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domingo, 28 de marzo de 2010

Carta de una Desconocida: Novela vs. Película

NOVELA

'Carta de una desconocida' es una novela corta escrita en 1927 por el genial autor austríaco Stefan Zweig. Este escritor, convencido antibelicista, fue uno de los primeros en protestar contra la intervención alemana en la guerra. Dejemos que se presente él mismo:

"Nací en 1881, en un imperio grande y poderoso -la monarquía de los Habsburgos-, pero no se molesten en buscarlo en el mapa: ha sido borrado sin dejar rastro. Me crié en Viena, metrópoli dos veces milenaria y supranacional, de donde tuve que huir como un criminal antes de que fuese degradada a la condición de ciudad de provincia alemana. En la lengua en que la había escrito y en la tierra en que mis libros se habían granjeado la amistad de millones de lectores, mi obra literaria fue reducida a cenizas. De manera que ahora soy un ser de ninguna parte, forastero en todas; huésped, en el mejor de los casos. También he perdido a mi patria propiamente dicha, la que había elegido mi corazón, Europa, a partir del momento en que ésta se ha suicidado desgarrándose en dos guerras fratricidas".

Viajero incansable (recorrió y vivió por medio mundo), tuvo amistad con algunos de los más grandes personajes de la ciencia y la cultura de la época (Herman Hesse, Albert Einstein, Rainer Maria Rilke, Auguste Rodin, Máximo Gorki, etc.).

Escritor de técnica intachable y magnífica construcción de personajes. Cuidaba mucho el retrato psicológico de los habitantes de sus novelas. Además, intentaba eliminar todo lo superfluo para centrarse en la historia que quería contar.

Escribió teatro, novela, poesía, biografías, artículos periodísticos, tradujo a autores como Baudelaire o Verlaine...

Zweig se suicidó junto a su segunda esposa el 22 de febrero de 1942 en Petrópolis (Brasil). Estaban convencidos de que el nazismo se extendería por todo el planeta y prefirieron desaparecer, desesperados ante el futuro que esperaba a Europa y a su cultura.

'Carta de una Desconocida' se desarrolla en Viena. Un famoso novelista de vida disipada, R., regresa a su casa el día de su cumpleaños tras una excursión. Cuando el mayordomo le entrega el correo acumulado, el escritor ve una carta muy voluminosa sin remite. Se trata de una carta escrita a mano en la que una mujer le cuenta su historia. Una mujer que, tras la pérdida de su hijo, no tiene fuerzas para seguir adelante y decide contárselo todo por primera y última vez. Una vida que ha girado en torno a él sin que éste se diera cuenta de nada. Es la historia de un amor que ha durado toda la vida, que nada ni nadie ha logrado hacer olvidar. Un amor idealizado, obsesivo, de una mujer que ha vivido toda la vida esperando ser correspondida. Le recuerda cómo le conoció, cómo se enamoró de él, su reencuentro unos años más tarde y cómo él no la reconoció, cómo tuvo un hijo de esos días y cómo lo sacó adelante, y el último encuentro que tuvieron, durante el cual el hombre tampoco la reconoce y la sume en la desesperanza. Tras la lectura, el hombre intenta recordar a la mujer.

La novela se estructura en tres partes. En la primera, escrita en tercera persona, tenemos la llegada del escritor a casa y su "encuentro" con la carta. La segunda parte, el grueso del texto, es la carta en sí. Esta parte está en primera persona. En la tercera y última parte volvemos al escritor y, con ello, a la tercera persona.

Reconozco que 'Carta de una Desconocida' no es el relato que más me gusta de Stefan Zweig, quizá porque no llego a solidarizarme con ese tipo de amor que mueve a la protagonista. A pesar de que le consigo sacar una visión crítica de la sociedad, de la superficialidad, no acaba de llenarme. Sin embargo sí que lo recomiendo. Puede gustar más o menos la historia que te cuenta, pero toda obra de Zweig merece la pena ser leída. Es una cuestión personal, pero yo prefiero otros títulos como, por ejemplo, 'Mendel el de los libros' o 'Novela de Ajedrez'.


PELÍCULA

La adaptación al cine de ‘Carta de una desconocida’ fue dirigida en 1948 por Max Ophüls.

Surgió como un proyecto de Joan Fontaine y Bill Dozier, su marido por aquel entonces, propietario de Rampant Productions. El guión adaptado lo llevó a cabo Howard Koch, que fue quien recomendó a Ophüls como director de la película.

El papel de la protagonista recayó, como no podía ser de otra manera, en Joan Fontaine. No deja de resultar curioso, pues cuando comienza la narración la mujer todavía no ha cumplido los 18 años y Joan Fontaine en el momento de rodar la película tenía ya 31. Pero el vestuario y el maquillaje hacen milagros, está claro. La verdad es que la actriz borda el papel.

Al protagonista masculino lo interpreta Louis Jourdan que, aunque está muy bien en su papel de artista vividor y mujeriego, para mí no llega a los niveles de su compañera en esta cinta.

El argumento de la película es, en su base, el mismo que el de la novela. Sin embargo sí que se introducen varias modificaciones. Señalaré algunas de las más llamativas.

Lo primero que llama la atención es el tema de los nombres de los protagonistas. En la novela sólo sabemos la inicial del nombre de él (R.) y en ningún momento se nombra a a la mujer, por lo que ambos resultan también “desconocidos” para el lector. En la película, en cambio, sabemos los nombres de ambos casi desde el primer momento: Lisa Berndle y Stephan Brand.

Otro detalle de importancia, es que en la novela la carta no lleva ningún tipo de remite, mientras que en la película la envía un hospital. En la película la carta incluye, además, unas fotografías de la mujer y de su hijo, mientras que en la novela no se da ninguna referencia al receptor.

La profesión del protagonista también cambia en la adaptación cinematográfica. Aquí es un afamado pianista venido a menos, mientras que en el libro es un escritor (y en ningún momento se nos dice que su carrera haya decaído). Este cambio viene muy bien, ya que sirve para introducir y jugar con el elemento sonoro. De hecho, Lisa, antes de ver a Stephan, ya anda medio enamorada con sólo oír el piano.

Este instrumento se convierte en un elemento esencial de la historia. Lisa se imagina que toca para ella en los primeros momentos. En uno de sus reencuentros él acaba, efectivamente, tocando para ella. Y, finalmente, en su último acercamiento, el piano está cerrado con llave, lo que parece una señal de que no caben más esperanzas, que todo está cerrado.

Para abrir y cerrar la narración y ayudar a percibir el cambio en el protagonista, se añade en la película un duelo. Stephan llega a casa después de haber sido retado a un duelo al que no piensa presentarse, pero se replanteará las cosas tras leer la misiva.

Otra modificación de importancia es que mientras que en el relato de Zweig la protagonista se vende a otros hombres pero jamás llega a casarse para estar disponible para él, en la película se casa con otro por el bien del niño.

Adaptar la novela al cine no era fácil, ya que, como se señaló arriba, está casi en su totalidad escrita en primera persona. Pero este punto se solucionó de forma magistral. Se huye del abuso de la voz en off, que hubiera sido el recurso fácil. En cambio se opta por introducir flashbacks que nos muestran lo que el protagonista está leyendo.

De vez en cuando volvemos al receptor de la carta, vemos cómo le va afectando la lectura, a la vez que se nos recuerda que lo que estamos viendo no es sino lo que está escrito en esa carta.

En esos flashbacks se juega con los planos para hacer que la historia se vea desde el punto de vista de la mujer y que el espectador empatice con ella: planos subjetivos de lo que ella ve, gran presencia de Lisa en escena... Esto se refuerza con la inserción de algunas líneas de voz en off que nos muestran los sentimientos de la protagonista mientras rememora sus vivencias, su punto de vista actual sobre su vida pasada. Vemos sólo lo que la protagonista ha podido presenciar, sólo lo que ella ha vivido.

