LA FRASE

"POR AHORA NO ESTAMOS PIDIENDO AUTORIZACIÓN PARA QUE LA POLICÍA PUEDA USAR LA PICANA Y EL SUBMARINO, ANTES VAMOS A VER COMO FUNCIONAN LAS REFORMAS QUE PLANTEAMOS." (PABLO COCOCCIONI)
Mostrando entradas con la etiqueta presos politicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta presos politicos. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de diciembre de 2022

HACEN LO QUE PUEDEN

 

En realidad el título del post bien podría ser "Hacen lo que quiere". O también "Hacen lo que quieren, porque pueden". Cuando se dice que los jueces (y la Corte más que nadie, entre ellos) leen los climas políticos y obran en consecuencia, debería decirse que miden las "correlaciones de fuerzas" (ese recurso tan socorrido en el discurso del gobierno), y obran en consecuencia: "el frente blando permite avanzar", dice un principio militar que solía repetir Perón. 

Y nada hay hoy en la política argentina más blando que éste gobierno, y el presidente que acaba de decir hace horas que se pondrá a "poner orden" en la interna del FDT, cuando en rigor no puede ordenar ni el cajón de las medias. Un gobierno cuya línea estratégica para tratar con ésta justicia pestilente que tenemos fue confiar en que se autodepurara.

Un gobierno que no pudo por ejemplo ni siquiera impulsar a fondo y con convicción una tibia reforma judicial que, como decíamos acá, y viene a cuento del fallo de ayer, "No propicia derogar el artículo 280 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación que le permite a la Corte descartar causas sin pronunciarse y sin dar razones, bastando su solo criterio. Tampoco modifica la Ley 48 ni el trámite del recurso extraordinario, ni el sistema de control de constitucionalidad difuso, que hace que cualquier juez pueda declarar la inconstitucionalidad de una ley.".

Que no ha impulsado el juicio político de ninguno de los miembros de la Corte ni de todos ellos en conjunto, ni siquiera como planteo para forzar sus renuncias, del mismo modo que no ha removido al Procurador interino Casal ni ha repuesto en su cargo a Gils Carbó, ni siquiera ante la evidencia que arrojan los chats de los turistas de Lago Escondido, de que fue amedrentada con amenazas a ella y a su familia para dejar el cargo. O que no pudo lograr que el prófugo "Pepín" sea traído al país a rendir cuentas, ni que cesaran las persecuciones contra Cristina, y a esta altura de los acontecimientos, todo indica que no quiso hacerlo. 

El fallo de la Corte que confirma la ridícula condena contra Milagro no es cualquier fallo: se inscribe en la misma línea del no menos ridículo fallo del tribunal oral contra Cristina en la causa Vialidad, porque persigue los mismos fines: estigmatizar a los dirigentes políticos, sociales y sindicales que no sean dóciles con el poder, y aleccionar al resto para que ni siquiera se les ocurra intentar desafiarlo. Eso, más allá de la vergüenza intrínseca del fallo en términos estrictamente jurídicas: las sentencias contra las dirigente de la Tupac son tan groseramente violatorias de las garantías constitucionales y los principios elementales del derecho, como los procesos y fallos contra Cristina.

Tampoco el fallo cae en cualquier momento: lo extrae del cajón donde lo tenía fondeado la misma Corte que -como cabeza del Poder Judicial- nada hizo ni hará en relación a las escandalosas revelaciones que arroja el episodio Lago Escondido sobre conspicuos miembros de ese poder que dependen de ella, y la misma Corte que -por puño y letra de su presidente- le negó una audiencia a los diputados del FDT (al fin y al cabo, solo los eligió el pueblo), mientras Rosatti esbozaba en una entrevista que su legitimidad era mayor por haber obtenido un amplio acuerdo del Senado, que la de cualquier dirigente de los demás poderes, que la basan en el voto de una parte del electorado. 

Pero además el fallo recae mientras la causa por el intento de magnicidio contra Cristina navega lentamente hacia la intrascendencia y la impunidad, sin que la Corte -tan solícita en sostener la fase del presunto asesinato de Nisman- atienda los requerimientos de la jueza para obtener más recursos y apoyo para investigar; y mientras acaban de dictar en contra de la propia CFK la primera condena en las muchas causas truchas armadas en su contra, tras un juicio bochornoso.

Y acá nos queremos detener: con su fallo de ayer contra Milagro, los cortesanos nos brindan su interpretación del gesto de Cristina al decir que no será candidata a nada el año que viene: nos están diciendo que si ella no juega, nos preparemos para muchos más fallos "aleccionadores" como éste, como para enseñarnos quienes mandan realmente en el país. Que no son precisamente los que votamos, como solemos creer.

Pero claro que lo que hagan -como dijimos al principio- es porque pueden hacerlo, y pueden porque los dejamos. Porque recordemos que esta misma Corte, con éstos mismos jueces, dictó entre gallos y medianoche el fallo que beneficiaba con el 2 x 1 a los represores, y debió retroceder sobre sus propios pasos, frente a la masiva movilización popular. Así que la solución a esta excrecencia autoritaria implantada en nuestra democracia -un Estado paralelo, como lo definió Cristina- también está en nuestras manos.

Tuit relacionado: 

sábado, 11 de diciembre de 2021

DEUDAS DEMOCRÁTICAS

Seis años atrás, cuando Mauricio Macri acababa de asumir la presidencia, reflexionábamos en ésta entrada sobre los avances de la democracia en el país, después de los 12 años del ciclo kirchnerista. Decíamos entonces "La calidad e intensidad de una democracia se puede medir de distintas formas, la más elemental de ellas la vigencia del derecho al sufragio, y la aceptación de los resultados por el conjunto de los actores del sistema político. El kirchnerismo (tildado de autoritario y desaprensivo con la disidencia) amplió la participación política votando -en soledad- el voto joven y la reforma política que introdujo las PASO; y tuvo en todos sus años de gobierno derrotas electorales en elecciones provinciales y nacionales, sin cuestionar los resultados, ni agitar el fantasma del fraude cuando era oposición (por ejemplo acá en Santa Fe).". 

"Otra dimensión relevante de la democracia es la vigencia plena de las libertades públicas (de expresión, de reunión, de asociación, de protestar o reclamar): ¿se puede sostener seriamente que se vieron restringidas, desconocidas o negadas en los últimos 12 años cuando abundan los testimonios -en medios periodísticos y redes sociales- de los residuos cloacales de su ejercicio desbordado en todo ese tiempo?". 

"El kirchnerismo atravesó sus mandatos con protestas sociales de todos los sectores, y de todo tipo, incluyendo los cacerolazos urbanos y el corte de las principales rutas del país durante meses por un lock out patronal que desabasteció para forzar la eliminación de un impuesto. Y sin embargo gobernó 12 años sin un solo día de vigencia del estado de sitio; y tomó como política de Estado no reprimir la protesta social, aun al riesgo de pagar por eso costos políticos y electorales. Y cuando hubo represión, los primeros en criticarla fuimos los propios kirchneristas.". 

