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temblorosa y azul

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Buenos Aires a los tantos días de agosto del 2021 



Es tan clara tu luz como una inocencia
toda temblorosa y azul.
Tu cielo está limpio de humo de chimeneas
curvado en una alta
paz de agua suspensa.

Y tus ciudades blancas, modestas, casi tímidas,
ríen su aseo rutilante entre las arboledas.
No hay en tu tierra gracias sorprendentes de líneas- 
apenas si una suave melodía de curvas -
pero tiene ella un
encanto de mujer, de sencilla, de agreste
belleza,
vestida de un silencio verde y feliz de campo,
toda húmeda de una alegría de arroyos,
con una cabellera densa de árboles libres.


J.  L. Ortiz. 




. Juan Laurentino Ortiz . Entre Ríos .  Argentina . 1896 - 1978
... Imagen  .  Marit Beer


los signos

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Buenos Aires a los tantos días de  junio del 2020

¿Por qué Julieta pienso en tí
en este momento de la tarde cuando Agosto, por allí, donde fuera tu país,
setembrinamente,
vahea sobre las islas?

Julieta, me dijeron hace poco los amigos,
que una mañana te encontraron sin mañana, o en la nada de cuál ? ahora dormida,
sin umbral, o en el sí
- y desde, acaso, la velada por derretir
en el sí -
¿por qué no? de un presente que fuese ya sin límites
o en una ausencia de líneas

Mas yo te veo empinándote, empinándote con esas tus patitas
hacia un Juani y una Bibí
que tu afición astralizara, aún, pero incorpóreamente, y sin entonces,
el acá de las diez
que les mojaba las miradas al adherir
a tu alegría
de recuperarlos de nuevo cuando, con los batientes, ellos daban en abrirte
las hojas del cielo

Y te veo en esa soledad que, de improviso,
sin tus dioses y tus hijitos,
era la noche que rampaba, toda de agua y por el este de tus incursiones y visitas
adelantadamente, sin un guiño
de lucecillas,

Y te veo, después, en un poco menos que ceguedad de puertas o éstas ya
con la franquicia
a la circulación del fin
o de la opacidad sin remisión, debajo, aún, de aparecidos
en residuos
de encalados a la deriva
y te veo conjurando, también, con qué, qué vocecita
sin reflejo ni en el nadie
de líquido .

Y a continuación trotando, trotando, a pesar de tu experiencia en cartas
de crecida,
trotando un desconocido
de senderillos
que daba, esta vez, por qué lados?   a un derrame de silencio apenas si
estertóreamente latido
de espectros bajo la asfixia,
y menos, aún, silbado, en el extremo, por ahí,
de unos llamamientos de espíritus.
y el que, en la madrugada, hasta llegaba a suspender una de hilos
de pena como para sí,
pero que te descubrían
unos relampagueos de culebra, al parecer, de corriente, o a concluir
de electrizarlos enigmas
en fuga, lateralmente, de unos espartillos.
y cuyo circuito
en la unanimidad, en va y viene, de los signos
del extravío,
quizás te centellease éso que, por la intemperie en plenitud del estupor
que aun le llovía



Juan L. Ortiz




. .Juan L.  Ortiz . Entre Ríos . Argentina 1896 . 1978
... Imagen .  Mono  Giraud 








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nada

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Buenos Aires a los veintitrés días  de enero del 2020


Pero perdóname que insista
e insista:
no sé nada de ti. Nada, en realidad, de ti. Y no podré
decirte jamás...
No es una “madera”
sino un “metal”, o los metales, mejor, o más de acuerdo, aún,
las ráfagas de unas tuberías,
o las ondas de unos hechiceros,
lo que requeriría eso que recelas
bajo lo femenino que te prestan las veleidades de
las horas
en complicidad con las estaciones
y con tu infidelidad misma
al que nombras
y con la visión de un mediterráneo que vela
el idilio, ay,
de unos sauces en ojiva
sobre el sueño de unas muselinas que espectralmente despabila
el después, sólo,
del cachilito,
plegándolas en seguida, y envejeciéndolas al
punto, en un final
de escalofríos
que marchita hasta las cejas, hasta las cejas, ahí,
del anochecer...
No sé nada de ti...