Resulta curiosa también la repetición de escenas y planos en situaciones distintas. Por ejemplo la despedida en la estación primero del pianista y luego del hijo (en ambas los dos se van, en un sentido u otro, para siempre). O la vista de la escalera y la entrada al piso de Brand en picado, la cual vemos primero desde el punto de vista de Lisa que observa cómo entra su amado con una mujer y, más tarde, volvemos a ver el mismo plano pero esta vez es Lisa quien entra al piso con el pianista.

Algunas otras variaciones, sin ahondar en detalles, que podemos encontrar son: la importancia y el sentido de las rosas blancas, el lugar donde se traslada la familia de Lisa, el número de citas iniciales, el lugar y la forma del último encuentro... Pero lo más importante, el sentido final de la historia se mantiene como en el original.

Me parece una muy buena adaptación. Me pasa lo mismo que con la novela, no llego a empatizar totalmente con la protagonista (se ve que soy muy poco romántica), pero a pesar de todo me parece un peliculón. Muy recomendable.


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jueves, 17 de diciembre de 2009

Trenes Rigurosamente Vigilados: Novela vs. Película

NOVELA

Esta estupenda novela, publicada en 1965, se la debemos a Bohumil Hrabal, uno de los grandes maestros de la literatura checa del siglo XX. Este autor fue censurado en 1968, no volviendo a aparecer un libro suyo hasta 1975. Sin embargo, siguieron circulando de forma clandestina copias mecanografiadas de sus escritos, por lo que su fama siguió creciendo.

Hrabal está fuertemente vinculado a la nueva ola del cine checo. De hecho la que se considera la primera película de la Nova Vlna, “Perlicky na dne” (“Perlas en el fondo”), de 1966, consiste en un conjunto de adaptaciones a la pantalla grande de relatos de un libro del mismo nombre del escritor.

Hrabal, muy en la línea de Jaroslav Hašek (autor de “Aventuras del Buen Soldado Svejk”) nos presenta una obra cargada de ironía y cinismo. Un libro lleno de ese característico humor checo, capaz de ver lo absurdo y humorístico incluso en las situaciones más duras.

Estamos ante una historia sobre la resistencia frente a la invasión alemana durante la Segunda Guerra Mundial, concretamente nos situamos en los últimos momentos de la guerra. Pero es una visión muy distinta a otras obras que tratan la misma temática, ya que se centra en mostrarnos el lado más humano de los empleados de una estación de trenes de un pequeño pueblo checoslovaco. En esta estación reciben la orden de controlar y dar prioridad a los trenes rigurosamente vigilados, es decir, transportes militares que se dirigían al frente para llevar provisiones y municiones a los soldados alemanes. Es una novela llena de personajes peculiares, donde la guerra sobrevuela las situaciones cotidianas y sólo al final se integra de forma contundente en la historia.

Así, tenemos a Milos Hrma, el protagonista, un joven que empieza a trabajar como aprendiz en la estación con la intención de seguir los pasos de sus familiares y vivir trabajando lo menos posible. Vivimos su despertar a la sexualidad y a la vida adulta. Enamorado de Masa, una hermosa revisora de trenes, su máxima preocupación consiste en superar sus problemas sexuales. Es tremendo el momento en que sufre su primer “problemilla” en un estudio fotográfico bajo un cartel que dice “Listo en 5 minutos” (también sale en la película). Personaje tremendamente ingenuo y tragicómico, se convierte en el gran héroe de la novela.

El factor Hubicka, otro personaje central, es un hombre obsesionado con las mujeres y el modelo a seguir de Milos Hrma. Cínico y mordaz, es quien organiza la rebelión final.

El jefe de estación, se nos presenta como un personaje bobalicón, preocupado sólo por su inminente ascenso y sus palomas. Y, aunque intenta disimularlo, siente una gran envidia de Hubicka.

Por las páginas del libro se pasean otros personajes (el jefe de movimiento Slusny; Zednicek, el consejero de la comisión disciplinaria; la mujer del jefe de estación; la telegrafista Zdenka, etc), todos ellos muy bien tratados.

Bohumil Hrabal se basó para escribir esta historia en su propia experiencia como ferroviario (uno de los múltiples trabajos que desempeñó).

Hrabal valora por encima de todo a los héroes anónimos. A la gente corriente, a menudo seres marginados, a la gente humilde. Se identifica plenamente con sus personajes: “Los errores que yo he cometido en la vida también los cometen mis protagonistas. Y lo que a mí me llena de orgullo, es decir las cosas pequeñas pero muy humanas, también llena de orgullo a mis héroes”. Promulgaba el “hominismo”, como contraposición al “humanismo”. Esto es, el interés por el hombre corriente más que por la humanidad en general. El hombre de a pie es su héroe. Para él, el hecho de poder y de saber soportar una vida gris, común, monótona, es lo verdaderamente heroico.

Asimismo, Hrabal siempre vivió con la máxima humildad. Cuando, tras la guerra, abandonó la casa paterna, fue a vivir a una antigua herrería sin cuarto de baño. Más tarde adquirió otra casa sin agua corriente, ya que según él: “Un escritor debe ser sencillo”.

“Trenes Rigurosamente Vigilados” se construyó a partir de “La Leyenda de Caín”, una narración anterior. Cuando acabó este relato lo dejó madurar. Mientras tanto, se dedicó a anotar anécdotas de ambiente ferroviario y se las contaba a sus amigos en casa o en sus adoradas cervecerías y tabernas para ver qué efecto causaban. Incluso visitaba al jefe de estación de Nymburk para contarle estas historias.

En los años 60 recupera la narración de “La Leyenda de Caín” y le da el toque final, creando la novela que nos ocupa: “Trenes rigurosamente vigilados” (Ostre sledované vlaky).

A propósito de la novela, Hrabal reflexiona: “Quiero descubrir hasta qué punto se puede jugar con dos motivos tan contradictorios. El motivo del ridículo y de lo obsceno al lado de un acontecimiento trágico, dominado por el motivo central: la lucha contra el enemigo. El protagonista, un ferroviario joven y tímido, no vacila en aceptar la tarea que le asignan, aunque conoce el final que ésta le reserva: la muerte. El libro habla de la eterna presencia de valores en un hombre a quien el enemigo usurpó el paisaje de su infancia y destrozó su lengua materna”.

Bohumil Hrabal murió en 1997 cuando cayó desde el quinto piso de un hospital mientras daba de comer a las palomas. La versión oficial lo atribuyó a un accidente, pero la hipótesis más aceptada, teniendo en cuanta la opinión de sus amigos y familiares, es la de suicidio. Para su último viaje Hrabal se vistió con sus mejores galas: sus viejos y apreciados pantalones vaqueros. Siempre humilde. Siempre genial.

Recomiendo plenamente esta novela (descarga aquí), que además se lee de un tirón. Una joya.


PELÍCULA

La adaptación cinematográfica la dirigió en 1966 Jiri Menzel, quien, por cierto, también sufrió la censura del régimen comunista.

Del guión se encargó el propio autor de la novela, Bohumil Hrabal. Estamos ante una de las adaptaciones más fieles que he encontrado de momento. La mayor variación estriba en el orden de los hechos según están relatados en el libro. Menzel comenta: "Si bien la novela fue escrita en forma de flashback, Hrabal ha logrado trasponerla al lenguaje cinematográfico en una precisa secuencia cronológica, evitando así el riesgo de confundir al espectador. Contrariamente a la tendencia prevaleciente en el cine de la época, hemos buscado mantener una narración clara y fácil de comprender".

