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viernes, 28 de mayo de 2021

Peña Ulaña: Royo Cinto

Nueva visita a la siempre magnífica y cautivadora Peña Ulaña, la mayor de todas las loras burgalesas. En esta ocasión subiremos hasta la cima del Royo Cinto, la mayor cota de su extremo noroeste. Aunque no es el punto a mayor altura de la Peña Ulaña, sí la  más visual y prominente de esta lora. Por el camino, pasaremos junto a los restos de muralla procedente de la Edad del Hierro. La ruta transcurre en gran parte por terreno agreste y rocoso, fuera de pistas o senderos.


Peña Ulañaf

La Ulaña vista desde la vecina Peña Amaya.
Partiremos desde la localidad de Humada, ubicada bajo los cantiles rocosos de la Peña Ulaña en su sector septentrional. Llegaremos desde Burgos saliendo por la carretera de Aguilar. Tras desviarnos hacia Talamillo del Tozo, entraremos en las Loras siguiendo por el valle de Humada hasta llegar a la localidad del mismo nombre. En cualquiera de las calles del pueblo, dejaremos el coche.

Humada ocupa una posición central entre varias loras.
Estamos bajo la ladera NO. de la majestuosa peña y desde Humada parece inaccesible cualquier intento de subir a su cima. Abandonaremos el pueblo por el sur siguiendo un antiguo sendero, hoy casi cerrado por la vegetación y que transcurre en paralelo a la ladera sur.

Los cantiles de la Ulaña se elevan al sur del pueblo.
Los farallones rocosos nos acompañarán a nuestra izquierda.

Salimos de Humada siguiendo una tenue senda que se abre paso entre la vegetación.
Este sendero desaparece o se difumina pronto, así que tenemos que continuar por terreno abierto, sin ninguna traza. Avanzamos por terreno herboso, a ratos con aulagas, superando pequeñas barranqueras sin ninguna dificultad. Tenemos que ir atentos donde pisamos.



El plan es desviarnos hacia alguna apertura o brecha a nuestra izquierda que nos permita superar la barrera rocosa y alcanzar la meseta.

Es temprano y las sombras aún cubren las loras.
Pero la vertiente de la peña en este sector es muy agreste y cae formando espectaculares cortados que hacen inviable cualquier intento de ascender durante muchos metros. Atravesamos un bosquete hasta por fin, alcanzar la base de una pequeña brecha, visible desde lejos, que nos parece viable.


Remontamos la ladera para alcanzar la base de este pasillo, que no es más que un gran desprendimiento rocoso que provocó una brecha en la pared.

Avanzamos por terreno libre por la ladera sur.
La pendiente es aguda, pero la distancia y el desnivel a superar no es excesivo.

Remontamos un corredor rocoso hasta alcanzar la meseta cimera.
Poco a poco, ayudándonos de las manos en alguna ocasión, vamos remontando este pasillo hasta alcanzar por fin la meseta superior.


La plataforma de la Ulaña es una inmensa llanura rocosa, un gran páramo prácticamente plano, desprovisto casi en su totalidad de arbolado. Asemeja una isla variada navegando por la comarca de las loras.

Panorámica hacia el SE. Destaca la bellísima Peña Castillo.
Mirando por el borde hacia el SE; a nuestra izquierda, desde el punto en que estamos, visualizamos la bonita Peña Castillo. Se aprecia claramente que no es más que un saliente del sinclinal de la Ulaña que ha quedado aislado tras la erosión de millones de años.


Nuestro plan ahora es dirigirnos hacia el extremo norte. Es sencillo caminar, el terreno es completamente plano y no hay obstáculos. La orientación es intuitiva.


Pero antes, nos damos un paseo por la paramera y la atravesamos para asomarnos por el borde norte. Frente a nosotros abajo el Valle de Humada una vez más,  cerrado por el NE. por la gran barrera rocosa de la Peña Lora.

Vistas hacia el norte: Valle de Humada en primer término.
A la izquierda, abajo, las casas de Humada, desde donde hemos partido para subir.


