Mostrando entradas con la etiqueta Investigaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Investigaciones. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de agosto de 2025

Tragedias Africanas: Port Said 2012

EPISODIO 4 [Por Diego Martín Yamus] A comienzos de los años 2010, una muerte de un joven en Túnez fue el detonante de una serie de revueltas sociales en el Norte de África y parte de Asia, recordada como la “primavera árabe”. La gente, harta de la mala situación social en varios países, empujó al final a los dictadores que la sometían. Todo quedaría en el ítem político. Desgraciadamente, el conocido fundamentalismo de esa zona llevó a que la primavera árabe generara una de las mayores tragedias del fútbol mundial. Esa primavera que era para liberación fue la que en Port Said (Egipto) se cobró la vida de 74 inocentes que sólo iban a ver un partido de fútbol, aquel nefasto 1 de febrero de 2012 entre Al Masry y el supercampeón del continente Al Ahly.

Las agitaciones comenzaron, se considera, el 17 de diciembre de 2010 cuando el joven vendedor ambulante Mohamed Bouazizi fue despojado por la policía de su mercadería y su dinero, y decidió inmolarse. El pueblo se levantó en protesta y tras su muerte, logró la renuncia del presidente Ben Ali, que gobernaba desde 1987. En otros lugares el triste hecho produjo un contagio y así el reclamo popular bajó del pedestal al libio Muamar Al Gaddafi, al sirio Bashar Al Assad, al líder en Yemen Ali Abdullah Salehy al argelino Abdelaziz Buteflika. Y en Egipto, aquel febrero de 2011 una gran masa se manifestó en la plaza de Tarir en El Cairo para destituir a Hosni Mubarak, mandamás desde 1981. Entre esa masa había muchos hinchas del Al Ahly, algunos gestores de la protesta, que dio resultado con la renuncia de Mubarak días más tarde. Supuestamente la paz volvía a esa tierra. Pero gente de otro popular club, Al Masry de Port Said, pensaba totalmente distinto. Y pensar distinto en estos países puede ser letal. Como lo sería menos de un año después en el estadio de esa ciudad, en el partido por la liga local de primera división.

Los locales y partidarios del depuesto Mubarak orquestaron todo para la catástrofe. Dos días antes del encuentro, subieron a YouTube una canción amenazante contra su rival. Ya ese miércoles, el mismo se demoró en arrancar media hora cuando invadieron adrede el campo, lo que repitieron en el entretiempo y, luego del primer gol visitante, en los tres de su equipo. Al mismo tiempo tiraron piedras y botellas, y hasta uno entró con una bengala. El árbitro decidió interrumpir las acciones, pero luego las reanudó. Al Masry dio vuelta el marcador con dos goles antes de los 83 minutos y varios fanáticos ingresaron detrás del arco de Al Ahly. El técnico portugués de los Diablos Rojos, Manuel José, advirtió a sus suplentes y ayudantes: “Ni bien pita el juez corremos al vestuario”. En tiempo agregado el ganador marcó el 3-1 final. Final del fútbol, comienzo de la pesadilla hecha realidad. Los enloquecidos hinchas volvieron a invadir la cancha y persiguieron a los visitantes tirándoles botellas y bengalas. Los futbolistas y sus entrenadores lograron llegar protegidos por la Policía, mientras los de Al Masry arremetieron contra los de Al Ahly y los asesinaron con cuchillos y palos, o arrojándolos de las tribunas, mientras los que querían escapar se toparon con las puertas cerradas y fallecieron por asfixia. No conformes con cometer sus locuras en el estadio, otros fueron detrás de las ambulancias que llevaban heridos al hospital, las abrieron y les quitaron la vida. El desastre se llevó 74 personas, 72 visitantes, un policía y uno del local, y entre 500 y 1000 heridos.

Un argentino fue triste testigo presencial de todo: Oscar Elizondo, un cordobés ayudante de Manuel José, era encargado de filmar los partidos para analizar los rivales. Esa noche José le pidió no hacerlo. Y cuando fue el cierre, corrió junto a los suyos y recibió un puntapié y cayó, pero se levantó y continuó al vestuario, no sin sentir una piedra que le rozó la cabeza. Estuvo con el plantel encerrado tres horas en el camarín ocupado por unos 500 hinchas visitantes y debió meterse en el baño a hablar con medios argentinos que lo llamaban a su teléfono; mientras tanto, cuatro jóvenes fallecían frente al plantel. Horas más tarde la delegación se fue en una tanqueta militar y luego un avión de ese rango los dejó en El Cairo.

El luctuoso hecho no sólo se cobró vidas inocentes, perjudicó al fútbol de Egipto, el país más ganador de África. Se suspendieron este y el siguiente campeonato. El primer ministro Kamal Ganzuri disolvió la Federación y removió al gobernador de Port Said. El presidente del Al Ahly Hassan Hamdy suspendió toda actividad deportiva, anunció no jugar más en Port Said por cinco años y 40 días de duelo, además de abrir una cuenta bancaria para compensar materialmente a las familias de las víctimas. Manuel José renunció y contó que vio un cartel en la tribuna local que decía “los vamos a matar a todos”. Criticó a la policía y al árbitro por no parar el partido. También el presidente del Al Masry, Kamel Abu Ali, y el entrenador, el glorioso Hossam Hassan, dimitieron. Otros tres grandes del fútbol egipcio, Mohamed Aboutrika, Mohamed Barakat y Emad Moteab, figuras del Ahly, decidieron retirarse. El mandatario de la FIFA Joseph Blatter envió condolencias a las familias y declaró “hoy es un día negro para el fútbol”. Mucho más ligeramente, el capitán del Masry Karim Zekri y su hermano Mohamed acusaron a la policía, los militares y el ex régimen por incitar a la tragedia, argumentando falta de controles en el acceso, luces apagadas y puertas cerradas del estadio.

Días después, Elizondo debió consultar a su psicóloga, Patricia Ramírez. Ésta le recomendó: —Cuánto antes denles descanso a los jugadores, traten de sacarlos de ese entorno y no hablar del tema hasta que estén más tranquilos. Deben tratar de evitar los síntomas del síndrome de estrés postraumático”. No era suficiente; su esposa Laura contó que él no podía dormir bien. Oscar describió: “Es que esos minutos en el vestuario fueron los peores de mi vida. Nunca había tenido la sensación de pánico que te hace reaccionar de forma casi instintiva. Fue horrible ver la gente ensangrentada, herida, oírla gritar. Son imágenes que me quedarán grabadas por siempre.” Y agregó: “Y cuando vi las imágenes del tren llegando con los cadáveres a El Cairo tomé real dimensión de lo que nos habíamos salvado. Pero ese tren con cadáveres no fue lo más duro, lo más duro fue ir dando el pésame padre por padre de cada una de las víctimas en el velatorio oficial que organizó el club.” Poco después se fue a su residencia en Chiclana de la Frontera, España: “Me agarró un bajón. Se me juntaron la ansiedad de querer volver a trabajar con la hipersensibilidad que me había quedado después de la tragedia. Lloraba por cualquier cosa”. Sin embargo, Elizondo manifestó entonces sus ganas de regresar a Egipto: “Volvería con los ojos cerrados. Me siento con ganas de volver. Lo que pasó ese día no empaña mi paso por Al Ahly sino que ahonda mi sentimiento para con el club”.

El 26 de enero de 2013, un tribunal de Port Said condenó a pena de muerte a 21 personas y a otras a diversas penas en prisión. Manifestantes protestaron al día siguiente y hubo 30 fallecidos y varios heridos en enfrentamientos con la Policía. Egipto vivió la peor derrota de su riquísima vida, sólo por el hecho de que unos pensaran diferente de otros. Todos los años, Al Ahly realiza un recordatorio de esos inocentes cautivos de aquella primavera árabe que supuestamente era de liberación. Y pensar que su gente entona en cada encuentro un cántico que dice: “El día que te deje de apoyar será sin dudas porque estaré muerto”. Una real tragedia, mucho peor que una derrota en un partido de fútbol.

jueves, 29 de mayo de 2025

Tragedias Africanas: Zambia 1993

EPISODIO 2 [Por Diego Martín Yamus] Si la muerte de una persona hace estragos en el alma, qué sentir cuando son 30. Y de ellos, 18 integrantes de un grupo de trabajo. Más aún cuando esos 18 venían formando un histórico momento. La selección de Zambia, tantas veces protagonista, se cayó al Océano Atlántico esa madrugada de 1993 y allí concluyó esa aventura que parecía seguir viaje a su primera Copa del Mundo. Pero que ya había marcado días de éxito cinco años antes en gran tarea en los Juegos Olímpicos de Seúl.
A comienzos de aquel 93, los Chipolopolo (balas de cobre en idioma autóctono) tenían un nivel irregular en su disputa por arribar a Estados Unidos 94, como que habían pasado a uno de los tres grupos decisivos por mejor saldo de gol sobre Madagascar. Mejor iban en camino a otra Copa Africana de Naciones, la de Túnez, torneo que lo veía siempre en el podio. El 25 de abril, dos días antes de su primer encuentro frente a Senegal, los dirigidos por Godfrey Chitalu golearon a Mauricio 3 a 0 y quedaron a tiro de la clasificación que ganarían. El viaje de vuelta a Lussaka, capital zambiana, fue en un modesto avión Buffalo de la Fuerza Aérea que el gobierno solía usar y del que los jugadores no estaban muy conformes. El inolvidable David Efford Chabala, el legendario arquero titular, le dijo irónicamente a una periodista entonces: “Si nos estrellamos y ocurre un milagro, dígale a la nación que el Buffalo no es el mejor avión para estos viajes”. No era un adivino el ex portero de Argentinos Juniors, sabía de qué hablaba. El Buffalo había estado fuera de servicio entre fines del 92 y comienzos del 93 y se lo estaba probando justo con el grupo de futbolistas, que se quejaban de que era ruidoso y volaba bajo.

