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domingo, 26 de marzo de 2017

Sendero de la Tesla

Clásico recorrido por el interior de la Sierra de la Tesla siguiendo los antiguos caminos por los que se la atravesaba pasando por el Portillo de Medina. Partiendo del pueblo de Hoz de Valdivielso, ascenderemos hasta el gran collado para retornar por Arroyo tras pasar por la espectacular garganta de la Canaleja, también llamada el "Paso Estrecho".


Sierra de la Tesla
Portillo de Medina


Hasta bien entrado el siglo XX, la Sierra de la Tesla suponía un formidable obstáculo para las comunicaciones entre Burgos y los puertos del norte y era paso obligado en el comercio que había entre la meseta y la costa. Bajando del Páramo de Masa por el Puerto del Almiñé, el llamado Camino de la Lana, los arrieros y transportistas debían superar la sierra. Para ello, existió desde tiempo inmemorial un paso por el llamado Portillo de Medina, un pequeño collado en la parte central de la sierra. Partiendo de los pueblos de Tartalés de los Montes y Arroyo de Valdivielso, los caminantes atravesaban la Tesla por este agreste portillo. Al otro lado, por su ladera norte, aún perduran los restos del castillo de Urría (también llamado de Montealegre), a modo de vigía de este histórico e importante paso.

Hoz de Valdivielso.
La ruta está catalogada hoy como PR y es una fenomenal opción para explorar y visitar el corazón de los bosques que pueblan el interior de la Sierra de la Tesla. Al ser el recorrido circular, podemos partir tanto desde Hoz como desde Arroyo de Valdivielso. En este caso, partiremos del primer pueblo, en el valle. Iniciaremos la excursión remontando el barranco de Tartalés.

Carretera de Hoz de Valdivielso a Tartalés de los Montes.
Llegaremos al Valle de Valdivielso, saliendo de Burgos por la N-623. Tras pasar el páramo de Masa y bajar el Puerto de la Mazorra, nos desviamos en Valdenoceda por la N-232 hacia Logroño. Pasamos el puente sobre el Ebro en Puente-Arenas y continuamos por la orilla izquierda del río hasta llegar en poco tiempo a Hoz de Valdivielso. En este blog ya hemos publicado algunas excursiones a la Tesla partiendo de este pueblo (ver las entradas Camino del Ebro y Sendero de Puerta).

Iniciamos la excursión subiendo por la calle principal de Hoz de Valdivielso.
A la entrada del pueblo, frente al bien conservado palacio de los Ruiz de Valdivielso,  del XVIII, aparcamos el coche e iniciamos la marcha. Tomando la calle principal, subimos por la calle central del pueblo, saliendo por su parte norte hacia la sierra. Pasamos el arroyo de Tartalés por un pequeño puente y dejamos a la derecha las ruinas de la ermita románica de Nuestra Señora de las Eras. El sendero tuerce a la izquierda para incorporarse en muy poco al asfalto de la carretera que sube de Hoz a Tartalés.
Este vial, supera la fuerte pendiente del barranco, realizando varias curvas. Caminando es fácil y sencillo y disfrutamos del paisaje pétreo que nos rodea.

Restos de la ermita de Nuestra Señora de las Eras e inicio de la hoz de Tartalés.
A nuestros lados se desploman empinados farallones rocosos sobre el arroyo que ha labrado esta estrecha hoz. En su parte superior, ha formado una preciosa cascada al salir por una estrecha abertura en la roca.

Subimos por la carretera hacia Tartalés.
La carretera, penetra en la sierra a través de un túnel, pero hasta hace escasamente cincuenta años, éste no existía y los vecinos de Tartalés tenían que desplazarse para subir y bajar al valle por un estrecho y peligrosísimo sendero que discurría aferrado a la pared.


Cascada de Tartalés


Aún son visibles algunos restos de este centenario sendero, hoy difuminados por las obras de la moderna carretera. Antes de llegar al túnel, sobre un pequeño mirador habilitado al efecto, admiramos la cascada, algo escasa de caudal pese a estar a finales del invierno aún.

Cascada de Tartalés.