Hacia el final de la película introduce un par de modificaciones: une la vista contra Hubicka con el momento del atentado y cambia el detalle de la muerte del alemán. También simplifica algunas situaciones de la novela (el tren ametrallado de la vía cinco y el ataque a Dresden, por ejemplo), pero en lo esencial la película es clavada al original. Además consigue mantener plenamente la mirada irónica del relato.

Los estudios Barrandov en principio habían pensado que la película la dirigiera Ewald Schorm. Pero éste abandonó el proyecto alegando que no sabría cómo afrontarlo. La película pasó entonces a manos de Vera Chytilová, muy interesada en llevarlo a cabo al haber pasado parte de su infancia en una estación ferroviaria. Pero al poco tiempo también abandonó la película. Fue entonces cuando Jiri Menzel tomó las riendas de la adaptación, comenzando una estrecha colaboración entre éste y Bohumil Hrabal para escribir el guión; colaboración desarrollada según el propio escritor “bajo el lema de una recíproca fe y humildad”.

Escritor y director forjaron el guión a base de paseos hablando y divagando acerca de cómo tenía que ser la película y, sobre todo, según Hrabal, “de cómo no sería, porque la esencia del arte verdadero reside en saber qué cosa no hacer”. Según Jiri Menzel: "Utilizando la sabiduría que había crecido en mi en la FAMU y apelando a mi experiencia de espectador, la primera cosa que hice fue liberarme de toda aspiración al título de Creador. La siguiente, fue respetar aquello que había estado escrito ya y subordinar todo al objetivo principal, que era aquel de traducir la novela en una película, para que fuera accesible al espectador cinematográfico medio que no lee, pero al mismo tiempo permitiese al espectador más culto apreciar este cambio de vestido de la forma literaria en imágenes visibles concretas y en rostros humanos".

Tras varias versiones previas, Hrabal se toma un descanso al ver que están llegando a un punto muerto en sus divagaciones. Al final, escribió gran parte del guión definitivo en día y medio. A partir de ese momento todo fue sobre ruedas.

Bohumil Hrabal decidió no pasar por el rodaje, dejando que Menzel hiciera las cosas a su manera. Y porque según el escritor, “la grabación de una película, para mí, es una cosa tremenda que de noche me hace caer de la cama si se me ocurre pensar en ello”. Por su parte, Menzel se pasó todo el rodaje atemorizado. Cuenta Hrabal que cada vez que se encontraba con el director por la calle, éste se llevaba las manos a la cabeza mientras decía: "¡Oh, señor Hrabal! ¡Estoy haciendo una chapuza con su pequeña historia, de verdad!". A lo que Hrabal contestaba: “¡Siga con su chapuza!”.

La película se rodó en blanco y negro, siendo Jaromir Sofr el encargado de la fotografía.
La música, que merece ser destacada, la llevó a cabo Jirí Sust.

La búsqueda del actor que interpretara al protagonista, Milos Hrma, fue complicada. Menzel estaba empeñado en usar actores no profesionales en la medida de lo posible. Probó un montón de candidatos, pero ninguno cuajó. Llegó un momento en que el propio Menzel se hizo una prueba a sí mismo, llegando a una conclusión: “¡Soy demasiado viejo, lástima!”. Pero, cuando la desesperación reinaba, la mujer del director de producción sugirió a Václav Neckár, un joven cantante. Y, como dice Hrabal: “Y así fue, a pesar del hecho de que tuviera un ojo más bajo que el otro y que una de sus orejas sobresaliera de la cabeza como una ala de pajarito”.

Le acompañan en el reparto, en los papeles principales, Josef Somr como el factor Hubicka y Vladimir Valenta como Max, el jefe de estación. Jidka Scoffin interpreta a Masa, la joven revisora. También destaca en su actuación Vlastimil Brodský como Zednicek, director de la comisión disciplinaria. Tanto éstos como el resto de personajes, más o menos importantes dentro de la historia, pero todos y cada uno de ellos con su toque especial, están muy bien llevados a lo largo del metraje.

Preguntado Bohumil Hrabal por si prefería la película o la novela, éste opinó: “Diría que las dos obras son verdaderamente complementarias la una de la otra, habiendo mucha realidad en la película y tantas imágenes visibles en mi prosa. Pienso que esto es debido al hecho de que me baso mucho en los diálogos y no pierdo nunca de vista este aspecto de la realidad que se presenta bajo la forma de un hecho o de una historia, e incluso sus elementos transcendentales y levemente metafísicos busco traducirlos al lenguaje de la acción que, estoy seguro, está siempre presente, desde el principio, en nuestro pensamiento y también en el arte. Prefiero la película a mi novela, quizás porque en la época yo y Menzel nos entendimos tan bien, y porque Menzel, que era entonces bastante más joven que yo, buscaba de todos modos encontrar un denominador común conmigo, pese a ser más viejo que él. Quizás es por esto que todavía hoy continuamos siendo complementarios como dos espejos que se devuelven uno a otro el reflejo de nuestra visión poética. Pero estas reflexiones no van paralelas, se cruzan como las espadas en el emblema de la porcelana de Messein, y quizás el punto en el que nos cruzamos dará vida todavía una vez más a otro encuentro extraordinario y producirá otra película en la que buscaremos decir eso que nos interesa en este extraño mundo, un mundo en el cual esperamos y creemos”.

Al final, "Trenes Rigurosamente Vigilados" ganó el Oscar a la Mejor Película Extranjera. Cuando Menzel recogió la estatuilla atribuyó todo el crédito al novelista.
Aparte, obtuvo varias nominaciones en otros certámenes y reconocimientos varios.

Al igual que la novela, recomiendo sin dudas esta magnífica película.


CURIOSIDADES

Cuentan que el día que se examinaba para ser ferroviario, Hrabal se presentó ante el tribunal examinador en la estación de Kostomlaty, como era de rigor. El inspector le preguntó: “¿Cómo averiguaría usted cuándo llega el tren si los semáforos estuvieran estropeados?”. A lo que Hrabal contestó: “Con los ojos”. “Muy bien”, repuso el inspector, “¿y si estuviera nublado?”. Hrabal sacó del bolsillo un pañuelo, lo colocó al lado de un raíl, se arrodilló, acercó el oído al raíl y tras escuchar un rato se incorporó y le dijo al inspector: “El tren número 804 acaba de pasar por la población de Kamenné Zbozi”. El inspector, pasmado, le preguntó que en qué manual había aprendido eso, obteniendo la siguiente respuesta: “Lo he visto en una película del oeste protagonizada por Gary Cooper; éste era su método para distinguir si se acercaban los indios con sus caballos o bien una manada de búfalos”. El inspector lo aprobó con todos los honores.

Jiri Menzel ha adaptado más relatos de Bohumil Hrabal, quien participó en la fase de guión de varias de estas películas: "Smrt pana Baltazara" ("La muerte del señor Baltasar") (uno de los episodios de “Perlicky na dne”) , “Skrivánci na niti” ("Alondras en el alambre"), “Slavnosti snezenek” ("Fiestas de campanillas verdes”), “Postriziny” ("Tijeretazos”) y “Obsluhoval jsem anglického krále” ("Yo serví al rey de Inglaterra").

Para terminar, aquí os dejo el trailer de la película y un par de actuaciones de Václav Neckár en su faceta de cantante, aunque, sinceramente, yo prefiero que actúe...



He utilizado principalmente dos fuentes de información. Una es el prólogo (muy interesante) de Monika Zgustova que viene en la edición de "Trenes Rigurosamente Vigilados" de la editorial "El Aleph".
También me he servido de la introducción que hizo Bohumil Hrabal a una edición del guión de la película, introducción que podéis leer aquí.


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martes, 1 de diciembre de 2009

FAHRENHEIT 451: Novela vs. Película

NOVELA

“[...]"Monday burn Millay, Wednesday Whitman, Friday Faulkner, burn ’em to ashes, then burn the ashes."[...] (Extracto de la novela)

En un apartado dedicado a comparar libros y películas, sin duda, no se podía pasar por alto esta adaptación.