La noche del 27 de abril, 30 personas, entre ellos 25 que conformaban el plantel y cuerpo técnico, partieron en el cuestionado avión desde Lusaka a Dakar, la famosa capital de Senegal, para empezar a soñar con un triunfo mundialista. Entre ellos varios de los héroes de aquel 4-0 a Italia en Seúl, como Chitalu, Chabala, el medio Makinka o Chansa. El que no iba era su gran figura, Kalusha Bwalya, la razón de esa gesta, que militaba en el PSV Eindhoven en Países Bajos y debía ir por sus medios. Lo mismo el talentoso Charles Musonda, del Anderlecht belga, lesionado en la rodilla. Las autoridades habían establecido tres paradas en el viaje para recarga de combustible. En la primera en Brazzaville, capital de Congo, se detectó una falla en uno de los motores pero se decidió seguir. La segunda fue en Libreville, la de Gabón. Tras la carga, apenas despegó el Buffalo el motor izquierdo se incendió y el piloto apagó el derecho equivocadamente, con lo que la máquina perdió potencia y fue a parar al Océano Atlántico. La investigación concluida en 2003 mostró que la culpa fue de una luz de advertencia defectuosa y del cansancio del piloto. Así de impresionante lo vio una joven francesa llamada Francine, que vivía en un barrio cercano: “Se vio un gran destello amarillo, como el sol”, detalló sobre el incendio.

Kalusha Bwalya estaba en su casa de Eindhoven la mañana del 28, a punto de salir a correr, cuando un llamado de alguien que no reconoció le avisó que no viajara. Extrañado preguntó por qué. “Ha habido un accidente”, le respondieron. Cuando el gran delantero quiso saber más, le repitieron del accidente pero que sus compañeros estaban bien. Kalusha se quedó sentado en su living, perplejo. Y de pronto la televisión mostró la dolorosa realidad: una bandera de Zambia y una mujer dando la fatal noticia. No lo podía creer, no pudo reaccionar, eran sus compañeros de glorias y sus amigos. Enseguida la tragedia recorrió los medios locales. En la Argentina, el diario Crónica tituló “Zambia llora a sus ídolos”, mientras el popular Clarín desplegaba una doble página del suceso y un recuadro con el recuerdo del paso de Chabala un año antes con Argentinos, en un partido por la Supercopa. Por su parte, la prestigiosa France Football, que cada año entregaba el Balón de Oro al mejor de África, también realizó una cobertura de varias páginas. En el país, el presidente Frederick Chibula decretó una semana de duelo nacional, que incluyó la suspensión del cumpleaños 69 del ex mandatario Kenneth Kaunda. Y un destrozado Bwalya voló a su patria para asistir al multitudinario funeral en el propio estadio de la Independencia de Lusaka. Él y su gente lloraban a los fallecidos, cuyos cuerpos estaban sobre el campo de juego. “Nunca vi tanta gente. Todos los cuerpos allí me hicieron pensar que no volveríamos a jugar. (…) Se acabó, no habrá más fútbol”, fue su triste reflexión.

Pero Kalusha no se quedó quieto y fue el líder del nuevo equipo, que de a poco se reconstruyó con chicos de la calle y de otras zonas del país. El danés Ronald Poulsen y el escocés Ian Porterfield fueron los técnicos, que realizaron concentraciones en Francia y Dinamarca. Y pronto la resurrección fue posible: el 4 de julio la renovada Zambia derrotó a Marruecos, su más fuerte rival al Mundial, 2 a 1 en el mismo estadio Independencia con goles de Kalusha y Joel Bwalya. El 7 de agosto jugó el fatídico partido con Senegal que igualó en cero, pero el 26 de septiembre goleó en la vuelta 4 a 0 y se puso arriba de los marroquíes por un punto, quedando a un empate de su sueño. Sin embargo y en polémico cotejo, los Leones del Atlas vencieron 1 a 0 con un cabezazo de Laghrissi y obtuvieron el pase a Estados Unidos. Bwalya y sus heroicos compañeros se fueron sin el objetivo. Pero habían ganado el más importante: el rendirles homenaje con su lucha hasta el final.

Dios quiso que un día esa recompensa llegara a la selección. En el verano de 2012, la nueva generación zambiana conquistó ante Costa de Marfil la Copa Africana de Naciones 8 a 7 por tiros desde el punto penal en Libreville, cerca del mismo lugar donde aquel grupo dejara su vida. Los campeones les dedicaron el título levantando los brazos al cielo, en un simbólico abrazo. Un campeonato no les iba a devolver a aquellos héroes. Pero era el regalo al alma de quienes no pudieron conocer la gloria en la cancha de la vida.

miércoles, 30 de abril de 2025

Tragedias Africanas: Sam Okwaraji

EPISODIO 1 [Por Diego Martín Yamus] Una tragedia deja su huella para siempre, en propios y extraños. Aunque sea de una sola persona y en el deporte, si ella es muy querida deja su efecto. El fútbol africano conoció y conoce muy seguido de ellas. Nigeria, una de las grandes potencias continentales, es uno que bien sabe de desgracias. Samuel Sochukwuma Okwaraji, uno de sus talentos en esos 80 muy buenos para las Águilas, tenía 25 años y había predicho que jugaría el Mundial de Italia de 1990. Pero ese corazón tan grande fue justamente el que lo traicionó y le impidió llegar a su sueño.
Nacido un 19 de mayo de 1964 en Orlu, estado de Imo, Sam (como era conocido) perdió a su padre a los tres años y fue criado por su madre, Lady Janet, hasta que a los 18 años viajó a Italia para estudiar derecho internacional. Al mismo tiempo, cuando nunca había jugado al fútbol en su país, fue reclutado por la Roma. Así empezó su vida de futbolista en 1984, pero al no adaptarse pasó al Dinamo Zagreb de Croacia y luego al Klagenfurt de Austria. De allí fue adquirido por el Stutgart alemán, que lo cedió al Ulm de la segunda germana. Fue en éste donde comenzó a hacerse notar como mediocampista ofensivo y talentoso. Tanto que fue lógica su citación a la selección, y su club pidió a la Federación 45.000 dólares para cederlo. Los dirigentes nigerianos juntaron la mitad del dinero y fue entonces que el jugador les protestó a sus directivos: "Soy un abogado que conoces, y firmé para jugar con determinadas condiciones. Pero no creo que haya incluido algún costo por servir a mi país. Tú o el club no pueden impedir que juegue para mi país. Déjame decirte, voy a representar a mi país en el Mundial de Italia, te guste o no”.

Con ese corazón amoroso por su patria, Samuel cumplió siendo parte en 1988 del equipo subcampeón de la Copa Africana de Naciones de Marruecos y de los Juegos Olímpicos de Seúl. Para ese tiempo se marchó del Ulm al K-Berchem de Bélgica, donde nada le impedía mostrar sus cualidades. Ni siquiera un estudio que había revelado un agrandamiento del corazón que le provocaba alta presión en la sangre.

En 1989 formó parte de las Águilas que intentaban volar hacia su primera Copa del Mundo. Nigeria venía bien ubicado en el Grupo C tras victorias sobre Gabón y Camerún, un empate de visita en Angola y una inesperada derrota en suelo gabonés. El 12 de agosto, las Súper Águilas recibía a los angoleños en el reabierto estadio Nacional de la antigua capital Lagos. Lo que tendría que ser una jornada de fiesta fue de dolor ya desde antes, cuando el recinto se colmó con alrededor de 100.000 personas, hubo aglomeraciones, empujones, corridas y cinco fallecidos. El encuentro se jugó y el local ganaba 1 a 0 con gol de otro inolvidable, Stephen Keshi.

Cuando iba hacia un final tranquilo, de repente el clima se enrareció y todo se fue al suelo. A los 81 minutos, Okwaraji sufrió un desmayo y a pesar de ser socorrido por sus compañeros, perdió la vida en la cancha. El genial Samson Siasia, titular ese día, reveló después: “Estaba jadeando y echando espuma. Tenía los dientes arenosos”. La noticia recorrió el mundo, desprovisto de redes sociales y ultratecnología, y llegó hasta Radio Continental de Buenos Aires, donde el colega Juan Yankillevich, que seguía en estudios centrales la información de las eliminatorias, se consternó al darla: “Espectadores fallecidos en las tribunas y en la cancha, un jugador de Nigeria. Así como suena”, informó esa fría tarde en Argentina.

Como si el destino estuviera prefijado negativamente, dos semanas más tarde la selección perdió ante Camerún y su sueño de Mundial, el mismo que Okwaraji deseaba alcanzar. Una autopsia arrojó que el mediocampista falleció por una insuficiencia cardíaca y congestiva. El presidente Ibrahim Babangida dispuso donar 50.000 dólares a la familia. Sam recibió de allí en adelante todo tipo de homenajes: en 2009 el gobierno colocó una estatua suya en el estadio Nacional, en su Orlu natal otro estadio fue rebautizado con su nombre, en 2019 Google lo recordó con un “doodle” en el que hubiera sido su cumpleaños 55, La Federación oficializó un apoyo económico de 30.000 nairas para las familias de jugadores que perdieron su vida actuando para el país. Hasta en 2024, se lanzó un torneo juvenil nacional, el Sam Okwaraji Memorial Football Competition. Nada pudo ni podrá, aunque corresponda, compensar ese enorme corazón con el que Samuel Okwaraji quiso engrandecer a su Nigeria.

viernes, 25 de abril de 2025

Presentación/ Tragedias Africanas

Hoy daremos comienzo a una nueva sección en nuestro sitio, otra vez con la colaboración de Diego Martín Yamus. Luego de La Historia de la Copa África, África en los Mundiales, África en los Juegos Olímpicos, Un País, una Historia y Glorias de África, nos centraremos en algunos de los momentos más duros y difíciles del fútbol africano, un fútbol que es sinónimo de alegría, color, talento y esperanza; pero que al mismo tiempo ha estado marcado por episodios profundamente dolorosos. 
En medio de la euforia de los estadios y los sueños colectivos, la tragedia ha irrumpido sin aviso: héroes que cayeron en la cancha, equipos enteros perdidos en el aire, estampidas que apagaron vidas en cuestión de minutos.

