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domingo, 7 de marzo de 2021

Hoya del Piscarciano

La Hoya del Piscarciano es una depresión kárstica ubicada en el extremo más septentrional del Valle de Manzanedo, en el norte burgalés. Dado su alejamiento de núcleos de población es un paraje muy poco visitado con mucho encanto natural. Su mayor atractivo son las cuevas de las Vacas, del Arenal y el Piscarciano, que dan nacimiento al río Trifón. Solo por visitar estas fenomenales cavidades, bien merece una visita a este aislado rincón.


Hoya del Piscarciano

Iniciaremos la excursión en la bonita localidad de Hoz de Arreba, emplazada en la parte más septentrional del Valle de Manzanedo. Podemos llegar por dos itinerarios: la primera por la carretera N-623, tras pasar Orbaneja del Castillo y subir al páramo de Bricia, tomaremos la salida que desciende hacia la localidad de Arreba, en el Valle de Zamanzas, continuando hasta San Miguel de Cornezuelo y Lándraves, para llegar finalmente a Hoz.


La segunda alternativa, quizás más rápida, es a través del páramo de Masa: una vez en Valdenoceda, atravesamos los Hocinos y nos desviaremos en Incinillas para continuar por el Valle de Manzanedo  hasta Hoz de Arreba.

El río Trifón divide Hoz de Arreba en dos barrios.
Hoz de Arreba es una encantadora localidad enclavada en un magnífico marco montañoso. El río Trifón divide el caserío del pueblo en dos barrios unidos por un puente de piedra. Precisamente a su nacimiento, en el interior de la Hoya del Piscarciano, será adonde nos dirijamos.


Saldremos entonces del pueblo en un primer tramo por la carretera, en dirección a Soncillo, la contraria a la que hemos venido. Solo deberemos caminar unos 600 metros hasta doblar una curva y salir del asfalto por la izquierda para incorporarnos a un marcado camino que desciende suavemente hacia la ribera del Trifón.

Dejamos la carretera saliendo por la izquierda.
En unos doscientos metros, llegamos a otro cruce justo a la altura de la diminuta ermita o humilladero dedicado a las Ánimas. Tomamos el camino de la izquierda y seguimos bajando suavemente hasta llegar a la orilla del Trifón.


El río lleva bastante caudal, estamos aún en tiempo de deshielo. Por fortuna, no es difícil vadearlo saltando entre las piedras y pasamos a la otra orilla, donde continua la pista.

Vadeamos el río Trifón.
Si continuáramos por el camino, nos alejaríamos de las orillas del río para rodear la hoya por su parte NO-N. Lo obviamos y seguimos por la margen derecha del curso de agua. Nuestro retorno será por el camino mencionado en primer lugar.


ORIGEN DEL NOMBRE EL PISCARCIANO

Por lo que cuenta la leyenda, estas frías y sinuosas grutas fueron un perfecto escondite para el bandolero que visitó en el siglo pasado y que da nombre al complejo, aunque otras fuentes le sitúan en la época napoleónica. Hay también tesis que apuntan, sin embargo, a que el nombre puede estar relacionado con Prisciliano, obispo del siglo IV de la Gallaecia romana, que fue el primer sentenciado a muerte por hereje de la iglesia católica


Al principio no encontramos el sendero, pero un poco más adelante, podemos incorporarnos a una delgada trocha que se abre paso entre la vegetación, a muy poca distancia del borde del agua.

Caminamos siguiendo la orilla del Trifón,
Hay bastante vegetación y debemos abrirnos paso en muchas ocasiones entre las ramas. Pero en líneas generales el camino se muestra razonablemente viable y podemos avanzar río arriba sin contratiempos.


El naciente arroyo Trifón lleva bastante agua. En algunos puntos forma pequeños saltos para salvar el desnivel en su transitar desde su nacedero hasta el valle. El barranco en que nos encontramos es estrecho, solo el murmullo del agua nos acompañará en este apartado lugar.


Es de suponer que en primavera o verano, la vegetación pueda ser demasiado tupida que pueda hacer esta vía incluso impracticable. Con mayor o menor dificultad, el camino termina sobre la orilla, en un punto en que es complicado vadearlo. Las aguas se precipitan por nuestra izquierda formando pequeños saltos. Se intuye que su nacimiento está cercano.

