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martes, 16 de noviembre de 2010

CINEFÓRUM DE SOBREMESA (porque el cine nos alimenta...)
Hoy: El gran carnaval, (Billy Wilder, 1951)

"¡Que se jodan todos! Es la mejor película que he hecho."

Vaya, cómo están las cosas, parece que tras siete películas  y después del rotundo éxito obtenido con 'El crepúsculo de los dioses', el estreno de 'Ace in the Hole' no fue un camino de rosas para Wilder. Su ácido análisis obtuvo un sonoro fracaso de crítica y público en los Estados Unidos, ante una sociedad y una profesión a las que parece que no les sentó muy bien el espejo que les ponía delante. Pero seamos ecuánimes, demos lo primero la palabra a la prensa:

John McCarten, escribía en The New Yorker: "compendio de sátira amorfa, melodrama mal concebido y guión en el que ni siquiera una varilla de zahorí encontraría una pizca de ingenio". Y sobre Kirk Douglas: "la versión más absurda de un periodista que he visto en mi vida".
La revista  Life era más categórica: "Mr. Wilder debería ser deportado".
Algunos, como Bosley Crowther en The New York Times eran bastante más benevolentes, aunque consideraban la crítica alejada de la realidad... en lo referente a la prensa, claro: "una de las películas más desafiadoras del año. Destaca la extraordinaria labor al retratar la monstruosa vulgaridad del comportamiento de las masas. Sin embargo, lo que ocurre es que en la vida real ningún periodista podría salir indemne de un crimen de esa magnitud, como sucede en la película. Los mecanismos de control no permitirían una cosa así".
Hubo incluso algún que otro medio estadounidense, como el Saturday Review, que se mostró entusiasmado con la película. Ensalzó su integridad y la relacionó con otras del nivel de 'Avaricia', 'El delator' o 'El tesoro de Sierra Madre', "películas de Hollywood que demuestran la indiferencia más absoluta por los niveles de recaudación por su éxito potencial".
En el extranjero las cosas fueron mejor, quizás porque se entendió como una crítica a la sociedad americana, o quizás porque se tenía otra visión del cine. El caso es que en Europa recibió grandes elogios. La revista británica Today´s Cinema la definió como "el ejemplo más brillante del cine norteamericano".

¿Y Wilder qué decía en momentos más sosegados que los de la cita inicial? Veamos:
"Era una película muy buena; el argumento tenía fuerza y estaba bien trabajado. Pero la gente no quería saber; la gente no quiere que le cuenten que si hay un accidente en la calle y hay un herido grave, antes de ir a avisar a un médico, se quedan contemplando con curiosidad morbosa la tragedia. Eso es lo que había en la película: el circo, la música, la gente emborrachándose y pasándoselo bien... Diría que no es un tema fácil de digerir, la gente se sentía un poco culpable.
Llevo mucho tiempo en esto y no me engaño. Por lo general, cuando una película no funciona, uno dice que se adelantó a su tiempo, o que se estrenó demasiado cerca de la Navidad, o que era justo después de la Navidad y la gente se había gastado el dinero en regalos, o que fue un fracaso porque hacía muy buen tiempo y la gente se fue a la playa, o porque llovía y la gente se quedó en casa.
Uno busca toda clase de excusas. La excusa para esta película puede ser que escogí un tema y, al parecer, no era la película para aquel momento."
Bueno, esto era unos cuantos años después, aproximémonos más al evento:
"Nadie quería gastarse cinco dólares para enterarse, en el cine, de que era un tipo miserable".
Huy, huy, la cosa se calienta.
Situémonos todavía más cerca. Wilder caminando decaído por Wilshire Boulevard tras salir de un preestreno del filme, y entonces "justo frente a mí alguien fue atropellado por un auto. Un fotógrafo sale de repente de ninguna parte. Dije: 'Tenemos que ayudarlo'. Y el fotógrafo me respondió: 'Ayúdelo usted. Yo tengo que conseguir una foto'. Y el tipo se fue. Quizá no fui lo suficientemente cínico cuando hice Ace in te Hole".
Ya estamos otra vez.

