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domingo, 7 de noviembre de 2021

Hayedo de la Verdina

Visitamos uno de los hayedos más recónditos de la provincia de Burgos. Se ubica en los Montes Obarenes. Partiendo de la población de Cubilla, ascenderemos por un escondido barranco atravesando un magnífico bosque caducifolio hasta alcanzar el portillo de la Planadilla, entre los picos Cantoña y la Peña Maya. Retornamos por otro barranco lateral hasta el punto de salida descendiendo por el interior de otro bosque de montaña. Al discurrir en todo momento por terreno agreste y sin señalizar, es necesario llevar GPS o mapas para no perderse por estos parajes.


Hayedo de la Verdinaf

  
Iniciamos la excursión desde las proximidades de la localidad de Cubilla de la Sierra, localidad emplazada en un tranquilo paraje de los Montes Obarenes. La manera más rápida de acceder es a través de la AP-1, saliendo de la autopista en Pancorbo. Atravesamos el desfiladero por la N-1 hasta encontrar el desvío a Santa Gadea del Cid y Puentelarra, el cual tomamos. En apenas un  kilómetro, llegaremos a la pequeña localidad de Encio donde tomamos el desvío por la izquierda a Cubilla y Obarenes. Esta vía, asfaltada no hace muchos años, se interna y recorre el profundo barranco de la Valsorda. En poco menos de 11 kilómetros, llegamos al desvío a Cubilla. Allí mismo, junto a la carretera dejaremos el coche para iniciar la excursión. Podemos ir también a través del Portillo de Busto, para lo cual debemos alcanzar primero la localidad burebana de Busto de Bureba y ascender el puerto. Una vez en la vertiente norte, continuamos pasando por los pueblos de Zangández y La Molina del Portillo de Busto antes de llegar a Cubilla. Esta alternativa, muy interesante, es más larga que la anteriormente descrita.

Cubilla de la Sierra se emplaza a los pies del pico Humión.
Vista del Valle de Cubilla desde la cima del pico Mancubo.
Justo en este cruce, al otro lado de la carretera, nace el camino que se dirige hacia la vertiente norte de los Montes de la Verdina cuya línea de cumbres, nos cierra la vista por el sur. Pasamos una valla, que volvemos a cerrar, y seguimos hasta alcanzar unos prados donde encontramos ganado pastando plácidamente.


Dejamos el coche a un lado de la carretera en el desvío a Cubilla de la Sierra.

Nos dirigimos por la pista hacia unos pastos. Al fondo, la Peña la Encina.
Allí mismo parte el camino, a mano derecha, que se dirige hacia la línea de bosque y que debemos tomar. Nos incorporamos a él.


Hay desde el comienzo robles y hayas, caminamos bajo cubierta vegetal dentro de un bosque muy frondoso. Es tan tupido que la luz es insuficiente y caminamos un largo trecho por parajes sombríos.

La pista se interna pronto por un frondoso hayedo, siguiendo el arroyo Molinar.
Avanzamos con comodidad por el interior del hayedo, llamado de Rivacote o de la Verdina, en dirección S-SE. La pista se mantiene en buen estado y parece que es utilizada por vehículos, posiblemente cazadores. Caminamos se le llama Valle de los Ríos.

Caminamos con comodidad por el interior del bosque.
El otoño está avanzado, aunque todavía no ha alcanzado su máximo de tonalidades tan características de esta estación. Aún así, son muchos los árboles cuyas hojas están mutando hacia el amarillo-rojizo.


En algo más de un kilómetro, alcanzamos el punto exacto donde debemos abandonar la pista, que se dirige hacia La Molina, para internarnos por la izquierda en el bosque. Estamos ya en el hayedo de la Verdina o de Rivacote.

Atravesamos un cercado metálico.
En su interior, no hay sendero ni trazas, pero subimos con cierta comodidad siguiendo la referencia del surco del arroyo, seco en esta época del año. El suelo está limpio, caminamos entre las hayas bajo un silencio absoluto.

