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martes, 6 de noviembre de 2018

Sierra de Atapuerca desde Olmos de Atapuerca

La Sierra de Atapuerca, mundialmente conocida por los yacimientos prehistóricos, es una gran desconocida pues es muy poco visitada. Partiendo de la población de Olmos de Atapuerca, en su extremo noroeste, ascendemos hasta las planicies superiores y, tras recorrerla de norte a sur, alcanzamos su punto más alto: la cota San Vicente. El regreso lo realizaremos en parte por el Camino de Santiago. Pasamos también junto a la cantera y las antiguas minas de Olmos, estas últimas hoy abandonadas, pero recuperadas recientemente para su visita turística.


Olmos de Atapuerca


El pueblo de Olmos de Atapuerca se encuentra a los pies de la sierra, a poca distancia de la más conocida localidad de Atapuerca. Saliendo por la N-I, tomaremos el desvío a la izquierda poco después de pasar Rubena y antes de llegar a Quintanapalla. En la plaza del pueblo, frente a la iglesia, dejaremos el coche.

Calle principal de Olmos de Atapuerca.
Salimos de Olmos.
Abandonamos el pueblo tras recorrer la calle principal y salir por la pista que deja las últimas casas del pueblo por su lado suroeste. Se trata de un amplio camino, que entre sembrados, se dirige hacia la ladera de la sierra, muy cercana. Pronto el camino se introduce en el monte y, más arriba, llegamos a las planicies que conforman la meseta superior de la Sierra de Atapuerca. Se trata de un páramo elevado sobre los valles de los ríos Vena y Arlanzón.

Subimos a los altos de la sierra por una amplia pista.
La pista, siempre muy amplia, avanza por el borde sur al encuentro del cruce con el Camino de Santiago. La vía jacobina atraviesa estos parajes en su tramo entre los pueblos de Atapuerca y Villalval. Llegamos en poco a ella.


Un gran panel y una rústica cruz, visible a larga distancia, son una buena orientación si dudamos en la orientación en la inmensidad del páramo.
Panel indicativo junto al Camino de Santiago.
Improvisada cruz junto al camino.
Todo el sector norte de la sierra, es zona militar y así lo indica una señal junto al panel. Pero ciertamente no hay un cartel que prohiba el paso de manera clara. Por otra parte, la valla metálica que recorre el recinto, está abierta. Nuestro objetivo es recorrer el eje longitudinal de la sierra de norte a sur, hasta llegar a su punto más alto, la cota San Vicente. No sin ciertas dudas, atravesamos la alambrada y seguimos por una gran pista que recorre todo el eje de la sierra.

Caminamos por una amplia pista.
A unos pocos metros de la cruz y a mano izquierda, vemos el hito del Matagrande (1082 metros), segunda máxima cota, que no destaca sin embargo nada sobre el entorno, casi totalmente llano.

Hito geodésico del Matagrande (1082 metros).
Progresamos, caminando por amplios espacios. No hay restos o signos de actividad militar, salvo algunas señalizaciones. La pista, siempre amplia, avanza entre las encinas, apenas hay desnivel. El recorrido es cómodo.


Continuamos así pues por esta pista central unos cuantos kilómetros, sin apenas variaciones del paisaje. No encontramos a nadie por estos parajes tampoco. Según los mapas,se trata del antiguo camino que unía los pueblos de Olmos con Zalduendo y atravesaba toda la sierra, hoy abandonado.
Camino de Zalduendo.
Cerca del punto más alto de la sierra.
Pasado el paraje de los Aulagares Altos, emprendemos un suave descenso a una amplia y deforestada vaguada, donde se cruzan transversalmente una gran pista de este a oeste.  Seguimos camino obviándola y continuamos, ascendiendo de nuevo hasta alcanzar por fin el hito del San Vicente (1085 metros) escondido entre los árboles. Es la máxima cota de la sierra y no destaca en nada sobre su entorno.

