A todos mis seguidores, a los que me quieren, a los que me ingnoran o a los que me odian. A todos, os deseo que este 2012 que ya asoma, os haga comprender que, pase lo que pase, la vida es maravillosa..
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viernes, 30 de diciembre de 2011
viernes, 14 de mayo de 2010
lunes, 26 de abril de 2010
Ficción Vs Realidad
Ficción: El partido agonizaba y el resultado era adverso, cuando el defensa salió a mi encuentro decidido a arrebatarme el balón, cuyo propietario, por aquel entonces, era un servidor, quien en un gesto propio del mejor Zidane y haciendo alarde de una condición física a todas luces envidiable, amagué con irme hacia la izquierda y con una ruleta inverosímil me fui a la derecha, justo antes de patear el balón con una rosca imposible para el desesperado arquero que, impasible e impotente, asistía como el esférico se colaba por la mismísima escuadra, para deleite del numeroso público que se congregaba en el estadio.
Realidad: el partido agonizaba y el resultado era adverso, cuando el defensa salió a mi encuentro decidido a arrebatarme el balón, amagué con irme hacia la izquierda y me caí. Esguince grado dos en el peroneo astragalino del tobillo izdo.
Corolario: uno ya no es el que era....
Realidad: el partido agonizaba y el resultado era adverso, cuando el defensa salió a mi encuentro decidido a arrebatarme el balón, amagué con irme hacia la izquierda y me caí. Esguince grado dos en el peroneo astragalino del tobillo izdo.
Corolario: uno ya no es el que era....
domingo, 8 de noviembre de 2009
A mis 36 otoños...
Han pasado 36 otoños desde mi natalicio. Dejo los treinta y cinco con la mochila cargada de ilusiones. Empiezo los treinta y seis con ganas de vaciarla, pero por más que lo intento la mochila sigue igual. No se si es que no han pasado nada más que unas horas desde mi cumpleaños, o es que tampoco tengo demasiado interés en aligerarla...
miércoles, 5 de agosto de 2009
Recuérdenme...
Llega el mes de las vacaciones, de los brazos caidos, de las pocas ganas de hacer nada. Del sol y los mojitos, de olvidarse del desorden del despacho, de madrugar porque me da la gana. Llega el mes de devorar libros y de dormir poco y mal.
Llega el mes de afeitarse poco y ducharse mucho. Llega el mes que muchos esperamos...
No me olviden.... o mejor, recuérdenme. Volveré... o no... Depende del mes...
viernes, 24 de julio de 2009
Y el que sea feo...
Como sigo estando de moda, ayer me invitaron a una cata de vinos de las Bodegas Eguren (probablemente entre las tres mejores bodegas de España). Probamos siete de los mejores vinos que se hacen hoy en día en nuestro país. La cena no sólo no desmereció, sino que ennobleció tan blasonado y patricio acto.
- Canelón ibérico de cigala con sofrito y ahumado de pria.
- Salteado de setas de temporada con crema trufada, huevo y oporto.
- Pulpo a la brasa con crema de cachelos, compota de chorizo y escalibada.
- Mero o lubina con calçots, tomates secos y caldo de jamón.
- Presa de cerdo ibérico con manchego fluido y arándanos.
- Coulant de chocolate con sorbete de mandarina y tarta de afuega l'pitu rojo con helado de dulce de manzana.
Los vinos: Organza 2007, Sierra Cantabria Cuvee 2005, San Vicente 2005, El puntido 2005, Almirez 2007, Amancio 2005 y El Bosque 2006.
Y como dice mi abuela: el que sea feo, que salga a pasear de noche...
- Canelón ibérico de cigala con sofrito y ahumado de pria.
- Salteado de setas de temporada con crema trufada, huevo y oporto.
- Pulpo a la brasa con crema de cachelos, compota de chorizo y escalibada.
- Mero o lubina con calçots, tomates secos y caldo de jamón.
- Presa de cerdo ibérico con manchego fluido y arándanos.
