martes, 4 de marzo de 2025
Estudio FIFPRO sobre fútbol africano
martes, 3 de diciembre de 2024
Glorias de África: Jesús (Angola)
[Por Diego Martín Yamus] Hay jugadores que en sí mismos no son grandes apellidos para el mundo del fútbol, pero que para su país representan casi un sinónimo. En África sucede con frecuencia: Adebayor en Togo, Aubameyang en Gabón, Mariga en Kenia, Kallon en Sierra Leona. Es ése también el caso de Osvaldo Fernando Saturnino De Oliveira, un gran goleador angoleño más recordado como Jesús, símbolo de los Palancas Negras y de su liga.
El delantero fue referente de la nación del suroeste por una década. Nacido el 14 de enero de 1956 en la capital Luanda, comenzó de adolescente en el club del mismo nombre en 1974, para al año siguiente pasar al Benfica Luanda y en 1976 al Terra Nova. Pero su gran tiempo le tocó por 1977, cuando llegó al gigante Petro de la capital. Y hasta su partida en 1988, dejó grandes actuaciones, buena cantidad de tantos (máximo de la Girabola en 1982, 1984 y 1985) y contribuyó a cinco ligas, una Copa y una Supercopa local.
Era obvio que un valor así no abunda en lugares como el suyo, y fue entonces que para 1979 fue llamado a la selección, para la que actuó 48 veces con 18 conquistas. La primera, el 12 de julio a Santo Tomé y Príncipe en un 2-1 amistoso. La última fue el 22 de enero de 1989, en un 2-2 con la enorme Nigeria que casi es triunfo en la eliminatoria para el Mundial Italia 90. Por ese certamen hizo asimismo su última aparición con los rojinegros, contra las Súper Águilas el 12 de agosto (derrota 0-1), donde el ya veterano ingresó por el defensor Gerry a los 46 minutos.
Jesús terminó poco después su carrera en Portugal, primero entre 1988 y 1990 en el Varzim y en el 90 en el Oliveirense. En 1995 fue técnico interino de su Petro, guiándolo al título de la Girabola, y luego fue presidente de la Federación varios años, tras lo cual en 2006 decidió postularse a ese cargo, pero para conducir a su país. Era lógico que tal recorrido debía ser reconocido, y la Confederación Africana (CAF) lo hizo incluyéndolo en 2009 en la lista de las CAF Legends. Es que Jesús fue, tal como su apodo, una leyenda viviente y gloriosa.
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domingo, 11 de agosto de 2024
París 2024: Las medallas de África
jueves, 8 de agosto de 2024
Paris 2024: Bronce para Marruecos
lunes, 5 de agosto de 2024
Marruecos-Egipto por el bronce
sábado, 3 de agosto de 2024
Glorias de África: Ghana 1992
viernes, 2 de agosto de 2024
Paris 2024: Medalla asegurada en fútbol
martes, 30 de julio de 2024
Paris 2024: Marruecos y Egipto a cuartos
miércoles, 24 de julio de 2024
Paris 2024: Comenzó la acción
sábado, 20 de julio de 2024
París 2024: Convocatorias africanas
lunes, 3 de junio de 2024
TMR: Debut con triunfo para Costa de Marfil
sábado, 11 de mayo de 2024
Paris 2024: Guinea clasificado
jueves, 2 de mayo de 2024
Glorias de África: Mustapha Hadji
lunes, 18 de marzo de 2024
Paris 2024: Conocidos los copones
viernes, 27 de octubre de 2023
Glorias de África: Samuel Kuffour
Su carrera había partido ideal con su combinado nacional, pero en los clubes seguía flotando. Hasta que para 1996 se afincó en el Bayern y empezó a encadenar la serie de éxitos de su selección. En cinco años acumuló cuatro Bundesligas (primera división), dos Copas de Alemania, una Copa de la Liga alemana, la Liga de Campeones 2000/01 ante el Valencia español (1-1 y triunfo 5-4 por tiros desde el punto penal) y la cumbre, el 27 de noviembre en Tokio, cuando su gol a los 109 minutos permitió el 1-0 sobre Boca Juniors y la conquista de la desaparecida Copa Intercontinental. Pocos recuerdan que River Plate, eterno rival de Boca, nombró socio honorario del club a Kuffour por su tanto.
A todo esto, le llegó el turno de su larga vida en la Copa Africana de Naciones (cinco veces en diez años), comenzando en Sudáfrica en 1996 con un cuarto puesto (su mejor tarea), siguiendo en Burkina Faso 1998 (afuera en primera fase), 2000 en su tierra y en Nigeria (cuartos de final), 2002 en Malí (nuevamente en cuartos) y la última en Egipto 2006, otra vez en primera fase. Y mientras del Bayern se marchó a Italia en 2005 para jugar por la Roma y luego el Livorno, tuvo desquite al arribar a su única Copa del Mundo, justamente la de Alemania, donde Ghana debutaba. Sin embargo, Samuel apenas disputó el partido de apertura ante el futuro campeón Italia (0-2) y ya no lo hizo más, y su equipo superó la fase grupal con triunfos a República Checa y un polémico a Estados Unidos, pero Brasil lo frenó en octavos de final 3 a 0. Esa caída con Italia, el 12 de junio en Hannover, fue la última aparición del defensor con Ghana. Porque continuó tres años más con los clubes. Del Livorno fue a préstamo al Ajax neerlandés en 2008 y, finalmente, se retiró en su tierra y su ciudad, en el popular Asante Kotoko, varias veces campeón de África.
