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lunes, 23 de diciembre de 2019

Lo mejor de 2019 (I)



Rival Sons y su enorme “Feral Roots”. The Wildhearts y su poderoso “Renaissance Men”. Tedeschi Trucks Band y su elegante “Signs”. The Who y su sorprendente (para bien) “Who”. The Magpie Salute y su “High Water II”…

Stray Cats y su fantástico “40”. Tesla y su deflepparizado “Shock”. Whitesnake y su “Flesh & Blood”. Michael Monroe y su adictivo “One Man Gang”. Loquillo y su “Último Clásico”.

The Black Keys y su “Let's Rock”. Danko Jones y su “A Rock Supreme”. L.A.Guns y su “The Devil You Know”. The Allman Betts Band y su “Down To The River”. Thunder y su “Please Remain Seated”.

The Quireboys y su “Amazing Disgrace”. Duff McKagan y su “Tenderness”. Tom Keifer y su “Rise”. Inglorious y su “Ride to Nowhere”. The Last Internationale y su “Soul On Fire”.

Esos (y algunos otros) han sido mis discos de cabecera durante este 2019. Y, como no podía ser de otra forma, son la base sobre la que he confeccionado esta lista resumen del año. Ya sabéis, es sòlo Rock&Roll...But we like it!



sábado, 31 de diciembre de 2016

Lo mejor de 2016 (II)


Hace no mucho tiempo, las muescas conciertísticas en mi revolver, podían llegar a cerca de 100 cada año. Disparaba a todo lo que se movía, habitualmente incluso varias veces por semana. Allá donde hubiera una banda tocando cerca (ya fuera buena, regular o, a veces, mala), allí estaba yo. Ello me hizo coger muchas tablas, descubrir un buen puñado de grupos y presenciar algunos shows inolvidables. Pero a costa de invertir ingentes esfuerzos y, sobre todo, de tragarme también mucha morralla.

En el último lustro, las circunstancias me han hecho ir cambiando y, para bien o para mal, ser más selectivo, escoger mejor mis citas y primar la calidad por encima de la cantidad.
Digo esto porque, haciendo recuento y memoria de 2016, veo que son en torno a 30 las veces que he acudido a un bolo. Y algunos de ellos han sido memorables. Otros, simplemente buenos. Pero, en muy poquitos, puedo decir que haya salido decepcionado. Señal inequívoca de que, en líneas generales, la elección ha sido correcta.


Abrí el fuego el 2 de enero, asistiendo en Valladolid a la resurrección de los Crossbones, banda de cabecera de la escena local en los años 90, que llevaba tiempo muerta y enterrada. Y, antes de que finalizase el mes, tuve una nueva oportunidad (y van ya un montón, pero todas ellas buenas…) de ver cómo se las gastan Spike y sus Quireboys. La novedad fue que, en esta ocasión, el show no era en Madrid como en las anteriores que los había visto, sino también en tierras Pucelanas. Y ver allí congregada a toda la parroquia de la ciudad, viejas glorias musicales incluidas, le dio un toque especial y emotivo a la cita.

El siguiente de mi lista fue Chris Robinson, en la visita a Madrid con sus Brotherhood. Y fue ese un concierto de sensaciones encontradas. Quienes me conocen, saben que soy un fanático admirador de los Cuervos, así que sólo el hecho de tener a uno de ellos a dos metros de distancia, ya me resulta grandioso. Pero ¡carajo!, si tengo que echar a pelear el repertorio imbatible junto a su hermano, con esta otra propuesta, sinceramente no hay color…

Y así me planté en mediados de marzo y llegó el primero de mis viajes del año: el gran Johnny Hallyday me esperaba en Toulouse. Sin duda, y al igual que la vez anterior que le vi, el francés nos obsequió con un magnífico concierto.


Con Mayo comenzó la época del año donde se concentraba mi mayor número de eventos. Y, el primero de ellos, fue con Muse, una grupo que, personalmente, nunca me ha interesado demasiado, pero sobre la que tenía cierta curiosidad por ver como se desenvolvían en directo. He de decir que, una vez vistos, dudo mucho que repita con ellos en el futuro. No porque me parecieran malos técnicamente, sino porque la banda se comportó de una forma tan milimétricamente calculada, como fría y falta de sentimiento.