Hemos titulado la Sección como “Tragedias Africanas”, y el subtítulo que acompaña es “El lado más oscuro de la pasión”. Una sección que nace para recordar, no desde el morbo, sino desde el respeto. Para entender que el fútbol no es ajeno a la fragilidad humana, a las fallas estructurales o a los contextos sociales que atraviesan al continente. Recordar es también rendir homenaje. Porque cada una de estas historias forma parte del alma del fútbol africano, al igual que los goles de Drogba y Eto’o, los títulos de Al Ahly o las grandes actuaciones de Salah en Europa.

El fútbol también se construye con memoria, y por eso en cada capítulo te invitaremos a entrar, leer y recordar. Pronto tendremos al primer protagonista, que será el nigeriano Samuel Okwaraji, futbolista que murió a fines de los ochenta en pleno campo de juego. También tendrán su lugar el camerunés Marc-Vivien Foé, la tragedia aérea de Zambia en 1993, la masacre de Togo en Cabinda, Port Said o las varias estampidas mortales en estadios de Accra, Luanda o Abidjan, donde la pasión se volvió caos.

martes, 4 de marzo de 2025

Estudio FIFPRO sobre fútbol africano

FIFPRO África ha publicado un primer estudio piloto sobre la carga de trabajo de los futbolistas africanos. El Informe 2024, elaborado con datos de la Plataforma de Monitoreo de la Carga de Trabajo de los Jugadores (PWM) de FIFPRO y en colaboración con Football Benchmark, analiza el calendario de partidos de una muestra de 60 jugadores afincados en África y examina otros factores como la programación de los partidos, los viajes y las condiciones meteorológicas. 

El estudio también examina las exigencias de la Copa Africana de Naciones (CAN) para los jugadores de las selecciones nacionales que juegan en el extranjero, así como los nuevos problemas de carga de trabajo relacionados con las futuras reformas de la competición. 

El informe pone de manifiesto la enorme carga de trabajo que soportan los futbolistas africanos con compromisos internacionales en comparación con los que sólo juegan en ligas nacionales: algunos disputan hasta 60 partidos por temporada, mientras que otros suelen participar en menos de 20 encuentros. La investigación, que se centra en jugadores de 18 clubes de seis países -Argelia, Egipto, Ghana, Marruecos, Sudáfrica y Túnez.-, subraya la importancia de implicar a jugadores y sindicatos a la hora de programar las competiciones. 

En la muestra, el defensa egipcio Mohamed Abdelmonem (ex del Al Ahly, ahora en el Niza) y el arquero Ronwen Williams, del Mamelodi Sundowns/Sudáfrica, tuvieron la mayor carga de trabajo la temporada pasada, con 60 y 59 partidos, respectivamente, con su club y su selección. 

El informe proyecta la carga de trabajo para las próximas temporadas y afirma que algunos jugadores podrían llegar a disputar hasta 71 partidos si la Liga de Fútbol Africana y la Liga de Campeones de la CAF entran a formar parte del calendario de partidos de la próxima temporada. 
 
El tunecino Yassine Meriah (Esperance), Williams, del Sundowns, y su compañero de equipo Aubrey Modiba, fueron los que más viajaron la temporada pasada, con más de 150 horas cada uno para ir y volver de los partidos. Las onerosas condiciones de viaje, como uno o más vuelos de conexión y el mal estado de las carreteras, pueden afectar aún más a los futbolistas. 

En octubre, la selección nacional de Nigeria, que viajaba a Libia para disputar un partido de la Copa Africana de Naciones, vio cómo su vuelo era desviado a un aeropuerto abandonado, donde se quedaron tirados sin comida ni agua durante 12 horas. Las condiciones meteorológicas extremas, como el calor y la sequía, también suponen un riesgo de estrés adicional para los jugadores en África y, por lo tanto, se requiere una evaluación de riesgos específica centrada en el jugador para planificar futuros cambios en la competición. 

Según el informe, el 64% de los jugadores que participaron en la CAN 2023 pertenecían a clubes europeos. Clive Bassey, que se perdió ocho partidos con el Fulham mientras representaba a Nigeria, es uno de los casos prácticos que ponen de relieve los choques de calendario y la congestión de partidos. Bassey volvió a jugar para el Fulham a los seis días de regresar al Reino Unido del torneo de Costa de Marfil. Para la AFCON de 2025 en Marruecos, los jugadores africanos tendrán que sortear de nuevo los choques de calendario y la congestión de partidos, y Ademola Lookman podría tener sólo unos días entre sus compromisos con Nigeria y con su club, el Atalanta. 

En los próximos meses, FIFPRO África también tiene previsto realizar una encuesta entre los futbolistas africanos para ampliar la investigación sobre la programación de las competiciones y las condiciones de trabajo. El presidente de FIF
PRO África, Geremie Njitap, declaró: "Este informe piloto es un paso adelante para trazar el futuro del fútbol africano. África tiene mucho talento en todo nuestro continente, y es importante que demos a los jugadores las condiciones adecuadas para desarrollar su capacidad". "Esperamos que las conclusiones de este informe contribuyan a apoyar los debates con las partes interesadas del fútbol africano. Esperamos, con la orientación de la Organización Internacional del Trabajo, construir un futuro mejor para los jugadores africanos y el fútbol africano." 

Fuente: FIFPRO 

viernes, 28 de febrero de 2020

Cuestión de Familia: Febrero 2020

Casi una década después retomamos la sección Cuestión de Familia para repasar casos de jugadores emparentados relacionados con el fútbol africano. En esta ocasión los protagonistas son los marfileños Touré y los argelinos Oudjani y Belloumi.
Los Oudjani (Argelia)
Si en 2010 los protagonistas habían sido Ahmed y su hijo Cherif, en esta ocasión  permanece Ahmed pero aparece Adam, su nieto. Ahmed nació en 1937 y fue un soberbio goleador, máximo artillero de la historia del Lens francés, con 94 goles en 148 partidos. En 1964 fue el goleador de la Ligue 1 con 30 goles. Fue uno de los integrantes del "onze de l'indépendance", combinado conformado por jugadores argelinos que militaban sobre todo en el fútbol francés a fines de los 50 que colaboraron a través del fútbol con la lucha independentista del país. En los Zorros del Desierto disputó 15 partidos.

Su hijo Cherif, nacido en Francia en 1964, tuvo un destacado paso por el Lens en los ochenta y también jugó en Sochaux, Ajaccio y Valenciennes, entre otros. Con Argelia ganó la Copa África de 1990, en la que marcó el gol del triunfo en la final ante Nigeria. El que sigue en la dinastía es Adam, nieto de Ahmed y sobrino de Cherif. Adam (categoría 2001) firmó hace casi un año su primer contrato profesional con el Lens. Admirador de Zinedine Zidane y Eden Hazard actualmente se desempeña en el segundo equipo de la entidad roja y amarilla.

Los Touré (Costa de Marfil)
Kolo y Yaya Touré son una de las parejas de hermanos más conocidos en el ámbito del fútbol africano. El más grande es Kolo, ex defensor de Arsenal, Liverpool y Manchester City -entre otros-, que nació el 19 de marzo de 1981. Jugó tres Mundiales con los Elefantes (2006, 2010 y 2014) y ganó la Copa Africana de Naciones en 2015.

Yaya aún sigue en actividad con 36 años en el fútbol chino y puede ser considerado como uno de los mejores mediocampistas del continente. En cuatro ocasiones (2011, 2012, 2013 y 2014) fue elegido como el mejor futbolista africano y siete veces integró el equipo ideal de África. Al igual que Kolo estuvo en las tres apariciones mundialistas de Costa de Marfil y ganó la CAN 2015. Además, en 2006 y 2012 fue subcampeón del mismo certamen.

Nacido un 13 de mayo de 1983 en Sokourá Bouaké se inició en la reconocida Academia del ASEC Mimosas para luego dar el salto a Europa. En Barcelona y Manchester City se dieron sus mejores rendimientos, con Champions para el club catalán en 2009 y tres ligas domésticas con el City. Un tercer hermano, categoría 85 y llamado Ibrahim completaba la dinastía, pero falleció en 2014 tras una pelea contra el cáncer mientras Kolo y Yaya disputaban el Mundial de Brasil.

Los Belloumi (Argelia)
Lakhdar Belloumi nació en 1958 en la ciudad norteña de Mascara y fue uno de los miembros de la gran generación de los Zorros del Desierto en los años ochenta. Jugó los Mundiales de España 82 y México 86 y fue parte del equipo ideal en las CAN de 1980 y 1984. En 1981 fue elegido por la revista France Football como el mejor futbolista del continente. De gran manejo de ambos perfiles y una habilidad envidiable formó parte de una gran generación de hombres de ataque argelinos junto a Rabah Madjer y Salah Assad.

El Bachir es su hijo y nació el 1 de junio de 2002. Juega actualmente en el GS Mascara. Con 17 años ya ha tenido experiencia en los juveniles de su país y hasta fue premiado por sus actuaciones en certamenes internacionales.

