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Gallocanta: grullas y anátidas

 

Un año más he conseguido no faltar a mi cita otoñal con Gallocanta. Este año me alojé dos noches en Calamocha, en el hotel Lázaro. Es una buena opción porque además sirven menús de cena, ofrecen elegir entre 2 o 3 primeros y otros tantos segundos, bebida más café o postre, todo por 11€. Es un menú sencillo per copioso, lo que resulta recomendable para reponerse después de una larga jornada de pajareo con bastante frío.

Las temperaturas oscilaron entre los -3 y los 10 grados centígrados, los cielos estuvieron despejados y solo levantó una ligera brisa, en ciertos momentos. Por la noche había una espectacular luna casi llena, lo que facilitaba la observación de fauna hasta muy tarde. Los caminos estaban secos lo que permita el tránsito de cualquier tipo de vehículo, pero recordar respetar la señalización y solo hacerlo por las  pistas autorizadas. Lo mejor todo es que este ha sido un buen año hidrológico y la laguna de Gallocanta tiene bastante más agua que los ejercicios anteriores, esto favorece la presencia de muchos individuos y variedad de especies.


El Balsón de Fuentes Claras

17 de noviembre

Salí de València a las 9 de la mañana, tras dos cómodas horas viaje por autovía llegué al Ojo de Fuentes Claras, que está situado junto a la carreta que une la localidad con Calamocha. Ambas poblaciones están en la cabecera del valle del Jiloca. En las localidades Monreal del Campo, Caminreal, El Poyo del Cid y Fuentes Claras hay surgencias de aguas subterráneas que mantienen constante una temperatura de entre 15 y 20°. 


Chopo cabecero

Estas aguas se han aprovechado además de para el suministro urbano, para regar fértiles huertos y algunos campos de maíz. Las surgencias están rodeada de espesos carrizales (Phragmites australis), a cierta distancia del agua les sustituyen los juncales (Juncus effusus). En toda la zona crece un interesante bosque de ribera formado por álamos, sauces y chopos negros (Populus nigra). Algunos ejemplares añosos de esta última especie se denominan chopos cabeceros, sus ramas centrales se utilizaban para hacer vigas. Cada 10 o 12 años se desmochaban a la misma altura de tronco, se cortan y las ramas vuelven a crecer rectas. Esta práctica favorece al árbol ya que estos ejemplares viven mucho más que uno sin trabajar. También podemos encontrar sargatillo (Salix sp) o mimbre que se utilizaba para hacer cestos, para poder moldear los tallos había que dejarlos en remojo y para ello se aprovechaban las balsas de las surgencias.

 

Escribano palustre

Toda esta vegetación y los cultivos que la rodean dan refugio y alimento a muchas aves, en los fríos inviernos de Teruel. Observé carbonero común (Parus major), escribano palustre (Emberiza schoeniclus), gorrión molinero (Passer montanus), herrerillo común (Cyanistes caeruleus), pinzón vulgar (Fringilla coelebs) y un zorro (Vulpes vulpes) que regresaba de sus correrías nocturnas para dormir en la espesura.


Milano real

Entre los chopos se levantó un azor común (Accipiter gentilis) y revoloteaban un busardo ratonero (Buteo buteo) y un milano real (Milvus milvus). En los maizales se movían córvidos como la corneja negra (Corvus corone) y la urraca común (Pica pica), que entre carrizos se movía la gallineta común (Gallinula chloropus) y en la orilla esperaba inmóvil una garza real (Ardea cinerea).


Mito común

Mediada la mañana seguí camino dirección Tormos, una breve parada en lo alto del puerto del Carrascal me permitió observar un numeroso grupo de 20 mito común (Aegithalos caudatus) y un grupo de buitre leonado (Gyps fulvus) patrullando los cielos en busca de alguna carroña.


Gangas ortegas en Gallocanta 2016

Ya en Gallocanta me dirigí al observatorio del Cañizar, en Tormos. Poco antes del parking observé una solitaria ganga ortega (Pterocles orientalis) sesteando. Se levantó una molesta brisa que hizo bajar la sensación térmica, pero dentro de la torre se estaba bien y tenía delante de mí un gran espectáculo.