Cuando supe que AC/DC había despedido a Brian Johnson y su reemplazo era, ni más ni menos que Axl Rose, una sensación de tomadura de pelo me recorrió el cuerpo. Tenía tickets comprados desde hacía meses para su concierto inicial de gira europea en Lisboa y enterarme de aquello no me hizo ninguna gracia. Pero, después, preferí olvidarme de la parte mala del asunto, quedarme sólo con la buena (que también la había) y disfrutar al máximo del concierto. Podéis leer aquí mi relato sobre lo vivido durante el show.


Antes de finalizar mayo, Springsteen trajo su “The River Tour” a la ciudad y, por supuesto, yo no podía dejar de acudir a la llamada. Era mi cuarta vez con el Boss y, aun así, la disfruté como si fuera la primera. Aunque su disco The River sonó mucho menos de lo esperado, fue un show emocionante. De esos de corazón en un puño y ojos vidriosos. Sin duda, uno de los grandes del año.

Porque de grande cabe calificar también a Macca y el concierto que nos ofreció en los primeros días de junio. Sí, amigos, no todos los días uno tiene la posibilidad de oír himnos inmortales de nuestra música, como Love Me Do, Let It Be o Hey Jude, cantados por su propio creador. Simplemente maravilloso.

Y, entre el vozarrón de Mike Farris el 10 de junio y la guitarra de Zakk Wylde tres días más tarde, nos plantamos, un año más (y van ya una buena tirada de ellos), en el vitoriano Azkena Rock Festival. Después de haber sido muy crítico con la organización en años anteriores, he de decir que, en éste, las cosas se hicieron mucho mejor y el cartel nos permitió ver varios conciertos muy interesantes (Imelda May, Hellacopters, Blackberry Smoke) y uno memorable: el que, al mando de sus Who, se marcaron dos tipos septuagenarios como Roger Daltrey y Pete Townshend. Aquí relaté lo vivido.


Antes de las vacaciones de verano, aún quedaba tiempo para otro par de emociones fuertes. La primera, con una de mis bandas de siempre: los británicos Iron Maiden que, con su calidad musical y su punto inequívoco de espectáculo y escenografía, pusieron patas arriba madrileño Barclaycard Center. Y, la segunda, con otro mito al que nunca había tenido oportunidad de ver antes (Mr. Robert Plant), quien nos amenizó una agradable velada, en un bonito entorno (Jardín Botánico de Madrid), marcándose un concierto elegante y sencillo, a través de la combinación de canciones propias y temas zeppelianos.


Mis dos siguientes conciertos fueron con un, para mí, ya clásico, al que, en los últimos  tiempos, suelo tener la oportunidad de ver varias veces al año: Loquillo. El primero de ellos, en un festival cántabro, en pleno mes de agosto y junto a los Burning, no era sino la antesala del realmente importante: su esperado paso, el 24 de septiembre, por un abarrotado coso de Las Ventas, que quedaría recogido para la posteridad en audio y video. Y he de decir que, resulta indudable, que el Loco se encuentra viviendo una segunda juventud, la banda suena engrasada y el repertorio que manejan está a la altura de muy poquitos en este país. Pero no me preguntéis por qué, en este nuevo sonido que han forjado tras la incorporación de Mario Cobo a la guitarra, echo de menos algo. Un poco más de contundencia, de punch, de carácter. O quizás es que simplemente echo de menos al bueno de Jaime Stinus.


Sin tiempo para contemplaciones, cuatro días después, llegaba el momento de ver a Red Hot Chili Peppers, una banda a la que, aunque en estudio nunca me apasionó, nunca había tenido aún la oportunidad de pillar en directo. ¿Y cómo fue el bolo? Pues, técnicamente, de mucha calidad pero, sinceramente, me transmitió las mismas sensaciones que me transmiten sus discos. Es decir, pocas tirando a ninguna.