Fuentes: DZ Foot, El Watan y La Gazette du Fennec

viernes, 14 de febrero de 2020

América mira más a África

[ESPECIAL para The Line Breaker] El fútbol sudamericano y el fútbol africano no se llevan muy bien en cuanto a traspasos de jugadores. Claro que hay antecedentes de jugadores de distintos países de África jugando en las ligas del continente americano y menos a la inversa, pero no es una práctica muy habitual por estos lados. En los últimos días, Paraguay tomó la posta en este sentido con el anuncio del togolés Emmanuel Adebayor como nuevo refuerzo de Olimpia y con la posible llegada del marfileño Yaya Touré a Libertad. 

"Acá en Olimpia hay una efervescencia inusitada tras la confirmación de lo de Adebayor. Obviamente la repercusión es intensa en las redes sociales y los medios de comunicación. En Paraguay hay una lista de cerca de 15 africanos que jugaron en Primera. Varios equipos ya contaron con al menos uno en sus filas", sostiene desde Asunción el periodista Rubén Darío Orué. 

Camerún -con jugadores como Tobie Mimboe, Geremi o el más reciente Christ Mbondi- es el país que más jugadores aportó al fútbol paraguayo pero también hubo exponentes de Kenia, Guinea Bissau y Santo Tomé y Príncipe.

Con el arribo de Adebayor, Togo se suma al listado de países mencionados pero otra gloria del fútbol africano podría seguir los pasos del ex Mónaco, Arsenal, Manchester City y Real Madrid, entre otros. “Conversé con el representante de Yaya y me pidió que vea un equipo en Paraguay, también en Brasil, él es muy amigo de Adebayor y podría darse”, dijo Rodrigo Codas, representante que negoció el arribo del togolés. Cuando dice Yaya se refiere al marfileño Yaya Touré, campeón de la CAN 2015 con Costa de Marfil y mejor jugador del continente cuatro veces consecutivas entre 2011 y 2014.

En Paraguay, Libertad sería uno de los pocos equipos que se podría hacer con los servicios del mediocampista ex Barcelona y City pero en Brasil también hay varios equipos interesados.

Otros de los que estuvo en el fútbol paraguayo fue Luis Leal, en Cerro Porteño. El jugador del seleccionado de Santo Tomé y Príncipe milita actualmente en la Primera División Argentina defendiendo los colores de Newell's Old Boys de Rosario. Justamente Argentina es otro de los destinos en los que no tienen mucho espacio los jugadores africanos. Hay algunos exponentes en el ascenso (Félix Orode en Gimnasia de Mendoza, Moustapha Bissene en Sacachispas) y varios casos en juveniles y/o reservas (Ousmane N'Dong en Lanús y Feyisitan Asagidigbi en Banfield) pero salvo excepciones como el camerunés Alphonse Tchami o el ugandés Ibrahim Sekagya. "Hay gente que ha traído africanos, los ha probado -cuenta un representante argentino- pero lo real es que a ellos les queda más cerca Europa. Acá los técnicos que los ven destacan la parte física pero no quedan convencidos con la cuestión táctica y el manejo de pelota, por ejemplo". "En lo personal, y de acuerdo a mi experiencia, considero que Argentina está superpoblado de jugadores y el objetivo es vender al fútbol europeo. Asimismo, al europeo le sale más barato llevar a un africano que a un sudamericano, por eso hay tantos africanos allá. El tema del tipo de cambio también hace más difícil, por lo menos en el fútbol argentino, la llegada de futbolistas africanos porque económicamente les conviene Europa", agrega este representante desde Buenos Aires. 
Para esta temporada, en Ecuador se dio la llegada de un entrenador español con reciente pasado al mando del seleccionado de Guinea Ecuatorial. Es que Angel López fue contratado por Delfín y se trajo consigo a Nicolás Kata a quien dirigió en el Nzalang Nacional. Este equipo ecuatoriano compartirá zona con Olimpia en la Copa Libertadores, por lo que podría haber un duelo entre Adebayor y Kata por el grupo G del máximo evento de clubes sudamericanos.

En Perú también se pueden mencionar los casos del marfileño Hérve Kambou (Sport Huancayo) y su compatriota Mohamed Karamoko (Universidad San Martín de Porres). Más al norte aparecen los ghaneses Adjin Livingstone y Kwaku Bonsu Osei en Atlético Venezuela y Caracas FC, respectivamente.

Más presencia en el norte
En México y Estados Unidos son más los casos de futbolistas africanos militando en sus ligas. El fútbol mexicano, con antecedentes como las Abejas Africanas del América, tiene actualmente al ghanés Clifford Aboagye (Querétaro) y al marfileño Aké Loba (Monterrey) en la primera divisional y al camerunés Patrick Soko (Mineros de Zacatecas) y al ghanés Jacob Akrong (Zacatepec) en la siguiente categoría.

En el fútbol yanqui aparecen Mike Azira (Uganda-Chicago Fire), Adrien Regattin (Marruecos-Cincinnati), Kekuta Manneh (Gambia-Cincinnati), Harrison Afful (Ghana-Columbus Crew), Jonathan Mensah (Ghana-Columbus Crew), Fanendo Adi (Nigeria-Columbus Crew), Younes Mokhtar (Marruecos-Columbus Crew), Ema Boateng (Ghana-DC United), Clement Diop (Senegal-Impact Montreal), Saphir Taider (Argelia-Impact Montreal), Orji Okwonkwo (Nigeria-Impact Montreal), Wilfiried Zahibo (República Centroafricana-New England Revolution), Tijani Fatah (Ghana-New York City), Ismael Tajouri (Libia-New York City), Amro Tarek (Egipto-New York Red Bull), Olivier Mbaizo (Camerún-Philadelphia Union), Jamiro (Cabo Verde-Philadelphia Union), Michee Ngalina (Congo-Philadelphia Union), Chris Mavinga (RD Congo-Toronto FC), Alhassan Abubakar (Ghana-Colorado Rapids), Abdul Rwatubyaye (Rwanda-Colorado Rapids), Kei Kamara (Sierra Leona-Colorado Rapids), Francis Atuahene (Ghana-FC Dallas), Ema Twumasi (Ghana-FC Dallas), Mohammed Mounir (Libia-Los Angeles FC), Latif Blessing (Ghana-Los Angeles FC), Romain Metanire (Madagascar-Minnesota Stars), David Accam (Ghana-Nashville SC), Abu Danladi (Ghana-Nashville SC), Dominique Badji (Senegal-Nashville SC), Brian Anunga (Camerún-Nashville SC), Larrys Mabiala (RD Congo-Portland Timbers), Sam Johnson (Liberia-Real Salt Lake), Nouhou Tolo (Camerún-Seattle Sounders FC), Handwalla Bwana (Kenia-Seattle Sounders FC), Gerso Fernandes (Guinea Bissau-Kansas City), Jaber Khemiri (Túnez-Vancouver Whitecaps FC) y Leonard Owusu (Ghana-Vancouver Whitecaps FC).

miércoles, 7 de agosto de 2019

Por amor a la camiseta

La primera etapa de esta historia de amor comenzó en Argentina y terminó en Sudán. “Si tuviera que resumir el inicio de mi gusto por coleccionar camisetas -cuenta Enrique Solorio Garavito desde Guadalajara- tendría que mencionar un diccionario de primaria que empecé a usar a los ocho años. En la mitad de sus páginas tenía unas hojas con una especie de plastificado en las que aparecían las banderas de todos los países. Me llamó mucho la atención y me interesé por las banderas y lo que representa cada una de ellas. Más de grande trasladé eso al fútbol y me centré en los uniformes que representan una bandera y un país”. 
Originario de Obregón, en el noroeste mexicano, Enrique recuerda aquel diccionario como pequeño y de bolsillo. Gracias a ese diccionario, fue que empezó a imaginar su colección de camisetas de fútbol. O jerseys, como le dicen en su país. “Primero me centré en las camisetas de los países campeones del mundo. Después subí la apuesta y busqué tener al menos un jersey de cada uno de los seleccionados afiliados a FIFA. No pensé que fuera tan difícil ni tampoco dimensioné si lo podría lograr o no”, agrega. 

La camiseta que dio inicio a este amor fue la de Argentina, en 1998. “Siempre me han llamado la atención los pesos pesados de América: Argentina y Brasil. La primera camiseta que tuve fue la de Argentina 1998, con Batistuta, Ortega, el Cholo, el Mono Burgos. Un equipazo”, recuerda sobre ese equipo que vistió indumentaria Adidas en el Mundial de Francia. 

El tiempo pasó y Enrique se dio cuenta que de algunos países sería muy complicado conseguir el jersey. La colección se fue haciendo cada vez más grande, siempre con la premisa de no repetir ningún país -salvo que fuera algún regalo-. En este camino conoció muchísima gente e hizo amistad con otros coleccionistas con los que se apoyan mutuamente de forma incondicional. “Esto lo logré con mucho amor y es como con los hijos. No tengo una que quiera más que otra. Cada una es parte de un todo”, afirma Enrique vía WhatsApp desde Jalisco (Guadalajara), donde reside desde hace doce años. 

Las camisetas de Portugal, Japón, Camerún, Estados Unidos siguieron acrecentando la colección de Enrique. Mercado Libre (México), E-Bay y algunos foros de coleccionistas fueron la fuente para que este mexicano viera como día a día el número de camisetas iba subiendo y las cajas en que las guarda también.
En 2011, Guadalajara fue una de las sedes del Mundial Sub 17 que albergó México. Para aquel entonces, una de las camisetas que faltaba en la colección de Enrique era la de Burkina Faso. “Me contacté con algunos jugadores por Facebook. Les escribí mensajes, les expliqué, les mostré mi colección haciéndoles saber que me interesaba intercambiar camisetas con ellos. Me contestó un jugador y un brasileño del cuerpo técnico. Tuve la suerte de que a los burkineses les tocara Guadalajara como sede, porque es una camiseta difícil de conseguir. Así fue que me lancé al estadio con un par de camisetas de México. Llegué temprano y me pude ubicar detrás del banco de suplentes. Saludé al arquero y me saludó. Con un inglés raro de ambos lados, y con un teléfono inteligente como traductor, pude entender en qué hotel se alojaban. Burkina perdió 2-0 con Ecuador y quedó eliminado. Me quedé sin saber qué hacer hasta que me fui al hotel, sin importar que me iba a perder Brasil-Costa de Marfil -el otro partido del día-”, relata Solorio Garavito sobre una de las anécdotas que más le quedó marcada en este largo camino. 

