad en el antiguo Sahara Español evacuadas antes de la llegada de la Marcha Verde en 1975.



Aquí se crían y después se liberan gacelas en los mejores parques naturales norteafricanos de Senegal, Marruecos o Túnez. Hay recintos que se ven desde las murallas de la Alcazaba con Gacela dorcas sahariana (Gazella dorcas neglecta), la Gacela dama (Nanger dama) que actualmente es la más amenazada ya que extinguió en libertad en 1968, la Gacela de Cuvier (Gazella cuvieri) o el Arrui sahariano (Ammotragus lervia).

Ganga ortega (Pterocles orientalis)




Texto y fotos de Rafa Muñoz 2020.



NOVIEMBRE GALLOCANTA; GRULLAS Y EXÓTICA.

21, 22 y 23 de Noviembre de 2016.


Llegado noviembre uno de los lugares imprescindibles que debe visitar un naturalista es la laguna de Gallocanta, en estas fechas aquí se asiste al espectáculo de la migración de las grullas.

LAS GRULLAS


La Grulla común (Grus grus) es un ave de alrededor un metro de altura, que pertenece a la familia Gruidae, la podemos encontrar en Europa, Asia y algunos puntos de África. Cría en el norte, en humedales de la taiga y unas pocas lo hacen en contados humedales de Grecia, Yugoslavia, Rumanía, Dinamarca y Alemania, se calcula que su población ronda los 270.000 individuos.


Con la llegada de los fríos la mayor parte de las poblaciones occidentales de grullas, las escandinavas y bálticas, abandonan sus lugares de cría para pasar el invierno en las dehesas del suroeste de la península ibérica. Cruzan los Pirineos desde mediados de octubre a primeros de diciembre y hacen su primera parada en Gallocanta donde el pico máximo del paso suele acontecer a principios de noviembre. Según años se pueden llegar a juntar en unos pocos días hasta 40.000 grullas. Entre 30 y 10.000 grullas se quedarán durante la invernada en los meses mes de diciembre y enero.


El paso postnupcial es más rápido ya que se concentra entre febrero y primeros días de marzo, con máximos de unos 70-80.000 ejemplares que suelen producirse en la última semana de febrero. Entonces, una mañana soleada sobre las 10-11 horas aprovechan las primeras térmicas para ganar altura, una vez formada su típica formación de punta de flecha emprenden el regreso al norte. Aparenta que los adultos aprovechan esta parada en Gallocanta para dar la independencia a las aves jóvenes nacidas el año anterior que se quedarán unos días más, los adultos tienen prisa para tomar posesión de sus zonas de cría y evitar que otra pareja pueda ocuparla. Después de abandonar Gallocanta suelen parar en el embalse de Sotonera (Huesca) donde esperarán otro día con condiciones favorables para cruzar los Pirineos y entrar en Francia.


En Gallocanta las grullas encuentran descanso ya que fuera de la época de cría prefieren dormir agrupadas en bandos y con los pies en el agua lo que les otorga protección frente a predadores terrestres. Se alimentan de granos de cereal, bulbos, legumbres, lombrices, caracoles, más tarde en sus cuarteles de invernada consumirán principalmente bellotas. Aquí se alimentan en las siembras de cereal de los campos circundantes, en los campos labrados con su tierra de un rojizo brillante, pero también gustan desplazarse a la zona del valle del Jiloca para comer en los rastrojos de maíz. Se han habilitado ayudas para los agricultores que han conseguido que se acepte, respete el descanso y la alimentación de las grullas.


Todas las mañanas con las primeras luces del amanecer se levantan en grandes bandos en medio de un griterío, con su típico reclamo un gru-gru grave, que aumenta la magia del momento. La dirección que toman las grullas depende de donde estén los campos donde irán a alimentarse. Nosotros empezamos el primer día, el 21 de noviembre en el observatorio de los Ojos y sin apenas luz nos pasaron volando por encima muy cerca, esa mañana calculamos que habrían unas 10.000 aves, por la tarde disfrutamos de la entrada desde la torre observatorio de la Reguera pero quedaban muy lejos las entradas al mínimo charco que empujado por el cierzo en ese momento estaba próximo a la localidad del Berrueco. El segundo día las vimos levantarse desde el Berrueco, en la pista que bordea la laguna por el Este, fue más espectacular ver alzar el vuelo en grandes bandos hacía el sur de la laguna un 60% de las 12.000 grullas que calculamos, el 40% restante salió a norte, pero ambos grupos pasaron muy lejos de nuestro punto. El miércoles 23 nos decidimos por el observatorio del Cañizar y de nuevo quedamos muy lejos de las grullas que sobrevolaron el centro de Interpretación de Gallocanta.