Llegamos al curso alto del Trifón, pero aún no vemos la cueva de las Vacas.
Retrocedemos unos metros y encontramos a la derecha una señal. Seguimos por esta dirección y en apenas cien metros alcanzamos efectivamente una gran apertura en la roca, a modo de gruta, de cuyo interior mana el agua con fuerza. Esta cavidad no es otra que la espectacular entrada de la Cueva de las Vacas, la mayor y más espectacular de la Hoya del Piscarciano.

El portalón de la Cueva de las Vacas se muestra grandioso dentro del bosque.

El paraje en el que nos encontramos es excepcional. Las enormes dimensiones del portal de la gruta y los dos saltos de agua que manan de su interior, conforman un bello conjunto.

El río Trifón tiene su nacedero en la Cueva de las Vacas.
Podemos penetrar un poco por el interior, con mucha precaución, el suelo está muy resbaladiz (la cueva es visitable con guía).

Es posible penetrar varias decenas de metros por el interior, extremando siempre la precaución.
Caminamos unos cincuenta metros por el interior. Apreciamos estalagmitas, columnas, pequeñas surgencias.



Una vez hemos disfrutado del encantador entorno de la cueva, continuamos nuestra visita por la hoya.


Subimos fácilmente a  la parte superior de la cueva, y nos plantamos en terreno llano, algo elevado y despejado, a la vista de una finca particular.
La cueva del Arenal es de muy difícil acceso, se halla unos metros más abajo de la de las Vacas, tiene mucho menos interés. Desistimos de llegar a su boca.


En el paraje en que nos encontramos ahora, cerca de una finca que parece desocupada, tomamos por primera vez constancia de las dimensiones de la hoya, en cuyo interior nos encontramos.

Finca particular junto a la cueva de las Vacas.
Seguimos por la derecha a la búsqueda de una pista que parece provenir de la carretera (visible) y se dirige a la granja. La encontramos, es muy amplia. Nos incorporamos a ella y continuamos por la izquierda. Buscamos la segunda cavidad, la Cueva del Piscarciano. Sabemos, por los mapas, que se halla muy cerca de la anterior que hemos visitado.


Y efectivamente, en apenas doscientos metros, sale a nuestra derecha un estrecho sendero que parece descender hacia la base de un roquedo. Hay mucha vegetación y es difícil descubrirlo hasta que no estamos prácticamente encima.

La base del roquedo por donde se introduce el agua en la cueva del Piscarciano está inundado.
Alcanzamos entonces la parte inferior abriéndonos paso entre las ramas hasta alcanzar la boca de la Cueva del Piscarciano. Hay mucha vegetación que impide la buena visibilidad del conjunto. El suelo se halla inundado, es impracticable aproximarse hasta la pared. Pero podemos acercarnos lo máximo posible saltando entre piedras para visualizar el sumidero. 

El agua se introduce en el sumidero de la Cueva del Piscarciano.
El abundante caudal de agua que desciende por la izquierda se introduce en una estrecha apertura. Esta corriente será la que aflore unos metros más al SO. en la surgencia de la recién visitada Cueva de las Vacas.



EL SISTEMA KÁRSTICO VACAS-ARENAS-PISCARCIANO


En el extremo norte de la depresión arrancan los 14 kilómetros de la cueva del Piscarciano, que han sido investigados, documentados y topografiados por colectivos españoles y una expedición inglesa. También hay en su interior un yacimiento arqueológico musterienses ocupado por neandertales. El sistema interconectado, buena parte del año está anegado por agua y también obstruido por el barro arrastrado. La entrada norte (sumidero del Piscarciano) solo es apta para profesionales de la espeleología (los grupos Edelweiss y Niphargus la han explorado sucesivas veces), pero la sur, en la entrada de las Vacas, puede visitarse  con ayuda de un guía hasta 800 metros y permiten apreciar bellas formaciones calcáreas como estalactitas, estalagmitas, columnas, gours... 


Incluye esta últimas un espectacular sumidero conocido como "El Embudo" que drena la aguas que temporalmente circulan a la cueva de las Arenas. A la entrada de la gruta se halla el voluminoso tronco caído de un haya centenaria.


El nombre de cueva "de las Vacas" parece que le viene dado por servir su enorme portal de entrada como abrigo para las vacas que pastaban por los montes.