"Pero la dimensión más rica de la democracia (al menos para nosotros) es su capacidad para ampliar los derechos de los ciudadanos; y desde ese ángulo, los 12 años pasados fueron -sin dudas- los más democráticos de nuestra democracia post dictadura: con amplio consenso en algunos casos, con el solo respaldo de los votos del kirchnerismo en el Congreso en otros o por decisión de Néstor y Cristina, se reconocieron o restauraron derechos civiles, sociales, políticos, laborales y económicos para los argentinos. Cualquiera puede hacer un rápido repaso mental del listado; y seguramente omitirá algún ejemplo importante.". 

De allí para acá, pasaron cosas: los cuatro años de macrismo y los dos del gobierno del "Frente de Todo", la casi totalidad de ellos transcurridos en pandemia. Y podría decirse que, en perspectiva, las cosas vinieron como en el tango: cuesta abajo en la rodada.

Con temas que son deudas pendientes de la democracia argentina y ya lo eran en los tiempos kirchneristas: fuerzas de seguridad acostumbradas al gatillo fácil, los apremios ilegales, la criminalización de la pobreza y la falta de respeto por los derechos humanos de los ciudadanos, por ejemplo. O una administración de justicia que, en todos sus niveles, sigue siendo una casta endogámica fundamentalmente preocupada en preservar sus privilegios, e impermeable al concepto mismo de la democracia y todo lo que ella implica. 

Y hay otras deudas pendientes, que empeoraron en el balance; como por ejemplo el hecho de que el 42 % de nuestros compatriotas se encuentren en la pobreza (aun teniendo trabajo e ingresos más o menos regulares), y muchos de ellos en la indigencia, con ambos indicadores en drástico ascenso primero, y en muy lento descenso después, aun en una economía que crece. Es tan cierto que no es automático -como rezaba el credo alfonsinista en aquella campaña electoral del 83'- que con la democracia se come, se cura y se educa, como que hacerlo realidad debería ser un imperativo fundamental de una democracia sustantiva. 

Hoy, a 38 años del retorno a la democracia, existen en el país presos políticos (aunque no se los mencione, están), y hubo campañas sistemáticas y organizadas de persecución de los adversarios políticos utilizando para ello el aparato judicial (ver que dijeron en el acto). Y tampoco pudimos romper la concentración mediática y garantizar la efectiva pluralidad de voces, ni siquiera aprobando una ley pensada con ese fin con amplias mayorías en el Congreso, y validad como constitucional por la Corte Suprema de Justicia.

Y finalmente hoy, a casi cuatro décadas de la vuelta a la democracia y después de haber alcanzado la meta histórica de no deberles nada y ganar sí el derecho a que no metan su nariz en nuestros asuntos políticos, económicos y sociales domésticos, deuda mediante ha regresado con todo el FMI como el gendarme que nos vigila, y prostituye el sentido último de la democracia que es el respeto por la voluntad popular expresada en las urnas: las cadenas de la dependencia que supone son tan grandes, que votemos a quien votemos, parece que es indiferente, porque estamos obligados a hacer lo que ellos manden; a menos que nos rebelemos contra esa imposición. 

Sobre éste último tema en particular, dijo un par de cosas Cristina en su discurso de anoche, para adentro y para afuera: el que quiera oír que oiga. Hilo y tuits relacionados: 

martes, 2 de marzo de 2021

LA FUERZA DE LOS HECHOS

 


El cambio discursivo del presidente ya se notó en su visita a México, cuando se peleó a la distancia con los medios argentinos y la oposición, señalando sus incoherencias sobre la pandemia y las vacunas. Se profundizó ayer en el Congreso, donde entre otras cosas, volvió a recordarles sus groseras contradicciones.

En el medio, pasaron cosas que pegaron de lleno en la línea de flotación de las creencias de Alberto Fernández sobre que siempre es posible conciliar y consensuar, aun con quienes no quieren hacerlo: desde las exigencias extorsivas de los formadores de precios de los alimentos, hasta los reclamos de los acreedores externos privados con los que se apresuró a cerrar un acuerdo, pasando por la oposición y sus puestas en escena cadavéricas, fueron recortando los márgenes concretos de la ilusión consensual. 

Salvo la pandemia -lo que no es poco-, los temas principales del discurso de Alberto eran conocidos ya el 1º de marzo del año pasado, cuando se dirigió por primera vez al Congreso como presidente. Veamos: 

* Las condiciones ilegales, rayanas en lo delictivo, bajo las cuáles fue otorgado el multimillonario préstamo del FMI a Macri, violando las leyes argentinas y el propio estatuto del Fondo al facilitar los recursos para financiar la fuga de capitales, y sin tener en cuenta la capacidad de repago de la deuda por el país asistido. De hecho, hay denuncias que aun tramitan en la justicia, y otras fueron rápidamente desestimadas.

Si bien es importante que sea el propio Estado argentino el que asuma ahora la querella, no lo es menos que desde hace exactamente un año ese mismo Estado dispone del informe del Banco Central sobre el proceso de fuga de capitales durante el macrismo, sin que el gobierno haya articulado alguna política pública en su consecuencia. Por ejemplo decidir que esa deuda la paguen los que se beneficiaron con ella, que son los mismos de la lista de fugadores; como se prometió en campaña y como lo viene planteando en tono de pregunta, desde que publicó "Sinceramente", Cristina. Los mismos, a su vez, que deberían pagar el "impuesto a las grandes fortunas" y ya están orquestando maniobras para evadirlo, o le pidieron al presidente pagarlo en cómodas, y sin intereses. La coincidencia es casi absoluta, lo que marca a las claras cual es la respuesta a la pregunta de Cristina.

Sin embargo, debe recordarse que el mismo gobierno -en particular el ministro Guzmán- apuraba el cierre de un acuerdo con el FMI a como de lugar, y que lo que el presidente anunció ayer no es una decisión final que esté en sus manos, si no en las de esa misma justicia que, con toda razón, cuestiona. Si la idea de la denuncia es fortalecer la posición negociadora del gobierno frente al FMI, bienvenida, siempre que tengamos en claro que el Fondo es el mismo de siempre, aunque prometa investigarse a sí mismo.

* La situación de emergencia en los servicios públicos privatizados (en especial, todo lo relacionados con la energía: gas y electricidad) ya estaba planteada en la Ley 27541, aprobada apenas Alberto asumió el gobierno. Desde entonces -y antes aun- se sabía que era necesario desdolarizar los precios de la energía y los servicios públicos, y -como pidió Cristina y se prometió en campaña- alinearlos con los salarios y la capacidad adquisitiva de la población.

Un año después, las tarifas quedaron congeladas, pero la "desdolarización" o revisión integral de los contratos no se concretó y ayer el presidente anunció que llevará mucho tiempo. Sin embargo, lo que sí pasó -hace menos de una semana- es que se autorizó un aumento del precio de la energía a los generadores, que se trasladará a las tarifas finales a los usuarios residenciales, comerciales e industriales; y también comenzó el proceso para los aumentos del gas. 

* Sobre la hidrovía y su polémica reprivatización, el presidente se limitó a decir que se creará una "agencia pública" con participación de las provincias para controlar el proceso de transferencia a los privados y el contrato posterior; lo que supone que la idea de una empresa estatal que se encargue del dragado ha sido definitivamente archivada.

* Cuando se le reclama al Congreso que ejerza su rol de control sobre los excesos del Poder Judicial, cabe preguntarse si se le está pidiendo -como hizo Néstor Kirchner en 2004- que inicie el proceso de juicio político contra los miembros de la Corte Suprema, habida cuenta que el enjuiciamiento y la remoción de los jueces inferiores le corresponde al Consejo de la Magistratura según la Constitución. 

