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cotidiano

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Buenos Aires a los veinte días de febrero del 2024 


Siempre sorprende
la repetición de los gestos
al bañarse,
al doblar la ropa
y guardarla en los roperos.
Los años me han enseñado
el ahorro de energías
y la precisión.
Y hasta a mirarse en los espejos
con la ceguera necesaria.
Sabemos que hay siempre una frase
que nos espera.
Y el beneficio de la lluvia.
Y hasta la sonrisa
ha encontrado su medida justa
y el domingo la dimensión doméstica adecuada.
Pero hay cosas que todavía nos indignan.
Y todavía
la mentira presurosa
viene en ayuda de un amor imposible.

 

Emma Barrandéguy

 

 . .  Emma Barrandéguy .   Entre  Ríos .  Argentina . 1914 . 2006
 
 

 

 

 .

antes de irme

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Buenos Aires a los tantos días de marzo del 2021

Me moriré sin vos, eso es sabido;
tus ojos no vendrán antes de irme
y en vano esperará tus dedos firmes
mi mano, que en caricias has sentido.

Te morirás sin mí, no habré podido
en tu final mirada repetirme,
pero sé que fugaz, al despedirme
una lágrima sola habrás vertido.

Aunque el cariño su lealtad señale,
otros seres pusimos como un muro
entre nosotros dos y fue cobarde.

Si todo indica que ya no hay futuro,
en mi poesía está y no es alarde
que lo mejor de mí por siempre es tuyo.


Emma Barrandéguy

 

 

. .  Emma Barrandéguy .   Entre  Ríos .  Argentina . 1914 . 2006
... Imagen . Antonie De La Roquelle


 

 

 .

preludio

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Buenos Aires al noveno día  de marzo del 2020

Despojada de ti
por estas calles
y sus zaguanes entornados.
De nada me vale
levantar los ojos
sí no me encuentro con los tuyos.
¿Un dios, un personaje compartidos?
¿A qué mirar las gasas
que el viento pone
entre las ramas
si tú no puedes verlas?
No puedo inventar la caricia
ni buscar tus dedos
en otros que se tienden.
Para mí el aire se aliviana
si me recuesto
entre tus brazos.
Y la provincia recobra su color de siesta
sólo si tú la habitas



Emma Barrandéguy



.  Emma Barrandéguy .   Entre  Ríos .  Argentina . 1914 . 2006
...  Imagen . Alina Autumn





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la voyageuse

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Buenos Aires,  a los siete  días de   enero del 2020

Ya me voy
Ya me voy de tu cuarto
y de tus hombros.
Allí esa intimidad de tu ropero
y los libros.
¿Qué haríamos sin ellos para el viaje?
La caricia empezada
y los ojos curiosos
te los dejo, hoy y siempre.
Se me encienden las manos.
Y me olvido. Despiértame.
Ya me voy de tu cuarto.
Verás cómo, despacio,   se irán domesticando
mis violencias.  Y absurdo me ha de ser este deseo
y este crearse un sueño.
Y al fin,  un día,  me será más fácil
las manos quietas y los ojos ciegos.



Emma Barrandéguy





.  Emma Barrandéguy .   Entre  Ríos .  1914 . 2006
...  Imagen . Asketoner





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agua de río


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Buenos Aires a los veintinueve  días de octubre del 2018



Con amor
pongo mis manos en tu vieja caja de pesca,
toco suavemente
las sogas entrelazadas
y con paciencia las ordeno,
clasifico sonriendo los anzuelos,
admiro tu reserva de corchos,
tus mojarreros preparados para los niños
que tal vez te acompañaron
al reino ceñido de los hombres,
para aprender a serlo.
Comprendo tu dicha tranquila.
Sé que el hombre que pesca, huye,
sueña, piensa,
esconde su soledad,
hace estallar la rapacería
que lo rodea y lo corroe,
mira el cielo y respira,
mira el agua y se alimenta,
mira la presa con vanidad
de niño que completa su serie de figuritas.
Ahí nadie podía seguirte,
ni gastos, ni pleitos, ni políticas, ni vestidos de noche.
En los estantes queda ahora tu único tesoro
para que alguien que te desconoció
te celebrara.
Así lo hago.
Y te tiendo la mano,
hombre que mirabas el río
y seguramente sonreías.




Emma Barrandéguy




. Emma Barrandéguy . Gualeguay. Argentina. 1914 . 2006
.... Imagen . Alessio Albi






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a veces

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Buenos Aires  a los  veintiséis días de   diciembre del  2017



Viniste a mí en la madrugada,
te tendiste a mi lado sobre las sábanas.
Tu pudor, tu inocencia, tu miedo
rehuían el calor de mis brazos.
Pero acaso anhelabas
sentirte besar así el cuello o las manos.
Pusiste tu cabeza en mi hombro
y charlamos y dormimos
incómodas y felices
por una entrega que no era sino amistosa,
por una necesidad fraterna que se cumplía.
Por la mañana,
levanté las persianas
y oí tu ruego de que no me marchara.
Quizás la difícil confidencia
se ablandaba en tu boca,
pero el día ya no me pertenecía.
Y así fue que dejé tu casa
y ninguna palabra mía penetró ya en tus oídos
ni brilló en tus ojos desconsolados.
A veces pienso que tuviste miedo,
pero cuando te vi pintarte los párpados
supe que te había perdido para siempre.



Emma Barrandéguy



. Emma Barrandéguy . Entre Ríos . Argentina . 1914 . 2006
... Imagen . Yana Kaneva






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