La novela se la debemos a Ray Bradbury, uno de los grandes escritores de ciencia ficción del siglo XX (junto con otros como Arthur C. Clarke o Isaac Asimov).

El título hace referencia a la temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde.

Fahrenheit 451” se publicó en 1953. Aunque, según Bradbury, su intención era denunciar la manipulación y el poder que podían ejercer algunos medios de comunicación, como la televisión, y los peligros de la pérdida de las bases culturales, desde el principio se vio una clara denuncia de cualquier medio de censura. Sobre todo estando bastante recientes las quemas de libros de la Alemania nazi y viviendo en plena Caza de Brujas del senador Joseph McCarthy. También se vio en el libro una crítica al lanzamiento de las bombas de Hiroshima y Nagasaki.

En esta novela, Bradbury nos presenta una sociedad futura (aunque da la sensación de que no es un futuro lejano) en la que están prohibidos los libros bajo la teoría de que estos hacen sentir mal a la gente, que hacen pensar y plantearse cosas que pueden llevar a la infelicidad. Nos lleva a una sociedad deshumanizada donde se manipula y se influye sobre las personas a través de mensajes transmitidos a través de pantallas gigantes; donde los habitantes aparecen como autómatas sin sentimientos que no cuestionan ni se plantean nada. Un mundo en el que también está prohibido pasear y conducir despacio.

En esta sociedad, que está al borde de una guerra, los bomberos han evolucionado y en vez de dedicarse a apagar fuegos (según el libro las casas son ignífugas) se han convertido en los responsables de hacer desaparecer los libros prohibidos quemándolos.

Guy Montag, el protagonista, es uno de estos bomberos.

Está casado con Mildred, una mujer únicamente interesada en la “familia” que sale en las pantallas que ocupan las paredes de la casa y en ser aceptada socialmente. Pero un buen día su aparente vida perfecta se ve alterada cuando Montag conoce a Clarisse McClellan, una muchacha de 17 años que le hace plantearse sus convicciones y su supuesta felicidad. Una chica que representa un peligro para la sociedad porque, como le dice Beatty, el jefe de bomberos, a Montag: “Ella no quería saber cómo se hacía algo, sino por qué”.

Ésto, unido a una escena que Montag presencia cuando van a quemar unos libros a una casa y la dueña prende ella misma una cerilla para morir con ellos, hace que se produzca una fisura en su caparazón.

A raíz de esto, Montag empieza a esconder libros y a leerlos, hasta que decide preparar un plan para intentar salvaguardar la cultura. Para llevar a cabo su idea, se pone en contacto con Faber, un hombre al que había conocido tiempo atrás en un parque, y al que pica mostrándole un ejemplar de la Biblia.

Pero al llegar a casa se encuentra a su mujer con dos amigas, y Montag, enfadado por su ignorancia, les lee un poema (se trata de un fragmento del poema Dover Beach, de Matthew Arnold), provocando que su mujer, anteponiendo una vez más la vida pública a la privada, denuncie a su marido.

Cuando van los bomberos a su casa, incluido él, Montag mata a Beatty con el lanzallamas, comenzando una huída perseguido por las autoridades y por un perro de metal que tiene un aguijón con el que inyecta procaína y morfina en dosis letales. En esta huida va a casa de Faber, al que da dinero para intentar publicar algunos libros, y huye hacia el bosque, donde le ha dicho Faber que puede encontrar a los “hombres libro”, personas que han decidido salvar la literatura memorizando cada uno una obra para rescatarlas cuando llegue el momento. Allí éstos le muestran que el gobierno, para quedar bien, ha detenido y asesinado a otro hombre diciendo que era Montag. La novela finaliza con la ciudad destrozada por las bombas y los “hombres libro” continuando con su misión.

En conclusión, una joya imprescindible para todo aficionado a la literatura. Una novela que, en vez de perder fuerza con el tiempo, ha cogido un cariz especial debido, entre otras cosas, a los avances tecnológicos que estamos viviendo (incluyendo la aparición de los libros digitales).


PELÍCULA

François Truffaut realizó la adaptación al cine de “Fahrenheit 451” en 1966. Esta película es su primera obra en color, además de la única película que dirigió dentro del género de la ciencia ficción y su único trabajo rodado en inglés.

Cuando Truffaut le contó su idea de adaptar la novela a Ray Bradbury, éste no se mostró muy ilusionado. Incluso, le sugirió al director que adaptase algún relato de su libro “Crónicas Marcianas”, a lo que Truffaut se negó. Al final convenció al escritor, pero éste prefirió mantenerse al margen de la adaptación al cine.

Finalmente el guión lo preparó el propio Truffaut junto con Jean-Louis Richard.

Debido a las características del proyecto (decorados, efectos especiales,...), los costes de producción se dispararon enseguida, lo que obligó al cineasta a buscar presupuesto fuera de Francia. El productor que apoyó a Truffaut en su película fue Lewis Allen, consiguiendo además la distribución internacional de la Universal.

Como lugar de rodaje se pensó en principio en Toronto y en el metro suspendido de Seattle, pero al final se rodó casi íntegramente en Londres. Excepto la escena del metro, que se filmó en un monorrail en pruebas que había cerca de Orléans y que se desmontó después.

Fahrenheit 451” es una película que se aleja de los otros trabajos de Truffaut. Pero a pesar de las diferencias obvias se ve su huella a lo largo de todo el metraje. Es una película de ciencia ficción, pero alejada de los estereotipos del cine de este género. Nos presenta una sociedad bastante cercana. Como él mismo dice en sus notas de rodaje: “ A decir verdad, Fahrenheit 451, que defraudará a los aficionados al género fantástico, es ciencia ficción al estilo de ‘Los Paraguas de Cherburgo’ . En lugar de una historia normal en la que se canta en lugar de hablar, tenemos una historia normal en la que está prohibido leer. Es más claro que el agua, pero ¿acaso es tan clara el agua? [...] Aquí, en el caso de Fahrenheit 451, era cuestión de tratar una historia fantástica con familiaridad, haciendo banales las escenas demasiado extrañas y anormales las escenas cotidianas”.

De la fotografía se encargó Nicolas Roeg (uno de los pocos ingleses con los que Truffaut mantuvo buena relación durante el rodaje), que nos brinda un trabajo de angustioso cromatismo con marcados toques rojos, creando un panorama totalmente desolador.

La música la firma Bernard Herrmann, que hace que en algunas ocasiones (sobre todo en los encuentros de Montag y Clarisse) pensemos en Vértigo de Hitchcock.

Para los personajes femeninos se pensó en Jean Seberg y Jane Fonda. Al final Julie Christie sustituyó a Jean Seberg en primer lugar para interpretar a Linda (Mildred en la novela) y después a Jane Fonda para interpretar a Clarisse, cuando se decidió que la misma actriz hiciera los dos personajes. Truffaut diferenció a los dos personajes cambiándoles el corte de pelo y jugando con los encuadres de cámara. Como dice Truffaut en su diario de rodaje: “ Julie Christie será asombrosa […] En ese papel de Linda voy a filmarla generalmente de perfil, reservando las tomas de frente para el papel de Clarisse”. Así, los encuadres de perfil nos dan sensación de desconfianza y los planos de frente nos muestran transparencia.

Para el papel de Guy Montag hubo varios candidatos. Se pensó en Charles Aznavour, Jean Paul Belmondo, Peter O’Toole, Montgomery Clift, Paul Newman y Terence Stamp. Éste último no pudo participar en la película porque estaba ocupado con la película “El Coleccionista”, de William Wyler. Debido a esto, al final hizo el papel Oskar Werner, que ya había trabajado con el director en “Jules y Jim”. Pero lo que pareció una buena idea al principio, se tornó un problema durante el rodaje, ya que Werner no hizo sino complicar las cosas con su actitud.