Caminamos entre las hayas barranco arriba.

La pendiente no es excesiva al menos en este primer tramos, vamos subiendo poco a poco hacia la cabecera del arroyo.


Poco a poco, vamos aproximándonos a la línea de ladera entre los picos Cantoña y Peña Maya. Desde el interior del bosque no disponemos de vistas ni referencias. Seguimos ascendiendo.


Superada la cota de los 1000 metros, el barranco se estrecha, encontramos algunos bloques de piedra camuflados y confundidos entre el liquen y los árboles que crecen entre ellos. Rodeamos algunos de ellos. Un poco más arriba, enlazamos con un camino transversal,, muy evidente y señalizado como PR-224. Es el sendero de pequeño recorrido "Bosques y cumbres de Miraveche". Nos incorporamos a él y caminamos ahora con comodidad.

Enlazamos con el sendero PRC-BU-224 que proviene de Miraveche y recorre la cuerda de los Montes de la Verdina.
El sendero describe en seguida un giro a la derecha, subiendo aún más desarrollándose en paralelo a la línea de la cresta que tenemos a nuestra izquierda. Las hayas nos acompañan en todo momento ya que han poblado todo este barranco.


Este camino, muy evidente y cómodo, se dirige sin dilación hacia la cuerda de la sierra.


Tras pasar un gran tronco desgajado, superamos el surco de la cabecera del arroyo, en su teórico nacimiento, que encontramos seco. Giramos a la izquierda para emprender, ahora con fuerte pendiente el último tramo hacia la cresta. Podemos atisbarla al colarse  la luz del sol entre las ramas de los árboles.

Último trecho hasta la cresta de la sierra.
Tras un pequeño esfuerzo, salimos "repentinamente" del bosque y nos presentamos en el collado de la Planadilla, a 1260  metros de altitud. Se trata de un estrecho paso de montaña entre las cimas del Cantoña (1355 metros y máxima cima de los Montes de los Verdina) y la majestuosa y muy agreste Peña Maya (1321 metros). La llanura burebana se extiende a nuestros pies hacia el sur.


La salida del bosque ha sido repentina y desembocamos en un impresionante paraje con un extraordinario paisaje. Después de los esfuerzos de la subida, es un lugar perfecto para parar y descansar. Además es prácticamente el punto medio de nuestra excursión.

Ladera hacia la Peña Maya.
El Cantoña visto desde el collado de la Planadilla.
Tras fotografiar las cumbres que nos vigilan a ambos lados, iniciamos el regreso. Entramos de nuevo en el bosque y deshacemos camino por el PR hasta aproximadamente la cota de los 1100 metros por el interior.


Nuestro plan es retornar al valle descendiendo por el barranco lateral ubicado más al este. No hay senderos ni indicación alguna, así que, guiados por el track de nuestro GPS, bajamos un poco por terreno libre dentro del bosque, un poco hacia la derecha de por donde subimos.

Peña Blanca.
Unos cien metros después de haber abandonado el PR, salimos del bosque por nuestra derecha, plantándonos sobre la ladera rocosa de la Peña Blanca, que separa los dos barrancos.

Magnífica panorámica del hayedo de la Verdina o Rivacote. Al fondo, destaca la mole del pico Humión.
En este punto, podemos contemplar por primera vez el bosque por el que hemos ascendido, es extraordinario paisaje. El fuerte color rojizo caracteriza a los  hayedos en esta época del año. Al fondo, tenemos el pico Humión y la alineación norte de los Obarenes. Buen sitio para hacer magníficas fotos. El terreno es áspero, pero la distancia es poca y superamos fácilmente este saliente rocoso.


Una vez en la parte superior de este roquedo, visualizamos el barranco contiguo por donde bajaremos.