Desde luego en 1951 Billy Wilder estaba guerrero como nunca, hasta el punto de que por si la película fuera poco, quiso darle todavía un toque más. Walter Newman, coguionista, contaba que modificó el logo de la Paramount al principio de la película: "Bueno, tenías el círculo de estrellas pero no había ninguna montaña, y no sabías qué estabas viendo dentro de ese círculo. De hecho se trataba de un plano oblicuo tomado desde un metro de altura de un trozo de arena del desierto. Entonces una serpiente cascabel se deslizaba y se enroscaba de repente, con los cascabeles vibrando y zumbando, las mandíbulas abiertas de par en par, los colmillos al descubierto y la lengua viperina agitándose, y todo era tan inesperado que las mujeres gritaban. Incluso yo me envaré en la butaca... Pero el estudio temió que las mujeres embarazadas dieran a luz prematuramente en los cines si utilizaban ese plano así que lo cortó".

Seguramente el planteamiento es el resultado de una visión lucida de lo que ocurría a su alrededor, pero a lo mejor también influyeron algo sus sentimientos ante una profesión, la periodística que él había practicado en su juventud con no muy buenos recuerdos: "Me ocupaba de deportes, sobre todo de fútbol y también de tenis. También hice reportajes de sucesos. Era un trabajo sucio. El periódico salía al mediodía. Tenía que levantarme a las cinco, coger el tranvía e ir a casa de los padres del asesino para pedirles una foto de su hijo, o visitar a alguien cuya mujer había perecido en un incendio. Era muy embarazoso".

Como ya dijimos arriba, la película fue un fracaso total en Estados Unidos. Ante la baja recaudación la Paramount decidió tomar medidas. Según Wilder: "Lo hicieron a mis espaldas, porque en aquellos momentos yo me encontraba en París rodando una película. El señor Freeman, el jefe del estudio, cambió el título Ace in the Hole y la rebautizó con el nombre de The Big Carnival... ¡como si eso fuese a atraer más público! ¡Y además, sin consultármelo! Ésa fue una de las razones por las que abandoné la Paramount".
Sin embargo, en otros países la película tuvo un gran éxito tanto por parte del público como de la crítica especializada, recibiendo el Premio especial del jurado en el Festival de Venecia.

El caso es que nos encontramos con una de esas obras que nos vienen a la memoria periódicamente ante sucesos reales, recientemente, y salvando las distancias, con lo ocurrido con los mineros chilenos. Y también una de las que nos traen a la boca con similar frecuencia aquello de "la realidad supera a la ficción". Pues bien, a pesar de la incomprensión generalizada en su época, e incluso las críticas de poca credibilidad, lo cierto es que está basada en hechos reales. La idea se la propuso Walter Newman, por entonces veinteañero dramaturgo y escritor de guiones radiofónicos, quien había escrito un guión preliminar llamado "The Human Interest Story" basado en el caso de Floyd Collins, un explorador que en 1925 quedó atrapado por una roca en Sands Cave, una caverna de Kentucky, y que pudo comunicarse inicialmente con el exterior y recibir alimentos y agua sin que pudiera liberarse del peso que lo aprisionaba. Fue entrevistado por William Burke "Skeets" Miller, joven reportero del Louisville Courier-Jorunal que ganaría el Pulitzer y cuyos artículos le dieron resonancia nacional al hecho, atrayendo al sitio a muchos curiosos. Collins falleció en la caverna tras 18 días de hambre, frío y agonía.

