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tiro al blanco

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Hay un dolor colgando del techo de mi alcoba,
hay un guante sin mano y un revólver dispuesto,
hay una exactitud en la aguja del pino
y en el icono viejo llora la Virgen Madre.

Todo esto sucede porque estamos cansados.
La vida no nos gusta y seguimos inertes.
A lo mejor venimos para ser algo raro,
y a lo peor nos vamos sin haber hecho nada.

Vienen los gatos flacos con lujurias en la boca
cantando eso que cantan a los pies de la urna,
y salen los espíritus debajo de la cama
cuando crecen los naipes en las manos del fauno.


Gloria Fuertes



. Gloria Fuertes . Madrid . 1917 - 1998
. Imagen . Susanna Majuri




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moi tout

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Dame un día blanco, un mar de belladona
Un movimiento
Entero, unido, adormecido
Como un solo momento.

Yo quiero caminar como quien duerme
Entre países sin nombre que fluctúan.
Imágenes tan mudas
Que al verlas me parezca
Que cerré los ojos.




Sophia de Mello Breyner Andresen


 

. Sophia de Mello Breyner Andresen . Oporto . Portugal . 1919 - Lisboa . Portugal . 2004
  Versión . Diana Bellessi
...Imagen.   Susanna Majuri



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amuletos y papeles


Más borroso que un velo tramado por la lluvia sobre
los ojos de la lejanía, confuso como un fardo,
errante como un médano indeciso en la tierra de nadie,
sin rasgos, sin consistencia, sin asas ni molduras,
así era tu porvenir visto desde las instantáneas rendijas del pasado.
Sin embargo detrás hay un taller que fragua sin cesar tu muestrario de máscaras.
Es un recinto que retrocede y que te absorbe exhalando el paisaje.
Allí en algún rincón están de pie tus primeras visiones,
y también las imágenes de ayer y aun los espejismos que no se condensaron,
más las ciegas legiones de fantasmas que son huecos anuncios todavía.
Entre todos imprimen un diseño secreto en las alfombras por donde pasarás,
muelen tus alimentos de mañana en el mortero de lo desconocido
y elaboran en rígidos lienzos los ropajes para tu absolución o tu condena.
Cambia, cambia de vuelo como la ráfaga del enjambre bajo la tormenta.
Un soplo habrá disuelto la reunión; un soplo la convoca en un nuevo diseño,
junto a nuevos ropajes y nuevos alimentos.
¡Qué vivero de formas al acecho de un molde desde el principio hasta el final!

Palmo a palmo, virando de un día a otro fulgor,
de una noche a otra sombra,
llegas con cada paso a ese lugar al que te remolcaron todas las corrientes:
una región de lobos o corderos donde erigir tu tienda una vez más
y volver a partir, aunque te quedes, aspirado de nuevo por la boca del viento.
Es esa la comarca, esa es la casa, esos son los rostros que veías difusos,
fraguados en el humo de la víspera,
apenas esculpidos por el aliento leproso de la niebla.
Ahora están tallados a fuego ya cuchillo en la dura sustancia del presente,
una roca escindida que ahora permanece, que ya se desmorona,
que se escurre sin fin por la garganta de insaciables arenas.
Entre la oscilación y la caída, si no te deslizas hacia adelante, mueres.
Apresúrate, atrapa el petirrojo que huye, la escarcha que se disuelve en el jardín.
Somételos con un ademán tan rápido que se asemeje a la quietud,
a esa trampa del tiempo solapado que se desdobla en antes y en después.
Sólo conseguirás un presagio de plumas y un resabio de hielo.
A veces, pocas veces, un modelo para los esplendores y las lágrimas de tu porvenir.
¿Y qué fue del pasado, con su carga de sábanas ajadas y de huesos roídos?
¿Es nada más que un embalaje roto,
una mano en el vidrio ceniciento a lo largo de toda la alameda?
¿O un depósito inmóvil donde se acumulan el oro y las escorias de los días?
Pliega las alas para ver.
Esa mole que llevas creciendo a tus espaldas es tu albergue vampiro.
No me hables solamente de un panteón o de algún tribunal embalsamado,
siempre en suspenso y hasta el fin del mundo.
Porque también allí cada dibujo cambia con el último trazo,
cada color se funde con el tinte de la nueva estación o la que viene,
cada calco envejece, se resquebraja y pierde su motivo en el polvo;
pero el muro en que guardas estampadas las manos de la infancia
es ese mismo muro que proyecta unas manos finales sobre los muros de tu porvenir.
¿Y acaso ayer no asoma algunas veces como marzo en septiembre y canta en la enramada?
Todo es posible cuando se desborda y rehace un recuento la memoria:
imprevistas alquimias, peldaños que chirrían, cajones clausurados y carruajes en marcha.
Sorprendente inventario en el que testimonian hasta las puertas sin abrir.
Hoy, mañana o ayer, nunca ningún refugio donde permanecer inalterable
entre la llama y el carbón.
Los oleajes se cruzan y conspiran como los visitantes en los sueños,
intercambian espumas, cáscaras, amuletos y papeles cifrados y jirones,
y todo tiempo inscribe su sentencia bajo las aguas de los otros tiempos,
mientras viajas a tumbos en tu tablón precario justo en el filo de las marejadas.
Pero hay algo, tal vez, que logró sustraerse a las maquinaciones de los años,
algo que estaba fuera de la fugacidad, la duración y la mudanza.
Guarda, guarda esa prenda invulnerable que cobraste al pasar y que llevas
oculta como un ladrón furtivo desde el comienzo hasta el futuro.
Estandarte o sortija, perla, grano de sal o escapulario,
describe una parábola de brasas a medida que te aproximas, que llegas, que te alejas:
tu credencial de amor en la noche cerrada.



