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ese miedo

 .

Buenos Aires a los tantos días de junio del 2021



Cuando volvimos
en la ventana de nuestra casa
encontramos un nido
peligrosísimo.

Podía llenarse la casa de palomas
una invasión capaz de detener
un avión en pleno vuelo.

No nos atrevíamos a echarlas
así que dejábamos pasar el tiempo
como si esperáramos el daño.

Por las noches escuchábamos
la amenaza cómplices.

De un día para el otro se fueron
después del nacimiento de los pichones.
Nos quedamos solos
rogando por ese miedo
que nos mantenía unidos
con las persianas bajas.





Jimena Repetto





. Jimena Repetto .   Buenos Aires . Argentina.  1980
... Imagen . Phil Chester


 
 
 
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el tiempo vuela

.

Buenos Aires a los tantos días de mayo del 2021


si fuera posible
te llevarí­a a pasear por algún verano de mi infancia
te mostrarí­a cada plaza y cada árbol
cada sol
incendiarí­amos bastantes hormigueros
después irí­amos en bicicleta a comprar ciruelas y kiwis
dormirí­amos una siesta a la sombra de un espinillo
escucharí­amos Because de los Beatles

si fuera posible
te hablarí­a de mis miedos y escucharí­a los tuyos
sentados en la cama de mi pequeña habitación
luego
te desnudarí­a y me desnudarí­a, en silencio
frente al largo espejo
para mostrarte lo hermosos que somos, así­ débiles
así­ manchados
para que veas que no hace falta nada más

si fuera posible harí­amos el amor una y otra vez
pero el tiempo vuela
y no recuerdo mucho de mi infancia,
hace tiempo dejó de interesarme incendiar a las hormigas
no sé dónde dejé la bicicleta y dudo
que el espinillo no haya sido arrancado

estoy borracho en mi habitación
estoy solo
acabo de masturbarme

entre el percudido parquet de mi casa empezó a crecer la maleza

 

 

Adrián  Agosta


 . Adrián Agosta . Buenos Aires . Argentina . 1994 
.... Imagen . Phil Chester

 

 

 

 

 

 .


tras tus cristales

.

Buenos Aires a los tantos días de marzo del 2021


La distancia más grande
son tus ojos.
El brillo, el filo,
la aguja que pincha
a través del aire.
Y mirarlos es mudar el alma
a un instante de armonía.
Entonces pido tiempo,
para contemplar,
para alcanzar el placer inmenso
que brilla tras tus cristales.
Y te veo puro.
El aire no es aire,
el aire no es nada,
y el mundo no es nadie,
y yo soy el aire
y tú eres el mundo.
Te envuelvo con mi mirada.
Y cada vez eres un mundo
un poco más grande,
un poco más suave,
un poco más sencillo
y más hermoso.

 

 

Rocío Wittib 



 . Rocío Wittib . Buenos Aires . Argentina . 1989
...  Imagen . Phil Chester 


 

 

 

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del filo de tu piel.

 .

 

Buenos Aires a los tantos días de marzo del 2021 

Me molestaban
los ojos de los vagabundos desde árboles vecinos,
ese enorme sombrero
y los ruidos del tren carguero de las doce,
cada vez que hacíamos el amor debajo de los puentes.
Después,
yo me quitaba el barro de las botas
y regresaba alegre a mi fagot,
mientras tu voz tatuada por mis besos
volvía a los sustantivos de costumbre.

Y te olvidabas pronto del color de mis ojos
y pronto me curaba del filo de tu piel.
Y vuelta al juego de encontrarnos
quizá en un bar entre Perú y Defensa,
o en la vieja recova,
si era domingo en plaza San Martín.
Y otra vez tus labios despintados
alimentando pájaros ocultos
en los trapos más negros de mi barba.


Jorge Boccanera 


. Jorge Boccanera . Bahía Blanca . Argentina . 1952
.... Imagen  . Phil Chester


 

 

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los herboristas

 .
Buenos Aires a los doce días de octubre del 2019

Que vuelvas a ver la enorme catedral
y la erizada capilla
y sientas el paso distante, los rumores
de los Cruzados y de San Luis.

Que vuelvas a la calle Monsieru le Prince
para asomarte a los escaparates
y, luego, en la calle Vavin,
a los inventos de los herboristas
y su lento prodigio - la invisibilidad de los olores.

Que vuelvas a recorrer el brillo
de una escritura anhelada
en las tardes coyoacanenses.

Que abraces los árboles
y bebas el agua dulce
junto al amargo mar resplandeciente.

Que te inclines una vez más y siempre
sobre mi rostro
y que yo abra los ojos para verte.



David Huerta




. David Huerta . Ciudad de México . México . 1949
... Imagen . Phil Chester






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le gouffre de votre eau





La sábana te cubre a medias, mis manos empiezan a bajar por el terso dibujo de tu garganta, inclinándome respiro tu aliento que huele a noche y a jarabe, no sé cómo mis brazos te han enlazado, oigo una queja mientras arqueas la cintura negándote, pero los dos conocemos demasiado ese juego para creer en él, es preciso que me abandones la boca que jadea palabras sueltas, de nada sirve que tu cuerpo amodorrado y vencido luche por evadirse, somos a tal punto una misma cosa en ese enredo de ovillo donde la lana blanca y la lana negra luchan como arañas en un bocal.
De la sábana que apenas te cubría alcanzo a entrever la ráfaga instantánea que surca el aire para perderse en la sombra y ahora estamos desnudos, el amanecer nos envuelve y reconcilia en una sola materia temblorosa, pero te obstinas en luchar, encogiéndote, lanzando los brazos por sobre mi cabeza, abriendo como en un relámpago los muslos para volver a cerrar sus tenazas monstruosas que quisieran separarme de mí mismo.
-
Tengo que dominarte lentamente (y eso, lo sabes, lo he hecho siempre con una gracia ceremonial), sin hacerte daño voy doblando los juncos de tus brazos, me ciño a tu placer de manos crispadas, de ojos enormemente abiertos, ahora tu ritmo al fin se ahonda en movimientos lentos de muaré, de profundas burbujas ascendiendo hasta mi cara, vagamente acaricio tu pelo derramado en la almohada, en la penumbra verde miro con sorpresa mi mano que chorrea, y antes de resbalar a tu lado sé que acaban de sacarte del agua, demasiado tarde, naturalmente, y que yaces sobre las piedras del muelle rodeada de zapatos y de voces, desnuda boca arriba con tu pelo empapado y tus ojos abiertos.




Julio  Cortázar
Final del Juego


Julio Cortázar. Bruselas . Bélgica  1914 .  París .  Francia . 1984 
Foto . Phil Chester
 
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