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23/2/11

Esa ventana...


Cada día, ella se asomaba por esa ventana. A través de ese vidrio, se le abría un mundo de sensaciones nuevas.
Un día se descubrieron mirando en la misma dirección.
Él siempre que podía pasaba por la puerta de su casa sólo para alzar la vista hacia ese lugar, esperando verla, tener noticias suyas.
A veces la observaba con la vista perdida en vaya a saber dónde...
En otras ocasiones la encontraba con una sonrisa que le iluminaba la cara...
Alguna noche le pareció percibir las lágrimas que rodaban por sus mejillas...
Y en muy contadas ocasiones, sus miradas se cruzaban y creía tocarle las manos.
Él hacía su vida pensando de tanto en tanto en ella. Ella  la suya, muy lejos de la de él.  Pero a solas consigo misma debía reconocer que sin quererlo, muchas veces su imagen estaba instalada en sus pensamientos... Y en su corazón?
¿Por qué  le ocurría eso si su vida era todo lo perfecta que una persona puede esperar? Amaba como el primer día a su compañero de siempre, sus hijos le llenaban la vida y su trabajo la completaba.
¿Qué lugar ocupaba ese hombre entonces?
El mínimo contacto que compartían les permitía conocerse mucho más de lo que creían. A la distancia, pero a la vez muy cerca...
Extraño destino de dos desconocidos, que sentían conocerse en profundidad, aunque tal vez sus caminos nunca llegaran a cruzarse realmente.

4/9/10

El día en que me decidí


Todo llega en la vida....
Siempre hay una primera vez...
El que no arriesga no gana...

Frases más que trilladas...

Y sí, todo era  cuestión de decidirse...¿Por qué hacer siempre lo que los demás esperan de uno?

Ese era el día...Sí, sin dudas...

Seis de la mañana...Despertador sonando... Agua de la ducha corriendo...Aroma a café y tostadas en la cocina... Los chicos preparándose para ir a la escuela... El padre apurándolos porque se hacía tarde...

La pregunta inevitable: si me sentía mal....si me pasaba algo...si quería una aspirina...
Frente a mi firme negativa, los besos y abrazos de despedida cotidianos llegaron acompañados de sus caras de extrañeza...

¿Tan raro es? ¿Tan difícil de entender?

Ese era MI día, el día en que decidí que sólo importaban mis ganas.... El trabajo no entraba en ese rubro...

Y me di vuelta en la cama....y con una sonrisa volví a perderme entre las sábanas...


13/5/10

De Eduardo Galeano

CELEBRACIÓN DE LA FANTASÍA
Fue a la entrada del pueblo de Ollantaytambo, cerca del Cuzco. Yo me había despedido de un grupo de turistas y estaba solo, mirando de lejos las ruinas de piedra, cuando un niño del lugar, enclenque, haraposo, se acercó a pedirme que le regalara una lapicera. No podía darle la lapicera que tenía, por que la estaba usando en no sé que aburridas anotaciones, pero le ofrecí dibujarle un cerdito en la mano.
Súbitamente, se corrió la voz. De buenas a primeras me encontré rodeado de un enjambre de niños que exigían, a grito pelado, que yo les dibujara bichos en sus manitas cuarteadas de mugre y frío, pieles de cuero quemado: había quien quería un cóndor y quién una serpiente, otros preferían loritos o lechuzas y no faltaba los que pedían un fantasma o un dragón.
Y entonces, en medio de aquel alboroto, un desamparadito que no alzaba mas de un metro del suelo, me mostró un reloj dibujado con tinta negra en su muñeca:
-Me lo mandó un tío mío, que vive en Lima -dijo
-Y anda bien -le pregunté
-Atrasa un poco -reconoció.
Eduardo Galeano


Quién pudiera, salvar con la fantasía y la creatividad los malos momentos, los miedos y los prejuicios...

29/4/10

Cuando las palabras sobran...

Caminaba entre las góndolas, sin saber qué elegir...

Era uno de esos días en que nada iba a conformarlo. Fideos...comía tres veces por semana, hamburguesas otras tantas....Sopa instantánea...eso no era sopa...
Ganas de cocinar no tenía, estaba cansado de comprar comida chatarra, la única opción era invitarse a cenar en la casa de ella o definitivamente resignar la cena.

Salió del súper con la bolsa vacía, emprendió el camino hacia las afueras de la ciudad. Estaba fresco....tal vez un taxi o un colectivo fueran las alternativas. Prefirió caminar...
Mientras los pasos parecían no querer salir de sus pies, sus pensamientos se entremezclaban y las sensaciones no lograban definirse...

Estaba andando por esas calles que lo vieron crecer...ir a la escuela, andar en bici con sus amigos... Las mismas que fueron testigos de sus primeros amores y las peores desilusiones...
¡Cuánto hacía que no las caminaba!
En realidad...¡Cuánto hacía que no las transitaba de ninguna manera!

Sabía que ella estaría ahí, como siempre esperándolo... Con el mate que siempre inevitablemente se enfriaba por su culpa, con la cena que terminaba siendo otro almuerzo al día siguiente, con esa mirada triste del que espera sin esperar...

¿Tenía derecho a llegar sorpresivamente a su casa en medio de la noche, así, sin avisar?
Hizo el esfuerzo por tocar el timbre...pero su mano quedó suspendida en el aire. No, decididamente no era una buena idea. Ella no se merecía ser su compañía de cena en esa noche en que simplemente necesitaba no estar solo.
Dio vuelta sobre sus pasos y, cuando comenzaba a alejarse de esa casa, "su" casa, escuchó el chirrido de una puerta al abrirse. Tuvo miedo de volver la mirada, sentía un gran vacío en su alma. Respiró profundo y ese aire helado pareció darle la fuerza que necesitaba para girar...
Allí estaba ella, con los brazos extendidos, los ojos húmedos y la sonrisa emocionada..
Sin hacer preguntas, sin querer saber por qué dejó pasar tanto tiempo en volver...
Sencillamente ella todo lo entendía, para eso ella era su mamá....
Y un exquisito aroma a sopa casera impregnó cada centímetro de su cuerpo, pareciéndole,  por primera vez en su vida, el manjar más deseado.

