Al hablar de
jazz y
trompetistas, de forma inmediata acuden nombres de genios como
Louis Armstrong, Miles Davis, Freddie Hubbard o Dizzy Gillespie, los dos primeros casi en boca de todos y de forma automática, pero cuando profundizas en este apasionante universo que es el
jazz surge irremediablemente el gran
Lee Morgan que de gran un salto pasa a ocupar los primeros puestos de los músicos que están tocados por una varita divina o mágica, de los excasísimos privilegiados cuyo instrumento decide poseerlo para expresar a través suyo su mensaje.
Como muchos de los grandes intérpretes de la época su pasión por la música le vino de cuna, en este caso de la mano de su padre, un pianista de gospel que regaló al joven
Lee a la edad de 14 años una trompeta de la que no se separaría nunca. Tocaba en bailes y Jam Sessions hasta que pasó a formar parte de distintas agrupaciones junto a los grandes, como
John Coltrane en su célebre
Blue Train cuando apenas tenía 18 años, con
Hank Mobley, integrante privilegiado de
The Jazz Messengers con
Art Blakey, y junto a estas y otras muchas otras colaboraciones, en su corta y productiva vida como músico también grabó 30 discos como líder de la formación.
Y corta fue su vida como trompetista y poco tiempo el que pudo dedicar a explorar su explosivo talento, al morir asesinado por su ex-mujer
Helen en una dramática muestra de despecho.
Lee Morgan demostró ser un músico de gran personalidad hasta su último respiro, cuando en la madrugada de un día como
hoy, el
19 de febrero de 1972 y tan sólo
33 años, moría subido al escenario del
Club Slugs´ de New York de un letal disparo en el corazón. Fue su último, definitivo y más sonoro solo de trompeta, mientras el revolver de Helen todavía humeaba.
Lee Morgan. "
All The Way" (
Candy, 1958)
.............
"Si tienes que preguntarlo, nunca lo sabrás."
Contestaba Louis Armstrong cuando le preguntaban qué era el jazz.