¿O a lo mejor la idea fue de otro? Y aquí la cosa ya se pone al rojo vivo... Tras el estreno de la película, al ver que su nombre ni siquiera aparecía en los créditos, el actor Victor Desny demandó a Wilder  por plagio. Al parecer, éste había contactado en noviembre de 1949 con la secretaria de Wilder, Rosella Stewart, para proponerle rodar una película basada en la historia de Floyd Collins. Y Wilder había rechazado la propuesta. Los abogados de Wilder alegaron que hacer un resumen de la trama de forma verbal no constituía una presentación formal de la historia y que el caso Collins tenía carácter histórico y como tal no estaba protegido por leyes de derechos de autor. En diciembre de 1953, el juez Stanley Mosk falló a favor de Wilder y Paramount. Desny recurrió la sentencia, y la Corte Suprema de California, en agosto de 1956, dio la razón a Desny, fallando que su exposición oral había sido legítima. Al final tuvieron que pagar a Desny 14.350 dólares. Si os interesa el documento de la causa de la apelación, aquí lo tenéis: Desny v. Wilder, 46 Cal. 2d 715, 299 (Cal. Sup. Ct. 1956).

Después del estreno de la película, la Paramount vendió boletos para visitar los escenarios donde se había rodado, en las afueras de Gallup, Nuevo México... Más de lo mismo.

"Es una película sobre el periodismo sensacionalista, seguro. Pero todavía en mayor proporción es una película sobre el público que hace posible el periodismo sensacionalista".
Billy Wilder.

Se abre el turno de palabra: ¿qué opinión os merece 'El gran carnaval'?

Y la semana que viene hablaremos de... "Y el mundo marcha"

La semana que viene vamos a retroceder en el tiempo hasta 1928, ya que la película que os proponemos es 'The Crowd' ('Y el mundo marcha'), película dirigida por King Vidor.

Para seguir con la costumbre, os facilitamos algunos enlaces que creemos que os pueden resultar de interés:

- En este mismo blog tenéis una entrada dedicada a King Vidor.
- En la edición inglesa de Wikipedia, podéis encontrar algunos datos interesantes.
- Aquí hay un análisis histórico de la película con algunas curiosidades (en inglés).
- También en inglés, en www.webcitation.org, publicado originariamente en geocities, podéis leer un análisis interesante.
- En El Edén Sideral accedéis a otro artículo sobre la película, esta vez en castellano.
- Un estudio que toca bastantes puntos de interés lo podéis encontrar en Actualcine.com.
- Y, como siempre, recurrir a Filmaffinity nunca está de más.

Por si acaso alguno no puede acceder a ella por otras vías, aquí os la dejamos con carteles en castellano. Aunque la calidad del vídeo es malísima. Si podéis verla con mayor calidad, mejor.



Nota 1: A partir de la semana que viene, cambiamos el día de celebración del Cinefórum. En lugar del martes, lo trasladamos al miércoles. Disculpad las posibles molestias.

Nota 2: Se admiten sugerencias. Como ya hemos comentado alguna vez, quien hace que el Cinefórum salga adelante y resulte interesante sois vosotros. Por eso hemos pensado que, si queréis, nos podéis sugerir alguna película que queráis que incluyamos en esta sección. Lo único que pedimos es que seleccionéis filmes que no sean difíciles de encontrar, para que todo el mundo pueda tener la oportunidad de verlos. Gracias a todos.
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sábado, 17 de julio de 2010

Avanti, Mr Lemmon

Para estos días de calor mi recomendación es una obra de las que los críticos les gusta catalogar como “menor” del genio Billy Wilder, ¿Qué ocurrió entre tu padre y mi madre? (Avanti). Comedia romántica a la italiana sin perder el sello y la esencia del realizador estadounidense de origen austriaco.

La cinta está dotada del ritmo narrativo alocado propio de las películas de Wilder, panorámicamente muy rica, con colores vivos, que impregna a la historia de un sentido ampliamente vitalista.