- Coulant de chocolate con sorbete de mandarina y tarta de afuega l'pitu rojo con helado de dulce de manzana.
Los vinos: Organza 2007, Sierra Cantabria Cuvee 2005, San Vicente 2005, El puntido 2005, Almirez 2007, Amancio 2005 y El Bosque 2006.
Y como dice mi abuela: el que sea feo, que salga a pasear de noche...
jueves, 4 de junio de 2009
Autómata
Son las 06:45 horas cuando, igual que todos los días, el despertador retumba en la habitación. Como un autómata estiro mi mano izquierda y de un certero y repetido movimiento consigo hacer que se calle. Con la derecha retiro las sábanas, que arrugadas y templadas de la noche cubren mi cuerpo y de un impulso me quedo sentado en la cama.
Dando tumbos y sin abrir los ojos voy desperdigando las piezas del pijama por le pasillo hasta que, ya desnudo, alcanzo la ducha. Mientras pulso el disparador del gel, con la mano derecha me cepillo los dientes.
De manera mecánica y una vez seco me pongo los calcetines y el calzoncillo antes de aplicarme desodorante, crema hidratante, gomina y perfume. Pantalón, cinturón, camisa y finalmente anudar la corbata.
Todavía somnoliento bajo las escaleras hasta el sótano donde escojo unos zapatos a juego con el cinturón. Ya en el exterior saludo al perro y monto en el coche. Al darle al contacto se enciende la radio “qué raro, hoy no están dando las noticias”. Marcha atrás y sin mirar dirijo el mando a distancia hacia el portón hasta que éste se abre. Espero a que el portón se cierre por si el perro se escapa. Todo en orden.
El recorrido al trabajo, por repetido, es conocido.
Cuando llevo varios kilómetros recorridos observo desconcertado que hay pocos coches en la carretera. Me despierto definitivamente, “¿qué día es hoy? – ¡Mierda¡ hoy es sábado: no trabajo”.
Dando tumbos y sin abrir los ojos voy desperdigando las piezas del pijama por le pasillo hasta que, ya desnudo, alcanzo la ducha. Mientras pulso el disparador del gel, con la mano derecha me cepillo los dientes.
De manera mecánica y una vez seco me pongo los calcetines y el calzoncillo antes de aplicarme desodorante, crema hidratante, gomina y perfume. Pantalón, cinturón, camisa y finalmente anudar la corbata.
Todavía somnoliento bajo las escaleras hasta el sótano donde escojo unos zapatos a juego con el cinturón. Ya en el exterior saludo al perro y monto en el coche. Al darle al contacto se enciende la radio “qué raro, hoy no están dando las noticias”. Marcha atrás y sin mirar dirijo el mando a distancia hacia el portón hasta que éste se abre. Espero a que el portón se cierre por si el perro se escapa. Todo en orden.
El recorrido al trabajo, por repetido, es conocido.
Cuando llevo varios kilómetros recorridos observo desconcertado que hay pocos coches en la carretera. Me despierto definitivamente, “¿qué día es hoy? – ¡Mierda¡ hoy es sábado: no trabajo”.
lunes, 10 de noviembre de 2008
Xixón
Allí donde Don Pelayo inició la Reconquista contra los Musulmanes, donde cientos de años más tarde nació Jovellanos y murió Piñole, donde la semana es más negra cuando el sol mas luce, nací hace ahora 35 años... y dos días...
Venid... No os arrepentiréis.
Venid... No os arrepentiréis.
viernes, 31 de octubre de 2008
Se acaba
Con paso lento y voz queda, gabardina con cuello alto, ceño fruncido intentando que la lluvia no penetre en mis ojos, ni el frío cale mis huesos, alejo mi sombra en noche ya cerrada.
El otoño seductor y ya maduro golpea mi frente mientras piso hojas marchitas y esquivo charcos exiguos. Las destelleantes luces de mi coche me saludan en la oscuridad.
