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lunes, 23 de diciembre de 2019

Lo mejor de 2019 (I)



Rival Sons y su enorme “Feral Roots”. The Wildhearts y su poderoso “Renaissance Men”. Tedeschi Trucks Band y su elegante “Signs”. The Who y su sorprendente (para bien) “Who”. The Magpie Salute y su “High Water II”…

Stray Cats y su fantástico “40”. Tesla y su deflepparizado “Shock”. Whitesnake y su “Flesh & Blood”. Michael Monroe y su adictivo “One Man Gang”. Loquillo y su “Último Clásico”.

The Black Keys y su “Let's Rock”. Danko Jones y su “A Rock Supreme”. L.A.Guns y su “The Devil You Know”. The Allman Betts Band y su “Down To The River”. Thunder y su “Please Remain Seated”.

The Quireboys y su “Amazing Disgrace”. Duff McKagan y su “Tenderness”. Tom Keifer y su “Rise”. Inglorious y su “Ride to Nowhere”. The Last Internationale y su “Soul On Fire”.

Esos (y algunos otros) han sido mis discos de cabecera durante este 2019. Y, como no podía ser de otra forma, son la base sobre la que he confeccionado esta lista resumen del año. Ya sabéis, es sòlo Rock&Roll...But we like it!



martes, 27 de junio de 2017

Azkena Rock Festival 2017


Son ya unas cuantas ediciones del Azkena las que llevo a mis espaldas y he de decir que, sin duda, ésta ha sido la mejor de todas ellas. La más compensada y de más alta calidad desde el punto de vista musical. Aquella en la que mejor han sonado todos y cada uno de los conciertos a los que he podido asistir. Y en la que he percibido un mayor cariño y buen hacer por parte de la organización.


Porque sí, lo más importante es la música. En eso estamos de acuerdo. Pero, si además de ser ésta de excelente nivel, le pones un mimo y un cuidado especial a todo lo que la rodea, entonces es cuando llevas todas las de ganar: recinto amplio y sin agobios (salvo momentos muy puntuales), cuidada y detallista decoración (el recuerdo en los escenarios a los músicos “caídos” durante el año es de chapó), ausencia de colas para ir al baño o pedir comida y bebida (el sistema cashless funcionó a las mil maravillas), actividades paralelas tremendamente atractivas (bravo por la nueva zona “Trashville”, todo un acierto) y un ambiente en el que se respira pasión por la música. De verdad que me cuesta mucho pensar, ahora mismo, en otro evento que pueda ofrecer más, a alguien como yo, de lo que este Azkena ofrece.


VIERNES 23 DE JUNIO


Me hubiera gustado llegar a tiempo de ver a los Godfathers, pero no pudo ser. Así que, nuestra primera toma de contacto con el festival se produjo con The Shelters. Banda joven y de la que apenas teníamos noticias, más allá de saber que venía apadrinada y producida por el gran Tom Petty. Sonaron frescos y se les nota con ganas de comerse el mundo. Nos gustaron. Habrá que tener la vista puesta sobre ellos en el futuro.


Finalizados The Shelters, tenía dudas sobre si ver a Crank County Daredevils o a King’s X y, al final, me decanté por estos últimos. Reconozco que no soy fan, pero su propuesta me llamaba bastante la atención. Y, sin llegar a volarme la cabeza, he de decir que para nada me desencantaron. Aunque, mediada su actuación, mi mente estaba puesta ya en la tarea de ir a coger buen sitio para uno de los platos fuertes de la noche: Cheap Trick.


No pude verlos en su anterior visita de 2011 y tenía muchas ganas de hacerlo. Su sola aparición por el escenario, ya hizo que mis ojos comenzaran a brillar y una amplia sonrisa se posicionase sobre mi cara. La cosa pintaba bien y para nada me decepcionaron. Puro divertimento desde su “Hello There” inicial, con un Rick Nielsen pletórico a la guitarra. Y un final del show con “I Want You to Want Me”, “Dream Police” y “Surrender” que fue de auténtico escándalo. ¡Bravo por ellos!