20/2/10

Un secreto bien guardado

Eran compañeros de trabajo, el tiempo y el afecto los convirtió en amigos. 
Amigos de esos que se defienden a capa y espada... Una amistad no declarada, una amistad implícita. Una relación que los gratificaba sin condiciones ni requisitos. Quizás ni ellos mismos sabían qué tan amigos podían llegar a ser.
Mujer y hombre...¿Mala fórmula para una amistad? Ellos sabían que eran la fórmula perfecta.
Se complementaban y le regalaban al otro la mitad de la mirada que le faltaba.
Aunque mirándolo bien, quizá no tanto... Como en todas las relaciones de la vida, el hombre y la mujer nunca están parados en el mismo lugar con respecto al otro.Rara vez miran la vida a través del mismo cristal.
Un día, ella descubrió su secreto mejor guardado...Él nunca lo supo, o si lo intuyó eligió no darse por aludido.
La conocía lo suficiente como para saber que si se daba por enterado, no iban a poder volver sobre sus pasos.
Ella creyó que su amistad era lo suficientemente profunda como para que él le confiara a ella lo que tan celosamente escondía.
Y empezaron a pasar los días...Él la sentía lejana y no quiso o no se animó a acortar esa distancia que los separaba.
A ella eso  la mortificaba, aún más, que si él admitía no ser la persona íntegra que ella pensaba.
Era su vida, él tenía el derecho de vivirla como le pareciera y hacía lo que podía. Era cierto que no era la mejor opción pero no pudo contra sus sentimientos. Ella no podría comprenderlo.
No tenía derecho a juzgarlo pero, muy a su pesar, no podía evitar que le doliera la censura con que sus ojos lo miraban.
Después de todo no era el primer hombre que tenía una aventura fuera de su matrimonio.
¿Aventura? ¿A una relación que perduraba a través de los meses, con alguien que valía oro, tanto como su esposa, se le podía llamar aventura?
Y ella los apreciaba a los tres. No era su vida, no era su historia y sin embargo le dolía, más de lo que hubiera esperado.
Cuando trataba de pensar en el motivo real de ese dolor, una ensalada de sensaciones se apoderaban de ella.
Él era su compañero de trabajo, su amigo del alma...Un buen tipo en un rumbo equivocado...
La esposa, otra compañera con la que no tenía demasiada confianza pero, a quien conocía lo suficiente para saber que no se lo merecía.
"La otra", una persona más que especial, un ser tierno, frontal y sensible...
Los tres buena gente... Los cuatro compartiendo el mismo lugar de trabajo...
Ella, extremadamente frontal, tanto, que su cara no podía disimular el malestar que sentía.
Pero... ¿Tenía derecho? Era su amigo sí. Pero quizás su amistad no era tan grande como ella la sentía, para llegar al punto de contarle semejantes intimidades.
O quizás sí lo era, y él no hubiera soportado que lo juzgara por no ser lo perfecto que ella lo imaginaba.
 Por eso nunca aceptó ese "mate" que lo obligaría a blanquear una situación que quizás, lo privara de una amistad que le hacía realmente bien.
Ella puso la pava en el fuego muchos días, esperando a su amigo, convencida de que esa charla sería sanadora para los dos. Jamás sería capaz de dejarlo al descubierto y echar por la borda su proyecto familiar.
Pero no se sentía capaz de mirarlo a los ojos y ocultar la rabia que le producía que hubiera elegido un camino equivocado.O quizás, la rabia más profunda...Quedar fuera de ese círculo de confianza que permite dejar frente a otro el corazón al desnudo.
Que se estaba equivocando, seguro.
Las dos excelentes personas. Ninguna merecía su falta de coraje para decidir. Y mucho menos ser las protagonistas de dos historias paralelas con el mismo "galán".
Ella no podía con su genio, era su amigo y se creía con derechos a opinar.
El tiempo, juez implacable si los hay, los fue llevando por un sendero insospechado, rodeado de un silencio al que no estaban habituados. Compartían reuniones familiares y de amigos. Se miraban y sabían que tenían algo pendiente pero ninguno dio el paso para concretar la charla que los liberaría. 
Ella, porque estaba decidida a no rogarle para que confiara en su amplitud de criterio y no la viera como un juez implacable. Él vaya a saber por qué...
Nunca intentó cruzar ese puente a través de las palabras. Pero hizo todo lo que pudo y más, pare demostrarle cuánto la apreciaba y que, quizás, el silencio, en este caso era la mejor opción.
Paradojas de la vida...Tal vez su amistad comenzó a ser más profunda el día en que comenzaron a compartir ese secreto tan bien guardado...tanto, que ni siquiera ellos mismos fueron capaces de contárselo...

8/11/09

Volver a empezar...


Con lo que le costó construirlo...
Sólo él sabía el esfuerzo que le había llevado...
Minuto, tras minuto, día tras día...
En ese espacio antes no existía nada...
De a poco se fue llenando con su entusiasmo, su fuerza de voluntad, su energía...
Supo de dudas, del miedo a fallar...Tuvo que detenerse, observar en perspectiva e incluso volver a empezar...
Con paciencia, con voluntad, sin notar el paso del tiempo...
Como sólo él podía hacerlo...
Sin descuidar el más mínimo detalle...
De repente, cuando estaba a punto de concretarlo, todo se esfumó. Un huracán tiró al piso su ilusión, su proyecto, su motivo de alegría de los últimos tiempos...