Atravesamos el túnel y entramos enseguida en las primeras casas de Tartalés de los Montes, pintoresco pueblo enclavado en el corazón de la Sierra de la Tesla. La tranquilidad que se respira en este pueblo es total. Su núcleo urbano se halla rodeado de montañas y bosques por todos los lados y es un excelente punto de partida para recorrer todos los tesoros que esconde esta magnífica sierra. Continuamos por la carretera siguiendo a nuestra izquierda las aguas del arroyo de Tartalés. En esa dirección, tenemos buenas vistas de la bonita Peña del Agujero.

No entramos en el centro de Tartalés de los Montes y continuamos siguiendo la margen del arroyo.
Dejamos las últimas casas y tras pasar junto a una granja con vacas (¡cuidado con los perros…!) el sendero se adentra en el pinar transformándose en pista forestal.

Peña del Agujero.
Dejamos atrás Tartalés de los Montes.
El sendero se mantiene con buena factura, suficientemente ancho para caminar con comodidad, sin duda se construyó para facilitar a los carros y caballerías a remontar estas cuestas. La pendiente se agudiza  y el sendero se empina según nos acercamos a la cabecera del barranco. El silencio y la paz nos acompañan, solo se escucha el rumor de las aguas cantarinas del arroyo y el canto de algunos pájaros.

Subimos por una pista forestal hacia el Portillo de Medina.
Quince minutos después de haber abandonado Tartalés, atravesamos el arroyo y el camino gira a la izquierda subiendo con decisión entre los pinos. En medio kilómetro, el sendero que llevamos conecta con la gran pista carrozable que atraviesa longitudinalmente el interior de la Tesla. Nos incorporamos a ella por la izquierda y continuamos ya por terreno más llano y abierto.


A nuestra derecha nos acompaña la enriscada y recortada silueta de las cumbres de la Tesla y en unos pocos metros, visualizamos ya al fondo el portillo por donde debemos subir para llegar al paso que buscamos.

Conectamos con la gran pista que recorre el valle interior de la Tesla.
Es final de invierno, las temperaturas son muy suaves y el suelo se halla invadido de orugas procesionarias, que nos acompañan formando largas filas (por experiencia propia no se recomienda ni pisarlas ni caminar con brazos y piernas descubiertos).

Caminamos por la pista buscando a nuestra derecha el sendero que nos suba al portillo.
Seguimos por esta pista algo menos de un kilómetro, atentos a no pasarnos del desvío por el cual debemos subir al portillo. La caminata por este tramo es tranquila y cómoda. Llegamos por fin a la salida por la derecha. Aunque algo difuminado por el tiempo y la vegetación, se ve aún bien la traza del camino que emprende la ascensión definitiva al paso de montaña, que ya vemos unos metros más arriba.


El tramo final es hoy una estrecha senda bastante empinada que suaviza la pendiente realizando amplias curvas. Quizás en el pasado, tuvo una traza más ancha, lo que vemos hoy, no parece hábil para el paso de carros, sino estrictamente caminantes y caballerías. Según vamos ganando altura, vamos ganando magníficas panorámicas sobre la Tesla.

Panorámica desde el Portillo de Medina.
Remontamos con facilidad los 150 metros de desnivel hasta llegar a la cresta rocosa. Subiendo, nuestras vistas sobre la Tesla se engrandecen. Podemos ver con claridad las gargantas o cárcavas de Tartalés, Arroyo y Quecedo, enormes y bellas cluses formadas por la incesante acción erosiva del agua a lo largo de millones de años.

Paso clave en la sierra: el Portillo de Medina.
Llegamos al Portillo de Medina, un estrecho paso en el roquedo que conectaba las dos vertientes de la sierra. A nuestra izquierda, se levanta el promontorio del pico San Mamés, a nuestra derecha, sierra se enrisca y pierde altura progresivamente hacia la Horadada.

Vista hacia el SE. tomada desde la cumbre del pico San Mamés.
Esta sierra puede presumir de ser un auténtico manual de geología. Se trata de un perfecto anticlinal que ha sido vaciado en su interior formando una impresionante combe cubierto de bosques. En algunos lugares el núcleo del anticlinal sobresale entre la espesura formando una pequeña sierra interior. Todas las vistas son majestuosas desde donde estamos. Los dos flancos conforman un espacio único de carácter semi salvaje que invita a su recorrido y exploración.

Panorámica del sector NO. de la sierra vista desde el Portillo de Medina.