Y no podré decirte nunca, probablemente
nunca…

Pero deja que, al menos, te despida unos pétalos
de ese ángelus de mis gramillas
que desciende casi hasta el agua
cuando ésta
pierde sus ojeras
y da en hilar, fúnebremente, con la primicia que deslíe
el duelo de arriba,
la raíz
de la lágrima.

No sé nada de ti.
Nada.



Juan L. Ortiz



.Juan Laurentino Ortiz . Entre Ríos . Argentina 1896 . 1978
... Imagen .  Leslie Zhang





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muchachas

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Buenos  Aires  a  los  veinticuatro días de septiembre del 2018


Muchachas de ojos de flores y de labios de flores.
En la sombra exhalada -¿de qué su dulce hálito?-
los vestidos ligeros, muy ligeros, con pintas.
Arde de abejas el aguaribay, arde.
Ríen los ojos, los labios, hacia las islas azules
a través de la cortina
de los racimos
pálidos.
Ríen los ojos, los labios. ¿Veis las muchachas o es
la tenue sombra ebria
y bordoneada
que se alucina de muselinas claras
y de otras flores vivas –extrañas flores vivas-
riendo, riendo, riendo hacia las islas?
Muchachas de ojos de flores y de labios de flores.
Arde de abejas el aguaribay, arde.



Juan L. Ortiz



. Juan L. Ortiz . Entre Ríos . Argentina . 1896 . 1978
... Imagen .  Nishe  ( Magdalena Lutek )





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instantes


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Buenos Aires a los veintitrés  días de diciembre del 2017


luz común que encenderá hasta la sombra
y la estrellará como un jardín


J. L. Ortiz


arrojó poemas
como un vaso de agua
había pasto seco en la dedicatoria
y su lectura
desnuda
corrosiva
taló mi cuerpo

que mi escritura no haya caído
en la punta filosa de las cañas-pensé
hay palabras buitre
y otras
originan incendios




Catalina Bocardo



. Catalina Boccardo . Buenos Aires. Argentina  . 1961
. .  Juan L. Ortiz . Entre Ríos . Argentina  . 1896 . 1978
... .. Imagen . Andrea Kiss





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fui al río

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Buenos Aires a los veintisiete días de julio del 2017

Fui al río, y lo sentía
cerca de mí, enfrente de mí.
Las ramas tenían voces
que no llegaban hasta mí.
La corriente decía
cosas que no entendía.
Me angustiaba casi.
Quería comprenderlo,
sentir qué decía el cielo vago y pálido en él
con sus primeras sílabas alargadas,
pero no podía.

Regresaba
¿Era yo el que regresaba?
en la angustia vaga
de sentirme solo entre las cosas últimas y secretas.
De pronto sentí el río en mí,
corría en mí
con sus orillas trémulas de señas,
con sus hondos reflejos apenas estrellados.
Corría el río en mí con sus ramajes.
Era yo un río en el anochecer,
y suspiraban en mí los árboles,
y el sendero y las hierbas se apagaban en mí.
¡Me atravesaba un río, me atravesaba un río!



Juan L. Ortiz


. Juan L. Ortiz . Entre Ríos .  Argentina . 1896 . 1978
...  Imagen . Eva Arendt






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¿ cuándo ?

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Buenos Aires a los cinco  días de junio del 2017
Sí, mi amiga, estamos bien, pero tiemblo
a pesar de esas llamas dulces contra junio

Estamos bien… sí
Miro una danzarina en su martirio, es cierto,
con los locos brazos, ay, negando la ceniza
y el crepúsculo íntimo.

Estamos bien… Cummings que se va, muy pálido,
al país que nunca ha recorrido,
mientras Debussy enciende el suyo, submarino.
Estamos bien. Pero tiemblo, mi amiga, de la lluvia
que trae más agudamente aún la noche
para las preguntas que se han tendido como ramas
a lo largo de la pesadilla de la luz,
con la vara que sabes y la arpillera que sabes,
en las puertas mismas, quizás, de la poesía y de la música.
Estamos bien, sí mi amiga, pero tiemblo de un crimen.
Cuándo, cuándo, mi amiga, junto a las mismas bailarinas del fuego,
cuándo, cuándo, el amor no tendrá frío?


