¡Diablos! ¡Otro año que ha pasado ya volando! Un año,
además, musicalmente muy interesante, en el que, de nuevo, he podido asistir a
inolvidables conciertos. Un año en el que creo han predominado las cosas buenas
sobre las malas. Un año en el que hemos tenido un notable puñado de nuevos álbumes
para disfrutar. Álbumes que me han gustado, encantado o directamente
maravillado. ¡Vayamos con ellos!
Me ha gustado “Purple House”, lo nuevo de Robben Ford
(¡qué clase tiene este tío). Me ha gustado el retorno de Jeff Angel (¡un
torbellino en directo!) y sus Walking Papers con “WP2”. Me ha gustado poder
catar las sesiones perdidas del “Give Out But Don't Give Up” de Primal Scream
en Memphis. Me ha gustado seguir oyendo a Buddy Guy decir que "The Blues is Alive and Well". Me
ha gustado el “Changing Colours” de los enormes Sheepdogs.
Me ha gustado volver a escuchar la voz de Tarque
puesta al servicio de un gran disco de Rock N’ Roll. Me ha gustado tener a Reef
de vuelta con “Revelation”, tantos años después. Me ha gustado el “Blow Your
Mind” del gran Wilko Johnson (le tendremos por aquí presentándolo en
febrero). Y me ha gustado el “Find A Light” de los cada vez más consolidados
Blackberry Smoke.
Me ha encantado el esperado “High Water I” de The
Magpie Salute (un disco que crece y crece con cada escucha). Me ha encantado “Black Coffee”, la nueva colaboración entre esas
dos bestias pardas llamadas Beth Hart y Joe Bonamassa. Me ha encantado la
grata sorpresa de “Egomania”, el retorno de Hank Von Hell. Me ha encantado “Mon pays c'est l'amour”, el álbum póstumo de
Johnny Hallyday. Y me han encantado
Billy Gibbons y su guitarra en “The Big Bad Blues”.
Me ha maravillado “Among The Ghosts” de Lucero, una
banda que no tenía inventariada y descubrí a raíz del anuncio del cartel del
Azkena. Me ha maravillado el Glam-Punk-Rock macarra de Turbonegro en “RocknRoll
Machine”. Me ha maravillado “A Deeper Cut” de The Temperance Movement (¡qué
buenos son estos tíos!). Me ha maravillado “As Long as I Have You”, el disco en
solitario de Mr. Roger Daltrey. Y me han maravillado cada una de las joyas
contenidas en “An American Treasure”, la golosina que Tom Petty nos guardó…
Permitirme que os presente a todos ellos en esta compilación:
Irrepetible. Esa es la principal palabra que me viene a la mente cuando
pienso en los conciertos vividos en 2013. Irrepetible por muchas
razones.
Porque no creo que vuelva a tener la oportunidad de volver a ver a los
Stones en Hyde Park. Porque me parece difícil que The Black Crowes superen el
extraordinario nivel en el que están. Porque nunca creí que iba a poder asistir
a un revival del Maiden England’88 que tantas veces he disfrutado en video
desde joven. Porque pensaba que los Dog’s Damour estaban enterrados y, aun así,
volvieron. Porque después de muchos años, Def Leppard decidieron regresar a
nuestro país…y hacerlo acompañados de Whitesnake. Porque a mediados de junio,
vivimos en Valladolid una noche de rock español insuperable. Porque vi como no
pasan los años por Sharleen Spiteri. Porque, a través de su directo, descubrí
agradables sorpresas como JJ Grey o Walking Papers. Y, sobre todo, porque tuve
la oportunidad de llevar a cabo un viaje soñado por el sur de USA, visitando
clubes míticos de blues y jazz, donde asistí, casi a diario, a conciertos de muchísimos quilates.