De ser así, bienvenido, pues aunque se diga que "no dan los números" para aprobarlo, el mensaje es poderoso, para los legisladores y para los propios cortesanos; cuidadosos de sus sitiales y los privilegios anexos, más que de sus declaraciones juradas. Habrá que tener espaldas, en tal caso, para aguantarse los vueltos mafiosos a los que nos tienen acostumbrados.

* El presidente, un hombre de derecho como él mismo se define y con 35 años de cátedra universitaria, no necesitaba el consejo de ninguna "comisión de expertos" para saber  que es necesario reformar urgente el mecanismo del recurso extraordinario y el artículo 280 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación para recortarle poderes discrecionales a la Corte. 

Que ahora se decida a promoverlo es una admisión implícita de que la cosmética reforma judicial que duerme en el Congreso no resuelve ninguno de los problemas derivados del "lawfare", y la demora de un año en profundizar los cambios implicó que, en uso de esos mismos poderes discrecionales, la Corte ratificara inequidades repugnantes al Estado de derecho, en perjuicio de los presos políticos, como Boudou o Milagro Sala.

* El anuncio sobre la "despolitización" del Consejo de la Magistratura es, cuando mínimo, confuso: sentada nuestra opinión sobre la absoluta inutilidad de ese artificio alfonsinista, si "despolitizarlo" significa debilitar la representación en su seno de los órganos electos por la voluntad popular (el presidente y el Congreso) en beneficio de las corporaciones de abogados y jueces, es una pésima idea.

Como fuere, ayer el presidente dio un discurso, y si bien eso es un hecho, hubo más definiciones conceptuales, que anuncios concretos de medidas futuras, en lo que al Poder Ejecutivo le toca: en buena medida repartió tareas y responsabilidades en el Congreso y la justicia, más que especificar las que hará en su área de incumbencia.

Se celebra el giro en la percepción del panorama político que ese discurso supone, pero así como los hechos precedentes al discurso parecen haber hecho mella en las convicciones íntimas de Alberto Fernández, desde acá esperamos los hechos posteriores que modifiquen la percepción -en algunos convicción- de que siempre va más allá en los anuncios, que en lo que efectivamente está dispuesto a cumplir; ahí están los casos de Vicentín y las retenciones para cimentar la desconfianza, que ojalá sea desmentida: mejor tarde que nunca. Porque como dijo alguien, "mejor que decir es hacer, y mejor que prometer, es realizar".

Tuits relacionados: 

domingo, 14 de febrero de 2021

PALABRAS QUE TERMINAN EN "DAD"

 


Como pasó con Lula y con Correa, Cristina no fue candidata a presidenta en 2019 en buena medida por el "lawfare", más que por una cuestión electoral: bien sabía que si encabezaba la fórmula, toda la campaña iba a girar en torno a las causas judiciales en las que la involucraron, y no sobre el desastroso gobierno de Macri, que era el punto central de discusión. No tenemos pruebas, pero tampoco tenemos dudas: sin volumen electoral propio, Alberto Fernández fue presidente porque lo eligió Cristina, y porque ella misma lo acompañó en la fórmula, como garantía del sentido político de la decisión de correrse.

El tema del "lawfare" y la existencia de presos políticos es uno de los tópicos en los que hay divergencia de miradas al interior del "Frente de Todos", tanto es así que el propio Alberto fue variando su postura al respecto: primero lo negó, luego lo minimizó y finalmente terminó aceptando casi a regañadientes que existe, pero lo focalizó en el caso de Milagro Sala; a la que sin embargo no le reconoce la condición de presa política: prefiere seguir hablando de "detenciones arbitrarias". Otros, como Sergio Massa, prefieren no hablar del tema, por razones obvias: fue socio político de Gerardo Morales para que éste llegara al gobierno en Jujuy, y respaldó públicamente en reiteradas oportunidades a personajes impresentables como Bonadío, Stornelli o Marijuán.

Precisamente luego de que Alberto dijera eso -que si hubiera en la Argentina un caso de "lawfare" sería el de Milagro, y que la Corte debería revisar sus causas-, los cortesanos le replicaron ratificando una de las condenas que pesan sobre la líder de la Tupac Amaru, construida sobre la base de chusmeríos de barrio. El mensaje -de tinte claramente mafioso- ha sido más que evidente, y vino de la mano de otros hechos producidos en éstos días en el mismo sentido: el traslado de la causa del espionaje ilegal en el gobierno de Macri a Comodoro Py poniendo al frente de la investigación a Stornelli  y la citación de Casación a Cristina y Axel Kicillof para que expongan en la causa del dólar futuro el mismo día en que el Congreso nacional y la Legislatura bonaerense abren sus sesiones.

Esos mismos hechos dejaron desairado al Jefe de Gabinete, que días antes dijo que en el gobierno consideraban que la justicia debía "revisarse a sí mismo". El escaso volumen político en términos personales del hombre no disimula la afrenta al importante rol institucional que cumple -y por carácter transitivo al gobierno que integra en un rango relevante-, agravada luego porque el fallo de la Corte en la causa de Sala es un misil directo a la propia figura presidencial. 

La absoluta parálisis del gobierno frente a todos estos hechos, sumado a que no puede acreditar acciones concretas para transformar la justicia (cosa muy difícil de conseguir si no hay miradas unívocas al respecto en la coalición de gobierno, y se confía la tareas a personajes oscuros y mediocres como Béliz o Losardo), generó y genera un mar de fondo al interior del "Frente de Todos". Es muy posible que estas cuestiones curialescas y sus consecuencias políticas no sean parte de la preocupación cotidiana de la gente común, absorbida ciertamente por otros asuntos más urgentes.

Sin embargo, deberían serlo del gobierno, porque erosionan la unidad de la coalición política que se construyó para ganar las elecciones y que Alberto Fernández sea presidente; y operan sobre un trasfondo de creciente preocupación -e incluso malestar- social, por esas otras cuestiones más acuciantes que sí están en las prioridades del hombre de la calle. La inflación, por ejemplo, en particular el precio de los alimentos o medicamentos. 

Para encarar tamaños desafíos como los que supone la coyuntura, los sectores que conforman el FDT deben permanecer unidos, y convencidos de que tiran todos junto para el mismo lado. Si unos ven que ellos mismos o quienes los representan como dirigentes (ante todo Cristina) siguen siendo objeto de persecuciones políticas disfrazadas de procesos judiciales, y otros permanecen indemnes y casi indiferentes a esas cuestiones (o por lo menos como si no las afectaran, y debieran hacer algo al respecto), crecen las suspicacias.

De que por ejemplo haya algo más que pasividad o falta de decisión para encarar reformas profundas en la justicia, o para manejar en otros términos la relación con un Poder Judicial que, si algo ha sabido hacer a lo largo de su historia, es acomodarse a las coyunturas políticas. Concretamente, que donde algunos ven pasividad, otros vena lisa y llana complicidad.