El siguiente objetivo de la noche era una banda nueva sobre la que teníamos puestas muchas expectativas: Hellsingland Underground


Y he de decir que, el ratillo que los prestamos atención, para nada nos parecieron malos musicalmente. Pero, no sé por qué, no conseguimos conectar del todo con su propuesta. Quizás en un club pequeño la cosa hubiera sido distinta pero aquí, me dio la sensación de que el escenario se les quedaba un poquito grande. Así que, a mitad de show decidimos cambiar el objetivo y darnos una vuelta por la carpa del “Trashville”. 


Nada más entrar en ella, el asombro se apoderó de nosotros: decoración minuciosa (luz tenue, cortinas, vidrieras, madera,…), ambiente cargado y dos tíos (batería y guitarra) con máscaras, llamados “The Cyborgs”, subidos sobre un pequeño escenario haciendo boogie-blues pantanoso. ¡Diablos! ¡Aquello era como estar en “La teta enroscada” de “Abierto hasta el amanecer”! ¡Sólo faltaba que apareciese por allí Salma Hayek con la serpiente! ¡Qué momentazo, amigos! ¡Tremendo!

Y con ello, llegó la hora del gran capo del día: Mr. John Fogerty. Era mi tercera vez con él y, por tanto, el factor sorpresa de la primera (aquella mágica noche de julio de 2009 en Madrid), no podía ser el mismo. Pero aun así, para mí, ver a Fogerty es como ver a los Stones, a McCartney o a los Who. Es asistir a una clase práctica sobre la historia de la música moderna. Un lujo que sería delito desaprovechar. 


Y el tipo, con 72 años a sus espaldas (que ya quisieran muchos…), vino, vio y venció. Espléndido de forma física y voz, acompañado de una banda de muchos quilates (espectacular su inseparable batería Kenny Aronoff) y con un set list a la altura de los tres nombrados arriba y pocos más. Un auténtico placer que esperamos pueda repetirse.

El reloj apuntaba ya a las 2 de la mañana y el cansancio por el madrugón, el viaje y el tute del día comenzaba a hacer mella. Pero aún quedaba otro as bajo la manga, antes de dar por concluida la jornada: The Hellacopters. El año pasado, me gustaron mucho. En parte, porque los tíos lo valen. Y, en parte, por la agradable noticia de su aparición en el cartel a última hora, después de tanto tiempo separados. 


Y, he de decir que, este año, para nada fue un mal show. Pero, su actuación, quedó un listón por debajo. Quizás por nuestro cansancio y lo intempestivo de la hora. O quizás por la ausencia de ese mismo factor sorpresa que comentábamos arriba. Aun así, esperemos que esta nueva reunión no quede en aguas de borraja y podamos verles de nuevo pronto y, a poder ser, en sala.


SÁBADO 24 DE JUNIO


Otra de las cosas que hace especial al Azkena, son sus clásicos conciertos matutinos en la Plaza de la Virgen Blanca. Hay que reconocer que, año tras año, la organización tiene un tiento especial programándolos, seleccionando bandas a las que, el lugar y la hora, les viene que ni pintado. Y, en esta ocasión, no fue menos. Pat Capocci, un rockabilly venido desde las antípodas, disfrutó (“cuando vuelva a Australia y lo cuente, no se lo van a creer” comentó mientras hacía una foto a la repleta plaza) y nos hizo disfrutar de lo lindo con su marchosa propuesta.

Y, después de un breve descanso, llegó la hora de volver al recinto de Mendizabala, en el que teníamos un primer objetivo marcado: los británicos Inglorious. Y ¡menuda forma de romper el hielo a la tarde! Su propuesta de hard-rock cañero, pero de corte clásico, a lo Whitesnake del “1987”, nos hizo ponernos las pilas desde el primer momento y aplaudir a rabiar. 