El capitán Beatty fue interpretado por Cyril Cusack, aunque se había pensado también en Laurence Olivier, Sterling Hayden y Michael Redgrave.

Son realmente curiosos los créditos de inicio, hablados, mientras vamos viendo imágenes de las antenas de televisión en los tejados, ayudando a adentrarnos en el mundo del filme desde el primer momento.

Aunque la adaptación cinematográfica conserva la esencia de la novela, encontramos algunos cambios reseñables:

Para empezar, se cambia el nombre a la esposa de Montag (Mildred en el libro, Linda en la película). Ésta, en el libro tiene tres pantallas gigantes, mientras que en la película sólo tiene una.

El personaje de Clarisse cambia sustancialmente. En la película es mayor que en el libro (profesora de 20 años en la película, frente a la estudiante de 17 del libro). Además en la película aparece hasta el final, mientras que en el libro desaparece (supuestamente muere atropellada).. Éste último cambio fue del agrado de Bradbury.

En la novela se da gran importancia a la Biblia como libro que se lleva a casa Montag, que luego usa para convencer a Faber y del cual se convierte, cuando va con los "hombres libro", en el Eclesiastés. En cambio en la película se centra en otros títulos: uno de los primeros libros que lee es "David Copperfield", de la casa de la mujer que arde con su biblioteca se lleva a casa un libro sobre Kaspar Hauser y al final se convierte en un libro de Edgar Allan Poe (“Tales of Mistery and Imagination”).

En la película, lo que Montag lee a Linda y a sus amigas es un fragmento de "David Copperfield" de Charles Dickens, en vez del poema "Dover Beach" de Matthew Arnold.

En el libro la guerra está fuertemente presente, siendo uno de los aspectos que se intentan ocultar a los ciudadanos, mientras que en la película se trata el tema de pasada cuando una de las amigas de Linda dice que han llamado a su marido a filas. En la novela, además, la ciudad es destruída por las bombas al final, mientras que en la versión de Truffaut esto no sucede.

En la novela hay varias referencias a la conducción a grandes velocidades y al uso de los coches como diversión. Se intuye la presencia de más circulación. Sin embargo, en la película sólo se ven tres coches: un Jaguar S-Type, un Commer Imp van y un Excalibur SS roadster.

En la novela, en cuanto Montag empieza a leer, se rebela contra él el perro mecánico de la estación de bomberos, de gran importancia en el libro. En cambio, en la película no aparece el perro y se nota el cambio de Montag en que éste no puede subir automáticamente la barra de la estación y que no se le abre automáticamente la puerta de casa.

Otra variación fundamental de la película es la casi total eliminación del personaje de Faber, que sólo aparece de pasada en una escena en un parque. En cambio en la novela es un personaje capital; es el punto de apoyo de Montag y el que además le habla de los "hombres libro" (en la película es Clarisse quien da este dato).

A Bradbury estas dos últimas eliminaciones (la de Faber y la del perro mecánico) fueron las que menos le gustaron de la adaptación de Truffaut.

Quizá uno de los mayores problemas de la película es que da la sensación de que le faltan recursos. Puede que en esto influya bastante el paso del tiempo, pero la impresión que genera es que se queda corto en algunos puntos con respecto a lo que nos podemos imaginar en la novela. A pesar de ello, Truffaut nos regala una obra que se levanta como defensa de la libertad intelectual y de expresión y como crítica a cualquier forma de censura o de persecución a la cultura.

Es destacable la alusión directa que hace a la quema de libros de la Alemania nazi, cuando el capitán Beatty le explica a Montag el por qué hay que eliminar los libros y en un momento dado sujeta “Mein Kampf”, de Hitler, y dice:“Debemos quemar los libros, Montag... Todos los libros”.

Estamos ante una película en la que que Truffaut, gran amante de la literatura, nos permite acercarnos más a su persona al mostrarnos sus gustos literarios (casi todos los libros que salen pertenecían a su colección privada).

En definitiva, no es el mejor trabajo de este director, pero sí una obra interesante que merece la pena ver.


CURIOSIDADES

“Fahrenheit 451”, escrita en la biblioteca de la UCLA en una máquina de escribir alquilada, tuvo su germen en algunos relatos anteriores. En palabras del propio Bradbury: “Cinco cuentos cortos, escritos durante un período de dos o tres años, hicieron que invirtiera nueve dólares y medio en monedas de diez centavos en alquilar una máquina de escribir en el sótano de una biblioteca, y acabara la novela corta en sólo nueve días.”

La novela se publicó por primera vez por entregas en la recién inaugurada Playboy.

En 1967 se publicó una versión censurada, sin conocimiento de Bradbury, donde se omitían las palabras "Damn" y "Hell" ("maldito" e "infierno"). Poco después se publicó otra versión con todas sus palabras y una explicación por parte de Bradbury acerca de lo que pasó con el anterior libro.

Se han llevado a cabo varias adaptaciones radiofónicas de "Fahrenheit 451" en la BBC Radio.

Cuando se estrenó la película, Truffaut no se mostró satisfecho con el resultado. Sin embargo, Bradbury, que como apuntamos arriba se había mostrado reacio a la adaptación, defendió el filme.

Truffaut y Bradbury mantuvieron una amistad, llegando a tener entre manos un proyecto conjunto sobre Picasso que nunca se llegó a realizar.

Truffaut, en las pausas del rodaje, iba a refugiarse a la filmoteca inglesa para ver películas de Orson Welles y de Jean Renoir intentando evadirse del ambiente que se respiraba en los Estudios Pinewood de Londres, ya que no se encontraba a gusto rodando en un país ajeno y en una lengua que no era la suya.

La escena final de la gente libro, cuando nieva, se rodó durante una tormenta de nieve rara e inesperada que ocurrió el día del cumpleaños de Julie Christie (el 14 de abril de 1966).

Resulta muy interesante fijarse en las referencias literarias que aparecen a lo largo de la película. Por nombrar algunas (en imdb viene un listado más amplio): Marcel Proust, Henry Miller, Jean Genet, Jean Cocteau, Raymond Quenau, Audiberti, Mark Twain, Herman Melville, Dostoievski, Charles Dickens, J. D. Salinger, Lewis Carroll, Robert Louis Stevenson, Maquiavelo, Jane Austen, Samuel Beckett e incluso al propio Ray Bradbury, del que se nombran las “Crónicas Marcianas”.

También mete referencias al mundo del cine: la autobiografía de Chaplin; un ejemplar de Cahiers du cinéma consumido por el fuego; un guiño a Rivette, que estaba sufriendo la censura con la prohibición de su obra “La Religieuse”; las referencias ya indicadas a Jean Genet y Jean Cocteau; de Raymond Quenau aparece el libro "Zazie en el Metro", que había sido llevada al cine por Louis Malle ....

También hace alusión al mundo de la pintura. Por ejemplo, se recrea un buen rato en un libro de Dalí.























Nota: aparte de consultar los enlaces vinculados, he extraído información del libro "François Truffaut", de Luis García Gil, perteneciente a la editotial Cátedra y encuadrado en la colección Signo e Imagen/Cineastas.


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lunes, 16 de noviembre de 2009

La Soledad del Corredor de Fondo: Novela vs Película

RELATO

“Nada más llegar al reformatorio me hicieron corredor de fondo de campo a través. Supongo que los tíos pensaron que estaba hecho para ello porque era alto y delgado para mi edad (y todavía lo soy) y, de todos modos, no me importó demasiado, para decir la verdad, porque correr ha sido algo que en nuestra familia se ha hecho mucho, en especial correr para escapar de la policía. [...]”.