Pero no pasaba nada. Octubre estaba ya aquí y, con él, llegaba a la ciudad uno de los tipos que más arriba estaba en mi lista de “pendientes”: Michael Monroe. Aunque el finés se ha dejado caer por nuestro país unas cuantas veces en la última década, por unos motivos u otros nunca conseguía pillarle. Y empezaba a temer seriamente que lo mío con él fuese una especie de maldición. Pero por fin pude quitarme la espina…y ¡de qué forma! ¡Menudo bolaco, amigos! ¡Creedme si os digo que esos viejos temas de Hanoi Rocks y Demolition23 siguen sonando de muerte!

Tras un breve paso por Toledo, para ver un buen concierto de ese tipo que siempre deja el pabellón alto, llamado Ariel Rot, el mes finalizó de la mejor forma posible con otra banda nacional, la de Jorge Martínez y sus Ilegales, que nos propició en Valladolid una noche para el recuerdo. Ambientazo, juerga y unos tipos sobre el escenario que sonaron como un ciclón. Sin duda una de las sorpresas conciertísticas más agradables del año.

La tarde del domingo 20 de noviembre, se tornó gris, lluviosa y oscura en Madrid. Absolutamente desapacible para casi todo, pero perfecta para ver a Robert Smith y sus Cure destripando, durante casi 3 horas, clásicos a mansalva y deleitándonos con algunas otras joyitas menos vistas en su repertorio. Fue éste para mi el último gran concierto del año.


Pero antes de que terminase 2016, aún quedaban tres balas más en el revolver. La de esos primos pequeños de AC/DC llamados Airbourne, que se marcaron un show breve (muy breve) pero intenso en Madrid. La de ese torbellino de rock n’ roll “patea culos” llamado Los Zigarros, que rindieron una triunfal nueva visita (van varias en los últimos tiempos) a la parroquia vallisoletana. Y, finalmente, la de unos viejos conocidos (aunque ellos renieguen de su pasado) M-Clan, que presentaban en la capital su nuevo y americanizado trabajo “Delta”. Bonito cierre a un bonito año de conciertos.


Pero, si tuviera que quedarme con 10 momentos de entre todos los vividos en 2016, estos serían los elegidos. Mi "top ten" particular del año:

2.- Bruce Springsteen and The E Street Band - Estadio Santiago Bernabéu, Madrid (21/05/16)
3.- Paul McCartney - Estadio Vicente Calderón, Madrid (02/06/16)
5.- Johnny Hallyday- Zenith, Toulouse (12/03/2016)
6.- Iron Maiden - Barclaycard Center, Madrid (13/07/16)
7.- The Cure - Barclaycard Center, Madrid (20/11/16)
8.- Robert Plant and The Sensational Space Shifters - Jardín Botánico, Madrid (14/07/16)
9.- Michael Monroe - Sala Caracol (Madrid) 05/10/2016
10.- Ilegales – Sala LAVA, Valladolid (21/10/2016)

jueves, 31 de diciembre de 2015

Lo mejor de 2015 (I)


El tiempo vuela, amigos. Parece que fue ayer cuando empezábamos el año y, en un abrir y cerrar de ojos, ya nos vuelve a tocar repasar y hacer balance musical del mismo.

No os voy a engañar: este 2015, en lo conciertístico, ha sido para mí absolutamente excitante, sin duda uno de los mejores que recuerdo. Pero, si hablamos de novedades discográficas que hayan pasado por mi reproductor, no puedo decir lo mismo: cada vez me topo con más mediocridad y menos cosas que me enganchen realmente.

Aun así, creo que ha habido discos notables, como los publicados por clásicos de esos que nunca fallan, como Lemmy y sus Motorhead, Paul Weller, Robben Ford, Richard Hawley o en nuestro país, o el Loco junto a los Nu Niles.

A ellos, cabría también añadir algunas sorpresas positivas con las que a priori no contábamos, como las del “Stone” Bernard Fowler, la de esa banda con chica al frente llamada Halestorm, la de los renacidos W.A.S.P., o la de Igor Paskual y su “Tierra Firme”. Pero también hemos tenido apuestas fallidas, como la del disco “latino” del barbudo Billy Gibbons, la del “Purple album” de Whitesnake o la de esa obra ya menor de Gun llamada “Frantic”.