Por todo
ello, por estos 15 momentos que os muestro a continuación, este irrepetible 2013 quedará siempre en mi memoria:
Antes de comenzar el año, no era difícil intuir que superar
la extraordinaria producción discográfica de 2012, iba a resultar harto
difícil. Y no, amigos. No es que 2013 haya sido un mal año. Pero el listón de
su predecesor estaba tremendamente alto y, en mi opinión, ni de lejos se ha
rebasado. Aun así, haciendo balance, me salen una veintena de álbumes que merecen
la pena ser destacados. Vayamos con el Top Ten:
1.- David Bowie – “The Next Day”: tras un montón de meses
trabajando en absoluto secreto, Bowie anunció por sorpresa el pasado 8 de enero,
día de su 66 cumpleaños, su vuelta al ruedo discográfico. Y de qué manera! Con
un album que raya el sobresaliente y le pone de nuevo la vitola de genio que
nunca debió habérsele quitado. Porque, por ejemplo, sólo un genio puede cascarse tres temas seguidos
como “The Stars (Are Out Tonight)”, “Love Is Lost” y “Where Are We Now?”. Ahora
sólo falta que se eche la manta a la cabeza y decida salir a la carretera.
Aunque quizás eso sea ya mucho pedir…
2.- Walking Papers – “Walking Papers”: gratísima sorpresa,
descubierta gracias al Azkena Rock Festival de este año. En punidad, el disco
no debiera estar en esta lista, ya que originalmente se puso en la calle en USA,
de forma independiente, a final de 2012. Pero gracias a la reputación que la
banda ha ido ganando en 2013, una multinacional decidió apostar por ellos y
reeditarlo este año. Sea como fuere, desde que me hice con él en verano, no he
podido sacarlo de mi reproductor. No es un album que, de entrada, resulte de fácil
escucha. Pero crece y crece como la espuma con cada audición. Para mi, ya un
imprescindible.
3.- The Temperance Movement - “The Temperance Movement”: si
el de Bowie fue el primer disco que me impactó en el año, éste ha sido el
último. Descubierto a finales de noviembre, gracias al buen saber de un amigo,
y directo a mi Top 3 particular de 2013. Juventud, descaro, energía, guitarreo
y aroma a los hermanos Robinson. Savia nueva, venida desde UK para salvar (una
vez más) al mundo del Rock&Roll. Veremos si la apuesta tiene continuidad.
De momento, la cosa promete y mucho.
4.- Buddy Guy- “Rhythm & Blues”: el gran Buddy Guy continúa acrecentando su leyenda con
cada disco que edita. No sólo no baja el listón, sino que, como el buen vino,
mejora y mejora con el paso de los años, hasta ofrecernos trabajos como este nuevo
doble álbum que raya lo excelso. Veinte temas divididos en dos partes (por un
lado “Rhythm”, por otro ”Blues”), más un tema adicional haciendo de puente entre ambas. Y un
montón de invitados (entre ellos Tyler, Perry & Whitford) para dar forma a un
trabajo de esos que, al finalizar, incitan a volver a pulsar al play.
Imprescindible para cualquier amante del blues que se precie.
5.- Motörhead – “Aftershock”: Lemmy nos tiene muy mal acostumbrados.
Disco nuevo cada 2 años y siempre con un aceptable nivel. Pero en esta ocasión,
no sólo eso, sino que ese “aceptable nivel” pasa a ser notable alto. Quizás
sean cosas mías, pero tengo la sensación de que estamos ante su mejor álbum desde
¿Inferno? (2004) ¿Bastards? (1993). Sea como fuere, la cuestión es que este no
es un disco más de Motörhead. Por supuesto que el sonido, la actitud, la voz de
Lemmy y las estructuras compositivas siguen siendo las mismas. Pero en esta
ocasión, los temas son mejores, los riffs más inspirados, los solos más afilados
y la base rítmica más potente. O al menos esa es mi opinión. Larga vida a Motörhead!
6.- Burning – “Pura Sangre”: a estas alturas de película,
nunca pensé que Johnny Burning y sus chicos fuesen capaces de sacarse de la
manga un disco como este. Fresco, inspirado y directo a la yugular y al corazón. Con letras
marca de la casa y ese plus de emotividad que aporta oír la voz del propio
Johnny cantándolas. Un álbum que, en cierto modo, recuerda a tiempos pasados,
pero a la vez suena actual y defendible en directo junto a su pila de clásicos.