Atravesamos fácilmente un cierre metálico y comenzamos a bajar por terreno abierto y rocoso de nuevo hacia la línea del bosque.

La Peña La Encina.
De fondo, contemplamos la impresionante figura de la peña La Encina, que nos invita a su ascensión desde donde estamos, pero desestimamos esta opción para otra ocasión.


Alcanzamos la linde y penetramos en su interior. Se trata de un bosque mixto, donde encontramos tanto especies caducifolias como perennes. Nos llama la atención  un pequeño acebal ubicado en la parte más alta del barranco.

Encontramos algunos acebos en la parte superior del barranco.

Comenzamos a bajar. Seguimos el track de nuestro GPS, pues no encontramos ninguna señalización ni referencia alguna por el interior de este bosque.



El suelo está menos limpio que el que encontramos en el hayedo del bosque adyacente por el que subimos. Progresamos entre los árboles, siguiendo pequeñas trazas o trochas de montaña y perdiendo altura con cierta comodidad.

Ya próximos al llano, perdemos altura sorteando los árboles.
A medio descenso, encontramos un atisbo de viejo sendero, seguimos por él unos metros hasta que se desvanece de nuevo su traza.


Poco a poco, vamos saliendo a terreno más abierto, de nuevo con buenas vistas sobre el valle y el imponente Humión que nos vigila desde enfrente. El último tramo hasta los prados tenemos que hacerlo sorteando arbustos, algo de maleza y surcos. Sin demasiadas dificultades, vamos poco a poco alcanzando el llano y el camino.


Solo nos queda deshacer el tramo ya recorrido hasta la carretera y el punto donde dejamos el coche. Finalizamos esta interesante excursión otoñal.

Peña La Encina.


HAYEDO DE LA VERDINA
Espacio natural
Montes Obarenes / Montes de la Verdina.
Dificultad
Alta. Aunque no hay dificultades técnicas reseñables, la excursión transcurre en gran parte por el interior del bosque sin indicación alguna y en parte por terreno abrupto.
Tipo de camino
Camino forestal en el llano, terreno libre por el interior del bosque. PR en parte superior del hayedo hasta el collado de la Planadilla.
Ciclable
No.
Agua potable
Podremos encontrar en invierno y primavera en los arroyos que vamos encontrando.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Muy difícil. Llevar GPS.
Época recomendable
Sin ninguna duda la época mejor será el otoño.
Inicio
Cruce en la carretera de acceso a Cubilla de la Sierra.
Distancia de Burgos
81,7 kilómetros.
Tiempo total
Unas 3 horas.
Tiempos de marcha
Punto de salida-Collado de la Planadilla: 1 hora 30 minutos; Collado de la Planadilla-Punto de salida: 1 hora 20 minutos.
Distancia total
8 kilómetros.
Interés
Paisajes de los Obarenes, hayedo de la Verdina, portillo o collado de la Planadilla, vistas sobre la Bureba y las peñas Maya y Cantoña.
Altitud mínima
882 m.
Altitud máxima
1261 m.
Desnivel acumulado
544 m.
Mapas
1:50000: 0137 Miranda de Ebro; 0136 Oña.
1:25000: 0137-3 Santa Gadea del Cid; 136-4 Miraveche.


Notas:
- También se le llama a este bosque hayedo de Rivacote.
- La excursión no es compleja si se lleva GPS. Transcurre en gran parte por el interior del bosque donde no hay señalización. La orientación no es sencilla.
- Es posible iniciar la excursión desde la localidad de La Molina del Portillo de Busto. Para ello hay que tomar el Camino de Cubilla que sale a la salida del pueblo a mano derecha. En unos tres kilómetros, esta pista enlaza con la que traíamos desde Cubilla y ya hemos descrito.
- El recorrido por el interior del hayedo es bastante limpio y fácil pues el suelo está despejado y la pendiente no es excesiva. Sólamente barranco arriba, deberemos superar algunos repechos y obstáculos rocosos para enlazar con el PR.