Continuamos la excursión, ahora sí, dirigiéndonos hacia el extremo NO. No hay obstáculos, la peña es una inmensa paramera rocosa, fácil de recorrer. Espacio abiertos, horizontes infinitos.

Muralla celtibérica.
Pero antes de llegar al Royo Cinto, el punto más alto, atravesaremos los restos del castro celtibérico que hubo aquí. Tal como hemos leído, destacan los restos de la muralla que cierra de lado a lado este extremo en su punto más estrecho. Efectivamente alcanzamos el terraplén de este antiguo muro, muy evidente y visible. Del lado norte, se aprecian alineamientos, restos de las antiguas casas.

La altura y anchura de este talud indican que debió tener una gran altura y protegía este extremo de la peña por el único lado accesible.

Salta a la vista las grandes proporciones que debió tener la muralla celtibérica.
Desde la muralla, solo tenemos que cubrir los escasos 800 metros que nos separan del hito que marca la cima del Royo Cinto (1172 metros). Gran balconada sobre las loras. Fuertes cortados a nuestros pies sobre otra grada rocosa a un nivel inferior.


Camino del punto más alto del extremo NO.: el Royo Cinto.
En algunos mapas se le denomina a esta cima como Arroyo Tinto.


Es poco lo que destaca sobre el entorno, pero visto desde la plataforma inferior o el valle, es un espectacular risco elevado 200 metros sobre la llanura.

Cota del Royo Cinto (1172 metros).
Impresionantes vistas hacia el NE. sobre las majestuosas peñas Amaya y Albacastro. Es pronto y aún están sumergidas en la niebla.


Desde la balconada del Royo Cinto parece complicado descender hacia el NO. Hay un desnivel vertical de unos cien metros que hace inviable progresar por aquí.

Magnífica vista sobre la majestuosa Peña de Albacastro.
Emprendemos el regreso por la vertiente norte buscando de nuevo el mejor sector que nos permita descender.

Extremo norte de la Ulaña con Amaya y Albacastro de fondo.

Portillo de descenso, también por terreno libre.
Nos dirigimos entonces hasta el borde norte, muy cercano y emprendemos sin tantear mucho el descenso por la ladera, de nuevo sin caminos claros.

Humada a nuestros pies.
La vegetación no es excesiva y podemos ir perdiendo altura con cierta comodidad, siempre evitando los pasos más sucios. Poco a poco perdemos altura.


Ya cerca del llano, nos incorporamos a una gran pista.
Virando hacia la derecha, enlazamos con un viejo camino que veíamos desde lejos y que parece subir desde el valle hacia algún punto del borde de la peña. Por él, seguimos perdiendo altura hasta toparnos con un gran sembrado.


Tenemos que bordear su linde, con alguna dificultad. Sin mayores esfuerzos, alcanzamos el camino de Carrahedo, una amplia pista que viene de Humada y utilizada para acceder a los campos de la zona.

Último tramo por el llano hacia Humada.
Este camino se desarrolla en paralelo a la ladera y se dirige a Humada. Durante esta travesía, admiramos las laderas rocosas de esta parte de la Ulaña. También contemplamos frente a nosotros las omnipresentes siluetas de las moles de Amaya y Albacastro que se elevan sobre las casas de Humada.


Vista primaveral de Humada.
La sugestiva silueta de Amaya domina siempre el horizonte.
Finalizamos la excursión en Humada. Podemos antes de irnos, acercarnos a su iglesia y antigua ermita, esta última ubicada sobre un altozano al este del pueblo y junto al antiguo cementerio.




ROYO CINTO
Espacio natural
Peña Ulaña (Loras burgalesas).
Dificultad
Media. La única dificultad apreciable es el transcurrir la ruta por terreno agreste sin caminos, lo que puede disuadir a algunos.
Tipo de camino
Terreno rocoso sin caminos..
Ciclable
No.
Agua potable
Solo encontraremos en Humada.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Difícil si no se conoce la zona. No hay ninguna señalización.
Inicio
Humada.
Distancia de Burgos
63 kilómetros.
Tiempo total
3 horas 30 minutos.
Tiempos de marcha
Humada-Royo Cinto: 2 horas; Royo Cinto-Humada: 1 hora.
Distancia total
8,62 kilómetros.
Interés
Peña Ulaña, terreno agreste, vistas sobre la Peña Amaya y las Loras.
Altitud mínima
946 m.
Altitud máxima
1171 m.
Desnivel acumulado
404 m.
Mapas
1:50000: 0166 Villadiego; 0134 Polientes;
1:25000: 0166-1 Amaya; 0134-3 Quintanas de Valdelucio.