¿Era un tal Andreas Eriksson quién tocaba la guitarra? ¿O era el jodido John Sykes? ¿Era su líder Nathan James quien estaba cantando? ¿O era el mismísimo Coverdale? ¡Carajo! ¡Qué buenos!. Personalmente me quedé con ganas de más y deseando volverlos a ver. Conciertazo el de estos Inglorious.

Que un tipo icónico de nuestro rock como Loquillo no hubiera tocado aun en el Azkena, era una cierta injusticia a la que, por fin, se puso fin. Los que me conocen, saben de mi vieja pasión por él desde hace ya varias décadas y, por ello, me hacía especial ilusión verle ahí. Pero algo falla de hace un tiempo para acá. O, al menos esa es mi percepción. 


Sí, es innegable que la banda se encuentra en un estado formidable y quizás en su pico más alto de popularidad. Pero, desde que Stinus no está, siento como que le falta un poco de punch y de épica que antes sí tenían. Su sustituto, Mario Cobo, es un guitarrista formidable. Pero le aporta un aire distinto que, a mí, no me acaba de convencer. Aun así, saldaron su deuda y se despacharon con una hora de clásicos atemporales que hicieron las delicias de los allí presentes.

Los siguientes en la hoja de ruta eran, para mí, uno de los platos fuertes del festival: los británicos Thunder. Desde que, en 1991 cayera en mis manos su entonces recién estrenado y magnífico primer álbum (“Backstreet Symphony”), les he tenido siempre un cariño especial. Aunque, en los últimos tiempos, no ha sido fácil poderles ver en directo (tuve que irme hasta Suiza en2015 para hacerlo). 


En esta ocasión, la organización del Azkena les asignó un horario magnífico (22:00) y les concedió un hueco superior (hora y media) al resto de bandas, para poder demostrar su potencial. Y ellos no fallaron, cascándose un concierto memorable. La banda tocó de forma magnífica. Danny Bowes, cantó como los ángeles, e interactuó constantemente con un público entregado. Y, cada uno de los temas de su repertorio, sonaron a clásico instantáneo. ¿Qué más se puede pedir?. No diga “classic rock”, ¡diga Thunder!.

Tengo guardado el recuerdo de Chris Isaak en el Teatro Calderón de Valladolid (2010) como uno de los grandes conciertos de mi vida. Así que, ya sabía de antemano de lo que este tipo era capaz. Y, el sábado, volvió a darme buena muestra de ello. Su voz, su sonrisa, su elegancia, su forma de encarar el show, su carisma, su sola presencia en escena…Todo en él es extrañamente magnético e hipnótico


Me imagino poder ver a Elvis y lo imaginó así, como Chris. Con ese derroche de clase, a la altura de muy pocos. Entre otros muchos clásicos, sonaron “Blue Hotel”, “Somebody’s Crying”, San Francisco Days”, “Blue Spanish Sky”, “Ring Of Fire” y, por supuesto, un “Wicked Game”, que hizo que directamente se me pusiese la carne de gallina. Grandioso, amigos.

Y si lo de Chris fue de otro planeta, qué queréis que os cuente de lo que vivimos a continuación con The Cult. Sin duda alguna, EL CONCIERTO DE ESTE AZKENA 2017. Así, con mayúsculas. 


Era mi cuarta vez con ellos y, aunque las otras tres ya habían sido tremendas, me parecieron un juego de niños al lado de ésta. Nunca les había visto sonando tan bien, tan potentes, tan compenetrados, con tanta energía, tan abrumadores y con tantas ganas…Buff…Han pasado tres días y aún me tienen noqueado. ¡Qué vozarrón el de Astbury! ¡Qué bestia parda Duffy! ¡Qué forma de patear culos! ¡Qué setlist antológico! ¡Qué barbaridad de concierto! Y ¡qué manera tan maravillosa de poner la guinda al festival!


Así sí, Azkena. Enhorabuena a la organización y ojalá sean muchos más años. ¡Qué larga se nos va a hacer la espera hasta junio de 2018!