Cuando el plantel burkinés llegó al hotel, para Enrique eran todos iguales: morenos, altos, delgados. No pudo ubicar al arquero con el que había acordado. El cuerpo técnico no llegaba y él seguía esperando en el lobby del hotel. La espera se hacía larga y levantaba sospechas. Se acercaron un par de señoras y le preguntaron que hacía allí. Les explicó la situación y le dijeron que eran personal de policía encubiertos pero que podrían ayudarlo. Se comunicaron con colegas en el estadio y le informaron que hacía poco había salido el cuerpo técnico hacia el hotel. “Salieron tres jugadores y reactivé la búsqueda. Aparecieron dos camisetas que intercambiamos pero tenían demasiado olor. El olor persistió a pesar de una gran cantidad de lavadas”, cuenta Enrique entre risas. Todo sea por el amor a las camisetas y a la colección que cada año crecía más y más. Al final también llegó el cuerpo técnico y el brasileño le dio otra camiseta y una chamarra -campera-. Valió la pena y fue un día con seis horas felizmente ocupadas en conseguir tres camisetas de Burkina Faso. Se quedó con una e intercambió las otras con un escocés y un alemán, ambos coleccionistas. 

Finalmente, después de diecisiete años de haber adquirido su primer jersey, este año consiguió la camiseta del país 211: Sudán. “Fue el mismo entrenador de la selección –el croata Zdravko Logarusic- quien me gestionó la última camiseta que conseguí. Tuve que golpear muchas puertas para obtener su número de WhatsApp. Le expuse mi caso y le dije que era la única pieza que le faltaba a mi rompecabezas. Por cinco meses estuve insistiendo hasta que se dio la oportunidad y pudo hacerse el tiempo para enviármela. Solamente me cobró el gasto de envío. Cada jersey tiene su historia y vale la pena. Ya está el mapa completo”, concluye un emocionado Enrique. 

Pero como hay amores que son eternos, la cosa sigue. Ahora, Solorio Garavito piensa continuar con esta pasión y este amor por las camisetas pero en otro deporte. Como en su ciudad de origen se practica más beisbol que fútbol irá por eso. “Más tranquilo que con la anterior pero empezaré a coleccionar jerseys de beisbol. Ya tengo las de Corea, Canadá y México y pienso coleccionar la de todos los países que han participado de Mundial de Beisbol”, cierra Enrique Solorio Garavito. Un largo recorrido por amor a la camiseta.

*Nota trabajada en el Curso dictado por Andrés Burgo en Espacio El Movimiento
*FOTOS tomadas del Facebook del protagonista de la historia

lunes, 17 de junio de 2019

CAN 2019: Apodos del Grupo F

Con el inicio de la CAN a la vuelta de la esquina, llegamos al repaso de los apodos del último Grupo, el F. Este viernes el local Egipto abrirá la competencia ante Zimbabwe por el Grupo A y hoy repasamos los apodos de los integrantes de la última zona: Benín, Camerún, Ghana y Guinea Bissau.
Benín: Les Écureuils
Este país es una ex colonia francesa, que debe su nombre a la bahía de Benín, donde está situado. Las ardillas (ecureuils en francés) son uno de los animales característicos. Los roedores constituyen el mayor orden de los mamíferos, con más de 40 por ciento de las especies de mamíferos. Este apodo se remonta a la década de 1960 y simbolizaba al pequeño país que buscaba escalar en sus inicios futbolísticos. 

Benin nunca se clasificó para la Copa Mundial y jugó en la Copa Africana de Naciones solo en 2004, 2008 y 2010 pero nunca pudo superar la fase de grupos. A fines de 2018, el comité ejecutivo de la Federación de Fútbol de Benin (FBF) lanzó una campaña para cambiar el apodo por uno más acorde con las ambiciones del seleccionado y hasta se estableció una comisión para llevar adelante el tema. No fue la primera vez que se trató de cambiar el apodo del equipo. Se inició algo similar en 2008, pero sin éxito. Por lo tanto, las Ardillas dirán presente en Egipto 2019.

Camerún: Los Leones Indomables 
Los Leones Indomables (Lions Imdomptables en francés). El territorio camerunés primero fue colonizado por Alemania pero después paso a manos de los franceses. Con 7 parques nacionales en su territorio, los leones son uno de los animales que más abundan en ellos. Es uno de los apodos más conocidos en el ambiente del fútbol. Una de sus camisetas tenía marcadas las garras de un león.

Dirigidos en esta edición por el holandés Clarence Seedorf, buscarán en Egipto defender el título obtenido en la última edición. Con ese título, Camerún alcanzó su quinta CAN (1984, 1988, 2000, 2002, 2017) y quedó solamente a dos galardones continentales de los Faraones. El león siempre ha estado identificado con el fútbol camerunés y por ejemplo en Italia 1990, la icónica camiseta de aquel equipo tenía un león en el frente. 

Ghana: The Black Stars 
El seleccionado ghanés -campeón en las ediciones de 1963, 1965, 1978 y 1982- recibe el apodo de las estrellas negras o Black Stars en inglés. Fue colonia inglesa hasta 1957 y la Estrella Negra representa la libertad de África. Algunos lo relacionan también con la compañía naviera Black Star Line, cuya misión era devolver a la población negra esclavizada a su continente de origen.

Ghana fue uno de los primeros países africanos en obtener su independencia y tomó la idea de la estrella negra que incorporó en su bandera, cuyos colores también tienen un significado: rojo, la sangre de los que lucharon por la independencia; amarillo, la riqueza mineral y verde, los bosques y la riqueza natural. La estrella negra se convirtió en un símbolo del panafricanismo y del anticolonialismo por lo que fue utilizada por Theodosia Okoh en el diseño de la bandera de Ghana. 

Guinea Bissau: Os Djurtus 
De las tres Guineas africanas, la Bissau -ex colonia portuguesa- es la de menos tradición futbolística tras la francesa (Guinea Conakry) y la española (Guinea Ecuatorial), sin embargo Os Djurtus (Les Lycaons) disputarán en Egipto la segunda CAN en su historia. Ya estuvieron en Gabón 2017, donde debutaron con un empate ante el local y luego perdieron con Camerún y Burkina Faso.

El licaón (Lycaon pictus) es una especie de mamífero carnívoro de la familia Canidae. También es conocido vulgarmente como perro salvaje africano, lobo pintado, perro hiena (especie de zorro autóctono). Ubicado en el puesto 118 de la clasificación FIFA, este país del oeste africano debe su nombre a uno de los animales autóctonos de su territorio y es uno de los de pero ranking en la CAN, solo por delante de Angola (123), Tanzania (131) y Burundí (134).

domingo, 9 de junio de 2019

CAN 2019: Apodos del Grupo E

El comienzo de la CAN se acerca cada vez más y a menos de dos semanas para el inicio en Egipto continuamos con el repaso de los seleccionados que intervendrán en el certamen en la tierra de los Faraones. Hoy los protagonistas son los equipos del Grupo E: Angola, Malí, Mauritania y Túnez. 
Angola: Palancas Negras
El seleccionado angolano vuelve a una CAN tras la ausencia en Guinea Ecuatorial 2015 y Gabón 2017. Las Palancas Negras estarán interviniendo por octava vez en el certamen, siendo los cuartos de final (2008 y 2010) su mejor ubicación. Se los llama así, ya que la “palanca” es una especie de antílope rara y de gran tamaño que habita en la ex colonia portuguesa. En el escudo de la FAF (Federación Angolana de Fútbol) está presente la palanca negra. 

Dicho animal, también es conocido como el Antílope Sable Gigante. El antílope macho pesa un promedio de 238 kg con una altura de 116-142 cm. Las hembras pesan 220 kg y son ligeramente de menos estatura que los machos. Se caracterizan por unos largos cuernos fuertemente corvados hacia atrás. En la mitología africana, al igual que otros antílopes, simbolizan la vivacidad, la velocidad, la belleza y la agudeza visual. 

Malí: Las Águilas 
Les Aigles (las águilas, en francés). A pesar de nunca haber jugado un Mundial ni haber ganado la Copa África -fue subcampeón en 1972-, tuvo grandes jugadores, como Salif Keita, Seydou Keita o Kanouté. Teniendo en cuenta que fue colonia de Francia, el francés es el idioma oficial y el águila es uno de los animales más característicos de la zona, como la especie águila azor africano. 

Egipto verá la participación maliense número once en la historia de la CAN en la que las Águilas lucharán por volver a estar en los primeros planos, como lo hicieran en 2012 y 2013 cuando terminaron terceros cerrando el podio.

Mauritania: Les Mourabitounes
El fútbol mauritano pasó de tener a su Federación suspendida hace unos años a obtener su primera clasificación a una Copa Africana de Naciones. Junto a Madagascar y Burundí serán los debutantes en Egipto 2019. De la mano del francés Corentin Martins se les Mourabitounes se vieron beneficiados por el aumento de 16 a 24 participantes.

A pesar de su escasa historia futbolística, en la actualidad ocupa el puesto 103 de la clasificación de la FIFA, y ha disputado la CHAN -similar a la CAN pero para jugadores de las ligas domésticas- en Sudáfrica 2014 y Marruecos 2018. El apodo, en francés -fue colonia de los galos hasta 1960-, tiene que ver con los antiguos pobladores del territorio mauritano. 