Allí no detuvo su vida con el fútbol. En 2010 comenzó como comentarista de la cadena sudafricana de TV Supersports, justo para analizar la tarea de su selección en el Mundial 2010. En 2013 fue asistente en el Asante y en 2016, entrenador de la Sub 17 donde él mismo se había consagrado 25 años antes. Cuatro años después ejerció de asistente en la absoluta, y en 2021 la Confederación Africana (CAF) lo eligió merecidamente el mejor de todos los tiempos de la Copa Africana de Naciones. A pesar de sus pocos goles, Samuel Osei Kuffour ganó no sólo títulos con su selección y sus clubes, sino más aún, el reconocimiento y la memoria de los que amamos el fútbol y a África. Así es como se recibe un simple chico que lustraba botas y pateaba el balón en su barrio de gloria africana.
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lunes, 7 de agosto de 2023
Glorias de África: Ibrahima Bakayoko
[Por Diego Martín Yamus] Costa de Marfil tuvo dos generaciones de oro de futbolistas en su riquísima historia. Una fue la de los años 90, la primeriza campeona de África en 1992. La otra, la de este siglo XXI llegando a los Mundiales. En medio de ambas constelaciones de estrellas, hubo una que no pudo alcanzar semejantes logros, pero igual se ganó el más importante, la memoria de un tremendo goleador. Así fue Ibrahima Bakayoko Sela (Séguela, 31 de diciembre de 1976) en la vida futbolera de los Elefantes.
Esos primeros años del nuevo milenio fueron los más fructíferos en la carrera de este delantero potente y veloz, que podía bien jugar por el medio como por los extremos. Proveniente de los juveniles de Yani Sports (1991- 92) y Alliance Rénaissance (1993- 94), en 1994 debutó como profesional en el popular Stade de Abidjan, uno de los grandes de la capital económica del país, ganador de la Copa de Campeones del continente en 1966. Con el Stade no sólo le peleó el liderazgo local a los otros gigantes ASEC y África Sports, sino que ayudó a conquistar la Copa doméstica en 1994 ante el África (4-2) y a ser finalista del ASEC en el 94, como también de la Supercopa CONTRA éste en dos espectaculares decisiones ese 94 y 1995. Era natural que tal aparición fuera asimismo en la selección, y eso fue para la Copa Africana de Naciones de Sudáfrica 1996, cuando el entrenador francés Pierre Pleimelding lo contó en el plantel. Bakayoko se puso por primera vez la camiseta naranja el 14 de enero en el estreno ante Ghana (0-2) en Port Elizabeth, ingresando por otro ícono, Abdoulaye Traoré, a los 46 minutos; también lo reemplazó en la derrota 1-3 ante Túnez que fue la ida del entonces subcampeón de África. Completó un mal año para los Elefantes cuando quedaron eliminados muy rápido por Congo de su primera eliminatoria al Mundial, el de Francia 98.
A pesar de eso, sus cualidades lo llevaron a ser fichado ese 96 por el Montpellier de la Ligue 1 gala, y el técnico del Everton inglés Walter Smith lo elogió al punto de que el club invirtió 4 millones y medio de libras esterlinas por su pase para octubre de 1998. Sin embargo, el goleador apenas jugó 23 partidos y marcó cuatro veces, por lo que en 1999 regresó a tierra francesa y al Olympique de Marsella, donde correría hasta 2003. Al mismo tiempo volvió a tomar parte en la CAN, esta vez en Egipto 1998, donde alcanzó su mejor actuación marcando contra Namibia y Angola y cayendo ante el local y futuro campeón por penales en cuartos de final, en serie perdida 4-5 en la que convirtió su tiro.
Ya en 2000, volvió a intentar un buen pasar en la Copa africana jugada en Ghana y Nigeria, pero el equipo se fue nuevamente en la primera ronda, con él titular en el debut 1-1 ante Togo y entrando en el último encuentro frente a Ghana, cuyo 2-0 no les sirvió. Pero Bakayoko continuó siendo un terror para las defensas del continente, y con 11 goles estuvo cerca de clasificar a Costa de Marfil a su primer Mundial, el de Corea del Sur-Japón 2002, aunque la República Democrática del Congo lo frenó con un empate y una caída inesperadas que puso a Túnez en la Copa del Mundo. Su última lucha con el combinado fue para la CAN de Malí 2002, y de nuevo sucumbieron en la fase grupal, otro empate con Togo (0-0) y derrotas ante Camerún (0-1) y la RD del Congo (1-3). Contra ésta resultó su última vez nacional, aquel 29 de enero en Kayes reemplazando a Lassina Diabate a los 37 minutos, completando seis años de alrededor de 40 presencias y 20 goles.