Entradas relacionadas:



Mapa topográfico



Perfil de elevación



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domingo, 3 de diciembre de 2017

Montes de la Verdina

Los Montes de la Verdina son una agreste alineación rocosa muy particular dentro del sector de Pancorbo, en los Montes Obarenes, Su interés reside en que se compone de una serie de bonitas cumbres, no demasiado difíciles de visitar, y poco frecuentadas. Hay muchas discrepancias en los nombres de sus cimas. Partiendo del pueblo de Silanes y tras atravesar el Paso de la Canaleja, ascenderemos en primer lugar a la Peña del Buey. Recorremos a continuación la afilada cresta hasta la Peña la Maya, recorriendo todas sus cimas y pasando por su cumbre más alta y significativa: el Cantoña.


Montes de la Verdina



Para recorrer la cuerda de la Verdina, partiremos del pueblo burebano de Silanes, a muy poca distancia de Pancorbo. Para llegar, saldremos por la N-1 en dirección a Vitoria. En Santa María de RIbarredonda, último pueblo antes de Pancorbo, tomaremos el desvío hacia Villanueva de Teba, Desde esta localidad, parte la carretera local que muere en el pequeño pueblo de Silanes.


Tabla de cumbres de la Verdina

Cima  Altitud* 
m
  Prominencia 
m
  Otras denominaciones
Peña el Buey
1230
31
El Buey
La Verdina
1349
60
Buey, Alto de los Arcillares, Verdina Este
Monte Cimero
1344
21
La Verdina, Verdina Oeste
Revilla Cabrera
1334
22
(sin buzón)
Cantoña
1355
393**
Pico del Águila
Peña la Maya***
1321
45
Pico Sines, Pico del Águila

* Según mapas oficiales del CNIG (IGN)
** Referida al Humión (1436 metros)
*** También Peña Maya

El caserío se emplaza en un pintoresco lugar, en los pies de los Montes Obarenes. El lado norte del pueblo se halla cerrado por una curiosa cresta rocosa que lo separa de la sierra. En su centro, destaca el curioso paso de la Canaleja, una espectacular cluse que atraviesa la muralla rocosa. Entrando en el pueblo y siguiendo por la calle de la izquierda que sube hacia la iglesia, dejaremos el coche muy cerca de ella.

Silanes


Salimos del pueblo por la calle que se dirige hacia el muro rocoso que cierra la vista por el norte. En poco, llegaremos al paso de la Canaleja, que atravesamos. Se trata de una estrecha garganta natural, de no más de tres metros flanqueada por farallones de unos 20 metros y por donde discurre un riachuelo.

Camino de la Canaleja.
Atravesamos la Canaleja por un estrecho pasillo
Una vez en el otro lado, sin ninguna vista ya de las casas de Silanes, continuamos por la derecha siguiendo un marcado sendero que se dirige hacia el este. Frente a nosotros, contemplamos ya el escarpado perfil de la Verdina, cuya cresta vamos a recorrer.

Camino de Silanes hacia la Peña Picaza, inicio de la excursión.
La pista discurre paralela al espinazo rocoso que mencionamos antes y cierra el llano y el pueblo de Bureba por el norte. En poco, el camino gira a la izquierda e inicia un suave ascenso hacia un pequeño collado, que será el punto de ataque de la sierra. Según ganamos altura, vamos dejando abajo las casas de Silanes y la llanura burebana. Tenemos la suerte de ver corzos correteando muy cerca de donde estamos.

Collado de la Peña Picaza y caballos losinos.
Tras una corta cuesta, llegamos al collado. A nuestra derecha se halla la Peña Picaza y a la izquierda, la ladera de subida a la Peña del Buey, oculta aún desde donde estamos. Una alambrada nos interrumpe el paso. Tras una fácil trepada, visitamos la cumbre de la Peña Picaza, (1059 metros). Aunque desde el collado destaca poco, presenta por sus caras este y sur un desnivel de más de 100 metros en vertical. Buenas vistas sobre la planicie y los riscos que rodean Pancorbo.