Me voy a casa. Se acaba la semana. Se acaba el mes.
lunes, 27 de octubre de 2008
Me enseñaste
Uno de los momentos más difíciles de mi vida fue cuando ahora hace justo un año tuve que comunicarle a mi abuela que el amor de su vida se había muerto. Abrazada a mi alcanzó a susurrar ¿y qué voy a hacer ahora sin él?
De las muchas cosas que he aprendido de él, una sobresale por encima de cualquier otra: me enseñó a intentar ser cada día un poco mejor persona.
Permitidme que el post de este lunes vaya dedicado a él. Porque era irrepetible.
jueves, 4 de septiembre de 2008
lunes, 21 de julio de 2008
Hoy
Hoy ha sonado el despertador veinte minutos después de lo previsto. Mierda, llego tarde....
Rápidamente me afeito. Mierda, me he cortado....
Con un buen tajo en la cara me meto en la ducha. Joder, la caldera se ha desconectado, el agua sale fría... En pelotas salgo a la calle a conectar nuevamente la caldera. Mierda, he resbalado y casi me meto una buena hostia. Mientras tanto el perro se ha llevado mi toalla y está jugando con ella por la finca. Que le den.... cojo otra toalla.
Me visto, me ducho, y cuando me estoy lavando los dientes.... Mierda, la pasta sobre la camisa recién puesta.... Bueno, no pasa nada, me pongo otra...
Me meto en el coche y el mando del portón automático se está quedando sin pilas.... Dios....
Pongo la radio. ETA ha atentado de nuevo, sube el Euribor, la inflación, la gasolina y hasta el precio del cine. Mientras el sueldo de los funcionarios se congela por enésimo año consecutivo.
Hay retenciones en la autopista. Está claro que hoy llego tarde. Casi atropello a una viejecita porque se salta un semáforo en rojo. No le pito, porque estoy seguro que ni me oye.
Llego al Hospital. Un matrimonio me está esperando a la puerta de mi despacho para protestar porque lleva seis meses en lista de espera para operarse de una Almorrana. Sonrío. Intento convencerles de que muy prontito le llamaremos para operarse. Cuanto hasta diez para no cagarme en su madre cuando me dice que "yo pago mis impuestos"....
Cuando sale el amable matrimonio suena el teléfono. "Sommer, soy la Dra. Zanganita. Te llamo desde casa. Tengo 38 de fiebre y no puedo ir a trabajar, intenté avisarte antes, pero esperé hasta última hora para ver si mejoraba". Genial...
Llamo a la supervisora de consultas. Hola, la Dra. Zanganita no va a venir a trabajar. Separo el auricular del oido "pero buenooooooooooooooooo, y ahora que hacemosssssssssssssssssssss si tiene a 35 pacientes citadasssssssssssssssssssssssssss"....
Tengo que tomarme un café.... Me voy a la cafetería: "Hola Sommer, tienes que esperar un poco. Hay revisión de Cafetera. No tendremos café hasta una hora mas o menos...."
No puede ser.... Bueno, ya vuelvo más tarde...
Me siento en mi despacho. Cierro la puerta y miro por la ventana. Mis vacaciones todavía están lejos. Está empezando a salir el sol. La vida es maravillosa....
Rápidamente me afeito. Mierda, me he cortado....
Con un buen tajo en la cara me meto en la ducha. Joder, la caldera se ha desconectado, el agua sale fría... En pelotas salgo a la calle a conectar nuevamente la caldera. Mierda, he resbalado y casi me meto una buena hostia. Mientras tanto el perro se ha llevado mi toalla y está jugando con ella por la finca. Que le den.... cojo otra toalla.
Me visto, me ducho, y cuando me estoy lavando los dientes.... Mierda, la pasta sobre la camisa recién puesta.... Bueno, no pasa nada, me pongo otra...
Me meto en el coche y el mando del portón automático se está quedando sin pilas.... Dios....
Pongo la radio. ETA ha atentado de nuevo, sube el Euribor, la inflación, la gasolina y hasta el precio del cine. Mientras el sueldo de los funcionarios se congela por enésimo año consecutivo.