Olga Orozco






. Olga Orozco . La Pampa . Argentina . 1920 - Buenos Aires . Argentina . 1999
... Imagen . Susanna Majuri



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de.venir

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Buenos Aires tercer lunes del primer mes de 2010
 



El alma adora nadar. Para nadar es preciso extenderse sobre el vientre. El alma se disloca y huye. Huye nadando. (Si vuestra alma huye cuando os encontráis de pie, o sentados, o con las rodillas o los codos doblados, para cada posición corporal diferente el alma partirá con un modo de andar y una forma también diferentes; esto lo estableceré más tarde).
Se habla a menudo de volar. No es eso. Lo que hace el alma es nadar. Nada como las serpientes y las anguilas; nunca de otro modo. Numerosas personas tienen así un alma que adora nadar. Se las denomina vulgarmente perezosas. Cuando el alma a través del vientre abandona el cuerpo para nadar, se produce una liberación tal de no sé qué; es como un abandono, como un goce, como una relajación tan íntima... El alma va a nadar en la caja de la escalera o en la calle, según la timidez o la audacia del hombre, pues siempre guarda un hilo entre ella y él, y si este hilo se rompiese (es a menudo muy delgado aunque se precisaría una fuerza espantosa para romperlo) sería terrible para ambos (tanto para ella como para él). Cuando se encuentra pues el alma nadando a lo lejos, gracias a este simple hilo que liga al hombre con el alma, se derraman volúmenes y volúmenes de una especie de materia espiritual, como el barro, como el mercurio o como el gas - goce sin fin.



Henri Michaux
 
 
 
. Henri Michaux . Namur . Bélgica . 1899 . París. Francia . 1984
  Versión Idalia Morejón Arnaiz
... Imagen . Susanna Majuri


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el envolvente flujo del amor


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Buenos Aires 15 de Julio del 2009




Lo que más me reconcilia con mi propia muerte es la imagen de un lugar:
un lugar en que tus huesos y los míos sean sepultados,
tirados, desenterrados juntos.
Allí estarán desperdigados en confuso desorden.
Una de mis costillas reposa contra tu cráneo.
Un metacarpio de mi mano izquierda yace dentro de tu pelvis.
(Como una flor, recostado en mis costillas rotas, tu pecho)
Los cientos de huesos de nuestros pies, esparcidos en la grava.
No deja de ser extraño que esta imagen de nuestra proximidad,
que no representa sino mero fosfato de calcio,
me confiera una sensación de paz. Pero así es.
Contigo puedo imaginar un lugar donde
ser fosfato de calcio es suficiente.




John Berger




. John Berger . Londres . Inglaterra. 1926 . París . Francia . 2017
  Versión . Pilar Vázquez 
.. Imagen .   Susanna Majuri

 
 
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magie arrête

 


Magia, estremecimiento. El pececillo relampaguea en su pecera. La habitación resplandece, ya no hay Ackerstrasse, no hay casa, no hay fuerza de la gravedad ni fuerza centrífuga.
La desviación hacia el rojo de los rayos en el campo de gravitación del sol, la teoría cinética de los gases, la transformación del calor en trabajo, las ondas eléctricas, los fenómenos de inducción, la densidad de los metales, de los líquidos y de los metaloides sólidos han desaparecido, se han hundido, se han extinguido.


Alfred Döblin .   Texto   de  Berlin Alexanderplatz



Alfred Döblin - Szczecin .  Polonia .   1878 . Emmendingen . Alemania . 1957
Versión . Miguel Sáenz
... Imagen . Susanna Majuri
 
 
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