Y que no se diga que Sergio Massa, los dirigentes del Frente Renovador, el propio Alberto Fernández u otros dirigentes y funcionarios del gobierno que en su momento fueron muy críticos de Cristina y el kirchnerismo no tienen causas en la justicia "porque no anduvieron en nada raro", porque ese argumento -de remembranza procesista- significaría validar todos los atropellos al estado de derecho que se han cometido contra Cristina, los presos políticos y los ex funcionarios de los gobiernos kirchneristas que afrontan prisión, condenas o causas judiciales. Dar por buenas condenas amañadas, testimonios falsos, pericias truchas, jueces elegidos a dedo, violaciones sistemáticas de las garantías procesales.

Que ayer, luego de más de un año de silencio y nula gestión, la ministra de Justicia haya salido a comentar en Twiter (y que el presidente la retuieara) lo mal que están las cosas en la justicia argentina como si fuera uno cualquiera de nosotros que aparece en las redes sociales, sin anunciar ninguna medida concreta (concreta, no la reforma chirle que duerme en el Congreso) para revertir ese estado de cosas que describe, puede tener más de una interpretación.

Como por ejemplo que se trata no de lograr que los jueces empiecen a respetar la Constitución (para lo cual el Estado dispone de otros mecanismos más contundentes que un hilo de Twitter), sino de acallar críticas internas, tratando de demostrar que al presidente y sus funcionarios  les preocupan tanto como a nosotros las prácticas de "lawfare" y sus consecuencias.

Y no que las están tolerando como parte de un plan que pretende resolver en los tribunales, las internas de la coalición de gobierno de cara al futuro; limando a Cristina y el kirchnerismo en la convicción -que también tuvo el macrismo, y ya vimos como le fue- de que de ese modo les restan caudal electoral; y en el caso de Cristina, la dejan de hacer indispensable electoralmente para ser competitivos. Algo que los distintos "peronismos no kirchneristas" han intentado en vano desde 2008, y por eso tuvieron que terminar rindiéndose ante la evidencia y yendo al pie de ella cuando se abría el proceso electoral que culminó con la derrota de Macri en primera vuelta.

No hay tiempo ni aire político para estas alquimias, porque antes hay asuntos mucho más urgentes y complejos que atender, y hay que dar muestras claras (con hechos, no con descripciones de la realidad en los medios y las redes sociales) de que se hacen las dos cosas: se encaran los problemas más graves y urgentes, y no se está especulando con resolver las diferencias y hasta eventuales competencia internas en el oficialismo, con carpetazos judiciales.

En ambas cosas se va nada menos que el futuro del gobierno, y la gobernabilidad del país, porque afuera y enfrente (en los tribunales, en los medios, en la oposición, en el poder económico) ya está visto lo que nos espera: hostilidad y aprietes; aunque algunos se reúnan con el presidente en buenos términos, y hasta lo aplaudan a Guzmán; cosa que por cierto más que motivo de orgullo, debería serlo de preocupación.

miércoles, 9 de diciembre de 2020

LAS COSAS POR SU NOMBRE

 


A un año de gobierno del "Frente de Todos", en la Argentina sigue habiendo presos políticos. No "detenciones arbitrarias" como le gusta decir al presidente: presos políticos, con todas las letras, y con todo lo que eso implica. 

Por causas políticas desde el inicio, con testigos y pruebas armados políticamente, persiguiendo propósitos políticos: la exclusión del adversario político, su corrida de la competencia democrática, por vías no electorales. Y a un año de la asunción del nuevo gobierno, sigue habiendo presos políticos porque subsisten, intactas e intocadas, las estructuras legales y judiciales del lawfare. Y no lo decimos nosotros: lo dice acá Cristina, con todas las letras, tal cual es su estilo habitual. 

Y sigue habiendo además presos políticos, porque el gobierno no hizo nada para que no los haya, ni siquiera con los recursos institucionales a su alcance: no propició la derogación de la inicua ley del arrepentido, no impulsó la ampliación del número de miembros de la Corte o el juicio político de sus actuales miembros, Casal y Stornelli siguen en funciones, perpetrando barbaridades como si nada hubiera pasado, o no estuvieran ellos mismos imputados por delitos en la justicia.

Tampoco se impulsan ni activan con interés las causas que involucran a Macri y sus funcionarios, que siguen libres, y pontificando sobre todos los temas de la realidad nacional, como si no hubieran perpetrado el desastroso gobierno que padecimos. Si alguien conoce alguna actividad al respecto del Ministerio de Justicia, la OA, la UIF, la AFIP o los organismos que deberían actuar como querellantes en esas causas, se agradecerá la información. 

Se podrá argumentar que, con la crisis heredada del macrismo y la provocada por la pandemia, había y hay otras cuestiones más urgentes, pero además de que ese argumento sería como reconocer que no somos capaces de caminar y masticar chicle al mismo tiempo, tampoco es como que en otras cuestiones más acuciantes se vea una actividad febril de parte del gobierno y los funcionarios. A menos que se considere tal negociar con los frigoríficos para que ofrezcan tres cortes de carne a precios accesibles para las fiestas, o que el ministro de Trabajo diga que está satisfecho con la evolución de los salarios frente a la inflación, o que habría que revisar algunos convenios colectivos de trabajo.

Por estos días se viralizaron en las redes tuits de Alberto de hace un par de años atrás, diciendo que los que pedíamos ya entonces por la libertad de los presos políticos necesitábamos ir a un psicólogo porque no nos dábamos cuenta que "eso resta". Es tan obvio que todos -Cristina la primera- dejamos atrás esas y otras expresiones suyas en aras de la unidad necesaria para derrotar al macrismo, como que si hubiera que juzgarlo por sus actos, deberíamos concluir en que sigue pensando hoy lo mismo que pensaba entonces, en líneas generales.

Por entonces, no sólo él sino otros actores hoy importantes del "Frente de Todos" se prendían gustosos a la cruzada moralizadora del macrismo, que buscaba erradicar de la vida política argentina a Cristina y al kirchnerismo, y los daban a ambos por muertos. Muchos hoy aliados apoyaron -y propagandizaron- esperpentos jurídicos como la ley del arrepentido o la "extinción de dominio", y votaron el infame desafuero de De Vido: mientras coincidían con el macrismo en que Cristina y el macrismo eran cosa del pasado, se preparaban para heredar sus votos, tal como los partidos "democráticos" soñaron después del 55' y del Decreto 4161/56 con heredar los votos del peronismo, es decir: un caso similar de miopía política.

No es casual que hoy sean esos sectores los mismos que guardan un estruendoso silencio frente a las canalladas que se perpetran contra Boudou y los demás presos políticos: quizás su hipótesis política siga siendo la misma de entonces. Pues amigos, las cosas por su nombre: el blanco final del "lawfare" es Cristina, y sin ella y el kirchnerismo no hay, lisa y llanamente, "Frente de Todos"; y solo Dios sabe que lo sucedería como representación del peronismo mayoritario y las demás fuerzas nacional-populares, y con que suerte electoral.  

Y si optan por guardar silencio ante la situación de los presos políticos pensando que a ellos no les va a tocar porque "no anduvieron en nada raro" (si alguno ve un tufillo procesista en el razonamiento, es porque lo hay: son tiempos de grupos de tareas judiciales) o porque no se metieron con quienes no se debían meter, el error es más grosero aun, y podrían verse en el espejo de Menem: mientras le sirvió al poder real (es decir, a Clarín y los principales grupos económicos del país) porque podían sacarle cosas, lo pintaron rubio y de ojos celestes, y con dotes de estadista. Cuando ya no pudieron sacarle más jugo, le aparecieron las causas judiciales, y hasta le armaron la salida opositora con la Alianza.