Hay retenciones en la autopista. Está claro que hoy llego tarde. Casi atropello a una viejecita porque se salta un semáforo en rojo. No le pito, porque estoy seguro que ni me oye.
Llego al Hospital. Un matrimonio me está esperando a la puerta de mi despacho para protestar porque lleva seis meses en lista de espera para operarse de una Almorrana. Sonrío. Intento convencerles de que muy prontito le llamaremos para operarse. Cuanto hasta diez para no cagarme en su madre cuando me dice que "yo pago mis impuestos"....
Cuando sale el amable matrimonio suena el teléfono. "Sommer, soy la Dra. Zanganita. Te llamo desde casa. Tengo 38 de fiebre y no puedo ir a trabajar, intenté avisarte antes, pero esperé hasta última hora para ver si mejoraba". Genial...
Llamo a la supervisora de consultas. Hola, la Dra. Zanganita no va a venir a trabajar. Separo el auricular del oido "pero buenooooooooooooooooo, y ahora que hacemosssssssssssssssssssss si tiene a 35 pacientes citadasssssssssssssssssssssssssss"....
Tengo que tomarme un café.... Me voy a la cafetería: "Hola Sommer, tienes que esperar un poco. Hay revisión de Cafetera. No tendremos café hasta una hora mas o menos...."
No puede ser.... Bueno, ya vuelvo más tarde...
Me siento en mi despacho. Cierro la puerta y miro por la ventana. Mis vacaciones todavía están lejos. Está empezando a salir el sol. La vida es maravillosa....
sábado, 28 de junio de 2008
Cuando fuese mayor
De niño quería, cuando fuese mayor, ser bombero, porque siempre me habían parecido héroes luchando contra el fuego.
Más tarde quise trabajar en un circo para dar piruetas, quise ser médico para llevar bata y fonendo (no para salvar vidas), quise ser futbolista para ganar mucho dinero, banquero para llevar corbata, payaso porque siempre hacen reir. Quise ser piloto para llevar trajes siempre bien planchados, abogado para llevar toga, astrónomo para tocar las estrellas, capitán para tripular el Titanic. Quise ser juez para impartir justicia, matemático para saber hacer derivadas, sommelier por aquello de que se parecía a mi apellido (Sommer). Quise ser actor para desfilar por una alfombra roja, veterinario para no tener miedo a los animales, policía para llevar pistola, socorrista para llevar un bañador rojo....
Es curioso, hoy que ya soy "mayor" lo único que me preocupa es ser buena persona.
Más tarde quise trabajar en un circo para dar piruetas, quise ser médico para llevar bata y fonendo (no para salvar vidas), quise ser futbolista para ganar mucho dinero, banquero para llevar corbata, payaso porque siempre hacen reir. Quise ser piloto para llevar trajes siempre bien planchados, abogado para llevar toga, astrónomo para tocar las estrellas, capitán para tripular el Titanic. Quise ser juez para impartir justicia, matemático para saber hacer derivadas, sommelier por aquello de que se parecía a mi apellido (Sommer). Quise ser actor para desfilar por una alfombra roja, veterinario para no tener miedo a los animales, policía para llevar pistola, socorrista para llevar un bañador rojo....
Es curioso, hoy que ya soy "mayor" lo único que me preocupa es ser buena persona.
viernes, 2 de mayo de 2008
El niño que daba ostias
Hace unas semanas caminaba por mi ciudad cuando a lo lejos adiviné la silueta de dos niños de unos seis o siete años jugando con un balón de fútbol utilizando como portería un portón de un garaje.
"Qué bueno, como yo hacía ya hace veinticinco años", pensé.
De pronto la pelota sale despedida hacia donde yo estoy. La paro con la planta del pie y empiezo a darle unos toques con mis pies emulando a Pelé.
Uno de los niños se dirige hacia mi y me dice:
- Oye tío o me das el balón o te doy una ostia.
Definitivamente los tiempos cambian...
"Qué bueno, como yo hacía ya hace veinticinco años", pensé.
