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martes, 9 de junio de 2020

Castillo de Petralata desde Soto de Bureba

En esta excursión combinaremos la visita a una interesante montaña con la historia y la arqueología. Desde el pueblo burebano de Soto de Bureba, ascenderemos al pico Castillo de Petralata, en los Montes Obarenes. El nombre no es circunstancial, ya que en su cima, un auténtico nido de águilas, se tiene constancia que se ubicó la antigua fortaleza medieval de Petralata, que jugó un importante papel en los primeros tiempos de la Reconquista.


Montes Obarenes

Sector occidental de los Obarenes. En primer término, el Castillo de Petralata. Detrás, el Pan Perdido.

Emprenderemos la excursión desde el pueblo burebano de Soto de Bureba. Salimos de Burgos por la autopista AP-1 hacia Briviesca, donde abandonamos la autopista, continuando por la antigua N-1 hasta tomar la salida por la izquierda hacia Busto de Bureba. A la salida de esta localidad, tomaremos la N-232 en dirección a Oña. En apenas dos kilómetros, la abandonamos por la derecha tomando el ramal hacia Quintanilla Cabe Soto. Una vez atravesada esta pequeña localidad, seguimos por una pista, que en apenas trescientos metros, nos deja en el caserío de Soto de Bureba.

Nos acercamos a Soto de Bureba por una pista desde Quintanilla Cabe Soto. Al fondo, los Montes Obarenes.
No encontramos a nadie en esta pequeña localidad, compuesta de varias construcciones abandonadas o en ruina. No obstante la presencia de algunas casas restauradas, nos indica la estancia ocasional de algunos vecinos. Pero lo que más interesa de Soto de Bureba es su magnífica iglesia dedicada a San Andrés, uno de los mejores ejemplos de arquitectura románica burebana. En el templo destaca su espléndida portada y ábside. Hablaremos más abajo de este templo que será un magnífico colofón a la excursión.

Soto de Bureba.
Precisamente junto a la fachada de la casa ubicada junto al templo, cerrada a cal y canto, dejaremos el coche y nos preparamos para emprender la excursión de hoy.

Una ancha pista se dirige desde Soto de Bureba hasta la base de los Obarenes.
La aproximación a la sierra, se producirá siguiendo la amplia pista por la que hemos venido desde Quintanilla Cabe Soto y continúa hasta la base de la sierra. Salimos por ella.

Caminamos con comodidad por la pista, aproximándonos a la ladera entre trigales.
Los Montes Obarenes se muestran frente a nosotros con majestuosidad cerrando todo el horizonte por el norte. Esta sierra, conforma una fenomenal barrera montañosa que separa el norte de la Bureba del sur de las Merindades. Esta alineación montañosa puede considerarse la última estribación por el sur de la Cordillera Cantábrica.

El Pan Perdido destaca sobre el resto de cumbres en este sector de los Obarenes.
Los Montes Obarenes son aún un gran desconocido para senderistas y montañeros. Pese a su modesta altitud (no sobrepasa en ningún punto los 1500 metros) presenta interesantes cumbres y recorridos por sus recortadas crestas además de frondosos bosques en su ladera norte.

Llegamos a la base de la sierra e iniciamos el ascenso.
Por la pista nos vamos acercando rápidamente a la base de la ladera. De hecho hubiéramos podido aproximarnos aún más con el coche, pero este recorrido inicial a pie nos sirve para "aclimatarnos" antes de emprender las rampas que nos esperan. En cualquier caso este recorrido es cómodo y placentero.

Subimos a la cresta siguiendo estrechos senderos con pendiente moderada.
Destaca a nuestra izquierda la molde agreste del Pan Perdido (1235 metros), la cumbre más significativa del sector sur de los Obarenes elevándose 400 metros sobre los llanos de la Bureba. Inmediatamente a su derecha y separada de él por un collado, se ubica el conjunto de riscos que compone el Castillo de Petralata y su vecina cima del pico Custodio o El Castillo.