Hito geodésico del San Vicente (1084 metros), punto más alto de la Sierra de Atapuerca.
Retornamos deshaciendo gran parte del recorrido.
Vistas reducidas, no hay panorámicas, pese a estar muy cerca de la vertiente sur que desciende hacia el valle del Arlanzón. Hacia el oeste, la vegetación también nos impide visualizar. En unos quinientos metros desde el San Vicente, en dirección oeste, se halla la trinchera del ferrocarril donde se ubican los archifamosos yacimientos de Atapuerca, pero nada es observable desde aquí.


Nos replanteamos el retorno a Olmos. Hay varias opciones, dependiendo de si queremos volver por la vertiente este o la oeste. En cualquier caso, no hay otra alternativa medianamente viable que deshacer el recorrido que hemos traído hasta las cercanías de su cruce con el Camino de Santiago.

Descendemos hacia el llano por la vertiente oeste de la sierra.
Efectuamos este tramo y, algo más de un kilómetro antes de llegar a la alambrada y la cruz, llegaremos a un cruce con la sorprendente señal de Camino de Santiago. Aunque este sendero también se dirige al pueblo de Villalval, el verdadero camino jacobeo atraviesa la sierra un kilómetro más adelante, como anteriormente mencionamos.

Bordeamos los sembrados. Al fondo, el pueblo de Villalval.
Tomamos el desvío por la izquierda y continuamos. Entramos en el monte, más cerrado en esta ladera y lo abandonamos unos cuatrocientos metros adelante para iniciar ya el descenso hacia el llano.


Alcanzamos el llano, en la linde de unos campos de cultivo, cercados por una alambrada. Las casas de Villalval se ven al otro lado el sembrado. Nos desviamos y continuamos por el camino que recorre la linde del campo, manteniendo la alambrada a nuestra izquierda durante bastante rato. Bordeamos la falda de la sierra en dirección norte.

Bordeamos por la parte oeste de la sierra. Al fondo, la cantera.
El camino serpentea y parece dirigirse hacia las instalaciones de una gran cantera, que vemos delante de nosotros a la derecha.


Llegados a un gran cruce, poco antes de la cantera, nos desviamos por la derecha, remontando de nuevo el desnivel al páramo, buscando ya el camino de regreso a Olmos más corto.

Caminando por el páramo, buscando el descenso a Olmos.
Una vez arriba, seguimos las señales que nos dirigen hacia Olmos. En poco, llegamos al borde de la sierra, teniendo ya las casas de Olmos a la vista.

Olmos de Atapuerca desde lo alto.

Este descenso, se produce por un encantador vallejo, atravesando unas bonitas peñas enriscadas a modo de cluse. En poco, alcanzamos el llano incorporándonos a una polvorienta pista, a poca distancia ya de Olmos.Olmos.

Descendemos hacia Olmos por un pequeño vallejo.
Por este camino, ya solo tenemos que cubrir la escasa distancia que nos separa de las primeras casas del pueblo, dejando antes a la derecha otras instalaciones de explotación de piedra.


Camino de Olmos de Atapuerca.
A la altura de la fachada norte de la iglesia, tomaremos el desvío a la derecha que nos deja en la plaza donde hemos dejado el coche, dando fin a esta interesante y fácil excursión.

Iglesia de la Natividad de Nuestra Señora, de Olmos de Atapuerca.
Monumento a la minería.


SIERRA DE ATAPUERCA DESDE OLMOS DE ATAPUERCA
Espacio natural
Sierra de Atapuerca.
Dificultad
Baja, solo tenemos que preocuparnos de la orientación.
Tipo de camino
Caminos forestales, pistas.
Ciclable
Sí.
Agua potable
Solo encontraremos en Olmos de Atapuerca.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Difícil, hay que llevar GPS para no perderse en los cruces.
Época recomendable
Todo el año. Como siempre, evitar épocas lluviosas y días de mucho calor veraniegos.
Inicio
Olmos de Atapuerca.
Distancia de Burgos
19,4 kilómetros.
Tiempo total
3 horas 15 minutos.
Tiempos de marcha
Olmos de Atapuerca-San Vicente: San Vicente-Olmos de Atapuerca:
Distancia total
13,8 kilómetros.
Interés
Paisajes de la sierra de Atapuerca, bosques, minas, Camino de Santiago, pueblo de Olmos de Atapuerca.
Altitud mínima
938 m.
Altitud máxima
1078 m.
Desnivel acumulado
390 m.
Mapas
1:50000: 
1:25000:


h
Notas:
- La excursión es fácil y cómoda. Es aconsejable llevar un GPS o mapa para evitar extraviarse en los muchos caminos que hay en la sierra.
- Podemos también subir desde los pueblos de Atapuerca, Zalduendo o como se ha mencionado, Villalval desde su vertiente más cercana a Burgos.
- El pueblo de Ibeas de Juarros es el mejor punto de partida para visitar los yacimientos prehistóricos, que se hallan en el lado suroeste de la sierra.