De pronto la pelota sale despedida hacia donde yo estoy. La paro con la planta del pie y empiezo a darle unos toques con mis pies emulando a Pelé.
Uno de los niños se dirige hacia mi y me dice:
- Oye tío o me das el balón o te doy una ostia.
Definitivamente los tiempos cambian...
miércoles, 9 de abril de 2008
Demasiado dura
Andaba yo con la bandeja del desayuno en la mano buscando una mesa para sentarme cuando a mis oídos llegó una conversación entre dos médicos varones:
- Hoy me levanté con ella muy dura.
- ¿Y tu mujer no te hizo caso?
Claro, yo que andaba todavía un poco legañoso, pues la noche no había sido del todo reparadora, desperté al instante y evidentemente, pedí acomodo a su lado, habida cuenta que la conversación era, a todas luces, prometedora.
- Hola Sommer. Sí claro, siéntate.
Y siguieron con su conversación:
- Pues es que me acosté con ella normal, mi mujer me la tocó y me dijo que estaba como siempre, pero al levantarme, joder, estaba durísima.
- Tienes que dejar que la vea, no puede ser normal que la tengas tan dura.
Yo por aquel entonces, había zampado el bocadillo de pollo sin demostrar interés por la conversación, aunque de soslayo buscaba encontrar en sus gestos algún atisbo de pulcritud. Pero la naturalidad con la que lo contaban rallaba lo absurdo.
- Si, mejor me echas un vistazo a ver que te parece. Pero no te asustes si la ves demasiado grande.
- Venga pues luego pásate por la consulta al final de la mañana, que ya estaré más tranquilo. Tengo interés en verla.
Así dieron por terminada la conversación y empezaron otra trivial sobre los Dolomitas a la que me uní, con voz aún un poco temblorosa.
Al día siguiente entró uno de ellos a mi despacho, cerro la puerta y con voz solemne dijo:
- Sommer, tengo que cerrar consultas. Al final me tengo que operar de la Hernia.
No pude remediar soltar una carcajada, que fue difícil de explicar posteriormente.
- Hoy me levanté con ella muy dura.
- ¿Y tu mujer no te hizo caso?
Claro, yo que andaba todavía un poco legañoso, pues la noche no había sido del todo reparadora, desperté al instante y evidentemente, pedí acomodo a su lado, habida cuenta que la conversación era, a todas luces, prometedora.
- Hola Sommer. Sí claro, siéntate.
Y siguieron con su conversación:
- Pues es que me acosté con ella normal, mi mujer me la tocó y me dijo que estaba como siempre, pero al levantarme, joder, estaba durísima.
- Tienes que dejar que la vea, no puede ser normal que la tengas tan dura.
Yo por aquel entonces, había zampado el bocadillo de pollo sin demostrar interés por la conversación, aunque de soslayo buscaba encontrar en sus gestos algún atisbo de pulcritud. Pero la naturalidad con la que lo contaban rallaba lo absurdo.
- Si, mejor me echas un vistazo a ver que te parece. Pero no te asustes si la ves demasiado grande.
- Venga pues luego pásate por la consulta al final de la mañana, que ya estaré más tranquilo. Tengo interés en verla.
Así dieron por terminada la conversación y empezaron otra trivial sobre los Dolomitas a la que me uní, con voz aún un poco temblorosa.
Al día siguiente entró uno de ellos a mi despacho, cerro la puerta y con voz solemne dijo:
- Sommer, tengo que cerrar consultas. Al final me tengo que operar de la Hernia.
No pude remediar soltar una carcajada, que fue difícil de explicar posteriormente.
jueves, 21 de febrero de 2008
El disfraz
Tenía por aquel entonces unos diez u once años. Las clases habían llegado a su fin y se celebraba, como todos los años, una fiesta fin de curso.
Por primera vez, al menos que yo lo recuerde, se podía ir disfrazado a la fiesta. Claro, os podéis imaginar el revuelo que había en el colegio, con todos los niños pensando de qué iban a ir disfrazados. No era obligatorio ir disfrazado, pero a tenor del jolgorio pre-
festivo, parecía casi un sacrilegio no hacerlo.
