Por ponernos en situación, el escenario del percance discurre en una céntrica tienda de juguetes abarrotada de gente, tal y como en estas fechas acostumbra a ciertas horas avanzadas de la tarde. Colas para comprar, escasez de los juguetes más demandados, precios abusivos, colas más largas para pagar y de nuevo otra fila más o menos ordenada para envolver los regalos con tus propias manitas.
Yo en concreto no he nacido para envolver paquetes, se me da fatal, y más cuando se trata de un bulto respetable como es un
patinete de tres ruedas dentro de su flamante caja
Disney que he comprado para nuestra sobrina, pero era mi objetivo: lograr envolver esa enormidad.
La hazaña se estaba haciendo imposible, pues además de avanzar la cola muy lentamente, conforme llegaban a la zona de empaquetado demostraban idéntico nivel de destreza que yo o nulo, que es casi lo mismo por no decir lo mismo.
La calma en el ritmo para alcanzar mi turno me desmotivaba bastante, así que opté por intentar coger papel para envolverlo tranquilo en casa. Si no fuera porque el tamaño de
papel que necesitaba era mayor que el del formato estándar me habría ido sin más y lo habría comprado en un chino o una papelería, pero mi enorme paquete precisaba de un enorme envoltorio, así que me venía mejor el que había disponible en la tienda para bultos grandes.
¿Y
llegar hasta él?. Había que sortear el gentío, salvar el carro con un bebé dormido milagrosamente que había dejado una señora atravesado (¿abandonado?), buscar unas tijeras para evitar que el papel no se rompiera en una trayectoria aleatoria al intentar rasgarlo, sortear la conversación voz en grito además del trasiego de paquetes que tenían una señora con su hija que se encontraba dos filas detrás de mí, toda una aventura y sin perderle ojo al regalo que había dejado en una esquina junto a mi chaqueta, ya que ahí no había quien se moviera ni quien respirara.
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| Photo by William Klein |
Por fin logro llegar al soporte del rollo grande, en el que se encontraba un
chico haciéndose con un acopio ingente de papel en sucesivos pliegues con la otra mano, tarea que ya le llevaba un rato pues lo venía observando en mi trayecto aventurero.
El pájaro iba ataviado con una sudadera y un gorro peruano bajo el que se asomaba un proyecto de barba de pelo lampiño, del que no acabas de distinguir si es pelo largo de barba o un pompón deshilachado, además de una cara de muy pocos amigos. El aspecto no es lo de más ni lo de menos, sólo es un dato que debe preocupar más si la
calefacción y el
calor humano hacen sospechar que esa indumentaria no debe ser lo más recomendable, y quiero pensar que su reacción era consecuencia de un recalentamiento neuronal y no de lo mal nacido que es o parece ser. La conversación fue algo así:
-"
¿Perdona, te queda mucho?", pregunto sorprendido al percatarme que ya había más papel plegado para llevarse que el que estaba dejando en el rollo.
No recibo contestación.
- "
¿Te lo piensas llevar todo?", le insisto.
- "
¿Es que lo pagas tú?". Uf, mal vamos, ...la primera vez que abre la boca y ya lo veo venir.
- "
Como comprenderás, no". Le contesté.
- "
Pues entonces no te importará mucho". Y sigue plegando más papel en su rollo particular.
- "
Ya, pero es que llevas un buen rato y aquí hay mucha gente esperando". Mi tono comienza a cambiar ligeramente.
- "
¡Vete a jugar a casa con tus hijos!", me responde.
- Trago saliva, no sé si hacer que se coma las borlas del gorro, pero reacciono siguiendo una estrategia distinta, voy a ver si le toco la moral, si llego a su fibra sensible y el niñato éste se suaviza; le digo con tono apesadumbrado: “
Ya quisiera yo, pero no puedo tenerlos”.
- Apenas sin mirarme y con tono de desprecio, rápido y seco me contesta: “
¡Cada uno tiene lo que se merece!”.
...
Ya no me puedo callar, esto es más que mala educación, es un pedazo de hijoeputa, y no me sale nada más bonito que replicarle: “
Algunos se merecerían que alguien les partiera la cara”.
Saltó violentamente como un resorte y apretando el cúter que iba a usar para cortar el papel, me espeta a pocos centímetros: "
¿Quién tú?, ¡ni tú ni 40 mequetrefes como tú!", e inmediatamente dejó el arma/herramienta en la mesa de un golpe, pegó media vuelta y se fue gritándole a su novia lo mierda que yo era, que si era un payaso, que si me iba a matar, que bla y bla, bla, bla, bla.
No sé si fue un rayo de sensatez, si tengo mayor capacidad para aclimatarme al calor de las tiendas de juguetes, o si yo no tenía elástico alguno que apretara mi arruinado cerebro, pero no fui a más, no reaccioné ni para bien ni para mal, ni pa´lante ni pa´tras, aunque ahora estoy escribiendo estas líneas y me suben unos calores que me dan ganas de darle una somanta y hacerle la del cangrejo ruso, y... ¡Uf!...
Supongo que los dos nos libramos de pasar algo más que un mal momento, pero a veces pienso qué pasaría si en lugar de un tipo como yo, o que ayer pudo reaccionar como yo, se topara con el mismo tipo de
malo que él.
Tom Waits.
Álbum/tema:
Bad as me (
2011)
(...)
Eres la punta de lanza
eres el clavo en la cruz
eres la mosca en mi cerveza
eres es la llave que se perdió
eres la carta a Jesús en la pared del baño
eres la Madre superiora sólo en sujetador
eres el mismo tipo de malo que yo
Soy el sombrero sobre la cama
soy el sustituto del café
el pescado o cebo al corte
el detective que llega tarde
soy la sangre en el suelo
el trueno y el estruendo
el barco que no se hunde
simplemente el no pegar ojo
eres el mismo tipo de malo que yo
"No es bueno", dices
Bueno, eso es bastante bueno para mí
Eres la corona que se incendió
eres el sermón del coro
las mordidas en la hoja
pero con tus dientes alambrados
Eres un patinazo bajo la lluvia
estás intentando cambiar
estás moliendo los engranajes
intentas cambiar
y eres el mismo tipo de malo que yo
Me dijeron que no eras nada bueno
Sé que seré cuidadoso de todas mis necesidades
eres el mismo tipo de malo que yo
Soy la parte de atrás del colchón
soy el viejo saco de yute
soy la única persona con pistola
el más probable para formar parte
soy el coche en los hierbajos
Si me cortas sangraré
eres el mismo tipo de malo que yo
eres el mismo tipo de malo que yo
Letra original --> (
aquí)
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"Para hacer mal cualquiera es poderoso."
Fray Luis de León (1528-1591). Poeta, humanista y religioso agustino español.