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miércoles, 2 de febrero de 2011

¡Feliz Día de la Marmota!

¡Vamos, chicos y chicas, arriba! ¡Que hoy es 2 de febrero y hay que celebrar el Día de la Marmota!

Hola a todos. Soy Scooter, la marmota que interpretó en 'Atrapado en el Tiempo' a Punxsutawney Phil. Os preguntaréis qué diantres hago escribiendo yo en vez del anfitrión de este Blog. Veréis, en cuanto ha oído la canción me ha sacado a rastras del agujero y ha salido corriendo tapándose los oídos mientras gritaba: "¡Otra vez no! ¡Otra vez no! ¡¡¡No pienso hacer más entradas hasta que cambie el día!!!", antes de decirme que si quería hablar sobre la peli, me ocupara yo. No entiendo nada. Este tipo está rarísimo. No quiero pensar mal, pero yo creo que le gusta demasiado el whisky...

'Atrapado en el Tiempo (Groundhog Day)' es mi primera y única película. Se trata de una divertida comedia dirigida allá por el año 1993 (¡qué jóvenes éramos!) por Harold Ramis. Transcurre tal día como hoy. Como curiosidad, no se rodó en Punxsutawney, sino en Woodstock.

En esta película Phil, personaje interpretado por Bill Murray, revive una y otra vez el mismo día atravesando un gran número de sensaciones y vivencias.
Ramis pensó en varios actores para el papel de hombre del tiempo malhumorado, como Chevy Chase, Steve Martin, John Travolta y Tom Hanks. Pero finalmente se decantó por el toque de bueno con mala leche de Murray.

Un tipo curioso este Murray. Durante el rodaje de la peli estaba en pleno proceso de divorcio y se obsesionó con la película. No hacía más que llamar a Ramis, quien mandaba a Danny Rubin, coguionista, a hablar con el actor. Esto no le sentó muy bien a Bill, que estuvo mucho tiempo enfadado con el director. Bueno, yo también consolé a Bill todo lo que pude. Hicimos una gran amistad, a pesar de que le mordí un par de veces durante el rodaje. Nos seguimos llamando cada 2 de febrero. Aquí al lado nos podéis ver a los dos en una escena del filme.

También compartí rodaje con Andie MacDowell, que me tenía loquito. ¡Ay, cada vez que me acariciaba...!
Y pasé muy buenos momentos en el bar con Chris Elliott y Stephen Tobolowsky. Tipos majetes y muy divertidos ambos.

Y voy a parar, que me pongo nostálgico de más y no es cuestión. Ved la peli, que seguro que no os arrepentís. ¡Hasta el año que viene!

Por cierto, voy a ver dónde se ha metido este Gourmet, a ver si le convenzo para que vuelva...

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¡Feliz Día de la Marmota!

¡Vamos, chicos y chicas, arriba! ¡Que hoy es 2 de febrero y hay que celebrar el Día de la Marmota!

Soy consciente de ello. La cosa se está repitiendo. De hecho, se ha repetido infinitas veces. Bueno, los científicos han demostrado que el tiempo no es infinito, tiene un origen y, aunque en esto no están todos de acuerdo, tendrá un final. Sin embargo, filosóficamente, es insostenible. Después de repetir infinitamente el mismo día las conclusiones a las que he llegado son otras muy distintas...

Imagina que vives un eterno presente. El presente no parece más que una ilusión de estar en el tiempo. Un puente que une el pasado -lo que ya no es- con el futuro -que aún no es-. Entre dos ausencias de tiempo, entre estas dos nadas, cruzamos este puente ilusorio, al que llamamos tiempo y que nos ata al espacio. Vivimos esta ilusión de tiempo y espacio basados en que el aquí y ahora son cambiantes y sujetos a una voluntad ajena.

Cómo se nota que vosotros vivís con la convicción de que hoy, 2 de febrero, pasará. Que mañana (¡qué ilusión de futuro!) será 3 de febrero, con su nueva rutina, con su emplazamiento ligeramente diferente al de hoy, con las nuevas variables en funcionamiento, con una sensación de movimiento inherente a todo lo que nos rodea...