El guión, como no podía ser de otra manera, extraído en ocasiones coma a coma de la obra epónima de Samuel Taylor para el teatro, llevado a la gran pantalla por Wilder y Diamond tenía todas las garantías de tener éxito; todos recordaremos El apartamento o Sherlock Holmes.
La pareja de protagonistas están espléndidos, como no podía ser de otra manera. Lemmon utiliza su versatilidad y dotes para la comedia y acaba sacando su personaje estresado, malhumorado y frío racionalizado para dar paso al hombre entrañable; por otra parte Juliet Mills parece elegida a conciencia, no es la típica chica deslumbrante en su belleza exterior pero sí en la interior, su personaje tiene fuerza y la vitalidad necesaria para desestabilizar al de Lemmon, en ocasiones está francamente adorable. A destacar, aquellos que podáis ver la versión integra de la película, cómo Wilder no tiene problemas en mostrar los desnudos de los personajes principales y que, claro, en algunos países fueron cortadas dichas escenas por la censura, si bien aquí en España tenemos algunas versiones restauradas, eso sí en V.O.

La música llena de clásicos italianos de todos los tiempos en los que no podían faltar algunas melodías tan evocadoras como “Un´ora sola ti vorrei” o El “senza fine” de Gino Paoli, sirven de acompañamiento a las escenas frescas y veraniegas de la costa Napolitana, Sorrento y vistas a la ciudad derruida por el Volcán, Pompeya.

Wilder lanza dardos envenenados a la institución del matrimonio, critica sin contemplaciones las uniones ante Dios por simple conveniencia y deja la puerta abierta a la infidelidad pero con amor, sólo un genio como él puede darnos una alternativa como ésta. Wilder se ríe de los americanos, de su política, de su ignorancia, de su desmesurada y arrogante prepotencia y pero en realidad se ríe de todo el mundo.

Mi escena favorita, como no podía ser de otra manera, nace del juego de palabras que durante toda la película nos van mostrando los personajes: “permesso” y “avanti”: la Mills entra en el cuatro de baño del señor Ambruster y se sube al peso con la esperanza de no haber perdido ni un gramo y cuando alcanza la estatura de Lemmon, éste le rodea la cintura y le pregunta susurrándole “permesso?” ella le responde “Avanti” y entonces él la besa.
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martes, 29 de septiembre de 2009