Las lágrimas brotaban por sus mejillas en forma incontrolable...
Nadie podía entender lo que ese momento significaba para él.
Con toda la tristeza de su alma, se sentó en el piso y empezó a juntar una a una las piezas del hermoso rompecabezas que Papá Noel le había regalado para la última Navidad.
Desde un costado, a lo lejos, lo observaba con culpa su hermanita de 5 años, apenas dos menos que él...
- Fue sin querer- sólo atinó a decir.
Y con su servilleta llena de dulce de leche, secó cada una de las lágrimas que le había provocado a su hermano, al intentar agarrar a su perro que corría alrededor de la mesa en que él trabajaba abstraído en el armado de su rompecabezas.
Él no pudo resistirse a tanta ternura... Ella siempre lograba robarle una sonrisa...
- No tiene importancia- le dijo con afecto.

Y volvió a empezar... De eso se trata la vida...

3/11/09

Cuando la nada ya lo era todo....

Tal vez te interese conocer la otra cara de esta historia...

Y fue así...naturalmente...
Esa mañana luego del desayuno lo había decidido...
No tenía sentido prolongar una historia que no daba para más...
Años llevaba tirando sola de un carro que cada día se hacía más y más pesado. Mucho tiempo soñando sola un amor que no lograba que fuera compartido.
Siempre la cuidó, es cierto...
Nunca le faltó nada... casa, vestidos, los gustos que quisiera darse...
Quiso creer que él la quería... tal vez en algún momento lo hizo. Pero hacía rato que sólo convivían civilizadamente.
Ya ni recordaba cuándo fue que eso empezó a pasar...
Durante mucho tiempo pudo percibir el esfuerzo que él hacía por sostener la imagen de una familia que en realidad no existía...más bien del comienzo de una familia... Los hijos nunca quisieron llegar, como si hubieran presentido que no iban a poder reparar una relación que, quizás, estaba destinada a terminar antes de empezar...
Muchas veces se preguntó qué habría hecho mal ella, por qué no pudo mantener el amor que había en sus ojos al principio cuando la miraba.
Poco podía contestar él, cuando en realidad no tenía nada para reprocharle." Simplemente pasó". Al menos eso le decía.
Y los silencios empezaron a invadir sus vidas, los proyectos comenzaron a desaparecer de sus caminos en común. Un día comenzaron a mirarse como dos extraños. Lo único que a esa altura los unía era un gran dolor, por ver derrumbarse el sueño del "para siempre".
Ella esperó una y otra vez que él tomara la iniciativa, que tuviera el valor de dejarla y arrancarle de raíz el dolor que la lasceraba. Ella lo amaba más que a nadie. Pero con su amor solamente no bastaba. Y fue esa mañana, cuando ese saludo indiferente los despedía hasta la noche, por fin pudo sentir que era capaz.
Y lo hizo... Con lágrimas en los ojos, se dispuso a tender las camas, regar las plantas, ordenar la casa... Como si ese instante pudiera preservarse en el tiempo y hacerse eterno.
Esa casa, SU CASA, cobijaba en cada rincón una ilusión. Nada se hallaba allí por casualidad. Cada cuadro, el color de las paredes, la disposición de los muebles...Todo, absolutamente todo había sido producto de decisiones compartidas, soñando con un futuro juntos.
Pasó el día sin darse cuenta, mirando fotos, despidiéndose de cada uno los momentos en que sí había sido feliz... Una vez que terminó de dejar todo en su lugar, tomó un papel y un lápiz, comenzó a escribir una carta que pudiera explicarle...
"Tratamos, yo lo sé...Quisiste que funcionara, de eso no tengo dudas. ¿Que pasó? Tal vez nunca fui la clase de mujer que querías a tu lado... Lo intenté, pero no pude. Tampoco hubiera tenido sentido ser al lado tuyo quien no soy en realidad, sólo por complacerte... No me resulta fácil, pero es lo único que puedo hacer por respeto al amor que siento por vos: Dejarte libre... Ojalá puedas ser feliz, aunque sea sin mí"
Sacó cada prenda, cada recuerdo, cada pertenencia de su placard. Con cuidado, fue acomodándolos en un bolso, ese que los acompañaba en todas sus vacaciones...Las lágrimas le impedían ver exactamente cómo iban quedando acomodados. Cerró la puerta del placard... Tomó su bolso con fuerza, como si sus puños pudieran descargar todo el dolor de su alma, colocó la carta sobre la cama, dio un último vistazo a la habitación que habían compartido todos esos años y sin volver la vista se fue alejando. La bocina del remis le anunciaba que ya era hora. Cargó sus cosas en el baúl, puso un pie en el auto y, como si un huracán la llevara, dio media vuelta, entró corriendo, se tiró de bruces en la cama sollozando desde el fondo de su corazón... Respiró profundamente, extendió el cubrecama, tomó la carta que había dejado minutos antes y, escondiéndola en el fondo de su bolsillo,volvió sobre sus pasos, apagó las luces y se marchó atravesando las penumbras del anochecer.
Él...él no iba a sorprenderse... La conocía demasiado....