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Lo mejor de 2014 (II)


Si he de quedarme con una palabra sobre la que ha pivotado mi año en lo que a conciertos hace referencia, esa sería sin duda “Stones”. Al igual que en 2012 y 2013, con ellos he vivido mis momentos cumbre, y a ellos debo los mejores recuerdos de este 2014 que hoy termina.
Tan pronto supe que la gira europea de Mick, Keith, Ronnie y Charlie iba a tornarse en realidad, me propuse hacer triplete y Lisboa, Düsseldorf y Madrid fueron las elegidas. Por motivos laborales, la primera tuvo que caerse del lote, pero en las otras dos, me desquité con creces, con dos conciertazos que fueron, además, formas muy distintas de verlos: la de Düsseldorf, prácticamente en primera fila, con gran sonido y pudiendo apreciar cada detalle. Un lujo. Pero, a la vez, más fría y aséptica desde el punto de vista personal. La de Madrid, en peor sitio, con quizás peor sonido…pero rodeado de la mejor compañía (¡gracias!), que contribuyó a que la noche fuera directamente mágica. Dos citas, ambas, para enmarcar y recordar siempre.
Pero ¿hubo vida en 2014 más allá de los Stones? Por supuesto que la hubo, amigos. Aunque confieso que, este año, decidí ser más selectivo y primar calidad sobre cantidad. Ello me ha hecho reducir, quizás a la mitad, mi número de conciertos, respecto a años anteriores. Pero, aun así, si echo la vista atrás, me vienen a la mente sin esfuerzo otras ocho o diez noches memorables. Porque, no todos los días tiene uno la posibilidad de ver al gran John Fogerty tocando en el precioso paraje de Gredos, a Billy Idol marcándose un “sold out” en el Hammersmith londinense, a Motörhead (acompañados de una bandaza como The Bosshoss) jugando también en su casa del Wembley Arena, a los “nuevos” Gun o a Dave Gahan y sus Depeche Mode, ambos en Madrid, o a mis barbudos favoritos, ZZ TOP, esta vez en Colonia.
Y, si he de hablar de sorpresas este año, creo que lo tengo claro: para mí, la mayor vino de la mano de Sir Elton John. Quizás fuera por desconocimiento, o quizás por cierto menosprecio al momento actual del artista, pero he de reconocer que esperaba más bien poco de ese concierto y salí maravillado. Qué clase, qué voz, qué bandaza de acompañamiento y qué forma de tocar el piano. Está claro, una vez más, que quien tuvo retuvo.
Como también tuvo y retuvo Loquillo en este 2014, con su flamante y extensa gira de “El Creyente”. Hasta en cuatro fechas de la misma estuve presente: Granada, Madrid, Palencia y Valladolid, las dos últimas, con el del Clot acompañado de mis queridos Burning (no es extraño que tú estés loca por mí nena!). Pero, de quedarme con una, inevitablemente ha de ser con la de Granada, otro de los momentos cumbres del año, del que, afortunadamente, podemos disfrutar, una y otra vez, gracias a la brillante grabación del concierto.
Aunque, si ha habido una noche divertida y de desmadre (en todos los sentidos), esa ha sido la que nos brindaron en Valladolid, a mediados de abril, unos tíos venidos desde valencia y conocidos como Los Zigarros. Después de haberles visto en el Azkena el año pasado, sabía de lo que estos chicos eran capaces. O, al menos, creía saberlo, hasta que llegó esta noche…
En definitiva, otro año, uno más, en el que mi rumbo quedó marcado por momentos como los relatados. Momentos que ponen el listón muy alto para ser superados en lo venidero. Aunque ya estoy trabajando en ello...
Sí, lo sé. Es sólo Rock&Roll… But I like it!