Chapeau por ellos!
7.- JJ Grey & Mofro - “This River”: la otra grata
sorpresa descubierta gracias al festival Azkena de este año. Nada más terminar
su concierto, salí disparado al puesto de merchandishing para comprar su
flamante nuevo trabajo y, desde entonces llevo paladeándolo como se merece,
hasta terminar en mi Top 10 del año. Un tipo con una voz prodigiosa este JJ
Grey. Y una banda con una clase tremenda la que le acompaña. Pizcas de soul, blues,
southern rock,…, todas en su justa medida para configurar un disco exquisito.
8.- Tom Keifer – “The way life goes”: como fan de Cinderella
que soy, esperaba este álbum como agua en mayo desde que, hace años, comenzaran a
correr los rumores de que Keifer estaba trabajando en él. Tal vez sea algo
irregular y se haga un poco largo. Quizás quitando algunos medios tiempos
hubiera quedado más consistente...Pero que queréis que os diga: el oír la voz de Keifer
en temazos como “Cold Day In Hell”, “Mood Elevator” “It's Not Enough” o la inicial “Solid Ground” ya eleva por si solo a notable
la nota del disco.
9.- Uzzhuaïa – “Santos y Diablos”: si hay tres bandas de hard
rock que me marcaron a principios de los 90, éstas fueron Guns N’ Roses, The
Cult y Skid Row. Y no sé vosotros, pero yo veo a Uzzhuaïa como una mezcla perfecta
de las tres, al estilo patrio. Por eso me gustan tanto. Bueno, por eso, y
porque llevan ya una pila de años en estado de gracia, dejando muestra de su enorme calidad allá
por donde pasan. Tal es mi fé en ellos, que decidí participar en el crowdfunding
montado para la grabación de este “Santos y Diablos”. Y el resultado me dejó
más que satisfecho. Otro enorme álbum para su inmaculada discografía.
10.- Michael Monroe - “Horns And Halos”: apostar sobre Michael
Monroe, es hacerlo a caballo ganador. Después del fantástico “Sensory Overdrive”
de 2011, el reto era grande: sustituir a Ginger en la banda y editar otro álbum
que estuviera a la altura. Creo que ambas pruebas pueden considerarse como
superadas. Dregen tomo el sitió dejado por el “Wildheart” y este “Horns And
Halos” suena al menos tan potente como su predecesor. Me queda, eso sí, la
espina de poder verlos en directo… ¿quizás pueda ser en 2014?.
Al principio, os hablaba no de diez, sino de una veintena de discos que me habían dejado huella, entre los editados en este 2013. Visto y destripado ya el Top 10, os dejo una lista de los restantes:
De
vuelta aldía a día después de un gran
fin de semana en Vitoria. Creo que estaremos de acuerdo en dos cosas: que el
cartel era, a priori, más flojo que en ocasiones precedentes y que la desidia
de la organización estos últimos meses para con su público merecía que les
hubiéramos pagado con la no asistencia. Pero llega la hora de la verdad y qué
queréis que os diga: sólo el hecho de pasar 48 horas dedicadas por entero al
Rock&Roll y en un lugar tan agradable dejan de lado el resto de debates.
Además, ¡qué demonios!, ¿cómo puede calificarse como flojo un cartel en el que
aparece en lo más alto la mejor banda que ha habido en los últimos veinte años?
Pues eso mismo se encargaron de demostrar, una vez más, los “Rock&Roll
motherfuckers” hermanos Robinson.
Veinte
conciertos, diez por jornada, componían el programa. Ahí va mi valoración de
los once a los que pude asistir:
MATRÍCULA
DE HONOR
The
Black Crowes: Era mi tercera vez con los cuervos y, sinceramente, veía difícil
que pudieran superar lo vivido en las dos anteriores. Ahora puedo decir que lo
hicieron y creo que, además, con creces. Fue una actuación rayando lo
sobrenatural. De estas que ocurren cada mucho tiempo y al alcance de muy pocos.