Juan L. Ortiz



. Juan Laurentino Ortiz . Entre Ríos . Argentina  . 1896 - 1978
..... Imagen .   Antonio Merini





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tenue

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Buenos Aires a los ocho días de mayo del 2017



De esta armonía
que ya no es sólo de aguas, de islas y de orillas.
¿De qué música?

¿Temes alma que sólo la mirada
haga temblar los hilos tan delgados
que la sostienen sobre el tiempo
ahora, en este minuto, en que la luz
de la prima tarde
ha olvidado sus alas
en el amor del momento
o en el amor de sus propias dormidas criaturas:
las aguas, las orillas, las islas, las barrancas de humo lueñe?
¿O es que temes, alma, su silencio,
o acaso tu silencio?
Serénate, alma mía, y entra como la luz
olvidada, hasta cuándo?
en este canto tenue, tenuísimo, perfecto.




Juan L. Ortiz



 . Juan Laurentino Ortiz . Entre Ríos . Argentina .  1896 - 1978
... Imagen .  Lauren Withrow





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vent vert

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Buenos Aires a los  tres días de  abril del 2017


Ya está el viento, muchachos, el viento del otoño, del otoño,
violento o suave casi como un suspiro,
una enfermiza alma
de qué oscuros reinos?
que revela en las cosas
un herido pensamiento
de sorprendidas criaturas.

El viento,
niño fúnebre que juega con las últimas ilusiones del cielo
hasta darle una aguda limpieza de extraña agua final.

El viento, muchachos, el viento infinito.



Juan L. Ortiz




.Juan Laurentino Ortiz . Entre Ríos . 1896 - 1978
... Imagen . Lee Barnsley






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atrapasueños

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Brandsen a los diez  días de enero del 2017


Ella anuda hilos entre los hombres
y lleva de aquí para allá la mariposa profunda
-ala del paisaje y del alma de un país, con su polen.

Ella hace sensible el clima de los días, con su color y su perfume
a su pesar, muchas veces, como bajo un destino.
Testimonio involuntario, ella,
de un cierto estado de espíritu, de un cierto estado de las cosas,
en que la circunstancia da su hálito.

Pero se dirige siempre a un testigo invisible,
jugando naturalmente con la tierra y el ángel,
el infinito a su lado y el presente en el confín.

Más es el don absoluto, y la ternura,
ella que es también el término supremo y la última esencia
con las melodías de los sentidos y los símbolos y las visiones y los latidos
para el encuentro en los abismos.

Mas tiene cargo de almas, y es la comunicación,
el traspaso del ser, “como se da una flor”, en el nivel de los niños,
más allá de sí misma, en el olvido puro de ella misma.

Y no busca nunca, no, ella
espera, espera toda desnuda, con la lámpara en la mano,
en el centro mismo de la noche.



J. L. Ortiz



.Juan Laurentino Ortiz . Entre Ríos . 1896 - 1978
...  Imagen . Anna O





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azul como tus pasos

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Buenos Aires a  los once días de agosto del 2016


Ella iba de pana azul entre las manzanillas. Ella.
La mañana pesaba ya dulcemente.
¿De qué color la sombrillas contra el amor de Octubre?

Entre las manzanillas ella iba.
Entre la nieve ardiente ella iba.

¿En qué ligerísima penumbra sus labios florecían?

(Oh, sin la penumbra,
toda la abeja del aire,
toda, sobre sus labios).

Entre las manzanillas ella iba.
La voz, la voz de niña, algo indecisa aún,
con pudor, con cierto pudor, de los pétalos ebrios.

Esa edad de Jacinto, ay, y ese aire.
Entre las manzanillas ella iba toda de pana azul,
de un azul más grave que el del Domingo, azul,
porque ya era el destino
de ojos a veces bajos o turbados. mi destino.
Mi destino. Y yo a su lado, qué?
Ella iba de pana azul entre las manzanillas. Ella.


Juan L. Ortiz


. Juan L. Ortiz . Entre Ríos .   Argentina  . 1896 . 1978
.. Imagen . Alex Currie




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