Pues bien, mi conclusión es otra. El pasado es recuperable. Toda su existencia es traída una y otra vez al presente, negando al movimiento todo valor. Decía Nietzsche que todo va a repetirse un número infinito de veces. Es normal: en un tiempo infinito, todo está condenado a la probabilidad de su repetición. Es más, interpreta una repetición exacta del pasado, en una concepción circular del tiempo. Y ello reivindica, de una forma radical, la vida ante el sentimiento de su fugacidad, de la ilusión de un pasado que es el nacimiento y de un futuro que es la muerte. Así debería sentirme yo, completamente vivo. Y sin embargo, me siento muerto. La infinita repetición de este día, con la única variable de la conciencia, ha logrado consumirme. Todo lo sé, todo lo he vivido en todas sus formas posibles de existencia, todo lo he soñado, he reducido al absurdo la infinitesimal existencia de cada segundo de este día. Si lograra despertarme en un día 3 de febrero, con algo nuevo a mi alrededor, por más pequeño e insignificante que fuera, consciente de su novedad y rareza... Mucho me temo que estos pensamientos ya han sido pensados, que ustedes ya me han leído infinitas veces y tantas veces me han hecho creer con sus comentarios que ese día existe, que vuelvo a pensar, por enésima vez, que mañana volveremos a debatir sobre lo mismo.

Hasta mañana... o hasta hoy, según prefieran.

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¡Feliz Día de la Marmota!

¡Vamos, chicos y chicas, arriba! ¡Que hoy es 2 de febrero y hay que celebrar el Día de la Marmota!

Otra vez las seis de la mañana ¡Hay que ver qué hora más estúpida para tener que despertarse!

¡¡Pero no, oh Dios, otra vez están sonando estos dos!! ¡¡VUELVE A SER EL MISMO DÍA!! Pero muchacha, ¿qué haces que sigues con ese tipo?, que me huelo yo que te va a dar muy mala vida. En fin, tú sabrás.

La verdad es que el tal Danny Rubin tuvo una muy buena idea con esto de que se repitiese el día de la marmota una y otra vez. Y luego Harold Ramis, que nos tenía acostumbrados a comedias más o menos tontas, dirigió la cosa con mucho oficio. ¡Pero leñe, el que lo sufre soy yo, teniendo que repetir una y otra vez lo mismo!

Así que aquí estoy, escribiendo una nueva entrada en el blog para celebrar el día de la marmota, y la feliz idea de Danny Rubin, y la buena dirección de Harold Ramis.

No sé, quizá la película nos haga reflexionar sobre las irreparables equivocaciones que tenemos en la vida y lo bonito que sería tener una segunda, tercera, cuarta... oportunidad para corregirlas. Aunque en realidad, que levante la mano quien esté dispuesto a aprender de sus errores. ¿Nadie? Lo que suponía.
Tal vez nos haga pensar en que nunca es tarde para cambiar, y si puede ser, a mejor. Aunque yo miro a mi alrededor y los cambios que veo no me producen muchas esperanzas, ¡estoy tan lejos de los 67...!

¡Pero qué leñe! No sé por qué el Murray lo lleva tan mal, la verdad. ¡Aaaah sí, que está viviendo el mismo día una y otra vez, el pobre! Pues como todos joder, el mismo desayuno, el mismo autobús, la misma cara del mismo jefe, el mismo partido los domingos, un día tras otro, semana tras semana, durante años y años... ¡y lo lejos que están los 67!
Y qué, ¿cambiamos algo en nuestras rutinas "para mejorar"? Sí, sí, claro, nos compramos un móvil nuevo de esos del dedito. Ya ves.

Sí, ya lo sé, estoy cabreado. Pero es que no me digáis que no es un castigo tener que escribir una y otra vez sobre la misma película. ¡Aaaah, claro, que podría corregir errores, profundizar en el análisis...! ¡¡Un aburrimiento!! Afortunados vosotros, que no tenéis que leer esto si no os apetece.