Túnez: Águilas de Cártago 
El Águila forma parte del escudo de la Federación de Fútbol tunecina y Cártago fue una antigua ciudad del norte de África, en el actual Túnez (a unos diecisiete kilómetros al noreste de la capital de este país), fundada por emigrantes fenicios de Tiro a finales del siglo IX a. C., según la datación moderna más aceptada. 

Tras la caída de Tiro en poder de los asirios, Cártago se independizó y desarrolló un poderoso Estado que llegó a rivalizar con las ciudades-Estado griegas de Sicilia primero y con la República romana siglos después. Su estructura de gobierno fue de carácter republicano con ciertas características monárquicas o de tiranía, aunque evolucionó posteriormente a un sistema plenamente republicano. Los territorios controlados por Cártago la convirtieron en la capital de un próspero Estado, viéndose enriquecida por los recursos provenientes de todo el Mediterráneo occidental.

El águila es un símbolo de la autoridad, la gobernación y virilidad. Es el tamaño gigantesco del águila que, en parte, la hace ganar su título de “rey de las aves” en el mito y la tradición. El seleccionado tunecino estará participando en su CAN número 19, la cual ganó por única vez en la edición 2004 que los tuvo como organizadores. En Egipto vestirá indumentaria Kappa -presentada en los últimos días-, y el águila estará presente en la tercera equipación de color negro.

domingo, 2 de junio de 2019

CAN 2019: Apodos del Grupo D

Cada vez falta menos para el inicio de la CAN 2019 y continuamos con el repaso de los apodos de los seleccionados participantes. Hoy con los integrantes de la zona D: Costa de Marfil, Marruecos, Namibia y Sudáfrica.
Costa de Marfil: Los Elefantes
Desde la primera aparición de los marfileños en la historia de los Mundiales -en Alemania 2006-, el apodo de los Elefantes se hizo común entre los seguidores del fútbol mundial. También influyó el gran éxito de la Generación Dorada del país con Didier Drogba a la cabeza. Les Éléphants (los elefantes, en francés): ya que el francés es el idioma oficial debido a que fue colonia de aquel país hasta 1960. La relación con los elefantes ya se advierte desde el nombre del país, que fue denominado así por los colonos franceses por el intenso comercio de marfil extraído de los colmillos del elefante. Además, el elefante es uno de los animales característicos del país y forma parte del escudo de la Federación de Fútbol, como así también del escudo oficial del país. 

A nivel deportivo, Costa de Marfil estará interviniendo en su CAN número 23, habiendo sido campeón en las ediciones de Senegal 1992 y Guinea Ecuatorial 2015. En la tabla histórica del certamen se ubica en la quinta posición. 

Marruecos: Leones del Atlas 
En México 86, los marroquíes se convirtieron en el primer seleccionado del continente en superar la zona de grupos de un Mundial. Diez años antes habían ganado su única Copa África. A pesar de eso, Les Lions de l’Atlas (los leones del Atlas, en francés) son una de las selecciones más importantes de África. El león es un animal muy importante en el país, tanto que el escudo de la nación cuenta con dos, mientras que Atlas se refiere a una de las zonas montañosas que ocupa el país. De esa unión surge el apodo del equipo que en Egipto dirigirá el francés Hervé Renard, campeón de la CAN en 2012 con Zambia y en 2015 con Costa de Marfil. 

Namibia: Brave Warriors 
Brave Warriors (guerreros valientes, en inglés). Sin demasiada tradición en el mundo del fútbol, ya que es un seleccionado que recién se afilió a la FIFA en 1992, sus mayores logros fueron participaciones en la Copa de África de 1998 y 2008, un título en la COSAFA Cup de 2015 y dos subcampeonatos en el mismo certamen en 1997 y 1999. El apodo tiene que ver con un seleccionado que a través de la lucha y la valentía busca mejorar cada día y está en inglés, ya que es uno de los idiomas oficiales del territorio namibio. 

En Egipto buscarán su primer triunfo en la historia de la CAN ya que en sus anteriores dos participaciones igualaron dos partidos y perdieron los cuatro restantes. Acostumbrados a pelear, los guerreros namibios tendrán que pelear, y mucho, si quieren vencer a alguna de las potencias continentales con las que comparten zona. 

Sudáfrica: Bafana Bafana 
El del seleccionado sudafricano es uno de los apodos más reconocidos a nivel mundial. Y el surgimiento de la denominación se remonta a 1992, cuando en un partido ante Camerún la hinchada comenzó a gritar "Bafana, Bafana" en apoyo al equipo. Periodistas del diario The Sowetan, tomaron ese canto y el seleccionado comenzó a hacerse conocido con ese nombre. En un primer momento, la dirigencia del fútbol sudafricano consideraba que no era comercial el apodo, hasta que la marca Kappa, comenzó a crear indumentaria bajo esa leyenda que poco a poco se fue estableciendo más y más entre los sudafricanos. 

Bafana Bafana (muchachos, muchachos, en zulú). El zulú es uno de los idiomas oficiales del país, de ahí que el apodo tenga ese origen. Cuando la selección volvió a las competiciones internacionales tras la caída del Apartheid, el periodista Sbu Mseleku, de The Sowetan. Hay dos versiones sobre su significado: una dice que nació porque los equipos eran dirigidos por hombres veteranos y los futbolistas eran muy jóvenes, mientras que otra se decanta por el hecho de que el equipo sólo ganó uno de sus seis primeros partidos internacionales y que eso se debía a que eran inexpertos en partidos de alto nivel.

A nivel futbolístico, ganaron como locales en su estreno en la competición en 1996. Y en las ediciones siguientes fueron subcampeones y terceros en Burkina Faso 1998 y Ghana-Nigeria 2000, respectivamente. Desde allí solamente pudieron ganar tres partidos en seis ediciones disputadas por lo que en Egipto van con el objetivo de volver a los primeros planos. 

domingo, 26 de mayo de 2019

CAN 2019: Apodos del Grupo C

Continuamos con la sección de repaso de los apodos de los seleccionados participantes de la Copa Africana de Naciones (CAN). Tras el Grupo A y el Grupo B, llega el turno de la zona C con algunos de los más conocidos como los Leones de Teranga y los Zorros del Desierto y otros no tanto como los Harambee Stars y los Taifa Stars.
Senegal: Leones de Teranga
Panthera leo senegalensis es el nombre científico del león de África occidental, subespecie de león. Habita desde Senegal hasta Nigeria. El escudo de la Federación tiene un león. Ubicados en el puesto 23 a nivel Mundial, los Leones de Teranga (que significa hospitalidad en wolof, uno de los idiomas autóctonos) tuvieron su año de gloria en 2002, cuando llegaron a cuartos de final del Mundial Corea-Japón y fueron subcampeones de la Copa África. Aquel es el mejor resultado de Senegal en la historia de la Copa África, un certamen que se le viene negando y que querrán ganar en Egipto de la mano de Aliou Cissé, el capitán en 2002. 

Teranga es el espíritu de la hospitalidad. Además está asociado a la tolerancia, el respeto, la ayuda y la felicidad. La teranga define el sentido de pertenencia a una comunidad o una familia donde todos los miembros se ayudan entre ellos y aportan a la estabilidad de la misma, haciendo que la red de solidaridad de los senegaleses y las senegalesas no solo sea efectiva en sus país de origen sino en las sociedades que los acogen.

Argelia: Zorros del Desierto 
También conocidos como Les Fennencs (los zorros del desierto, en francés). El territorio argelino está ocupado en su mayor parte por el desierto del Sahara. Por eso, las especies que allí habitan están adaptadas a la vida del desierto. Y entre ellas se encuentran los zorros del desierto, a los que hace honor la selección nacional. Y el apodo es en francés, ya que Francia colonizó Argelia y en 1834 lo anexionó a su territorio. Recién en 1962 los argelinos pudieron lograr la independencia.

A nivel deportivo, el seleccionado argelino ganó solamente en una ocasión la CAN. Fue en la edición 1990 cuando fueron anfitriones y vencieron en la final en Nigeria. Se tomaron revancha de la edición de 1980, cuando los nigerianos los golearon 3-0 en el Estadio Nacional de Lagos. Desde 1990, los Zorros del Desierto no volvieron a estar en los primeros planos de la CAN más allá del cuarto puesto en Angola 2010. 

Kenia: Harambee Stars 
Harambee, que significa "trabajemos juntos" en swahili, es el lema del país que sostiene el escudo de armas de Kenia. Tras la independencia de Kenia en 1963, el Primer Ministro y más tarde primer presidente, Jomo Kenyatta, adoptó "Harambee" como un concepto integrador que ayudara a construir la nueva nación. Lo utilizaba como un grito en sus discursos para instar a la cooperación. Alentó a las comunidades a trabajar juntos y recaudar fondos para todo tipo de proyectos locales. En el apodo se conjugan los el inglés y el swahili que son los idiomas oficiales.

En Egipto, el seleccionado keniata tendrá su sexta aparición en una CAN y buscará superar por primera vez la fase de grupos. En las ediciones de 1972, 1988, 1990, 1992 y 2004 pudo ganar un partido solamente en la última: 3-0 a Burkina Faso en el cierre del Grupo B.  

Tanzania: Taifa Stars 
Taifa es un término en swahili que traducido significa nación. El swahili, también llamado suajilí, swahili, suahelí o kiswahili, es una lengua africana hablada sobre todo en Tanzania y Kenia, y en zonas limítrofes de Uganda, Mozambique, Congo, Ruanda, Burundi, Somalia y Zambia. Pertenece al grupo de las lenguas bantúes y es el idioma oficial tanzano.