Desde el observatorio del Cañizar, al fondo Bello

Varios miles de grullas (Grus grus) rodeaban una laguna llena de cuchara europeo (Spatula clypeata), ánade azulón (Anas platyrhynchos) y tarro blanco (Tadorna tadorna). Las grullas iban y venían, algunos bandos pasaban muy cerca del observatorio, aunque tenía la caía del sol de cara pero un bosquete a mi espalda se veía mucho movimiento. 



Un aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus) repasaba los juncales en busca de su merienda, un halcón peregrino mediterráneo (Falco peregrinus brookei) realizó un par de intentos de atrapar una paloma bravía (Columba livia livia). Todo esto estaba aderezado con el ronroneo que emiten las grullas y el canto de una perdiz roja (Alectoris rufa) escondida. El sol dio paso a una luna casi llena espectacular, fue cuando me di cuenta que no había parado a comer, tenía frío y hambre, por lo que decidí ir al hotel a cenar.


Grullas

18 de noviembre

Amaneció un cielo raso, el viento en calma y un buen hielo gracias a los -4°c. A las 9 de la mañana ya estaba en la pista de la Cabezada, Tormos. Un aguilucho pálido (Circus cyaneus) me dio la bienvenida, durante toda la jornada observé un mínimo de cinco ejemplares distintos.


Correlimos menudo

Por la orilla este, siguiendo la pista dirección que va paralela a la laguna, llegué a Los Paretazos, es el punto donde se está más cerca de la laguna y en las orillas se alimentaba un grupo de correlimos menudo (Calidris minuta).

En los campos se movían grupos de serín verdecillo (Serinus serinus), jilguero europeo (Carduelis carduelis) y pardillo común (Linaria cannabina mediterranea). Algunos escribanos triguero (Miliaria calandra) cantaban, mientras las inquietas tarabillas europeas (Saxicola rubicola) atrapaban los escasos insectos que habían conseguido activarse con los débiles rayos de sol de la mañana.


Helada matinal en Berrueco

Seguí por la pista que al llegar al término de Berrueco cambia de nombre y se llama camino de la Cantera. En los campos de cereal que en esta época permanecen en reposo, algún enorme tractor removía su tierra rojiza. Por doquier “pastaban” los “rebaños” de grullas.  Revoloteó un inquieto bando de calandria común (Melanocorypha calandra), mientras que un pequeño grupo de paloma torcaz (Columba palumbus) rebuscaba granos olvidados en un baldío.


Bando de silbón europeo

Por las calles de Gallocanta se movían las tórtolas turca (Streptopelia decaocto), nutridos bandos de gorrión común (Passer domesticus balearoibericus) y estornino negro (Sturnus unicolor). 


Avefría europea

En la salida norte de la localidad busqué la pista que sale dirección oeste, hasta el observatorio de los Aguanares. Aunque está muy alejado de la orilla, con el telescopio se podía observar una buena cantidad de cerceta común (Anas crecca), las avefrías europeas (Vanellus vanellus) patrullaban las orillas o descansaban junto a una veintena de correlimos común (Calidris alpina). En alto de los tarajes descansaba un grupo de verderón común (Chloris chloris). Era el medió día y el sol regalaba unos agradables 10 °, un grupo de avoceta común (Recurvirostra avosetta) lo aprovechaba para sestear con la cabeza recostada en su dorso.


