Si fue capaz de poner en pie a todo el Teatro Gran Rex de Bueno Aires, que no habrá sido capaz de lograr Diego Ramón Jiménez Salazar, conocido como Diego el Cigala, en el XV Festival de Jazz en el Palau de la Música de Valencia... sencillamente elevarlo a la gloria.
Damos fe. Hemos podido estar ahí, formando parte de "ese público pá comérselo" como nos ha presentando tras su enorme sonrisa. Lo que ha empezado siendo una tarde gris, sofocante y cada vez más cerrada hasta dejar caer algunas gotas, se ha transformado una vez Diego y sus portentosos músicos nos han deslumbrado sobre el escenario con un espectáculo auténtico, una gran noche de pasión, emoción, arte, duende y magia, invadidos por la sensualidad del tango y el embrujo del flamenco, Lágrimas Negras, algo de Machín y volviendo a sus ancestros arrancándose con una Soleá, "es lo que hay...", ha dicho El Cigala.
Al salir, la noche volvía a ser gris. Lluvia de una tormenta de verano, pero daba igual.
Grandísimo Diego el Cigala. Poco más queda por añadir, sólo compartir tan maravilloso instante y decirte, con tus propias palabras pero con una risa difícil de repetir: "Buenas noches, ha sido un placer, se lo juro por mis hijos, Dios los guarde, ...y muchas gracias".
Diego el Cigala. "En esta tarde gris" (CIGALA&TANGO, 2010)
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"Si la música es el alimento del amor ¡qué siga sonando!".
(Frase de El último Tango en París)