De nuevo nos encontramos en un extraordinario rincón, donde la incesante acción kárstica ha modelado un entorno espectacular.


Pese a la mucha vegetación, nos acercamos lo más posible a la base de la roca. es suficiente el espacio para observar el sumidero. Retornamos al camino que traíamos unos metros más arriba y seguimos la marcha.

Subimos hacia las partes más altas de la hoya.

Ya solo nos queda el regreso a Hoz de Arreba. Siguiendo el camino que traíamos, en buen estado. Bordearemos la parte norte de la hoya.


La pista ahora se desarrolla por terreno abierto, avanzando por las partes más altas de la hoya. Disponemos entonces de mejores vistas y tomamos conciencia del lugar en que nos encontramos. Hay que prestar atención a la orientación porque no  hay referencias claras, es mejor guiarse por el GPS para no errar en los desvíos.

Descendemos de nuevo hacia la orilla del Trifón.
El recorrido que  nos queda es largo, pero muy cómodo, es casi todo cuesta abajo. En apenas 45 minutos desde que dejamos la Cueva del Piscarciano, alcanzaremos de nuevo el vado sobre el río Trifón. Cruzamos. Atención porque parte del recorrido que hemos hecho discurre por terreno privado, así que queda bajo la responsabilidad del caminante el transitar por estos terrenos. Si se tienen dudas, siempre es mejor dar la vuelta y retornar por el mismo camino que hemos traído siguiendo la orilla del Trifón.

El Trifón, más remansado, en su camino hacia el Ebro.
Solo nos queda ya entonces cubrir el tramo hasta la carretera y por ella, deshacer el camino que trajimos hasta entrar de nuevo en Hoz de Arriba.

Retornamos por la carretera a Hoz de Arreba.
A primera hora de la mañana tuvimos nieblas y no pudimos apreciar bien el precioso entorno montañoso que rodea el caserío de Hoz de Arreba.


Durante el camino de retorno, apreciamos más este bello rincón norte del Valle de Manzanedo.


Damos un último paseo por sus calles y nos acercamos a la iglesia de San Juan Evangelista, dando por finalizada la excursión.



HOYA DEL PISCARCIANO
Espacio natural
Valle de Manzanedo.
Dificultad
Media. Para llegar a la Cueva de las Vacas hay que caminar siguiendo la orilla del río Trifón por terreno con mucha maleza. La orientación no es fácil en el interior de la hoya. Añadimos a esto que en ciertas épocas, como el deshielo o tras fuertes lluvias, gran parte de la hoya puede estar prácticamente inundada siendo muy difícil moverse sobre todo por las partes más bajas y cercanas a las cuevas.
Tipo de camino
Carretera y pista desde Hoz de Arreba. Sendero de ribera hasta la Cueva de las Vacas. Pistas y caminos en el retorno visitando la Cueva del Piscarciano.
Ciclable
No.
Agua potable
Encontraremos en el río Trifón y en Hoz de Arreba.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Difícil. No hay señalización y en el interior de la hoya (sobre todo siguiendo la orilla del arroyo Trifón) hay mucha maleza y vegetación. Es muy recomendable llevar GPS.
Época recomendable
El otoño es buena época. En primavera, tras los deshielos, admiraremos el fuerte caudal del río Trifón y cómo el agua penetra y brota de las cavidades visitadas.
Inicio
Hoz de Arreba.
Distancia de Burgos
85,1 kilómetros.
Tiempo total
3 horas 5 minutos.
Tiempos de marcha
Hoz de Arreba-Cueva de las Vacas: 55 minutos; Cueva de las Vacas-Cueva del Piscarciano: 25 minutos: Cueva del Piscarciano-Hoz de Arreba: 1 hora 5 minutos.
Distancia total
9,1 kilómetros.
Interés
Paisajes forestales, cuevas, arquitectura rural de Hoz de Arreba, Valle de Manzanedo.
Altitud mínima
678 m.
Altitud máxima
817 m.
Desnivel acumulado
292 m.
Mapas
1:50000: 0109 Villarcayo.
1:25000: 0109-1 Villarcayo.