2.- The Rolling Stones - Esprit Arena, Düsseldorf (19/06/14)
3.- John Fogerty - Hoyos del Espino, Avila (5/07/14)
5.- Billy Idol - Hammersmith Apollo, Londres (9/11/14)
6.- Elton John - Palacio de Deportes, Madrid (1/11/14)
7.- ZZ Top - Tanzbrunnen, Colonia (20/06/14) 
8.- Motörhead + The Damned + The Bosshoss - Wembley Arena, Londres (8/11/14)
9.- Gun - Sala Caracol, Madrid (13/11/14)
10.- Los Zigarros - Sala Porta Caeli, Valladolid (12/04/14)

sábado, 27 de diciembre de 2014

Lo mejor de 2014 (I)


Escribo poco. Lo sé, amigos. Y no por falta de ganas, pero sí de tiempo y, en ocasiones, de inspiración. Aun así, hay un momento en que no puedo dejar de hacerlo: cuando toca repasar y hacer balance al final de cada año.

En este 2014, por mi reproductor han desfilado discos notables, como las óperas primas de California Breed o The Preatures, el homenaje de Clapton a JJ Cale, el retorno de Prince junto a las 3RDEYEGIRL, el album de despedida de Johnny Winter o el de consolidación de Rival Sons, el debut de Chrissie Hynde en solitario, o lo nuevo de Lenny Kravitz, H.E.A.T., Mr.Big o el maestro Jerry Lee Lewis. Sin embargo, si tuviera que elaborar mi particular top ten, estos serían los elegidos:
 
1.- Wilko Johnson & Roger Daltrey – “Going Back Home”
 
 
Cuando oí que el gran y carismático Wilko Johnson, enfermo de carácter terminal, se disponía a grabar, junto a su amigo Roger Daltrey, un álbum que sirviera de epílogo a su brillante carrera, nunca pude imaginar que el resultado final sería de este calibre. Un disco redondo, vibrante, enérgico, facturado por dos maestros que ponen toda su alma y sabiduría en cada canción. Un disco basado en el cancionero de Wilko, tanto con Dr.Feelgood (“Sneakin' Suspicion”, “Going Back Home”), como en solitario (“Some Kind Of Hero”, “Ice On The Motorway”), al que añaden una estupenda versión del clásico de Dylan “Can You Please Crawl Out Your Window’”. Un disco que lleva acompañándome todo el año en los momentos en que necesito subir el ánimo. Un disco que, tan pronto lo escuchas, ya no puedes dejarlo de lado. Afortunadamente, además, de momento la historia de Wilko no ha finalizado aquí. Una casi milagrosa recuperación aun le mantiene entre nosotros y, quien sabe, si con la posibilidad de ofrecernos nuevas obras como ésta. Chapeau!
 
2.- Tom Petty and the Heartbreakers – “Hypnotic Eye”
 
 
Hay ciertos artistas con los que uno juega sobre seguro. Cada vez que el rubio de oro y sus Rompecorazones publican nuevo material, ya sabes a priori que el resultado va a dar la talla. Pero en este caso, además la da con creces, facturando un álbum de notable muy alto y delicioso de escuchar de principio a fin. Sin altibajos, rellenos ni artificios. Rock clásico americano, de elegante factura, grandes guitarras y grandes canciones. Desde el fantástico riff de “American Dream Plan B” que lo abre, hasta el hipnótico “Shadow People” que lo cierra, no encontraréis concesión alguna a la mediocridad ni al aburrimiento. Sólo música de la buena. De esa que, los elegidos como él, saben hacer y tocar.
 
3.- Jack White – “Lazaretto”
 
 
No era yo muy de Jack White, hasta que cayó en mis manos este disco y me atrapó desde la primera escucha. Clasicismo y originalidad se dan la mano a partes iguales para facturar una obra de raíces añejas, que descansan sobre el blues, pero que, a la vez, suenan novedosas y diferentes al resto. Porque, en mi opinión, si algo hay que destacar de este álbum, es precisamente la personalidad y el sello propio e inconfundible que White le pone a cada pasaje. Está claro que, a partir de ahora, no me va a quedar más remedio que mirar a este tipo con otros ojos.
 