Vemos con claridad el carácter abrupto y enriscado de la cresta. El paisaje que se disfruta a nuestros pies es la gran llanada de Villarcayo y Medina de Pomar, salpicado de innumerables pueblos. Detrás y sucesivamente, los montes que separan el norte de Burgos con Cantabria y Vizcaya. Mirando el cordal hacia el NO., observamos al fondo la máxima cota de la sierra, la Peña Corva (ver entrada Peña Corva). Hacia el otro lado, más agreste y enriscada, la sierra pierde altura hacia el desfiladero de los Hocinos, no visible desde aquí. Pero lo que más llama la atención es la visión de los restos del Castillo de Urría, también llamado de Montealegre, emplazado en un auténtico nido de águilas unos doscientos metros por debajo de donde nos hallamos.


Castillo de Urría (Montealegre)


Las ruinas se levantan sobre un empinado altozano, en la misma ladera de la sierra, elevado más de trescientos metros sobre el nivel del valle. Desde donde estamos, no vemos ningún sendero o camino visible que nos pudiera conducir hasta él. Tampoco parece fácil su acceso desde el lado norte. La vegetación se aferra a las empinadas laderas que lo circundan.

Ruinas del castillo de Urría.
Pero es evidente que alguna función de vigilancia sobre este importante paso tuvo que tener al menos durante la Edad Media pues se halla a relativa poca distancia del Portillo de Medina. Dada la posición “aérea” del castillo, no debía resultar nada fácil el recorrido entre él y el mismísimo camino. El terreno es muy agreste, extremadamente complicado y los caminos que se dirigirían a la fortaleza, debían atravesar empinadas y peligrosas laderas. Junto con el vecino castillo de Toba (ver entrada Castillo de Malvecino), que también cumplía funciones de vigilancia de este camino, se trata del castillo más inaccesible, y quizás misterioso, de la provincia de Burgos.

Última ladera anterior al pico San Mamés (1264 metros).
Tras admirar el paisaje y desistir de intentar visitar el castillo, que dejamos para otra ocasión (su acceso parece factible por su vertiente norte), afrontamos la ascensión al pico San Mamés, que se halla muy cerca del portillo y es la segunda cumbre más alta de toda la sierra.



Para ello cresteamos hacia el lado NO. Remontando una empinada pero corta cuesta hasta llegar a la cumbre del San Mamés (1264 metros). Hito y buzón montañero. De nuevo, excepcionales y amplias panorámicas sobre toda la Tesla y el norte de Burgos. La cumbre es lo suficientemente holgada y cómoda como para sentarse, descansar  y comer algo antes de continuar la excursión.


Video


Nos marchamos con la promesa de recorrer íntegramente toda la cresta de la sierra que promete ser una extraordinaria excursión.

Cumbre del San Mamés.
Emprendemos el retorno. En primer lugar, debemos bajar al valle hasta el pueblo Arroyo de Valdivielso, para lo cual atravesaremos el espectacular paso de la Canaleja. Así pues, deshacemos el camino hasta el portillo desde el San Mamés e iniciamos el descenso por la ladera. Acortamos un poco el trayecto cortando por la derecha, primero por terreno abierto, aunque no difícil y después por un amplio cortafuegos que nos lleva a la pista cómodamente.
Descendemos hacia Arroyo desde la cresta de la sierra.
Por ella, debemos aún continuar unos metros, pendientes de llegar al punto, señalizado con un panel, en el cual debemos abandonarlo por la izquierda para tomar el sendero que desciende hacia Arroyo. Aunque en principio es estrecho y algo difuso, en seguida se ensancha y convierte de nuevo en pista forestal, abriéndose paso entre los pinos y perdiendo altitud con rapidez. Después de dejar un aljibe a nuestra izquierda, continuamos siguiendo la orilla del arroyo de San Pedro, que desciende con decisión hacia el paso clave de la Canaleja.


Siguiendo el curso del arroyo, que cruzamos, llegamos por fin a las inmediaciones de la garganta de la Canaleja. Impresiona comprobar como este exiguo arroyo pudo excavar y horadar esta espectacular cluse en el flanco del anticlinal a lo largo de millones de años. Las paredes laterales se desploman más de doscientos metros en vertical para dejar paso a las aguas del arroyo.