Así comienza este magnífico relato, apología del inconformismo y la libertad, escrito en 1958 por Alan Sillitoe (Nottingham, 1928), escritor ubicado en la “angry generation” generación airada, formada por jóvenes ingleses (Harold Pinter, John Osborne, Sillitoe...) , en su mayoría de clase obrera, marcados por la guerra y profundamente desencantados y críticos con la sociedad que los rodeaba.

Sillitoe también está estrechamente relacionado con el Free Cinema inglés. De hecho, aparte del guión de la adaptación del relato que nos ocupa, realizó el guión (basado también otra historia suya) de la película “Sábado noche, domingo mañana” , de 1960, dirigida por Karel Reisz.

La Soledad del Corredor de Fondo” narra la historia de Colin Smith, un joven procedente de un barrio marginal, que ingresa en el Borstal* de Essex después de robar en una panadería ayudado por su amigo Mike. En este Borstal descubren sus facultades para el atletismo y, en vistas al próxima competición de Carreras de Campo a Través, donde participan los reformatorios de toda Inglaterra, le dejan salir a correr todas las mañanas a fin de que gane la Copa con Cinta Azul que tanto ansía el director del Centro. Durante estas carreras Smith deja volar sus pensamientos y va recordando su vida anterior y planteándose su situación actual.

Sillitoe explica perfectamente la sensación de libertad que se puede llegar a conseguir al correr en solitario; cómo se puede llegar a sentir uno como la única persona que queda en el mundo; cómo llega un momento en que las piernas parecen ir solas y la cabeza piensa mejor.

El autor continuamente enfrenta dos grupos a lo largo del relato: “nosotros” (los marginales, entre los que se encuentra el protagonista) frente a “ellos” (los demás: clases altas, policía, dirigentes del reformatorio...). Y plantea alrededor de esta separación de grupos temas como la subjetividad de los conceptos en función del punto desde donde se mire. Hace especial hincapié en el concepto de “honradez”, pudiendo tomar como una especie de moraleja del relato que, al final, lo más importante es ser honrado con uno mismo.

La narración, en primera persona, está supuestamente escrita por Smith después de salir del reformatorio. Sillitoe nos cuenta el final del protagonista usando un pequeño juego: “[...] voy a darle este relato a un compinche mío y le diré que si la poli me vuelve a coger intente que salga en un libro o en algo así [...]”.

Creo que merece la pena dedicar un rato a leer “La Soledad del Corredor de Fondo”, relato que te engancha y no te suelta hasta la última página.

* Institución penitenciaria para jóvenes entre 16 y 23 años donde se aplicaba el “sistema borstal”, que pretende regenerar al delincuente mediante el deporte y el trabajo.


PELÍCULA

La adaptación al cine la dirige en 1962 Tony Richardson (Shipley, 1928).
De la producción se ocupó el mismo Tony Richardson para Continental y Woodfall Films, empresa ésta última creada por el director junto con John Osborne, escritor perteneciente también a los “angry young men” y del cual Richardson adaptó alguna obra (“Mirando hacia atrás con ira”, de 1958 y “El Animador”, de 1960).

Este director fundó la revista cinematográfica Sequence junto con Lindsay Anderson y Karel Reisz, desde cuyas páginas instigaron el desarrollo del Free Cinema, movimiento vinculado a la angry generation, que corrió casi paralelo a la Nouvelle Vague.

Del guión se ocupó el propio Alan Sillitoe. La adaptación es bastante fiel y mantiene plenamente la esencia del relato. Mete cambios pero sin alterar el fondo.

Una de las cosas que llama la atención es la variación de la edad del protagonista. En el relato tiene 17 años, pero para la gran pantalla se eligió a Tom Courtenay, que tenía en aquel momento 25 años. Pero no tiene mayor importancia. Tom Courtenay está muy metido en el papel y le da al personaje ese carisma y esa personalidad tan especial que sentimos en el relato.

Por otra parte, en la película se añaden algunos personajes que no aparecen en el libro. Entre estos personajes están Audrey y Gladys (Topsy Jane y Julia Foster), las dos chicas que conocen Mike y Smith y que se convierten en sus novias. Éstas tienen un papel importante en la medida en que nos permiten conocer una faceta distinta de los muchachos. Otro personaje añadido es Stacy (Philip Martin), el líder con privilegios a la llegada del protagonista al centro y que en principio iba a correr la carrera.

También se otorga mayor importancia en la película al amante de la madre, que aparece como un único personaje, remarcando su mala relación con con Smith. En el relato da la sensación de que la mujer no tenía un único amante y este hecho aparece bastante de pasada.

En el libro, Mike (James Bolam) se libra de entrar en el Borstal, al ser el robo el primer delito del que tenían noticia las autoridades. En la película, sin embargo, se libra sólo al principio, pero entra, avanzado el metraje, acusado de robar un coche.

Otra modificación de importancia estriba en los participantes de la competición. En el libro es una competición entre reformatorios, mientras que en la película compiten contra un colegio de clase alta, lo que sirve para enfatizar el contraste entre los dos mundos (muy marcado en la escena de los vestuarios).

La película acaba en el reformatorio, aunque se intuye lo que va a suceder después. El relató, como se dijo más arriba, nos coloca después de la salida del reformatorio y sabemos de forma clara cómo acaba todo.

Pero, como ya dije, a pesar de las variaciones mencionadas la adaptación es muy buena.
Si hay que achacar algo a la película, coincido con Daniel Andreas (Filmaffinity) en que se podría haber prescindido de la cámara rápida que utiliza en un par de ocasiones y de las cortinillas en forma de estrella de la parte en que van de compras, así como de alguna estridencia musical, pero quedan como detalles anecdóticos en el conjunto de la obra.

En definitiva, película indispensable para cualquier amante del cine en general y del cine de temática social en particular. Lo ideal, a mi entender, sería leer el relato y luego ver la adaptación cinematográfica.


ALGUNAS CURIOSIDADES

Alan Sillitoe obtuvo el premio Hawthornden en 1959 por “La soledad del corredor de fondo”.
Tom Courtenay se llevó en 1963 dos premios gracias a esta película: el premio Bafta a “Mejor Actor Promesa para Papel Protagonista” y el premio a “Mejor Actor” en el Festival de Cine de Mar del Plata.

Muchas de las locaciones de la película se encuentran alrededor de Claygate. Concretamente en Ruxley Towers, (Ruxton Towers en la película), un castillo victoriano simulado construido por Lord Foley. El edificio fue usado como una base militar en la guerra, dándole una atmósfera militar. También muestra los alrededores de la zona antes de la construcción de la carretera de Esher.

El tema original de trompeta en la película fue realizado por Fred Muscroft, corneta Principal de la Guardia Escocesa en aquellos tiempos.



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miércoles, 4 de noviembre de 2009

El Tesoro de Sierra Madre: Novela vs Película

NOVELA

El Tesoro de Sierra Madre” se publicó por primera vez en 1927. De su autor, B. Traven poco se sabe, ya que se encargó de mantener su verdadera identidad en secreto e incluso se cree que parte de lo que contaba sobre su vida era inventado.
La trama de la novela se desarrolla en México en los años 20. Allí tres americanos, Dobbs, Curtin y Howard , se unen para ir en busca de oro con la esperanza de solucionar un futuro a todas luces complicado. Pero no todo es un camino de rosas y la búsqueda se convierte en una lucha no sólo contra el terreno, sino sobre todo contra sus propios sentimientos.
Aparte del argumento principal, Traven inserta otras historias centradas, principalmente, en la búsqueda de oro. Éstas aportan matices y refuerzan la trama, pero a veces se introducen de forma un poco forzada y algunas se hacen un poco largas.