El set list combinó acertadamente momentos “hit” (brutal el inicio con “Twice
as Hard”, “Sting Me” y “Hotel Illness” y el final con “Jealous Again” y
“Remedy”) con temas menos habituales (“Ballad in Urgency”, “Good Friday” o “By
Your Side”) y momentos jam de poner los pelos de punta (“Wiser Time”, “Thorn in
My Pride”). Y ya ese bis con “Hard to Handle” unido a “Hush” fue de dos orejas
y rabo. Por cierto, la nueva incorporación, Jackie Greene, no es Marc Ford ni
Luther Dickinson, pero estuvo en su sitio y sin desentonar entre la excelencia,
lo cual ya es mucho. Definitivamente, los Black Crowes juegan en otra liga.
SOBRESALIENTE
JJ
Grey & Mofro: sin duda, los grandes triunfadores de la jornada de sábado.
Tenía grandes expectativas puestos en ellos y creo que las superaron. Qué voz
más extraordinaria la del amigo JJ Grey!!! Y qué pedazo de banda la que le
acompañaba!!! Clase total!!! Durante el show, comentó que era la primera vez
que pisaba España y, con una sonrisa de oreja a oreja, se le vio como
alucinado, como no creyéndose estar tocando aquí y ante 12.000 personas. Viendo
lo bien que fue el concierto y la buena acogida del público, no es de extrañar
que más pronto que tarde los tengamos de nuevo por nuestro país. Estaremos
encantados!
Walking
Papers: lo único que conocía de esta banda es que el bajista es el mítico
GunsN’Roses Duff McKagan. Así que, cuando un día antes la organización comunicó
que actuarían en formato trío por la ausencia del propio Duff, aquello me olió
a tomadura de pelo y estuve a punto de ni concederles el beneficio de la duda.
Ahora puedo decir que doy mil gracias por haberlo hecho. Pocas veces esperando tan
poco de un concierto, he recibido tanto. Una banda sin bajista (el teclista se
encargo de llevar la base rítmica), pero con tres auténticas bestias pardas
(menudo pedazo de frontman que es Jeff Angell!!!) que pusieron el escenario
patas arriba desde el minuto uno, a base de intensidad, entrega, buen hacer y
canciones. Muy buenas canciones. Me declaro desde ya fan absoluto de estos
tíos!!!
NOTABLE
The
Sheepdogs: otra grata sorpresa. No conocía nada de esta banda y la hora que les
asignaron para su actuación (casi al final de la jornada) no era la mejor. Sin
embargo, la rayada que metieron al respetable Billy Corgan y sus Smashing
Pumpkins, hizo que oír a continuación a estos tíos fuese gloria bendita. Rock
sureño de calidad, bien ejecutado, con buenas guitarras y una gran voz. Sin
duda un nombre más para apuntar en la agenda.
The
Gashlight Anthem: los de New Jersey son una de las bandas jóvenes que más han
conseguido llamar mi atención en los últimos tiempos. Después de verlos en
directo, me queda más claro cuáles son sus virtudes (un carismático líder,
Brian Fallon, y un sonido bastante propio) y de qué pie cojean (una banda que
no está a la altura del líder y un exceso de medios tiempos que hace perder
punch al resultado final). Aun así, fue un buen concierto, con dos momentos
puntuales en los que consiguieron ganarme: el speech de Fallon señalando
humildemente que cualquiera de sus canciones no llegaba a la suela del zapato a
las de los Black Crowes (diciéndolo a la vez que amagaba con los riffs de
“Twice As Hard” y “She talks to angels”) y la impecable versión del “Bonzo Goes
to Bitburg” de los Ramones. Sólo por esos dos detalles, valga la calificación
de notable.
BIEN
M-Clan:
en ocasiones ya he comentado por aquí que fui un gran fan de la banda murciana
entre 1995 y 1999. No me cansaré de repetir que considero a sus dos primeros
discos entre lo mejor publicado jamás en nuestro país. Pero la magia se esfumó
y, desde aquel entonces, son más las veces que verlos me ha producido sonrojo
que las que lo he disfrutado. Aun así, me apetecía verlos en este festival.