Camino de la Canaleja.
Estamos en el final del invierno, y aunque éste ha sido muy seco, el paso está inundado por las aguas del arroyo. Saltando de piedra en piedra, salvamos con facilidad su punto más estrecho.


Atravesamos la pequeña garganta con lentitud admirando una vez más la belleza de sus agujas y formaciones geológicas. En particular llama la atención una gran abertura de formas rectas sobre la pared vertical a una altura de unos veinte metros desde el arroyo, con posible origen no natural (¿antiguo eremitorio?).


Salimos definitivamente del paso estrecho dejando las últimas alturas de la sierra atrás. 


Por el camino que llevamos, entramos en las primeras casas de Arroyo de Valdivielso enseguida. Este pueblo destaca por la gran cantidad de casonas nobiliarias. Recorriendo su calle principal, podemos admirar magníficos blasones de los siglos XVII y XVIII en las fachadas de sus bien arregladas casas.



Arroyo de Valdivielso


Estamos atentos a desviarnos, a media calle, para tomar el camino de Valhermosa. Encontramos la señal y bajamos por un sendero, entre huertos. Cruzamos de nuevo por un puentecito el arroyo de San Pedro que desciende hacia el cercano Ebro.

Dejamos Arroyo de Valdivielso atrás.
Seguimos por la otra orilla, subimos y continuamos por un llano, entre campos de labor, dirigiéndonos sin pérdida hacia el cercano Valhemosa. La silueta agreste de la Tesla nos acompaña por la izquierda. Llegamos en breve a las primeras casas de Valhermosa, pueblo también situado junto a la carretera que recorre el norte del valle. La localidad presume también de buenos ejemplares de blasones en algunas de sus fachadas y bien merece la pena gastar unos minutos en entrar por sus calles y admirarlos. Destaca la casa-fortaleza de los Saravia de Rueda, edificada nada menos que en el siglo XV, rodeada de un recinto almenado y luciendo un gran blasón en su fachada principal sobre un bonito balcón.


Valhermosa


Retomamos a la carretera de nuevo abandonando Valhermosa. Aunque el PR recorre el último tramo por un camino que sigue al otro lado de la carretera siguiendo campos de labor, nosotros cubrimos esta última etapa por la carretera. En poco tiempo, recorremos el último kilómetro y medio hasta Hoz de Valdivielso, donde llegamos cuatro horas y media después de haberlo dejado a primera hora de la mañana. Finalizamos esta magnífica excursión.


SENDERO DE LA TESLA
Espacio natural
Sierra de la Tesla y Valle de Valdivielso.
Dificultad
Media.
Tipo de camino
Pistas y senderos de montaña, breve tramo por asfalto.
Ciclable
No.
Agua potable
Encontraremos en los pueblos y arroyos por los que pasamos.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Fácil.
Época recomendable
Todo el año aunque preferible con tiempo seco.
Inicio
Hoz de Valdivielso.
Distancia de Burgos
75,2 kilómetros.
Tiempo total
4 horas 20 minutos.
Tiempos de marcha
Hoz de Valdivielso-Tartalés de los Montes: 28 minutos; Tartalés de los Montes-Portillo de Medina: 1 hora 5 minutos; Portillo de Medina-Arroyo de Valdivielso: 1 hora 25 minutos; Arroyo de Valdivielso-Valhermosa-Hoz de Valdivielso: 50 minutos.
Distancia total
15 kilómetros.
Interés
Hoz y cascada de Tartalés, panorámicas de la Sierra de la Tesla, Portillo de Medina y pico San Mamés, garganta de la Canaleja, pueblos de Hoz de Valdivielso, Tartalés de los Montes, Arroyo de Valdivielso y Valhermosa.
Altitud mínima
594 m.
Altitud máxima
1262 m.
Desnivel acumulado
858 m.
Mapas
1:50000: 0110 Medina de Pomar; 0109 Villarcayo; 0135 Sedano; 0136 Oña.
1:25000: 0110-3 Nofuentes; 0109-4 Bisjueces; 0135-2 Dobro; 0136-1 Trespaderne.