La novela se estructura en tres partes:

- En la primera parte se nos hace una exposición del lugar, nos muestra la vida en México. Vemos las dificultades que pasa gran parte de la población. Habla, entre otras cosas, de la dificultad de encontrar y mantener un trabajo en las explotaciones petrolíferas. Además, conocemos a los personajes principales:

Fred C. Dobbs: Es extremadamente arrogante y no controla sus impulsos. A pesar de estar en una situación extrema (no tiene más remedio que mendigar) se ve por encima de los demás.

Bob Curtin: Bastante impulsivo pero mucho más cabal que Dobbs. A pesar de las dificultades siempre intenta mantenerse fiel a sus principios.

Howard: Mayor que los otros dos y el único con experiencia en la búsqueda de oro. Lo llevan con ellos tras oirle hablar sobre el asunto con otros hombres. Es el único que sabe lo poderoso que es el oro y lo que puede pasar por la mente de los hombres cuando se trata con este metal.

- En la segunda parte se narra el viaje hacia la montaña y la búsqueda en sí. La avaricia, la ambición, las peleas, la desconfianza se palpan en cada página. Destaca la aparición de Lacaud, otro americano que anda tras la pista del oro.

- La tercera parte se centra en el viaje de regreso de Howard, Curtin y Dobbs tras dejar atrás a Lacaud. El final nos muestra a lo que se puede llegar cuando la ambición te ciega y lo irónica que puede llegar a ser la vida.

La novela ha sido editada recientemente por la editorial Acantilado.
La verdad es que yo esperaba más de este libro. Me ha decepcionado el estilo en que está escrito, un poco tosco para mi gusto. No sé si el problema viene de la traducción (me resulta raro porque Acantilado, al menos en lo que he leído de esta editorial, cuida bastante esas cosas; aunque nunca se sabe) o es que realmente se escribió así. A pesar de todo, la historia mantiene toda su fuerza y hace que te acabes enganchando. Resulta interesante como complemento de la película.


PELÍCULA

La adaptación al cine la llevó a cabo John Huston en 1948, bajo la producción de Henry Blanke.
Es una versión bastante simplificada de la novela (elimina bastantes historias accesorias), pero mantiene lo principal y consigue contar lo mismo y provocar las mismas sensaciones, así que considero que es una muy buena adaptación.

Por ejemplo, de la primera parte de la novela elimina un viaje que realiza Dobbs junto con Moulton, otro americano, con la esperanza de encontrar trabajo en el petróleo y que resulta infructuoso.

De la segunda parte el cambio más drástico gira en torno a Lacaud, ya que Huston varía significativamente la historia que lo envuelve y su final. De hecho, John Huston tiene la deferencia de cambiarle hasta el nombre (Cody en la película).
El asalto al tren por parte de los bandidos también se ha simplificado y, en la película, los protagonistas están metidos en el ajo desde el principio (van en el tren), mientras que en el libro la historia es mucho más salvaje y se enteran de todo cuando se lo cuenta Lacaud al ver aparecer a los bandidos cerca del campamento.
También está bastante resumida la vida en la mina y en el campamento, pero sin eliminar nada imprescindible.

La tercera parte es la más fiel al libro. Hay pequeñas variaciones, pero nada significativo.

La película tiene, a mi parecer, dos grandes aciertos: la ambientación (el rodaje se realizó en parajes naturales de México) y el magnífico trabajo de los actores (todos bordan sus papeles).

Para encarnar a Dobbs se eligió a Humphrey Bogart, del que te crees desde el principio su actitud soberbia, su cinismo, su ambición. Parece un papel hecho a su medida. Cuando se carcajea da realmente la sensación de estar ante un loco, ante alguien que ha perdido el norte.

Tim Holt encarna a Curtin y también está realmente bien encarnando la lucha para mantenerse firme ante las tentaciones que provoca el oro.

Y destaca Walter Huston, el padre de John Huston, en el papel de Howard. Realmente metido en el personaje que le hizo ganar el Oscar y el Globo de Oro al mejor actor de reparto. Me quedo con la cara que pone cuando Dobbs y Curtin se estrechan las manos sellando el acuerdo para ir en busca de oro y Walter Huston los mira como si supiera exactamente en qué va a acabar todo.

Sin duda alguna es una gran película. A pesar de la mayor riqueza de detalles del libro, en este caso me quedo con la versión cinematográfica.


CURIOSIDADES

John Huston hace un cameo en la película: es el hombre de blanco al que Dobbs pide tres veces limosna.

La película ganó tres Oscar: mejor director (John Huston), mejor guión adaptado (John Huston) y mejor actor de reparto (Walter Huston). Estaba nominada como mejor película, pero se lo llevó Hamlet, dirigida por Laurence Olivier.

También ganó tres Globos de Oro a la mejor película, mejor director y mejor actor de reparto.

John Huston no tuvo contacto directo con el autor de la novela, B. Traven. Trató con Hal Croves, el agente literario del autor, los pormenores de la adaptación (que al final no gustó nada a Croves). Aunque hay sospechas de que Croves y Traven eran la misma persona...

Luis Buñuel manifestó su admiración hacia la película y el director: "[...] Me gustó “El Tesoro de Sierra Madre”, de John Huston, que se rodó muy cerca de San José Purúa. Huston es un gran director y un personaje muy exhuberante. Si “Nazarín” fue presentada en Cannes, se debió, en gran parte, a él. Habiendo visto la película en México, se pasó toda una mañana telefoneando a Europa. No lo he olvidado." (“Mi Último Suspiro” de Luis Buñuel; Ed. Plaza y Janes 1982).

El Tesoro de Sierra Madre no es la única adaptación al cine de una obra de Traven. En 1960 Roberto Gavaldón rodó “Macario”, basada en la historia del mismo título escrita por B. Traven en 1950.



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domingo, 18 de octubre de 2009

Un Cuento inspira una película: Las Babas del Diablo y Blow-Up

LAS BABAS DEL DIABLO

Julio Cortázar (1914-1984) escribió “Las babas del Diablo” en 1959. Este relato apareció publicado por primera vez en su libro “Las armas secretas”.
La historia nos sitúa en París, donde Roberto Michel, un traductor y fotógrafo aficionado saca, un domingo de noviembre por la mañana, una fotografía a una pareja en una placita. La mujer le ve y se acerca a pedirle el carrete, ayudada poco más tarde por un hombre que estaba en un coche leyendo un periódico. Entre tanto, el muchacho que estaba con la mujer sale corriendo. Y, al final, Roberto Michel se va sin darles el rollo.
Lo que podría quedar como una anécdota toma mayores dimensiones en el momento en que el fotógrafo comienza a obsesionarse con la fotografía, de la cual hace una gran ampliación para colgarla en la pared y apreciar todos sus detalles. Hasta que la imagen estática parece cobrar vida.
Pero la historia no es tan simple, sino que va mucho más allá. Cortázar utiliza dos narradores principales (se podría intuir incluso un tercer narrador ajeno a los hechos) que se entremezclan y se confunden en el relato: el que nos cuenta la historia y el propio Roberto Michel. Pero, ¿son la misma persona?, ¿uno representa al protagonista vivo y otro muerto?, ¿uno al de la vida real y otro al del mundo de la fotografía?, ¿uno es Roberto Michel y otro un simple narrador que conoce la historia? ... Cualquiera de estas interpretaciones y muchas más son posibles, cada lector encontrará la suya propia.
En el fondo Cortázar se vale de esta historia para jugar con el lector haciéndole ver lo irreal de lo aparentemente real y lo verdadero de lo que parece falso. Juega con lo que dicen las palabras y con lo que va más allá de las líneas. Mezcla la supuesta realidad con la imaginación, los sueños e incluso la muerte. Lo estático adquiere movimiento, mientras que el personaje del fotógrafo, en principio activo, se convierte en el agente pasivo de la acción.
Si bien su lectura puede dejar una sensación de angustia (me pasó algo parecido la primera vez que vi “Arrebato”, de Iván Zulueta), creo que merece la pena leer este cuento y pararse a pensar en cómo nuestra mente puede variar la realidad y viceversa.