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domingo, 15 de marzo de 2015

Bosques de Zalduendo

Entre las localidades de Zalduendo y Arlanzón se halla un frondoso bosque robledal, resto del gran área forestal que se extendía al este de la ciudad y del que hoy solo permanece el bosque relicto de Villafría. Partiendo de Zalduendo, atravesaremos el monte hasta el pueblo de Arlanzón, ubicado junto al río del mismo nombre. Se trata de un sencillo paseo muy cerca de la ciudad de Burgos.

Saldremos de Burgos por la N-120 a Logroño. Una vez pasados los pueblos de Castañares e Ibeas de Juarros, llegaremos a Zalduendo, emplazado junto a la carretera. Entraremos en la localidad, de amplias calles. Aparcamos en cualquiera de ellas de sus centro.

Zalduendo
Justo al lado de la plaza, mirando hacia el sur, se extienden unas amplias campas, muy utilizadas para realizar partidos de fútbol y competiciones de vuelo de cometas por sus buenas condiciones de visibilidad. Justo entre los campos de fútbol, tomamos un camino que se aleja del pueblo dirigiéndose hacia el bosque, cuya linde apreciamos aproximadamente a un kilómetro de donde estamos y cierra la visibilidad hacia el S.-SE.
En la época en que nos encontramos, invierno tardío, el camino de tierra se presenta algo encharcado y con barro. Aún así, podemos sortear fácilmente los obstáculos y progresar con cierta comodidad.

Dejamos Zalduendo atrás.
El camino se introduce en el bosque. Éste va ganando espesura a medida que nos adentramos más en él. Se compone casi exclusivamente de robles y monte bajo.


Durante el recorrido divisamos algunos corzos, en las zonas más escondidas. El camino no tiene pérdida, discurre en dirección NO-SE. y no hay mucha opción a perderse si seguimos la senda principal, muy ancha.
El apenas un kilómetro y medio dejamos los árboles atrás y el sendero, ya en campo abierto, emprende un suave descenso hacia el valle del Arlanzón, ya intuible al fondo.


Descendemos hacia Arlanzón, que vemos desde lejos. Tras bajar por senderos imprecisos, pero siempre a la vista del pueblo, enlazamos con la carretera y entramos en sus calles.

Arlanzón desde la orilla sur del río.
Arlanzón es muy transitado y conocido por todos los que se acercan a la Sierra de la Demanda camino de Pineda de la Sierra, Pradoluengo, los pantanos y otros lugares. Poco son los que se detienen y visitan su caserío.
El pueblo conserva muy buenas muestras de arquitectura rural con la particularidad que podemos encontrar casas construidas según el estilo tradicional de la Sierra de la Demanda (piedra arenisca de color rojizo con chimenea encestada) pero también acorde con el burebano (entramado de adobe y encalamiento).


Merece la pena acercarse a visitar también la iglesia de San Miguel Arcángel, de estilo románico, donde sobresale su portada con arquivoltas y sobre todo su magnífico ábside. Finalmente, podemos acercarnos a la orilla del río Arlanzón junto al puente y pasear por sus orillas. El pueblo es punto de partida de muchos excursionistas que quieren recorrer la Vía Verde de la Sierra de la Demanda. Por último decir que Arlanzón fue lugar de paso en la Edad Media del Camino de Santiago y aún hay algunos vestigios en la localidad que lo atestiguan.

El río Arlanzón a su paso por la localidad del mismo nombre.