4.- Loquillo – “El Creyente”
 
 
Un repertorio a la altura de pocos en este país. Una banda que le hace honor a ello. Un artista que es ya mucho más que una Rock’N’Roll Star. Y un público entregado que abarrotó el recinto granadino aquella noche. Esos son los ingredientes con los que el Loco pretendía (y logra) dejar testimonio sonoro del brillante momento en el que se encuentra, quizás el mejor de su carrera. Yo estuve allí para contarlo. Y doy fe de que sucedió de forma tan espectacular como suena en el álbum. Grande Loco.
 
5.- AC/DC – “Rock or Bust”
 
 
A estas alturas de película, está claro que ninguno esperamos de AC/DC un nuevo “Highway to Hell”, ni otro “Back in Black”. Pero sí un álbum digno, que rockee, divierta y te haga mover la pierna durante sus 40 minutos de metraje. Y este “Rock or Bust”, no sólo lo cumple con creces, sino que es bastante más que eso. Un gran disco, que no deja de crecer con cada escucha, inspirado y muy superior, en mi opinión, a su anterior “Black Ice”. Aun así, ¡qué demonios! Sólo por el hecho de que sirva de excusa para volverles a tener en la carretera el próximo año, ya deberíamos estar dando las gracias. Amigos, ya sabéis: In Rock We Trust…It's Rock or Bust!!!
 
6.- The Quireboys – “Black Eyed Sons”
 
 
Cuando uno pincha un disco de los Quireboys, ya sabe lo que se va a encontrar. Sin sorpresas ni concesiones a la galería: This is Rock N’ Roll. Y ésta no es la excepción. “Black Eyed Sons” continúa la senda de su “Beautiful Curse” de 2013 y nos pone encima de la mesa 10 deliciosos temas, puro Quireboys. Con joyas como “Lullaby of London Town”, “Julieanne” o “The Messenger” (momento cumbre) y, además, con un plus añadido: la preciosa y cuidada empaquetación del álbum, que incluye otro disco adicional con un concierto acústico y un dvd con un show completo grabado en Londres el pasado año. No sé a vosotros, pero a mí me tienen conquistado.
 
7.- Lucinda Williams – “Down Where the Spirit Meets the Bone”
 
 
20 temas, divididos en 2 discos, dan forma a esta obra magna y excitante como pocas ha habido este año. Deliciosos medios tiempos (“Cold Day In Hell”, “Wrong Number”) se alternan con canciones más rockeras (“Foolishness”, “Protection”, “Something Wicked This Way Comes”), todo ello siempre con dos puntos en común: la enorme clase y la preciosa voz de Lucinda. Y ¿sabéis qué? Aún tengo en mi debe no haber visto a esta mujer en directo. Quizás 2015 sea el año…
 
8.- Billy Idol – “Kings & Queens of the Underground”
 
 
Os confieso que el de Billy, era uno de los discos para mí más esperados de 2014. Nueve años después de su fabuloso “Devil's Playground”, esta nueva entrega mantiene el alto nivel de aquel. Si bien quizás con un punto menos de agresividad, pero con canciones muy inspiradas (“Postcards from the Past”, “Save Me Now” o “Can't Break Me Down”) y de largo recorrido en directo, como pude comprobar hace poco más de un mes en el Hammersmith londinense. Ah! Y por si alguien tiene alguna duda, os recuerdo que hay un tal Mr. Steve Stevens haciendo diabluras con su guitarra de principio a fin de este álbum…
 
9.- Tesla – “Simplicity”
 
 
Un nuevo disco de Tesla, siempre es una buena noticia, aun cuando su portada sea fea a rabiar. Pero esto último poco importa cuando pulsas el play y enseguida te das cuenta de que son ellos y, además, se encuentran en un nivel de inspiración superior al de sus últimas entregas. Catorce canciones (16 en la edición deluxe), entre los cuales hay algún punto irregular (“Time Bomb”, “Sympathy”), pero el resto compensa con creces. Magníficos momentos cañeros (“Rise and Fall”, “Break of Dawn”), preciosos medios tiempos (“So Divine...”, “Honestly”) y power ballads marca de la casa (“Burnout to Fade”, “Other Than Me”). Aquí hay de todo, amigos…Y casi todo de mucho nivel!
 