En algo menos de dos kilómetros, llegaremos por fin a un destacado cruce justo en la base de la ladera. Tomaremos el lado derecho, siguiendo la señalización. Entramos en el bosque y ascendemos por un sendero que gana altura entre los árboles describiendo un par de curvas cerradas. Subida cómoda en general.

Entrante de roca que da acceso al Collado de las Cabras.
Pronto, alcanzaremos la cresta de la sierra, abordando un pequeño paso rocoso señalizado con una pequeña señal. Es el Collado de las Cabras (1125 metros), ubicado entre el Pan Perdido y el Castillo de Petralata.

Ladera que sube al Pan Perdido, vista desde el Collado de las Cabras
A nuestra izquierda tenemos la empinada ladera que sube hasta la cima del Pan Perdido. A la derecha, el roquedo donde se ubica nuestro destino. El Castillo de Petralata no destaca en absoluto, ya que su punto culminante, donde se halla la cima y como comprobaremos más tarde, no es de ningún modo evidente.

Hacia el este visualizamos el Castillo de Petralata
Continuamos hacia el este, camino del Castillo. En un primer momento bordeamos por la izquierda un roquedo y descendemos ya por la vertiente sur por terreno herboso e indefinido hasta encontrar una trocha. A media ladera, alcanzamos la base del roquedo dejando el collado atrás. A nuestra derecha, visualizamos trochas de montaña que por terreno difícil, suben buscando pasillos entre las rocas hacia la cresta. Desde donde estamos, las cimas nos parecen inaccesibles y no tenemos idea de cuál es el Castillo de Petralata, nuestro destino final.

Desde una altura cercana al castillo, obtenemos esta bonita foto de la cresta hacia el oeste.
Tras un par de ataques o intentos infructuosos por empinados pasos de roca, seguimos manteniéndonos a media ladera. Encontramos una trocha que parece más consistente. Por ella, llegaremos hasta una destacada vaguada por la derecha que parece alcanzar un collado o entrante entre la barrera rocosa arriba. Subimos por ella sin grandes dificultades y nos plantamos de nuevo en la cresta, ya sobre la vertiente sur de la sierra.

Vaguada por la que subimos a la cresta en las proximidades del castillo.
La senda continúa aún girando hacia el oeste y remonta una vaguada herbosa, penetrando finalmente por una canal flanqueada entre paredes verticales. En esta subida, podemos ver a nuestra derecha arriba, sobre el roquedo, el buzón que indica la cima del Castillo de Petralata.

Canal de acceso al Castillo de Petralata.
Vistas aéreas desde la cima.
Superamos esta canal y nos plantamos sobre una balconada herbosa, junto a un destacado espolón rocoso y asomada sobre la vertiente norte.

La parte inferior de la cumbre es un pequeño balcón asomado al norte. Aquí se halló supuestamente el sector principal del Castillo de Petralata. Hoy apenas queda ningún vestigio.
Supuestamente es sobre este balcón donde se ubicó la parte principal del Castillo medieval de Petralata. Se trata de un auténtico nido de águilas. Hoy no es más que un reducido espacio rodeado de riscos donde no quedan apenas ningún vestigio. La vertiente sur queda oculta por una muralla rocosa, en cuya base descubrimos un gran agujero de aspecto artificial Es evidente que se trata del aljibe del antiguo castillo.

Aljibe.
Escalones tallados en la roca.
Pero la cumbre o punto más alto se sitúa justo en la vertical de este aljibe. Desde donde estamos, no distinguimos ningún hito o buzón. Tal como nos habíamos documentado, precisamente junto al aljibe, se ubica el paso clave para llegar a la cima: escondido entre la hierba encontramos unos escalones tallados. Con un poco de cuidado y afianzándonos con las manos, subimos por ellos hasta lo alto de la pared roca y muy afilada. El buzón sigue sin verse no obstante.

Vista hacia el noroeste. Al fondo, el pueblo de Barcina de los Montes.
Tenemos ya vista sobre las dos vertientes norte y sur y el patio es considerable. No es peligroso pero hay que moverse con precaución.