Para el caso si el descartable de turno da motivos reales para que lo hagan caminar por los tribunales (como Menem), mejor; si no, si nos los da, le armarán todas las causas que sean necesarias, como a Cristina. De allí que subestimar la cuestión del "lawfare" o los presos políticos sea un gravísimo error político, además de una turrada con esos compañeros: al no hacer nada frente a la perpetuación de ese aparato extorsivo, se le está confirmando a ese poder oscuro (representado por los medios, el poder económico y sus ramificaciones judiciales) su autoasignado rol tutelar de la democracia.

En síntesis: vos podés cuidar tu culo como mejor lo creas conveniente, y entregando lo que te parezca que debas entregar para hacerlo. El tema es cuando haciéndolo estás rifando el voto que te dieron, haciéndole perder buena parte de su sentido. Eso excede claramente a la situación de los compañeros presos, y es jugar con cosas que no tienen repuesto. Tuit relacionado:    

viernes, 4 de diciembre de 2020

UN GOBIERNO COMO EL DE CRISTINA

 

Cristina intercedió ante el gobierno para que modificaran la fórmula de ajuste de las jubilaciones que discute el Congreso, y para que el último aumento del 5 %  no sea deducible del primero que corresponda, de acuerdo con la nueva fórmula. Los aumentos ahora pasarían a ser trimestrales en lugar de semestrales, y para medir la evolución de los salarios se tomarán en cuenta los dos índices existentes: el RIPTE que mide los salarios de los trabajadores registrados, y el del INDEC que incorpora al de los informales, que en ocasiones suele ser superior; y se tomaría el que de más en cada medición, como era en la fórmula que diseñó Boudou y aplicó desde 2009.

Se encauza así el proyecto para mejorarlo, y conseguir que los jubilados puedan recuperar parte del poder adquisitivo de sus salarios que perdieron durante el macrismo, tal como se prometió en campaña. Era un contrasentido -y una injusticia además- que ese mísero 5 % con el cual los jubilados de la mínima le ganarían a la inflación de éste año por un par de puntos tras haber perdido un 20 % en el macriato, se diera por un lado y se quitara por el otro: no hay razones fiscales que justifiquen tamaño error político.

Es insólito que haya tenido que interceder Cristina para que una propuesta del gobierno en un tema clave respete los compromisos asumidos en campaña: todavía hay en el gobierno quienes creen que la gente vota por el equilibrio fiscal, o no entendieron bien aquello de que "los números tienen que cerrar, pero con la gente adentro".

Debe ser la misma gente que, en su anterior paso por los gobiernos de Néstor y Cristina, en algún momento se bajó del barco y se fue rumiando críticas, para pasar varios años desde la vereda enfrente contándoles las costillas -sobre todo a Cristina- y aparentando tener soluciones para todos los problemas. Bueno chicos, es acá y es ahora el momento en el que, si las tienen, hay que empezar a aplicarlas; siempre que no sean de éste calibre, porque por ese camino nos comen los piojos en las elecciones.

Es el momento de tragarse el orgullo, y si no les da el cuero para admitir en público que Cristina tenía razón y los equivocados eran ustedes, al menos tratar de hacer, en cada circunstancia, lo que hubiera hecho ella; que no tuvo que lidiar con la pandemia y el macrismo, pero sí con la peor crisis financiera internacional desde 1929, el levantamiento agrogarca, la guerra permanente de los fondos buitres en los tribunales de todo el mundo, los cañonazos diarios de Clarín y La Nación y el fiambre Nisman, entre otras cosas. Y bien que se la bancó, mientras ustedes le criticaban las cadenas nacionales y los patios militantes.

Sospechamos -es una intuición- que algo parecido sucede con la persistencia intacta de las estructuras legales y judiciales del "law fare" y la persecución judicial contra los compañeros presos políticos y la propia Cristina: debe haber en el gobierno quienes creen que no deben hacer nada al respecto porque a ellos no los toca, o porque entendieron el mensaje mafioso, y jamás harán nada como para que les toque. Quizás sea por eso que no se repuso la ley de medios, o sigue vivita y coleando la fusión Cablevisión-Telecom, o fluyendo abundante la pauta oficial hacia Clarín, La Nación o Infobraden.

Grave error: el día que, por alguna razón que incluso desconozcan, dejen de serle funcionales al poder real, correrán la misma suerte de Boudou, De Vido, D'Elía o Milagro Sala: ya ha quedado sobradamente demostrado que ni siquiera es necesario cometer delitos. 

Como decíamos acá a propósito de la discusión por los fondos de la CABA: la disputa es política, de poder y el poder y la política no toleran el vacío. Poder que no se ejerce se desgasta aun más rápido que el que se usa, y lo que no usa uno, lo usan los otros, en su contra.

A apagar los espirales y dejar de alfonsinearla, antes de que sea tarde. Y si no saben que hacer, pregúntenle a Cristina. Tuits relacionados:          

jueves, 26 de diciembre de 2019

NO ESPEREMOS A LA PRÓXIMA NAVIDAD


Se nos fue la Navidad sin cumplir con el sueño de que estén libres todos los compañeros que son presos políticos del régimen macrista, cuya injusta detención perdura. En la lista de tuits de apertura faltan -entre los más conocidos- Julio De Vido (al que hace poco le concedieron la prisión domiciliaria) y Milagro Sala, aun prisionera de Gerardo Morales.

No cambió absolutamente ninguna de las condiciones que nos llevan a considerarlos presos políticos, aunque a Alberto Fernández la expresión le pueda molestar, o prefiera hablar de detenciones arbitrarias, que sin dudas lo son: son presos políticos porque política fue la decisión de perseguirlos, políticas fueron las maniobras para encausarlos, procesarlos y detenerlos; y políticas han sido todas y cada una de las maniobras para condenarlos en algunos casos (los menos), o mantenerlos privados de su libertad en todos.

Violando sistemáticamente en todos los casos las garantías constitucionales que da el Estado de derecho, truchando pruebas y preparando testigos, rechazando sistemáticamente todos los planteos de las defensa, inventando "doctrinas" extrañas para dictar y sostener prisiones preventivas, contradiciendo incluso su propia jurisprudencia: para mayor abundamiento al respecto, nos remitimos a todas y cada una de las palabras dichas por Cristina con la claridad que la caracteriza sobre el "law fare", en la cara de los mismísimos camaristas de Comodoro Py que la juzgan por la causa de la obra pública en Santa Cruz.

Palabras que fueron compartidas en su totalidad por Alberto Fernández, quien señaló al respecto que nunca había escuchado una defensa tan rotunda en una causa penal. Pues bien, lo que Cristina dijo para ella, vale para todos: les aplica a la perfección, lo que ella tuvo que padecer de parte del régimen macrista, también lo sufrieron los compañeros que siguen detenidos, aunque sea en prisión domiciliaria.

El mismo Alberto Fernández que hace un tiempo pasó las fiestas con Milagro Sala en su cárcel jujeña, y que acaba de pasar Navidad con los pobres que acampan en San Cayetano; al que la subsistencia de presos políticos le crea un imperativo que debe resolver. Porque de lo contrario implicaría consentir que las arbitrariedades del régimen macrista subsistan aun después de que este fuera barrido en las urnas, y llegara al poder un gobierno nacional y popular.