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Notas:
- La excursión, aunque no se puede catalogar de difícil, sí que transcurre por terreno complicado por las laderas que puede resultar fatigoso  y tedioso si no se está acostumbrado.
- Es conveniente GPS para no encontrar los pasos de subida y bajada. La progresión por la meseta cimera es bastante evidente.
- La parte superior de la Ulaña es un extenso páramo sin protección sujeto a fuertes vientos y frío en invierno y fuerte calor sin sombra en verano. Evitar los días de tiempo extremo.


Entradas relacionadas:



Mapa topográfico



Perfil de elevación



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miércoles, 10 de septiembre de 2014

Desfiladero de los Piscárdanos

El río Odra, tras su nacimiento y paso por el pueblo de Fuenteodra, forma un aislado desfiladero a medio camino de las peñas Ulaña y Amaya. Entre pequeños saltos y aguas impetuosas, el río logra abrirse paso entre las rocas calcáreas hasta salir junto al pueblo de Congosto. En su interior se forman interesantes cuevas que fueron habitadas en el pasado. Aunque en algunos puntos no haya caminos claros, se trata de una ruta fácil que tiene algo de aventura ya que se trata de salvar el recorrido entre el valle de Humada y el pueblo de Congosto.

El origen del llamativo nombre de los Piscárdanos, tiene varias teorías: para unos significaría "pies cárdenos" por lo agreste del camino, para otros, provendría del topónimo cántabro "pis" con el significado de río y "car" roca, con lo que sería "río de rocas". En el también burgalés Valle de Manzanedo, existe la llamada Hoya y Cueva del Piscarciano, supuestamente de origen similar.

Congosto

Iniciamos la ruta en el recóndito pueblo de Congosto, emplazado en la comarca de Amaya. Llegaremos saliendo por la autovía de León hasta tomar el desvío a Villadiego. En esta localidad, tomamos la carretera hacia Humada. Al llegar a los Ordejones, tomaremos la carretera local a nuestra izquierda que a través de Ordejón de Abajo nos lleva a la aldea de Congosto, donde muere la carretera. El pueblo, muy disminuido, conserva aún cierta vida ganadera. Su iglesia románica se mantiene en buen estado sobre una atalaya dominando el pueblo y la entrada del desfiladero. En el centro del pueblo, dejamos el coche.

Salimos de Congosto siguiendo la orilla del Odra hacia el desfiladero de los Piscárdanos.
Tomamos el camino que discurre a los pies del altozano de la iglesia, junto al río Odra, que queda a nuestra derecha.
Dejamos Congosto caminando por un ancho camino entre verdes prados. El desfiladero se intuye cercano ya que divisamos una gran muralla vegetal frente a nosotros flanqueada por paredes rocosas camufladas entre la espesura. Entramos en el desfiladero. El camino se convierte rápidamente en senda y caminamos sin dificultad por la orilla dejando el río siempre a nuestra derecha. El Odra se va encajonando y estrechando entre escarpadas peñas a los dos lados. Al ser su naturaleza caliza, como todas las montañas de las Loras, hay multitud de cuevas y oquedades en sus paredes.

Cuevas en las paredes de la margen derecha del río.
Tras recorrer apenas un kilómetro, la muralla rocosa forma un amplio arco a nuestra izquierda. Arriba divisamos grandes oquedades en la roca. Una de ellas, la más visible, es la llama Cueva del Cartujo porque cuenta la tradición que en ella vivió durante algún tiempo un ermitaño de esta orden. Es fácil encaramarse por la ladera y llegar hasta ella, ubicada unos 100 metros ladera arriba. Una cuerda en la entrada de la cueva, nos ayuda a penetrar en su interior donde hay restos inconfundibles de habitación y de haber servido de vivienda. Las vistas del desfiladero desde aquí son magníficas.