Curiosa roca sobre la vertiente norte con forma de as de bastos.
Hacia el este, a unos quince metros, la cresta donde nos encontramos se prolonga hasta su punto más alto donde parece hacer un curioso paso de roca.


Extremando la precaución, nos descolgamos por el lado norte para por él, alcanzar este pasillo entre dos grandes losas. A la derecha de ella, aparece repentinamente el buzón y placa que indica que hemos llegado a la cima del Castillo de Petralata (1208 metros).


Buzón del Castillo de Petralata (1208 metros).
Vista de la sierra hacia el oeste. A la izquierda, la Bureba, a la derecha, las Merindades, al fondo, el Pan Perdido.
Excepcional ubicación, cuesta creer que aquí pudo estar ubicada la torre superior de vigilancia como se ha documentado. El espacio es mínimo y hay patio por los cuatro costados.

El Castillo de Petralata visto desde el pico Custodio. La cumbre es la pared central de la foto.
No debió ser fácil moverse por estas alturas con seguridad. Hoy no queda nada, ni vestigio alguno que indique que aquí huno una construcción. Excepcionales panorámicas sobre la sierra en ambos lados este y oeste.

Vista hacia el este. la sierra continúa enriscándose hacia el Custodio y el Carrascal camino del Portillo de Busto.
Pero la cima no es cómoda, es estrecha y debemos prestar mucha atención a no dar un paso en falso.


Video desde la cima del Castillo de Petralata



Después de hacer algunas fotos, retornamos por el pasillo aéreo hasta alcanzar de nuevo la escalera tallada y llegar de nuevo al "patio" del castillo, donde nos encontramos más confortables.

De nuevo en el balcón herboso, descansamos en él.
Es éste el lugar perfecto e indicado para descansar, relajarse, disfrutar del paisaje. Aunque el suelo está tapizado de espesa vegetación encontramos fácilmente fragmentos de teja roja, señal definitiva de que aquí hubo una construcción que no pudo ser otra que una fortaleza de vigilancia.

Fragmentos de teja de "terra sigilata"



El castillo de Petralata


En su origen podría haber sido una construcción tardorromana de los siglos IV o V y de esa época podría ser, también, su aljibe y la escalera de acceso, conjunto que en la Alta Edad Media se habría completado con una torre de vigilancia y otras dependencias. Fueron los cronistas musulmanes los que se refieren a él por primera vez, cuando en 934 atacaron la "fortaleza de Oña", su llano y el monasterio. El castillo de Petralata aparece en la documentación medieval en 1040 en la carta de arras del conde García Sánchez III de Pamplona y posiblemente por aquel entonces pertenecía aún al reino navarro. Más tarde, Ramiro I de Aragón lo dona al monasterio de San Salvador de Oña, pero pierde eficacia militar ante Frías.


Foto y texto extraídos del libro "Burgos Castillos y Fortalezas"

Tuvo protagonismo durante los conflictos fronterizos entre Navarra y Castilla, donde pudo haber servido de frontera junto con las fortalezas de Tedeja (Trespaderne) y Pancorbo. Tras la batalla de Atapuerca (1054) pasó a Castilla definitivamente y ya desde el siglo XII, perdió importancia hasta desaparecer casi por completo cualquier resto o mención a él, sumiéndose su paradero en el más absoluto misterio, aún no del todo esclarecido.


Habiendo descansado y disfrutado del lugar, muy evocador, iniciamos el retorno. No hay alternativas viables para descender al llano y volver a Soto de Bureba que no sean por el mismo itinerario. La ladera sur de los Obarenes caen en picado en este sector y no son muchas las opciones por las que acceder a la cresta. Si tenemos tiempo y ganas, una posible alternativa sería continuar siguiendo la cuerda de la sierra hasta el Puerto del Busto, visitando por el camino el Castillo o pico Custodio (1218 metros), el hayedo norte y el Carrascal (1140 metros) (ver entrada Pan Perdido).

Retorno a Soto de Bureba.