Con comprensión de las dificultades que cada caso puede tener en sí mismo, a punto tal que el de Milagro Sala excede a la jurisdicción federal; aun cuando por sí mismo bastaría para disponer la intervención al Poder Judicial jujeño, una extensión del brazo de Gerardo Morales. Pero sin falsos cálculos electoralistas, pensando si una foto con tal o cual "suma o resta".

Sin complejos ni vergüenzas, ni pruritos basados en rencillas de gabinete del pasado, en tiempos kirchneristas, o cosas por el estilo: si hablamos de cerrar la grieta y le tendemos la mano aun al peor de nuestros enemigos que no dudará en morderla (como Clarín), no podemos negársela a compañeros que están padeciendo cárcel por lo que hicieron bien cuando formaron parte del gobierno o lo acompañaron, y no porque hubieran cometido delitos.

Nadie está pidiendo acá la libertad de Jaime o de Julio López, pero sí del tipo sin el cual no andarían dando vueltas por el espacio esos satélites de los que tanto nos enorgullecemos (Julio De Vido), del que hizo posible que nuestros abuelos recuperaran la dignidad y termináramos con la vergüenza de las AFJO (Amado Boudou), del que se jugó por el gobierno de Cristina cuando la asonada agrogarca amenazaba con llevárselo puesto durante el conflicto por las retenciones móviles (Luis D'Elía), y de la que organizó a los pobres y excluidos jujeños para darles casa, trabajo, educación y dignidad, en la huella de Evita, como Milagro Sala.

Eso, como para empezar a recordar de quienes hablamos, al igual que otros compañeros y compañeras que están en la misma situación. Ojalá que no lleguemos a la próxima Navidad reclamando por la libertad de presos políticos en la Argentina. No esperamos menos de un gobierno que votamos, y que acaba de voltear de un plumazo los oprobios de Patricia Bullrich. Tuit relacionado:

sábado, 23 de noviembre de 2019

ACLAREMOS LOS TANTOS


Si vos planteás un tema para que se trate en el Congreso, es responsabilidad tuya conseguir el quórum.

Si te faltan los diputados propios, no podés esperar que te armen el quórum los ajenos.

Menos cuando la ley que querés plantear está pensada para cagarlos; y esta misma semana -ponéle- el propio Congreso acaba de limitar las prisiones preventivas, porque fueron usadas para perseguir a adversarios políticos, y porque el gobierno que viene podría usarlas para los mismos fines, en relación con los funcionarios del gobierno que se va.

Eso, sin contar que no se entiende como podés bloquear una sesión, cuando tenés -en el mejor de los casos- unos 70 diputados, de una Cámara de 257 miembros.

Tomá el pañuelo para limpiarte la frente, que la tenés toda chorreada de helado.

domingo, 17 de noviembre de 2019

LAS COSAS POR SU NOMBRE


"En nuestro encuentro anterior señalé con preocupación el uso arbitrario de la prisión preventiva. Lamentablemente, en los años transcurridos desde entonces, la situación se ha agravado en algunos países y regiones donde el número de detenidos sin condena ya supera ampliamente el cincuenta por ciento de la población carcelaria."

"Este fenómeno contribuye al deterioro de las condiciones de detención y es causa de un uso indebido de destacamentos de policía y militares para esos fines. El encarcelamiento preventivo, cuando es impuesto sin que se verifiquen las circunstancias excepcionales que lo habilitan, o por un período excesivo, vulnera la presunción de inocencia y el principio según el cual todo imputado debe ser tratado como inocente hasta que una condena firme establezca su culpabilidad.".

"Se verifica periódicamente que se ha recurrido a imputaciones falsas contra dirigentes políticos, promovidas concertadamente por medios de comunicación, adversarios y órganos judiciales colonizados. De este modo, con las herramientas propias del lawfare, se instrumentaliza la siempre necesaria lucha contra la corrupción con el único fin de combatir gobiernos que no son del agrado, retacear derechos sociales y promover un sentimiento de antipolítica del que solo se benefician quienes aspiran a ejercer liderazgos autoritarios."

"Es curioso que la utilización de paraísos fiscales, instrumento al que se recurre para encubrir toda clase de delitos, no sea percibida como un hecho de corrupción y de criminalidad organizada". En forma análoga, fenómenos masivos de captación de fondos públicos pasan desapercibidos o son minimizados como si se tratara de meros conflictos de interés.

"El capital financiero global es responsable no solo de graves delitos contra la propiedad sino también de delitos contra las personas y el ambiente. Se trata de una auténtica criminalidad organizada que es responsable, entre otras cosas, del sobreendeudamiento de los estados soberanos y de la depredación de los recursos naturales de nuestro planeta." (Lo entrecomillado y con cursivas son palabras del Papa Francisco a los miembros de la Asociación Internacional de Derecho Penal: ver más información acá).

En Bolivia hubo un golpe de estado, y de él surgió un gobierno de facto que actúa como una dictadura. Esa dictadura ha dado vía libre a las fuerzas armadas para que masacren a su pueblo, sin sufrir ninguna consecuencia legal por ello.

Los atropellos a la democracia traen aparejadas, siempre, como la sombre pegada al cuerpo, graves violaciones a los derechos humanos, incluyendo la muerte de personas, por razones políticas.

Los organismos multilaterales, que debieran actuar para frenar estos atropellos, los toleran y consienten, o directamente son corresponsables de crear las condiciones políticas para que sucedan, sin hacer nada para detenerlos, o evitar sus consecuencias. Violan así sus mandatos fundacionales y su propia razón de ser, para actuar al servicio de los intereses estratégicos de los Estados Unidos.

En paralelo, en muchos países de nuestra América Latina se violan las garantías del debido proceso, y existen presos políticos, perseguidos por una estructura institucional (jueces y fiscales) y para-institucional (medios y empresas periodísticas) al servicio de los intereses concentrados; para sojuzgar y someter a los pueblos, privarlos de sus derechos o negarles la posibilidad de reaccionar políticamente, en el marco de la democracia, buscando alternativas para defenderlos.

Mientras la presunta corrupción política es perseguida con tan repudiables métodos, la mega corrupción del capitalismo financiero global y de los grandes grupos económicos es ocultada y naturalizada, del mismo modo que se naturaliza que a los beneficios de ese capital los deban pagar los pueblos, con la carga de pesadas deudas que comprometen su futuro por varias generaciones, y con la depredación de sus recursos naturales.

Esas conclusiones fluyen con claridad meridiana de lo que han dicho el presidente electo de los argentinos, y el Papa, líder espiritual de los católicos y -como olvidarlo- argentino él también. Han llamado a las cosas por su nombre, sin subterfugios ni medias tintas, ni "peros" exculpatorios, de esos que tanto abundan en estos tiempos.

Llamar a las cosas por su nombre es una cualidad que ayuda a que todos nos entendamos claramente,  y por ende contribuye al debate democrático y, más que nada, a entender desde donde cada uno dice lo que dice. Y si el que lo hace ostenta una responsabilidad institucional y su palabra en consecuencia tiene una amplificación mayor que el de las personas comunes, tanto mejor aun: es una de las principales virtudes exigibles en un hombre público.