Peña Picaza


Retornamos al collado y emprendemos el ascenso a el Buey. Atravesamos la alambrada y remontamos la larga ladera que va rodeando una amplia vaguada. En quince minutos, fácilmente alcanzamos la cumbre de la Peña del Buey (1230 metros). Nuestro GPS marca hasta 1235 metros. Buzón montañero, hito y extensas panorámicas hacia el este. De nuevo, escasa prominencia desde el oeste, por donde hemos accedido, pero gran desnivel y vistas sobre el sector de Pancorbo, por el este.

Vemos ya muy abajo, el espinazo rocoso de la Canaleja y detrás, el pueblo de Silanes.
Es esta peña el extremo este de la Verdina. Nos disponemos a recorrerla siguiendo la cresta hacia el oeste.


Peña del Buey

Cumbre de la Peña el Buey (1230 metros).
Dejamos el Buey y continuamos camino. Nuestro próximo destino será la cumbre de la Verdina, o también llamado el Buey, en algunos mapas.


Pero primero debemos alcanzar un gran collado. Para ello, atravesamos primero un bosquete de pinos por terreno sucio para alcanzar una alambrada. Por el norte, divisamos las laderas de la sierra que caen sobre el vallejo de los Obarenes.


Atravesamos la alambrada, continuamos unos doscientos metros y superamos otra. En poco, nos posicionamos sobre un gran collado herboso, justo a los pies de la Verdina.

Camino del collado. Al fondo, la cuesta hacia la Verdina.
Este cuesta se presenta larga pero cómoda. Un estrecho sendero zigzagueante nos lleva en quince minutos hasta los altos donde se encuentra la cima de la Verdina (1349 metros), también llamada Buey o Alto de los Arcillares o también Verdina Este. Buzón montañero. Extensas vistas ya sobre la cresta hacia el NO. y hacia el norte, donde las cimas del Humión, Flor y Mancubo nos cierran las vistas.

La Verdina

Cima y buzón de la Verdina (1349 metros).
Panorámica hacia el norte desde la Verdina.
Desde aquí la cresta comienza un estrechamiento afilándose en su camino hacia la máxima cumbre la sierra, el Cantoña. Continuamos por el sendero, bien marcado y cómodo. Las vistas sobre ambas vertientes se amplian.

Camino del Monte Cimero, que visto desde la Verdina, tiene una curiosa forma trapezoidal.
El día está claro y luminoso y gozamos de muchos kilómetros de visibilidad. En apenas diez minutos de amena marcha, alcanzamos la fácil cima del Monte Cimero (1344 metros). También se le llama en algunos mapas Verdina Oeste. Buzón montañero del Club de Briviesca, indicando altitud 1343 metros, que coincide con nuestro GPS. Cima alomada, con extensas vistas y antesala al Cantoña, próximo hito de este recorrido. Destacan los extensos hayedos, en fase de desfoliación, que tapizan la cara norte de esta cuerda.

Monte Cimero

Cima y buzón del Monte Cimero (1348 metros).
Desde el Monte Cimero, la cresta inicia un proceso de estrechamiento y enriscamiento en su camino hacia su culmen en el Cantoña, cuya escarpada silueta vemos ya frente a nosotros. Pero para ello, debemos primero iniciar un leve descenso por una zona relativamente llana hasta alcanzar un pequeño portillo donde hay una deteriorada alambrada que atravesamos sin dificultad.

Los hayedos cubren la cara norte. De fondo siempre nos acompaña la silueta del Humión.
El sendero gira hacia la izquierda y continua ya por un estrecho pasillo, con extenso patio sobre ambas vertientes. Si nos ceñimos a la traza del senderillo que lo recorre, no es particularmente peligroso. Iniciamos un suave ascenso. En algunos puntos, debemos asegurarnos sujetándonos en la roca.