Aunque claro, bien mirado, a lo peor lo que escribo por aquí, por más que se titule de formas diversas y que trate sobre distintas cosas también es siempre lo mismo... Una y otra vez lo mismo, día tras día, una semana tras otra, durante años y años..., con pequeñas variaciones, con cambios de humor, pero siempre lo mismo...

¡¡Qué horror, el día de la marmota bloguero!!

Esto no puede ser, intentaré mejorar... ¿Sabéis qué tal funciona Wordpress?

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¡Feliz Día de la Marmota!

¡Vamos, chicos y chicas, arriba! ¡Que hoy es 2 de febrero y hay que celebrar el Día de la Marmota!

- ¿Y eso qué es?

- ¿Que qué es eso? ¿Cómo que qué es eso?
Veamos: el Groundhog Day es una tradición cuyos antecedentes más lejanos de los que hay constancia datan de mediados del siglo XIX. Según esta tradición, cada 2 de febrero sale la marmota de su madriguera. Si ve su sombra, el invierno durará seis semanas más. Si la marmota no ve su sombra, el invierno acabará pronto. Esta celebración tiene lugar en diversas poblaciones de EE.UU. y Canadá. Se cree que proviene de los inmigrantes alemanes, que utilizarían un método similar para saber cuándo cultivar sus tierras. Aunque también hay quien cree que esta costumbre proviene de los inmigrantes irlandeses.

La celebración más famosa tiene lugar en Punxsutawney, en Pensilvania, donde su estrella, el ser a quien todos esperan ver salir cada año del agujero, es la marmota Punxsutawney Phil.

- ¡Eh! ¡Que te estás enrollando, que este es un blog de cine!

- Tienes razón. Seguro que a estas alturas muchos ya os habréis dado cuenta de qué película trata este post... ¡Efectivamente! Vamos a hablar de 'Atrapado en el tiempo (Groundhog Day)', filme cuya trama se desarrolla casi en su totalidad tal día como hoy.

'Atrapado en el tiempo' es una divertida comedia dirigida en 1993 por Harold Ramis, sobre un guión escrito por él mismo junto a Danny Rubin. En ella un inspirado Bill Murray interpreta a un hombre del tiempo malhumorado y egocéntrico llamado Phil...

- ¡Anda! ¡Como la marmota!

- Síiiii, como la marmota. A lo que iba, Phil, para su desgracia, es enviado como todos los años a Punxsutawney a cubrir la noticia de tan magno evento. Total, que se desplaza hasta allí acompañado de Rita la canta... Perdón por el lapsus, de Rita, la productora, una mujer dulce e inteligente a la que da vida Andie MacDowell, con una sonrisa que llena la pantalla. El otro miembro del equipo es el cámara, Larry, un tipo singular, interpretado por Chris Elliott, que saca el máximo partido a su personaje a pesar que sus pocos minutos en escena.

Tras finalizar el reportaje deciden volver a casa, pero quedan atrapados en Punxsutawney debido a una tormenta de nieve. Y ahí empieza lo bueno. Al despertar, Phil, incrédulo, se da cuenta de que vuelve a ser 2 de febrero. Totalmente desconcertado y sorprendido, descubre que es el único que tiene la sensación de estar viviendo el mismo día. Pasan las horas y se vuelve a acostar con la esperanza de poderse largar al día siguiente. Cuando vuelve a sonar el despertador... ¡Otra vez el Día de la Marmota! Y así un día, y otro día, y otro día... Mejor dicho: así el mismo día, y el mismo día, y el mismo día...

A lo largo del metraje el personaje de Murray atraviesa toda suerte de sensaciones y sentimientos: desconcierto, asimilación, ira, hartazgo, indolencia, desesperación, etc.

Los acontecimientos hacen que la forma de ser de Phil vaya cambiando hasta que un día... No vamos a desvelar el final. Os recomendamos que no dejéis pasar la oportunidad de ver esta entretenidísima comedia que, aparte de contar con algunos momentos realmente divertidos, tiene bastante enjundia. Tras verla se puede estar un buen rato pensando en el sentido de la vida y sus derivados.

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martes, 28 de diciembre de 2010

'Upstream': John Ford contracorriente

Esta es la historia de un hallazgo, una restauración y una  enorme sorpresa.