Desde Arlanzón, tras descansar y tomar algo en uno de sus bares, emprendemos el regreso a Zalduendo. Aunque no estaba previsto, lo realizamos por un camino alternativo paralelo al que trajimos por el bosque en la ida. En cualquier caso, sin ningún problema de orientación atravesamos el bosque y regresamos a Zalduendo. Empleamos en todo el recorrido algo más de dos horas.

Llegamos a Zalduendo, punto de inicio de nuestro recorrido.

BOSQUES DE ZALDUENDO
DificultadBaja.
CiclableSí (sólo con terreno seco).
CircularSí.
OrientaciónFácil, aunque atención en no despistarse en el bosque.
Época recomendableDe mayo a octubre.
InicioZalduendo.
Distancia de Burgos18,8 kilómetros.
Tiempo total2 horas 15 minutos.
Distancia total8,2 kilómetros.
InterésBosque de robles, pueblos, río Arlanzón, cercanía de Burgos.
Altitud mínima975 m.
Altitud máxima1049 m.
Mapas1:50000: 0201 Belorado; 0239 Pradoluengo.
1:25000: 0201-3 Atapuerca; 0239-1 VIllasur de Herreros.





Notas:
- El paseo es cómodo y fácil, puede realizarse en apenas dos horas entre ida y vuelta.
- Aunque todo el recorrido es bastante intuitivo, hay que tener cuidado dentro del bosque en no desviarse a la derecha en la ida pues podríamos dar a parar en los chalets de la carretera.
. Como se ha comentado, el camino puede estar embarrado en épocas de lluvias, la mejor estación es pues el verano y el otoño temprano.
- En Arlanzón hay bares donde podemos parar e incluso comer.

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jueves, 23 de mayo de 2013

Camino de los Romanos en bicicleta

Esta ruta ciclista, de 50 kilómetros, tiene gran interés por la variedad de paisajes y entornos por los que se desarrolla. Es por tanto muy apta para realizarse en una mañana pues su duración es aproximadamente de unas tres horas y media y no requiere un gran esfuerzo físico al no haber grandes pendientes en todo su recorrido.
Su trazado discurre por los restos de una calzada romana, hoy rehabilitados y se atraviesan varios pueblos del alfoz de Burgos.

Comenzaremos desde el barrio de Villímar, en el sector NE. de la ciudad.
Saliendo por la carretera que atraviesa el pueblo hacia el norte (carretera de Poza), tomamos el desvío a mano derecha que indica Convento de San Esteban de los Olmos.
Tras atravesar mediante un paso inferior la autovía de ronda, salimos a un cruce en el que giramos de nuevo hacia la derecha. Tras continuar un pequeño tramo paralelos a la autovía, giramos a la izquierda por un puente que cruza la vía de ferrocarril y se transforma en pista. Nos introducimos ya en una vaguada que sube hacia el páramo de Cótar y en el cual se emplaza el Convento de San Esteban de los Olmos, que queda a mano derecha.

Convento de San Esteban de los Olmos.
Dejamos el convento atrás y pasamos junto a una granja anexa (cuidado con los perros ladrando ...), afrontamos una pequeña cuesta que sube la vaguada por un pinar, sin dificultades, y que nos deja en el páramo de Cótar.

Camino que sube al páramo de Cótar desde las inmediaciones del Convento de San Esteban de los Olmos.
Cogemos el ramal izquierdo por el cual discurrimos, siguiendo desde arriba la línea del valle donde se asientan los pueblos de Villayerno Morquillas y Hurones. Esta pista discurre al encuentro de una línea de alta tensión que vemos ya desde lejos. Tenemos que estar atentos a salirnos a mano izquierda para emprender el descenso hacia Hurones, visible ya desde hace tiempo abajo sobre el valle.
Bajamos con cierta pendiente hacia el pueblo, pero antes nos topamos al cruce con una ancha pista transversal, a la que nos incorporamos girando hacia la derecha.

Hurones desde el páramo de Cótar.
Esta pista que cogemos no es más que los restos de la antigua calzada romana que discurría de Bayona a Astorga, a su paso por Burgos. Aunque la ciudad propiamente no existía en tiempos romanos, unía las ciudad de Tritium Autrigonum (en las inmediaciones de Monasterio de Rodilla) con Segisama (Sasamón).