Gallocanta al fondo, grullas en la laguna

Han cerrado la pista más próxima a la laguna, porque los riachuelos bajan con bastante agua y a buen seguro que un coche se quedaría atrapado al intentar vadearlos. Llegué hasta el cruce del Alto del Molinillo para coger la comarcal A-2506 y llegar al mirador de la laguna de la Zaida. Estaba seca por lo que seguí por el camino a la Yunta, hasta la localidad de Used


Mosquitero común

Desde allí regresé hasta Gallocanta y subí al Alto de la Virgen, donde está la ermita de Nuestra Señora del Buen Acuerdo. Mientras comía una solitaria mariposa saltacercas (Lasiommata megera) se calentaba sobre una pared pedregosa. Después me dediqué al pajareo y allí mismo añadí a mi cuaderno de campo un cuervo grande (Corvus corax), bisbita pratense (Anthus pratensis), mirlo común (Turdus merula) y mosquitero común (Phylloscopus collybita)


Gorriones morunos en Gallocanta

Empezaba a bajar el sol y me dirigí al observatorio de la Reguera que está en la orilla oeste, en el término de Las Cuerlas. Antes de llegar en un bosquete descubrí un nutrido bando de gorrión moruno (Passer hispaniolensis hispaniolensis). La Reguera es un lugar es mágico y estos días con pandemia hay que llegar pronto para coger sitio. Fui el primero y me gané el derecho de estar a resguardo de la brisa helada de la tarde. El único problema es que no paró de llegar gente que se quedaba en el exterior, allí hablaban como si estuvieran en el bar y eso evitaba que se acerquen las abundantes grullas, según la guardería ese día había 19.132 en Gallocanta.


Porrón moñudo

Para compensar, gracias a tener la luz de la tarda de espaldas y al telescopio, pude disfrutar con grandes números de anátidas: ánade friso (Mareca strepera), ánade rabudo (Anas acuta), porrón europeo (Aythya ferina), porrón moñudo (Aythya fuligula) y silbón europeo (Mareca penelope)


Flamencos y patos cuchara en Gallocanta

Entre el colorido paisaje y el azul del cielo y de la laguna destacaba un buen bando de unos 150 flamenco común (Phoenicopterus roseus), volaban intentando cazar varios aguiluchos y un cernícalo vulgar (Falco tinnunculus). Entre los juncos, muy cerca de un grupo de grullas, pastaban dos corzos (Capreolus capreolus)


Grullas

Al caer la luz se repitió la liturgia que hace vuelva todos los otoños, intentado coincidir con el pico del paso migratorio entrante de las grullas norte-europeas, antes que marchen camino a las dehesas del sur. Cuando se esconde el sol y el cielo se llena de tonos cenicientos y rojizos, miles de grullas entran a dormir a laguna. Todas juntas forman un inmenso coro, que repiten incansables su ronroneo característico, ¡gru-gru! Sin duda es un momento mágico y nunca es igual, pero siempre consigue que te olvides del frío otoñal de Aragón, que unas veces puede ser salvaje y otras, como este año, rejuvenecedor. 


Aguilucho pálido patrullando al atardecer a orilla de la laguna. 

Texto y fotos de Rafa Muñoz.


El mágico anochecer otoñal de Gallocanta


MOYA, HISTORIA Y PÁJAROS

Collalba gris (Oenanthe oenanthe) 


10 de Junio de 2019

Todos los años intento ir como mínimo una vez a la peña del castillo de Moya, está situado en oriente de la provincia de Cuenca, en un altozano de 1149 msnm que domina unos llanos con algunos campos de cereal.

Esta soberbia plaza fuerte que contaba con cinco recintos amurallados y ocho puertas guardaba la frontera de Castilla frente a los vecinos Aragón y Reino de València. En 1210 la pobló Alfonso VIII,  en 1215 fue concedida a la Orden de Santiago dirigida por el Maestre de Calatrava Juan Gonzáles, después Fernando III consolidó sus murallas, le concedió unos fueros.


Castillo de Moya


Las gentes de estas tierras adustas defendieron su libertad frente a señores e invasores, sirva de ejemplo que los poderosos ejércitos franceses tuvieron serios problemas con los guerrilleros de Moya. Después de una larga historia de asedios y saqueos que fue mermando la escasa población, la puntilla de esta fortaleza liberal fue la guerra carlista, resistió a las tropas del general Cabrera hasta que en 1835 sufrieron la última derrota, como castigo se ordenó destruir completamente el castillo y la población intramuros, los escasos supervivientes ya no volvieron a reconstruir la fortaleza y se dispersaron y fundaron las cuatro aldeas que hoy forman el municipio de Moya.