Pero si no disponemos de un segundo vehículo de apoyo sobre el puerto, el retorno hasta Soto de Bureba es una ardua caminata que sobre todo en época calurosa no es recomendable.


Si tenemos tiempo y no conocemos el Pan Perdido, entonces es una magnífica alternativa visitar esta fácil cima. Desde el collado de las Cabras solo debemos remontar los escasos 120 metros de desnivel que nos separa de la cumbre.

Cumbre del Pan Perdido (1235 metros).
Es una opción muy recomendable y sencilla.

El Pan Perdido visto desde Soto de Bureba.
De igual manera, el retorno desde el Pan Perdido a Soto de Bureba debe realizarse de nuevo retornando al collado de las Cabras.

Iglesia de San Andrés en Soto de Bureba.

CASTILLO DE PETRALATA DESDE SOTO DE BUREBA
Espacio natural
Montes Obarenes, Bureba Norte.
Dificultad
Media-alta. Ésta residirá en la dificultad en moverse por terreno muy agreste e inclinado así como en el acceso al roquedo donde se halla cima.
Tipo de camino
Pistas en el llano, terreno libre y trochas de montaña en la sierra.
Ciclable
No.
Agua potable
No encontraremos en todo el recorrido y tampoco en Soto de Bureba. Atención si visitamos esta cumbre en un día caluroso de verano.
Tipo de marcha
Ida y vuelta.
Orientación
El recorrido está señalizado hasta el collado porque forma parte del camino al Pan Perdido. Las sendas que nos llevarán a lo alto del Castillo de Petralata no son nada evidentes.
Época recomendable
Cualquier época excepto los meses calurosos de verano. Evitar también los días muy fríos de invierno en que pudiéramos encontrar neveros e incluso hielo en las zonas más sombrías del entorno de la cumbre.
Inicio
Soto de Bureba.
Distancia de Burgos
67,7 kilómetros.
Tiempo total
Unas 3 horas.
Tiempos de marcha
Soto de Bureba-Castillo de Petralata: 2 horas; Castillo de Petralata-Soto de Bureba: 1 hora.
Distancia total
6,7 kilómetros.
Interés
Cima del Castillo de Petralata, vistas sobre la Bureba y sur de las Merindades, iglesia románica de Soto de Bureba.
Altitud mínima
747 m.
Altitud máxima
1207 m.
Desnivel acumulado
465 m.
Mapas
1:50000: 0136 Oña.
1:25000: 0136-4 Miraveche.









Notas:
- Pese a su corta longitud, la excursión no es sencilla por varios motivos: el ascenso final a lo alto del Castillo de Petralata no es evidente es fácil extraviarse. El acceso final a la cima es bastante expuesto. No se debe intentar si no se está habituado a caminar por este tipo de terreno.
- En esta excursión hemos partido desde el mismo pueblo de Soto de Bureba, pero como se ha comentado, es posible continuar por la pista hasta prácticamente la base de la ladera, lo cual ahorra unos tres kilómetros de aproximación entre ida y vuelta.
- La iglesia de Soto de Bureba es uno de los mejores ejemplos de románico burebano. especialmente interesante es la portada, los canecillos del alero y el ábside. Para visitar el interior hay que encontrar algún vecino que pueda tener las llaves (algo complicado por estar el pueblo la mayor parte del tiempo deshabitado).



Iglesia de San Andrés de Soto de Bureba


El templo de Soto de Bureba es una extraordinaria muestra del románico rural. Su esbelto ábside, con los contrafuertes formados por haces de columnas, posee un hermoso ventanal e interesantes canecillos. Sobre el crucero se yergue una torre, construida modernamente después de derrumbarse la primitiva espadaña. Para acceso hasta las troneras existe un husillo cilíndrico dentro del cual se esconden las escaleras, La puerta abierta en la fachada del mediodía, es considerada como una de las piezas más excelsas del románico burgalés. Consta de tres archivoltas engalanadas con múltiples figuras humanas y de animales. Como apoyos se dispusieron seis columnas con algunos de sus fustes ornados con entrelazos. Un arco escarzano forma el vano de entrada, con los signos del zodiaco marcados en sus dovelas. Aparte, en una inscripción quedó marcado el nombre de sus autores, Pedro Ega y Juan Miguélez y la fecha de realización, año 1176, con lo cual se incrementa el valor de la obra. En el muro del hastial existe un magnífico óculo de vano tetralobulado.