Tras semejante revés, su carrera siguió por los clubes, pero muy irregular: un tiempo entre 2003 y 2004 en el Osasuna español, que por su bajo nivel lo declaró transferible, de donde pasó al Istres francés en 2005 y luego, una larga estadía en Italia para militar en el Livorno dos años y una más corta en el Messina en 2007. Grecia pareció sentarle mejor con su entrada al AE Larissa (2007- 08) y PAOK Salónica (2008- 09), pero más en el modesto PAS Giannina, para quien contribuyó a su título de la segunda división y ascenso a la primera para 2011, siendo además máximo realizador de la campaña. En 2012 se marchó al Olympiakos Volou para terminar su vida griega y para 2014, jugó sus últimos partidos para el Stade Bordelais de la liga de ascenso nacional de Francia.
A lo largo de dos décadas, no levantó ningún trofeo, pero movió la red más de 130 ocasiones. Con lo mejor de sí, hacer goles, Ibrahima Bakayoko fue otra gloria de África y de Costa de Marfil.
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viernes, 30 de junio de 2023
Glorias de África: Anthony Baffoe
[Por Diego Martín Yamus] Muchas veces el fútbol es injusto con los grandes en grandes momentos. Que una estrella erre un penal en un partido decisivo. Lo saben Maradona, Zico, Platini, en África el camerunés Pierre Wome. Esa simple circunstancia, por más trascendente, no debe marcar a nadie. Por eso Anthony Baffoe, el zaguero emblema de Ghana, es otro apellido de la gran vida de las Black Stars y de los clubes a los que defendió con enorme jerarquía, sea en Alemania, su tierra o Hong Kong.
Sin embargo, sus cualidades no tardaron en enviarlo a la selección, que buscaba un lugar entre los grandes del continente como había sido en los años 60 y 70. Y debutó en ella el 29 de abril de 1991 y con un gol, el segundo del 2-0 a Togo de local en la eliminatoria a la Copa Africana de Naciones del año siguiente. Ghana obtuvo el Grupo por delante de Nigeria y regresó a la CAN que ya había conquistado en 1963, 1965, 1978 y 1982. En una generación dorada encabezada por Abedi Ayew “Pelé” y Tony Yeboah, Baffoe fue titular inamovible aquel enero y febrero de 1992 en Senegal, ayudándolo a arribar a una nueva final contra su clásico rival del oeste, Costa de Marfil. En el estadio de la Amistad de la capital Dakar, fue tan cerrada la decisión que tras 120 minutos no lograron más que un 0-0 que la envió a los tiros desde el punto penal. La que fue una de las series más largas como dramáticas la comenzó el central marcando el primer tiro, y luego de un par de yerros y de interminables conversiones, con los marfileños arriba 11 a 10, a Baffoe le cayó en suerte repetir su lanzamiento. Esta vez no la tuvo, ya que se lo atajó el gran arquero Alain Gouamené y Ghana perdió en sus pies la chance de su quinta corona. El fútbol le ofreció desquite y, ya en el Metz de la ligue 1 francesa, integró el equipo que fue por la CAN de Túnez en abril de 1994. Dos agónicos triunfos sobre sus vecinos Guinea y Senegal lo pusieron de nuevo en carrera, pero el irónico destino quiso que otra vez Costa de Marfil se cruzara en su camino y los eliminara con un 2-1 en el cierre. Ese 3 de abril en Sousse, justamente fue el último compromiso de Baffoe con su selección, a la que representó 25 veces con ese gol a Togo como único.
Cerca de los 30 años, su gran trayectoria entró en su curva descendente. Siguió un año más en Francia, en el Niza a hasta 1995, y paseó su calidad luego por otros continentes: en 1997 en el exótico Hong Kong Golden de esa región asiática, donde fue anteúltimo de ocho clubes; en 1998 en el Caracas FC de Venezuela y en 2001 su primera vez en su tierra de sangre, en el Obuasi Goldfields, del que en 2002 se movió a Sudáfrica para jugar para el Ajax Cape Town. Finalmente, en 2003 volvió a Ghana y se retiró cerca de 2006 en el modesto Ashanti Gold. Eso con la pelota en sus pies, porque desde ese momento nunca dejó de estar ligado al deporte. Ese 2006 fue nombrado director de relaciones internacionales de Ghana y en 2007 dirigió a las juveniles por un tiempo, a la par que fundó la Professional Footballers Association de su país, mientras incursionó en la TV alemana con programas dedicados al área de los jóvenes futbolistas. Y sigue ligado actualmente, como encargado de negocios de la selección y, sobre todo, como secretario general adjunto de la Confederación Africana (CAF). Y la FIFA lo ha designado embajador en la campaña contra el racismo y por los niños sin hogar, además de serlo del combinado nacional. Como Maradona, como Zico, Platini o Wome, Anthony Baffoe fue y es un grande del fútbol, aunque haya errado un penal decisivo.
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