10.- Johnny Hallyday – “Rester Vivant”
 
 
Los que me conocen, saben de mi admiración hacia Johnny desde ya mucho tiempo. Creo que tiene enorme mérito que, a su edad, continúe girando casi de continuo (aunque siempre por territorio francófono) y ofreciendo material nuevo cada dos años, material que siempre mantiene un listón altísimo de calidad. En esta ocasión, bajo la batuta del reputado productor Don Was (quien trabajase con los Stones, los Black Crowes o Bob Dylan, entre otros muchos), no podía ser menos. Doce temas que destilan clase y que Johnny aprovecha para dar todo un clinic de cómo se debe cantar.
 

martes, 25 de febrero de 2014

Loquillo – Palacio de Deportes (Granada), 22/02/2014: mi crónica del concierto


¿Qué tienen en común Johnny Cash, Pepe Risi, Johnny Hallyday, Gabriel Sopeña, Joe Strummer y Luis Alberto de Cuenca? Pues, a parte de ser auténticos genios, cada uno en lo suyo, todos son referentes anímicos y musicales de Loquillo, y todos ellos estuvieron presentes, de alguna forma, el pasado sábado en su show de Granada.

El Loco se encuentra en un momento muy brillante. Quizás el más álgido de su ya larga carrera. Siempre ha poseído la difícil facultad de saber rodearse de los mejores y, aun así, posiblemente nunca ha estado tan bien rodeado. Tiene grandes compositores a su servicio. Tiene con él una banda que funciona a las mil maravillas, plena de pegada y de actitud, con la que se le nota a gusto. Y, desde que cerró la etapa con Trogloditas, tiene dos magníficos discos en su haber (“Balmoral” y “La nave de los locos”, con  “Su nombre era el de todas las mujeres” en medio) sobre los que poder configurar con solvencia un setlist potente y que pueda mirar de tú a tú a sus temas clásicos.
Porque, esa fue precisamente una de las cosas más reseñables de la velada del sábado: el del Clot salió victorioso sin apenas tener que apoyarse en sus antiguos himnos. Baste señalar como detalle que sólo 7 de las 27 canciones que sonaron en Granada, repiten respecto a “Hermanos de sangre”, su anterior directo en grabado Bilbao, a pesar de haber transcurrido entre ambos momentos únicamente ocho años. Y eso, amigos, no es tarea fácil.
Con los 7.000 tickets agotados, ambiente de las grandes ocasiones y casi media hora de retraso sobre lo previsto, saltó la banda a escena con dos temas, precisamente, de la era Balmoral: “El creyente” (grata sorpresa) y un “Línea clara” que sonó arrollador y sentó las normas de juego (“Tuve muchos nombres, me vieron con otra cara, pero siempre fui yo, marcando una línea clara”).
La primera concesión a su último álbum vino con el tema que da nombre a la gira y uno de mis favoritos del disco (“De vez en cuando y para siempre”). Y tras brindar con “cava de su tierra” y agradecer a la ciudad andaluza su recibimiento, la banda decidió recuperar “Sol”, canción que llevaba algunos años sin verles hacer en directo y que sonó estupenda. “Planeta Rock”, la épica “Memorias de jóvenes airados” y “La nave de los locos” completaron el primer tramo del concierto. Siete canciones habían sonado ya y ninguna de ellas era de discos anteriores a 2008. Ver para creer.