Después de 39 años, el seleccionado tanzano logró una clasificación histórica con el objetivo de mejorar en Egipto lo realizado en Ngeria 1980, cuando quedaron últimos del Grupo A con caídas ante el local y Egipto y empate ante Costa de Marfil

domingo, 12 de mayo de 2019

CAN 2019: Apodos del Grupo A

En poco más de un mes comenzará en Egipto la Copa Africana de Naciones y reactivamos esta sección de hace unos años para repasar los apodos de todos los seleccionados participantes. Grupo por grupo y en una entrega por semana. 
Egipto: Los Faraones 
El local y anfitrión será Egipto, uno de los países fundadores de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) en 1957 junto a Sudán, Etiopía y Sudáfrica. Conocida por su milenaria historia, sus pirámides y Faraones, justamente estos últimos dan apodo al seleccionado nacional que en esta edición dirigirá el mexicano Javier Aguirre. Quizás uno de los apodos más obvios para uno de los países más poblados del continente. También conocidos como The Pharaons (los faraones, en inglés). Los ingleses tuvieron un protectorado allí en 1882, aunque el idioma oficial es el árabe. Faraón es una denominación biblíca que se le da a los reyes del Antiguo Egipto y eran considerados seres casi divinos.

"El faraón, al menos en sus inicios, detentaba un poder sobre la naturaleza (...) era una catalizador de fuerzas cósmicas y naturales y un intermediario entre estas y la sociedad. De su figura dependía la armonía y la prosperidad de la sociedad", cuenta el historiador Eric García Moral en Breve Historia del África Subsahariana. Algunos nombres de célebres faraones son Tutankamón, Ramsés y Keops.

RD Congo: Los Leopardos
La actual República Democrática del Congo fue conocida hasta 1997 como Zaire, y bajo este nombre fue que el país tuvo en 1974 el mejor año de su historia en el fútbol, al obtener el título de la Copa de África y participar en la Copa Mundial disputada en Alemania. De este último torneo es que se recuerda a los entonces zaireños por su supuesto poco conocimiento en algunos puntos del reglamento del fútbol y su escaso entendimiento con los árbitros. Aunque años más tarde salió a la luz que en realidad esos comportamientos tenían que ver con los temores hacia el régimen de Mobutu.

Conocidos también como 'Los Leopardos', los jugadores congoleños reciben este sobrenombre que proviene del escudo de su país, en el cual aparece representado el rostro de este felino que habita sus territorios. En el continente africano habitan distintos tipos de leopardos y el nombre científico del que se puede ver es territorio congoleño es Panthera pardus shortridgei.

Ganó dos Copas de África, en 1968 y 1974. Algunos de sus más grandes jugadores fueron: Pierre Ndaye Mulamba, Mavuba, Mwepu, Shabani Nonda; y más en la actualidad, Diumerci Mbokani, Bakambu, Mputu, entre otros. 

Uganda: The Cranes 
En el escudo de Uganda, que también aparece en la bandera del país, hay representados dos animales: una grulla coronada y un kob ugandés. La grulla (the crane, en inglés) es además el pájaro nacional de Uganda. Según explican desde Uganda, ver a este pájaro es muy complicado. Se trata de una grulla con unos colores muy llamativos y que solo se puede encontrar en el oeste de África. Por lo que se dice, es también posible verla en Kenia o Tanzania, pero solo en áreas con mucha agua, ya que la necesitan para vivir.

La gray crowned-crane se caracteriza por un plumaje gris con un ostentoso y bello penacho amarillo, grandes barbas rojas colgantes en la garganta y parches blancos en las mejillas. La black crowned-crane, en cambio, es el ave nacional de Nigeria.   

A nivel futbolístico, los ugandeses tendrán su séptima aparición en CAN siendo el subcampeonato en Ghana 1978 su mejor participación.

Zimbabwe: Warriors
Por la gran cantidad de guerras que tuvo que atravesar el país a lo largo de su historia. El Reino de Zimbabwe se formó alrededor de la ciudad de Gran Zimbabwe. Fundado por personas de habla kalanga. Los primeros muros de piedra bajos de Gran Zimbabwe se construyeron en los años 1200 y fue en ese momento que la ciudad se convirtió en un importante centro de comercio y producción cultural.

En agosto se celebra en el país el Día de los Héroes, que cada año honra a las mujeres y hombres que sacrificaron sus vidas por la liberación del país del régimen imperial británico en la década de los 80. También podría relacionarse el apodo -guerreros, en castellano- con los pueblos ndebele o matabele, emparentados con los zulúes, que durante el reinado de Shaka (Sudáfrica) emigraron hacia el norte para establecerse en lo que hoy en se conoce como Matabeleland

Zimbabwe disputará por cuarta vez y buscará mejorar su última actuación en Gabón 2017 cuando empató un partido y perdió los otros dos. En Túnez 2004 y Egipto 2006, ganó uno y perdió dos pero se quedó siempre en la fase de grupos.  

martes, 17 de octubre de 2017

Thomas Sankara y el fútbol

Hablar de Burkina Faso es hablar de Thomas Sankara, el Che africano, como muchos lo llaman. Cuenta la historia que, apoyado por el gobierno libio, Blaise Compaoré organizó un golpe de estado en 1983 contra el colonialismo francés gracias al cual Sankara se alzó con el poder. De Ato Volta, el país del centro-oeste africano fue renombrado y pasó a llamarse Burkina Faso (“el país de los hombres íntegros” en lengua mooré). Cuatro años después, Compaoré realizó un nuevo golpe de estado contra su anterior aliado, quien fue asesinado en circunstancias no muy claras. Tanto que Mariam Sankara, viuda del ex presidente, denunció a Campaoré ante varios organismos de derechos humanos como responsable del homicidio. 

Desde aquel año, Campaoré se mantuvo en el poder hasta octubre de 2014. Aliado del gobierno francés, apoyó también a Charles Taylor -criminal de guerra y ex presidente de Liberia-, vendió armas a rebeldes de Sierra Leona y apoyó golpes de Estado en Níger y República Centroafricana. 
Actualmente, el presidente burkinés es Roch Marc Christian Kaboré y a 30 años de su muerte el legado de Sankara sigue más vivo que nunca. En esta ocasión nos centramos en su relación con el fútbol. Según se puede leer en el sitio IZF.net, "en una reunión de ministros de deportes de habla francesa, Sankara organizó un partido de fútbol entre el gobierno de Burkina Faso y los ministros de Relaciones Exteriores (...) Fue el árbitro. El primer gol fue marcado por los miembros de su gobierno, el otro equipo peleaba y buscaba anotar, pero no pudo hacerlo, y hacia el final, Sankara dijo: "Fue un buen juego".

En el video de más abajo, presentado por un lector en la redacción de Burkina 24, Thomas se animó a jugar en octubre de 1986 junto a empleados y colaboradores gubernamentales, detrás de los edificios de la Presidencia del país en Koulouba. Un año después moriría asesinado. 
Uno de los miembros de "Justicia para Sankara", el artista Serge Bambara, conocido popularmente como Smokey, dijo: "Nosotros, los herederos de Thomas Sankara, resistiremos siempre hasta que consigamos justicia para nuestro héroe". Sankara fue asesinado el 15 de octubre de 1987 junto a 12 de sus acólitos después de que un comando golpista asaltara su despacho. Treinta años después, el cariño de sus seguidores da la razón a una de las frases más populares que se le atribuyen: "Aunque los revolucionarios puedan ser asesinados, jamás podrán matar sus ideas".

Además de su gusto por el fútbol y sus intervenciones como árbitro y jugador amateur, el nombre de Sankara sigue presente en la actualidad de varios clubes o proyectos ligados al fútbol, como el Sankara Nations Football Club, de Yendi (Ghana), el Sankara FC de Guinea o el Sankara FC, un club de aficionados argentinos que participó de un torneo de mini fútbol en el club Juventud Unida de Suipacha en la provincia de Buenos Aires (Argentina).
A fines de octubre de este mes, un club italiano llamado Sankara FC comenzará a participar en un Campeonato de Fútbol 7 de la Uisp. "El nuestro es un proyecto de inclusión social. El deporte es el adhesivo ideal y el fútbol es una lengua que se habla en todo el mundo. Sin fronteras y sin barreras", explica Alessandro Bartolini, presidente de Sankara FC, cuyo slogan es "Mil colores, un equipo".

Sankara FC nace dentro del proyecto SPRAR de la provincia de Lucca y es una idea desarrollada por ARCI Versilia. El Sankara FC es una unión de diferentes culturas y países con muchachos que vienen de todos los rincones de África como Costa de Marfil, Camerún, Nigeria o Senegal.

"Sankara abogó por el respeto del medioambiente, el panafricanismo, los derechos de la mujer, la austeridad, la condena enérgica de la pobreza, la autosuficiencia. Apeló a la descolonización del pensamiento y la consecución de la felicidad fue insistente en su discurso. Obró como "presidente de un país pobre", según dijera, con el ejemplo, y actuó con dignidad, opuesto al culto a la personalidad. Fue un militar que rechazó la guerra, algo bastante inusual", sostiene Omer Freixa. 

El legado de Sankara quedó y quedará por siempre. Al igual que sus ideales y pensamientos. El fútbol, en los casos mencionados, los tomó para que también su nombre siga estando vigente en todos los ámbitos.

Fuente: Clarín, Versiliatoday y El País

sábado, 14 de octubre de 2017

Sub17: Consideraciones sobre Níger

Brasil venció a Níger por 2-0 y se quedó con la cima del Grupo D de la Copa Mundial Sub-17 de India. El partido se jugó en el Estadio Pandit Jawaharlal Nehru, de Goa, y a pesar de la derrota los nigerinos pasaron como uno de los mejores terceros gracias al triunfo en la primera fecha 1-0 sobre Corea del Norte. 
Pero la polémica, y la noticia que repercutió en todo el mundo, tuvo que ver con la edad y la fecha de nacimiento de los jugadores del seleccionado que dirige Ismaila Tiemoko. En el presente Mundial hay 12 jugadores nacidos en 'Año Nuevo' y siete son de Níger. Ismael Issaka, Habibou Sofiane, Yacouba Aboubacar, Rachid Soumana, Ibrahim Boubacar nacieron el 1 de enero de 2000 y Kairou Amoustapha y Abdoulaye Boubacar el mismo día pero de 2001.