Castillo de Moya


Para disfrutar de la naturaleza es mejor ir al castillo de Moya entre semana, cuando es fácil tener la suerte de estar solo en estas espectaculares ruinas que dan cobijo a un montón de aves singulares y que se dejan observar con bastante facilidad. Esa mañana estaba cerrado el acceso en coche al castillo por unas obras de rehabilitación, tuve que dejar el coche en el arrabal a los pies de la peña y eso me dio la oportunidad de observar un buen puñado de aves.


Roquero solitario (Monticola solitarius)


Un macho de Roquero solitario (Monticola solitarius) cebaba un pollo volandero, cuando me acerqué empezó a dar la alarma para advertirle que estuviera callado y escondido, eso me dio la oportunidad de fotografiar al macho, cuando me alejé él bajó a cebar.


Pardillo común (Linaria cannabina mediterranea)


En las ladera iban y venían grupos de Pardillo común (Linaria cannabina mediterranea), Escribano triguero (Emberiza calandra), Jilguero europeo (Carduelis carduelis) y Tarabilla común (Saxicola torquatus). En el cielo volaban abundantes grupos de Vencejo común (Apus apus) y algunas parejas de Avión roquero (Ptyonoprogne rupestris).

Carbonero común (Parus major)


Dentro del recinto amurallado entre las piedras crecía un abundante tapiz herbáceo, zarzas y espinos en las zonas más umbrosas, entre las abundantes flores destacaban las enormes inflorescencias de los hinojos, allí vi Carbonero común (Parus major), Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) y Zarcero políglota (Hippolais polyglotta), este año me falló el roquero rojo. 

Cogujada montesina (Galerida theklae)


Una de las plazas en el centro de la fortaleza estaba tapizada de flores y allí vi Cogujada montesina (Galerida theklae) con el plumaje muy desgastado y Gorrión chillón (Petronia petronia).

Gorrión chillón (Petronia petronia)


No solo encontré aves también vi una Lagartija colilarga (Psammodromus algirus) que se soleaba en una piedra al borde del acantilado, una Lagartija roquera (Podarcis muralis) era mucho más tímida e intentaba pasar desapercibida entre las piedras caídas de la torre del homenaje, un Lagarto ocelado (Timon lepidus) juvenil atravesó el camino que bajaba al arrabal. En los muros de las callejas del castillo encontré varios ejemplares de Esfinge colibrí Macroglossum stellatarum).


Lagartija roquera (Podarcis muralis)


En el arrabal situado a los pies de la montaña añadí a mi listado Gorrión común (Passer domesticus), una pareja de Collalba gris (Oenanthe oenanthe) que también debían advertir a un pollo que permaneciera oculto dentro de un espeso herbazal, desde un tejado próximo volaban a al lugar donde debía estar escondido, se cernían encima sin dejar de dar gritos de alarma y después regresaban al posadero, repitieron este comportamiento varias veces y eso me permitió intentar alguna toma singular.


Lagartija colilarga (Psammodromus algirus)


En el aparcamiento hice la última observación de una especie singular ya que era la primera vez que encontraba en Moya un Gorrión moruno (Passer hispaniolensis hispaniolensis) en concreto un macho que llevaba ceba al nido.


Gorrión moruno (Passer hispaniolensis hispaniolensis)


Texto y fotos de Rafa Muñoz 2019.

BUSCANDO AL QUEBRANTAHUESOS

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) adulto





Uno de los lugares de obligada peregrinación para cualquier ornitólogo hispano son las montañas del Quebrantahuesos, en el Pirineo oscense. Hace años observé esta especie por primera vez en la sierra de Guara, después los encontré en el Parc Natural de l’Alt Pirineu (Lleida) pero siempre había tenido observaciones lejanas y/o fugaces. Quería intentar ver esta especie con tranquilidad y a ser posible con la proximidad suficiente para hacer alguna foto. Tenía referencias de las bondades de ciertos rincones del Pirineo central, lo comenté con mis amigos y nos animamos a visitarlo este pasado mes de mayo. Decidir alojarnos en Aínsa fue fácil, tiene buenas comunicaciones y servicios, solo hubo que consensuar los días y buscar donde dormir.