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Notas:
- Excursión muy entretenida y amena, en el que visitamos cuatro pueblos, ascendemos a la cresta de la Sierra de la Tesla, atravesamos bosques y dos desfiladeros. Aunque no es especialmente difícil, se aconseja llevar GPS  para no perderse por sus caminos.
-En los cercanos pueblos de Valdenoceda y Puente-Arenas tenemos bar donde podemos descansar y tomar algo.
- El paso de la Canaleja puede tener mucho agua en primavera temprana, prever la posibilidad de tener que meter los pues en el agua.
- Si tenemos tiempo y fuerzas, podemos visitar otros puntos del valle, rico en fortalezas y casas blasonadas.


Entradas relacionadas:



Mapa topográfico


Perfil de elevación


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martes, 7 de febrero de 2017

Valle de las Navas: Utero y San Mamés desde Cobos junto a la Molina

En el centro de la comarca de las Torcas o Valle de las Navas, se levanta una pequeña elevación que llama la atención por sus vivos colores. Partiendo del pueblo de Cobos junto a la Molina, ascenderemos a esta sierra pasando por las dos cimas que vigilan sus extremos norte y sur: el Utero y el San Mamés.


Valle de las Navas


El Valle de las Navas es un particular territorio de transición entre la comarca de la Bureba y los altos del Páramo de Masa. Su origen geológico data del Mioceno. Su característica principal es su aspecto semiárido donde la erosión ha modelado barrancos y cárcavas dotando al paisaje de vivos colores cromáticos. Llaman sobremanera la atención las tonalidades marcadas por los estratos. La montaña que vamos a visitar, con sus dos cumbres principales, el Utero y el San Mamés, forman parte de una pequeña alineación que se extiende de sur a norte y ocupa la parte central de este espacio. Su ascensión es bastante sencilla y desde sus alturas podemos disfrutar de extensas panorámicas.
Iniciaremos la visita ascendiendo al Utero, adonde podemos acceder desde sus dos vertientes este y oeste desde los pueblos de Melgosa de Burgos y Cobos junto a la Molina respectivamente. Desde Cobos los caminos son más sencillos y partiremos de él.


Cobos junto a la Molina


Realizamos la excursión en invierno, cuando las nieves y la lluvia aún no ha llegado, por lo que los suelos están todavía duros. La naturaleza arcillosa del valle, hace que se conviertan en barrizales en épocas lluviosas y los caminos sean entonces impracticables.
A Cobos junto a la Molina podemos llegar por carretera desde Burgos tomando en primer lugar el desvío en Sotopalacios hacia Villarcayo. Una vez sobrepasado Peñahorada y el desvío a La Molina, nos salimos por la derecha siguiendo una carretera local que muere en el pueblo. También es posible llegar a Cobos a través de caminos rurales, en buen estado, partiendo de los pueblos de La Molina por el sur y desde Quintanarruz por el norte.

El verde primaveral contrasta vivamente con los tonos rojizos de los terrenos del Valle de las Navas.
Cobos junto a la Molina forma parte de la lista de pueblos felizmente recuperados del abandono y hoy mantiene cierta actividad, sobre todo en fin de semana.
En cualquier rincón de su amplia, y única calle central, podremos dejar el coche. Nos preparamos y salimos caminando por abandonando el pueblo por su lado norte. Esta pista, en buen estado, discurre muchos kilómetros de manera paralela al trazado del antiguo ferrocarril Santander-Mediterráneo y se dirige hacia el pueblo de Quintanarruz.

Salimos de Cobos por el camino de Quintanarruz. Al fondo, las ruinas de la ermita de Nuestra Señora de las Mercedes.
En este camino, a algo menos de dos kilómetros de Cobos, aún se levantan los restos de la ermita románica de Nuestra Señora de las Mercedes, hoy en fase de ruina.


Caminamos por esta pista unos cuatrocientos metros hasta llegar a un amplio cruce donde tomamos el desvío por nuestra derecha. Continuamos y entramos en terreno más ondulado dejando a ambos lados colinas y oteros aislados de vivos colores. Tras rodear varios campos de labor, hoy abandonados, tenemos que estar atentos, ya que debemos en poco abandonar de nuevo el camino por la derecha para atravesar un barbecho. Al otro lado de él, se halla el sendero, no visible desde donde estamos, que asciende hacia el Utero. No es sencillo encontrar el punto exacto donde debemos tomarlo si no llevamos un GPS.