Cresta del Cantoña.

El Cantoña es un destacado escarpe que sobresale sobre la cresta. Su ascenso es sencillo no obstante desde el lado este por donde venimos.

Ascensión final al Cantoña.

Basta remontar un empinado pero seguro pasillo para llegar fácilmente al punto más alto, la cima del Cantoña (1355 metros). Buzón en forma de casita y placa del cub de senderismo Karpanta, de Miranda de Ebro. De nuevo tenemos discordancias en las altitudes. El buzón señala 1356 metros y nuestro GPS se queda en 1355.

Cantoña

Cima del Cantoña.
Huelga mencionar las extensas panorámicas que se disfrutan desde la cumbre del Cantoña hacia todas las direcciones, ya que, si exceptuamos al Humión, es la cima más alta de los Montes Obarenes. Mirando hacia la prolongación de la sierra hacia el oeste, la cresta se enrisca aún más.


Video desde la cima del Cantoña



Sobresale la escarpada cima de la Peña la Maya próxima y última cima de esta travesía. Tras ella, divisamos la silueta redondeada y más amable del Galdampio, siguiente cumbre destacada.

La Peña la Maya vista desde el Cantoña.


No resulta sencillo continuar por la cuerda. No hay descenso viable desde la cresta del Cantoña por el oeste, así que no queda más remedio que deshacer la subida hasta llegar hasta el portillo anterior y bordear por la ladera norte.

Bordeamos la base del Cantoña por el norte. Al fondo, destaca la silueta de la Peña la Maya.
Nos descolgamos del portillo. La ladera es herbosa, pero el sendero se muestra bastante evidente y perdemos altura por él.



Con cuidado por la fuerte pendiente, vamos bordeando el imponente muro norte del Cantoña que cae en picado a nuestra izquierda. El sendero se va contorneando siguiendo la pared a la búsqueda del collado que separa el Cantoña de la Maya. Tras un pequeño descuelgue final hacia una mancha arbolada, remontamos ya por un sendero y llegamos al collado, en los mismos pies de la Peña la Maya. A nuestras espaldas, contemplamos la imponente silueta del Cantoña, totalmente inaccesible desde aquí.

El Cantoña visto desde la Peña la Maya.
La ladera final a la Maya es la más empinada de todas estas cumbres. Aunque su ascenso no reviste ningún peligro, hay que caminar con precaución de no resbalar en algunos tramos. Lo mejor es ganar altitud caminando en zigzag para aminorar la fuerte pendiente.

Ascensión final a la Maya.
Llegamos a la cima de la Peña la Maya (1321 metros). Buzón montañero y extensas panorámicas en todas las direcciones. Al igual que su vecina, el Cantoña, esta cima también es llamada Pico del Águila en algunos mapas. Hacia el norte, gran patio sobre un escarpado espolón que desciende hacia la base del Humión, que tenemos justo enfrente.

Peña la Maya

Cima de la Peña la Maya. Enfrente, el Humión.
Magnífico lugar para descansar y disfrutar antes de afrontar el último tramo de la excursión, el regreso a Silanes.

Los riscos del Cantoña vistos desde la Peña la Maya.
Galdampio y continuación de la sierra desde la Peña la Maya.
El retorno a Silanes es largo y debe producirse, en su primer tramo, por un empinado descenso desde la Maya. Para ello, deshacemos la ladera que habíamos subido para incorporarnos al inicio de un estrecho y empinadísimo tubo que desciende, entre farallones y bloques desprendidos, hacia un bosquete que vemos al fondo.

Canal de descenso desde la Maya.
Desde su inicio, el corredor se presenta difícil, hay que perder altura lentamente, con cuidado para no resbalar, hay mucha piedra suelta. Algunos bloques desprendidos nos parecen Moais.