Así que durante varios días estuve tanteando a mis padres la posibilidad de que me compraran un disfraz. No importaba de que fuese, de Zorro, de Superman, hasta de bailarina hubiese aceptado.
El hecho es que se fue acercando la fecha y mi disfraz no llegaba. El mismo día asumí con resignación que iría a la fiesta sin disfraz. Supongo que mi error estuvo en no decirle a mis padres la ilusión que me hacía ir disfrazado.
Mi tía Conchi, que era la que nos iba a llevar a la fiesta, debió percibir en mi gesto cierta desilusión y antes de partir me cogió de la mano y me subió a su casa.
- Vamos a ver si encontramos algo con qué disfrazarte. Los disfraces artesanales son los mejores. Ya verás que guapo vas.
Así, estuvo un rato buscando en un armario. Sacó, finalmente, un pantalón vaquero de campana y una camisa de cuadros, tipo leñador. Me mojó el pelo y me echó bote y medio de laca.
- Ahí está mi Jonh Travolta, me dijo....
Me miré en el espejo y sonreí. Joder, parecía estar viendo bolas de luces a mi alrededor y mis pies parecían querer bailar. Realmente me sentía dentro de una discoteca siendo el foco de atención.
No os podéis imaginar el trayecto que hice desde mi casa hasta la fiesta. Miraba a todo el mundo esperando que ellos hicieran lo mismo. Deseaba que todos supiesen que yo era Jonh Travolta. Joder, cuando llegase a la fiesta, todos iban a quedar con la boca abierta....
Así que llegué a la fiesta. Y de los doscientos niños que había disfrazados, yo sólo vi a mi amigo Adrián. Iba espectacular, con un traje de cuero negro, una camisa blanca con los cuellos subidos y el pelo con tupé engominado. Creo que llevaba hasta botas de punta negras.
Me vió y vino a saludarme.
- Hola Enrique, voy de Jonh Travolta en fiebre del sábado noche, ¿y tú?
Dios, no puede ser.....
- Yo no voy disfrazado, acerté a contestar.....
Creo que desde ese día, odio el carnaval....
Por primera vez, al menos que yo lo recuerde, se podía ir disfrazado a la fiesta. Claro, os podéis imaginar el revuelo que había en el colegio, con todos los niños pensando de qué iban a ir disfrazados. No era obligatorio ir disfrazado, pero a tenor del jolgorio pre-
festivo, parecía casi un sacrilegio no hacerlo.
Así que durante varios días estuve tanteando a mis padres la posibilidad de que me compraran un disfraz. No importaba de que fuese, de Zorro, de Superman, hasta de bailarina hubiese aceptado.
El hecho es que se fue acercando la fecha y mi disfraz no llegaba. El mismo día asumí con resignación que iría a la fiesta sin disfraz. Supongo que mi error estuvo en no decirle a mis padres la ilusión que me hacía ir disfrazado.
Mi tía Conchi, que era la que nos iba a llevar a la fiesta, debió percibir en mi gesto cierta desilusión y antes de partir me cogió de la mano y me subió a su casa.
- Vamos a ver si encontramos algo con qué disfrazarte. Los disfraces artesanales son los mejores. Ya verás que guapo vas.
Así, estuvo un rato buscando en un armario. Sacó, finalmente, un pantalón vaquero de campana y una camisa de cuadros, tipo leñador. Me mojó el pelo y me echó bote y medio de laca.
- Ahí está mi Jonh Travolta, me dijo....
Me miré en el espejo y sonreí. Joder, parecía estar viendo bolas de luces a mi alrededor y mis pies parecían querer bailar. Realmente me sentía dentro de una discoteca siendo el foco de atención.
No os podéis imaginar el trayecto que hice desde mi casa hasta la fiesta. Miraba a todo el mundo esperando que ellos hicieran lo mismo. Deseaba que todos supiesen que yo era Jonh Travolta. Joder, cuando llegase a la fiesta, todos iban a quedar con la boca abierta....