LA LAGUNA DE GALLOCANTA


La laguna endorreica de Gallocanta está ubicada a caballo de las comarcas de Daroca y Jiloca, en el occidente aragonés, entre las provincias de Zaragoza y Teruel, muy próxima a Guadalajara. Está en medio del sistema ibérico, situada a unos 1.000 metros de altitud tiene una superficie variable con un máximo de 2,8 km de ancho por 7,7 km de largo y una capacidad máxima de 5 hm³, con una profundidad media de 45-50 cm que la hacen llegar a ser la laguna natural más grande de la Península Ibérica pero este año con la acusada sequía estaba prácticamente seca, quedaba una mínima lámina de agua que cambiaba según la empujara o no el viento, algunos años llega a secarse totalmente pero las grullas siguen ocupando esta zona.


La laguna se encuentra rodeada de una franja variable de plantas halófilas adaptadas a la salinidad de estas tierras con especies como la Salicornia, la Fankelina, la Salsola kali, carrizos (Phragmites australis) y espadañas (Thypha sp.) además de cultivos de cereales.


Aquí se cazó hasta históricamente pero en 1985 se declaró Refugio Nacional de Caza y se prohibió la caza de aves acuáticas, en 1987 se declaró Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), en 1994 se incluyó en la lista de humedales internacional del convenio RAMSAR. En 1995 se declaró Refugio de Fauna Silvestre por el gobierno de Aragón asignándose 1.924 ha como Reserva Natural, en 2001 se amplió a la zona noroeste a otras 4.553 ha como Zona Periférica de Protección.


En Gallocanta se puede disfrutar muy bien de las aves ya que tiene una buena red de caminos señalizados que permiten circunvalar la laguna y hay una buena red de observatorios; los Ojos, los Aguanares, la Ermita, las torres de La Reguera y del Cañizar y miradores como el del Berrueco.  Se ha limitado y señalizado el acceso a las zonas sensibles con cartelería abundante.


Hay dos centros de Interpretación, el de Gallocanta cuenta con un pequeño museo de las aves y desde 1993, en Bello en el extremo sur, a medio camino de la carretera entre Bello y Tronos está el Centro de Interpretación que cuenta con un observatorio también hay una sala expositiva sobre la avutarda en el Ayuntamiento de Las Cuerlas.


Se han habilitado 5 áreas recreativas y se han acondicionado los restos del poblado celtíbero del Castellar. Existen diversos alojamientos, desde el albergue de Allucant de Gallocanta, el del Silo en Bello, el apartahotel la Laguna de Gallocanta, los hostales Sisones y Grullas y el más glamuroso hotel Secaiza que permite el lujo de tomar un baño caliente en tu habitación mientras observas las grullas. Más escasos son los puntos con restauración que se encuentran en las localidades de Gallocanta, el Berrueco y Bello o un poco más lejos en la más poblada Calamocha.


Es de remarcar que a diferencia de otras zonas húmedas Aragón ha conseguido que se prohíba la caza en Gallocanta y que las grullas sean aceptadas por los agricultores gracias a las medidas compensatorias sufragadas por la Comunidad Autónoma y por la Unión Europea, deberían tomar ejemplo autoridades como la Valenciana respecto a la protección de humedales cruciales para las aves como la Albufera de València.


UNA ANÁTIDA MUY EXÓTICA


La primera mañana después de la partida de las grullas seguimos la pista que circunvala la laguna en sentido de las agujas del reloj. En los Aguanares había un grupo de anátidas donde enseguida me sorprendió un pato grande y extraño. Tras varias consultas vía WhatsApp los indicios apuntaban a un híbrido, Marcel Gil Velasco opinaba como yo y sospechaba que podría tratarse de una hembra o un joven de Tarro australiano (Tadorna tadornoides) Australian shelduck.


El anillo ocular y la franja blanca de la base del pico lo permiten identificar como un joven o una hembra, el resto del plumaje y la silueta en vuelo corresponden con la de un tarro australiano pero este ejemplar presentaba una anómala tonalidad crema de la parte posterior del vientre, en la zona anal, que podría indicar que este ejemplar fuera el resultado de algún cruce entre un tarro australiano y posiblemente algún tarro canelo o quizás un ganso del nilo, así opina el GRUPO DE AVES EXÓTICAS de SEO/BirdLife al que mandé la cita, opinan que se trata de un híbrido y lo definen como tarro.ssp en su Blog.