31/10/09

Cuando todo se convierte en nada


Sabía que eso pasaría... Nadie se lo había anunciado pero él lo sabía... Como un estrepitoso Deja Vu, esa escena una y otra vez clavada en su mente era al fin una realidad...
¿La esperaba? Quién sabe...
¿La deseaba? No se animaba a reconocerlo o era más bien un miedo negro y profundo...
¿La intuía? Definitivamente sí...
Se despertó como siempre, tomó su desayuno y emprendió su rutinario camino al trabajo. Un apático "Hasta luego" fue el único nexo entre su soledad y ella.
Inquieto, repitió automáticamente los movimientos de todos los días. Los clientes, la radio, los empleados que lo miraban con curiosidad. Parecía ser que su cara anunciaba la tormenta que él sabía que se avecinaba.
Uy...esa canción en la radio...justo esa canción en aquél preciso momento... Una extraña mezcla de nostalgia y desasosiego lo invadió hasta extremos insospechados.
La tarde pasó más lentamente que nunca. Y él ni siquiera sabía si quería que llegara el anochecer. Esperó sin éxito un llamado telefónico. Pero tampoco pudo tomar él la iniciativa. Estaba claro...Su corazón se lo decía...era ese el día....
Volvió caminando lentamente a su casa. Dejó pasar los colectivos como si ese día cualquier contacto con el resto de la humanidad lo asfixiara.
Entró en silencio, sólo sus llaves tintineando anunciaban su llegada. La oscuridad arrugó su cerebro y su corazón. Con temor, encendió la luz con los ojos cerrados para no ver lo que ya había imaginado tantas veces. Levantó con lentitud sus párpados.
Todo parecía estar en su lugar...
La mesa limpia y ordenada. Las plantas recién regadas. Las cortinas bajas. Las camas tendidas. El placard con sus puertas cerradas.
Paso a paso se acercó a guardar su abrigo. Abrió las pesadas puertas.
Todo estaba perfectamente ordenado. Absolutamente todo.
Excepto la ropa de ella... que ya no estaba....

12/10/09

A la luz de la luna...

Creyó que nadie lo veía.
Se sintió libre.
Se sacó la remera, se tiró al sol y decidió pensar en nada...
Paradójicamente cientos de pensamientos de los permitidos y de los otros se vinieron galopando a su mente.
El trabajo que a veces iba bien y a veces no tanto.
La familia que a veces se disfrutaba y a veces se padecía.
Los amigos que, en ocasiones estaban al pie sin que los llamara y a veces parecía que no hubieran existido nunca.
Esa relación que nunca concretó, por miedo a perderla o a perderse, quién sabe.
De repente, algo pegajoso en su cara hizo que volviera a la realidad. Un labrador, intrigado, decidió investigar en qué consistía ese bulto echado en el piso, con apariencia a esta altura y a esa temperatura, de pollo al spiedo a punto.
Como pudo, logró liberarse del perrito juguetón, aceptando las disculpas de su dueño, que, avergonzado, no sabía qué decir.
Sonrió, se levantó y se dio cuenta de que la tarde había pasado sin que apenas se percatara.
El parque estaba empezando a quedar solitario, el sol comenzaba a despedirse dándole lugar a una hermosa luna llena.
Se resistió a volver a su casa perdiendo esa ansiada sensación de libertad. Al fin y al cabo una noche como esa, merecía un picnic bajo las estrellas.
Se colocó la remera para protegerse de la brisa fresca que ya soplaba, comenzó a caminar hacia su hogar, ansioso, como un niño en víspera de reyes.
Entró corriendo a proponerles la gran aventura.

-¿A esta hora un picnic? - los ojos de su hija lo miraban como si estuviera desvariando.
- Ya está la cena servida- le respondió reprobando su mujer.

Se sentó a la mesa, cenó en silencio frente a los ojos intrigados de su familia. Ese silencio que lo decía todo aunque nadie lo escuchara, porque el benjamín de la familia se ocupaba del bochinche obligado en toda cena familiar. Ese silencio que traducía la tristeza de la soledad en compañía, los proyectos que nunca podían compartirse, la certeza de saber que siempre debía soñar solo...

Ya todos dormían. Con la taza de café en mano, se ubicó en su lugar preferido a esas horas de la noche. Asintiendo con la cabeza, y con lágrimas en los ojos, un único pensamiento lo invadió.
"Ella... ella... seguro que ella hubiera aceptado"