En 2009 Brian Meacham, de los archivos de la Academia de Artes y Ciencias del Cine en Los Ángeles (EE.UU.), visitó a Steve Russell, director del Archivo Cinematográfico de Nueva Zelanda. Éste le informó que el archivo neozelandés guardaba decenas y decenas de películas estadounidenses que databan de las décadas de los años diez y veinte y que habían quedado en Nueva Zelanda porque en aquellos tiempos los estudios consideraron que el flete de regreso era muy caro.
En junio de 2010 la Fundación Nacional para la Preservación del Filme (NFPF) anunció el retorno a EE.UU. de 75 películas de esas películas, y entre ellas una joya, 'Upstream', la última película muda de John Ford y que se creía irremediablemente perdida.
Desde ese momento se inició la restauración del filme, que culminó en una premiere realizada el pasado 1 de septiembre en el Samuel Goldwyn Theater de Beverly Hills.

La traducción del título que podemos encontrar tanto en imdb como en 'Tras la pista de John Ford', de Joseph McBride, es 'Ser o no ser',  que no le cuadra mal, tanto por la referencia al famoso pasaje de Hamlet que interpreta el protagonista, como porque nos pone en la pista de las crisis acerca de su sexualidad que tienen los personajes. De forma más literal la podríamos traducir también como 'Aguas arriba' o 'A contracorriente', clara alusión a la singular ruptura de convencionalismos que se muestran en la película.

La película, de una hora de duración, se encuentra en muy buen estado y causó un auténtico revuelo en su reestreno, en seguida comprenderéis por qué. En clave de comedia loca, nos narra la historia de un triángulo amoroso muy singular.

Creemos que va a ser difícil que la podamos ver por aquí, al menos a corto plazo, así que hemos hecho una reconstrucción de su trama con los fotogramas, críticas y comentarios que han ido apareciendo en páginas americanas a raíz de su presentación.

Eric Brashingham, interpretado por Earle Foxe, es un actor engreído y último exponente de una larga saga de actores famosos, del estilo de los Barrymore. Pero aunque él no lo crea es muy mediocre, hasta el punto que en Nueva York no tiene ninguna repercusión e incluso es objeto de cierta mofa. El motivo que ocasiona las burlas es que su amaneramiento es evidente, tanto en el escenario como fuera de él.

Primera gran sorpresa de la cinta. Que recordemos, no existe ningún personaje gay en el resto de la filmografía que se conserva de Ford, muy al contrario, sus personajes masculinos protagonistas se suelen caracterizar por ser "tipos duros".

De todas formas hay que apuntar que en la época, y sobre todo en la comedia, no era raro encontrar personajes homosexuales que se utilizaban para la creación de gag. Su tratamiento era muy estereotipado, exagerando notablemente su amaneramiento para que un público popular pudiera distinguir sin necesidad de palabras a los personajes gays. Como ejemplo podemos ver uno de estos personajes en una escena de 'Detrás de la pantalla' (1916) de Charles Chaplin.

El caso es que a Eric le sale la oportunidad de ir a Londres nada menos que a interpretar Hamlet, y allá que se va a conquistar al viejo imperio.

Mientras tanto, en Nueva York están los otros dos vértices del triángulo, Gertie Ryan, interpretada por Nancy Nash, y John Rogers, interpretado por Grant Withers, novios y pareja en un espectáculo de variedades.

"Juan Rodriguez... el romántico
joven lanzador de cuchillos castellano
que nació en Iowa como John Rogers"
En el espectáculo Juan Rodríguez, lanzador de cuchillos, es un perfecto exponente del "macho latino" y tiene a su merced a la chica, que sumisa arriesga su vida y confía en su habilidad y buen tino.

Pero cuando el espectáculo acaba vuelve a ser John Rogers, un muchacho tímido y un tanto pusilánime que se ve dominado por el fuerte carácter de Gertie, quien acostumbra a vestir con ropa masculina.