El día 24 lo volvieron a observar en la zona más profunda de Gallocanta, cerca del balsón de Tobeñas,  Francisco Javier Sampietro y José Luis Rivas, cita publicada en el Blog del Anuario Ornitológico de Aragón-AODA.



Lógicamente este ejemplar dado que sus poblaciones originales están en Oceanía en concreto en el sur de Australia, Victoria y Tasmania, que puede ser resultado de un cruce debe haber escapado de alguna colección privada ya que esta es una especie común entre los coleccionistas de los Estados Unidos, siendo más rara en Europa.  En cautividad crían en cajas nido enterradas de mayo a julio en el hemisferio norte. Los adultos se reproducen a partir los dos o tres años de edad y ponen de 8 a 14 huevos, que nacen después de 30 días. Son agresivos durante la temporada de cría llegan incluso matar a otros patos y gansos. Este ejemplar aparentaba estar muy adaptado a la vida en libertad ya que levantó el vuelo un par de veces acompañando en todo momento a un grupo de 21 tarro blanco (Tadorna tadorna).



MUCHAS OTRAS AVES Y ALGÚN MAMÍFERO

Corzos (Capreolus capreolus)

En la laguna de Gallocanta no solo vimos unas 12-15.000 grullas y una rareza exótica, también disfrutamos con la observación de 39 especies de aves y 2 de mamíferos: Zorro (Vulpes vulpes) y 3 Corzo (Capreolus capreolus). De las aves de la familia de las anátidas anotamos Ánade azulón (Anas platyrhynchos), Cerceta común  (Anas crecca), Tarro blanco (Tadorna tadorna).

Corzo (Capreolus capreolus)


Un Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus) macho, 3 Aguilucho pálido (Circus cyaneus), varios Buitre leonado (Gyps fulvus), Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus), un Esmerejón (Falco columbarius) y dos Milano real (Milvus milvus).

Mochuelo europeo (Athene noctua)

En las Cuerlas vimos un Búho campestre (Asio flammeus) y en Berrueco un Mochuelo europeo (Athene noctua). 12 Avefría europea (Vanellus vanellus), 3 correlimos común (Calidris alpina), 10 correlimos menudo (Calidris minuta) y 4 Combatiente (Philomachus pugnax).

Ganga ortega (Pterocles orientalis)

En los campos recién arados cerca del Berrueco vimos dos grupos de Ganga ortega (Pterocles orientalis) que llegarían a los 40 individuos. Un Alcaudón meridional (Lanius meridionalis), Bisbita pratense (Anthus pratensis), Lavandera blanca (Motacilla alba), Carbonero común (Parus major), Corneja negra (Corvus corone), Cuervo (Corvus corax), Escribano palustre (Emberiza schoeniclus), Estornino negro (Sturnus unicolor), enormes bandos de Gorrión chillón (Petronia petronia), de Gorrión molinero (Passer montanus), un bando mixto de jilguero europeo (Carduelis carduelis) y pardillo común (Carduelis cannabina). Pinzón vulgar (Fringilla coelebs), tarabilla común (Saxicola torquatus) y dos enormes bandos de Calandria (Melanocorypha calandra) en los campos al norte de Gallocanta.


Laguna de La Zaida estaba seca (Para de La Zaida) y con restos de cultivos, tradicionalmente se alternan años de cultivo con años de inundación lo que aumenta la fertilidad de estas tierras explotadas por una comunidad de agricultores.


Esmerejón (Falco columbarius)

Nos acercamos a Cubel, a la Laguna de Guialguerrero que estaba con buena cantidad de agua y nos deparó alguna especie nueva como 12 Cormorán grande (Phalacrocorax carbo), 1 Gallineta común (Gallinula chloropus), 1 Garza real (Ardea cinerea), Lavandera cascadeña (Motacilla cinerea), 1 Somormujo lavanco (Podiceps cristatus) y 1 Zampullín común (Tachybaptus ruficollis). Me sorprendió observar entre de la treintena de Ánade azulón (Anas platyrhynchos) presentes como algunos pescaban peces que incluso les costaba tragar ya que aparentaban ser más anchos que la apertura de pico que tienen.


Observadores; Maica Alquézar, Aurelio Sanz, Gerardo Aisa y yo.



Crónica y fotos de Rafa Muñoz 2016.