Entradas relacionadas:


Mapa topográfico


Perfil de elevación

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viernes, 17 de julio de 2015

Pan Perdido desde el Portillo de Busto

Los Montes Obarenes cierran por el norte la comarca de la Bureba y es la sierra más al sur de las que se consideran constituyen la orla meridional de la Cordillera Cantábrica. En su ramal sur, extiende unos 25 kilómetros desde las cercanías de Oña hasta más allá de Pancorbo. Compuesto por modestas alturas, sí destaca por el carácter agreste de muchas de sus cumbres. En esta ocasión, ascenderemos a la cima burebana más emblemática: el Pan Perdido, adonde subimos desde el Puerto del Alto del Portillo del Busto.

Aunque en algunas guías y libros aparecen los Montes Obarenes como pertenecientes al Sistema Ibérico, lo cierto es que su origen y composición geológica más corresponden a la Cordillera Cantábrica, de cuya orla de sierras meridionales forma parte.


Dentro de su sector burebano, entre Pancorbo y Oña, destaca como se ha comentado en la introducción una cima con el sugestivo nombre del Pan Perdido. Su silueta es fácilmente reconocible desde la Bureba. Aunque su altura no es muy elevada (apenas sobrepasa los 1235 metros) su ascensión recorriendo la cresta puede ser bastante dificultosa dada la naturaleza agreste de las cumbres que la preceden. Partiremos desde el aparcamiento que hay en el Puerto del Alto del Portillo del Busto.

Aparcamiento en el Puerto del Alto del Portillo del Busto.
Llegaremos desde Burgos saliendo por la N-I. Pasado Briviesca, debemos estar atentos a la salida a la izquierda hacia el pueblo de Busto de Bureba. Desde allí, tomaremos la carretera local que se dirige al portillo. Justo en lo alto del puerto, dejamos el coche en el aparcamiento establecido al efecto, junto a un bonito mirador. En el mismo parking, nace la senda que asciende hasta el Pan Perdido.

Primer obstáculo: el Carrascal.
Comenzamos el recorrido subiendo primero fácilmente hasta la cresta, donde encontramos un mirador sobre la Bureba.

Afrontamos la travesía por la cresta hacia el Pan Perdido.
Debemos recorrer la cresta dejando la Bureba a nuestra izquierda. La cima del Pan Perdido no es visible aún, pues la ocultan varias aristas rocosas intermedias, la primera de las cuales vemos cerca. Todo el trayectoo deberemos realizarlo haciendo continuos rodeos para sortear estos riscos, algunos muy aéreos, dotando a la ruta de cierto carácter “alpino”.

Vista del valle del Portillo de Busto. Al fondo: el pico Humión.
El primer obstáculo, muy cerca del portillo, es el llamado Carrascal: se trata de un estrecho crestón que nos obliga a descender hacia nuestra derecha unos 50 metros. Lo sorteamos y remontamos unos metros más adelante ascendiendo por una empinada vaguada. La intuición nos irá abriendo camino buscando el mejor punto donde atacar mejor siempre el cordal. Una vez en él, avanzamos unos quinientos metros más hasta toparnos con el siguiente obstáculo. Divisamos ya el Pan Perdido al fondo, pero entre medias, contemplamos una sucesión de riscos y afilados peñascos que nos parecen insalvables.