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) joven de segundo año


POBLACIÓN DEL QUEBRANTAHUESOS

El Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)  es un ave singular gracias a su tamaño, es uno de los gigantes alados con su envergadura de entre 2,75 y 3 metros, tiene un peso que oscila entre 4,5 y 7 kg, es la única especie especializada en el consumo de huesos, osteófaga, también es peculiar su técnica para alimentarse, coge los huesos más grandes que no puede tragar con sus garras, alzar el vuelo y los deja caer sobre rocas, cuando se parten ya pueden tragarlos, de esta costumbre deriva su nombre en castellano y en catalán Trencalòs.

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) joven de tercer año

Esta especie pasó momentos críticos a finales del siglo pasado pero gracias a diversas actuaciones como la de facilitar muladares, controlar los venenos y a la cría en cautividad se consiguió que la población remontara, en 2016 en el Pirineo había 179 unidades reproductoras (UR), de ellas 43 UR en Francia y 136 la vertiente española. Otra de las peculiaridades de esta especie es que la cría la realizan el macho y la hembra frecuentemente ayudados por uno o más raramente por dos ejemplares inmaduros, generalmente estas asociaciones para criar están formadas por dos machos y una hembra, por eso no hablamos de parejas si no de unidades reproductoras (UR).

Las montañas del Quebrantahuesos


Esta especie ha sido objeto de exitosos programas de reintroducción y gracias a ello se ha ampliado su distribución, en 1986 se reintrodujo por primera vez en los Alpes y en 2016 ya habían 43 territorios. En 2006 se empezó a reintroducirlo en Cazorla, después de haber liberado 49 ejemplares se ha conseguido que reproduzcan y este 2018 ha nacido el primer pollo de una pareja en libertad. Más recientemente, en 2013, se empezó con la reintroducción  en el Parque Nacional de los Picos de Europa donde se han liberado 20 ejemplares y ya ha habido 2 intentos de cría aunque de momento han fracasado. En mayo de este 2018 se ha empezado la introducción en Castelló, en la Tinença de Benifassà, donde se liberarán los dos primeros pollos del crebalòs nombre con el que se denominaba al Quebrantahuesos en valenciano antiguo. Del resto de poblaciones en Europa occidental solo quedan pequeñas poblaciones relictas, en Creta donde en 2015 quedaban 7 parejas y sólo 4 parejas en Córcega según el censo de 2016.



LOS SOTOS DEL RÍO ARA

Llegamos a Aínsa a medio día del 14 de mayo, después de comer nos decidimos por dar un paseo por los sotos del río Ara. Este río nace en la cara sur del mítico Vignemale con sus 3.298 m, baja por el valle de Bujaruelo donde recoge las aguas del valle de Ordesa, después de atravesar el cañón de Jánovas se une al Cinca en Aínsa.

Alimoche (Neophron percnopterus)

La Confederación del río Ebro, el Ayuntamiento de Aínsa y el gobierno de Aragón publicitan un corredor verde que saliendo desde Aínsa y siguiendo la orilla sur, caminando en dirección oeste, recorre los sotos por un sendero balizado de 8,6 km que cuenta con paneles interpretativos, un hide observatorio y nidales de cigüeña común. Los paneles están, los nidales también pero vacíos, son dos cestas metálicas en lo alto de poste de madera y mi impresión es que nadie ha aportado nunca una rama ni vimos ninguna cigüeña, el hide se lo llevaron porque lo utilizaban como cobijo jóvenes de la zona para actividades que poco tenían que ver con la observación de la naturaleza. 

Milano negro (Milvus migrans)


El breve recorrido que hicimos fue razonablemente provechoso, como más destacable señalar la abundancia de Milano real (Milvus milvus) y menos abundante el Milano negro (Milvus migrans), en los carrizales cantaba tanto el  Carricero común (Acrocephalus scirpaceus) como el Carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus), en los bosques de ribera reinan unos añosos chopos y álamos donde vimos Pico picapinos (Dendrocopos major), Ruiseñor común (Luscinia megarhynchos), Trepador azul (Sitta europaea) o Zorzal charlo (Turdus viscivorus), en la zona del amplio cauce que bajaba con mucha agua vimos Garza real (Ardea cinerea) y Gaviota patiamarilla (Larus michahellis).