17/9/09

Una larga espera

Una eternidad.... Cinco años que parecían siglos... Lo amaba tanto como él a ella. Y sin embargo no alcanzaba. Nada era suficiente para que su corazón se sintiera feliz. Al principio todo era color de rosa. Los proyectos inundaban la vida de adrenalina,miles de sueños a concretarse, el futuro que todo lo deparaba...Una familia que nacía para dar paso a la vida más feliz. Los días formaron meses y estos llegaron a ser años. Las miradas curiosas se sumaron a las preguntas indiscretas.Familiares, amigos y conocidos se sentían con el derecho a opinar, sugerir, aconsejar... El hielo se apoderó de sus almas y de sus manos. Se buscaban y no lograban darse calor. Bastaba mirarse a los ojos para que se llenaran de lágrimas. Cientos de hojas de almanaque con círculos que señalaban cada mes de frustración. Recorridas por cada consultorio o clínica que albergaban la esperanza de una solución mágica para su angustia. Nada valió la pena. Ella creía que un juzgado podía regalarle lo que la naturaleza y la ciencia le negaban. Él no concebía atravesar ese camino. Prejuicios, quizás. Inseguridad personal, tal vez. Esencialmente miedo!!!! Miedo a no saber dar respuestas. Miedo a no poder escuchar las preguntas. Miedo de no poder enfrentar el futuro incierto de una búsqueda de raíces para la que no estaba preparado. Ella, como siempre,lo acompañó en esta negación. No podía obligarlo.
Pero su sonrisa comenzaba a apagarse. Su alegría a desvanecerse. Su paciencia a agotarse. Ya no toleraba las preguntas curiosas ni los consejos bienintencionados. Sólo ella sabía el vacío que la acompañaba cada minuto de su vida.
Un día cualquiera, su amor comenzó a mirarla diferente. Parecía que de repente comenzaba a comprenderla. La tomó de la mano y, en un gesto de franco agradecimiento, pudo decirle: - No tengo derecho, no puedo seguir siendo tan egoísta. Sabés que no estoy seguro de poder... Pero si querés...lo intentamos. Te amo demasiado como para robarte el mayor sueño de tu vida.
Ella no daba crédito a lo que oía. No pudo más que abrazarlo mientras las lágrimas corrían a borbotones por sus mejillas. Al día siguiente, el despertador sonó más temprano que nunca. Con la documentación lista que llevaba años preparada en esa carpeta verde, salieron ambos abrazados rumbo a los tribunales. Esa mañana, comenzaron a formar parte de una lista extremadamente larga de soñadores como ellos, que buscaban en ese lugar un motivo para darle sentido a su vida. Volvieron a transcurrir los días y los años. La alegría no formaba parte de sus vidas, pero al menos ese hielo entre ellos había logrado derretirse. Trabajar.... Viajar... Compartir momentos con la familia... Tratando de poner todo de sí mismos en cada acto que realizaban. Ya se habían apagado las preguntas desubicadas. No cabían los consejos afectuosos. Le dieron paso a un silencio incómodo a veces, piadoso otras, cariñoso la mayoría del tiempo. Un jueves de septiembre el teléfono los desconcertó. Debían presentarse en ese tribunal que habían visitado tantas veces desde hacía cinco años. La pregunta tan esperada había llegado por fin. Fuera de tiempo, ya fuera de planes, tan lejos de la realidad que estaban viviendo en ese momento. Con los sueños casi archivados dentro de ese almanaque que los había visto sufrir tanto.
-Sí!!!! Claro que sí!!!! ¿Cuándo? ¿Mañana? ¿Ya mañana? Y sí..."mañana" fue ese viernes lluvioso "casi primaveral" en sus corazones. El día en que Morena, con sus dos meses de edad, se asomaba a la vida en una casa que no era la suya, pero que estaba inundada de un amor enorme, esperándola para verla crecer feliz.
Una eternidad...lo fue...pero bien valió la pena....


12/9/09

Tal vez sea tarde... Tal vez nunca lo sea....

Primera parte

Segunda parte

Tercera parte


Última parte







Los días pasaron lentamente, más lentamente de lo que ningún reloj de arena pudiera adivinar... Él, como siempre, como un autómata, respondiendo a las exigencias diarias pero con sus ojos cada vez más tristes y apagados. Sus compañeros empezaron a adivinar qué le estaba ocurriendo pero nadie se animaba a decirle nada... Sólo levantaba la vista de su enorme pila de papeles para mirar ese escritorio que permanecía impecablemente ordenado y esa silla vacía que le arrugaba el corazón.
Nuevamente lunes. Seis y treinta. Despertador.
"Hola"..."Buenos días"....

"Buenos días", saliendo de esa voz tan añorada, tan sublimente melancólica... Alzó los ojos y pudo encontrarse con los suyos sin decir más que: - ¡Volviste!
Se saludaron como si se hubieran visto el día anterior.
Él a su escritorio, ella al suyo.
Volvió a reencontrarse con su trabajo atrasado, comprobando con decepción que ese viaje maravilloso no había logrado borrar lo que sentía por su mejor amigo. Sacó de su cartera sus lentes, su celular y su agenda. Puso a cargar la batería de su teléfono que estaba sin uso desde hacía casi un mes. Comenzó a atender clientes, reordenar archivos y con sorpresa descubrió que era la hora del almuerzo. Encendió su teléfono, revisó sus mensajes de texto atrasados y conectó su buzón de voz que guardaba un mensaje desde el día anterior a su partida. Al escucharlo, se le llenaron los ojos de lágrimas. Era la voz triste de su amigo que le pedía perdón. Levantó la mirada y se encontró con otros ojos que la miraban intrigado.
No dudaron. Cada uno tomó su abrigo y en silencio se dirigieron al ascensor.
No hizo falta que mediara ni una palabra. Se tomaron de la mano frente a los ojos complacidos de sus compañeros que hacía meses adivinaban lo que les estaba ocurriendo.

Todos lo sabían, menos ellos...

Tal vez sea tarde... (Tercera parte)