Avanzamos muchos metros por la ladera norte a poca distancia de la cresta.
Por al lado sur, cayendo hacia la Bureba, las laderas son rocosas con fuerte pendiente. Hacia el norte, a nuestra derecha, las laderas se presentan suaves y cubiertas de vegetación. Descendemos entonces de nuevo hacia este lado y nos introducimos enseguida en el bosque. Una senda algo difusa, discurre paralela a la línea de cumbres pero a una cota unos 50 metros menor. Por esta senda, recorremos casi un kilómetro, buscando el mejor punto a nuestra izquierda donde podamos atacar la cresta de nuevo. Lo conseguimos incorporándonos de nuevo a la divisoria subiendo entre los árboles. Llegamos enseguida a una pequeña cima donde encontramos una placa y buzón indicado como pico Custodio, 1235 metros. Sin duda se debe tratar de un error ya que no hay ninguna cumbre entre el portillo y el Pan Perdido que supere los 1200 metros.

Cima del pico Custodio.
Continuamos siguiendo el estrecho cordal hacia nuestro siguiente obstáculo, el llamado “El Castillo”: un gran crestón calizo que ofrece fuertes caídas verticales sobre ambas vertientes. Y es en esta zona donde precisamente se cree se ubicó el legendario Castillo de Petralata. De su existencia no se tienen dudas, ya que fue cabeza de un alfoz medieval, aunque su paradero no ha empezado a estar claro hasta hace relativamenre poco tiempo. es este paraje de los Montes Obarenes, muy cerca del pico Custodio, donde se han encontrado restos y huellas de que efectivamente aquí estuvo ubicado.


El castillo de Petralata

En su origen podría haber sido una construcción tardorromana de los siglos IV o V y de esa época podría ser, también, su aljibe y la escalera de acceso, conjunto que en la Alta Edad Media se habría completado con una torre de vigilancia y otras dependencias. Fueron los cronistas musulmanes los que se refieren a él por primera vez, cuando en 934 atacaron la "fortaleza de Oña", su llano y el monasterio. El castillo de Petralata aparece en la documentación medieval en 1040 en la carta de arras del conde García Sánchez III de Pamplona y posiblemente por aquel entonces pertenecía aún al reino navarro. Más tarde, Ramiro I de Aragón lo dona al monasterio de San Salvador de Oña, pero pierde eficacia militar ante Frías.


Foto y texto extraídos del libro "Burgos Castillos y Fortalezas"

Tuvo protagonismo durante los conflictos fronterizos entre Navarra y Castilla, donde pudo haber servido de frontera junto con las fortalezas de Tedeja (Trespaderne) y Pancorbo. Tras la batalla de Atapuerca (1054) pasó a Castilla definitivamente y ya desde el siglo XII, perdió importancia hasta desaparecer casi por completo cualquier resto o mención a él, sumiéndose su paradero en el más absoluto misterio, aún no del todo esclarecido.



Llegamos hasta el límite accesible y analizamos el mejor rodeo posible para salvarlo: hacia la derecha, no vemos posible descender por presentar grandes vacíos en vertical, por lo que perdemos altitud unos metros a nuestra izquierda. Continuamos unos metros por la ladera buscando el mejor acceso al collado que hay entre el Castillo y el Pan Perdido, que vemos cada vez más cercano.

Avanzando por la cresta. En primer término, el Castillo. Al fondo, el Pan Perdido.
Pero el terreno es más difícil de lo que parece y la fuerte pendiente de la ladera unida a la vegetación, nos hace progresar lentamente. No es posible por este al lado hasta el collado. Nos encaramamos a la cresta como podemos, muy cerca del Castillo, consiguiendo con cierta fortuna y algo de pericia pasar a la ladera norte atravesando los riscos. Con precaución, descendemos por una empinada vaguada salvando así el tramo más complicado y aéreo de toda la ruta. Por este lado, conseguimos así incorporarnos al gran collado que hay anterior al Pan Perdido.

Continuamos por la ladera norte hacia el collado anterior al Pan Perdido.
Justo antes de la ladera final hasta la cima, encontramos el camino señalizado que sube desde el llano abajo. Divisamos sobre la llanura el semidespoblado lugar de Soto de Bureba y más a la derecha, el caserío de Navas de Bureba. La ascensión final al Pan Perdido es ya muy sencilla, sólo tenemos que remontar una larga ladera superando un desnivel de unos 50 metros por un estrecho pero cómodo sendero hasta llegar a la cima.