Ladera oeste del Utero.
La montaña la tenemos delante de nosotros y apreciamos un sendero que sube hasta la cumbre, de forma aplanada. Cruzamos el campo y encontramos entre la vegetación el inicio del sendero que buscamos. Por él, iniciamos el ascenso.

Laderas occidentales del Utero.
El sendero describe algunas curvas, aferrado a la ladera, y gana altitud con rapidez. A medida que subimos, vamos dejando el valle abajo y apreciamos mejor las extraordinarias formaciones de oteros, barranqueras y cárcavas que conforman un paisaje quebrado y singular.

Tramo final hasta llegar al Utero.
Llegamos a un pequeño collado, antecima del Utero, donde nacen caminos por la derecha. Ya solo tenemos que superar una inclinada ladera para posicionarnos sobre la amplia meseta que forma la cima del Utero (989 metros) donde llegamos con facilidad. Buzón montañero y gran panel informativo del paisaje que se divisa desde aquí.
El Utero se levanta a modo de proa mirando hacia el norte. El paisaje que se disfruta desde aquí es excepcional. La amplitud abarca desde el páramo a nuestra izquierda pasando por todo el valle de las Navas norte y este, más la continuación de este pequeño cordal hacia el sur. Nos relajamos y descansamos, el lugar invita a ello. La visibilidad es impresionante ya que estamos en invierno.

Cima del Utero.
Panorámica hacia del norte desde el Utero.
Para regresar y hacer la ruta circular, lo mejor es recorrer el pequeño macizo continuando por el sur. Para ello, debemos seguir la línea de cresta hasta alcanzar su máxima altura por el sur, el San Mamés. Este recorrido es muy ameno ya que disfrutamos de magníficas vistas a ambos lados.


Video desde la cima del Utero


El recorrido es sencillo. Después de bajar al collado anterior de nuevo, continuamos por un cómodo sendero que recorre toda la cresta.


Durante el trayecto, vamos dejando atrás pequeñas alturas, fáciles todas ellas. A nuestra izquierda, tenemos el valle lateral donde se asienta el pueblo de Melgosa de Burgos. A nuestra derecha, las cárcavas y barrancos que descienden hacia la zona de Cobos. La mezcla de colores verdes y ocres dota al paisaje de un gran atractivo.

Recorremos el cordal Utero - San Mamés de norte a sur.
Seguimos la traza de camino que sigue toda la cresta. Aproximándonos ya al extremo sur, debemos subir aún una pequeña cuesta para alcanzar una meseta herbosa que se asoma sobre el pueblo de Tobes. Muy cerca, asomado sobre el borde, llegamos por fin al pico San Mamés (997 metros). Aunque es incluso un poco más alto que el Utero, destaca mucho menos sobre el llano y no hay ningún buzón. De hecho, si no fuera porque hay un gran panel informativo, pasaría incluso inadvertido desde la meseta. Extensas panorámicas también desde aquí sobre el valle y las alineaciones montañosas que lo cierran por el sur, entre las cuales destaca el monte de la Serrezuela.

Cumbre del San Mamés (996 metros).
Hemos recorrido toda la cresta y tenemos que emprender el regreso a Cobos descendiendo primero al llano. Muy cerca del San Mamés, iniciamos un descenso por una lengua de tierra que pierde altitud con rapidez.

Iniciamos el descenso desde la cima del San Mamés.
Aunque en algún tramo parece que se difumina, este sendero tiene continuidad y por él, aún seguimos un gran trecho perdiendo más y más altitud.

Vistas sobre el sector sur del Valle de las Navas.
Buscamos algún punto a nuestra derecha que nos permita salirnos para bajar por alguna vaguada hacia la pista que une los pueblos de Tobes y Rahedo con Cobos junto a la Molina. Pero según avanzamos, solo acertamos a ver terreno agreste y acarcavado por nuestra derecha.

Los estratos son muy visibles en todas las elevaciones del valle.
Ya no lejos del llano, en un punto indeterminado, nos saldremos por fin por la derecha siguiendo la sindicaciones de nuestro GPS, que supuestamente marca un camino, que no existe. Abandonamos la cresta entonces, remontamos una pequeña ladera y descendemos por el lado opuesto siguiendo quebradas hacia el llano.