Dicho esto, vayamos al grano. A lo que nos interesa. A los 10 discos que elijo para mi top ten particular del año:

1.- Keith Richards - "Crosseyed Heart" 

Confieso que, cuando supe que Richards estaba grabando un álbum en solitario a estas alturas, pensé que más bien se trataría de un puro divertimento descafeinado que no habría que tomar muy en serio. Y sí, divertimento es, efectivamente. Pues no en vano, Kiz da rienda suelta en él a todo lo que le (y nos) gusta: riffs stonianos por doquier (“Heartstopper”, “Trouble”, “Nothing Of Me” o “Amnesia”), blues venido del Mississippi (como el del tema que da título al álbum), Rock&Roll de escuela Chuck Berry (“Blues In The Morning”), sonidos country, algunos toques funkies (“Substantial Damage”) y unas pinceladas reggae (“Love Overdue”) para poner color al que, en mi opinión, es ya el mejor y más maduro trabajo del guitarrista de la mayor banda de rock and roll de todos los tiempos.

2.- Thunder - "Wonder Days"

No miento si digo que, al empezar el año, éste era mi disco más esperado. No en vano, aquí escribí sobre él, anticipando y presagiando la gran obra que estábamos a punto de tener en nuestras manos. Classic Rock de muchos quilates. Elegante, trabajado y parido por una banda que sabe lo que se hace. Si no fuera por la irrupción del amigo Keith, sin duda hubiera sido mi disco de cabecera para este 2015. Sólo por temas de tanta clase como “Resurrection Day”, “Broken”, “The Thing I Want”, “I Love The Weekend” o el propio que le da título ya lo merecería. ¡Chapeau para Thunder y este "Wonder Days"!

3.- Chris Isaak - "First Comes the Night"

Chris Isaak es un tío por el que siempre he tenido simpatía, musical e incluso personal. Pero después de dejarnos maravillados en su visita a España de hace algunos años, la simpatía ya no es tal, sino que se ha ido transformando casi en devoción. Es por ello que esperaba como agua de mayo que nos diera noticias sobre un nuevo trabajo. Y ¿qué vamos a encontrar en este "First Comes the Night"? Pues, la mejor noticia es que no encontramos ninguna sorpresa. Chris sigue la línea de su magnífico “Mr.Lucky” y nos regala un álbum lleno de matices, melodías, estrofas de estructura perfecta, estribillos tarareables y aroma cincuentero, de ese que tanto nos gusta: el de Elvis (“Don't Break My Heart”, “Kiss Me Like A Stranger”), Jerry Lee (“Running down The Road”), Roy Orbison (“Reverie”, “Perfect Lover”) y la Sun Records. Una auténtica delicia. Y ojo, porque la edición deluxe viene con cinco temas extra que son también canela fina. Amigo Chris, ¡cuánto te echábamos de menos!

4.- Johnny Hallyday - "De l' Amour"

A finales de 2009, el gran Johnny Hallyday sufrió algunos problemas graves de salud que a punto estuvieron de costarle la vida. Pero resurgió cual ave fénix y, desde entonces, nos ha malacostumbrado, poniendo en el mercado casi un disco por año, todos ellos de enorme calidad. Si ya su “Rester Vivant” estuvo en mi top ten del 2014, ahora vuelve a la carga con un "De l' Amour", que creo incluso le supera. Un álbum intimista, elegante y enormemente cantado y tocado. Desde el rockabilly old school del tema que lo abre y le da título, hasta la melódica “Un Dimanche de janvier” que lo cierra, pasando por las enormes “Dans la peau de Mike Brown”, “Avant de frapper” o “Des raisons d'esperer”, todo en este disco es tremendamente disfrutable. Si las cosas van según lo previsto, a principios del año que viene volveré a escaparme a su Francia natal para verle presentándolo en directo. ¡Grande Johnny!