El crepusculo de los dioses

El film dirigido por Billy Wilder en 1960, estuvo a punto de no estrenarse por problemas con el reparto y carcajadas en su pase previo. El guionista Charles Brackett surgió la idea de una película en torno a una estrella del cine mudo en desgracia y olvidada por el cine sonoro, propuesta que Billy Wilder completó añadiendo el romance del protagonista con un guionista mucho más joven y dispuesto a todo con tal de progresar en la profesión. Ella sería Norma Desmond, él Joe Gillis. Además la productora de la película, Paramount Pictures, consiguió que Brackett y Wilder aceptaran incluir en el guión un giro argumental tomando como de la obra de Balzac, “Papa Goriot”, según el cual, Norma acababa disparando contra su amante. El problema surgió a la hora de seleccionar a la estrella encargada de interpretar a Norma. Ninguna de las grandes divas de la etapa silente del cine querían hacerse cargo del papel por miedo a ser vistas como el propio personaje, acabadas, abandonadas, locas y olvidadas por la industria a la que ayudaron a ganar tanto dinero. Wilder llamó primero a la puerta de Mae West, que era su primera elección como protagonista. La sarcástica dama se negó, lo que pasó el relevo de la espinosa oferta a Pola Negri, quien tampoco quiso arriesgarse a romper su imagen de vampiresa seductora del cine mudo. La tercera puerta a la que llamó Wilder fue la de Mary Pickford, que fue la primera en interesarse realmente por el trabajo. El problema es que estaba tan interesada en el papel que exigía mayor protagonismo que el que Brackett y Wilder le habían dado en el guión. La actriz se empeñaba en tener mayor presencia en la historia y aparecer más en la pantalla, algo a lo que se negó el director. Eliminada también Pickford de la ecuación, le llegó el turno a Gloria Swanson. Al parecer Wilder le confesó a su compañero George Cukor que no era posible encontrar una actriz que quisiera interpretar la película. Cukor le dijo que nadie, salvo Gloria Swanson, podría interpretar ese personaje. No obstante, los problemas de Wilder para completar el reparto no habían acabado. Localizada su Norma Desmond, empezó a tener serios problemas para encontrar a Joe Gillis. El primer seleccionado fue Montgomery Clift era que parecía estar de acuerdo en interpretar al ambiciosa guionista dispuesto a servirse de sus relaciones con la enajenada Norma para abrirse hueco profesional en Hollywood. Sin embargo, el actor no tardó en echarse atrás y llamó a la Paramount para justificar su deserción del proyecto señalando que experimentaba serias dificultades para interpretar escenas de amor con mujeres más viejas que él. Al parecer el verdadero problema de Clift era otro. Por un lado acababa de interpretar “La heredera” dirigida por William Wyler en 1949, en la que interpretaba a un joven cazafortunas empeñado en la idea de conquistar a una solterona rica pero no precisamente atractiva interpretada por Olivia de Havilland. Por otro lado en la vida privada del actor existía una relación con una cantante Libby Holman, bastante mayor que él, que le recordaba la situación que iba a verse sometido su personaje en el Crepúsculo de los dioses. En opinión de Clift, la situación de Gillis y la suya propia eran demasiado similares como para que su imagen como estrella no quedara seriamente afectada. Wilder por tanto se vio obligado a buscar otro Joe Gillis para su película. Lo buscó en Fred MacMurray, al que ya le había proporcionado posiblemente la mejor oportunidad de su carrera como actor con el papel del vendedor de seguros Walter Neff, corrompido hasta convertirse en asesino por la vampiresa que encarnó Barbara Stanwyck en Double Indemnity (Perdición), auténtica joya del cine negro rodada en 1944. A pesar de ello MacMurray se negó a hacerse cargo del personaje de Gillis pretextando que no podía interpretar a un mantenido. El actor acabó siendo fetiche de la compañía Disney en sus insulsas comedias familiares. El siguiente convocado fue Marlon Brando, pero Paramount le rechazó porque consideraba que todavía no tenía entidad como estrella para entrar en el proyecto. Gene Kelly tampoco podía hacer la película porque continuaba bajo el contrato con la MGM, que no estaba dispuesta a cederle a la competencia. De ese modo, el papel llegó a manos de William Holden, que no era el favorito de Wilder para el papel. Bastó que ambos compartieran una copa para que Holden se convirtiera en Gillis. Dicho sea de paso, la primera versión de la película presentaba a Holden como un muerto entre otros muertos reunidos en el deposito de cadáveres y conversando. La secuencia llegó a filmarse, pero al ser proyectada en un pase de prueba con público, provocó tales carcajadas que el estreno se retrasó durante seis meses e incluso se llegó a rumorear que no iba a estrenarse nunca. Billy Wilder volvió a rodar el principio con Gillis/Holden flotando, cadáver, en la piscina de Norma Desmond.

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lunes, 20 de julio de 2009

Bésame, tonto

La gran desconocida.

Así calificaría esta película del maestro Billy Wilder, una demostración de cómo con una historia de lo más simple es capaz de hacer comedia con muchísima facilidad, es lo que tienen los cineastas que tienen esa capacidad innata. Me resultó muy divertida, con un humor ácido y una versatilidad a prueba de los mejores cineastas. Ya sé, algunos diréis que es una obra menor de Wilder, pero en mi opinión no lo es, reconozco que quizás no llegue a alcanzar el nivel de las comedias grandes del maestro, pero es una gran película.

Son muchas las opiniones que ha desatado esta comedia, que quizás en blanco y negro pierde, que si Panavisión, que si el protagonista principal, que Dean Martin falla, pero nada de esto debe dejar que esta comedia se infravalore. Una Kim Novak en el papel de Poly está estupenda, Felicia Farr para comérsela y Ray Walston aunque a veces más neurótico que gracioso hace un papel más que digno.

La película es fresca llena de gags con el matrimonio como temática con chistes de toda la vida. En definitiva me parece un atropello y una injusticia que no se aprecie mas a esta película, recomendable para aquellos que no la hayáis visto y de obligado revisionado para los que la recordéis vagamente.
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