No es necesario ser peronista ni haber votado a Alberto Fernández, o ser católico y como tal, acatar la autoridad de Francisco, para coincidir con lo que han dicho, y advertir que en sus palabras hay un amplio programa político para encarar, en estos tiempos tan difíciles, en los que el enemigo quiere enredarnos con palabras, mientras nos mata con sus balas.

Está en nosotros tomarlo y llevarlo adelante, para que no puedan avanzar más de lo que ya lo han hecho, y para defender los valores y principios que esas palabras expresan (reiteramos: más allá de quienes circunstancialmente las hayan dicho); y los derechos inalienables que de ella se derivan, por los que vienen sin descanso. No se los permitamos enredándonos en discusiones bizantinas, y tengamos el valor también nosotros, de llamar a las cosas por su nombre, y actuar en consecuencia. Tuits relacionados:

miércoles, 18 de septiembre de 2019

QUE NO NOS DE VERGÜENZA DEFENDERLO


El lunes pasado les contábamos acá como el gobierno emitió dos Letras del Tesoro (LETES) para que las suscribiera obligatoriamente el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES, por 35.000 millones de pesos en un caso y por 275 millones de dólares en el otro. Decíamos que ésta última tenía la sugestiva coincidencia de que le permitía al gobierno hacerse con dólares cuando todo indica que el nuevo desembolso del FMI no llegará, y esta semana debe cancelar el BOPOMO (Bono de Política Monetaria) por 410 millones de dólares.

No es la primera vez que el macrismo apela a "la plata de los jubilados" (tal la denominación generalizada por los medios en tiempos kirchneristas, que hoy no se usa) para tapar agujeros financieros; pero en este caso en particular la maniobra roza lo delictivo, en tanto el Estado le "enchifa" al fondo de respaldo del sistema previsional argentino activos depreciados, porque hace poco el mismo gobierno y a través del DNU 596 "reperfiló" sus vencimientos, provocando que se convirtieran en activos tóxicos.

Es muy curioso como el gobierno "honesto" que "lucha contra la corrupción" y debió lidiar con "la pesada herencia" de los que "se robaron un PBI" (tal las coordenadas del relato oficial) no solo echó mano del FGS, sino que lo hizo disminuir drásticamente su valor medido en divisas, como consecuencia de sus políticas económicas: cuando terminó el mandato de Cristina y tomando en consideración un dólar que cotizaba a $ 9,82 en el mercado oficial, los activos del Fondo representaban unos 67.620 millones de dólares.

Al 31 de marzo pasado (último dato oficial disponible en la página oficial del propio FGS) y con un dólar que por entonces cotizaba a $ 44,37, esos activos habían pasado a costar 41.920 millones de dólares: una merma de 25.700 millones de dólares en su valor, equivalente a poco más de la mitad de las reservas actuales del Banco Central. Imaginen ustedes lo que valen hoy, con un dólar que superó los $ 59: la pérdida de valor de los activos en moneda dura debe haberlos reducido a casi la mitad de lo que valían cuando Cristina terminó su mandato.

Además del desastre en términos de preservación de los activos, todo lo que rodea al FGS está teñido durante el macrismo de la más absoluta oscuridad: el último informe presentado ante la Comisión Bicameral del Congreso que debe controlar el manejo del Fondo data de noviembre del año pasado (hace 10 meses, y antes de la fase final de aceleración de la crisis económica); y la última acta del Consejo Directivo de administración donde constan las razones por las que se invierten los recursos del Fondo es del 10 de abril, o sea, hace más de cinco meses. Finalmente, el último informe sobre la evolución de los activos es del 31 de marzo.

Conocer en detalle por qué se invierten los recursos del Fondo de Garantía como se invierten es crucial no solo porque se trata de recursos públicos que obran como respaldo de las obligaciones del sistema de seguridad social, sino para vertificar si se cumple con lo dispuesto por el artículo 8 de la Ley 26.425 en cuanto a que "...el activo del Fondo se invertirá de acuerdo a criterios de seguridad y rentabilidad adecuados, contribuyendo al desarrollo sustentable de la economía real a efectos de garantizar el círculo virtuoso entre crecimiento económico y el incremento de los recursos de la seguridad social....".

Al ejemplo señalado de las LETES que lo obligaron a suscribir este lunes, hay que sumarle que, por ejemplo, la Auditoría General de la Nación (AGN) acaba de dar a conocer un informe sobre la gestión del FGS para los primeros años del gobierno de Macri en el que señala precisamente la falta de transparencia en el proceso de toma de decisiones de inversión, sumado a situaciones de ostensibles "conflictos de intereses" (vulgo por delitos de negociaciones incompatibles con la función pública) 

Frente a este panorama, no deja de sorprender el silencio al respecto de la mayor parte de la dirigencia y los candidatos de la oposición, que no menciona este tema con el mismo énfasis con el que -por ejemplo- toman nota de la sangría diaria de las reservas del Banco Central; con algunas excepciones como la diputada Luana Volvonich que se viene ocupando del tema.

La defensa del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES de la depredación macrista debería ser un asunto de primer orden; no solo porque se trata del respaldo del pago de las obligaciones del sistema de seguridad social en un contexto en el que caen los empleos, aumenta la informalidad laboral y caen la recaudación impositiva y de los recursos propios del sistema previsional, sino también porque también es una de las pocas fuentes de recursos disponibles para inyectar recursos en la economía real, contribuyendo a reactivarla y generar empleo.

Por solo citar dos ejemplos, recordemos que durante los gobiernos de Cristina, el FGS fondeó el lanzamiento del modelo Agile por GM ern su planta de General Alvear en el sur de esta provincia (contribuyendo a generar 2200 empleos directos y otros tantos indirectos), y el PROCREAR, con el que se construyeron más de 136.000 viviendas particulares en todo el país, estimulando a la construcción y las industrias asociadas a la misma.

Es de esperar que el silencio no tenga que ver con el hecho de que el gestor intelectual de la liquidación del sistema de jubilación privada (que le dio pleno sentido a la creación del FGS que dispusiera Néstor Kirchner en 2007) fuera Amado Boudou, preso político del régimen macrista; y ese sea otro asunto espinoso del cual no conviene hablar en campaña porque "resta". Tuits relacionados: 

miércoles, 24 de abril de 2019

OBVIEDADES


En tiempos de post verdades, “fake news”, redes sociales y big data nos dicen (y pareciera que es así) que no hay verdades sólidas, todo se desvanece en el aire, nada es como parece o como debiera ser y por eso hay que quemar los libros que nos ayudaban a interpretar la realidad, o escribir otros. Algunos incluso aprovecharon ese nicho para teorizar -por ejemplo- sobre “la nueva derecha moderna y democrática”.

En ese marco se nos explicaba como fue posible que ganara Macri, y como ganó tenía razón, y como tenía razón, nada se interpondría en su camino al éxito: el macrismo había descubierto la piedra filosofal que transforma el hierro del neoliberalismo, en el oro de la hegemonía política sustentable a largo plazo, revalidación con el voto popular mediante.

Y sin embargo, se mueve: pasaron cosas, y hoy, a ocho meses de que Macri termine su mandato, la economía estalló, los “mercados” no le creen nada, los sectores a los que realmente representa le piden que se corra porque pone en riesgo el resultado electoral; y los que no volvían más, están por volver, y todo tiembla porque vuelven.