5.- Tom Jones - "Long Lost Suitcase"

Tiene cierta gracia que, en pleno 2015, al hacer mi lista de discos del año, coincidan en la misma leyendas como Keith Richards, Johnny Hallyday o Tom Jones. En el caso de este último, hace poco escribí aquí mi opinión sobre el paralelismo que veo entre su carrera los últimos años y la que en su momento tuvo Johnny Cash. No sé a vosotros, pero a mí, la reciente trilogía del Tigre de Gales (“Praise & Blame”, “Spirit of the Room” y este "Long Lost Suitcase" que nos ocupa) me huele a kilómetros a los ya míticos “American Recordings” de Cash. ¿Por qué? Pues fundamentalmente por el estilo de las canciones seleccionadas (góspel, blues, country), la poco instrumentación con que han sido grabadas (buscando que predomine y sobresalga la voz por encima de todo) y la absoluta madurez y brillantez con que están cantadas. Todo en este disco, en mi opinión, es brillante y delicioso. Pero, si me tuviera que quedar con algo concreto, lo haría con la que, para mí, es ya la interpretación más mágica y estremecedora que he oído en los últimos tiempos. El tema con el que homenajea a ese amigo con el que coincidió en Las Vegas: "Elvis Presley Blues".

6.- Buddy Guy - "Born to Play Guitar"

I was born in Louisiana and, at the age of two, my momma told my papa: Our little boy's got the blues. I grew up real fast and I've traveled very far. One damn thing's for sure: I was born to play the guitar

Ni más ni menos que así, con el gran Buddy Guy entonando esas frases junto a su guitarra desnuda, comienza este magnífica obra, en el que el mítico bluesman no está sólo: amigos como Billy Gibbons (magnífico el boogie blues rock que se marcan a medias), Kim Wilson y su armónica, Joss Stone y su preciosa voz, o Van Morrison (junto a quien homenajea al añorado B.B. King), ponen su granito de arena y colaboran para dar forma al que, a mi juicio, es el disco de blues del año. Suena a testamento y auto homenaje…si no fuera porque el viejo Buddy aún parece tener cuerda para rato. ¡Y nosotros que lo veamos!

7.- Iron Maiden - "The Book of Souls"

¡Diablos! Hacía años que un disco de los viejos Maiden no me gustaba tanto. Me confieso fan total de la banda, pero más bien de sus primeras épocas. He intentado prestar atención a todos y cada uno de los trabajos que han ido poniendo en el mercado, pero ninguno de los últimos 5 o 6 había conseguido engancharme como lo ha hecho éste. Aquí hay material del bueno, canciones inspiradas y grandes interpretaciones (mención especial a las voces de Bruce, una auténtica maravilla). Su hora y media de duración puede asustar a simple vista, sí. Pero eso en ningún momento se convierte en aburrimiento, lo cual es mucho decir. Escuchad con calma “Empire of the Clouds” y descubrid como una canción de 18 minutos puede tornarse en 18 minutos maravillosos. En unos meses los tendremos por aquí presentándolo. ¡Up the Irons, carajo!

8.- FM - "Heroes And Villains"               

Cuando uno descubre un disco de hard rock melódico de manual, como éste, no queda sino dar las gracias por ello y regocijarse en su escucha una y otra vez. Elegancia, calidad, clase, melodías, estribillos y aroma a esos primeros tiempos del A.O.R. que parecían ya perdidos. “Call on Me”, “Big Brother”, “You're the Best Thing About Me”, “Digging up the Dirt”… Este disco va sobrado de canciones de nivel. Si alguien tiene alguna duda, que le dé una oportunidad. Absolutamente delicioso.

9.- Michael Monroe - "Blackout States"

¿Alguna vez Michael Monroe va a editar un disco malo? Yo, sinceramente, tengo el convencimiento de que, aunque quisiera, no podría. Este "Blackout States" no inventa la rueda, ni tampoco lo pretende. A Monroe le basta con volver a meter en su coctelera las cantidades justas de punk, pop, glam y Rock&Roll, y agitar como sólo sabe él hacerlo. ¿Os gustaron sus anteriores “Sensory Overdrive y “Horns and halos”? Si la respuesta es sí, "Blackout States" será uno de vuestros discos del año.