Primera parte


Segunda parte


Tercera parte

Afuera llovía torrencialmente, su abrigo rojo seguía aún a los pies de su cama... Ella , tendida desde hacía horas con la vista fija en el techo. De repente, un pálpito hizo que se sobresaltara. ¿Era su celular el que sonaba? Lo miró con ansiedad, a la espera de ese llamado que hacía meses no llegaba. Constató que seguía apagado, tal como ella lo había decidido en cuanto salió del trabajo. ¿Cómo justificaría esa tarde de ausencia? Ningún médico receta ni da licencias por mal de amores. Comenzó a pensar seriamente en cambiar el rumbo, en tomar la decisión que le devolviera su vida. Tomó del revistero el diario de esa mañana y abrió decidida la página de los clasificados. Aún era joven, pero no parecía serlo para las empresas que buscaban empleados que apenas habían abandonado la secundaria. A medida que su dedo avanzaba por los avisos, su alma se arrugaba al ver desaparecer la posibilidad de ganarse la vida en otro lugar lejos de él. Por su mente comenzaron a transcurrir miles de situaciones compartidas. Tantas veces trabajando codo a codo, luchando por los mismos ideales en contra de la deshumanización que diariamente esa rutina les ofrecía. Muchos momentos en común, que les fueron permitiendo conocerse, hacerse amigos y sentir que su espalda estaba siempre cubierta aunque no estuviera presente, sólo porque el otro estaba para hacerlo. Mirarse y entenderse eran sinónimos. Las bromas intercambiadas eran el arcoiris que los salvaba de la gris rutina. Pero ya hacía un tiempo que nada era igual. Él había empezado un camino interno que ella aún no lograba develar. Ella, en lugar de acercarse, tomó distancia porque no toleraría ningún acercamiento sin comprometer lo que sentía. La tarde anterior no soportó ver semejante tormenta en sus ojos. Creyó, que tal vez su compañía podía ayudarlo a descomprimir tanta preocupación. Temía lo que él pudiera responderle, pero así y todo, tomó la iniciativa de llamarlo. Conocía sus costumbres, sabía que su teléfono personal jamás se encontraba apagado. Lo escuchó sonar largamente... Tres veces hizo el intento. La última vez descubrió que el teléfono no se hallaba encendido, no así las dos primeras. Las lágrimas empezaron a recorrer sus mejillas. No quería verla, no quería hablar con ella. Sin entender por qué, trató de dormirse sin apenas lograrlo. Duro fue volver a trabajar la mañana siguiente, luego del insomnio y la angustia. La tarde no pudo resistirla y decidió dar parte de enferma. Su cabeza volvió a esa cama en la que se hallaba recostada y se encontró con su celular en la mano sin saber siquiera en qué momento lo tomó. Decidió dejarlo apagado para quedarse con la ilusión de que él tal vez hubiera intentado llamarla, en lugar de prenderlo y volver a derrumbarse como le pasaba todas las noches desde hacía seis meses. Volvió a hojear el diario, pero esta vez se dejó atrapar por las páginas de turismo. Hermosos viajes a todas partes del planeta se ofrecían con imágenes sorprendentes. Viajar...quizás podría hacerlo y poner distancia real entre lo que sentía y su presencia. No era mala idea... Sin dudarlo levantó su teléfono de línea. Llamó a su jefa, con la que mantenía una excelente relación y le solicitó permiso para tomarse unos días. No dudó en otorgárselo, dado que hacía un par de años que no se tomaba vacaciones. Nunca resolvió algo tan rápidamente. No sabía si sería la solución pero al menos iba a intentarlo. La mañana siguiente la encontró en un avión rumbo a una hermosa ciudad de montaña...
En la oficina, él, con sus ojos tristes clavados en su escritorio vacío...
¿Habría escuchado su mensaje en el contestador?

11/9/09

Quizás sea tarde...o quizás no...

Si querés saber cómo comenzó todo, leé antes acá.

Segunda parte

Siempre la oscuridad hace que todo sea más triste, más cruel, más trágico...
Esa noche, entre sueños, trató de recorrer cada paso de su día a día. Cada rutinario paso...
Se vio "funcionando"... Se desempeñaba perfectamente como empleado. Para su familia era ejemplar. Sus amigos lo consideraban un buen tipo. Y sin embargo no era feliz.
¿Por qué no atendió ese teléfono que sonó con insistencia?
¿Por qué al ver su nombre en el visor lo recorrió un escalofrío?
¿Qué tenía de malo una llamada de una compañera de trabajo que lo apreciaba?
Dio vueltas y más vueltas en la cama, sintiéndose como nunca: desubicado. Él, que siempre parecía tenerlo todo bajo control....
Nada de su vida "perfecta" parecía hoy conformarlo... Se sentía un robot resolviendo todo correctamente, cada cosa en su lugar... menos su cabeza y su corazón...
El sol asomó sin que él hubiera logrado pegar un ojo.

Seis y treinta. El despertador anuncia el
comienzo del martes ... Y vuelta a empezar... Como si la vida se redujera a un círculo perfecto, sin sobresaltos pero sin emociones.
Otra vez... la llegada al trabajo, las mismas caras de siempre: las que siempre sonríen, las que nunca desarrugan el ceño...
Como si todo estuviera cronométricamente planificado y fuera una "copia fiel del original".
Dijo un "hola" desganado a sus compañeros y llegó a percibir un suave y triste "buen día". Alzó los ojos y se encontró con otros que lo observaban... Interrogantes, desilusionados, definitivamente tristes.
La culpa lo invadió de pies a cabeza.
¿Sería el llamado frustrado el motivo de su tristeza? No era posible...
Por primera vez en mucho tiempo, un sentimiento arrollador lo sacudió dejándolo absolutamente consternado...

- Vi tu llamado, perdón, no pude contestarte, en realidad necesitaba estar solo- dijo tratando de suavizar la situación sabiendo a ciencia cierta que lograba todo lo contrario.
- Sólo quería saber si estabas mejor, no te preocupes.- respondió ella con falsa aceptación.
Dio media vuelta y se sumergió en su computadora mientras una pila de carpetas esperaban ser cargadas.
Quedó tembloroso y desconcertado. ¿Por qué de repente esos ojos provocaban en él semejante terremoto de sensaciones?
A la hora del almuerzo trataría de reparar su torpeza.
Se descubrió mirando millones de veces su reloj. Las horas pasaban con una lentitud insospechada. Cuando al fin llegó el momento del descanso, la escuchó despedirse hasta el día siguiente aduciendo no sentirse bien.
Quedó inmóvil. Extremadamente inmóvil para su gusto. La vio salir envuelta en su abrigo rojo y una vez más no supo qué hacer.Transcurrió la tarde sin poder dejar de pensar en ella. Cuando al fin la jornada laboral terminó, volvió a su casa bajo una espesa lluvia que no lograba mojarlo, o al menos él no se percataba de que existía. Estaba absolutamente en blanco.
Sólo atinó a sacar el celular de su bolsillo.Marcar un número, a partir de la llamada recibida el día anterior y escuchar con desilusión que era su voz en el contestador quien atendía.
Sólo pudo decir...¡Perdón!