La pregunta y la duda es: ¿está manipulada la edad de nacimiento de los integrantes del seleccionado de Níger? Siendo un tema complejo y delicado, Sporting África consultó a tres fuentes directas para aclarar al menos un poco el panorama con respecto al caso y a la realidad continental en relación al tema. 

Un ex entrenador de las juveniles de Níger que pidió que su nombre no sea revelado manifestó: "Algunos no la saben -la edad- y otros pues... imagínate. Las pruebas detectan la edad pero hay unos márgenes altos de error. Yo te aseguro que hay chicos de 24-25 años jugando esa competición. No podría decirte que sé las edades reales de los chicos porque algunos no las saben ni ellos. Lo que yo nunca he permitido y nunca permitiré es cambiar edades. Tampoco me lo han sugerido nunca. A nosotros nos dejaron fuera dos chicos y yo dejé afuera alguno más. Si juegas con gente mayor el equipo no evoluciona. Quizás ganes en sub 17 pero los jugadores jamás evolucionarán para seguir jugando en sub 20 y absoluta. Yo tenía alguno con fecha de nacimiento 1 de enero y fue ahí donde empecé a dudar de estas cosas". 

Desde Marruecos, Rabie Takassa -ojeador de la Federación Marroquí-, sostiene que "el test médico que se hace en el brazo para determinar la edad no es de resultados 100% fiables. Por ejemplo a nosotros nos privaron de contar en las clasificatorias para la CAN 2017 con un jugador porque el test determinó que su crecimiento no iba en paralelo con la edad que tiene. El jugador era Mohamed El Gourari, juega en el Borussia Dortmund y nació en 2000 en Alemania, donde es imposible falsificar la edad. Presentamos todos los papeles, incluso los del hospital donde nació con fecha, hora y otros datos de su nacimiento, pero aún así fue excluido".

En las Eliminatorias para participar de la CAN Sub 17 de Gabón -clasificatoria para India-, Marruecos superó a Mauritania en la ronda preliminar pero luego cayó en primera ronda ante Guinea, uno de los cuatro representantes africanos en el Mundial. A su vez, los 8 seleccionados que lucharon en suelo gabonés por los cuatro pasajes a India fueron de la denominada África Negra. "Por este motivo -irregularidades en las edades de los jugadores- las selecciones del norte de África no ganan Copas África en juveniles y no se clasifican a los mundiales. Jugamos con jugadores de 17 contra jugadores de 20 en teoría", afirma Rabie. 

Entre los Sub 17 a nivel continental, hay un amplio dominio del África Negra. Solamente una vez -Egipto en 1997- sobre doce ediciones disputadas hubo un campeón que no fue de esa zona del continente. 
El campeón de las últimas dos ediciones fue Malí -en Níger 2015 y Gabón 2017- que también estará en octavos de final del Mundial de India. Desde Bamako, otra fuente nos cuenta: "En África hay algunos jugadores que no juegan con su edad real. Eso existe desde hace muchos años, pero la culpa es de las federaciones. En Chile 2015, Malí fue subcampeón y hubo tres jugadores que con 19 años lo jugaron. Lo sé porque son de mi misma generación". 

"Hace un tiempo teníamos que hacer un viaje a España con un equipo de niños, y dos de ellos no tenían ningún papel, no tenían acta de nacimiento, no iban al colegio. Eran chicos de la calle sin padres y con mucho talento. Los miré y determiné que deberían tener 10 u 11 años y fueron anotados así. Ellos mismos no conocen sus edades y son los problemas que existe también...", agrega la fuente maliense consultada.

Según cuenta el contacto marroquí, el año pasado la CAF obligó a todas las federaciones africanas a mandar la lista de jugadores con los que iban a participar de la etapa clasificatoria para que pasen un test en presencia de un médico de la entidad para determinar la edad. Nigeria y Costa de Marfil tenían jugadores con la edad falsificada y la CAF lo detectó antes de la clasificatoria. Congo fue uno de los clasificados a Gabón 2017 tras vencer a Tanzania, pero los tanzanos protestaron la inclusión de Langa Lesse Bercy quien no se había realizado la prueba de imagen de resonancia magnética (RM) y los congoleños quedaron descalificados. 

"Níger es de los países más pobres del mundo. Es difícil que estén en el mundial con la edad amañada, creo que es porque no se sabe la edad exacta de nacimiento. Allí la gente se preocupa más por la comida que por ir al registro civil, si es que hay, para inscribir a los recién nacidos", cierra Rabie Takassa sobre un tema que siempre va a generar polémica y suspicacias.

Sabido es que muchas federaciones buscan sacar ventajas con algunas maniobras pero la realidad es que también hay casos en que niños sin papeles ni documentación deben ser registrados con alguna fecha estimada de nacimiento y se corren este tipo de riesgos.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Los técnicos "africanos" en Mundiales

[Por Diego Yamus] A lo largo de los Mundiales, las selecciones africanas han tenido gran variedad y calidad de entrenadores, desde superprestigiosos hasta absolutos desconocidos, desde extranjeros hasta del propio país.
El que sin duda sobresale de la lista es el francés Hénri Michel. El ex futbolista internacional, que llevó a Francia al tercer lugar en 1986, es hasta hoy el que más equipos del continente dirigió en las Copas, con 3. Luego del 86, condujo a Camerún en 1994 en Estados Unidos, donde no pasó la primera ronda y sufrió aquel 1-6 con Rusia que derivó en incidentes en ese país. Le fue mejor en Francia 1998, cuando casi clasifica a Marruecos a la siguiente fase tras golear a Escocia. Y en 2006 llevó a Costa de Marfil -foto- a su primer Mundial, haciéndole fuerza nada menos que a Argentina y Holanda y derrotando a Serbia y Montenegro. Un técnico que bien sabe de sentarse en banquillos en Africa: en 2001 y 2002 en el de Túnez, en 2003 y 2004 en el del Raja Casablanca marroquí (con el que ganó la Copa Confederaciones), en 2006 el Zamalek egipcio, en 2007 y 2008 nuevamente Marruecos, en 2010 otra vez al Raja y en 2011 a Guinea Ecuatorial.

Hay otro entrenador que estuvo en dos Mundiales con dos equipos distintos. Es el yugoslavo Blagoje Vidinic, que tuvo dos actuaciones muy diferentes. Mientras en México 1970 su Marruecos causó gran sensación, haciendo transpirar a Alemania y consiguiendo el primer punto para Africa (1-1 con Bulgaria), en 1974 fue responsable de esa catastrófica presentación de Zaire (actual República Democrática del Congo), con 3 derrotas, ningún gol a favor, 14 en contra y una goleada 0-9 ante Yugoslavia, donde uno de sus dirigidos cometió aquel increíble error de salir de la barrera en un tiro libre en contra y patear la pelota lejos.
Por su parte, el argelino Rabah Saadane entrenó a su país natal en dos torneos, los de 1986 y el último de Sudáfrica, donde no superó la fase inicial.

Que Michel sea el de más equipos africanos en el Mundial no es casualidad. Francia es el país con más DT en la historia africana con siete: el mencionado Michel, Jean Vincent, Claude Le Roy, Philippe Troussier, Bruno Metsu, Roger Lemerre y Paul Le Guen. En tanto, sobre 34 participaciones de Africa, sólo en 9 los entrenadores fueron de su nación de origen o del continente. Otros países que aportaron conocimientos a las selecciones han sido Serbia, Brasil, Polonia, Suecia, Alemania, Escocia, Holanda y la Unión Soviética.

EL DETALLE COMPLETO MUNDIAL POR MUNDIAL 
1934, Italia: el escocés James McRea (Egipto). 
1970, México: el yugoslavo Blagoje Vidinic -foto- (Marruecos). 
1974, Alemania Federal: el yugoslavo Blagoje Vidinic (Zaire). 
1978, Argentina: Abdelmajid Chetali (Túnez). 
1982, España: el francés Jean vincent (Camerún), Rachid Mekhloufi (Argelia). 
1986, México: Rabah Saadane (Argelia), el brasileño José Faria (Marruecos). 
1990, Italia: el ruso Valeri Nepomniachi (Camerún), Mahmoud El Gohary (Egipto). 
1994, Estados Unidos: el holandés Clemens Westerhof (Nigeria), Abdellah “Blinda” El-Ajri (Marruecos), el francés Hénri Michel (Camerún). 
1998, Francia: el francés Claude Le Roy (Camerún), el francés Philippe Troussier (Sudáfrica), el francés Hénri Michel (Marruecos), el serbio Bora Milutinovic (Nigeria), el polaco Henryk Kasperczak (Túnez). 
2002, Corea del Sur y Japón: Jomo Sono (Sudáfrica), el francés Bruno Metsú (Senegal), el alemán Winfried Schaffer (Camerún), Ammar Souayah (Túnez), Adegboye Onigbinde (Nigeria). 
2006, Alemania: el alemán Otto Pfister (Togo), el serbio Ratomir Dujkovic (Ghana), el francés Hénri Michel (Costa de Marfil), Luis Oliveira Goncalves (Angola), el francés Roger Lemerre (Túnez). 
2010, Sudáfrica: el sueco Sven Eriksson (Costa de Marfil), el francés Paul Le Guen (Camerún), el serbio Milovan Rajevac (Ghana), el sueco Lars Lagerback (Nigeria), el brasileño Carlos Parreira (Sudáfrica), Rabah Saadane (Argelia).