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cosas del pasado

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Buenos Aires a los tantos días de mayo del 2021

Así que era esto, dijimos:
los días sin música
se adueñaron de la casa como una víspera
de algo que no veremos.
Se me ocurre hablar
de las cosas del pasado, preguntar
por ejemplo:
cuándo dejamos de ser
los amantes devorados por el fuego
cuándo partió el ansia que salía
como fiera disparada
sin dejarse ver atravesando el bosque
tocando apenas la hojarasca
en la inmensidad de la noche.
En qué momento abandonamos
esta guerra contra el mundo
la batalla de caras hinchadas y el corazón,
el corazón así: latiendo a la velocidad del viento
un pájaro que encuentra su muerte
en pleno vuelo.


Flor Defelippe


 
.. Flor Defelippe . Buenos Aires . Argentina . 1982
... Fotograma . La insoportable levedad del ser.  Philip Kaufman .   1988

 

 

 .

ni a ningún otro

.


Estoy cansada y quiero un café
O algo que me fuerce a resistir.
Empiezo un cuaderno escribiendo
este poema y
ya no importa el tamaño de las cosas
ni los límites
que las desbordan.
Ahora
que las hojas se derrumban
y su perfume entra en el viento que las agita
entiendo que no pertenezco a este lugar
ni a ningún otro
que me despida amablemente.
Cuando era chica miraba
por la ventanilla el reflejo
de los árboles deformarse
hasta perderse para siempre
Un auto dobla la esquina y
por la ventana vuela la mano sola
de un niño
que no puede acariciar más que objetos
que desaparecen en el aire.





Flor Defelippe 



. .. Flor Defelippe . Buenos Aires . Argentina . 1982
 . Imagen . Alicja Brodowicz

 

.

clausura

 .

 

Al principio era el río esa forma, el ritmo marcando
una dirección, el arrullo lento de las olas, lenguas
de agua dulce lamiendo nuestra orilla.
Los días inmersos en la calma irrevocable
no se distinguían de las noches y el sol
podía ser también la luna clara o roja o apenas
un gajito de luz débil en el cielo
surcado por su franja amontonada de estrellas.
Había más:
el silencio de la siesta, el aroma
de los eucaliptus, sus hojas crujientes y el grito
de la calandria partiendo en dos la tarde.
Veníamos cuidando de las cosas pequeñas del hogar
como el fuego que encendimos y creímos controlar y
sin embargo
fue creciendo por dentro y fuera de nosotros. Hicimos todo
con el amor de quien hace las cosas para siempre, porque
no hay
muerte en la naturaleza y lo que el fuego
se llevó sigue su curso, como las raíces irrumpen
abriéndose paso entre la tierra o la última respiración de
un pájaro
que sigue latiendo en la palma de mi mano.
Antes de partir abrasé los días que pasamos
encendiendo el fuego; de esos días
que seguramente compusieron
la trama más feliz que conocimos
ya no habría más.
Luego cayó
el tiempo sobre el cuerpo:
una gota que deforma la superficie de la roca y destruye
todo lo que había de roca en ella. Fueron
lentamente removidas nuestras huellas y
las cosas que hasta entonces nos rodeaban
se fueron clausurando
detrás del candado y de la puerta verde de la casa.

 

 


Flor Defelippe

 

 



..  Flor Defelippe . Buenos Aires . Argentina . 1982
... Imagen . Lena Kholkina