Así que llegué a la fiesta. Y de los doscientos niños que había disfrazados, yo sólo vi a mi amigo Adrián. Iba espectacular, con un traje de cuero negro, una camisa blanca con los cuellos subidos y el pelo con tupé engominado. Creo que llevaba hasta botas de punta negras.
Me vió y vino a saludarme.
- Hola Enrique, voy de Jonh Travolta en fiebre del sábado noche, ¿y tú?
Dios, no puede ser.....
- Yo no voy disfrazado, acerté a contestar.....
Creo que desde ese día, odio el carnaval....
viernes, 15 de febrero de 2008
A mi padre
Te fuiste, Patriarca, porque no quisiste estar.
Pisaste, soberano, tierras montañosas creyendo encontrar llanuras.
Viviste intenso y moriste pleno.
Quisiste cantar cuando nadie escuchaba y descansaste cuando no estabas, todavía, cansado.
Viviste...
Y dejaste en el camino huellas imborrables.
Nos quisiste, lo se. Nos quisiste, lo sentí.
Dejaste en el intento deberes sin hacer, besos que dar y visitas que cumplir.
Te fuiste, honrado, porque pensabas volver
aun sabiendo que el camino se borraba tras tus pasos.
Y te quise, aunque no supe demostrártelo.
Y me guardaré, resignado, los besos que eran tuyos,
los abrazos que, egoista, no te di.
Y aquí se queda mi arrepentimiento
y mis ilusiones futuras.
Pero también mi apellido, el tuyo, el nuestro.
Pero también el recuerdo, de tus chistes, de tus momentos
de tu manera de demostrar afecto
de tu manera de ser especial
de la forma de hacer que te quisiésemos.
Me quedo, enjuto, al mando de una nave que me queda grande
tripulando un apellido que hiciste tuyo,
que era tuyo....
Te fuiste, papá, porque no quisiste quedarte...
.
Pisaste, soberano, tierras montañosas creyendo encontrar llanuras.
Viviste intenso y moriste pleno.
Quisiste cantar cuando nadie escuchaba y descansaste cuando no estabas, todavía, cansado.
Viviste...
Y dejaste en el camino huellas imborrables.
Nos quisiste, lo se. Nos quisiste, lo sentí.
Dejaste en el intento deberes sin hacer, besos que dar y visitas que cumplir.
Te fuiste, honrado, porque pensabas volver
aun sabiendo que el camino se borraba tras tus pasos.
Y te quise, aunque no supe demostrártelo.
Y me guardaré, resignado, los besos que eran tuyos,
los abrazos que, egoista, no te di.
Y aquí se queda mi arrepentimiento
y mis ilusiones futuras.
Pero también mi apellido, el tuyo, el nuestro.
Pero también el recuerdo, de tus chistes, de tus momentos
de tu manera de demostrar afecto
de tu manera de ser especial
de la forma de hacer que te quisiésemos.
Me quedo, enjuto, al mando de una nave que me queda grande
tripulando un apellido que hiciste tuyo,
que era tuyo....
Te fuiste, papá, porque no quisiste quedarte...
.
martes, 22 de enero de 2008
El Olivo
Me gusta el Olivo por su porte distinguido, su tronco lleno de protuberancias, con pequeñas y blanquecinas flores y hojas lanceoladas (que palabra, lanceoladas) y de corto peciolo. No es vistoso pero si elegante, no es grande pero si imponente, no destaca pero deslumbra.
Plantaré un Olivo en mi casa en homenaje a quien hace ya unas semanas abandonó su lucha por seguir viviendo, a la persona que ejerció de padre sin serlo, a quien murió sin molestar, como siempre vivió. Al hombre de inmenso rostro, eternos gestos y callosas manos de fabricar botellas y transportar carbón. Al que no necesito ser padre para ser abuelo. A mi abuelo Donato, por ser como fue...
martes, 18 de diciembre de 2007
No fueron unos reyes cualquiera....