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Notas:
- Algunas zonas del interior de la hoya del Piscarciano son fincas privadas, atención a su paso.
- En la vertiente contraria de la Sierra de Munilla se encuentra la localidad de Munilla, desde donde parte un sendero que se dirige a Lándraves atravesando el espectacular paraje del desfiladero de las Palancas.
- Desde Hoz de Arriba parte también un camino montaraz que atraviesa el espinazo rocoso que separa su valle del vecino de Pradilla de Hoz de Arreba: Desde esta pequeña localidad también se puede acceder a la Hoya del PIscarciano descendiendo por al baarranco de la Vallengua, que desemboca en esta depresión.


Entradas relacionadas:



Mapa topográfico


Perfil de elevación


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martes, 17 de diciembre de 2019

Alto del Marul

El Alto del Marul es una montaña alomada que destaca sobre el páramo de Bricia. Su atractivo reside en que en su cima se halla aún uno de los búnkeres en mejor estado de conservación de la Guerra Civil Española. También se disfruta de espectaculares vistas sobre los valles y páramos del sur de las Merindades, ya en su confluencia con Cantabria.


Alto del Marul
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Imagen primaveral del Alto del Marul visto desde el Castro de Bricia.

Un poco más al norte de los Cañones del Ebro, se sitúa el Páramo de Bricia, una extensa paramera flanqueada por profundos barrancos que sirve de transición entre la comarca de los Loras y las Merindades. En esta llanura desolada destacan algunas elevaciones, como el Castro de Bricia (ver entrada Castro de Bricia) y, de entidad menor, el Alto del Marul, que nos disponemos a visitar. En su cima, como hemos reseñado en la presentación, permanecen aún los restos de un búnker y otras construcciones de la última Guerra Civil Española. La ascensión a esta montaña, sencilla, es por lo tanto muy interesante.


Campino


Para llegar a su cumbre, partiremos de la pequeña localidad burgalesa de Campino. Saldremos de Burgos por la carretera de Aguilar para desviarnos en Ubierna hacia el Puerto de Carrales. Tras pasar el Páramo de Masa y atravesar los cañones del Ebro, subimos al Páramo de Bricia. Una vez sobrepasadas a nuestra derecha las salidas que bajan al Valle de Manzanedo y Zamanzas, hay que estar atentos en tomar el desvío que nos dejará en Campino, donde muere la carretera. El pueblo está ubicado muy cerca del borde oriental del páramo que se asoma sobre el segundo de los valles mencionados.

Seguimos la pista que sale del pueblo por su parte NO.
Ya desde la carretera que traíamos, veíamos la perfecta silueta redondeada del Alto del Marul a nuestra derecha. Desde el mismo pueblo podríamos comenzar la excursión, pero tras sobrepasar la calle principal, aún avanzamos unos metros siguiendo una pista que se dirige hacia las elevaciones que se levantan al norte del pueblo.

Dejaremos el coche en un llano junto a una pequeña hoz al norte de Campino.
Tras pasar una pequeña hoz, al lado de una caseta, junto a la pista, dejaremos el coche y emprendemos la ruta.

Por terreno libre, iniciamos la subida por la ladera del Alto del Marul.
Al otro lado de la pista, se halla la ladera oeste del Alto del Marul. Nos incorporamos a ella comenzando a subir por terreno indefinido, pero fácil. Ganamos altura rápidamente.

La Serna vista desde la ladera del Marul.
El terreno es abrupto pero no encontramos especiales dificultades. Mirando hacia atrás, observamos con claridad la pequeña hoz o cluse donde hemos dejado el coche. Hacia nuestra derecha contemplamos ya con claridad el sector norte del Valle de Zamanzas y la pequeña Sierra de Munilla detrás. Nos damos cuenta que la sierra por la que nos movemos no es más que el flanco occidental del anticlinal del que se conformó ese valle.

Nos movemos por la pequeña sierra que conforma el flanco occidental del anticlinal de Zamanzas.
Las vistas hacia el este son cada vez mayores y más atractivas. Como se ha dicho, visualizamos el profundo Valle de Zamanzas a nuestros pies y la agreste línea de cumbres que lo flanquean, formadas por las Sierras de Munilla y la Serna, separadas por el espectacular Desfiladero de las Palancas, que apreciamos perfectamente desde aquí.

Continuamos ladera arriba.
Poco a poco vamos llegando al espinazo rocoso que ocupa la parte superior de esta montaña. Avanzamos sin dificultad.