10.- Def Leppard - "Def Leppard"

Def Leppard sonando nuevamente a Def Leppard. Basta con oir temas como “Dangerous” para darse cuenta de ello. Y puede parecer obvio, pero creo que ahí reside la clave de este álbum. Eso sí, sin malos entendidos: que nadie espere a estas alturas un nuevo “Pyromania” u otro “Hysteria”, porque se sentirá decepcionado. Pero si os basta con el hecho de que los chicos de Sheffield sigan rockeando y siendo fieles a su particular estilo, encontraréis buenos motivos también para ensalzar el disco.


jueves, 26 de diciembre de 2013

Lo mejor de 2013 (I)


Antes de comenzar el año, no era difícil intuir que superar la extraordinaria producción discográfica de 2012, iba a resultar harto difícil. Y no, amigos. No es que 2013 haya sido un mal año. Pero el listón de su predecesor estaba tremendamente alto y, en mi opinión, ni de lejos se ha rebasado. Aun así, haciendo balance, me salen una veintena de álbumes que merecen la pena ser destacados. Vayamos con el Top Ten: 

1.- David Bowie – “The Next Day”: tras un montón de meses trabajando en absoluto secreto, Bowie anunció por sorpresa el pasado 8 de enero, día de su 66 cumpleaños, su vuelta al ruedo discográfico. Y de qué manera! Con un album que raya el sobresaliente y le pone de nuevo la vitola de genio que nunca debió habérsele quitado. Porque, por ejemplo, sólo un genio puede cascarse tres temas seguidos como “The Stars (Are Out Tonight)”, “Love Is Lost” y “Where Are We Now?”. Ahora sólo falta que se eche la manta a la cabeza y decida salir a la carretera. Aunque quizás eso sea ya mucho pedir…

2.- Walking Papers – “Walking Papers”: gratísima sorpresa, descubierta gracias al Azkena Rock Festival de este año. En punidad, el disco no debiera estar en esta lista, ya que originalmente se puso en la calle en USA, de forma independiente, a final de 2012. Pero gracias a la reputación que la banda ha ido ganando en 2013, una multinacional decidió apostar por ellos y reeditarlo este año. Sea como fuere, desde que me hice con él en verano, no he podido sacarlo de mi reproductor. No es un album que, de entrada, resulte de fácil escucha. Pero crece y crece como la espuma con cada audición. Para mi, ya un imprescindible.

3.- The Temperance Movement - “The Temperance Movement”: si el de Bowie fue el primer disco que me impactó en el año, éste ha sido el último. Descubierto a finales de noviembre, gracias al buen saber de un amigo, y directo a mi Top 3 particular de 2013. Juventud, descaro, energía, guitarreo y aroma a los hermanos Robinson. Savia nueva, venida desde UK para salvar (una vez más) al mundo del Rock&Roll. Veremos si la apuesta tiene continuidad. De momento, la cosa promete y mucho.

4.- Buddy Guy - “Rhythm & Blues”: el gran Buddy Guy continúa acrecentando su leyenda con cada disco que edita. No sólo no baja el listón, sino que, como el buen vino, mejora y mejora con el paso de los años, hasta ofrecernos trabajos como este nuevo doble álbum que raya lo excelso. Veinte temas divididos en dos partes (por un lado “Rhythm”, por otro ”Blues”), más un tema adicional haciendo de puente entre ambas. Y un montón de invitados (entre ellos Tyler, Perry & Whitford) para dar forma a un trabajo de esos que, al finalizar, incitan a volver a pulsar al play. Imprescindible para cualquier amante del blues que se precie.

