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viernes, 12 de noviembre de 2010

Bibliografía completa de Ian McEwan (1948)


Escritor británico y ganador del premio Booker Price por su novela Amsterdam, hecho que levantó mucho revuelo alrededor de él. Algunas de sus novelas han sido adaptadas al cine con mucho éxito. Sigue publicando y su última novela Solar, aún no publicada en España, ya está siendo un auténtico éxito.

Novelas

1978 – El jardín del cemento

1981 – El placer del viajero

1987 – Niños en el tiempo

1990 – El inocente

1992 – Los perros negros

1997 – Amor perdurable

1998 – Amsterdam

2001 – Expiación

2005 – Sábado

2007 – Chesil Beach

2010 – Solar (NPE)


Relatos

1975 – Primer amor, últimos ritos

1978 – Entre las sábanas



NPE - No publicado en España

lunes, 27 de septiembre de 2010

Chesil Beach – Ian McEwan


ED. Anagrama Compactos nº 480 // 184 pág.

Ian McEwan ya fue presentado con anterioridad en este blog, autor de Expiación, El placer del viajero o Amsterdam, sigue escribiendo y proponiendo historias delicadas, chejovianas me atrevería a decir, con amores entre jóvenes, no tan jóvenes y mayores.

Esta novela, publicada en 2007 es una delicada novela sobre el amor entre dos jóvenes, por allá 1962, año en el que todavía no existían los Beatles, ni se publicaban novelas eróticas. Un tiempo difícil para los jóvenes: nadie les explicaba nada ni de la sexualidad ni de cómo ser felices, sólo soledad y vacío. McEwan traza silencios, miradas, búsquedas interiores, dudas o soledades como nadie. Es capaz de verter en un corto relato toda la ignorancia, inseguridad e ilusión de una pareja de recién casados que acude a un hotel cercano a Chesil Beach a pasar la noche de bodas durante la temporada baja.

De familias opuestas, vírgenes y niños, tratarán de desentrañar las formas que tienen los niños para volverse hombres, las niñas mujeres y como se pasa de novios a maridos. No será fácil, de hecho lo más seguro es que no lo consigan… Pero la ilusión se mantiene hasta el casi el final, hasta que él pierde su pasión, su locuacidad, sus ganas por agradar aún siendo un completo desastre en la cama. Pero es que ella, frígida y tímida, pondrá todas las trabas habidas y por haber.

De estructura discontinua, primero nos cuenta la noche de bodas, vuelve atrás para contar sus vidas, adelante para explicarnos como se conocieron y por último, otra vez hacia delante para desgranarnos el futuro de la pareja.

Abre la puerta a la sociedad del destape británica de los años sesenta. Años confusos en los que el pudor y la vergüenza, el desconocimiento del cuerpo humano y la ignorancia arruinaron miles de vidas adolescentes.

miércoles, 17 de marzo de 2010

El placer del viajero – Ian McEwan


ED. Anagrama Compactos nº 262 142 pág.

Cuando se oye hablar de Ian McEwan lo primero (y en ocasiones lo único) que viene a la mente es su cinematográfica novela Expiación, cuando su obra es tremendamente extensa y de calidad. McEwan es un novelista brillante, de la última generación de oro norteamericana, cuyas obras se basan en las relaciones que se establecen entre las personas, habitualmente entre hombre y mujer, como la mencionada Expiación, Chesil Beach o la que nos ocupa en esta ocasión.

En El placer del viajero conocemos una pareja, Colin y Mary, que llevan ya cinco años en pareja y que deciden dejar los dos hijos de Mary con su exmarido e irse de vacaciones a Venecia para disfrutar y reavivar un poco el romanticismo (perdido quizás por el cansancio que supone la convivencia con hijos). Tras unos días en la ciudad del amor van recuperando poco a poco la espontaneidad, el placer en las relaciones sexuales, en la conversación, en el silencio… Asistimos al renacer de una pareja, acomodada en la monotonía y lo hacemos de la mano de un McEwan experto en trazar mapas emocionales difusos y cambiantes.

Se cruzarán en sus paseos turísticos Robert y Caroline, una excesivamente afable pareja que nos encenderá todas las alarmas pues algo extraño emanará de ellos, tanto de Robert con su elegancia diplomática, como Caroline, con sus dificultades para andar y esos ojos vagos que no permiten saber en que está pensando. La opresión en el relato es latente pues la misma ciudad de Venecia transmite abandono, siniestralidad, antigüedad… Algo extraño va a suceder y solo lo hará cuando McEwan haya torturado suficientemente tus emociones, cuando el sofoco sea insufrible y la sensación de vulnerabilidad asfixie el aire.

Albert Fabregat