8/9/09

Quizás ya sea tarde...

Primera parte


Un lunes como cualquier otro. Seis y treinta. El despertador anuncia el comienzo de otra semana como tantas...
El apuro del madrugón, la llegada al trabajo, las mismas caras de siempre: las que siempre sonríen, las que nunca desarrugan el ceño...
Automáticamente las mismas acciones... La sonrisa cordial para quienes no tienen la menor responsabilidad de haber tenido que cruzarse con él justo ese día...
Café de por medio, comienza a despejarse ese escritorio repleto de trabajo atrasado...
Entre esos papeles pendientes se colaban tantas cosas a través de sus pensamientos... Temas más trascendentes rondaban en su mente y en su corazón.
Una y otra vez, el final se transforma en comienzo y el comienzo en final...
Lo que creyó no volver a sentir, aparece repentinamente frente a sus ojos, enfrentándolo con la clara realidad: Nada está realmente al alcance de sus manos.
Esa charla pendiente que parece acercarse y nunca se concreta...
Ese gesto lejano que amaga con convertirse en realidad y queda sólo en buenas intenciones...
Esa manera de "no resolver" siempre quieta aguardando que sea el otro quien dé el primer paso...
Esa triste costumbre de durar en lugar de zambullirse a la vida...
Ese dar por entendidas cosas que deberían decirse todos los días y a los gritos...
Quizás ella pudo ver en esos ojos la tormenta que lo abrumaba y que tan bien escondía detrás de esa pila de papeles....
Quizás lo entendió más de lo que pudo decirle...
Quizás ese almuerzo apurado compartido fue la receta que supo encontrar para aliviar ese dolor que se adivinaba en cada paso que daba...
Transcurrió la tarde y una vez más la vuelta a casa, como todos los días. Enfrentarse con la rutina que se repetía contra su voluntad y parecía reírse de su malestar.
Nada parecía poder cambiar ese estado de ánimo.
Fue en ese momento, justo cuando se daba por vencido y dejaba que el día llegara a su fin, cuando la música de su celular le anunciaba que aún alguien quería compartir con él sus últimos minutos nocturnos...
Miró el visor del teléfono que no paraba de sonar, lo tomó en sus manos y sin dudarlo, decidió tocar esa tecla roja que ponía fin a toda posibilidad de comunicación.
Tal vez era tarde ya...Sí, era tarde...el día se terminaba...



22/8/09

Con los ojos llenos de asombro


No se lo esperaba...
Largas charlas de amigos eran el marco ideal para gratificar una tarde de lluvia, un día de trabajo agotador, una desilusión de la vida...
Todo tenía otro color si lo compartían...
Nadie la entendía como él ... Ninguna otra persona podía abrirle de esa manera los ojos... Escucharlo era descubrir que el mundo se extendía mucho más allá de sus pensamientos...
Tenía el poder de hacer crecer su autoestima hasta niveles insospechados...
Ese encuentro de cerca o de lejos, era el remanso diario que apagaba todos los incendios...
Hubo un día gris, en que la vida amenazaba con dejarla sola, desamparada, su propio corazón lo vaticinaba. Creía no poder darle lucha a los contratiempos y a esa gran tormenta que logró hundirla hasta lo más profundo de su ser.
Y él, sí él, fue su salvavidas una vez más. Le dio su mano y ella se aferró fuertemente, tan fuerte que por unos instantes vio salir el sol. Un sol que la encegueció, le dio el calor que necesitaba pero con su brillo no le dejó ver con claridad el camino de regreso.
Esa confusión la hizo encontrarse con lo peor de sí misma, no se reconocía al mirarse en el espejo: Ese espejo que le decía a los gritos que debía adueñarse de su vida, que sólo ella podía tomar la decisión acertada, la que su corazón lastimado necesitaba para sanarse.
Fue en ese momento que volvió a mirarlo a los ojos sin culpa. Y encontró a su amigo de siempre con la mano extendida para seguir acompañándola...
Tal vez por un momento, él lo haya adivinado; a veces su mirada se lo confirmaba pero sus labios nunca lo dijeron... Tal vez sólo fue su fantasía o quizás fue el secreto mejor guardado entre ambos...
La realidad le fue demostrando que cuando uno cae tan profundo sólo queda una posibilidad: volver a la superficie. Y cuánto mejor si es una mano amiga la que acompaña, la que contiene, la que aunque sea de lejos cuida y sostiene...
Es cierto, no se lo esperaba... Pero fue muy bueno que pasara. Sellaron en silencio la amistad más dulce y sincera.
El tiempo dio como siempre su veredicto...

7/7/09

Sólo un nick...


¡Ahí está!¡Se conectó!
Charla va, charla viene, qué tal el tiempo, el trabajo, la vida, los noticieros, los proyectos, la familia... Amanece...Cierran sesión...
Nuevo día, nuevas peripecias en la vida cotidiana, ir al trabajo, hacer las cosas normales de cada día. llega la noche y pendiente de su pc...
Ahora aparece disponible... ¿Qué tal tu día?¿Cómo resolviste ese problema?¿Ya estás mejor? Y otro día que se asoma....Nuevamente la despedida, con algún simpático emoticón de por medio...
Y vuelta a empezar día tras día...Una relación que crece, que se nutre y fortalece...
Como si se conocieran de toda la vida, disfrutando cada Inicio de sesión como si fuera la salida más planificada, confesiones hasta altas horas de la noche y una confianza que con el tiempo se agiganta....

Una foto como único punto de contacto con la "vida real"...