Gargantas de Escuaín



LOS MIRADORES DE REVILLA

El día 15 subimos con el coche por el valle del río Cinca hasta la aldea de Hospital de Tella donde abandonamos la comarcal A-138 para subir por el valle del río Yaga hasta unos metros antes de la aldea de Revilla, allí empieza la ruta de los miradores. Este es un sencillo recorrido que tiene una longitud de 2 km si se hace toda la ruta completa, después de los miradores se pasa por la ermita de San Lorién para llegar a la aldea de Revilla y de allí a la curva donde se deja el coche. Estos rústicos miradores están asomados a un valle abrupto y prístino, abajo entre cascadas y surgencias de agua el río Yaga corta un sector de la Sierra de Sucas. Desde los miradores se dominan las espectaculares gargantas de Escuaín que recogen las aguas del circo Gurrundué, quizás este es el mejor lugar de la Península Ibérica para observar quebrantahuesos en vuelo o por lo menos el más espectacular.


Durante el recorrido por la estrecha senda observamos Mosquitero papialbo (Phylloscopus bonelli), Zorzal charlo (Turdus viscivorus), Zorzal común (Turdus philomelos), Herrerillo común (Cyanistes caeruleus), Arrendajo (Garrulus glandarius), Reyezuelo listado (Regulus ignicapilla) y Carbonero garrapinos (Periparus ater). Una vez llegados al último de los tres miradores disfrutamos con los vuelos lejanos de mucho Buitre leonado (Gyps fulvus), Cuervo grande (Corvus corax) y Chova piquirroja (Pyrrhocorax graculus). Enseguida apareció el primer Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) que compartía térmicas con los buitres para ganar altura y empezar su patrullar diario en busca de alimento, era un ejemplar joven, poco después vimos entrar un adulto a una cueva de un pequeño farallón con paredes verticales, puede que fuera su nido pero estaba demasiado lejos para ver más. Durante toda la mañana observamos un mínimo de 6 quebrantahuesos diferentes, 2 adultos y 4 aves inmaduras.

Carbonero garrapinos (Periparus ater)


De regreso y ya en el coche, nada más pasar el Hotel Restaurante Lamiana descubrimos en la ladera un hide gracias a que volaba un quebrantahuesos adulto y un poco más lejos había tres ejemplares de Alimoche (Neophron percnopterus). Esa noche en Aínsa nos comentaron que en mayo la terraza del Lamiana es uno de los mejores lugares para ver quebrantahuesos con la ventaja de hacerlo sentado tomando una cerveza, ¡todo un lujo!    

Collalba gris (Oenanthe oenanthe) macho


Después he averiguado que este hide está gestionado por Josele J. Saíz “Boletas”, un viejo conocido ya que la primera vez que vi al quebranta fue en Guara y lo encontramos gracias a alojarnos en la magnífica casa rural que tiene, la casa Boletas y él mismo nos indicó con todo detalle los mejores lugares para disfrutar de la avifauna de la zona.

EL VALLE DE PINETA

Valle de Pineta


Por la tarde fuimos al valle de Pineta que está al norte de la mítica cumbre del Monte Perdido con sus 3.351 m, se puede llegar perfectamente con el coche hasta un enorme aparcamiento junto a unas dependencias del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, situado unos metros antes del Parador. Enseguida nos percatamos que aquí la primavera apenas se asomaba por debajo de un invierno frío y con mucha nieve, de hecho todavía quedaba bastante en las cumbres. 