Vamos perdiendo altura, lentamente, progresando por terreno muy difícil. Es aquí donde los palos nos ayudan para afianzarnos y sujetarnos. Poco a poco, superamos los tramos más complicados. A medida que nos acercamos al bosque, la pendiente se va aminorando.

Roquedos durante el descenso.
Entramos en el bosque y el sendero se hace más cómodo. Felizmente está señalizado con piedrecitas y lo atravesamos bastante rápido caminando entre pasillos. Tras bajar por una vaguada, desembocamos en una amplia pista que será la que nos lleve de vuelta a Silanes.

Llegamos al llano.
Aún nos queda cubrir unos dos kilómetros en el camino de regreso. Por la pista, más relajados, disfrutamos de bellas vistas de la Verdina, que nos acompaña por nuestra izquierda. Llaman la atención las curiosas formaciones de conglomerados que se descuelgan por la ladera. Recuerdan en cierto modo a los mallos de Riglos. Ya cerca de Silanes, pasamos junto a una antigua fuente de piedra.

Fuente y la Verdina de fondo.
La entrada al pueblo será por la parte alta, junto a la iglesia. Según nos acercábamos, el camino gira a la derecha dejando los riscos de la Canaleja a nuestra izquierda. Entre campos de labor, llegamos por fin a Silanes tras algo más de cuatro horas de caminata.

Ya se ve la iglesia de Silanes.


MONTES DE LA VERDINA
Espacio natural
Montes de la Verdina, en los Montes Obarenes.
Dificultad
Media, gran parte del recorrido discurre por una afilada cresta con patio en ambas vertientes.
Tipo de camino
Camino en el llano, senderos de montaña y terreno libre por la cresta.
Ciclable
No.
Agua potable
Solo encontraremos en el pueblo de Silanes.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Fácil. Todo el recorrido es muy intuitivo. Atención en tomar la ladera correcta en el descenso de la Peña de la Maya.
Época recomendable
De abril a noviembre, con buen tiempo. Evitar días de nieblas, muy frecuentes en la zona.
Inicio
Silanes
Distancia de Burgos
65,8 kilómetros.
Tiempo total
4 horas 15 minutos.
Tiempos de marcha
Silanes-Peña Buey: 55 minutos; Peña Buey-Cantoña: 1 hora 10 minutos; Cantoña-Peña Maya: 40 minutos; Peña Maya-Silanes: 1 hora 20 minutos.
Distancia total
11,3 kilómetros.
Interés
Travesía de la cresta de los Obarenes, panorámicas desde las cimas, la Canaleja de Silanes.
Altitud mínima
820 m.
Altitud máxima
1358 m.
Desnivel acumulado
792 m.
Mapas
1:50000: 0137 Miranda de Ebro.
1:25000: 0137-3 Santa Gadea del Cid.

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Notas:
- Aunque no puede catalogarse de peligrosa, hay que prestar especial atención en algunos tramos donde nos encontraremos con un gran patio por ambos lados. Abstenerse los que sufren de vértigo.
- Es muy importante encontrar el camino correcto para superar el Cantoña hacia la Maya. Si se tienen dudas o no se encuentra el camino, es mejor retornar por donde hemos venido a Silanes.
- A las cumbres de la Verdina podemos ascender también desde el cercano pueblo de Villanueva de Teba. También podemos acceder por el norte partiendo de la carretera de Cubilla.
-Cerca de Silanes, se hallan los restos del despoblado de Ventosa de Miranda, abandonado en 1939. Se llega desde una pista que parte por el NO. desde Villanueva de Teba. Ubicado entre agrestes peñas. solo permanecen en pie los muros de la iglesia. El resto de sus casas han desaparecido o han sido engullidas por la maleza.


Ventosa de Miranda
Entorno donde se ubican los restos de Ventosa de Miranda.
Aún permanece en pie el arco gótico en las ruinas de su iglesia.

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Mapa topográfico


Perfil de elevación


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