Los restos de construcciones ocupan toda la parte superior del Alto del Marul.
Ya cerca del espinazo rocoso que ocupa la parte superior central de esta montaña, vamos superando por nuestra izquierda sucesivos graderíos hasta alcanzar la cresta. La alcanzamos. Tenemos ya a la vista la multitud de construcciones que pueblan su alargada cima.

Multitud de restos de construcciones abarrotan la cima.
Sobre la ladera que cae hacia el oeste, se desparraman muchos restos de antiguas edificaciones, muros, cercados, restos de refugios construidos en piedra.

Una gran línea de fortificación, a  modo de trinchera elevada recorre la cresta hacia el búnker.
Nos introducimos en el pasillo de una gran línea de fortificación, muy evidente, y nos dirigimos hacia la gran casamata o búnker de piedra que vemos al fondo, en el punto más alto de la montaña.


La línea está invadida de vegetación y algunas piedras sueltas. Saldremos de ella ya muy cerca del extremo. Llegamos fácilmente hasta la cima del Alto del Marul (1125 metros). Nuestro GPS marca 1145 metros, mientras en los mapas aparece 1125 m. Estas grandes divergencias no son infrecuentes en estas montañas olvidadas. Excelente estado de conservación del búnker que ocupa la cumbre. Espléndidas panorámicas en 360 grados a la redonda desde su interior. El nido de ametralladora que hubo aquí tuvo que controlar perfectamente el paso por la carretera de Santander.

Entrada al búnker,
Todo lo que vemos son las ruinas de instalaciones defensivas erigidas durante la Guerra Civil, quizás aprovechando otros restos de antiguas construcciones pastoriles que ya estaban aquí. Hoy solo se ve ruina y abandono.

Hacia el oeste, las cumbres gemelas de las Peñas Castro y Bricia.
La Sierra de Munilla hacia el este.
El pueblo de Bricia y la Sierra de Munilla detrás.
El búnker ocupa la cima de la montaña.
La panorámica desde el Alto del Marul abarca un amplio ángulo hacia el norte.

Desde aquí contemplamos extensas áreas del NO. de la provincia de Burgos en su confluencia con la cercana Cantabria. La cima es cómoda, podemos permanecer un buen rato disfrutando del paisaje

El desfiladero de las Palancas separa las pequeñas sierras de la Serna y Munilla.
El retorno al coche se producirá por el mismo itinerario. Cualquier otra alternativa es complicada, por terreno sucio, que no añadiría ningún valor a la excursión.


Durante el regreso, disfrutamos de otras vistas sobre la cuerda rocosa de la que forma parte esta pequeña pero interesante cima que hemos visitado.

Camino de retorno.


ALTO DEL MARUL
Espacio natural
Páramo de Bricia (Merindades).
Dificultad
Baja.
Tipo de camino
Libre siguiendo la ladera del monte.
Ciclable
No.
Agua potable
Solo encontraremos en el pueblo de Campino.
Tipo de marcha
Ida y vuelta.
Orientación
Fácil.
Época recomendable
Todo el año al ser un recorrido sencillo, pero preferible con tiempo seco.
Inicio
Campino
Distancia de Burgos
74,5 kilómetros.
Tiempo total
1 hora 15 minutos.
Tiempos de marcha
Ida: 35 minutos; regreso: 20 minutos.
Distancia total
2,8 kilómetros.
Interés
Búnker y restos defensivos de la Guerra Civil, panorámicas sobre el páramo de Bricia y sierras del NO. de Burgos y Cantabria.
Altitud mínima
968 m.
Altitud máxima
1145 m.
Desnivel acumulado
158 m
Mapas
1:50000: 0109 Villarcayo.
1:25000: 0109-3 Manzanedo.
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Notas:
- La excursión es fácil y sencillo que no pasa de un mero paseo por las elevaciones de esta zona del páramo de Bricia.
- Muy cerca de Campino, junto al cruce de la carretera general y el desvío que va al pueblo, se hallan otros restos de la Guerra civil y la postguerra como el Monumento a los Caídos y una iglesia campestre
- Esta excursión puede combinarse con la ascensión al cercano castro de Bricia, monte de mayor entidad. El punto de partida es desde el pueblo de Barrio de Bricia.

Monumento a los Caídos.

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