Abandonamos la cresta.
No encontramos sendero alguno por la vertiente oeste, pero es tarde para retomar la cresta, así que nos descolgamos como podemos por terreno irregular, no excesivamente complicado, pero sí incómodo. Seguimos los bordes de antiguos sembrados a la búsqueda de la gran pista que nos lleve a Cobos.
Nos incorporaremos a la pista un poco más adelante tras haber remontado unas cuantas ondulaciones.
Caminamos siguiendo lindes de antiguos sembrados.


En esta roca apreciamos el conglomerado de materiales que forman el valle: calizas, yesos, margas, arcillas y arenas.
Una vez en la pista, solo tenemos que volver por ella hasta Cobos junto a la Molina sin salirnos. Aún queda bastante distancia (2 kilómetros y medio). Andamos con rapidez.

La montaña queda ahora a nuestra derecha.
A menos de dos kilómetros de Cobos, nos desviamos cien metros a nuestra derecha para visitar el Humedal de Peñahueca, bien señalizado. Se trata de una pequeña laguna que recoge las aguas que descienden del Utero. Sus orillas se han mantenido en estado original. Encontramos algunas aves limícolas por su interior.


Humedal de Peñahueca


Continuamos por la pista de nuevo. Tras un par de largas rectas y sus respectivas curvas, por fin cruzamos por debajo del puente del antiguo ferrocarril Santander-Mediterráneo para entrar, algo más dos horas y media después, en la calle principal de Cobos junto a la Molina. Fin de la excursión.

Túnel bajo el antiguo trazado del ferrocarril Santander-Mediterráneo, a la entrada de Cobos.
Antes de marcharnos, nos acercamos aún a la iglesia del pueblo, en perfecto estado de conservación para admirar su traza románica.




UTERO DESDE COBOS JUNTO A LA MOLINA
Espacio natural
Valle de las Navas. Terrenos del Mioceno.
Dificultad
Media, por sus dificultades de orientación, sobre todo en el retorno desde la cresta del Utero.
Tipo de camino
Pistas y sendero de montaña. En algunos tramos, terreno irregular bordeando sembrados.
Ciclable
Sí, excepto el primer tramo de descenso y retorno hacia Cobos.
Agua potable
No encontraremos más que en Cobos.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Media. El retorno se produce por terreno irregular sin referencias de ningún tipo en que podemos perdernos fácilmente.
Época recomendable
Verano y otoño. El resto del año los caminos pueden estar embarrados.
Inicio
Cobos junto  a la Molina.
Distancia de Burgos
28 kilómetros.
Tiempo total
2 horas 38 minutos.
Tiempos de marcha
Cobos-Utero: 58 minutos; Utero-San Mamés: 32 minutos; San Mamés-Cobos: 50 minutos.
Distancia total
9,23 kilómetros.
Interés
Coloridos paisajes del Mioceno. Panorámicas desde la cima del Utero. Pueblo de Cobos junto a la Molina.
Altitud mínima
750 m.
Altitud máxima
989 m.
Desnivel acumulado
426 m.
Mapas
1:50000: 0167 Montorio.
1:25000: 0167-4 Hontomín.
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f Notas:
- Aunque el itinerario es muy intuitivo, es recomendable disponer de GPS sobre todo para encontrar los caminos de subida y bajada ya que no hay ninguna referencia.
- Dadas las dificultades encontradas en el descenso, quizás es mejor continuar por la cresta para llegar al llano por el lado sur de la montaña y enlazar con la pista que va desde Tobes a La Molina. Desde antes de llegar a este último pueblo, podemos enlazar con el camino que sale hacia Cobos. Esta alternativa es bastante más larga, pero evita transitar por terreno difícil.
- Muy cerca de Cobos, a un lado de la pista que se dirige a Quintanarruz, encontramos sobre un altozano a nuestra izquierda los restos arruinados de la ermita románica de Nuestra Señora de las Mercedes.
- En época de lluvias, casi todos estos senderos son impracticables.

Ermita de Nuestra Señora de las Mercedes.

- El Valle de las Navas reúne excelentes condiciones para ser recorrido en bicicleta. Partiendo desde cualquiera de sus pueblos, podemos realizar rutas circulares visitando todos sus pueblos siguiendo siempre caminos libres de vehículos.


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