Cueva del Cartujo.
Descendemos y nos incorporamos de nuevo al camino y continuamos por la margen del río penetrando más en el desfiladero, cada vez más espeso de vegetación.

Iniciamos el recorrido dentro del desfiladero.
El camino está señalizado como PR y en cierto punto, señalizado, debemos cruzar el río. No hay gran dificultad porque en el punto indicado el Odra forma un pequeño vado. Sin duda en épocas lluviosas puede resultar dificultoso pues las orillas son bajas.

Cruzamos el río Odra.
Continuamos por la otra orilla, ya por terreno más despejado, ya que la senda se eleva unos metros sobre la ladera lo cual nos facilita el progreso. Las vistas sobre el desfiladero son mejores ya que estamos unos metros sobre el nivel del río.

Progresamos por el desfiladero hacia el Valle de Humada.
Poco a poco vamos progresamos dentro del desfiladero y dejamos atrás los tramos más angostos. Ya cerca de su extremo norte, pasaremos junto a un lugar llamado el Pozo de la Olla, en el cual el río forma una pequeña cascada que cae sobre un profundo pozo. 

Pozo de la Olla.
Seguimos y abandonamos el desfiladero atravesando una angostura entre enormes paredones rocosos, saliendo ya a campo abierto entre prados.

Dejamos el desfiladero atrás.
Desde aquí, no hay ya caminos marcados, y lo mejor es continuar siguiendo como referencia la margen del río, que queda ahora oculto bajo una muralla vegetal a nuestra izquierda y debemos cruzar. Buscamos el mejor sitio, tarea nada fácil ya que el lecho del río es profundo y la vegetación forma una espesa muralla difícil de atravesar. Con mucha precaución, encontramos un pequeño vado en el que conseguimos pasar a la otra orilla, incorporándonos a un camino que rápidamente gira a la izquierda.

En el camino de regreso, nos acompaña la mole de Peña Ulaña a nuestra izquierda.
El camino, gira hacia el oeste, ya a la vista de la Peña Amaya que queda frente a nosotros.

Divisamos la Peña Amaya en primer término y Albacastro detrás,
Este camino realmente se dirige al pueblo de Villamartín de Villadiego, ubicado en la misma base de la peña, por lo que debemos salirnos de él por una linde tierra para ascender hacia las elevaciones rocosas directamente sobre el desfiladero, que queda ahora a nuestra izquierda oculto. La subida por caminos inciertos es sencilla y sin ninguna dificultad. Desde esta altura, contemplamos mirando al norte el Valle de Humada, hacia el oeste las Peñas Amaya y Albacastro y hacia el el este las Peñas Castillo y Ulaña.

Valle de Humada.
Por este cordal rocoso, emprendemos el regreso definitivo hacia el sur. La orientación es fácil por que siempre tendremos el desfiladero y el río a nuestra izquierda y la inconfundible silueta de la Peña Amaya como referencia a nuestra derecha.


Video


Vista de la Peña Amaya desde el camino de vuelta a Congosto.
En seguida, visualizamos un camino que viene por nuestra derecha, al cual nos incorporamos. Por él, llegaremos al pueblo de Congosto en apenas quince minutos. Divisamos el caserío ya desde lejos abajo.

Volvemos a Congosto por la parte alta del desfiladero.

Desfiladero de los Piscárdanos




Notas:
- Son muchos los lugares que pueden visitarse en el entorno del desfiladero de los Piscárdanos: las peñas Amaya y Ulaña están cercanas, los pueblos de Villadiego y Sasamón son lugar de paso donde podemos parar y comer.
- Tras pasar el desfiladero, no hay un camino claro para dar la vuelta hacia Congosto. La referencia es que hay que cruzar el río en el lugar más apropiado y retornar teniendo la Peña Amaya a nuestra derecha y el desfiladero a nuestra izquierda.
- En época de lluvias como la primavera o el otoño tardío e invierno, el río Odra puede ir muy crecido y ser imposible realizar esta ruta. La mejor estación es por tanto el verano.

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Mapa topográfico


Perfil de elevación


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