Entrada del camino que sube hasta el collado.
Cumbre del Pan Perdido (1235 metros). Gran hito con buzón del Club Mirandés de Montaña. Enormes panorámicas por todas las vertientes. Hacia el sur: la gran llanura de la Bureba con la inconfundible silueta de la Sierra de la Demanda de fondo. Hacia el norte, la sucesión de alineaciones montañosas que se suceden de SE. a NO.: los Montes Obarenes en primer término, tras ellos las sierras de Oña, la Llana, la Tesla y más al fondo, los perfiles de los Montes de la Peña y la Sierra de Árcena. A pesar de la tenue neblina, podemos atisbar también las primeras cumbres de la Montaña Palentina.

Cima del Pan Perdido (1248 metros).
Hacia el NE. destaca la mole del pico Humión (1436 metros), máxima cumbre de los Obarenes(ver la entrada Humión y Flor desde Orbañanos) y que destaca en un gran área en su derredor. Entre nuestra posición y esta cima, el valle donde se hallan los pueblos de La Aldea, Zangández y La Molina del Portillo del Busto. El llamado Monte de Valdemoro, entre los pueblos de Tobera y Valderrama, nos impide la vista sobre Frías, que debe estar exactamente al norte de nuestra posición.

Panorámica hacia el norte. El pueblo que se ve es Barcina de los Montes.
Panorámica hacia el sur. En primer término, abajo, el pueblo de Navas de Bureba.
Tras descansar y tomar fotos, iniciamos el regreso. Éste pudiera realizarse por la cresta exactamente por el mismo itinerario que hemos llevado, pero preferimos descender a media ladera desde el collado hacia el sur para remontar la sierra hasta el portillo. Un sinuoso y en algunos tramos poco destacado sendero recorre toda la ladera. Ésta está tapizada por una sucesión de manchas de bosque bajo y matorral. En algunos tramos se pueden encontrar algunas barranqueras, por lo que es importante no despistarse de esta senda para no descender demasiado y encontrarnos con terreno difícil. Como referencia, lo mejor es avanzar sin apartarnos de la pared rocosa que nos acompaña permanentemente a nuestra izquierda.

Regresamos al Portillo del Busto a media ladera por la cara norte.
Huelga decir que lo mejor es, si se dispone de GPS, seguir el recorrido para estar seguro de no perder en ningún momento el camino y poder cubrir tranquilamente los más de tres kilómetros que nos separan del Portillo del Busto, de donde hemos salido hace unas cuatro horas.


PAN PERDIDO
DificultadMedio-alta. El recorrido por la cresta es en su mayor parte muy expuesto por lo que hay que realizar continuos rodeos.
CiclableNo.
CircularSí.
OrientaciónMedia. En algunos tramos hay que continuar guiados por la intuición.
Época recomendableDe marzo a noviembre. Evitar días fríos y lluviosos.
InicioAparcamiento del Alto del Portillo del Busto.
Distancia de Burgos67,2 kilómetros.
Tiempo total4 horas 20 minutos.
Distancia total8,1 kilómetros.
InterésRecorrido por una cresta alpina, panorámicas sobre la Bureba y el norte burgalés.
Altitud mínima956 m.
Altitud máxima1234 m.
Mapas
1:50000: 0136 Oña.
1:25000: 0136-4 Miraveche.


Notas:
- La distancia a cubrir no es grande, pero el terreno es muy complicado y obliga a continuar subidas y bajas desde la cresta para sortear los obstáculos rocosos.
- Algunos tramos son bastantes aéreos, es conveniente tener un mínimo de precaución y no arriesgar.
- Desde el aparcamiento del Alto del Portillo nace también la ruta de la Herradura que recorre la cresta hacia el este y desciende por el curioso paso de la Herradura hasta La Molina del Portillo del Busto.


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  • Cuchillos desde Barcina de los Montes
  • Mesa de Oña desde La Parte de Bureba.



  • Recuenco

    Humión


    Mapa topográfico


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