BLOW-UP

Blow-Up”, película de 1966, fue dirigida por Michelangelo Antonioni bajo la producción de Carlo Ponti. Fue la película que abrió el camino a Antonioni al mercado internacional.
En este caso no se puede hablar de una adaptación como tal del cuento, ni se pretendió en ningún momento que lo fuera. Simplemente Antonioni se inspiró libremente en “Las babas del Diablo”, tomó la idea del relato y la modificó a su antojo, insertándola además en un contexto diferente y más amplio que el del cuento.
Del cuento de Cortázar, Antonioni saca la historia del fotógrafo que tras realizar unas ampliaciones cree ver algo más allá de lo que muestra la imagen. Pero ni fotografía lo mismo, ni descubre en las fotos lo mismo.
Y también toma la idea subyacente. Es decir, lo relativo de nuestras percepciones y de lo que tomamos como real, lo relativo de lo que vemos o queremos/creemos ver más allá de lo que realmente se nos muestra. Es la misma idea expresada con lenguajes distintos (el literario y el cinematográfico).
El propio Antonioni sabía la dificultad que entrañaba entender su película: “Necesitaré al menos otro film para explicar Blow-Up” (Rueda de prensa del Festival de Cannes, mayo de 1967).
“Blow-Up” traslada la acción a Londres a mediados de los años 60. Antonioni aprovecha para mostrarnos, más allá del “thriller”, una ciudad y la sociedad que la conforma.
“La mayor dificultad con la que me he encontrado ha sido la de representar la violencia de la realidad. Los colores embellecidos y edulcorados son a menudo los que parecen más duros y agresivos. En Blow-Up, el erotismo ocupa un lugar de máxima importancia, pero, a menudo, se pone el acento en una sensualidad fría, calculada. Los rasgos de exhibicionismo y de vouyerismo están especialmente subrayados: la joven mujer del parque se desnuda y ofrece su cuerpo al fotógrafo a cambio de los negativos que tanto desea recuperar.” (M. Antonioni, Corriere della Sera, 12 de febrero de 1982).
Nos enseña una ciudad extraña, alienada. Una sociedad de estética pop y actitudes extremadamente superficiales. Una sociedad que se deja llevar por la moda, el sexo, las drogas. Una sociedad sin alma, que transmite hartazgo, aburrimiento. Una sociedad, en suma, que necesita un cambio.
Pocos son los que se dan cuenta de esta necesidad, uno es el propio fotógrafo y otra es la chica de la tienda de antigüedades, que quiere irse de allí como sea, a cualquier sitio, pero lejos. Pero la necesidad es global, no individual. La película esconde una crítica feroz sobre el mundo que muestra.
Destaca el contraste brutal de la primera escena entre el grupo de mimos gritando y el resto de la gente, que se mueve sin hacer apenas ruido.
También es llamativa la escena del concierto, donde casi todos están parados hasta que se rompe el “maleficio” y por fin ocurre algo distinto, en este caso el guitarrista acaba rompiendo la guitarra harto de los acoples del bafle. Es entonces cuando todos parecen cobrar vida.
Protagoniza la historia Thomas (David Hemmings), un famoso fotógrafo de moda egocéntrico y caprichoso. Tiene todo lo que muchos desearían pero se encuentra hastiado, cansado de lo que le rodea.
Una mañana hace unas fotos a una pareja en un parque. A pesar de la insistencia de la mujer (Vanesa Redgrave) para que le dé el carrete, él hace caso omiso y se va. La mujer localiza a Thomas y trata de convencerle. Éste, para quitársela de encima, le da un carrete falso. Cuando revela las fotos, Thomas cree ver indicios de que querían asesinar a alguien y piensa que él lo ha evitado. En su obsesión por descubrir qué pasaba, hace más y más ampliaciones (blow ups) hasta que reconstruye la historia, creyendo ver un cadáver en las fotografías.
«Cuando se utilizan ampliadoras (...) pueden verse cosas que probablemente el ojo desnudo no sería capaz de captar (...). El fotógrafo de Blow-Up, que no es un filósofo, quiere ver las cosas más de cerca. Pero lo que sucede es que, al ampliarlas demasiado, el objeto se desintegra y desaparece. Por lo tanto, hay un momento en que asimos la realidad, pero ese momento pasa. Este es en parte el significado de Blow-Up.» (M. Antonioni).
Es en ese momento, cuando el fotógrafo encuentra algo que le saca de la rutina, de su mundo superficial, cuando siente entusiasmo por algo y deja a un lado la frialdad que transmite en el resto del filme.
Pero, como pasaba en el cuento, no todo es tan sencillo. Antonioni hace con la cámara, con la imagen, con los gestos, con los silencios (hay que decir que el uso de la música, compuesta por Herbie Hancock, es mínimo) lo que Cortázar hacía con las palabras. El espectador termina por no saber hasta qué punto es real lo que está viendo, si lo que sale en pantalla es lo que de verdad le ocurre al protagonista o es su lo que está dentro de su mente, lo que él percibe.
Destaca la escena final, donde Thomas vuelve al parque en el que tomó las fotografías de la pareja y aparecen los mimos. Cambian su griterío por un silencio total y empiezan a escenificar un partido de tenis. De repente la pelota sale del campo y la “vemos” caer en el césped. Piden a Thomas que se la devuelva y de repente éste empieza a comprender. Quizá el misterio que él tenía tan claro sólo haya existido alguna vez en su imaginación. Entonces va a por la bola, la recoge y se la devuelve a los jugadores. Para acrecentar el efecto, el único sonido que se escucha en esta escena es el ruido de la pelota.
Para finalizar la película el fotógrafo desaparece ante nuestros ojos. O quizá nunca estuvo ahí...
“Blow-Up” es una película que esconde mucho más de lo que se aprecia en un primer visionado. Por eso recomiendo verla con todos los sentidos activados. Entenderé que a muchos les pueda resultar difícil e incluso espantosa, pero considero que todo amante del cine tiene que verla al menos una vez en su vida.

ALGUNAS CURIOSIDADES

“Blow-Up” ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1967. Como apuntaba más arriba, la película transmite la necesidad de un cambio en la sociedad. Quizá no sea casualidad que ganara este premio justo un año antes de la revuelta social y cultural que supuso el mayo francés del 68.
“Blow-Up” obtuvo dos nominaciones a los Oscar: Antonioni fue nominado como Mejor Director y Antonioni, Tonino Guerra y Edward Bond al Mejor Guión.
En principio, el papel protagonista lo iba a interpretar Terence Stamp, que al final no pudo hacerlo. También se pensó para interpretarlo en David Bailey, fotógrafo en la vida real, que había servido de inspiración para crear a Thomas.
El grupo que toca en el concierto el tema “Stroll On” son “The Yardbirds”, grupo de rock británico del que salieron tres de los mejores guitarristas ingleses de todos los tiempos: Eric Clapton, Jeff Beck y Jimmy Page. Cuando se grabó la película, Eric Clapton ya había dejado el grupo. Los que aparecen son Jimmy Page y Jeff Beck, éste último rompiendo la guitarra.
Julio Cortázar vio “Blow-Up” en Amsterdam, un día de lluvia. Hizo cola el día de su estreno, como un espectador más. Por lo que comentó, le gustó mucho. Decía que desde el estreno de la película se vendían más libros suyos. Se refirió al cine como un método estajanovista de hacer dinero: él permitió el uso de su relato a cambio de unos miles de dólares y Ponti recaudó varios millones.
Julio Cortázar aparece en la película en una de las fotografías que se muestran en la película.



















Aquí podeís leer el relato de Cortazar.

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