Tras la dedicatoria a uno de sus compositores de cabecera (Gabriel Sopeña), la banda atacó el primero de sus temas antiguos. Y el elegido no fue un clásico, precisamente, sino una joya (“Malo”), incluida en uno de mis discos favoritos (“Cuero Español”) y que hacía muchísimo tiempo que no tocaban en directo. Sonó deliciosa.
Después de que el Loco confesara que nunca olvidará la sesión de grabación en París con Johnny Hallyday, estaba claro que le tocaba el turno a “Cruzando el Paraíso” y con él, uno de los momentos álgidos del concierto. Sólo faltó que el propio Johnny hubiera estado presente en la velada…

Otra sorpresa, “El año que mataron a Salvador”, dio pie a “Political Incorrectness” y, con ella, la confesión de Loquillo sobre uno de los motivos de su amistad con Luis Alberto de Cuenca (“a pesar de venir de sitios distintos, a los dos nos gusta decir cosas políticamente incorrectas”).
El espíritu de Johnny Cash desembarcó en Granada con el ya clásico “El hombre de negro”. Y así, en el tema número trece, por fin llegó el primero de los llamados viejos clásicos: “El rompeolas”. Sin él, el show no hubiera sido lo mismo.
¿Os he dicho que “Cuero Español” es uno de mis discos favoritos del Loco? Y, si lo es, se debe a maravillas como “Cuando fuimos los mejores” que, está noche, sonó realmente a gloria.
Tengo que confesar que la inclusión en el repertorio de la siguiente canción (“Cuando vivías en la Castellana”) me descolocó bastante. Pero mientras me preguntaba a mi mismo por el motivo (porque todo tiene un motivo…), oí el maravilloso sonido de un saxo comandado por un invitado especial (el gran Dani Nel-lo), que transformó en delicioso el hasta entonces insulso tema.

Fue entonces cuando sonó el segundo de los viejos clásicos: “Carne para Linda”, canción que en el lejano 1989 abrió el demoledor disco “A por ellos que son pocos…” y que el Loco ha decidido recuperar para esta gira. Con la ayuda del saxo de Dani Nel-lo, sonó especialmente potente.
Y con ello, llegamos a la recta final del show, en la que la banda puso más carne al asador, en forma de “Feo, Fuerte y Formal”, el último single “Contento”, un apoteósico “La mataré” (momentazo!!!) y “El ritmo del garaje”.

Se apagan las luces y la banda abandona el escenario. Los fans piden más y la banda decide complacerlos. ¿Alguien tenía dudas de que esto iba a suceder?
Otro guiño a Johnny Hallyday (“Rock And Roll Actitud”) y la fantástica “El mundo necesita hombres objeto” ("Afile sus dientes, póngase a contar a diez. Hay luna llena y hombres lobo como usted"), dan paso a otro de los momentos esperados de la noche: la aparición en escena de Ariel Roth y Leiva. El Loco se deshace en elogios ante ellos y juntos interpretan “Rock de Europa”, “Rock N’ Roll Star” y “Qué hace una chica como tú en un sitio como este” (por supuesto, con dedicatoria al añorado Pepe Risi). A mitad de tema, la guitarra de Ariel deja de sonar (estas cosas siempre pasan en el peor momento...). Igor Paskual se da cuenta y le cede la suya. Ariel le devuelve el favor marcándose un extraordinario solo. Está claro que quien tuvo retuvo…aun con la guitarra de otro!
La gala va llegando a su fin, pero aun queda el momento mágico de la noche. El Loco comenta que no podían irse de Granada sin tributar homenaje a Joe Strummer y la banda se lanza con…”Spanish Bombs”!!!!!!!!!!!!!!! Han castellanizado la letra, pero mantienen intacto el estribillo original de los viejos Clash: “Spanish bombs, yo te quiero infinito, yo te quiero oh mi corazón”. Me fijo en Igor y le veo dándolo todo. Sospecho que quizás ha sido él el instigador de la idea. Menudo acierto!!!

Aun queda una bala en la recámara y nadie tiene dudas de cuál es. Es lícito basar tu concierto en temas relativamente nuevos, pero si tu repertorio cuenta con un himno generacional como “Cadillac Solitario”, no puedes irte a casa sin tocarlo. El Loco lo sabe y ataca el tema con fiereza y gran pasión. La brillante interpretación pone el colofón a una gran noche.
La banda saluda, se retira y nosotros nos vamos con una enorme sonrisa mientras suena el “Heroes” de Bowie. Hasta en eso lo clavan…Grande Loco!!!

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