Eran las seis y media de la mañana del día seis de enero de 1980 cuando ya no lo pude resistir y desde la cama de arriba de la litera llamé a mi hemano que, como yo, se hacía el dormido en la de abajo.
- Edu, duermes?
- No
- Vamos al salón a ver si los reyes nos han traido algo?
- Vale..
Vivíamos en un piso de esos antiguos con pasillos muy largos. El salón estaba justo al lado de la puerta de entrada, la cocina le seguía. El corto pasillo de la entrada hacía un angulo recto y se alargaba mucho para repartir las habitaciones y el baño. Hacia la mitad del pasillo estaba la habitación de mi hermana mayor, le seguía el baño y después iba la habitación de mis padres. La última, al fina del pasillo era la más pequeña, donde en una litera con escalera de hierro dormíamos mi hermano pequeño y yo.
El hecho es que atravesamos el pasillo con recelo, tal vez miedo, mi hermano iba detrás mío, como protegiéndose conmigo, sin saber, ingénuo de él, que yo estaba más cagado que él.
Doblamos la esquina del pasillo y miramos en la cocina. No había nada. Y llegamos al salón. Al abrir la puerta fue increible. Allí estaban brillantes, imponentes, magistrales, sensacionales dos Porches, uno rojo para mi hermano, uno gris para mi.
Tenían cable, no eran teledirigidos, porque no había dinero para tanto, pero nos daba igual. Eran preciosos y lo mejor de todo, eran para nosotros. No se abrían las puertas, pero los focos se levantaban cuando le dabas a un botón. Joder, que bonitos eran...
Con más miedo todavía, pero con euforia, nos acercamos a ellos, cada uno se apropió del suyo y con él debajo del brazo nos fuimos a la cama de mis padres a enseñárselos.
- Fíjate mamá, que coches ¡¡¡¡¡¡¡
- Mira papá, que guays ¡¡¡¡¡
Estuvimos varias horas sin conducirlos, sólo los mirábamos....
Ese año, igual que los anteriores, sólo tuvimos ese regalo. Hoy 28 años después estoy convencido que ha sido el mejor regalo de reyes de mi vida.
- Edu, duermes?
- No
- Vamos al salón a ver si los reyes nos han traido algo?
- Vale..
Vivíamos en un piso de esos antiguos con pasillos muy largos. El salón estaba justo al lado de la puerta de entrada, la cocina le seguía. El corto pasillo de la entrada hacía un angulo recto y se alargaba mucho para repartir las habitaciones y el baño. Hacia la mitad del pasillo estaba la habitación de mi hermana mayor, le seguía el baño y después iba la habitación de mis padres. La última, al fina del pasillo era la más pequeña, donde en una litera con escalera de hierro dormíamos mi hermano pequeño y yo.
El hecho es que atravesamos el pasillo con recelo, tal vez miedo, mi hermano iba detrás mío, como protegiéndose conmigo, sin saber, ingénuo de él, que yo estaba más cagado que él.
Doblamos la esquina del pasillo y miramos en la cocina. No había nada. Y llegamos al salón. Al abrir la puerta fue increible. Allí estaban brillantes, imponentes, magistrales, sensacionales dos Porches, uno rojo para mi hermano, uno gris para mi.
Tenían cable, no eran teledirigidos, porque no había dinero para tanto, pero nos daba igual. Eran preciosos y lo mejor de todo, eran para nosotros. No se abrían las puertas, pero los focos se levantaban cuando le dabas a un botón. Joder, que bonitos eran...
Con más miedo todavía, pero con euforia, nos acercamos a ellos, cada uno se apropió del suyo y con él debajo del brazo nos fuimos a la cama de mis padres a enseñárselos.
- Fíjate mamá, que coches ¡¡¡¡¡¡¡
- Mira papá, que guays ¡¡¡¡¡
Estuvimos varias horas sin conducirlos, sólo los mirábamos....
Ese año, igual que los anteriores, sólo tuvimos ese regalo. Hoy 28 años después estoy convencido que ha sido el mejor regalo de reyes de mi vida.
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