La interpretación del actor en Londres causa auténtica sensación. Sorprendentemente su exagerado amaneramiento, lejos de causar risas como le ocurría en Nueva York, es recibido con entusiasmo por el público inglés, acostumbrado a las interpretaciones británicas de la época muy engoladas y serias. Tanto el público como la crítica creen descubrir en él una original y más humana recreación del personaje.

En una de las escenas más hilarantes de la película, y que con otra clave nos hace recordar a la famosa de 'To be or not to be' de Lubitsch, vemos cómo el público atiende admirado al parlamento de Eric mientras que los actores que comparten escena con él no dan crédito a lo que están viendo. Las caras que ponen y los ademanes que realizan son dignos de las mejores piezas del esperpento.

A estas alturas ya resulta indudable la notable influencia que en el filme tiene la obra de Murnau, y que luego se haría patente en las siguientes películas de Ford. Las sombras marcadas, contraluces, encuadres poco convencionales, travellings, movimientos de cámara, etc, se repiten a lo largo de la película y resultan más sorprendentes porque se adaptan muy bien al ritmo de comedia rapidísima que se nos presenta.

Hay que recordar que en el momento en el que se estaba rodando esta película Murnau se encontraba en Estados Unidos invitado por la Fox para rodar 'Amanecer'. Sabiendo la admiración que Ford  sentía por el director alemán, no es raro pensar que le visitara en su set de rodaje y que se viera fuertemente influido por su trabajo. Como sabemos, poco después realizó un viaje a Alemania para poder observarle en su propio terreno.

"Dr. Claude McGuire
Cirugía plástica"
Pero volvamos al argumento de la película. Tras el éxito obtenido, Eric vuelve a NuevaYork muy ufano y claro, las cosas ya no son igual. Ahora la gente le trata con respeto, por lo menos delante de él, incluso buscan su favor.

Una noche está en un café y ante la apabullante presencia de chicas, que evidentemente no son de su interés, se pone a leer el periódico y se encuentra con algo que llama poderosamente su atención, el anuncio que vemos reproducido en el fotograma.

Después se mira en los espejos del local muy atentamente. Parece que está muy satisfecho con su porte y su belleza, así que su interés por el anuncio ¿tendrá que ver con su sexualidad? Desde luego la película en este punto no es explícita, y además es difícil saber cuál podría ser la interpretación del público en la época de su estreno, pero más tarde tiene un par de gags que de alguna manera abundan en ese sentido.

Casualmente Eric se aloja en la misma casa de huéspedes para artistas donde está Gertie. Ella rápidamente se siente atraída por él por su éxito, su porte y porque le hace reir en las cenas. A él le atrae su aspecto, nunca antes había visto un chico tan guapo, es decir, en realidad una chica, pero que parece un chico, y que es muy guapa, pero que a él le parece muy guapo.

"Si la vida en general es una obra
de teatro, entonces la vida en una casa
de huéspedes de gentes del teatro debe
ser un espectáculo de burlesque."
La situación le tiene confundido y ante el aspecto y los modos masculinos de Gertie, una noche le habla del anuncio que descubrió en el periódico. La chica cree que es una broma y le da un ataque de risa mientras el pobre Eric la mira sin entender nada.

Y así el enredo comienza. A partir de aquí los gag y escenas equívocas se suceden vertiginosamente, anticipándose a la screwball comedy y provocando auténticas carcajadas en la platea.

Si bien Ford es conocido por su gusto en introducir la comedia en casi todas sus películas, nunca antes ni después dio muestras como aquí de su capacidad para la comedia pura.

El galanteo comienza. Ella no sabe muy bien cómo comportarse con un chico muy seguro de sí mismo ¡y además gay!. Él a su vez no sabe muy bien cómo comportarse... con una chica.

Como es evidente al poco tiempo todos los residentes de la casa de huéspedes comienzan a chismorrear y especialmente la patrona, mujer seria y de rectas costumbres, a la que si ambos personajes ya le parecían poco recomendables por sus maneras, a partir del inicio de su relación ya no sale de su asombro e indignación.