Bajando a Hurones desde el páramo.
Tras dejar Hurones atrás a nuestra izquierda, en breve, pasamos junto a la granja de Las Mijaradas y en unos trescientos metros, nos colocamos junto a los campos del club de golf de Riocerezo, completamente vallado. La pista discurre junto a la valla durante unos doscientos metros.

Granja de Las Mijaradas.
La vía romana ha sido acondicionada por el municipio de Quintanapalla, en el que entramos nada más dejar la valla del club de golf. Justo en la raya del término, encontramos los primeros paneles explicativos de la vía.


Hay áreas de descanso junto a la calzada con bancos. Es interesante leer los paneles pues nos ayudan a entender el proceso de construcción de las calzadas romanas y descubrir los escasos restos sobre los que rodamos (desgraciadamente muy desdibujados hoy en día).

Tramo bien conservado de la calzada romana.
Recreación de dioptra, instrumento utilizado por los romanos para el trazado de las calzadas.
Aún dentro del término municipal de Quintanapalla, dejamos a mano derecha su famosa dehesa de robles, auténtica isla vegetal en el llano desnudo.

Dehesa de Quintanapalla.
Continuamos durante un largo y recto trayecto de unos cinco kilómetros que nos aproxima hasta las inmediaciones del Puerto de la Brújula que poco a poco vamos vislumbrando en el horizonte.
Las vistas sobre la Sierra la Demanda también son bastante buenas ya que desde donde nos encontramos no hay obstáculos físicos importantes que nos impidan la visualización de sus cumbres.
Por fin, llegamos a las cercanías de la carretera N-I justo antes de la subida al Puerto de la Brújula. La pista que llevamos desde la bajada a Hurones, desaparece parcialmente y nos  tenemos que incorporar a la carretera en sentido Burgos para pasar por un paso inferior al otro lado y coger la carretera local que lleva al pueblo de Fresno de Rodilla. 
Desde él, cogemos un camino que sale a la derecha, según llegamos desde la carretera, y que será el que nos lleve a las cercanías de Atapuerca.
La pista discurre entre los campos y no nos desviamos de ella. Tras llegar a un pequeño alto, vislumbramos el llano donde se asienta el pueblo de Atapuerca, abajo a nuestra derecha, junto a las lagunas recientemente recuperadas.

Bajando a Atapuerca. Al fondo, la Sierra homónima.
Bajamos la cuesta, pasamos la vía del tren y la carretera que va a Barrios de Colina, para continuar por un ramal recto, siempre teniendo frente a nosotros a la derecha, el pueblo de Atapuerca.
Pasamos junto al área de recepción de visitantes (aún sin inaugurar en 2013) y llegamos al cruce con la carretera de Atapuerca a Agés, junto a los menhires conmemorativos de la batalla de Atapuerca, que tuvo lugar en estos lares en 1054. Todos los años, los vecinos de Atapuerca y otras asociaciones recrean aquí la famosa batalla entre castellanos y navarros.

Monolitos conmemorativos junto a la carretera de Atapuerca a Agés.
En la dirección que venimos, y tras pasar la carretera, continuamos por una senda ya de menor entidad. La Sierra de Atapuerca la tenemos en este recorrido siempre a nuestra derecha, cercana. Superamos un pequeño repecho y nos plantamos sobre el Valle del Arlanzón, delante abajo, con las casas de Zalduendo en primer término.
Bajamos la cuesta y llegamos a la carretera de Logroño, junto al pueblo.

Zalduendo. Al fondo, el pico Trigaza (2086 metros).
Nos encontramos ya sobre el mismo Camino de Santiago (uno de sus ramales), sobre el cual ya solo tenemos que regresar a Burgos, siempre por una pista que discurre paralela a la carretera y muy frecuentada por ciclistas.
Tras pasar los pueblos de Ibeas de Juarros y Castañares, nos plantamos ya en las puertas de la ciudad.


Camino de los Romanos en bicicleta



Notas:
- En época de lluvias puede haber extensos charcos y el tramo de Fresno a Zalduendo puede estar impracticable por el barro.


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