Considero a Tarque un tipo listo y, por eso, tenía claro que, por un lado el
público al que se iba a enfrentar y, por otro, la motivación de compartir
escenario con sus amados Black Crowes, harían que huyese por una tarde de
Carolinas y demás bazofia y centrase los tiros en lo que la gente había ido a
oír. Acerté en parte, pero me equivoqué en el resto. Salieron a morder con
“Maxi ha vuelto” y “Perdido en la ciudad”, como si de repente regresásemos a
1998…pero ahí quedó todo. En un amagar y no dar. Sí es cierto que el show fue
rockero y entretenido y él estuvo muy bien. Pero era el día para haber ido más
allá, para desempolvar otra buena tanda de sus temas antiguos, dar a la gente
lo que habían ido a buscar y demostrar que quien tuvo retuvo. Pero nos quedamos
a medias.
Los
Zigarros: con su primer disco recién salido del horno se presentaron los
hermanos Ovidi y Álvaro Tormo (ex-Perros del Boogie), acompañados de una
sección rítmica de buen hacer. Aún les falta rodaje, pero sonaron potentes y
demostraron seguir teniendo buenas canciones que nos trajeron ecos de AC/DC,
Tequila, Chuck Berry o los propios M-Clan. O mucho me equivoco u oiremos hablar
bastante de estos tíos en el futuro.
NI
FU NI FA
Gov’t
the Mule: esperaba mucho de Warren Haynes y sus chicos y terminaron por ser
quizás la gran decepción del festival. Técnicamente irreprochables, pero fríos,
muy fríos, sin apenas conexión con el público y con un Warren más pendiente de
ajustar constantemente el sonido de su guitarra que de dar un buen concierto.
Buscaban cumplir el trámite y eso es exactamente lo que hicieron.
Los
Enemigos: su concierto no fue ni bueno ni malo ni todo lo contrario. No se
puede decir que tocaran mal, pero tampoco les noté muy motivados ni poniendo
toda la carne en el asador. Supongo que los megafans saldrían encantados, pero
para los que no lo somos, su show no pasará a la historia.
MAL
Rocket
from the Crypt: en teoría eran uno de los nombres a tener en cuenta en el
festival, pero, aunque suene raro, ellos mismos se encargaron de boicotear su
propio concierto. La hora no les favorecía (últimos de la jornada del sábado) y
el sonido no ayudó, pero lo que realmente acabó con la paciencia del respetable
fueron los larguísimos speeches de su cantante. Casi se puede decir que
hablaron más que tocaron y eso, sobretodo a ciertas horas de la madrugada,
creedme que se puede llegar a hacer insufrible.
LAMENTABLE
Smashing
Pumpkins: ¿qué se le puede pasar por la cabeza a un tío, buen músico y con canciones
suficientes en su historial como para conformar un buen set list, para
voluntariamente tirarlo por la borda y programar un concierto encaminado a
torturar durante algo más de una hora al público asistente? Aun busco una
explicación. Porque eso fue lo que sucedió. Un rancio Billy Corgan se apartó
(salvo contadas excepciones) del cancionero que le ha traído hasta ahí y se
dedicó, de mala gana, a rayar a los asistentes con ruido, videos y luces de
todos los colores. Quizás es culpa mía que no entendí su propuesta, pero su
show me pareció lamentable. Billy, no creo que tú y yo nos volvamos a ver.
Al resto de bandas (Alberta Cross, The Sword,
Horisont, Uncle Acid & The Deadbeats, Heaven’s Basement, Troubled Horse,
Sex Museum, The Socks y Quaoar) no las vi y por tanto no puedo opinar. Sobre lo que sí vi, aquí
queda mi balance y mi deseo de que, si todo sigue su curso, podamos asistir a
un aun mejor Azkena Rock Festival 2014. Eso sí, señores de la organización, les
ruego que cuiden un poco más a sus potenciales clientes. Por el propio bien del
festival, creo que no debiera volver a repetirse la nefasta política de
comunicación de este año.