5.- Motörhead – “Aftershock”: Lemmy nos tiene muy mal acostumbrados. Disco nuevo cada 2 años y siempre con un aceptable nivel. Pero en esta ocasión, no sólo eso, sino que ese “aceptable nivel” pasa a ser notable alto. Quizás sean cosas mías, pero tengo la sensación de que estamos ante su mejor álbum desde ¿Inferno? (2004) ¿Bastards? (1993). Sea como fuere, la cuestión es que este no es un disco más de Motörhead. Por supuesto que el sonido, la actitud, la voz de Lemmy y las estructuras compositivas siguen siendo las mismas. Pero en esta ocasión, los temas son mejores, los riffs más inspirados, los solos más afilados y la base rítmica más potente. O al menos esa es mi opinión. Larga vida a Motörhead!

6.- Burning – “Pura Sangre”: a estas alturas de película, nunca pensé que Johnny Burning y sus chicos fuesen capaces de sacarse de la manga un disco como este. Fresco, inspirado y directo a la yugular y al corazón. Con letras marca de la casa y ese plus de emotividad que aporta oír la voz del propio Johnny cantándolas. Un álbum que, en cierto modo, recuerda a tiempos pasados, pero a la vez suena actual y defendible en directo junto a su pila de clásicos. Chapeau por ellos!

7.- JJ Grey & Mofro - “This River”: la otra grata sorpresa descubierta gracias al festival Azkena de este año. Nada más terminar su concierto, salí disparado al puesto de merchandishing para comprar su flamante nuevo trabajo y, desde entonces llevo paladeándolo como se merece, hasta terminar en mi Top 10 del año. Un tipo con una voz prodigiosa este JJ Grey. Y una banda con una clase tremenda la que le acompaña. Pizcas de soul, blues, southern rock,…, todas en su justa medida para configurar un disco exquisito.

8.- Tom Keifer – “The way life goes”: como fan de Cinderella que soy, esperaba este álbum como agua en mayo desde que, hace años, comenzaran a correr los rumores de que Keifer estaba trabajando en él. Tal vez sea algo irregular y se haga un poco largo. Quizás quitando algunos medios tiempos hubiera quedado más consistente...Pero que queréis que os diga: el oír la voz de Keifer en temazos como “Cold Day In Hell”, “Mood Elevator” “It's Not Enough” o  la inicial “Solid Ground” ya eleva por si solo a notable la nota del disco.

9.- Uzzhuaïa – “Santos y Diablos”: si hay tres bandas de hard rock que me marcaron a principios de los 90, éstas fueron Guns N’ Roses, The Cult y Skid Row. Y no sé vosotros, pero yo veo a Uzzhuaïa como una mezcla perfecta de las tres, al estilo patrio. Por eso me gustan tanto. Bueno, por eso, y porque llevan ya una pila de años en estado de gracia, dejando muestra de su enorme calidad allá por donde pasan. Tal es mi fé en ellos, que decidí participar en el crowdfunding montado para la grabación de este “Santos y Diablos”. Y el resultado me dejó más que satisfecho. Otro enorme álbum para su inmaculada discografía.

10.- Michael Monroe - “Horns And Halos”: apostar sobre Michael Monroe, es hacerlo a caballo ganador. Después del fantástico “Sensory Overdrive” de 2011, el reto era grande: sustituir a Ginger en la banda y editar otro álbum que estuviera a la altura. Creo que ambas pruebas pueden considerarse como superadas. Dregen tomo el sitió dejado por el “Wildheart” y este “Horns And Halos” suena al menos tan potente como su predecesor. Me queda, eso sí, la espina de poder verlos en directo… ¿quizás pueda ser en 2014?.
 
Al principio, os hablaba no de diez, sino de una veintena de discos que me habían dejado huella, entre los editados en este 2013. Visto y destripado ya el Top 10, os dejo una lista de los restantes:
 
 
  
11.- Black Star Riders – “All Hell Breaks Loose”
12.- Eric Clapton – “Old Sock”
13.- The Quireboys – “Beautiful Curse”
14.- Will Hoge  - “Never Give In'”
15.- The Del-Lords  - “Elvis Club”
16.- Black Sabbath – “13”
17.- Tedeschi Trucks Band  - “Made Up Mind”
18.- Texas – “The Conversation”
19.- The Godfathers – “Jukebox Fury”
20.- Joan Jett – “Unvarnished”
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