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aire y agua

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suave.mente copiar


La criatura de isla paréceme, no sé por qué, una
criatura distinta. Más leve, más sutil,
más sensitiva.

Si es flor, no la sujeta la raíz; si es pájaro, su cuerpo
deja un hueco en el viento; si es niño, juega
a veces con un petrel, con una nube.

La criatura de isla trasciende siempre al mar que la
rodea y al que no la rodea.

Va al mar, viene del mar y mares pequeñitos se
amansan en su pecho, duermen a su calor
como palomas.

Ella es toda de aire y de agua fina. Un recuerdo de sal,
de horizontes perdidos, la traspasa en cada ola, y
una espuma de barco naufragado le ciñe la cintura,
le estremece la yema de las alas.

Tierra firme llamaban los antiguos a todo lo que no
fuera isla. La isla es, pues, lo menos firme,
lo menos tierra de la Tierra.



Dulce María Loynaz




.    Dulce María Loynaz . La Habana. Cuba. 1902. 1997
. Fotos .   Linda Vachon


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el movimiento conlleva al desapego



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Buenos Aires, diez  de noviembre del 2009
 

 

El alma es en verdad la madre y el vaso de todas las ciencias
así como de cada obra de arte.





Carl Jung
Formaciones del inconsciente
 

 

. Carl  Jung .  Kesswill .  Suiza. 1875 .   Küssnacht .  Suiza . 1961
  Versión . Roberto Pop
....     Imagen. Linda Vachon







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quema esas cartas V

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  Carta de Juan Rulfo a Clara Aparicio



Desde que te conozco, hay un eco en cada rama que repite tu nombre; en las ramas altas, lejanas; en las ramas que están junto a nosotros, se oye.
Se oye como si despertáramos de un sueño en el alba.
Se respira en las hojas, se mueve como se mueven las gotas del agua.
Clara: corazón, rosa, amor. Junto a tu nombre el dolor es una cosa extraña.
Es una cosa que nos mira y se va, como se va la sangre de una herida; como se va la muerte de la vida.
Y la vida se llena con tu nombre: Clara, claridad esclarecida.
Yo pondría mi corazón entre tus manos sin que él se rebelara.
-
No tendría ni así de miedo, porque sabría quién lo tomaba.
Y un corazón que sabe y que presiente cuál es la mano amiga, manejada por otro corazón, no teme nada.
¿Y qué mejor amparo tendría él, que esas tus manos, Clara?
He aprendido a decir tu nombre mientras duermo. Lo he aprendido a decir entre la noche iluminada.
Lo han aprendido ya el árbol y la tarde y el viento lo ha llevado hasta los montes y lo ha puesto en las espigas de los trigales. Y lo murmura el río.
Clara hoy he sembrado un hueso de durazno en tu nombre.





. Juan Rulfo . San Gabriel . México .1917 . Ciudad de México . México . 1986
..... Imagen . Linda Vachon


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