En consecuencia, cuando está por pasar lo que era más o menos previsible que pasara (que una propuesta política que atiende exclusivamente los privilegios e intereses de una minoría sea rechazada en las urnas), es un momento propicio para recordar algunas cosas que se dijeron, y no solo en la “campaña del miedo” del balotaje presidencial.

Afirmaciones a las que se las trató de desmentir, minimizar o lisa y llanamente cuestionar en su vigencia teórica, tanto como en su posibilidad histórica concreta; como modesto aporte a la descontaminación del debate político, en vísperas de que los argentinos volvamos a elegir gobierno. Acá van algunas:

* Se decía que el gobierno de los CEO’s venía a moralizar las prácticas políticas y la administración del Estado, porque “como son ricos, no necesitan robar”. Por supuesto fue falso, y esas nunca fueron sus intenciones: son ricos porque robaron, a punto tal que lo primero que hicieron, una vez en el poder, es aprobar el blanqueo de capitales más amplio y generoso de nuestro largo historial en la materia, en el que -esto sí por primera vez- no existió la obligación de traer al país lo blanqueado. Y como les parecieron mal algunos cambios (menores) que le introdujo el Congreso, lo ampliaron por decreto, para que pudieran entrar más familiares (testaferros) que los que ya preveía la ley.

Eso, sin contar los innumerables casos de “puerta giratoria” y “conflictos de intereses” que involucraron a casi todo el gabinete, y al propio presidente; tanto, que quiso escaparse por la tangente “regulándolos” por decreto. Y sin contar tampoco el principal y más grave de todos los robos: el de tus salarios, tus derechos, tu poder adquisitivo y tu nivel de vida; robo del cual -para colmo- te echaron la culpa a vos, “por vivir por encima de tus posibilidades”.

* La escasa o nula de indignación social por estas cuestiones, en especial entre los votantes de “Cambiemos”, permite tachar otro tema de la lista de cuestiones a discutir: no aceptemos más que nos trafiquen preocupación ética por la corrupción, cuando en realidad lo que les molesta son las políticas de inclusión, y la movilidad social de otros, que al parecer deben quedar sumergidos.

* Vinculado a lo anterior, nos vendieron el buzón de que un grupo de herederos ricos estaban preocupados realmente por la pobreza en el país, cuando cualquiera puede comprobar que -como era obvio- lo único que han hecho desde que gobiernan, es aumentarla. Porque para que los ricos sean cada vez más ricos (algo que está en su naturaleza, como la fábula del escorpión y la rana) es necesario que los pobres sean cada vez más pobres.

Mientras medraban con la “grieta” política para estigmatizar y perseguir opositores políticos, se llenaron los bolsillos con la grieta social, agudizando la desigualdad en la distribución del ingreso en una política (esta sí) planificada, sostenida y consistente. “Unir a los argentinos”, dicho así como si todos tuviéramos los mismos intereses y la misma posición, o perteneciéramos a la misma clase social, no fue así una consigna pacificadora, sino un llamado a la resignación ante el despojo, y a claudicar de todo intento de resistencia a la pérdida de derechos.

* Nos dijeron que las "audiencias electorales" habían cambiado, que la gente ya no votaba con el bolsillo y pensando en la economía, sino por sensaciones, sentimientos, estados de ánimo y otras cuestiones inasibles por el estilo. Sin desconocer esos factores, de golpe descubren que la víscera más sensible del hombre sigue siendo el bolsillo, y que las chances electorales (y los resultados) del oficialismo vienen cayendo en picada estrepitosamente, al compás de la caída de la economía.

Tanto es así, que el propio Durán Barba tuvo que aconsejar que tomaran algunas medidas como para hacer ver que les preocupa la cuestión, y están haciendo algo por remediar el desastre que provocaron. Que les crean y los voten, es otro asunto, que pinta dificultoso para el macrismo.

* También nos vendieron que los fracasos y frustraciones del país eran culpa del populismo (los “70 años”), y serían rápidamente superados por “el mejor equipo de los últimos 50 años”, formado estrictamente en base a los más rigurosos cánones “meritocráticos”. Por si alguien no sospechaba que fueran justamente un grupo de afortunados herederos los que hicieran gala de esos criterios, al andar se les vio la renguera: en todo lo que no signifique favorecer sus intereses de clase, son el fracaso más estrepitoso de gestión, en 36 años de democracia.

* Se rasgaban las vestiduras por el autoritarismo del gobierno anterior, que supuestamente espiaba y perseguía a los opositores. Pues bien, quedó claro que esas cuestiones les preocupan tanto como la pobreza, o la corrupción: lo que han hecho (y aplaudido y justificado) no es el “mani pulite” argentino, ni la búsqueda de justicia, sino una vergonzosa cacería de brujas con juicios armados, “arrepentidos” coaccionados, pinchaduras ilegales de teléfonos, testigos y peritos truchos, periodistas servilletas y jueces y fiscales bochornosos.

* Se dijo de todas las formas posibles que el modelo de endeudamiento y valorización financiera para la fuga de capitales era insustentable, y traería consecuencias nefastas para el país, su estructura productiva, su entramado social y su desarrollo futuro. Ni falta hace insistir hoy en la idea, cuando son los propios mercados (no la CGT, ni la CTA, ni los movimientos sociales, ni la oposición política) los que le picaron el boleto a este gobierno y están huyendo como pueden, antes de que todo se termine de derrumbar.

* Volvieron al FMI, ese al cual dijeron que no volverían, y el Fondo era el mismo que fue siempre, aunque nos juraron que ahora es distinto: sigue pidiendo ajuste del gasto público, flexibilización laboral, privatizaciones (incluso de la seguridad social) y desregulación económica, como siempre. 

* Junto con esa ficción, se cayó a pedazos la idea de que la inflación es un fenómeno estrictamente monetario, que se resuelve dejando de emitir, y poniendo altas tasas de interés para absorber el circulante. En el mismo estante (el de los fracasos) hay que colocar el arsenal de políticas “ofertistas” consistentes en otorgarle todo de franquicias, privilegios y beneficios al capital, como estímulo para la inversión: nunca hubo tanto de eso como ahora, y nunca cayó tanto la inversión, simplemente porque la economía no funciona, y no hay consumo que la estimule.

* Ultimo pero no menos importante: en todas estas cuestiones hubo que remar contra la corriente, incluso en contra de la opinión de la “oposición responsable”, que por convicciones ideológicas o por puro pragmatismo se subió desde el vamos al barco de la larga hegemonía macrista, pensando que era insensato oponerse porque el rumbo elegido era el único posible, y obrando en consecuencia como parte de hecho de la coalición de gobierno.

Por el contrario, los hechos demostraron contundentemente que oponerse desde el principio a Macri, su gobierno y su programa era lo único cuerdo, y si más opositores lo hubieran entendido así, nos hubiéramos evitado muchos males. Que no venga ahora más de uno (como decía Jauretche) a querer enseñarle al padre como hacer hijos.

La consecuencia lógica de eso es que Cristina, que era la principal referencia opositora en diciembre del 2015 cuando se decía que "no vuelven más", y su ciclo político estaba terminado, lo sigue siendo hoy, incluso más que entonces; y no solo porque así lo marcan las encuestas. Y el "peronismo alternativo" lleva casi 41 meses buscando el agujero del mate: el candidato competitivo de piso bajo pero techo infinito, capaz de ganarle al macrismo sin ella, pero eso sí: con los votos del kirchnerismo.