"...He visto más cosas de las que recuerdo, y recuerdo más cosas de las que he visto..."
Este no pretende ser un blog de viaje pero, sin embargo, es la consecuencia, o la razón, de un viaje soñado, que me permitió coleccionar una gran cantidad de fotos, información, leyendas y testimonios que consideré apropiados para compartir con otros que, como yo, adoren las maravillas que atesora este país: Italia.
Catania es la segunda ciudad más grande de Sicilia; situada en la costa este, es la capital de la provincia que lleva su nombre. La ciudad posee 296.453 habitantes (2009) y 770.000 en su área metropolitana, sexta de Italia y segunda de la isla, tras Palermo. Se encuentra limitada al norte por el Monte Etna, el volcán activo más grande de Europa.
Volcán Etna y, a sus pies, Catania - Foto: www.jetairfly.com
Fue fundada en el siglo VIII a. C., según Plutarco deriva de «Katane» ("rayadura"), por asociación con áspero suelo del territorio lávico del que surge. Ha sido destruida siete veces por erupciones volcánicas y terremotos, y en las capas bajo la ciudad actual están: la ciudad romana que le precedió, y la ciudad griega anterior a ésta. Muchos de los antiguos monumentos de la ciudad romana han sido destruidos por los terremotos. Actualmente, los restos de los siguientes edificios pueden verse: un Teatro (siglo II), un Anfiteatro (siglo II) y el Odeón (siglo III). De la época griega no quedan restos.
Ruinas del Anfiteatro romano de Catania Foto de Lucia de Minube
Catania se encuentra ubicada en la costa oriental de la isla, a mitad de camino entre las ciudades de Messina y Siracusa, a los pies del volcán Etna. Su territorio comprende una amplia franja de la llanura de Catania. De cara al mar Jónico con el golfo que toma su nombre.
Está atravesada por un río subterráneo, Amenano y en el pasado, cerca de los límites de la ciudad estaba el lago de Nicito, que fue cubierto por la lava en 1669, lo que cambió profundamente el paisaje circundante. La costa es rocosa al norte del puerto, («la escollera») y de arena al sur («la playa»).
Fue fundada en el siglo VIII a. C. por colonos griegos de Calcis de Eubea conducidos por Euarcos. Inicialmente llamada Αἴτνη (Aítnē o Ætna), detrás del volcán, la ciudad fue posteriormente conocida como Κατάνη (Katánē). Su nombre fue Katane. La fecha exacta de la fundación no se conoce pero fue poco antes del 700 a. C.
Costa de Catania - Foto web
Más adelante vendrían a Catania normandos, bizantinos, árabes y españoles, para apoderarse de estas tierras dejando a su paso huellas que todavía se mantienen en la memoria colectiva y que abrieron el camino para el encuentro de diferentes culturas que se amalgamaron hasta consolidar la idiosincrasia catanesa. Sede de la primera universidad de Sicilia, fundada en 1434 por Alfonso V de Aragón, Catania desprende una intensa tradición intelectual, con círculos culturales que promueven los estudios universitarios desde todos los ámbitos.
En el año 2002, la Unesco declaró a Catania como patrimonio histórico de la humanidad y actualmente muchos de sus monumentos están siendo restaurados para llevarlos a su antiguo esplendor de barroco siciliano
El barroco siciliano, en lo arquitectónico, se destaca por su teatralidad. Fue el estilo que dominó a Europa durante el siglo XVII y se lo reconoce no sólo por sus típicas curvas y florituras sino, también, por sus máscaras sonrientes y “puttis” (los "putti" - plural de putto en italiano, son motivos ornamentales consistentes en figuras de niños, frecuentemente desnudos y alados, en forma de Cupido, querubín o amorcillo). Sus principales características se ven en una gran cantidad de detalles (estatuas, muchas de oro, columnas y pilares, guirnaldas y coronas de flores, etc).
Ejemplo del Barroco Siciliano en una fachada Foto: www.costaportuguesaenbicicleta.com
VICENZO BELLINI
Este compositor italiano nació en Catania en 1801 y murió en Francia en 1835. Era hijo de un organista, estudió en el Colegio de San Sebastián de Nápoles, cuyo director era el célebre Zingarelli. Compuso música sacra, de cámara y sinfónica, pero es la ópera el género musical que le dio fama.
Vicenzo Bellini, nativo de Catania
Sus óperas más conocidas son Adelson y Salvini (1824), El pirata (1827), La extranjera (1829), Capuletos y Montescos (1830), La sonámbula (1831), Norma (1831) y Los puritanos (1835).
Su obra maestra es Norma, de la que destaca su obertura y en donde se conjuga una gravedad clásica con un apasionamiento muy romántico en la expresión.
Si en el siglo XIX fue Wagner su admirador más conocido, en el XX fue Stravinsky quien reivindicó la facilidad de Bellini para la melodía, contraponiéndola a las dificultades que parecía encontrar Beethoven en este terreno.
Vincenzo Bellini poseía una belleza triste y algo femenina, y en la música de la primera época reflejó su melancolía, provocada por las contrariedades amorosas y el temor de no ver satisfecho largo tiempo su afán de vivir.
Es opinión general que Norma es la mejor ópera italiana de la primera mitad del siglo XIX. Esta tragedia lírica en dos actos, cuyo libreto fue obra de Felice Romani (1788-1865), se representó en el teatro de la Scala de Milán el 26 de diciembre de 1831, con Giuditta Pasta como protagonista. La ópera fracasó, interrumpida y saboteada por partidarios de la amante de un maestro rival, pero se rehabilitó inmediatamente en las noches sucesivas y, sin interrupción, prosiguió su carrera triunfal
El estilo de Bellini, que parecía netamente lírico, se afirma en esta ópera a través de una singular fuerza dramática. Su típica melodía (rica en episodios, amplia, llena de luces cambiantes) exhibe todas sus características de pureza lírica: baste recordar la famosa "Casta diva", una de las páginas de melodía más puras y densas de emoción que se hayan escrito nunca. Sin embargo, la inspiración melódica se robustece rítmicamente, sobre todo en los acentos fuertes y marcados de la recitación. Partiendo de un libreto excelente (por la escenificación, por las situaciones y por el diálogo e incluso por los versos, de los mejores de Felice Romani), Bellini encuentra la manera de recortar grandes bloques de motivos y reunirlos vigorosamente entre repeticiones corales. El drama resulta armónico, sólido, entre el carácter de los protagonistas y la colectiva pasión del coro. La obertura, de corte rossiniano, aunque sin ser servil a Rossini, es el mejor fragmento musical salido de la pluma del maestro.
Disfrutemos, a continuación, de cuatro grandes voces de la ópera: Monserrat Caballe, Joan Sutherland, María Callas y Anna Netrebko, interpretando, de la cuarta parte de la Escena primera del acto I de la ópera Norma, el Aria “Casta Diva”, una de las melodías más hermosas y famosas de la lírica italiana.
1) Montserrat Caballe: "Casta Diva", de la ópera NORMA de Bellini.
2) Joan Sutherland: "Casta diva", de la ópera "NORMA"de Bellini
3) Maria Callas: "Casta diva", de la ópera "NORMA" de Bellini
4) Anna Netrebko: "Casta diva" de la ópera "NORMA" de Bellini
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