Restos de avalanchas en el valle de Pineta


En este valle glaciar había habido varias avalanchas que habían destrozado mucho arbolado y las lenguas de nieve, barro y ramas todavía cortaban los caminos del fondo del valle donde el bosque de hayas apenas empezaba a desplegar su follaje. Para acabar de hacernos olvidar la primavera el día se había cerrado con nubes negras y apenas había luz por lo que pocas especies pudimos ver, aún así encontramos entre otras Abejero europeo (Pernis apivorus), Collalba gris (Oenanthe oenanthe), Petirrojo (Erithacus rubecula), Pinzón vulgar (Fringilla coelebs) y un pequeño Zorro (Vulpes vulpes).

EL VALLE DE GISTAÍN Y EL PASO LA INCLUSA

Paso de la Inclusa


El día 16 por la mañana fuimos a uno de los lugares que recomienda la FCQ para ver quebrantahuesos, el Paso de la Inclusa. Para llegar al coqueto valle de Gistaín se sale de Aínsa por la A-138 dirección norte, al llegar a Salinas está indicado el desvío al valle, siguiendo la A-2609. Pronto se llega a un desfiladero donde la estrecha carretera atraviesa varios túneles con semáforos ya que solo se puede circular en un sentido, los túneles son tan angostos que no caben dos coches. 

Izquierda buitre leonado joven, derecha adulto.

Acabados los túneles se abre el valle y la carretera cruza el río Cinqueta, aparca y saca el telescopio, allí mismo hay un muladar y se hacen muy buenas observaciones de aves carroñeras por la mañana con la luz de espaldas, nosotros vimos varios Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) adultos y juveniles, mucho Buitre leonado (Gyps fulvus), Cuervo grande (Corvus corax) y Alimoche (Neophron percnopterus) entre otras especies.


PIAU ENGALY, ARAGNOUET



Por la tarde regresamos al valle del Cinca y luego subimos por la A-138 para pasar a Francia por el túnel de Bielsa/Aragnouet, allí nos dirigimos a la estación de esquí de Piau Engaly. La nieve todavía llegaba hasta la cota inferior de la estación, a los 1.400 metros, por lo que allí mismo encontramos una buena representación de las aves alpinas que esperaban que se derritiera para seguir ganando altura. 

Bisibta alpino (Anthus spinoletta)


Tuvimos buenas observaciones de una pareja de Collalba gris (Oenanthe oenanthe), de Acentor alpino (Prunella collaris) con el plumaje desgastado de verano que es bastante más sobrio al que estamos acostumbrado los que solo los vemos durante los inviernos en nuestras montañas mediterráneas, Escribano cerillo (Emberiza citrinella), Verderón serrano (Carduelis citrinella), Bisibta alpino (Anthus spinoletta), este sí, vestido con un bonito plumaje nupcial y unas muy confiadas marmotas (Marmota marmota).

Marmota (Marmota marmota)



EL COMEDERO DE AVES NECRÓFAGAS DE AÍNSA

Comedero de aves necrofágas de Aínsa


En la mañana del día 17 de mayo teníamos una reserva para ir al muladar que está gestionado por la FCQ, está muy cerca de Aínsa, tiene 2 hides fotográficos y una balsa para paseriformes. Reservamos cita y pagamos en la página del Pirineos Bird Center del FCQ, el precio era muy razonable y no quisimos perdernos la oportunidad de asistir a una carroñada. Solo un consejo para evitar lo que nos pasó a nosotros, en la web indica que después de formalizar la reserva llames al teléfono del Pirineos Bird Center para concertar los detalles de la cita, ¡No perdáis el tiempo llamando, no cogen el teléfono! Hay que ir a Aínsa a la sede del FQC para poder conocer los detalles de la cita.

Buitre leonado (Gyps fulvus)


Quedamos a las 10 de la mañana, nos subieron a un paraje muy cercano al sur de Aínsa y tras elegir uno de los dos observatorios que tienen dejaron una buena cantidad de despojos de pezuñas y algo más grande del tamaño de un cerdo o borrego grande, no tuvimos tiempo averiguar que era, cuando reculó el coche al lugar donde depositan la carroña empezaron a llegar de todas partes un centenar de Buitre leonado (Gyps fulvus), cuando Gonzalo dejó caer los primeros trozos los buitres ya bajaban y nada más acabar de depositarlos y cerrar la puerta del vehículo ya estaban aterrizando los buitres.