El idilio continúa y empiezan los problemas. El mentor de Eric, gay como él y según las malas lenguas amante de su padre, está consternado ante la nueva relación de su pupilo y los cambios que percibe en él. Comienza a sospechar que se está enamorando de verdad y no que, como creía en principio, sólo busca una mujer para continuar la saga, como hizo su padre y parece que otros Brashingham. Indignado le recrimina: "¡Si tus antepasados levantaran la cabeza...! ¡Qué vergüenza!".

Por su parte, el padre de Gertie no se muestra menos sorprendido cuando conoce al nuevo amigo de su hija.

La pareja se ve rechazada por sus respectivos entornos. Los amigos de Eric no le perdonan su "traición", las amistades de Gertie no pueden entender qué ve en alguien con una sexualidad tan "definida" y comienzan a pensar si no habrá también algo raro en ella...

Y mientras John, el lanzador de cuchillos y aun novio oficial de Gertie, está consternado y abatido. No comprende qué ve su chica en ese actorucho engreído.

Las secuencias en el cuarto de John son en las que más se observa la influencia de Murnau, tanto por el decorado desnudo como por la planificación e iluminación. Incluso la veladura rojiza solo la usa Ford en esta parte, aunque quizás indique un estado de ánimo.

De la depresión el pobre John pasa a la demencia. Ocupa todo su tiempo espiando a la pareja llenando toda la casa de "discretos" agujeros. Ve que su chica se aleja de él y cada vez está más descentrado, con el peligro que ello conlleva dada su profesión. Gertie, preocupada, se lo comenta al actor, quien todavía resentido por sus burlas con el anuncio del periódico le dice sarcástico: "¡Menos mal que en caso de accidente puedes recurrir al cirujano plástico!".

El idilio entre Gertie y Eric empieza a producir en ellos cambios evidentes. El actor descubre a "La Mujer" y con ello su lado masculino. Ella a su vez descubre su atracción por lo femenino que es Eric, lo que sorprendentemente refuerza su feminidad. Él se hace menos prepotente y más dulce, ella también...

Finalmente Gertie le confiesa al lanzador de cuchillos sus sentimientos, en la escena más romántica de la película: está definitivamente enamorada de Eric.

Si ampliáis el fotograma observaréis que por la ventana se ve un letrero que pone: "coming soon true love will win (muy pronto el verdadero amor vencerá)". Todo un presagio...

Pero otros presagios también se cumplen, en este caso los del mentor de Eric. Su nuevo aspecto masculino hace que nadie esté interesado en contratarle para interpretar papeles serios en el teatro.

A pesar de todo deciden casarse y formar pareja artística. Él es ahora un "latin lover" viril y seductor y ella su dulce amada.

Pero en la intimidad...

  

Al final de la película aparece este sorprendente plano, como si Ford nos quisiese decir que lo que acabamos de ver podría ser la historia de uno cualquiera de nosotros...

Como habréis podido ver, la película es toda una sorpresa. Una comedia delirante, cosa ya extrañísima en Ford, y con una temática muy atrevida para la época. Poco se sabía de ella antes de este extraordinario descubrimiento, hasta el punto que en las más completas biografías de Ford no se hace ninguna referencia a ella. Como mucho aparece en algunas filmografías, y por ejemplo en la de Bogdanovich, con una sinopsis que nada tiene que ver con la realidad. Hay quien después de verla ha empezado a sospechar que su "desaparición" de los archivos de la Fox quizá no fuese tan casual.

También hay quien ha empezado a hacer cábalas e interpretaciones sobre posibles gustos íntimos del maestro hasta ahora no muy analizados o divulgados. En este sentido sorprende el parecido gusto por la ropa masculina y la fuerza de carácter de la chica protagonista con la que para algunos fue el gran amor de John Ford, y con quien mantuvo un romance a partir de su participación en 'María Estuardo': Katharine Hepburn.
Incluso algunos más maliciosamente han sugerido que aparte de su pipa y su pañuelo, Ford tenía otro objeto inseparable del que haría uso en momentos álgidos de fiestas privadas: una liga roja. Aunque no sé hasta qué punto hay que darle credibilidad a este rumor.


La mayor influencia de Murnau se nota cuando aparece el hermano de la protagonista para conocer a Eric:

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