Otra hoja del calendario... un nuevo amanecer...
De pronto un inicio de sesión en silencio, un monólogo bañado de soledad y tristeza... Algo pudo haberle pasado...
Mañana, quizás mañana....Y ese mañana nunca llegó.
Un No conectado como única respuesta...

Inquietud, mucha...Dudas, a montones... ¿Se cansó? ¿Era un juego? ¿Una aventura tecnológica?
Minutos eternos, horas insalvables, días desolados formando meses angustiantes...
Una pc que se archiva en un olvidado rincón y una vida que se reinicia contra su voluntad...Con un fondo de pantalla vacío, lúgubre, sin acceso directo a la felicidad a la que se había acostumbrado...
Por suerte nunca habían intercambiado direcciones postales ni números de teléfono. Sólo eran sencillamente un nick en la vida del otro...
Ningún elemento podía prolongar esa agonía...
No quedaba más que formatear el corazón y programarse para sobrevivir.
Un día tras otro. Ni su trabajo le resultaba placentero...
Decidió empezar de nuevo, en otra ciudad, con otra gente que pudiera ayudar a devolverle la sonrisa...
Una entrevista para conseguir empleo. Llega la fatídica frase. "Dejenos su email y le avisamos".
Obligación sin protestar. A revisar el correo sin remedio. Hasta contraseña nueva para evitar recordar...
Allí estaba, frente a su vieja amiga y compañera: Su fiel pc...
Temblando se produjo el reencuentro. Debía superarlo. Necesitaba supervisar su casilla de correo en busca de su oportunidad laboral.
¿Cuál fue su asombro al ver doscientos cuatro mensajes de una misma dirección? Esa tan conocida, querida, añorada...
La furia y el miedo enceguecían su mente al unísono...
De ninguna manera pensaba aceptar disculpas ni excusas. Apagó su computadora y se dispuso a dormir.Obviamente, sin lograrlo, llegaron los primeros rayos del sol, anunciándole que una nueva mañana se asomaba. Un llamado telefónico demostró que no soñaba, que era su mundo real.
Desde la empresa en la que había realizado la entrevista, le anunciaban que el puesto era suyo y que debía cumplir con los requisitos que le enviarían por mail.
No quedaba otro remedio!!! Debía reconciliarse con su dirección de correo y dejarse seducir otra vez por la curiosidad y la adrenalina que le generaban esos doscientos cuatro mensajes....Pero no..Ya eran doscientos diez...
Con toda la furia que nunca supo que sentiría alguna vez, decidió abrir su primer mail.
No podía reaccionar...La furia empezó a evaporarse y sus lágrimas comenzaron a humedecer el teclado...
¿Había sido eso? ¿Un feroz accidente el motivo que los había alejado? ¿Cómo imaginarlo?¿Cómo podía suponerlo? ¿Cómo pensar que era la vida lo que había estado en juego?
Cada mensaje subsiguiente aumentaba el tono de desesperación y desilusión que podía sentir una persona, dándose cuenta que había perdido a alguien que, sin conocerse, había empezado a ser muy importante en su vida...
No supo qué hacer...
Simplemente, entre llantos,sólo pudo escribir tres palabras....
¡Perdón! Sigo aquí...
Y firmó con su viejo y querido nick...

15/6/09

ELLA...

Su fiel compañera....
Ocupa un lugar privilegiado en su mundo adolescente ...
ELLA, esa amiga que le anuncia cuando llegan sus otros amigos, le cuenta chistes de vez en cuando, le permite mostrar sólo lo que desea que los demás conozcan..
A veces deberian compartir la tarea de la escuela, pero eso es lo que menos les gusta hacer juntos. Juegan horas y horas sin cansarse el uno del otro...
La familia no entiende esa simbiosis, cree que es una "enfermedad". No logran que abra la puerta de su cuarto y encuentren un canal de diálogo posible...Les preocupa de verdad...
Él vive feliz, no necesita más nada si la tiene cerca...
Hay sol afuera y él no se entera... ELLA le alcanza y le sobra. Pueden pasar una eternidad contándose cosas. Nunca se agotan los temas de intercambio...
Tal vez sienta que es la única que lo comprende...
O será que no le retruca, que parece entenderlo sin cuestionarlo, tal vez asume ser incondicionalmente confiable...
Será que no hace nada que él no quiera que haga... Pensará que nadie puede darle el placer que significa su compañía...
Lo que no sabe es que a lo mejor algún día pueda transformarse en un "puente" entre sus afectos y él...
Quizás, en algún momento, ella misma sea quien lo invite a romper su coraza, esa que lo protege del "afuera", de todo lo que lo hace sentir diferente...

Y sí, fue ELLA justamente, quien le entregó un mail de sus padres, donde le decían cuánto lo extrañaban, a pesar de estar a pasos de él. Le contaba todo lo que podrían compartir si él les diera la oportunidad alguna vez...
La miró con los ojos llenos de lágrimas.... Por tonto que pareciera, la acarició y le agradeció el mensaje... Pensó en pedirle que lo ayudara a dar una respuesta y que fuera ELLA la que respondiera ese mail...
Pero luego de contemplarla en silencio, decidió abrir la puerta de su habitación.
Allí encontró a los seres que más lo aman en este mundo, expectantes, intranquilos... Sin dudarlo, se avalanzó sobre sus papás fundiéndose en un fuerte abrazo...

ELLA... adquirió una humanidad insospechada... Su "cara" se transformó en una sucesión de imágenes multicolores que ni ella misma sabía que guardaba dentro suyo... Y se proyectaban una tras otra....
El ordenador, la pc, "la compu" para los amigos...
ELLA resultó ser su mejor refugio... Y en esta ocasión la protagonista de su historia...