Milano real (Milvus milvus)



Otra de las cosas que debe hacer un naturalista es asistir a una carroñada, al menos una vez en la vida, impresiona ver de cerca la envergadura del buitre leonado, observar sus ojos inquisidores, su potente pico y sus poderosas garras, para hacerse una idea del espectaculo imaginar que se juntan en unos instantes un centenar de buitres, que vienen planeando, ves cómo despliegan sus patas y como se dejan caer encima de otros ejemplares sin que estos parezcan molestarse, es un ritual muy definido: quien más hambre tiene, más se esfuerza y es el primero en comer. Cuando dos buitres cogen un extremo diferente del mismo resto, lo estiran y se rompe, se salpica todo el escenario, es espectacular ver las caras y cuellos manchados de los ejemplares más ansiosos. Esta ceremonia termina casi tan rápido como empezó, los ejemplares ahítos se apartan a saltos, despliegan sus enormes alas, despegan con unos potentes golpes de ala, estiran totalmente las alas y se alejan planeando. En pocos minutos regresa la tranquilidad que aprovecharán otras aves más pequeñas para buscar los escasos restos que han quedado.

Alimoche (Neophron percnopterus)


Pero al festín acuden otros comensales, muy pronto se añadió una treintena de Cuervo grande (Corvus corax) y media docena de Milano real (Milvus milvus), aunque les costó un poco más también llegaron cuatro ejemplares distintos de Alimoche (Neophron percnopterus). Se acercó un Busardo ratonero (Buteo buteo) para curiosear pero ni bajó. A lo lejos vimos una Culebrera europea (Circaetus gallicus) y más tarde una Aguililla calzada (Hieraaetus pennatus). Al bebedero frente a uno de los hides no entró nada ya que como había llovido tanto había charcos por doquier, aún así vimos por la zona Pinzón vulgar (Fringilla coelebs), Abubilla (Upupa epops), Escribano soteño (Emberiza cirlus) y Milano negro (Milvus migrans).

Cuervo grande (Corvus corax)


Del resto de actores del banquete, los cuervos se paseaban con tranquilidad recogiendo lo que caía de los buitres, son una tribu bien avenida y como había abundancia de comida estaban muy tranquilos. Los alimoches aparentaban ser los más tímidos de la fiesta, llegaban y se paseaban por el exterior, recogían con parsimonia y delicadeza pequeños pellizcos que palpaban con el pico con cuidado antes de tragarlos.  



LA FCQ

La Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) fue fundada en 1995 es la principal entidad que promueve los proyectos de conservación, gestión, investigación y sensibilización en las zonas donde vive el quebrantahuesos. Gestiona el Eco Museo de la Fauna Pirenaica en el castillo de Aínsa, el Centro para la Diversidad y el Desarrollo Sostenible de Picos de Europa, el centro de cría en cautividad de Zaragoza y la Estación Biológica de Monte Perdido, en Revilla. En su página hay mucha información del Quebrantahuesos y creo que el Quebrantahuesos debe parte de su recuperación a la FCQ. Con el donativo con el que se accede al comedero de necrófagas te hacen socio un año, te regalan una camiseta y documentación por lo que les perdonamos el montón de llamadas sin éxito que tuvimos que hacer para ir al muladar.



BIBLIOGRAFÍA Y ENLACES


Cartografía Editorial Alpina. Ordesa y Monte Perdido. 1:40.000


Identificación de edades del Quebrantahuesos; https://www.quebrantahuesos.org/media/uploads/descargas/pdf/pdf_27.pdf





Marmota (Marmota marmota)


Info., de Lamiana, Casa Boletas y del hide:  http://www.boletas.org/photoquebrantahuesos.html

Alfonso de Urquijo. Altos Vuelos. Aldaba Ediciones 1989.


Guías ornitológicos y alojamiento rural en el Sobrarbe: Casa Gerbe. www.casagerbe.com

www.birdingaragon.com



Texto y fotos de Rafa Muñoz 2018.